Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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domingo, 1 de junio de 2014

Fraga, Franco y los 50 años de los “25 años de Paz”




Aquel 1964 fue el año en que el Che Guevara dio su discurso ante la ONU; fue el año de la aparición de el Libro rojo de Mao. En nuestro país, el nacimiento de 697.697 bebés logró que el baby boom tocara techo mientras Los Sirex triunfaban con Si yo tuviera una escoba y Conchita Velasco con su Chica Ye-Ye. Las faldas empezaban a perder tela, por lo que a Manolo Escobar no le gustaba que a los toros se fuera con minifalda. Pero también fue el año en que resurgieron las tensiones en las minas asturianas, eran años de clandestinidad en las que, por ejemplo, las Comisiones Obreras empezaban a tomar forma. En ese escenario tragicómico Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo, metió a España en una de las mayores campañas propagandísticas del franquismo: 25 años de paz, que en realidad se convirtieron en los 25 años de la victoria. 

En Madrid, por ejemplo, se construyó en honor a esas bodas de plata franquistas el Hospital de La Paz, que aún conserva el nombre; o la Avenida de La Paz, que también se sigue llamando así a un tramo de la M-30, perdón Calle 30. Los más mayores recuerdan que aquel año todo se inundó de carteles, desfiles, sellos con los “25 años de Paz”.

El tono de la campaña intentó ser más conciliador, dejando de lado el discurso político de la cruzada. Se intentó relegar la Guerra Civil al olvido en la medida de lo posible, mientras que se ensalzaban las bondades del I Plan de Desarrollo, del Seat 600 o del boom turístico –el año anterior se homenajeaba al turista 11 millones– fruto del recién nacido lema Spain is different.

La campaña quiso demostrar que la España de 1964 era muy diferente a la de 1939, rehuyendo episodios cercanos, como la silenciada guerra en Ifni y Sáhara, las represalias por el Contubernio de Munich, las ejecuciones del comunista Julián Grimau y de los anarquistas Delgado y Granados, la creación del Tribunal de Orden Público (TOP) para la represión de la disidencia política, las huelgas y su violenta represión; tampoco aparecía la cuestión más denunciada desde el extranjero: la permanencia aún en el exilio de miles de españoles. El franquismo y sus ministros más jóvenes, con Fraga a la cabeza, se hacían trampas al solitario.

Del “Te Deum” a Franco ese hombre

El pistoletazo de salida a los fastos comenzó en el Valle de los Caídos con un solemne Te Deum al tiempo que ABC publicaba una entrevista con el dictador. Quedaba claro que lo que se celebraba era la victoria fascista más que una supuesta paz. La campaña finalizó con una película dirigida por Sáenz de Heredia, y escrita por José María Sánchez Silva: Franco, ese hombre.

Narra el historiador Paul Preston en su biografía sobre Franco que el cuadro que presentaba la cinta “era el de un héroe que había salvado un país en caos de las hordas del comunismo, luego lo había salvado nuevamente de las hordas del nazismo, y posteriormente se había convertido en el padre benévolo de su pueblo”. La película tuvo un considerable éxito de taquilla, pero Franco se limitó a comentar: “Demasiados desfiles”.

También una crónica de ABC del 2 de abril describía pormenorizadamente el acto del Valle de los Caídos: “Minutos antes de las doce llegaron a la Basílica SS. AA. RR. el Príncipe Don Juan Carlos y su esposa, Doña Sofía. A las doce y cinco lo hizo Su Excelencia el Jefe del Estado, que vestía uniforme de capitán general y ostentaba sobre su pecho la Gran Cruz Laureada de San Fernando, acompañado de su esposa, doña Carmen Polo de Franco, que lucía la clásica mantilla…”  Del mismo modo reseñaba ABC los “actos religiosos y patrióticos” realizados en toda España: Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Salamanca, Pontevedra…

El gol de Marcelino

Aquel 1964 fue el de la final de la Copa de Europa en Madrid que enfrentó a las selecciones de la Unión Soviética y España. Cuatro años antes, en 1960, Franco prohibió que las selecciones se enfrentaran, pero se pudo rectificar ante la FIFA y se consiguió que la final se celebrara en España.

