Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Lavapiés en los ojos de Carmen Barrios / El tiempo que vuela

Sabrá disculparme Bruno Estrada, pero el titular quedaba mejor si sólo me refería a Carmen, fotera, periodista y ahora haciendo pinitos poéticos. A Carmen la conocí hace cosa de más de 20 años, cuando en las cámaras fotográficas había películas, y negativos, y tal y tal. A mí me encatantaban las fotografías que hacía Carmen en blanco y negro. Me encantaban los retratos que hacía a los entrevistados, que, sin duda, a veces decían más que los textos. Y me encantaban sus instantaneas de la vida.

Con la llegada del mundo digital a nuestras vidas, Carmen se ha reciclado, no sin esfuerzo, y me encuentro con unas fotografías impactantes, que van directamente a los sentidos, en las que la luz se dispersa cuando tiene que suavizar la imagen y produce duros contraste cuando el motivo lo requiere. Carmen se ha lanzado a un formato enorme para mostrarnos Lavapies, y con su objetivo ha jugado con la luz que ofrece este variopinto barrio.

En la calle Calatrava 16 se puede ver hasta el 1 de octubre, la exposición "Lavapies Calles Interiores", en la Asociación Cultural Yemaza. La muestra es conjunta, que comparten espacio las fotografias de Carmen Barrios con las de Bruno Estrada (cada uno en una foto). Resulta que estaban retratando el mismo barrio sin saberlo. Y claro, mejor juntos que no revueltos.

La obra de Bruno, también viejo colega, es diferente. Utiliza un formato más pequeño, donde la vida de Lavapies transcurre de un modo, si acaso, más cotidiano.

La inauguración tuvo además sorpresas personales. Que allí me encontré a Mavi, bueno así la llamaba hace cosa de dieciocho años. Mavi dibuja que maravilla. Mientras escribo tengo un dibujo que me regaló colgado en la pared de la derecha. Es carboncillo sobre cartón y representa lo que para ella eran los periodistas, al menos en la época en que se utilizaban máquinas de escribir. De la frente, como si fuera un tercer ojo surge una luz, a través de una mirilla, que ilumina el teclado. Luego, cuando me acueste veré colgados otros tres cuadros de Maravillas. Pero eso ya es otra historia.

Y hubo más sorpresas personales. Por allí desfilaron disciplinadamente Berta Cao, Jesús Montero, Ángel Cruz…, que por un momento aquello parecía la Trini, la que fuera sede del PCE, no la ministra de Sanidad. También anduvo Pura y, como no, Jesús de Miguel, maestro fotero de quien tanto aprendió Carmen, según explicaba ésta por doquier.

Cuando llegué a casa, rebusqué y encontré una caja con un porrón de Mundo Obrero semanal de fines de los 80, principios de los 90 (caída de muro incluida), los metí en una maleta y se los lleve a mi amiga María, que se dedica a encuadernar, entre otras miles de actividades. Diseña y maqueta, pero no como Maravillas, que el tipómetro ya está en los museos. No hay prisa María. No hay prisa.


martes, 29 de septiembre de 2009

Conspiraciones CEOE

Las cosas de la vida, las cosas del querer, me han llevado esta mañana a un acto en el que ha hecho una breve pero intensa intervención el secretario general de CCOO de Madrid, Javier López. Sin que estas líneas sirvan de ciberchurrupaica diré que en mi opinión, López está en el podio de las voces madrileñas de izquierda que dicen cosas interesantes y valientes (y no es que el tuerto sea el rey en el reino de los ciegos, a pesar de que la izquierda madrileña, a estas horas, sí sea el reino de los ciegos. Joé que lío me estoy armando).


López, que es un tipo de izquierdas, en mi opinión, a fuer de libertario, hoy le ha metido mano a la patronal española. Ha hablado de la "conspiración patronal", una conspiración basada en que el Gobierno de España cambie o, en su defecto, habrá que cambiar al Gobierno de España para que las propuestas patronales se abran paso después de haber dinamitado el diálogo social el pasado mes de julio.

Y es que la CEOE es muy insistente, no se conforma con haberse levantado de la mesa del diálogo social. Como dice Javier López, la gran patronal insistirá hasta la saciedad en que la crisis va a traer más paro, más cierre de empresas, más suspensiones de pagos…, y, si a todo esto unimos unos presupuestos raquíticos por parte de todas las administraciones…, y si a todos estos malestares unimos la complicidad de un ejército de tertulianos sobrecogedores (que sobrecogen el alma, no que cogen sobres), al Gobierno, o le quedan dos telediarios o sus posiciones frente a la CEOE se flexibilizarán.

Tanto quiere aprovechar la crisis la CEOE para sus más espurios intereses, que el refrán ya ha cambiado y en vez del Pisuerga, se habla de crisis: "aprovechando que la crisis pasa por Valladolid…, vamos a ver si rebajamos los impuestos empresariales, o a ver si rebajamos las cotizaciones sociales, o a ver si logramos que los Expedientes de Regulación de Empleo se realicen sin ninguna autoridad laboral, o a ver si privatizamos más y más y más, o a ver si tocamos los derechos de los trabajadores y tiramos p'alante con una reforma laboral…"

La primera ofensiva patronal ha sido muy dura, pero a pesar de las campañas constantes contra los sindicatos, éstos han sabido frenarlas. Y, ahora frente a las siguientes embestidas patronales, sólo queda la información empresa por empresa a los trabajadores, más allá de los ejércitos de tertulianos. Sólo queda la movilización.
Que no nos inyecten en vena o en cerebro la apatía y el pasotismo, los trabajadores deben construir un fuerte muro de contención frente a las conspiraciones patronales en las que, sin duda participan poderes políticos y mediáticos. Ellos tienen el poder del dinero, los trabajadores la fuerza de la razón.

Ahí va este video de resistencia. Ya sabes, si estás en face book tienes que pinchar en "texto original" para poder verlo completo:

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Por Madrid 16

Ya dije en su día que a mí me gustaría que las Olimpiadas se hicieran en mi pueblo. O sea, aquí, en Madrid. Más allá de los intereses comerciales, y tal y tal y tal con que argumentan los alternativos y los intelectuales antiolimpiadas, si vamos al turrón del asunto, a Madrid le interesan las Olimpiadas para darse un lavadito de cara (qué magnífico cambio el de Barcelona tras el evento). Incluso a mi barrio yo creo que le interesan las Olimpiadas, que zonas hoy bastante degradadas seguro que mejorarían.

Pero, además, me apetece el trasiego de deportes, concretamente atletas y, me apetece que por las calles de mi pueblo transcurra una maratón olímpica.

Disculpen los que no. Quizá el sistema me tiene cogido de pies, manos y cerebro, pero me apetece que Madrid tenga olimpiadas.

Y allí hemos estado, a pesar de El Pulpo, levantando cartelitos de colores como puedes ver en este video. Una toma que, evidentemente no ha sido desde el helicóptero.

Si lo miras en face book, ya sabes, pincha en "ver texto original":
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domingo, 27 de septiembre de 2009

La cena de los generales

Mientras el bueno de Germán Temprano presentaba su nueva novela, Fundido en negro, en compañía de buenas amigas y buenos amigos, yo no pude ceder a la tentación de ir al teatro junto a la más atractiva de las mujeres. Estoy seguro de que el bueno de Temprano hubiera hecho lo mismo dadas las circunstancias. Espero que hubiera hecho lo mismo.

La obra en cuestión fue La cena de los generales, de José Luis Alonso Santos, dirigida por Miguel Narros, con Sancho Gracia (qué decir del entrañable Sancho Gracia, que hoy cumple años) y la magistral interpretación de Juanjo Cucalón.

Esta obra me recordó algunas historias de Carlos González, mi amigo el cocinero comunista, que en posguerra tenía que enfrentarse a una cocina sin viandas y crear tortillas sin huevos. La acción se desarrolla nada más finalizar la guerra. El ejército golpista acaba de entrar en Madrid y a Franco (por qué no se habría hecho jardinero) se le antoja ir a cenar al Palace (la mejor cocina de la capital) con una decena de generales. El problema es que todos los cocineros del Palace están encarcelados por ser republicanos. La solución, sacarlos de la carcel unas horas para que hagan la cena de Franco.

