Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 20 de enero de 2014

Los diez hitos del fin de ETA en “Los entresijos del final de ETA” (2)


Entre la entrada que publiqué el sábado y ésta ha mediado un día. Otro día en que lo irremediable avanza a pesar del Gobierno, del PP, de Aznar, de FAES, de Esperanza Aguirre, de Mayor Oreja, del coro mediático ultra. Ayer, ETA reafirmaba su abandono de la lucha armada y la derecha de la derecha crea Vox con las bendiciones de Esperanza Aguirre.

La situación en la que estamos, y en la que podemos estar, se entiende mucho mejor gracias al magnífico libro de Luis R. Aizpeolea, Los entresijos del final de ETA. Un intento de recuperar una historia manipulada, que acaba de ver la luz gracias a la editorial Catarata. Es un libro breve, que va al turrón. La parte final se puede complementar con otro libro del mismo autor: ETA, las claves de la paz, que son las experiencias de Jesús Eguiguren, presidente del PSE y protagonista de las últimas negociaciones con la banda armada.

No voy a desvelar nada porque, aunque me he devorado el libro con lápiz en la mano, me limito a copiar parte del índice. Aizpeolea resume el final de ETA en diez grandes hitos:

1)  La disolución de ETA político-militar.

2)   El cambio de actitud de Francia.

3)  El Pacto de Ajuria Enea.

4) La primera tregua de ETA y las conversaciones de Argel.

5)  La caída de la cúpula de ETA en Bidart.

6) El espíritu de Ermua y el Pacto de Lizarra.

7) Pacto antiterrorista y Ley de partidos.

8) Conversaciones de Ginebra y Oslo y Pacto de Loiola.

9) Enfrentamiento entre ETA y la izquierda abertzale.

  10) Declaración de Aiete y cese definitivo de ETA.

A través de estos hitos, recorremos la decadencia de ETA, pero también recordamos asuntos olvidados, interesadamente olvidados muchos de ellos y descubrimos anécdotas importantes y movimientos de personajes de acá para allá.

Como asegura el autor, trata de recuperar la memoria de lo sucedido. “Una memoria que se hace necesaria al estar sometida a manipulaciones políticas interesadas”.  Y al igual que para Aizpeolea lo de  ETA ha sido un “despropósito absoluto”, argumenta que el Partido Popular, por su actitud ante el terrorismo, “no está suficientemente homologado con las derechas democráticas europeas”.

Por periodista, me resultan interesantes las pinceladas que se dan al nacimiento de un periódico que quería ser plural: Egin, y cómo rápidamente cae en manos de HB a través del Consejo de Administración. Un Consejo que obligo a la redacción a someterse a la Alternativa Kas. Los periodistas que no lo aceptaron, se fueron en medio de la indiferencia de la prensa vasca y la intelectualidad. En aquella época, Fernando Savater colaboraría con este medio porque le parecía interesante la cosa asamblearia. Años después se enfrentaría al terrorismo y, con Rosa Díez, ex socialista, apoyaría la creación de UPyD. El órgano de expresión de ETA entraría sin ningún problema en el club de la prensa vasca. Más adelante se refiere a la “tropelía” del cierre de Egunkaria, muchos de cuyos directivos, cercanos al nacionalismo democrático fueron detenidos , y en algún caso, hasta torturados.

El libro también es una invitación a visitar la hemeroteca y ver esa historia que Aznar quiere hacer desaparecer. Recuerda la obra de Aizpeolea que Aznar cuando gobernaba y ETA estaba en una mera tregua, reclamaba “generosidad” a los españoles con los etarras y decía: “Casi nueve meses sin asesinatos es un cambio muy importante. Es una situación muchísimo mejor que la anterior. No hay nada peor que cualquier persona sea asesinada. Avancemos en la paz”. Hoy, ETA ha cesado definitivamente. Lleva más de dos años sin matar y Aznar reclama el cumplimiento íntegro de las penas y reacciona virulentamente contra la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot…

Yo destacaría una parte de la historia que no está siendo demasiado aireada. Esto es, las tensiones entre la izquierda abertzale y ETA. Explica la rotunda apuesta de Arnaldo Otegi por la paz, una apuesta que mantiene el líder encarcelado desde antes del atentado de la T-4 de Barajas que puso fin a las negociaciones y la tregua de ETA bajo el Gobierno de Zapatero.