Escasos días antes de aquel 21 de junio no se sabía si Franco iba a acudir al encuentro por temor a tener que entregar el trofeo al capitán del equipo soviético. Cuenta Paul Preston que un alto funcionario falangista de la Federación Española de Fútbol llegó a proponer, sin éxito, que se tratara de drogar al equipo soviético para proteger al dictador de tal contrariedad.


El hecho es que el partido se llevó a cabo entre gritos de “¡Franco, Franco, Franco!” animados por los falangistas. Y además España venció por 2 a 1. Eso sí, hace dos años supimos la verdad del famoso gol de cabeza de Marcelino. El pase del gol no lo dio Amancio, sino el barcelonista Pereda. El NO-DO manipuló la secuencia porque no se grabó ese pase. El montador reconoció que no pudieron grabar la jugada completa y tuvo que hacer un apaño, según el cual el pase no era el del gol, si no otro parecido del 7, Amancio. Y…, lo que decía el NO-DO iba a misa. El hecho es que aquel día ondeó oficialmente la bandera con la hoz y el martillo por primera vez en España desde 1939.

Ahí va otro fragmentito de Franco, ese hombre:

domingo, 2 de febrero de 2014

Los secretos del edificio Capitol


Es una inmensa proa que surca los mares de la Gran Vía. El luminoso neón de Schweppes son sus luces de situación con un ritmo estudiado: empieza encendiéndose poco a poco la marca Schweppes de color azul y después de color amarillo. Cuando acaba esta parte se empiezan encender el neón de colores de derecha a izquierda y se apaga de izquierda a derecha dos veces los dos pasos. Más tarde, se enciende el neón de fuera hacia dentro y se apaga de dentro hacia fuera tres veces los dos pasos. Después color a color del neón van encendiéndose y apagándose (uno sí, otro no) 5 veces cada color. Y el ciclo acaba encendiéndose todo el neón y la marca Schweppes de color amarillo parpadea 3 veces y vuelve a empezar. Algo realmente endiablado...

El edificio Carrión, que para los madrileños es el edificio Capitol, siempre me resultó especialmente llamativo, quizá desde que mi padre me enseñó a mirar hacia arriba cuando paseábamos por la ciudad. Este buque, de mágica por desconocida eslora, ha sido testigo de lujo de los acontecimientos del foro y su neoyorkina Gran Vía. Y también de buenos jirones de mi vida.

A sus pies me recuerdo en la antigua plaza de Callao despidiendo un año de hace muchos años, metido en la fuentecilla que allí había…, o algo así. Sábados de amigos y cines; de hamburgueserías, con olor a kétchup, recién llegadas al foro; de paseos sin rumbo ni objetivo aparente; de centro comercial despistando algún artículo entre el abrigo; de vuelta a casa desde la Facultad.

Bullicio, sirenas de ambulancias, de policías, de bomberos. Gentes variopintas. Encuentro de clases y culturas: proxenetas, prostitutas, compradores compulsivos, cinéfilos, ensortijadas con abrigo de pieles, japoneses despistados, angoleños sin papeles, provincianos con ínfulas, limpiabotas, mendigos, carteristas, amantes clandestinos, besos apasionados, miradas furtivas y, rumbo al sur, en “Chicote un agasajo postinero, cuna de la intelectualidá”.

Recuerdo el ya desaparecido confort de tortitas con nata en la cafetería Manila. A Manila se la llevaron por delante los nuevos tiempos, no sin pelear. Trabajadores despedidos, indignación, pancartas exigiendo justicia. Aún, un poco al norte, Nebraska intenta mantener el sabor de la típica cafetería.

Quienes entienden de arquitectura dicen que el estilo de la fachada del Capitol corresponde a una arquitectura expresionista con claras influencias mendelsohnianas. Y sí que es tan neoyorkino como el edificio Flatiron.

Feduchi y Eced




Planos de la planta baja.
Pedro Montoliú, en su Enciclopedia de Madrid, explica que el edificio fue promovido por el empresario Enrique Carrión (de ahí su auténtico nombre). La construcción del edificio fue precedida de un concurso restringido al que se invitó a ilustres arquitectos, pero las propuestas no le gustaron al promotor y el concurso fue declarado desierto. Así las cosas, el promotor encargó el proyecto a Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced. Las obras terminaron en 1933 y los arquitectos se acomodaron a la demanda del empresario que, adelantado a su tiempo, quería un centro multiusos con cafetería, restaurante, sala de fiestas, cine, hotel, apartamentos… De hecho fue el primer edificio dedicado a apartamentos residenciales. El mobiliario, que obtuvo varios premios, también lo diseñaron los arquitectos y por primera vez usaron materiales ignífugos. También por primera vez se centralizó el aire acondicionado, que ocupaba toda la planta séptima.

