Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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jueves, 28 de enero de 2010

Pascual García Arano y el gris marengo

No siempre tenemos la fortuna de hablar con los autores, o las autoras, de las novelas que nos atrapan. De aquellos personajes que hacemos propios. Pero he tenido la fortuna de tener un encuentro con el autor de Doble Cero. Pascual García Arano lleva 20 años ejerciendo el periodismo, en los últimos tiempos periodismo económico. En 2006 publicó en InÉditor su primera novela, Carta de Ajuste, y ahora, con la misma editorial, nos sorprende con una incursión en el género negro ("gris marengo" asegura él) con Doble Cero. El arranque de la novela le surgió tras escuchar una entrevista del periodista Juan Cruz a Héctor Tizón, juez, periodista, diplomático, escritor argentino autor de La casa y el viento, exiliado en España durante la dictadura militar. Ese arranque es una breve, aunque profunda reflexión sobre la generosidad. La novela, repleta de elocuencia, es realmente un diario. Ahora, nuestro autor, con un nuevo proyecto en la cabeza, acaba de iniciar la publicación de un blog en la red. Esperemos que el final de este blog no sea como el del diario de Doble Cero.

Lo bueno que tiene llamarse García es que García Márquez tiene el honor de estar junto a mis novelas en los etantes, cuenta socarrón Pascual, "eso sí, si mi libro no se encuentra en los estantes se puede pedir, que lo traen" apostilla.

Pascual nació en Pamplona "y me hice algo más forofo el año en que estuve trabajando en un periódico en Tenerife y –asegura- mi único contacto con Pamplona era Estudio Estadio. El Osasuna es el único equipo con el que podemos decir que somos "rojillos" y cuyo nombre es en euskera, que Osasuna"significa Salud. Eso sí, cuando el Partido Popular gana las elecciones, bajamos a segunda división. Matemático.

Este madrileño de Pamplona lleva 22 años viviendo en Madrid. Asegura que "Madrid es un lugar inhóspito, muy salvaje, pero no creo que haya sitios tan abiertos. Es un lugar donde uno se estresa mucho y vive muy deprisa pero, al tiempo es un sitio en el que nadie se siente extraño. A no ser, eso sí, que te vayas al Bernabeu con una bufanda del Osasuna…

Doble Cero es la segunda novela de Pascual, y ambas tienen elementos en común, aunque en Doble Cero se haga una incursión en el género negro. El autor rectifica irónico, sobre la segunda, "más que una novela negra es gris marengo. Pero sí me gusta la novela negra, sin confundirla con la policíaca o de intriga. Me gusta esa atmósfera de gente que fuma, de gente canalla. En Doble Cero los protagonistas son tres pringaos sensibles y cariñosos pero con una relación canalla, a lo Humphrey Bogart. Eso sí, el título no lo toma ni por la cerveza sin alcohol, ni por la tarjeta del El Corte Inglés. Doble cero es la marca de los agentes con licencia para matar, como 007; y también es hachís de gran calidad".

En mi opinión la novela contiene un humor que, a veces, me recuerda a Eduardo Mendoza, pero el protagonismo lo tienen unos tipos raros, unos frustrados frente a unos poderosos. El creador de estos personajes, sin entrar a juzgarles, los considera unos perdedores, un tanto frikies. Y confiesa que el personaje al que más cariño tiene es al periodista, "un tío de los que ya no hay, un periodista a la antigua usanza".

Sobre los poderosos, me dice el periodista escritor que, en la vida real, nos creemos que son más listos de lo que son y se les permite que campen a sus anchas. Y se pregunta, "¿Dónde está el dinero de la venta de drogas o de la venta de armas?" Y se responde, "en paraísos fiscales. En el mismo banco tienen sus cuentas Bin Laden y Dick Chaney y no pasa nada. Todo es una acumulación de mezquindades".

Es una novela muy de periodistas, en la que los periodistas y los periódicos tienen relevancia. Realmente hay dos periodistas, uno que no aparece, amigo del detective que colabora cobrando "en negro" para Hacienda y Serafín Satué, este tipo entrañable que se mete en las historias hasta el fondo, y cuyo personaje está basado en un amigo mío que no voy a decir quién es. La curiosidad es una característica del periodismo. En la novela alguien dice; o mejor, alguien dice que alguien dice, que la curiosidad es la sal de la vida. Cuando se pierde la curiosidad, el sexo se muere y la vida cambia. Incluso hay espacio para esa curiosidad un tanto insana del voyeur…

La muerte es otro leit motiv de la novela, pero Pascual asegura que no le obsesiona, aunque es algo muy importante: "la muerte antes era algo natural, se convivía con ella de alguna manera desde la infancia. Los niños ahora ven la muerte como algo de las películas o los videojuegos. Pienso que es bueno reflexionar sobre la muerte, no digo ya planificarla, y como se dice en la novela, cuando identifico a una persona buena, humilde y generosa con alguien que afronte la muerte con tranquilidad".