Alonso de Santos aprovecha la tradicional disputa existente en los restaurantes entre el personal de sala y el de cocina para trasladar la guerra a este microespacio. Los cocineros y cocineras son de izquierdas y los camareros, de derechas, porque "se relacionan con los ricos y les dejan propinas".

La tragicomedia que es La cena de los generales deja un buen sabor de boca. Es recomendable. En mi opinión, algunas escenas se alargan en exceso poniendo en peligro el ritmo, aunque seguramente es la única forma de repartir el protagonismo de los diez cocineros -que durante las dos horas están en escena-; y los camareros y las camareras, cinco personajes más. En total, llegan a estar sobre el escenario 16 personajes, algo a lo que últimamente no estamos acostrumbrados y que es de agradecer al teatro público.

Más allá de Sancho Gracia, el maitre, un personaje entrañable; práctico que permite vislumbrar una querencia rojilla; emocionalmente inteligente, que es el que monta todo el tinglado y logra sus objetivos; me gusta Juanjo Cucalón, el teniente franquista. La presencia de Cucalón sobre las tablas servía para rellenar de alma cualquier posible resquicio. Y me gustó prácticamente el bautismo de Candela Arroyo, que ya hablan de ella como "la musa del teatro español", un descubrimiento de Narros, que esperemos no se eche a perder si empieza a escuchar cantos de sirena más audiovisuales que el teatro.

En la sala se ríe, se sonríe y se logran sepulcrales silencios. Una frase me hizo gracia en solitario. La dice la anarquista y chef suplente, interpretada por Ana Goya. Más o menos decía: "los comunistas y socialistas un día os estáis pegando y al siguiente os juntáis para una boda".

Es destacable el papel que a la mujer le da en la obra el autor, que hasta el teniente franquista termina cuadrado, "asusordenes", ante el personaje de Goya. Por cierto que la podemos ver a ella y a algunos miembros más del reparto en Youtube, en una serie de capítulos independientes pero con leit motiv, hecha con una cámara de móvil durante la gira antes de llegar a Madrid. La serie, que espero tenga un final, está "dirigida" por Adolfo de Grande, "Mustafá" en la obra. Os pongo los enlaces de esta cachondada:

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4

Capítulo 5
Capítulo 6

Que sí, salvo que se sea un obsesionado por el teatro experimental, la obra es recomendable. Lo del teatro experimental lo digo porque tiene una presentación, un nudo y un desenlace, eso sí, en doce escenas sin intermedio. Hay que entrar con el pis hecho.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Pilates en blanco y negro

Pienso yo que tanto a las amigas y amigos del pilates, como a las amigas y amigos de los documentos cinematográficos les pueden gustar estas joyas.
Al loro con los ejercicios, que Mister Pilates hace como quien se como unas pipas. Y al loro, en el segundo video el eqilibrio de Doña Clara, que puede dar la impresión de que la peli tiene truco.
Ámbas tienen el encanto de lo antiguo, pero la puesta en escena de la primera tiene su aquel:



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A veeeer, si estás en face book y no ves los videos, pincha en "ir a la publicación original"

viernes, 25 de septiembre de 2009

Luchar por la educación, incluso en guerra

Andaba yo con la tarima del cole en la cabeza y con el video que subí el otro día sobre los niños de Colombia y me vinieron a la cabeza los Institutos para Obreros. Una iniciativa de nuestro país. Nadie puede negar que los gobiernos de izquierda de la II República española tuvieron un especial interés en cuidar la educación. Este interés se mantuvo durante la Guerra Civil, y como dijera María Teresa León, «la España leal era como una inmensa escuela». Durante la contienda, bajo el Ministerio de Instrucción Pública de Jesús Hernández, se crearon diversos organismos para extender la cultura y luchar contra el analfabetismo: Milicias de la Cultura, Cultura Popular, Clubes de Educación en el Ejército, Brigadas Volantes de Lucha contra el analfabetismo o Institutos Obreros. Era objetivo de estos institutos elevar el nivel cultural de los trabajadores y, a la vez, preparar líderes que reconstruyeran el país después de la guerra.

«Los institutos obreros fueron la lucha por la cultura dentro de un nuevo modelo educativo, realizado en tiempo de guerra, eso es lo que tiene de revolucionario», me aseguraba la doctora Cristina Escrivá, especialista en el estudio de los institutos obreros, y añadía, «ningún país en guerra piensa en construir», sin embargo, «los alumnos de los institutos obreros eran el futuro de España».

El principal Instituto Obrero estuvo en Valencia, pero las principales dificultades se padecían en Madrid, la capital asediada, «bajo los bombardeos fascistas los mejores chicos y chicas sindicalistas estudiaban después de haber pasado unas pruebas de aptitud durante cuatro días, ante un tribunal examinador, de sus aptitudes para el estudio», explica Cristina. A pesar de las bombas fascistas, en el Instituto Obrero de Madrid (que estaba ubicado en la calle José Abascal 39, actual Secretaría de Estado para la Inmigración y Migración) se concluyeron dos semestres completos bajo la dirección del doctor en Física, Marcelino Martín del Arce, que al finalizar la guerra fue fusilado.

El 21 de noviembre de 1936, bajo la presidencia de don Manuel Azaña, el Gobierno de la II República crea por decreto el funcionamiento de estos institutos con la finalidad de elevar el nivel cultural de los trabajadores y, a la vez, preparar líderes que reconstruyeran el país después de la guerra. Cristina Escrivá explica que se crearon institutos obreros y por este orden en las ciudades de Valencia, Sabadell, Barcelona, Madrid y Alcoy.

El primero y más importante fue el de Valencia a cuya inauguración acudieron grandes personalidades de la época: el ministro de Instrucción Pública, Jesús Hernández; el subsecretario Wenceslao Roces; el poeta León Felipe y varios intelectuales que habían abandonado Madrid a causa de los bombardeos. Por sus pasillos anduvieron gentes de la cultura como Antonio Machado, y, como recuerda el profesor Juan Manuel Martínez Soria en su artículo sobre los institutos obreros, «Un ensayo de innovación pedagógica y de socialización política», recibió la visita del embajador de la URSS, Rosemberg y su esposa; de la mítica corresponsal Ilya Ehrenburg; de El Campesino y Pasionaria. Allí se escuchó la voz de León Felipe, Emilio Prados, Pla y Beltrán. Juan Gil Albert... Valencia contó con 356 alumnos, 120 hubo en Sabadell, 260 en Barcelona y 70 en Madrid.

Cristina Escrivá cuenta el testimonio de uno de los alumnos del instituto valenciano, Emilio Monzó Torrijos, quien se pregunta y explica: « ¿Qué es lo que aprendí, qué me fue útil en la vida? Muchísimas cosas. Excelentes profesores me enseñaron a ser ordenado, a estudiar, a razonar, a buscar en los libros la experiencia de otras personas, a tratar de aprender lo que no sé y a enseñar a los demás lo que sé, y a no limitar mis conocimientos a una sola disciplina».

En estos centros se trabajaba la coeducación, se vivía en régimen de internado y había una remuneración económica. Todos los alumnos tenían un carné que rezaba: «Certificado de Trabajo», nos recuerda Escrivá.

Conforme la guerra iba avanzando las dificultades fueron aumentando: «Anteanoche cené puré/ anoche cené puré/ y esta noche/ todos juntos/ cenaremos el puré», cantaban los jóvenes estudiantes. El final de la guerra dio al traste con esta revolucionaria experiencia, pero aquellos niños han llevado toda su vida una experiencia inolvidable, que en muchos casos les ha servido para poder acceder a profesiones relevantes en tiempos muy difíciles.
En fin esas son las cosas que nos perdimos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La tarima

Esperanza Aguirre ha vuelto a conseguir que habláramos de lo que ella quería. En dos días la autoridad de los profesores y la necesidad de tarimas en las aulas vencían por goleada a la interminable lista de parados que la Comunidad de Madrid padece, fundamentalmente por las políticas ultraliberales, trasnochadas y carentes de diálogo social aplicadas por la presidenta.