El Capitol era un auténtico Titanic, pero ni en la Guerra Civil encontró iceberg que le hiciera naufragar. Tras el golpe de estado fascista en España.

Guerra Civil

Durante la Guerra Civil Española y durante la defensa de Madrid su azotea fue empleada como observatorio avanzado. Es lógico. Desde el puente de mando de esa azotea se divisa por babor la Gran Vía, plaza España, Princesa, Moncloa…, el frente. Por estribor, con el oleaje de Jacometrezo salpicando, la vista se pierde en la sierra. En la proa, Gran Vía hasta Alcalá, Retiro, toda la ciudad…

A la derecha, Kolstov, periodista y espía.
Fernando Cohnen, en Madrid 1936/1939. Una guía de la capital en guerra, explica que Mijail Kolstov, enviado del diario Pravda y comisario soviético trasladó su residencia del hotel Florida al Capitol en octubre de 1936. En el Capitol, el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) tenía una emisora de radio que funcionó hasta enero de 1937, cuando la Junta de Defensa de Madrid la incautó porque se criticaba al Gobierno de la República. Las cosas de la izquierda cainita…

Cuenta Cohnen que en este hotel recibió Koltsov múltiples visitas, como la de Louis Aragón que transmitió al soviético su indignación por la negativa del gobierno francés a ayudar a la República. Recordaba Cohnen que en la planta baja del hotel se esncontraba el mayor cine de Madrid, perteneciente a la Paramount: “En su vestíbulo han habilitado un refugio. Las sillas están tiradas y los instrumentos de orquesta desparramados; unas quinientas personas permanecen sentadas o semiacostadas en un silencio somnoliento y taciturno. La mayoría son ancianos y mujeres con niños a medio vestir”.

El 19 de octubre de 1936 se estrenó en el Capitol Los marineros de Kronstadt. La orquesta sinfónica interpretó el Himno de Riego, cuando don Manuel Azaña, jefes militares y algunos ministros llegaron a la sala.

Con la entrada de las tropas franquistas se instaló temporalmente en el edificio Capitol la sede del Gobierno Civil. El buque insignia de la Gran Vía viviría en blanco y negro, la postguerra de miseria y hambre. Con los años viviría revueltas estudiantiles que llegaban desde Moncloa y vecinales que venían desde Preciados. Tiempo de disparos fascistas y botes de humo por Atocha… Y ahora, entre el bullicio, cortes de tráfico de indignados. Es decir, Madrid.

Por la proa.
Por babor.
La tremenda proa de este buque con catorce plantas se está convirtiendo en lo más fotografiado de Madrid, desde la terraza de la remodelada cafetería de enfrente, otrora la de Galerías Preciados…

(Esta entrada no habría sido posible sin las obras citadas de Pedro Montoliú, Fernando Cohnen y sin mis paseos por Gran Vía)

viernes, 11 de octubre de 2013

Sabin Egilior, director de "Camaradas"

Vive cerca del Cantábrico, en Plentzia, junto a la ciudad en que nació hace 45 años: Bilbao. Durante varios años fue presentador y guionista en la 2 de TVE. Egilior es licenciado en Ciencias de la Información y elaborando el doctorado; relacionado con la memoria histórica en el equipo del prestigioso forense Paco Etxebarria; se vio envuelto en el “apasionante mundo de la memoria histórica del siglo XX”. En 2003 realizó un corto sobre una exhumación y a partir de ahí ha dedicado buena parte de su actividad a recuperar la memoria. En ese avanzar por el siglo XX se topó con la figura de Sebastiá Piera y la Operación Pápikra, y de ahí ha surgido Camaradas, que, producida por Basque Films, acaba de ser presentada en el Festival de Toulouse.