Aunque también hay espacio para alguna escena subida de tono… "Doble Cero es un homenaje a las novelas de serie B, y también al erotismo, o mejor al porno de cuando éramos jóvenes. Esto que puede sonar a machista, no es otra cosa que característica de la tradicional novela negra".

Lo de tradicional suena a retintín antisueco, "no me gustan los best-seller, ni la novela histórica. Soy más de libros de otoño-invierno que de verano y crema bronceadora. Realmente creo que no he leído un best-seller en mi vida, si no incluimos en esa lista, El nombre de la rosa, de Eco. Ahora se escribe fundamentalmente novela policíaca o de intriga, que es la moda sueca. También debo reconocer que si hubiera conocido a Stieg Larsson (autor de la trilogía Millenium), creo que me habría caído bien por lo que he leído acerca de él".

Pues ya llevas dos en línea. Un libro más y la trilogía… "Finalmente no va a haber trilogía. Tengo en mente una novela de futurismo que bien se puede desarrollar en 2050, en un mundo dividido en ciudades y a su vez en distritos. Creo que la historia se desarrollará en el distrito 5 y, aunque esté en proceso, creo que va a ser algo disparatada y muy relacionada con el comic".

lunes, 18 de enero de 2010

Doble cero

Mencionaba el otro día la novela de Pascual García Arano, Doble Cero (InÉditor), una novela negra de poco más de 170 páginas que se devora de cabo a rabo y que nadie puede negar que ha sido escrita por un periodista. En realidad la novela es un diario, lo que hace que aumente el intimismo, de un tipo que ha pasado los cuarenta años. Un tipo algo atormentado que inicia el relato "como le da la gana", evocando una entrevista leída con un personaje real, Hector Tizón en la que se recrea sobre lo que es la generosidad humana. En Doble Cero nada es lo que parece, pero vivimos intriga, ambientes sórdidos, erotismo, acción… Algunas escenas recuerdan, con su humor absurdo y tipos raros en medio de una investigación, a Eduardo Mendoza.

No soy yo de recomendar cosas. Allá cada uno. Pero esta novela me atrevo a decir que merece la pena. Es una historia de perdedores (que bueno, no acaban mal…) y poderosos; es una historia de muerte "…una persona humilde y generosa que afronta la muerte con traquilidad" (pag. 57); de periodistas, y por ende de gente curiosa. Curiosidad que en algún momento roza el voyerismo: "la curiosidad es la sal de la vida. Cuando se pierde la curiosidad, el sexo se muere y la vida cambia. Es distinta"(pag. 95). Y es una novela con pinceladas de compromiso social en esa tensión entre perdedores y poderosos. Imprescindible el monólogo del periodista sobre éstos últimos y su coro mediático: "Esos cabrones que trabajan, precisamente, para los que se funden nuestros ahorros en yates y putas y que afortunadamente, cuidan de nuestro dinero, que acaba siendo el suyo, enana cuenta muy secreta y con muchos números, una cuenta completamente legal, en las islas Caimán…" (pag.131).

En realidad los protagonistas son tres tipos, cuanto menos curiosos por estrafalarios: un detective privado que colabra con Hacienda (cobrando en negro, eso sí); un periodista de los de antes; y un tipo con un agujero en la garganta, fumador, que forma parte de un grupo un tanto excéntrico en sus aficiones. Entre ellos se crea una curiosa relación, especialmente entre el periodista y el del agujero en la garganta. Una relación amor-odio, que a mí me recuerda los mejores filmes de Jack Lemmnon contra Walter Mathau.

El autor del diario da unos repasos a las novelas históricas y a los best seller; a los periódicos, "los periódicos son unos sitios en los que las historias van perdiendo interés con el paso del tiempo." (pag. 37). No se olvida, por su puesto, de los periodistas: "me ha sorprendido lo diícil que es hablar con los periodistas (pag. 38); unos tipos que pueden ser muy agresivos, pero donde hay de todo: " El tío ha borrado de un plumazo la idea que tenía de los periodistas. Unocs capullos engreídos que van a las tertulias de la radio a hablar de cosas de las que no tienen ni puta idea y que parecen el Oráculo de Delfos". (pag. 40).

Por la novela desfilan personajes que pueden estar basados en la vida real: un director de periódico muy poderoso; una pareja que entra en el despacho de éste siendo malos y salen siendo buenos; un juez loco rojo…

Y más allá de alguna visita a un prostíbulo, por motivos de trabajo, no olvido una escena repleta de erotismo con una profesora de inglés; más allá de los recuerdos con Teresa, una amiga de infancia del autor del diario. Y por su puesto la presencia de esa mujer pelirroja, cuando nos acercamos al final, todo un homenaje a lo que representa la mujer de Roger Rabbit.