Recuerdo yo que en mi cole, construido a principios del siglo pasado, las aulas tenían tarima. Y nunca olvidaré las vistas con que nos obsequiaba involuntariamente la sita Victoria aquellos días de faldas yeyés cuando se sentaba en su silla, y su mesa magistral, huérfana de tablones sobre la tarima, la convertían en la musa de una masa de mocosos de diez años. La sita Victoria se dio cuenta, pero no quitaron la tarima, cambió sus modelos por pantalones.
Tampoco olvidaré cómo don Esteban se convertía en el más fácil de los blancos de nuestros aviones y proyectiles de papel, cuando osaba darnos la espalda, sobre la tarima.
Pero de esto hace más de treinta años. Esperanza Aguirre quiere volver incluso más atrás, a esa escuela en blanco y negro presidida por un crucifijo flanqueada por los retratos de Franco y José Antonio, como los dos ladrones en el Monte Calvario. Quizá hoy esa aula ideal de Aguirre tendría tarima y crucifijo flanqueado por su propio retrato y…, el otro personaje lo desconocemos. Gallardón desde luego no sería.

Aguirre ya tiene su NO-DO con Telemadrid para hacer propaganda de sus inauguraciones, no digo pantanos, digo cualquier cosa, ahora quiere su aula.

Aguirre es diosa del populismo por lo que se permite elevar la anécdota a materia de Decreto sin profundizar en los asuntos que atañen a la ciudadanía, sino en los que parece que atañen. Aguirre confunde esos términos clásicos: la autoritas y la potestas. Con la primera se convence, con la segunda se vence. A mí me gustan los maestros, profesores y políticos que convencen, no los que vencen.

Y, bueno, yo sigo recordando aquellas interminable piernas de la sita Victoria…, gracias a la tarima.
Video relacionado, fino y sensible:


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miércoles, 23 de septiembre de 2009

En bici, con resaca, se acabó la fiesta

Lo de ayer y el Día sin Coches fue cumplido:



Eso sí, en mi caso, el equinoccio de otoño es equparable al solsticio de verano. A pesar de la resaca, fuimos bajando la cuesta, que arriba en mi calle se acabó la fiesta.

Memorable video:


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martes, 22 de septiembre de 2009

22 de septiembre / Equinoccio de otoño en este hemisferio

CERRADO POR FIESTA FAMILIAR

Con la alegría de este video (es única):

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Celebrando el inicio del otoño, con la melancolía de este otro (es único):

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Que no se os olvide que hoy es el día europeo sin coches. Así que a andar y a montar en bici.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Noche en blanco, sin blanca / Arte y lo que no nos enseñan

La noche en blanco (en Pepiño, que dicen los sociatas más pelotas del vicesecretario general del PSOE), tiene sus pros y sus contras. Este año, sin blanca, dicen los de los bares. Sin duda, Madrid, yo diría que esa mayoría silenciosa que cambia gobiernos, se echa a la calle, nos echamos a la calle, por el simple placer de andar a nuestras anchas (es un decir). La noche en blanco cuesta un pastizal, pero menos de lo que le costó a Espe la escandalosa inauguración, un ratín, del Teatro del Canal. La noche en blanco madrileña tiene su cosa, que entre zanjas, montículos y escombros, la chiruca se hace imprescindible, cuando no los arneses. Aquí, más abajo podéis ver un video de la noche en blanco que no nos ha enseñado…

En la noche en blanco es complicado disfrutar con relativa tranquilidad de actuaciones. Pero este año tuve, tuvimos, la suerte de disfrutar de una muy interesante puesta en escena en el Museo Arqueológico Nacional. Cuatro mujeres, Vado permanente, en las escaleras del vestíbulo del Museo nos trasladaron El lenguaje de la danza. Una pieza artística que revisaba el mito de Dionisio, dios de la fertilidad y la embriaguez, cuyo culto era celebrado por mujeres poseidas por la locura sagrada: las ménades. Treinta segundos de arte en estado puro los vemos en este video (el arte es la danza, no el video, que la cámara no da para más):

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Pero lo que no hemos visto y no nos enseñan es esto, que tiene su gracia.

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Y tiene que terminar así:


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Con todo, pienso yo que la noche en blanco tiene cierto encanto madrileño. Casi puedes besar a Cibeles con testigos en pantalla gigante:



Puedes ver y oir a los fantasmas del Palacio de Linares:



Encontrarte con una de capa y espada en la Biblioteca Nacional:



Hay que reconocerlo: Gallardón es el único tipo que ha conseguido que me tire media hora esperando, y a las 12 de la noche, a que me regalen un globo. Y es que la Plaza Mayor se llenó de ellos, que parecía que las estrellas descendieron del cielo para darse cita frente a la Casa de la Panadería:



En definitiva. Un mogollón de paseantes, en blanco y sin blanca:

domingo, 20 de septiembre de 2009

Colombia: los niños del cable o cómo estudiar a pesar del Gobierno

Mientras aquí andamos discutiendo sobre la autoridad de los profesores, nos hacemos mil líos sobre la educación y no sabemos que hacer ante el fracaso escolar; mientras miles de niños y jóvenes se aburren y buscan mil excusas para no acufir a las áulas, con tarima o sin tarima, existen lugares en que, a pesar de las dificultades, a pesar de gobiernos despreocupados, a pesar de la violencia, a pesar de todos los pesares inimaginables, las ganas de aprender no encuentran obstáculos. Este video es es absolutamente elocuente, espectacular.
¿Y pensar que yo haya pagado este verano por esto que puedes ver pinchando aquí?

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sábado, 19 de septiembre de 2009

Carlos González Tejada, cocinero y comunista

El pasado año, a sus 81 Carlos González Tejada acababa de editar un libro de cocina, "de la de siempre", Cocina sencilla y sana.
Carlos González, jefe de cocina y secretario general en los inicios del Sindicato de Hostelería de Madrid de CCOO, además de trabajar en Francia ha recorrido toda la geografía española desde que se iniciara como aprendiz, a los 14 años, en el Hotel París, una vez que la guerra civil le frustrara la posibilidad de estudiar. Carlos recuerda cómo fue evacuado de Madrid a Barcelona durante la contienda y cómo, con doce años, se le "cayó el alma a los pies cuando entraron en la ciudad las tropas franquistas".
Carlos ha vivido y vive paradojas de la vida: desde ser cocinero en Madrid, cuando el hambre lo invadía todo, incluidos los hoteles; hasta ver cómo están convirtiendo "la profesión en un auténtico desastre" a pesar de que el mundo de la cocina está de moda. Ahora, sigue con proyectos en marcha.

