Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 1 de julio de 2019

CCOO, Baylos y los medios de comunicación (I)

Soy un gran seguidor de las opiniones del catedrático del Trabajo, Antonio Baylos, a cuyo blog (antes llamados cuadernos de bitácora) llego a través de Facebook. Lo cierto es que nunca sé si me pone cara o no. Coincidir, hemos coincidido en multitud de ocasiones, bien por vía profesional o por coincidencia familiar en algún debate con gente del CSIC. Cuando dirigí Madrid Sindical le encargué a una buena amiga, Chus Salido, que le entrevistara, gratis, claro. Chus Salido es periodista (lógicamente, porque soy de que las entrevistas las realicen periodistas) y licenciada en Ciencias Políticas, además de gallega ya de Madrid y muchas cosas más. Yo, para al menos uno, cual estalinista hacía del Madrid Sindical el Pravda, cosas de viejos trotskistas sectarios sin mayor relevancia.


Titular del artículo de Antonio Baylos en su blog, ilustrado con una foto que es de Fran Lorente.

La prudencia, y considerarle un icono del pensamiento sociolaboral, me han frenado en muchas ocasiones a la hora de comentar sus opiniones. Porque en las Comisiones Obreras hay grandes oráculos en el mundo de la Universidad, como el propio Baylos; el derecho, con Enrique Lillo a la cabeza, o la economía; pero no así en el mundo de la comunicación y el periodismo. 

En esto del periodismo nos sale el español, o la española que llevamos dentro y ocurre como en el fútbol, que todo el mundo es un experto en la materia. Unos, por inspiración divina; otros porque conocen a un periodista que…; otros porque han hecho un curso o llámalo máster y a pesar de ello siguen  confundiendo el infinitivo con el imperativo, etcétera. No se me entienda, por los dioses, como un corporativista y anti intrusismo radical. Que haber, hay hasta grandes médicos sin haber pasado por la Facultad de Medicina.  

Quienes más daño hacen en la comunicación de las instituciones sociales, políticas, empresariales…, son quienes una vez nombrados responsables  o dircom (directores de comunicación), o llámalo “x”, o capataz, consideran que ya tienen todos los galones para plantear estrategias basadas, por ejemplo, en máximas como: “a partir de ahora vamos a mentir” ( a Dios y unos cuantos compañeros pongo por testigo de que esto es cierto y que una vez vivimos en un gabinete de Comunicación). En esta línea, recomiendo la serie Chernobyl donde queda claro que un zapatero manda más que un físico nuclear porque es el vicesecretario del Partido. Una amistad me envió esta escena que he subido a Youtube. Dentro de lo malo…, existe una estrategia, sin ética, sin moral, pero estrategia al fin.

Veo que Baylos anduvo, como yo, en la presentación del libro de Unai Sordo ¿Un futuro sin sindicatos?, prologado por el economista y amigo Bruno Estrada, además de adjunto al propio Sordo. Según el autor, el título fue idea de la editorial para que tuviera más garra, para que fuera más atractivo. No sé si el título hará que crezca el número de lectores pero es antiperiodístico como el solo. Más o menos, en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM, al llegar te decían “hola, no pongas nunca un interrogante en un titular”. 

Pero…, la moda, internet y su parte más mediocre han llevado a los interrogantes y a que los propios lectores se harten de ese anzuelo, tal como relataba recientemente Carlos Yárnoz, defensor del lector de El País. Lo podéis leer aquí. (En este enlace, digo, que aunque no esté de moda advertir, así está más claro).

Esta pequeña crítica provocadora, porque cada uno hace con los títulos de sus libros lo que le da la gana, me sirve para engarzar con la entrada, artículo o post del blog de Baylos titulado “Noticias y sindicato. El sindicato en las noticias (a propósito de un coloquio)”. La espoleta para este interesante y recomendable texto fue la pregunta que lanzó en el acto (mejor que “evento”) la veterana periodista Inma Sánchez. En mi opinión realizó la mejor pregunta de entre los periodistas de los grandes medios digitales allí presentes (Joaquín Estefanía, que aún huele a papel, excusó su ausencia).

La periodista vino a preguntar a Unai Sordo por el poco espacio que acaparan los sindicatos en los medios de comunicación y Sordo vino a decir lo que nos relata Antonio Baylos en su blog.

Aun estando de acuerdo en lo que puede ser el fondo de la exposición de Baylos tengo la impresión de que utiliza algunos conceptos a la ligera, también desde el titular, y que no hace referencia a una parte muy relevante, cual es el propio funcionamiento de la comunicación en las Comisiones Obreras, en mi modesta opinión, carente de cualquier estrategia comunicativa en todas las patas comunicativas posibles.

Baylos en el M.S. entrevistado por Chus Salido, en 2012.
Cuando hablo de utilizar “conceptos a la ligera”, me refiero, por ejemplo, al uso del término “noticia”. Creo que es mucho más correcto el planteamiento que hizo Inma Sánchez, pues “noticia”, tal como nos hacían aprender en Primero de Redacción Periodística con el inacabable Manual de Redacción Periodística de José Luis Martínez Albertos, es simplemente un género periodístico, como pueden serlo la crónica, el reportaje, la entrevista…, con todos sus subgéneros.