Otegi está en la cárcel y Bildu en las instituciones y, no sin cierta sorna, desde la cárcel llama la atención sobre algunos errores de gestión de sus compañeros: “Solo falta que por las basuras, los toros y otras historias nos carguemos el resultado electoral de Bildu”

Y para dejar buen sabor de boca, el libro nos regala con el ejemplo de Rentería. Un “icono de la violencia en los años de plomo, que con 47.000 habitantes tuvo 29 asesinatos y en los que ETA a ediles del PP y del PSE; y grupos parapoliciales a simpatizantes de la izquierda abertzale”. Ahora, Rentería, con alcalde de Bildu y concejales de PSE, PNV y PP es un ejemplo de convivencia. Todos, a pesar del reciente pasado, han perdonado. Y para concluir el buen sabor de boca..., me han entrado ganas de tomarme un bocata de entresijos, pero de los de Embajadores, no de los de ETA.

sábado, 18 de enero de 2014

Los entresijos del final de ETA (1)


Espantosa fotografía de la sala atiborrada en la presentación del libro.

El pasado jueves; en Blanquerna, la embajada catalana, en Madrid;  se celebró la presentación del libro Los entresijos del final de ETA, escrito por Luis R. Aizpeolea, el periodista que más sabe de la banda terrorista. Otro gran periodista, José María Izquierdo fue el encargado de abrir el fuego. Aizpeolea es un tipo que lleva investigando sobre el asunto ETA cuarenta y cinco años: veinte en Euskadi y veinticinco en Madrid. Por ahí andaban otros grandes del periodismo como Iñaki Gabilondo o José María Calleja. Y se pudo ver a Alfredo Pérez Rubalcaba, Txiki Benegas, Ramón Jauregi… Cinco días antes de la presentación del libro, en Bilbao, más de cien mil personas se manifestaban por sus calles convocadas por los partidos nacionalistas, incluido el PNV, después de que una primera convocatoria fuera inexplicable, provocadoramente prohibida.

Evidentemente los hechos de los últimos días estuvieron en el ambiente, al que por fortuna no se sumó ningún grupúsculo fascista violento como en alguna otra ocasión. Eso sí, en la calle, a escasos metros, comenzaba a echarse la gente en solidaridad con los vecinos de Gamonal. El incidente más llamativo, la detención de un bombero, que estaba trabajando, por parte de los antidisturbios. El enfrentamiento entre los dos cuerpos ha puesto en incomoda situación a la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes y a la alcaldesa, Ana Botella.

Una vez contextualizado el espacio, el tiempo y algunos personajes, volvamos al asunto, pero empezando por el final. Al final, Gabilondo, quien recordó que ya ha cumplido 71 años, tomó la palabra y, en unas pinceladas, explicó un sentimiento que parece es compartido por muchas personas. Irónico, aseguró que si no había ido a la famosa manifestación es porque tendría que haber estado durante veinte años explicándolo y no le iba a dar tiempo.

Dicho esto, volvamos al principio del acto. Al instante en que José María Izquierdo, haciendo de maestro de ceremonias y tras asegurar el “momento histórico que estamos viviendo”, destacó el subtítulo del libro: Un intento de recuperar una historia manipulada. Izquierdo aseguraba que estamos viviendo el final de ETA pero no nos dejan disfrutarlo. Sin pelos en la lengua explicaba que el PP ha venido haciendo una política obscena. Que el PP ha utilizado el terrorismo como ariete cuando ha estado en la oposición y ahora sufre esas consecuencias.

Sin duda, los mejores momentos de la lucha contra ETA se lograron con la unidad de todos los partidos democráticos aunque pocas veces la unidad llegaba estando el PSOE en el Gobierno. Recordaba Izquierdo momentos de la lucha antiterrorista durante gobiernos del PP. Por ejemplo, cuando en 1998 estuvo dispuesto a cambiar paz por presos. Un hecho innegable porque lo vivió en primera persona, al igual que Aizpeolea. El presentador del acto, experto cirujano de la prensa ultra, de la “caverna mediática”, en sus palabras nos dejó una de las mil frases más feroces de esta derecha: “ZP le bajó los pantalones al estado de derecho para que ETA lo sodomizara”.