P. En la realización de Camaradas has hablado con muchos viejos luchadores. ¿Crees que esa lucha que emprendieron en la Guerra Civil, en la resistencia francesa, intentando reconquistar España, en la clandestinidad…, ha servido para algo?
R. Sin duda sí. Si no hubiera existido esta gente esto no sería igual. Franco murió en la cama pero con una oposición clandestina muy fuerte y esos valores han estado vivos. Pese a la brutal represión, ellos han seguido luchando por unos principios concretos y, gracias a ellos, siguen teniendo valor hoy día. Siempre tenemos que tener en cuenta a esa gente que salió a la calle y arriesgó su vida. Hay que mantener el respeto por esos luchadores y sus valores porque de alguna manera siguen latentes en la sociedad. Lo importante es poner a esos luchadores en la memoria para que sean referentes hoy en día, y hacer una sociedad un poco más interesante.

P. ¿Es Camaradas la historia de una ignominia?
R. Sí. Me pareció muy potente que estos luchadores que eran héroes en 1945 por luchar contra el nazismo, al poco tiempo se convirtieran en “terroristas” y “gente peligrosa” y los expulsaran de Francia. Republicanos en el exilio, política internacional, Estados Unidos, Guerra fría…, y un luchador, ya nonagenario, que sigue viviendo en Córcega, el lugar al que fue expulsado por Francia, como si el tiempo se hubiera detenido. Es una historia apasionante y, personalmente, después de todo lo que había hecho sobre memoria histórica me apetecía hacer algo de lucha.

P. Algo que relata el documental es que los Estados Unidos, en un momento determinado, se dan cuenta de que la península ibérica es un lugar estratégico para sus intereses y a partir de ahí se acabó la posibilidad de que a España retornara la democracia. Claro, todo ello con la connivencia de Francia, Gran Bretaña, la ONU, la Iglesia
R. El abrazo de Franco con Eisenhower fue en 1959. Ese abrazo es la consecuencia de algo que se vino trabajando durante tiempo atrás. Con la desclasificación de documentos se están descubriendo auténticas barbaridades. Estados Unidos tiene que acercarse a un tipo que había tenido pactos con Hitler y que tenía las cárceles llenas. De alguna manera tenían que lavar la imagen del dictador, que en la postguerra está un poco a la merced de lo que ocurra en el panorama internacional.


La invasión del Valle de Arán, “Operación Reconquista”

P. En Camaradas aportas claves en primera persona de la fracasada invasión del valle de Arán, la “Operación Reconquista de España” por parte de la guerrilla y que podría haber supuesto una liberación aliada de la España fascista, un momento importante de esa época en que el franquismo está a la merced del panorama internacional…
R. La conquista del Valle de Arán es una historia apasionante. Estos luchadores no se achican, continúan entrenándose, preparándose y jugándose la vida. A uno de los protagonistas le preguntamos si mereció la pena… Los ojos del hombre, al contestar, se llenaron de lágrimas. “¿Cómo te contestaría a eso?”, decía, “enviamos a muchas personas al matadero”. Eran personas que se jugaban la vida por unos valores, y eso hay que recuperarlo.

P. Aunque la historia no se repita, sí parece que el mundo sigue igual. Donde Estados Unidos ve una zona estratégica allí que va, con la ONU y con quien haga falta…
R. Así es. En el documental, el hijo de Lister hace un paralelismo con los argumentos que se usaron en la guerra de Irak para atacar con la excusa de las armas de destrucción masiva y… “bueno, no hay armas de destrucción masiva, pero ha caído una dictadura”. Los mismos argumentos sirven en un tiempo y en otro, no.

P. En Camaradas hay momentos duros…, qué es lo que más le ha impactado como creador?
R. Entrevistamos durante cuatro horas a un camarada que acaba de fallecer, Bartolomé Escandell, que le llevaron al campo de concentración de Mathaussen. Personalmente ha sido la entrevista más potente que he hecho en toda mi vida. Es impactante oír a un señor de más de noventa años narrando el horror que vivió en el campo: el hambre, cómo les trasladaban, como les gaseaban por el camino, como asesinaron a un capo que les maltrataba…, cosas muy brutales.

P. Y aparte del propio Sebastiá Piera, ¿qué personaje destacaría en esta historia?
R. Me ha llamado la atención como, a pesar de los años, muchos todavía conviven con lo clandestino. Al hilo de los campos de entrenamiento guerrillero, uno de los camaradas nos decía: “No, no. No me preguntes por eso. Son cosas sagradas y no las puedo contar”. Eso sí, Santiago Carrillo sí relata que existía una estructura para entrenar a la guerrilla y pasar la frontera.

