
Si las circunstancias infantiles hacen que puedas elegir entre Vicky el vikingo y G Force, licencia para espiar, no lo dudes un instante: Vicky es la elección más segura si tienes más de…, no sé más de 40. G Force trata de unos roedores cuyo destino es salvar al mundo de los malos. Creo, que excepto los momentos algidos de acción ruidosa, dormí como un bendito, con mis gafas de 3 dimensiones a modo de tapa ojos.
Por lo que pude contemplar hay exceso de efectos especiales en los que las tres dimensiones no añaden nada, salvo luchar contra la piratería del top-manta. También debo decir que los más jóvenes de la sala se lo pasaron bastante bien, aunque creo que es de esas pelis que en un par de meses pasa al archivo de los olvidos.
Vicky es otra cosa, también es factible que esté influido por los aromas de mi infancia, preadolescencia, diríamos ahora. Es más, hay preadolescentes (niños o niñas decíamos antes) que pensaban que la peli era de un cantante, de "Pitingo", en vez del "Vikingo".

Parte de esta película alemana recrea el primer episodio de la serie de dibujos, con el asunto de la apuesta. Y dicho esto, yo me lo pasé en grande con las aventuras de estos vikingos y las ideas del pequeño pelirrojo. Me sorprendió la versión orquestal de la sintonía. Me sorprendió la versión que de ella hace El canto del Loco para España. Y me sorprendió el parecido entre los personajes de los viejos dibujos con los actores. Eso sí, al que hace de vigía le faltaba su característico saltito al tiempo que lanzaba la frase: "¡Estoy entusiasma-do!"
Es más, quien esto escribe es ferviente fan de Asterix. Quizá por ello, en mi opinión, los personajes de las películas del héroe galo nunca terminan de satisfacerme. Con Vicky, creo que está mejor logrado el efecto. Claro, que no es lo mismo plasmar unos tebeos, en los que la imaginación del lector cuenta; que una serie televisiva, donde ya todo viene casi dado.
En una encuesta de urgencia realizada entre gente menuda, ganó Vicky. Aunque no sé si influyó mi mirada asesina o quizá un poco de lástima al señor de canas salió feliz canturreando el: "¡Hey, Vicky, hey…!"
Por lo que pude contemplar hay exceso de efectos especiales en los que las tres dimensiones no añaden nada, salvo luchar contra la piratería del top-manta. También debo decir que los más jóvenes de la sala se lo pasaron bastante bien, aunque creo que es de esas pelis que en un par de meses pasa al archivo de los olvidos.
Vicky es otra cosa, también es factible que esté influido por los aromas de mi infancia, preadolescencia, diríamos ahora. Es más, hay preadolescentes (niños o niñas decíamos antes) que pensaban que la peli era de un cantante, de "Pitingo", en vez del "Vikingo".

Parte de esta película alemana recrea el primer episodio de la serie de dibujos, con el asunto de la apuesta. Y dicho esto, yo me lo pasé en grande con las aventuras de estos vikingos y las ideas del pequeño pelirrojo. Me sorprendió la versión orquestal de la sintonía. Me sorprendió la versión que de ella hace El canto del Loco para España. Y me sorprendió el parecido entre los personajes de los viejos dibujos con los actores. Eso sí, al que hace de vigía le faltaba su característico saltito al tiempo que lanzaba la frase: "¡Estoy entusiasma-do!"
Es más, quien esto escribe es ferviente fan de Asterix. Quizá por ello, en mi opinión, los personajes de las películas del héroe galo nunca terminan de satisfacerme. Con Vicky, creo que está mejor logrado el efecto. Claro, que no es lo mismo plasmar unos tebeos, en los que la imaginación del lector cuenta; que una serie televisiva, donde ya todo viene casi dado.
En una encuesta de urgencia realizada entre gente menuda, ganó Vicky. Aunque no sé si influyó mi mirada asesina o quizá un poco de lástima al señor de canas salió feliz canturreando el: "¡Hey, Vicky, hey…!"
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