Aunque quizá ser jefe de cocina marque carácter, Carlos González rememora el pasado con emoción en ocasiones, con ironía y humor en otros momentos, y siempre molesto con la falta de profesionalidad y las injusticias. Y es que ser cocinero de profesión en los años de la posguerra, entre el racionamiento y el estraperlo, implica mucho ingenio.
Me explica Carlos cómo se hacia "la tortilla sin huevos, cuya base era una papilla de leche y harina", o como en medio de la penuria apañaban una especie de bechamel, "la salsa bastarda", realizada con agua, harina y zumo de limón.
Carlos se autoproclama "cocinero y comunista de nacimiento", ya que toda su familia se dedicaba a la cocina y la repostería. Su padre, además siempre fue un luchador, que fue perseguido por su batallar incluso contra la dictadura de Primo de Rivera.
Y como de casta le viene al galgo, fue allá por 1960 cuando, tras ingresar en el PCE en Francia, es detenido por organizar una célula del partido ya en España. La ausencia de antecedentes hace que la condena fuera de tres años, que reparte entre Carabanchel, Cáceres y Yeserías. Al salir de la cárcel puede volver a la cocina del hotel en la que trabajaba "gracias a los compañeros que se preocuparon de guardarme el puesto y gracias al empresario que no le importó mi ideología", explica Carlos.
Y es que a nuestro cocinero nunca le faltó un empleo porque, me asegura "tengo mucho respeto al trabajo. El trabajo que se desempeña puede gustar más o menos, pero hemos de tener conciencia de que estamos realizando un trabajo por el bien de la sociedad, por eso hay que organizarlo y repartirlo sin convertirlo en una esclavitud. Es todo lo contrario a lo que afirma la Iglesia cuando afirma que el trabajo es un castigo de Dios".
Carlos no sólo es un genio de la cocina, a los veinte años comenzó a estudiar música, escribe versos, ensayos…, y también teatro, como Mesié Puntapié, una comedia en la que retrata "la decadencia laboral y profesional de la hostelería". Critica Carlos que "el afán de acumular riqueza por parte de determinados empresarios y la impericia de los gestores, obsesionados con eliminar puestos de trabajo, está haciendo que la calidad esté bajando". Esto parece un contrasentido en una sociedad en la que el mundo de la cocina está de moda, muy popularizado y genera debates entre cocineros sobre ingredientes como el nitrógeno…
Carlos agradece que determinados cocineros hayan popularizado la gastronomía y respeta la cocina moderna aunque no la comparta: "No es una cosa útil para el pueblo y ni siquiera para los ricos, que también tienen que alimentarse". Lo de "las moderneces están bien para probarlas un día, pero no para alimentarse". Todo lo contrario es su libro Cocina sencilla y sana, repleto de recetas fáciles, baratas y con ingredientes de toda la vida.

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viernes, 18 de septiembre de 2009

Gordos


Creía yo que iba a ver otra cosa, que en mi opinión esta película es una sucesión de gags cómicos, de humor fácil, que no de fino humor. Gags inconexos en una película que avanza a trompicones. Y me perdí, no entendí un par de cosillas, claro, que si como dice la publicidad del filme, "es una metáfora", pues quizá anduve yo un poco lento. Pero esa es mi opinión, que buena parte de la sala se reía y disfrutaba de lo lindo. Todo hay que decirlo.

La película a mí me transmite que la mentira inunda a un grupo de personas gordas (que no a toda la sociedad). Y, por reducción, el fundamental problema de todo el personal es el sexo. Mentira y sexo hace que en todas las historias termine estallando la ira. Que tampoco entiendo porque mete la historia de cinco personas con historias similares, y no de una sólo. Todos ellos con el nexo común de una terapia en la que el terapeuta, poco profesional, que alterna con los pacientes, es el icono del refrán: "En casa del herrero, cuchara de palo". El exceso de personajes colabora en lo inconexo del relato, personajes repletos de tópicos, quizá sobreinterpretados para generar gags.
Eso sí, el reparto cumple con creces, que en la primera escena pensaba yo que en vez de Antonio de La Torre estábamos ante Pablo Motos, 33 kilos más delgado que en su segunda escena.
Decía la publi de la película que "todos llevamos un gordo dentro", como metáfora está bien, pero con los mimbres de la película de Sánchez Arévalo, yo, a mí gordo, no lo encuentro.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Adios verano

Ha llegado, casi con un susto. No es ya la lluvia, que puede resultar refrescante y placentera. Es que los calcetines empiezan a cortar la circulación de las piernas: Los zapatos, la circulación de los pies. El cinturón del pantalón opresor me divide el cuerpo en dos. Se nos va el verano y un contradictorio sentimiento me invade. No quedan días de verano, no. Aunque el saber popular nos recuerde que aún falta el veranillo de San Miguel, último estertor del Sol del año.

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio

El pasado 11 de septiembre aproveché que era la Diada para ver una película en versión original en catalán, El mapa de los sonidos de Tokio. La última de Isabel Coixet está grabada en catalán. Realmente en catalán sólo hay unas frases, que prácticamente todo está en japonés, y otro poco en inglés.

Aunque no me gusta leer críticas antes de ver películas, mucha gente me había hablado mal de ella. Y mucha gente me había contado que algunos críticos la habían puesto mal y otros la salvaban por los pelos de la estética. Así que después de un maratón veraniego de películas infantiles entré en la sala a ver una peli en japonés, inglés y catalán y que se desarrolla en Tokio, fundamentalmene en la noche de Tokio, un lugar tan sórdido como atractivo.

Quizá influido por la lectura reciente de Haruki Murakami y, quizá, por la sobredosis de cine infantil, debo reconocer que la película me gustó más de lo que pensaba y más que a la señora de la butaca de mi izquierda, que sufrió de mis codazos para que despertara, o al menos dejara aparcados los ronquidos.

La película es intimista, en ella hay amor, sexo, crímenes, venganza, odio, pero todo ello sin persecuciones, ni gritos, ni esos disparos gratuitos a los que nos tiene acostumbrados el cine norteamericano. Salvando las distancias, tiene elememtos en común con El último tango en París y El imperio de los sentidos. Y se evidencia la influencia de las novelas de Haruki Murakami en la estética, los fondos musicales -sin banda original-, la noche de Tokio, la intimidad de los personajes, los locales: restaurantes, love hoteles, las calles, la gastronomía japonesa. ¡Caray!, que no sé yo si no se le ha ido de mano lo de la influencia, que hasta, creo que llega a destacar un personaje las 4 cuatro de la madrugada, como en la novela del autor nipón, Alter Dark.

Además, la historia la relata un narrador que no es una voz en off, sino un ingeniero de sonido, testigo de los hechos, sin implicarse en ellos hasta el fondo, a fuer de la última escena. Un tipo curioso.

Si a la Coixet le gusta lo oriental y lo japonés, ha hecho bien con esta peli, que el próximo año tendremos del reiterado Murakami, Tokio Blues en el cine y…, La elegancia del erizo, que también tiene su cosa oriental.

No aburro desgranando el tema, pongo el trailer que es, incluso, excesivamente explícito:

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martes, 15 de septiembre de 2009

Una historia increible (3): asesinatos, la cabaretera y el desenlace




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Así pues, nos encontramos en 1865, y Fabrice, el tipo de la foto de face book que es clavadito al que esto escribe, sospechando que un actor, John Wilkes, tiene toda la intención de asesinar a Lincoln, se pone manos a la obra. El problema es que en 1865 ni existe el teléfono movil, ni el avión, ni el AVE, ni el GPS, ni siquiera Internet, aunque estemos hablando de los Estados Unidos. Y Fabrice pierde la pista de Wilkes, que el día siguiente desaparece de la ciudad. Fabrice sí remite sus sospechas por medio de un cable cifrado a su amigo Andrew Johnson el mismo día en que el general Lee, se rinde a las fuerzas de la Unión, bajo el mando del general Ulises S. Grant.

En los días siguientes a la rendición, Lincoln y Grant negocian lo que se vino en llamar la Reconstrucción. Fabrice se dirige a Washington y se convierte en la sombra, desde la discreción, del presidente Lincoln, obsesionado con el actor John Wilkes. Aquel 14 de abril, otro 14 de abril para la historia, Lincoln decide ir a una comedia musical junto con su esposa. Fabrice se queda en la puerta del teatro, vigilando entre las sombras. Pero en el palco, un disparo en la nuca de Lincoln y un grito: "¡sic semper tyrannis!", la maldita frase que quedó grabada en la mesa del Saloon. Wilkes disparó y huyó. Fabrice no llegó a tiempo. Estaba cerca, pero en el lugar equivocado.

Supongo que desesperado por haber fallado en lo fundamental de una operación puesta en marcha por él mismo, Fabrice retorna a Nueva Orleáns y trabaja en la Reconstrucción, denunciando prácticas esclavistas y , seguramente, quitando del medio a algún terrateniente que se negaba a aceptar la nueva situación. Alrededor de 1870 Fabrice tiene una hija con una cabaretera que fue contratada en el Saloon. A su hija, Samantha, la reconoce con un apellido falso: Spears, para salvaguardar la seguridad de la pequeña y la de la madre. Según se relata en Los infiltrados de Louisiana: "una mujer espectacular, de penetrante mirada, de melancólica voz en las canciones y sutileza en las formas, que sólo abandonaba al ritmo del enloquecido can-can".