Un bilbaíno con la Legión de Honor

P. También aparece un bilbaíno desconocido hasta ahora, al menos para mí.
R. Así es, a Luís Fernández lo hemos conocido a través del hijo de Lister. Luís Fernández ya murió. Luchó en la guerra civil, luego estuvo en la resistencia francesa, estuvo en el intento de reconquista, pero el tío…. era muy bilbaíno, muy serio y de pocas palabras. Tuvo un gran liderazgo entre los camaradas, entre los guerrilleros. También sufrió la represión en Francia, fue retenido y, en los años cuarenta,  le dieron la medalla de la Legión de Honor. El propio De Gaulle lo citó. Y es un personaje absolutamente desconocido. Tanto que cuando al actual alcalde de Bilbao le dieron también la Legión de Honor, nadie citó que ya había un bilbaíno con el galardón.

P. Llama la atención la parte amorosa del protagonista.
R. Sebastiá Piera se enamora de Trini, que cuando la conoce en Rusia, tras la Segunda Guerra Mundial ya era una camarada muy formada. Puede resultar llamativo que tuvieran que pedir permiso a Pasionaria para casarse, quien les dijo: “Podéis casaros a condición de que no tengáis hijos” porque los hijos eran una carga para la lucha.

P. La familia de Piera no ha podido reunirse ni después de muerta. Parece parte de la historia de este país…
R. Efectivamente. No se puede descansar ni después de muerto. Es un poco lo que ocurre con la memoria histórica, con los asesinados y desaparecidos. No hay paz en los muertos.

P. ¿Qué expectativas tienes con Camaradas?, ¿has quedado satisfecho?
R. Más allá de las salas comerciales, me parece mucho más interesante hacer proyecciones temáticas en centros culturales donde pueda ir gente a contar cosas, tanto en España como en Francia. Es complicado…, pero sería lo más interesante. Y sí he quedado satisfecho. Hay que trabajar estas cosas, construir memoria, sacarla del olvido…

ETA

P. ¿Y tienes proyectos de futuro?
R. Continúo en este avanzar por la historia del siglo XX. Ahora, algo cercano a mí. Estoy indagando sobre el conflicto vasco, sobre ETA. Ya llevo tiempo investigando y recogiendo testimonios. Creo que hay que contar todo esto que ha ocurrido y no sabemos cómo. Hay un montón de interpretaciones que nos acercan a una realidad que se ha vivido aquí y también quiero aportar la mía. No quiero huir de lo que tengo en casa. Me está siendo sencillo investigar los inicios de ETA, pero cuando se avanza…, la cosa se complica. Como en Camaradas, se trata de una historia de héroes a terroristas. Yo no estoy de acuerdo con la lucha armada posterior de ETA, pero hay que contarlo. Hay que ir más allá.

Con Sabin, a la orilla de la ría, fotografiados por una señora viandante.

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La sutil mano de EEUU…
La noche del 7 de septiembre de 1950 la policía toma las calles de varias ciudades de Francia. Cuatrocientas personas que tan sólo unos años antes habían luchado y derramado su sangre hasta la muerte por liberar al mundo del fascismo, son detenidas y expulsadas de Francia. La mano sutil de los Estados Unidos ya estaba detrás de esta operación.
Hoy, el último de esos camaradas, Sebastiá Piera, reside en el mismo lugar en donde de manera hostil le colocó aquella democracia por la que combatió en la II Guerra Mundial.
Además del propio Piera, el documental cuenta con la participación de muchos camaradas, testigos directos de aquellos hechos: Santiago Carrillo, Domingo Malagón, Ángel Álvarez, Enrique Lister (hijo), José Chinchilla, Bartolomé Escandell, Indalencio González, Hermanos Larroi, Trinidad Revoltós o Luís Fernández.
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Si quieres ver un trailer. PINCHA AQUÍ


“Lo importante es poner a esos luchadores en la memoria para que sean referentes”

jueves, 16 de mayo de 2013

Andrés Lima, director de ¡Ay Carmela!

Andrés Lima en una imagen de FRAN LORENTE.