En su intervención, el autor del libro explicó que en éste destaca los diez hitos que han llevado a ETA a su final, porque ETA ha perdido, “ETA ha cometido ochocientos veintisiete asesinatos para nada”. Por eso, aseguró quedarse perplejo y acelerar la salida del libro, cuando el 30 de junio de 2013 leyó una entrevista en ABC a Aznar en la que el expresidente aseguraba que “ETA gana y la democracia pierde”. Una afirmación de Aznar que la lanza cuando ya Sortu había hecho lo que ningún partido político rechazando en sus estatutos la violencia de ETA; y cuando el 20 de octubre de 2011, ETA anuncia el cese del terrorismo.

Ahora, el 28 de diciembre, el colectivo de presos asume la legalidad penitenciaria y el bloque ultra sigue en sus trece con que ETA vive, cuando está más muerta que nunca, cuando restan semanas para que entregue las armas. Aizpeolea criticó la irresponsabilidad de los “tertualianos de medio pelo” de ABC, El Mundo o La Razón; y de políticos como Mayor Oreja, Esperanza Aguirre o un sector de la AVT. Para el periodista vasco hay un “evidente vasallaje” al tea party de Aznar y la Fundación FAES.

Destacó Aizpeolea como clave en el final de ETA, el Pacto de Ajuria Enea en enero de 1988. Lo calificó como “la hoja de ruta del fin de ETA por la que  los partidos democráticos aislaron a la izquierda abertzale”. Este pacto dio cobertura a policía, a jueces y posibilitó cierta movilización social.

También habló de la figura de Otegi, de quien dijo: “no es ETA” y en peligro ha estado de que le metieran un tiro.

Preocupaciones

El problema son esos elementos ultras metidos en el PP y sus voceros. El problema son sus manipulaciones y su interés  partidista en que exista ETA. Por eso, es preocupación de Aizpeolea que cuando los presos presenten sus propuestas de reinserción, se desoigan y el PP entorpezca su propia ley. Pero más preocupante, por irracional e irresponsable sería la ilegalización de la izquierda abertzale. Esto supondría un incendio en Euskadi, y como aseguraba Aizpeolea, “lo malo es que hay mucho pirómano”.

Los entresijos del final de ETA.
Luis R. Aizpeolea.
Editorial Catarata.

domingo, 13 de octubre de 2013

Otegi debe estar en libertad


Esta semana que ha terminado me encontré, o me encontró, en Twitter un escuadrón twittero comandado por Hermann Tertsch. Bueno, no vamos a explicar que se trata de gentes ultras e intolerantes, que es de lo que viven. Y bien deben vivir, que sólo con lo que debió ahorrar Tertsch de lo que le pagaba la televisión pública madrileña (repito, pública)…
En fin, el tema tampoco es hablar de los que viven de los conflictos, ni de provocadores. El tema no es la pelea ni el cuanto peor mejor, sino todo lo contrario. El tema es la paz.

Esta gente con cierto aroma fascistilla que tanto se lleva ahora consideraba en la red social de los ciento cuarenta caracteres que soy un etarra, un payaso, un tal y tal… Y mencionaban algo de las virtudes de la silla eléctrica. Todo ello porque considero que Arnaldo Otegi es un preso de opinión, un preso político. Un lider al que van a terminar haciendo lehendakari. Como me gusta la libertad de expresión en la teoría y en la práctica, así lo dejé claro este verano, como puedes ver si pinchas AQUÍ.

Quien me conozca, quien me haya leído o quien tenga interés por mirar hemerotecas sabrá que, aunque estoy a favor de la enseñanza y la sanidad públicas, no soy un etarra. Por aclarar un poco se puede pinchar aquí y ver algunas pinceladas de lo que puedo opinar del asunto.

Payaso…, me parece uno de los más nobles oficios. Quizá prefiera el término clown. Todos tenemos nuestro clown que me enseñó Fernando Figueroa, Svante, y si se me apura Charles Chaplin. Yo también, y alguna vez lo he mostrado. Como en esta ocasión.