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Pero la Reconstrucción fue un periodo más violento de lo que la historia nos cuenta y en 1875 el Saloon de Fabrice es atacado por unos encapuchados que lo prenden fuego. Fabrice es herido gravemente, algo más arriba de la ingle superior izquierda y es acuchillado en el gemelo izquierdo. Sabemos que salvaría la vida y que abandonaría Nueva Orleáns. Samantha Spears y su madre se quedarían en Nueva Orleáns esperando el retorno de Fabrice. La cabaretera pondría una mercería y Samantha ayudaría en la tienda, aunque su vocación era la canción…

A través de un amigo, he podido localizar, en la biblioteca del Capitolio unas fichas de infiltrados y sí, aparece Fabrice, que tras abandonar Louisiana se dirige a Cuba, ya mayor funda una familia y españoliza sus nombres, por lo que se convierte en Fabricio Roldán, quien "participó activamente en la Guerra contra España enviando importantísimas informaciones", a pesar de lo cual, en 1900, marcha a España con una amplia familia. En ese momento su pista desaparece por completo.

Bueno, desaparece por completo la pista de Fabricio Roldán, salvo, todo indica, por la caja de puros habanos de mi padre, donde, por cierto también hay una foto firmada por una famosa habitante de Nueva Orleáns: Britney Spears…, que viéndome las cicatrices que de nacimiento tengo en el gemelo izquierdo y sobre la ingle derecha, yo no sé si es mi tataranieta, o una prima lejana. Eso sí, tiene alma de cabaretera.

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Una historia increible (II): Fabrice espía de saloon y..., alcoba





Así que tenía un libro americano de 1929 titulado Los infiltrados de la Louisiana, que incluía la foto de un tipo, Fabrice, que parece mi hermano gemelo, en un bar de Nueva Orleáns, y que según el capítulo dedicado a él debió ser tomada alrededor de 1862.
Por otra parte, después de casi 44 años mi padre, casi octogenario me enseña una medalla, que según me dicen es la del Honor de los EEUU, y una tarjeta dedicada, a todas luces, por Andrew Johnson. Johnson fue un político amerícano que, a pesar de ser de los estados del Sur, se posicionó con la causa de la Unión. Fue vicepresidente con Lincoln y, tras el asesinato de éste, le sustituyó como presidente.

Mi amigo Steve, ya traductor personal, se leyó el tomo completo de Los infiltrados de la Louisiana, así que voy al turrón de lo que puede interesar. Parece que Fabrice, el tipo de la foto de face book, era un francés, hijo de Maurice Rolland. Maurice, militar y francmasón sirvió con Napoleón, quien terminó destinándole a la Louisiana una vez que los franceses vuelven a hacerse cargo de este tremendo territorio. Un territorio que fue francés, español y francés, antes de ser vendido a Estados Unidos. En aquella época Louisiana era prácticamente un tercio de los EEUU y dividía al país por la mitad desde Alaska hasta el Golfo de México.

Parece ser que Maurice conspiró para preparar la venta de Louisiana, un hito de la historia contemporánea que supuso que el tamaño de EEUU creciera enormemente y conectara el Pacífico con el Atlántico. El hecho es que Maurice, a partir de 1803 vive entre París y Washington e introduce a su hijo Fabrice, que ya había iniciado la carrera militar en Francia, en círculos y organizaciones francoamericanas cuyo objetivo era llevar los principios de la Revolución Francesa al país que estaba naciendo.

Así las cosas, Fabrice se instala en Nueva Orleáns a finales de la década de los 50 y, cuando estalla la Guerra de Secesión, en 1861, trabaja para la Unión en relación directa, aunque secreta, con Andrew Johnson. Fabrice, con fondos que recibe de la Unión instala un Saloon, lugar de encuentro de militares confederados (debería ser similar al de la fotografía de la derecha) . Al tiempo, Fabrice es conocido por sus romances.
Parece ser que utiliza sus dotes de galán francés para obtener información de las esposas y las criadas de los militares del Sur. Transcribo el párrafo de una misiva redactada por una dama de la alta sociedad a Fabrice:

"Ni duermo, ni descanso pensando el momento en que tus manos vuelvan a posarse sobre mi cuerpo. Ni duermo, ni descanso esperando a que mi esposo marche a Nuevo Madrid, donde algo prepara, para que podamos disfrutar de ese amor que sólo tú sabes ofrecer sin pedir nada a cambio". (…)

La importancia de esta carta radica en que en Nuevo Madrid se desarrollaría la más importante y cruel batalla de la rivera del Misisipi. Parece ser que el ejército de la Unión conocía los movimientos confederados tan bien como Fabrice los de la dama sureña.

Quizá la foto fuera tomada en el propio Saloon de Fabrice, donde, es posible que alguna que otra vez tuvo que disparar para poner orden y a cuyas puertas, en una ocasión, fue levemente herido porque el Sol le deslumbró, de ahí que utilizara en el futuro sombreros que le ofrecieran amplia sombra.

Fabrice, pues, hizo la guerra desde dentro, como un topo, un infiltrado que tenía línea directa nada más y nada menos que con Andrew Johnson. Pero el verdadero encargo, el trabajo más importante, surgió casualmente cuando a la guerra le quedaban horas. En el Saloon de Fabrice unos conocidos actores del Sur hablaban y hablaban de no rendirse jamás. Unas copas de más hizo que quien llevaba la voz cantante, John Wilkes, no descartara asesinar a Lincoln. Sobre la mesa grabó una frase: "sic semper tyrannis" ("así siempre a los tiranos", que diría mi sita Esperanza, otrora profesora de latín. Evidentemente, nadie hizo caso en aquel lugar de exaltación sureña. Nadie, excepto Fabrice A. Rolland.

(Lo siento. Soy incapaz de resumir un capítulo de 75 páginas y unos legajos en dos entradas. Espero no aburrir. En la próxima, concluyo. Mientras, dejo un video alusivo)

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domingo, 13 de septiembre de 2009

Una historia increible (I): El tipo de la foto de facebook

El mercadillo de antigüedades de Navacerrada se instala cada domingo a la entrada del pueblo, cerca del embalse y con La Maliciosa como testigo. Se trata de un pequeño rastro en el que te puedes encontrar de todo. Es evidente que trastos de casas enteras terminan expuestos ante una clientela curiosa: planchas, percheros, relojes, jarrones, vajillas, bastones, videos, revistas, libros… Libros en cualquier idioma pero que pueden estar datados en el siglo XIX o principios del XX. Allí, por ejemplo, compré un callejero de Madrid de 1934. Aunque el asunto no es ese.

Julio, un viejo amigo de Navacerrada dedicado a la hostelería, me obsequiaba este verano una vieja edición de 1925, en inglés, cuyo título, según mi amigo Steve viene a decir Los infiltrados de la Louisiana. El inglés de Julio no pasa del "good morning" y una somera explicación de lo que es un cochinillo, que viene a traducir como cerdo pequeño frito. Así que el libro, que le costó 2 euros, fue comprado exclusivamente por una fotografia que había en sus páginas centrales.

La foto mostraba a un tipo en el interior de lo que parece un bar. Él, como buena parte de las ilustraciones del libro, parece salido de una del Oeste de las de toda la vida. Un sombrero negro de ala más bien grande, a tono con el pañuelo del cuello y el guardapolvo; un Winchester reposa firme sobre el hombro izquierdo con todas las precauciones, pues su dedo índice descansa sobre el guardamonte para ni siquiera rozar el gatillo. A pesar de que la fotografía está desenfocada, el tipo mira al objetivo con seguridad, mientras su boca: o esboza el inicio de una palabra o es portadora de un gesto que nunca sabremos desentrañar, quizá desconfianza o previsión.