Ha recibido veinte premios Max, cuatro de ellos como director. Mientras triunfa su ¡Ay Carmela! prepara una zarzuela barroca, una oda al deseo y al placer que programará el Teatro de la Zarzuela a partir del 17 de mayo y en los ensayos le abordo. Anima a ver ¡Ay Carmela! a las personas que han vivido la guerra porque, aunque puede impresionar, hay algo catártico que te renueva: “Lloras, haces el duelo; te ríes, pero es muy emocionante y positiva. No es una tragedia desesperada porque tiene cierto halo de esperanza…”


P. Hay voces que critican una saturación del tema de la guerra civil… ¿Piensas que la Guerra Civil ya aburre?
R. Tampoco he oído yo muchas críticas… Creo que es necesario abordar este asunto porque la memoria es algo importante como ejercicio habitual, hayas tenido guerra o no. España tiene una herida que es no haber enterrado bien a sus muertos, tanto de un bando como de otro. Esas heridas tienen que cerrarse para poder tener un espacio donde se dialogue, donde no se pelee.

P. En el principio de la función, en la presentación, se asegura que es “la historia de una mujer”, la historia de una artista, no de una miliciana heroica, que al final no se doblega. ¿Son las mujeres más valientes? ¿Es una historia feminista?
R. En parte sí, aunque no creo que las mujeres sean más valientes. Sí es cierto que el papel de la mujer en la guerra y en la República no ha sido suficientemente reconocido. ¡Ay Carmela! tiene diferentes planos. Uno es el de esa mujer que es una superviviente, una cómica de la legua que tiene un acto de rebeldía y actúa por puro sentido común, por puro sentido de la justicia y de la compasión con gente que están torturando. Pero evidentemente Carmela representa a otra mujer, que es la República, una República que acabó asesinada a tiros. Es una obra en la que el plano personal se mezcla con el histórico, con el político, con el simbólico y con el fantasma de algo que todavía sigue ahí, que son nuestros muertos por la guerra.

P. ¡Ay Carmela! no es un musical al uso. No es una franquicia de Broadway. Hay cuatro músicos, tres protagonistas y uno de ellos ni canta… A veces la función es una tragicomedia con aroma de cabaret. ¿Cómo definirías la obra?


R. En mi opinión es una tragicomedia musical. El musical, la comedia musical es algo que se ha ido perdiendo y era algo que llegaba muy bien al espectador medio. La comedia musical, a diferencia de la ópera o las grandes zarzuelas, sólo requiere de un elenco y una orquestilla para poder musicar una serie de historias. De ahí nacerá Hollywood, y del music hall nace el género chico en España. Todo ello está en ¡Ay Carmela! Hay canciones que se cantaban en cuplés, que se cantaban en prostíbulos, que se cantaban en revistas, en music halls… Pero también ha temas musicales más serios, aunque con un aire de bar y garito que ha tenido siempre España y que ha ido desapareciendo con el tiempo.
 
P. Viendo ¡Ay Carmela! podemos concluir que la copla fue robada por los franquistas…
R. El franquismo se quedó con todo, y lo que no se quedó lo tiró a la basura, como la Institución Libre de Enseñanza, la educación laica y, en general, todo lo que era del pueblo. Es cierto que la copla y la zarzuela pasaron a ser considerado algo franquista como símbolo. Había una copla con cánticos a la Virgen, pero también había otro tipo de copla y otras variedades. Franco no era tonto, y los franquistas sabían que la conexión con el pueblo es muy importante. Concha Piquer, Celia Gamez y toda esta gente conectó muy bien, y sirvió de desahogo a una generación entera de la postguerra que, por otro lado, llenaba los cabarets. Se acabó ese punto de picardía erótica y, por otra parte de rebeldía. A Madrid venían artistas de París, Viena, Estados Unidos…, incluida la propia Josephine Baker. Todo eso acabó con el franquismo y sobre todo el con el nacionalcatolicismo, que pienso es lo que más daño ha hecho a la cultura y la libertad.

P. El espectador es parte activa del espectáculo y se forman buenos jaleos en el patio de butacas. ¿No temes que en una de estas salga el público a la calle a proclamar la República?
R. (Entre risas) No. Miedo no me da. El arte es catártico. Sería del género imbécil provocar una guerra viendo los desastres de una guerra. Yo propongo el rechazo total a cualquier tipo de violencia. Creo que la izquierda siempre se ha caracterizado por dialogar. Otra cosa es emocionar y esa emoción lleva a que muchos días, durante la función, hay gritos de ¡Viva la República!