También estoy afiliado a las Comisiones Obreras, desde 1987. Soy ateo y no milito en ningún partido político. Lo hice un breve tiempo, en IU, pero no pude con ello. Soy demasiado responsable y heterodoxo. Esto de CCOO lo digo porque el Comando Tertsch quería mezclar el sindicato con ETA y con el padre de Domingo Ortega.

Libertad de expresión

Quizá parezca que hablo de mí. Pero no de lo que hablo es de tolerancia. Como soy periodista creo que un derecho fundamental es la libertad de expresión. Y creo que Arnaldo Otegi debería estar en libertad porque es un preso de opinión. Y lo afirmo sin ser experto en leyes, que menudos líos se arman, nos arman los leguleyos. Por ejemplo, con el propio Otegi. Éste, en noviembre de 2005 fue condenado por el Tribunal Supremo a un año de cárcel por injurias a la corona, debido a unas declaraciones que había realizado en 2003.

Durante una visita del monarca de España a Bizkaia, días después del arresto de diez trabajadores del diario Euskaldunon Egunkaria, Otegi había declarado que "el rey de España es el jefe supremo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y el que protege la tortura e impone su régimen monárquico a nuestro pueblo por medio de la tortura y la violencia".

Pues a mediados del mes de marzo de 2011 el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a su vez al Estado español a pagar la suma de 20.000 euros en concepto de daños morales por vulnerar la libertad de expresión de Otegi en el caso de las injurias al Rey.

A Otegi le han condenado por cosas que luego resultaron no ser: por ser dirigente de ETA. También se le condenó por su participación en 2005 en un acto en favor de José María Sagardui, Gatza, el preso de ETA que más tiempo llevaba encarcelado. Dicha sentencia fue anulada por el Tribunal Supremo, que ordenó repetir el juicio con unos magistrados diferentes al apreciar "un prejuicio acerca de la culpabilidad" de Otegi.

Otegi es el secretario general de Sortu, un partido político legalizado y legal. Aberraciones de la democracia. Un partido, cuyo secretario general está en la cárcel por hacer política, que no hablamos del caso Bárcenas. Sin entrar en comparaciones, no entiendo como la alcaldesa de Quijorna no ha sido obligada a dimitir por el PP después de organizar en su pueblo una exposición nazi fascista. Gentes que hacen apología del exterminio nazi y no denuncian los crímenes de Franco nos gobiernan.

Dicho esto. Creo que no comparto mucho el ideal de Otegi. Me cuesta entender que se pueda ser marxista y nacionalista. El tío Carlos fue claro: “Proletarios del mundo, uníos”. Y si está en la cárcel es complicado que me explique nada. Esas cosas se debaten en libertad. En un parlamento, tomando unos pintxos o un cocido madrileño.

Yo estoy por el diálogo, por la empatía, por buscar proyectos imaginativos al laberinto vasco. Yo estoy con todas las víctimas. Por el perdón mutuo. Por las palabras. Impactado me dejó Gorka Landaburu, víctima de ETA. Hay que preguntarse por qué surgió el terrorismo etarra, por qué se ha mantenido. Sabiendo el por qué, quizá sepamos arreglar “el conflicto”.

Con palabras. Con política. Sin armas. Sin humillar:


viernes, 11 de octubre de 2013

Sabin Egilior, director de "Camaradas"

Vive cerca del Cantábrico, en Plentzia, junto a la ciudad en que nació hace 45 años: Bilbao. Durante varios años fue presentador y guionista en la 2 de TVE. Egilior es licenciado en Ciencias de la Información y elaborando el doctorado; relacionado con la memoria histórica en el equipo del prestigioso forense Paco Etxebarria; se vio envuelto en el “apasionante mundo de la memoria histórica del siglo XX”. En 2003 realizó un corto sobre una exhumación y a partir de ahí ha dedicado buena parte de su actividad a recuperar la memoria. En ese avanzar por el siglo XX se topó con la figura de Sebastiá Piera y la Operación Pápikra, y de ahí ha surgido Camaradas, que, producida por Basque Films, acaba de ser presentada en el Festival de Toulouse.