El pie de foto explica, según mi traductor Steve, quién es el personaje: "Fabrice A. Rolland, pieza clave de los infiltrados de Lousiana, durante su estancia en Nueva Orleáns". Evidentemente Julio se gastó los dos euros del libro porque al mirar las fotos ("lo fundamental de un libro de vaqueros") vio que el tipo de esa instantanea era clavadito a mí, aunque sin gafas y quizá con menos pelo. Quienes estéis en Face book ya lo sabéis.

A duras penas, hasta que llegué a Madrid y se lo pasé a Steve, entendí sobre qué versaba el libro. Sí capté que la cosa iba de infiltrados de la Unión en los estados de la Confederación antes y durante la Guerra de Secesión americana. Y ya en Madrid, cuando le enseñé el libro a mi padre y vi su cara: mitad sorpresa, mitad miedo a lo desconocido, me interesé realmente por el tal Fabrice.

Mi padre, próximo a los 80, vive en una residencia, cada vez más desprendido de recuerdos, pero no de una vieja caja de madera, una caja de puros habanos de Cuba, que era de su abuelo. En el interior de la caja una medallita vieja que he lustrado y fotografiado y que mi padre nunca había sabido qué era. También en la caja, una tarjeta de cartón duro en cuyo reverso hay una frase manuscrita:

"Democracy is the government of the people, by the people, for the people. Thanks Fabrice. Your friend, Andrew". Según Steve: "La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Gracias Fabrice. Tu amigo, Andrew".

(En la próxima entrada pongo la medalla y la tarjeta que hoy escanearé. Y el desenlace resumido de esta historia que nos tiene perplejos a mí familia y a mí. Esta la cierro con un video relacionado):


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sábado, 12 de septiembre de 2009

Se fue Rafael Tejero, militar de honor

La muerte se ha llevado a un militar español que rebosaba dignidad, Rafael Tejero, Tejero, el bueno; honorable miembro de la Unión Militar Democrática. Con Tejero conversé hace ya más de un año sobre la UMD, sobre aquellos duros tiempos en los que un puñado de jóvenes militares se creían la democracia, más aún, espoleados por la Revolución de los Claveles, de nuestra vecina Portugal.

Rafael Tejero formó parte de la UMD con el grado de capitán y en la reserva ostentaba el grado de teniente coronel. Tejero me explicaba que todos, cuando ingresaron en la Academia eran "muy fachas" y que tan sólo tenían una visión de la historia. Me comentaba el militar algo que me llamó la atención y es que para el tuvo una gran importancia la lectura de la novela de Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas.

Su compañero de armas, Fernando Reinlein, también me explicaba sobre aquella organización. Definía la UMD como«una organización clandestina, militar, antifranquista, que le echó agua a la pólvora del franquismo». Y el comandante Otero, hoy coronel en la reserva, recuerda que el ideario de la UMD propugnaba que las Fuerzas Armadas
se pusieran al servicio del pueblo.

La UMD se autodisolvió tras las primeras elecciones democráticas de junio de 1977.Al final de su vida contaba con más de 150 afiliados y un amplio número de simpatizantes.

El calvario de los militares de la UMD fue grande. A principios de verano de 1975, un grupo de tenientes generales y generales de división se reúne y alguien propone que la Guardia Civil asalte una casa durante una reunión de la UMD, acribillen a los presentes y se dejen pruebas falsas de vinculaciones con ETA y el FRAP. La idea no es tenida en consideración y la madrugada del 29 de julio de 1975 comienzan las detenciones.

En marzo de 1976, tienen que enfrentarse a un consejo de guerra por conspiración para la rebelión. El consejo será una farsa repleta de humillaciones e insultos lanzados por militares ultras presentes en el juicio.

Luego vendrían los indultos en verano de 1976, pero hasta 1987 no se aplicaría una amnistía que también sería incompleta. Nadie pudo volver al ejército y, escalonadamente, los úmedos fueron pasando a la reserva.

«(…) En el corazón de los demócratas españoles, estos hombres son ciudadanos de honor, héroes de la resistencia antifranquista. Un ejército con jefes y oficiales como ellos sería la mayor garantía para la democracia española ». De esta manera se refiere Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE, a los miembros de la UMD en el prólogo del libro La UMD treinta años después, escrito por Fernando Reinlein.

Pienso que nuestra democracia sigue estando en deuda con este puñado de militares que fueron expulsados de sus carreras por anteponer sus principios en defensa de la democracia. Rafael Tejero era uno de ellos. Por lo menos vivió el único homenaje del que han sido objeto. El realizado por la Fundación Abogados de Atocha, de CCOO de Madrid. Momento que recoge esta fotografía.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Más Murakami: Guía musical de After Dark

Yo me tengo por persona sin adicciones. Dicen que Murakami crea adicción. Leí Tokio Blues y, como no sufro de adicciones, simplemente me fui por After Dark, por simple curiosidad intelectual.

Los hechos de la novela transcurren durante una noche, entre las 12 y las 7. Un reloj en el ángulo de la página nos indica la hora que lentamente va avanzando. A veces, a la misma hora, dos lugares, dos momentos diferentes, incluso dos mundos diferentes.

La música de fondo es un elemento imprescindible de la novela, el jazz es lo imperante, pero también hay melodías antiguas, temas románticos, por, rock, clásica, japonesa…, así que, aunque no soy adicto decidí echar un rato y buscar en Internet los temas a los que se refiere el autor. Así, a lo tonto, he hecho una guía musical de After Dark , que quizá os pueda servir. Evidentemente, no siempre he encontrado a los intérpretes mencionados por Murakami, pero prácticamente están todos los temas. Pincha en los títulos y enlazarás con los videos:

Go away little girl

April fools

More

My ideal

Sophisticated lady

Jealousy

I can´t go for that

Suites inglesas

Cantata de Scarlati

Southern All Stars

Sonny moon for two

Bakudan Jusu de Shikao Suga, bueno. Esta es la página de Shikao Suga.

A lo largo del relato, un narrador nos acompaña. Sus descripciones hacen que la historia tenga mucho de cinematográfico o incluso de libreto dramático. Los personajes aparecen y desaparecen de la escena, algunos, relacionados indirectamente, casi se tocan aunque no lleguen a conocerse. Personajes que dejan inconclusa alguna de las historias. Pero eso es lo de menos.

Lo fundamental es cómo transcurre la noche, un mundo que nada tiene que ver con el del día.

En realidad hay más mundos además de la noche y el día: el mundo burgués, el mundo miserable, el de la belleza... Y, en definitiva, existe para todos la esperanza en que, al menos, las conciencias pueden moverse.
¿El tema? Pues, dos hermanas, Eri y Mari son hermanas. Diferentes en una sílaba y mucho más: La belleza. Mari, joven estudiante decide pasar la noche en un local a la espera de que los trenes se pongan en circulación por la mañana. En ese tiempo: personajes y situaciones de la noche, desde un viejo conocido medio músico, hasta un hecho de violencia en un love hotel. Al tiempo, la hermana duerme en un profundo y extraño sueño...
Por cierto, el título, After Dark, surge de este tema:


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jueves, 10 de septiembre de 2009

Inicio de curso y Miguel Gila

En Madrid cada vez más niños y niñas van a colegios privados por la campaña de autodestruccción de la educación pública llevada a cabo por Esperanza Aguirre.
Los privados de la Comunidad de Madrid, mayoritariamente, han iniciado las clases. Lo gordo: concertados y públicos comienzan la próxima semana, lo cual, en la capital será una dura prueba para el tráfico, al borde de reventar gracias a las obras Gallardón.

Quizá esperaba el alcalde de ciudad que Trinidad Jiménez le echara una mano y el ministerio de Sanidad retrasara el inicio de las clases, por aquello de la gripe A. pero la cosa no es para tanto.

Aquí pongo al magistral Miguel Gila lleno de dudas ante la factura del cole:

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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Puños, puñeteros y puñeteras

¡Que cada uno levante lo que quiera! , ha dicho Rubalcaba. (¡y lo que pueda!, añadiría yo). En el PP, que son expertos en manipular símbolos, robar unos -, tanto que se autodenominan "populares"-, y machacar otros, ahora les ha dado por los puños. Para Espe, dueña del cortijo de la Comunidad de Madrid, levantar el puño es "amenazante de quien ha ejercido una ideología totalitaria".

