Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 28 de octubre de 2009

Elogio del desayuno

El desayuno es el principio de cada día. El desayuno tempranero es capaz de desmontar en unos minutos cualquier eterna conspiración nocturna.
El desayuno en día laborable nos devuelve al recreo del cole. El desayuno de fin de semana nos reconforta con la lentitud y el goce del tiempo. El desayuno tras una noche de pasión nos puede hacer retomar la pasión. Las grandes declaraciones de prohombres cada día más se realizan en desayunos. Desayunos sanos con fruta, zumos... Desayunos tradicionales regados con un chinchonaco. El desayuno permite que los comensales se miren a los ojos a la luz del día. Con la expectativa de lo que deparará el inmediato futuro. El día que comienza. En los desayunos no hay fantasmas. El desayuno es la vida. El desayuno puede ser el momento más seriamente gracioso de la jornada. ¡Qué miedo desayunar muy serios! El desayuno llama a la sonrisa.
Ahora me voy a cenar. Pero dejo este video de esta entrañable película:


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