P. El público es muy variopinto en edades…
R. Estamos en un buen momento para hablar de la República. Últimamente estamos muy sensibilizados porque la monarquía está bajo cero, con muy mala imagen. Por lo visto hubo un tiempo en que la monarquía era un pasaporte diplomático; ahora es un desastre. La obra, al ser un musical gusta a las personas mayores por el recuerdo, y a la gente más joven por ser un teatro documental que emociona con canciones que no son añejas ni anticuadas. Además, Inma Cuesta y Javier Gutiérrez no sólo actúan y cantan bien. Son dos cómicos y actores dramáticos extraordinarios que tienen una tremenda conexión con la gente joven. Son artistas modernos que llegan de una manera muy actual.

El teatro vive

P. En la obra se evidencia que hasta en tiempo de guerra se puede ir al teatro. ¿Se puede ir ahora, con la crisis y con la subida del IVA en las entradas?
R. Parece increíble, pero los tiempos de crisis nunca han sido malos para el teatro. En las Memorias de Harpo Marx, se cuenta cómo triunfaron los Hermanos Marx a través de la crisis del 29. Ahora. En la crisis que vivimos ha habido un hachazo bestial con la subida del IVA. Por mucho que se llenen los teatros es imposible sacar un mínimo rendimiento. Si el teatro no se llena a diario, comienza a ser deficitario. Es asunto es muy grave. Si esto no cambia, el año que viene tendrá que cerrar el 80 por ciento de los cines y el 50 por ciento de los teatros. Pero el teatro es invencible, es algo vivo; es un lugar de encuentro en momentos de crisis; de soledad; es un acto social; es un lugar en el que la ciudad se encuentra con el ciudadano y en estos momentos de individualismo atroz y de agresión es muy reconfortante.

El director del musical ¡Ay Carmela! foto de FRAN LORENTE.
P. Y en medio de este panorama, ¿cómo ves las nuevas fórmulas del tipo Microteatro por dinero?
R. Todo es bueno. El micro está planteando otra forma de ir al teatro. Es
un teatro mucho más informal. En mi opinión, cualquier cosa que se aporte al teatro quiere decir que goza de buena salud.


“El franquismo se quedó con todo y lo que no se quedó lo tiró a la basura”


“El papel de la mujer en la guerra y en la República no ha sido suficientemente reconocido”

IVA: “El año que viene tendrá que cerrar el 80 por ciento de los cines y el 50 por ciento de los teatros”

miércoles, 26 de septiembre de 2012

En el 75 aniversario del Gernika de Picasso



El Gernika es símbolo del espanto y el horror que es la guerra
Sólo tardó dos meses el genio Picasso en pintar el horror, el apocalipsis…, ese ataque perverso que sobre la población de Gernika lanzó la monstruosa legión Condor de Hitler con el beneplácito y complicidad de Franco al año de su golpe de Estado contra la República. La Luftwaffe arrasó Gernika en abril de 1937, y el Gobierno democrático encargó esta obra para el pabellón español de la Exposición Universal de París que se celebró hace ahora 75 años bajo el lema “Por el progreso, el trabajo y la paz”. Un pabellón que contó con artistas y obras de lujo. Además del Gernika de Picasso, contó con obras de Joan Miró, de Julio González, de Francisco Pérez Mateo, Gutiérrez Solana, Mateo Díez, Emiliano Barral, JospeRenau. Junto al Gernika, a la entrada del pabellón, otra obra magistral, una magnífica escultura de más de doce metros de altura firmada por el escultor Alberto Sánchez bajo el largo título de El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella.

Aquel 27 de abril de 1937 era lunes. Gernika era una población alejada de los frentes. Se vivía con relativa tranquilidad en comparación con Madrid, por ejemplo, en este pueblo, lleno de simbolismo, sagrado para los vascos, y que dista escasos cuarenta kilómetros de Bilbao.

Los lunes eran días de mercado, por lo que las gentes estaban en las calles. A pesar de esa relativa calma, un mes antes, la aviación italiana había bombardeado la también localidad vizcaína de Durango, en una acción similar a lo que ocurriría en Gernika. Ante la imposibilidad de entrar en Madrid, el General Mola centró su locura en el frente Norte.

Y ese lunes de mercado surgió repentinamente el horror. El azul cielo se tornó negritud y las llamas se mezclaron con sangre y gritos de una población civil que, cuando escapaba de las 50 toneladas de bombas lanzadas por los bombarderos, era masacrada por las ametralladoras de los cazas.