Para Mariano Rajoy, la alegría de la huerta, un personaje que vive en blanco y negro; el puño es "antiguo" y "triste". Pero, ¿cómo les va a gustar los puños a estos herederos nostálgicos del brazo en alto que han sido incapaces de segar los puños de tantos españoles?

No soy yo muy mitómano de los símbolos, así que sí, como dice Rubalcaba, que cada uno levante lo que quiera. La cuestión es que ellos, Espe, Mariano, los obispos…, se avergüenzan de levantar el brazo, mientras que el puño en alto sí tiene dignidad. La dignidad de la lucha de clase, de la lucha por la justicia.

Ellos no usan los puños simbólicamente. Sus grandes empresarios: amigos, acólitos, cuando no marionetas (¿o al revés?) son de la cofradía del puño cerrado. Sus puños son violencia, fueron violencia en Irak y casi chiste de mal gusto en el islote de Perejil. Ellos son puñeteros en todas sus acepciones.

No soportan esos mares de puños reclamando justicia, "millones de puños gritan su cólera por los aires, cantaba en su Asturias, Víctor Manuel. No soportan las verdades como puños. No soportan los rudos puños jornaleros frente a los amos:

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martes, 8 de septiembre de 2009

De un trabajo muy sucio a Hamlet

Me quedo con la frase: "Los fármacos y el perdón pueden convertir el morir en un momento gozoso", del protagonista de Un trabajo muy sucio. Y es que como veía que según avanzaba el verano me empezaba a poner un poco serio con Tokio Blues, Lo mejor de los números primos o La elegancia del erizo, retorné a los inicios de agosto y busqué algo que tuviera un punto de encuentro con Delicioso suicidio en grupo. Algo que también merodeaba la mesilla de noche.

La novela del satírico Christopher Moore es divertida, pero no para troncharse. Me gusta que quede claro, entre sonrisa y sonrisa, que las religiones nos han inculcado el miedo a la muerte. "Todos los dioses de la muerte, docenas de ellos, nacieron de la energía del mayor miedo del hombre, el miedo a la muerte".

Así que está bien tomarse con cierto relajo ese asunto que nos iguala a todos. Ese asunto por el que todos tenemos que, no sé si pasar, o llegar. La sonrisa nos asalta en la novela con el desfile de personajes absolutamente normales que se ven envueltos en situaciones excepcionales, extravagantes, sobrenaturales. Situaciones que están perfectamente estructuradas hasta la conclusión, relativamente sorprendente.

Más allá del leit motiv, son destacables las descripciones del lugar donde se desarrolla la acción: San Francisco. Y en medio de todos los líos en los que se ve envuelto nuestro protagonista, Charlie Asher, y los vendedores de viejo, la novela presta especial atención a una profesión: nos encontramos con la enfermera de un paritorio, la enfermera de una residencia, la enfermera de urgencias, una enfermera en el Tibet… Vamos que me ha llamado la atención, al igual que el trato de los perros protagonistas: unos animales bastante bobos.

La cuestión es que el principal personaje es un tipo normalito, casado y que un día tiene una hija, Sophie. A partir de ese momento empiezan a ocurrirle cosas muy raras y siniestras hasta que Charlie comprende que ha sido seleccionado como ayudante de la Muerte, un trabajo muy sucio, pero que alguien tiene que hacer.

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Lo que resulta molesto, y supongo que a mi amigo AGC, más que al común de los mortales, es que la edición no ha sido bien corregida y está repleta de errores, fundamentalmente confunde "sólo" con "solo", que yo creo que, al menos en la segunda edición de la editorial La factoría de Ideas, han ahorrado tinta gracias a la ausencia de tildes. Pero se sobrelleva en beneficio de la sonrisa.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Victoria Rodríguez, Buero Vallejo y una pequeña historia

Era primera hora de la mañana de aquel 29 de abril del año 2000. Aquel sábado, previo a las jornadas festivas del 1 y 2 de mayo convertía las calles de Madrid en un apacible escenario. Las circunstancias me habían impedido descansar aquella noche, al igual que las anteriores. Al igual que la siguiente y la siguiente. Antes de entrar al Sanatorio Infantil del Niño Jesús compré El País en el quiosco. Ese quiosco que casi forma parte del recinto hospitalario. Enfrente, el Retiro era la libertad, la normalidad, un lugar tantas veces paseado y en ese instante imposible.

Una fiebre que no se iba y quizá el miedo causado por la inexperiencia hizo que unas noches anteriores llevaramos a nuestra hija a Urgencias. Miles de pruebas médicas mezcladas con una Semana Santa y posteriores días festivos, sumados a unas décimas de temperatura que no se iban nos dejaron allí encerrados con nuestra angustIa durante un par de semanas. Y en medio de las preocupaciones, la primera del periódico destacaba la muerte de Antonio Buero Vallejo. Diez años hará el próximo, la misma edad que cumple en noviembre nuestra hija, que ni recuerda aquellas jornadas.

Después de tanto encierro, aquel caluroso verano decidimos ir a la sierra de Madrid, a Navacerrada, al Arcipreste, un hotel con una privilegiada situación, que entonces no gestionaba ninguna cadena hotelera, sino sus propietarios, la familia Herrero. Un lugar tranquilo, para tomar el aire serrano, el sol serrano y, si era menester, gastronomía serrana.

Así pues, al final de julio de 2000 nos presentamos en el Arcipreste con una cuna plegable, una bolsa de potitos y los enseres necesarios para unos días. Unos días que terminarían siendo un mes. El Arcipreste estaba casi vacío cuando desembarcamos, de un casi vacío, que casi asustaba. Sí fueron llegando algunos clientes de toda la vida. Pero de toda la vida toda la vida. De hacía más de treinta años.

Un buen día apareció una pareja de mujeres que conocían todos los entresijos del hotel. Mutuamente compartimos la necesidad humana de comunicarse: Lola y Victoria eran, son, hermanas. Vecinas de la calle Atocha en su infancia y juventud, Victoria era, es Victoria Rodríguez, dama de la escena y viuda de Antonio Buero Vallejo, recién enviudada aquel verano. Algunas felicitaciones navideñas y la relación con Victoria se fue difuminando en un lento mutis, hasta que este verano reapareció en la escena del Arcipreste acompañada de su hijo, Antonio. (El escenario ha cambiado sustancialmente, que ahora el Arcipreste lo gestiona la Cadena Husa. No es el momento de ejercer la crítica sobre el establecimiento hotelero).

Y el alma artista de Victoria sigue llenando con su sola presencia la estancia en la que se encuentre, y su voz modulada viaja como polvo de hadas sin entender de distancias ni obstáculos. Victoria es un baúl de anécdotas y conocimiento. De la fina ironía puede pasar a la crítica desgarradora; de la provocación, a la emotiva sensibilidad; de los recuerdos, a la trepidante actualidad. Y siempre, como fondo, Buero y el teatro. Peleando por que se respete a Buero, que en este país respetar a Buero es sinónimo de respetar el teatro y la dignidad del ser humano.



El destino, o la casualidad, nos reencontró con Victoria. El destino, o la casualidad, hace que el próximo año se conmemore el centenario del nacimiento de Miguel Hernández y el décimo aniversario de la muerte de su amigo, compañero de celda y condena, Antonio Buero Vallejo, amistad que quedó reflejada en el más famoso retrato del poeta, realizada por el dramaturgo…, y pintor. ¿Podremos disfrutar de alguna obra de Buero dirigida desde el respeto?

Ese respeto es afán de Victoria que, mirada clara, sonrisa traviesa y elegantemente menuda padece sarpullidos cuando aparecen en escena los micrófonos. Su voz no los requiere, porque su voz surge de la seguridad, de las tablas; cuando no del corazón.