P. En la realización de Camaradas has hablado con muchos viejos luchadores. ¿Crees que esa lucha que emprendieron en la Guerra Civil, en la resistencia francesa, intentando reconquistar España, en la clandestinidad…, ha servido para algo?
R. Sin duda sí. Si no hubiera existido esta gente esto no sería igual. Franco murió en la cama pero con una oposición clandestina muy fuerte y esos valores han estado vivos. Pese a la brutal represión, ellos han seguido luchando por unos principios concretos y, gracias a ellos, siguen teniendo valor hoy día. Siempre tenemos que tener en cuenta a esa gente que salió a la calle y arriesgó su vida. Hay que mantener el respeto por esos luchadores y sus valores porque de alguna manera siguen latentes en la sociedad. Lo importante es poner a esos luchadores en la memoria para que sean referentes hoy en día, y hacer una sociedad un poco más interesante.

P. ¿Es Camaradas la historia de una ignominia?
R. Sí. Me pareció muy potente que estos luchadores que eran héroes en 1945 por luchar contra el nazismo, al poco tiempo se convirtieran en “terroristas” y “gente peligrosa” y los expulsaran de Francia. Republicanos en el exilio, política internacional, Estados Unidos, Guerra fría…, y un luchador, ya nonagenario, que sigue viviendo en Córcega, el lugar al que fue expulsado por Francia, como si el tiempo se hubiera detenido. Es una historia apasionante y, personalmente, después de todo lo que había hecho sobre memoria histórica me apetecía hacer algo de lucha.

P. Algo que relata el documental es que los Estados Unidos, en un momento determinado, se dan cuenta de que la península ibérica es un lugar estratégico para sus intereses y a partir de ahí se acabó la posibilidad de que a España retornara la democracia. Claro, todo ello con la connivencia de Francia, Gran Bretaña, la ONU, la Iglesia
R. El abrazo de Franco con Eisenhower fue en 1959. Ese abrazo es la consecuencia de algo que se vino trabajando durante tiempo atrás. Con la desclasificación de documentos se están descubriendo auténticas barbaridades. Estados Unidos tiene que acercarse a un tipo que había tenido pactos con Hitler y que tenía las cárceles llenas. De alguna manera tenían que lavar la imagen del dictador, que en la postguerra está un poco a la merced de lo que ocurra en el panorama internacional.


La invasión del Valle de Arán, “Operación Reconquista”

P. En Camaradas aportas claves en primera persona de la fracasada invasión del valle de Arán, la “Operación Reconquista de España” por parte de la guerrilla y que podría haber supuesto una liberación aliada de la España fascista, un momento importante de esa época en que el franquismo está a la merced del panorama internacional…
R. La conquista del Valle de Arán es una historia apasionante. Estos luchadores no se achican, continúan entrenándose, preparándose y jugándose la vida. A uno de los protagonistas le preguntamos si mereció la pena… Los ojos del hombre, al contestar, se llenaron de lágrimas. “¿Cómo te contestaría a eso?”, decía, “enviamos a muchas personas al matadero”. Eran personas que se jugaban la vida por unos valores, y eso hay que recuperarlo.

P. Aunque la historia no se repita, sí parece que el mundo sigue igual. Donde Estados Unidos ve una zona estratégica allí que va, con la ONU y con quien haga falta…
R. Así es. En el documental, el hijo de Lister hace un paralelismo con los argumentos que se usaron en la guerra de Irak para atacar con la excusa de las armas de destrucción masiva y… “bueno, no hay armas de destrucción masiva, pero ha caído una dictadura”. Los mismos argumentos sirven en un tiempo y en otro, no.

P. En Camaradas hay momentos duros…, qué es lo que más le ha impactado como creador?
R. Entrevistamos durante cuatro horas a un camarada que acaba de fallecer, Bartolomé Escandell, que le llevaron al campo de concentración de Mathaussen. Personalmente ha sido la entrevista más potente que he hecho en toda mi vida. Es impactante oír a un señor de más de noventa años narrando el horror que vivió en el campo: el hambre, cómo les trasladaban, como les gaseaban por el camino, como asesinaron a un capo que les maltrataba…, cosas muy brutales.