Fue un experimento nazi que luego utilizaría Alemania en la Segunda Guerra Mundial. Se querían ver los efectos que producía arrasar una población civil. Sólo sobrevivieron la Casa de Juntas y el mítico Árbol de Gernika.

La presencia en Bilbao de periodistas como G.L. Steer, corresponsal de The Times hizo que el mundo se estremeciera y que no cuajara la manipulación franquista de que aquello fue obra de “los rojos”. En la entradilla de su segunda crónica, del 28 de abril, Steer escribía: “Oleadas de aviones alemanes arrojan miles de bombas y proyectiles incendiarios sobre Gernika, tras las líneas de combate, mientras los sacerdotes bendecía a campesinos que atestaban la ciudad en un día de mercado”.

Fueron más de cuatro horas de bombardeo que el genio de Picasso plasmó en blanco y negro y una amplia gama de grises, sobre un lienzo de 3,50 metros de alto por 7,80 de largo. Una obra profundamente simbólica que en ningún momento hace referencia a Gernika. Sólo símbolos, nueve; seis humanos (madre con hijo muerto, mujer arrodillada, guerrero muerto, mujer del quinqué y hombre implorando) y tres animales (toro, caballo y paloma).

El Gernika es símbolo del espanto y el horror que es la guerra y el sufrimiento terrible que inflige al ser humano. Quiso Picasso que a partir de 1940 estuviera su cuadro custodiado en Nueva York, en el Museo de Arte Moderno hasta que la democracia habitara en España. En 1981 fue ubicado en el Casón del Buen Retiro y, desde 1992, es el corazón del Museo Reina Sofía, paradojas de la vida.

Un canto a la esperanza de un futuro mejor .
El pueblo tiene un camino que conduce a una estrella

En el mismo Museo convive una reproducción incompleta que sirve de antesala actualmente a la entrada y que corrió peor suerte que el Gernika, la escultura de Alberto Sánchez El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella.

Alberto Sánchez fue un magnífico escultor, que no obstante tuvo una vida artística mucho más breve que sus contemporáneos, en buena medida forzada por un exilio obligado en la URSS que propició su olvido.

Su pieza más conocida, que tiene múltiples interpretaciones, más espectacular y sin duda más hermosa es este curioso “obelisco” en palabras de su amigo Pablo Neruda, que presidía la entrada al Pabellón de España en la Exposición de París de 1937.

Sí es evidente el simbolismo que lo emparenta con la España democrática que está en esos mismos momentos sufriendo los embates del fascismo, y que se defiende de él con la misma entereza que la planta.

Parece que el pueblo español, en su esfuerzo por crecer y prosperar, al final alcanzará esa estrella que le aguarda en lo alto del futuro, cuando acabe de una vez con la amenaza. Aunque por encima de todo, la pieza es un canto a la esperanza de un futuro mejor, porque es evidente que el puño cerrado en que parece culminarse la escultura alcanza finalmente la estrella prometida y la paloma que ambiciona la paz.




lunes, 21 de marzo de 2011

Fotolog: Donde la basura reluce

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Hay sitios en Madrid, los menos, en los que la basura reluce. En el barrio de Salamanca sí ocurre. El barrio de Salamanca en Madrid es el barrio lujoso por antonomasia, aquel en el que arrasa el PP, aquel que con sus pintadas se autodenomina "zona nacional", en el que cuando se acercan conmemoraciones fascistas surgen los carteles convocando (20-N, aniversario de Matías Montero...)

El barrio de Salamanca se libró de los bombardeos franquistas en la Guerra Civil, cuando el resto de la capital era destrozada, cuando las personas eran vilmente asesinadas bajo las bombas por el único delito de vivir en la capital del Estado, el lugar donde estaba instalado el Gobierno legal de la República Española.

Alguna iglesia del barrio mantiene bien visibles placas con el nombre de los "muertos por Dios y por España".

Es un barrio donde se ubican las grandes firmas y en cuyas pequeñas calles, curiosamente, aún encontramos pequeños locales de antaño: zapateros remendones, fontaneros...

A mi me parece un barrio interesante, con sus tiendas, sus pobres pidiendo caridad, sus mujeres glamurosas, hombres engominados con corbatas rosas. Pero fundamentalmente es un barrio limpio, que hasta la basura reluce. Me gusta este barrio.