La foto con Victoria, al principio de esta entrada, está hecha por la niña que aquel 28 de abril de va a hacer diez años estaba en el Niño Jesús. El destino, o la casualidad, quien sabe, la han convertido en amiga de Victoria.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Israel, Palestina, strangers

Después de haber leído esta noticia he visto el corto que me ha enviado mi amiga Virginia Casilda, genial en la forma y en el fondo (frase ambigua). Y piensas en lo estúpidos que somos los humanos.

Merece la pena verlo:

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sábado, 5 de septiembre de 2009

La elegancia del erizo / Arriba los corazones


La elegancia del erizo es estar cubierto de púas, una verdadera fortaleza, pero tener un interior refinado y sencillo. Los erizos son aninalillos fálsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes.


Después de leer La soledad de los números primos me fui a un libro en el que también hubiera dos protagonistas. En La elegancia del erizo la portera de un edificio burgués parisino, René, guarda un gran secreto. Prácticamente el mismo que guarda una de las vecinas, Paloma, una niña de 12 años. No son dos personas muy comunes, pero sí son muy similares. Un misterioso personaje posibilatará que René y Paloma se conozcan. La soledad, el miedo a ser inteligente son los grandes asuntos de esta obra en la que las pequeñas cosas que hacen que la vida sea más alegre son protagonistas.

Me gustan las reflexiones que Paloma y René nos plantean, donde el arte es una necesidad, y no sólo eso: "El arte es la emoción sin el deseo". Y me gusta la heterodoxia que destila, ya que nos encontramos con una amante de Guerra y Paz, Ana Karenina o A la caza del octubre rojo…, porque –dice René- en esta película está el arte del relato: "basta un Sean Connery en uniforme de oficial de submarino ruso y varios portaviones bien situados". Es más, ese eclecticismo cultural que vive la portera es también "una característica contemporánea de las clases intelectuales dominantes".

La obra, además, es una crítica a la burguesía parisina, sean derechosos o progres del PSF. Y por encima de todo sobrevuela algo que cada día nos va impregnando más: lo oriental: "La camelia sobre el musgo del templo, el violeta de los montes de Kyoto, una taza de porcelana azul, esta eclosión de la belleza en el corazón mismo de las pasiones efímeras, ¿no es acaso a lo que todos aspiramos? ¿Y lo que nosotros, civilizaciones occidentales, no sabemos alcanzar?"

En algún sitio he leído que el próximo año, esta novela de Muriel Barbery, la gran revelación literaria de Francia, será llevada al cine. Veremos

En fin, que entre Tokio blues y La elegancia del erizo he tenido que ir a tomar un sushi, y me he propuesto aprender a jugar al , nombre de mi tepanyaky preferido en Madrid. Éste.
Y eso sí, es un libro recomendable, lleno de inteligencia, momentos divertidos y emocionantes, que nos hace comprender, por ejemplo, cómo "pensar el futuro" para que cada día sea imperecedero.


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viernes, 4 de septiembre de 2009

Más sobre franquismo y masonería

Copio y pego unas interesantes consideraciones que me ha hecho llegar Romualdo F. Martín, al hilo de las entradas de los pasados días 23 y 25 de agosto sobre la obsesión del franquismo contra la masonería. Dice así:

Yo también pienso, como hijo de masón militar español represaliado por Franco, que la Ley sobre la denominada Memoria Histórica debería reparar todo el daño que les hicieron a los masones españoles y a sus familias y que el Estado reconociera sin paliativos todos sus sufrimientos, etcétera.

Pienso, igualmente, que el Gobierno actual del señor Zapatero, que es una verdadera y auténtica paradoja a pesar de las buenas palabras de la señora vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, no hará nunca nada para solucionar el problema tabú/masónico en nuestro país.

En efecto, a las pruebas me remito, en septiembre de 2004 -sintiendo que pronto mi madre iba a cumplir 100 años de edad (acaba de fallecer este mismo mes de agosto con más de 105 años en la Vera/Cáceres), deseábamos que por lo menos se hubiese ido en paz con el problema de nuestro padre ya resuelto-, envié por correo certificado una carta explicativa con toda la documentación que obtuve sobre mi padre en los Archivos Nacionales de Salamanca, al Jefe del Ejecutivo español, obteniendo como respuesta dos meses después un simple acuse de recibo de su Director de Gabinete, y hasta ahora el más absoluto silencio.

Habría que clarificar que Los Protocolos de Sión fueron manipulados por un agente de la policía zarista a principios del pasado siglo ya que originalmente se trataba de una obra de teatro elaborada por un abogado parisiense con el fin de criticar muy sutilmente a Napoleón III (a mediados del siglo XIX). El manuscristo, al que faltaban varias páginas, fue descubierto años después en Turquía por un periodista/corresponsal británico que los dio a conocer.

Y sí, Franco solicitó por dos veces ser masón:
--A/ En la logia Lixus (Larache-Marruecos), en los años 20, pero fue rechazado por sus propios compañeros militares miembros de la logia larachense, posiblemente, y entre otros graves motivos, por haber participado en una dura represión que tuvo lugar en Asturias contra una parte del pueblo asturiano.
--B/ En 1932 (?), Franco solicitó una vez más ser admitido en otra logia, esta vez madrileña (se desconoce el nombre de la misma), pero también le fue rechazada su admisión como profano.

jueves, 3 de septiembre de 2009

De Shorts, La piedra mágica, a Sexo, mentiras…, pasando por Robert Rodríguez


Esta sí. Doy por finalizado el maratón de películas estivales para mayores de 7 años con Shorts. Y esta sí puede ir a verse, no como la mamá en apuros. A la taquilla nos puede acercar el curriculum del director Robert Rodríguez, no confundir con el del filósofo Roberto Rodríguez, que puedes ver pinchando aquí.

Y es que aunque no seamos unos cinéfilos enfermizos, llamarse Robert Rodríguez y triunfar en Hollywood, hace que algo recordemos. Y más si es colega de Antonio Banderas. Robert hizo la trilogía: Mariachi, Desperado y El mexicano. Además, junto a Tarantino nos sorprendió con Abierto hasta el amanecer (Robert dirigió y Tarantino escribió y actuó). En un momento dado se lanza a lo familiar y mete el pelotazo con Spy Kids, que yo no vi porque era demasiado pequeño en 2001, donde también aparece nuestro An- ttho-nío, que diría su Melania, de los Griffith de toda la vida.

Pues bien, Shorts se puede ver, aunque yo creo que gusta más cuanto más cerca estemos de la edad infantil. Y fíjate que la peli conserva ese perfume de Robert Rodríguez de catástrofes surrealistas, pero apta para todos los públicos. El tema es rarito y el desarrollo también, o quizá original, pero perfectamente comprensible. Lo de shorts viene a cuento de que la cinta está estructurada en cinco cortos más o menos colocados, que como al niño protagonista narrador, no me acuerdo bien del orden de las cosas.

Y digo niño protagonista con reparos, que el protagonismo está repartido entre todo el grupo de chavales y chavalas. Y ninguno nos enamora especialmente, aunque personalmente me quedo con Helvética, la niña mala con nombre de letra, su canción marchosa y estética cercana a Miércoles, la niña de la mítica serie Los Adams. Recuérdala aquí. Y de los mayores, me quedo con el personaje del padre de la niña mala, el señor Black, interpretado por James Spader, que, a pesar de su abundante filmografía, yo siempre le veo en Sexo, mentiras y cintas de video. Como ahora si pinchas aquí.

El asunto es que una piedra con los colores del arco iris (no se si es una licencia poética, gay o la facilidad de que surjan los colores gracias a la lluvia soleada) posibilita que se cumpla cualquier deseo de aquel que la tiene en la mano. ¡Menudo lío! Más aún si tenemos en cuenta la desbordada imaginación de la infancia y la desbordada avaricia de los mayores.

Y dicho esto, del maratón veraniego de pelis infantiles me sigo quedando con Up!, aunque en una encuesta que he realizado (nada científica, como todas las encuestas), la ponen al mismo nivel que Ice Age 3 y la propia Shorts. En fin, doctores y doctoras tiene la santa madre Iglesia.


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