P. Y aparte del propio Sebastiá Piera, ¿qué personaje destacaría en esta historia?
R. Me ha llamado la atención como, a pesar de los años, muchos todavía conviven con lo clandestino. Al hilo de los campos de entrenamiento guerrillero, uno de los camaradas nos decía: “No, no. No me preguntes por eso. Son cosas sagradas y no las puedo contar”. Eso sí, Santiago Carrillo sí relata que existía una estructura para entrenar a la guerrilla y pasar la frontera.

Un bilbaíno con la Legión de Honor

P. También aparece un bilbaíno desconocido hasta ahora, al menos para mí.
R. Así es, a Luís Fernández lo hemos conocido a través del hijo de Lister. Luís Fernández ya murió. Luchó en la guerra civil, luego estuvo en la resistencia francesa, estuvo en el intento de reconquista, pero el tío…. era muy bilbaíno, muy serio y de pocas palabras. Tuvo un gran liderazgo entre los camaradas, entre los guerrilleros. También sufrió la represión en Francia, fue retenido y, en los años cuarenta,  le dieron la medalla de la Legión de Honor. El propio De Gaulle lo citó. Y es un personaje absolutamente desconocido. Tanto que cuando al actual alcalde de Bilbao le dieron también la Legión de Honor, nadie citó que ya había un bilbaíno con el galardón.

P. Llama la atención la parte amorosa del protagonista.
R. Sebastiá Piera se enamora de Trini, que cuando la conoce en Rusia, tras la Segunda Guerra Mundial ya era una camarada muy formada. Puede resultar llamativo que tuvieran que pedir permiso a Pasionaria para casarse, quien les dijo: “Podéis casaros a condición de que no tengáis hijos” porque los hijos eran una carga para la lucha.

P. La familia de Piera no ha podido reunirse ni después de muerta. Parece parte de la historia de este país…
R. Efectivamente. No se puede descansar ni después de muerto. Es un poco lo que ocurre con la memoria histórica, con los asesinados y desaparecidos. No hay paz en los muertos.

P. ¿Qué expectativas tienes con Camaradas?, ¿has quedado satisfecho?
R. Más allá de las salas comerciales, me parece mucho más interesante hacer proyecciones temáticas en centros culturales donde pueda ir gente a contar cosas, tanto en España como en Francia. Es complicado…, pero sería lo más interesante. Y sí he quedado satisfecho. Hay que trabajar estas cosas, construir memoria, sacarla del olvido…

ETA

P. ¿Y tienes proyectos de futuro?
R. Continúo en este avanzar por la historia del siglo XX. Ahora, algo cercano a mí. Estoy indagando sobre el conflicto vasco, sobre ETA. Ya llevo tiempo investigando y recogiendo testimonios. Creo que hay que contar todo esto que ha ocurrido y no sabemos cómo. Hay un montón de interpretaciones que nos acercan a una realidad que se ha vivido aquí y también quiero aportar la mía. No quiero huir de lo que tengo en casa. Me está siendo sencillo investigar los inicios de ETA, pero cuando se avanza…, la cosa se complica. Como en Camaradas, se trata de una historia de héroes a terroristas. Yo no estoy de acuerdo con la lucha armada posterior de ETA, pero hay que contarlo. Hay que ir más allá.

Con Sabin, a la orilla de la ría, fotografiados por una señora viandante.

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La sutil mano de EEUU…
La noche del 7 de septiembre de 1950 la policía toma las calles de varias ciudades de Francia. Cuatrocientas personas que tan sólo unos años antes habían luchado y derramado su sangre hasta la muerte por liberar al mundo del fascismo, son detenidas y expulsadas de Francia. La mano sutil de los Estados Unidos ya estaba detrás de esta operación.
Hoy, el último de esos camaradas, Sebastiá Piera, reside en el mismo lugar en donde de manera hostil le colocó aquella democracia por la que combatió en la II Guerra Mundial.
Además del propio Piera, el documental cuenta con la participación de muchos camaradas, testigos directos de aquellos hechos: Santiago Carrillo, Domingo Malagón, Ángel Álvarez, Enrique Lister (hijo), José Chinchilla, Bartolomé Escandell, Indalencio González, Hermanos Larroi, Trinidad Revoltós o Luís Fernández.
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Si quieres ver un trailer. PINCHA AQUÍ


“Lo importante es poner a esos luchadores en la memoria para que sean referentes”