Con este video os lo recuerdo:

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lunes, 26 de octubre de 2009

Germán Temprano, Fundido en negro

Después de unos cuantos años dejándole mensajes en un teléfono que no existía, gracias a la cosa esta de las redes sociales, y los blogs, y tal, me topé con el camarada y colega Germán, un tipo que durante más tiempo del que él se creía me estuvo echando una mano by de face con sus palabras escritas. Al final nos encontramos frente a frente y, todo hay que decirlo, me invitó a un té. Un convoluto en toda regla, no como los de los Correa y cía.

Se autodefine "novelista por vocación y periodista por culpa de mi casero, que no me perdona el alquiler". Madrileño nacido en León, apasionado del fútbol y el flamenco, este periodista de izquierdas ha pasado por varios medios de comunicación: Grupo Zeta, OTR, La Gaceta de los negocios, Panorama, Interviú, La Vanguardia, Cuadernos de jazz… Actualmente, más allá de asesorar a políticos, colabora en distintos medios digitales. Después de Las miserias del héroe y Un día cualquiera, acaba de publicar nueva novela, Fundido en negro, un trabajo que le ha dejado exhausto.


Aunque no son días de gloria para el Madrí, Germán no se esconde y se siente orgulloso de su pasión futbolera, nacida en la infancia. Cada vez son más los rojos que salen del armario y confiesan ser del Madrí. Pero mucho. Nuestro hombre de apellido madrugador va más lejos y sentencia: "soy más ortodoxo del Real Madrid que de la izquierda".

En rigurosa exclusiva me cuenta que va a medio traicionar a Madrid porque va a alternar su vida con una ciudad del sur, algo, en mi opinión sólo perdonable si hay una razón en femenino. Y él: "Madrid es una ciudad maravillosa, fundamentalmente por la gente que la habita. Es gente cálida y hospitalaria, pero a día de hoy, la ciudad se me hace insoportable. Se ha convertido en escenario de cartón piedra a mayor gloria del alcalde. Yo, que provengo de barrios bajos, me molesta mucho el constante gasto en inauguraciones de este Ayuntamiento".

La pasión de Germán se desborda con el Madrí, con el flamenco, con sus columnas periodísticas, repletas de irónia, cuando no de humor envenenado. Dice nuestro hombre que el humor es parte de su vida y que la realidad de España es para reirse mucho. Y si no, "esa banda de gentuza engominada que va a bodas en El Escorial". Y reflexiona, "bien es verdad que no podrían vivir en otro lado".

Mientras juguetea con los hielos de su café (es un hipocondriaco que toma café porque no va al médico, supongo) me dice que sí, que le gusta mucho escribir, pero que lo que más le gusta es leer. Y con forceps va cantando sus gustos: sin duda Lobo Antunes, aunque disfruto con otras dos personas sensacionales: Luis Mateo Díez y Manuel Longares. Que me da a mí la impresión que con ellos comparte vinos y boquerones (actividades que desarrolla con sus amigos) "Lo que me da pudor es compartir oficio con autores como Dostoyevsky o Stendal. La diferencia entre los grandes y los demás es que los demás escribimos porque tenemos tiempo libre".

Cuando hablamos de gente que escribe y vende libros le veo crítico con las modas literarias al estilo Stieg Larson y su trilogía Milenium. Pero no tanto. Asegura que se lo puede pasar muy bien con estas novelas, pero con lo que no puedo es con el apabullamiento de la literatura comercial. Que en el mismo paquete nos meten la novela, un DVD, una guía turística con los lugares en los que se desarrolla o una guía gastronómica sueca… Y más allá de Larson, que el pobre se murió sin disfrutar de esta locura, ahora resulta que lo que se lleva son escritores suecos de novela policiaca. Cosas de las editoriales y el comercio de libros.

Por ello salta como un resorte para hablar bien de sus editores. "hay poca gente apasionada como InÉditor. Nos conocimos a través de Internet. Yo remití unas líneas de mi primera novela a una página web que es una guía de editores y tiempo después recibí noticias de InÉditor interesados en el resto de la trama. Me publicaron la novela y desde entonces. Creo que es necesario hacer un reconocimiento a los amantes de los libros, a editoriales como InÉditor. Yo no tengo hijos, pero creo que lo más parecido es tener por primera vez la novela entre las manos".

Mi taza se acaba, pero en la tetera aún reposa algo de la infusión. Y antes de que me espete una umbralada del tipo, "oiga aquí he venido yo a hablar de mi libro" comentamos sobre esos primeros párrafos en los que describe como unos mendigos follan bajo el viaducto. En el principio de una novela repleta de personajes deleznables…

Pero esto me está quedando muy largo. Del libro hablamos mañana. Tras esta pausa musical, casi seguro del gusto de Germán, el de Fundido en negro.



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