La noticia es la madre del cordero, eso sí, es la narración de un hecho para lo que técnicamente nos enseñaban aquello de las “cinco W” (Qué (What) ha sucedido; Quiénes (Who) son sus protagonistas; Dónde (Where) ha sucedido; Cuándo (When) ha sucedido; y por qué ha sucedido (Why)).  Respondiendo a esto ya tienes una noticia que para que quepa en un medio de comunicación también tiene que tener una características: veracidad, claridad, brevedad, actualidad, interés humano… O sea, lo de toda la vida de Dios, noticia es que un niño muerda a un perro y no lo contrario.

Además de los géneros existen los estilos, básicamente: informativo, interpretativo y opinativo. Entiendo que lo que Baylos y quienes son responsables sindicales quieren es que salgan las siglas y las cosas que se hacen en CCOO, porque si no parece que no existimos. Es decir, debemos ir mucho más allá que a la simple noticia. La simple noticia es una huelga violenta, reconozcámoslo. Y si es con sangre, mejor. Eso se “vende” solo. 

También es interesante distinguir entre “periodismo de fuente” o gabinetes de comunicación, porque los gabinetes de comunicación están (o deberían estar conformados por periodistas) y “periodismo de medio”, antes: prensa, radio y televisión y hoy también las nuevas TIC (tecnologías de información y comunicación). Es decir, y simplificando, redes sociales. Las famosas mentiras permanentes que circulan por internet está haciendo que por fin las empresas serias contraten periodistas para redactar tanto los contenidos, como los textos y las historias (story) en las redes sociales. 

Ya empieza a no colar ese periodismo ciudadano, inmediato, pero sin contrastar, hiperbólico, repleto de faltas de ortografía y selfies patéticos. Esa es labor de periodistas, delegados entre la sociedad y los poderes para informar e interpretar. Opinar es otro cantar, siempre que se haga con argumentos sólidos y datos contrastados y contrastables.


Caray, esto me está quedando larguísimo, así que aunque no esté de moda lo voy a dividir y mañana sigo. Espero que nadie se moleste, que otra característica de estos tiempos es arrear garrotazos al tiempo que tenemos la piel muy fina. Pero en esta línea continuaré, que también me viene bien escribir esto a modo de terapia que diría Woody Allen.

Y la continuación la puede ver pinchando AQUÍ



miércoles, 30 de septiembre de 2009

Lavapiés en los ojos de Carmen Barrios / El tiempo que vuela

Sabrá disculparme Bruno Estrada, pero el titular quedaba mejor si sólo me refería a Carmen, fotera, periodista y ahora haciendo pinitos poéticos. A Carmen la conocí hace cosa de más de 20 años, cuando en las cámaras fotográficas había películas, y negativos, y tal y tal. A mí me encatantaban las fotografías que hacía Carmen en blanco y negro. Me encantaban los retratos que hacía a los entrevistados, que, sin duda, a veces decían más que los textos. Y me encantaban sus instantaneas de la vida.

Con la llegada del mundo digital a nuestras vidas, Carmen se ha reciclado, no sin esfuerzo, y me encuentro con unas fotografías impactantes, que van directamente a los sentidos, en las que la luz se dispersa cuando tiene que suavizar la imagen y produce duros contraste cuando el motivo lo requiere. Carmen se ha lanzado a un formato enorme para mostrarnos Lavapies, y con su objetivo ha jugado con la luz que ofrece este variopinto barrio.

En la calle Calatrava 16 se puede ver hasta el 1 de octubre, la exposición "Lavapies Calles Interiores", en la Asociación Cultural Yemaza. La muestra es conjunta, que comparten espacio las fotografias de Carmen Barrios con las de Bruno Estrada (cada uno en una foto). Resulta que estaban retratando el mismo barrio sin saberlo. Y claro, mejor juntos que no revueltos.

La obra de Bruno, también viejo colega, es diferente. Utiliza un formato más pequeño, donde la vida de Lavapies transcurre de un modo, si acaso, más cotidiano.

La inauguración tuvo además sorpresas personales. Que allí me encontré a Mavi, bueno así la llamaba hace cosa de dieciocho años. Mavi dibuja que maravilla. Mientras escribo tengo un dibujo que me regaló colgado en la pared de la derecha. Es carboncillo sobre cartón y representa lo que para ella eran los periodistas, al menos en la época en que se utilizaban máquinas de escribir. De la frente, como si fuera un tercer ojo surge una luz, a través de una mirilla, que ilumina el teclado. Luego, cuando me acueste veré colgados otros tres cuadros de Maravillas. Pero eso ya es otra historia.

Y hubo más sorpresas personales. Por allí desfilaron disciplinadamente Berta Cao, Jesús Montero, Ángel Cruz…, que por un momento aquello parecía la Trini, la que fuera sede del PCE, no la ministra de Sanidad. También anduvo Pura y, como no, Jesús de Miguel, maestro fotero de quien tanto aprendió Carmen, según explicaba ésta por doquier.

Cuando llegué a casa, rebusqué y encontré una caja con un porrón de Mundo Obrero semanal de fines de los 80, principios de los 90 (caída de muro incluida), los metí en una maleta y se los lleve a mi amiga María, que se dedica a encuadernar, entre otras miles de actividades. Diseña y maqueta, pero no como Maravillas, que el tipómetro ya está en los museos. No hay prisa María. No hay prisa.