El desayuno es el principio de cada día. El desayuno tempranero es capaz de desmontar en unos minutos cualquier eterna conspiración nocturna.
El desayuno en día laborable nos devuelve al recreo del cole. El desayuno de fin de semana nos reconforta con la lentitud y el goce del tiempo. El desayuno tras una noche de pasión nos puede hacer retomar la pasión. Las grandes declaraciones de prohombres cada día más se realizan en desayunos. Desayunos sanos con fruta, zumos... Desayunos tradicionales regados con un chinchonaco. El desayuno permite que los comensales se miren a los ojos a la luz del día. Con la expectativa de lo que deparará el inmediato futuro. El día que comienza. En los desayunos no hay fantasmas. El desayuno es la vida. El desayuno puede ser el momento más seriamente gracioso de la jornada. ¡Qué miedo desayunar muy serios! El desayuno llama a la sonrisa.
Ahora me voy a cenar. Pero dejo este video de esta entrañable película:
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