Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Lavapiés en los ojos de Carmen Barrios / El tiempo que vuela

Sabrá disculparme Bruno Estrada, pero el titular quedaba mejor si sólo me refería a Carmen, fotera, periodista y ahora haciendo pinitos poéticos. A Carmen la conocí hace cosa de más de 20 años, cuando en las cámaras fotográficas había películas, y negativos, y tal y tal. A mí me encatantaban las fotografías que hacía Carmen en blanco y negro. Me encantaban los retratos que hacía a los entrevistados, que, sin duda, a veces decían más que los textos. Y me encantaban sus instantaneas de la vida.

Con la llegada del mundo digital a nuestras vidas, Carmen se ha reciclado, no sin esfuerzo, y me encuentro con unas fotografías impactantes, que van directamente a los sentidos, en las que la luz se dispersa cuando tiene que suavizar la imagen y produce duros contraste cuando el motivo lo requiere. Carmen se ha lanzado a un formato enorme para mostrarnos Lavapies, y con su objetivo ha jugado con la luz que ofrece este variopinto barrio.

En la calle Calatrava 16 se puede ver hasta el 1 de octubre, la exposición "Lavapies Calles Interiores", en la Asociación Cultural Yemaza. La muestra es conjunta, que comparten espacio las fotografias de Carmen Barrios con las de Bruno Estrada (cada uno en una foto). Resulta que estaban retratando el mismo barrio sin saberlo. Y claro, mejor juntos que no revueltos.

La obra de Bruno, también viejo colega, es diferente. Utiliza un formato más pequeño, donde la vida de Lavapies transcurre de un modo, si acaso, más cotidiano.

La inauguración tuvo además sorpresas personales. Que allí me encontré a Mavi, bueno así la llamaba hace cosa de dieciocho años. Mavi dibuja que maravilla. Mientras escribo tengo un dibujo que me regaló colgado en la pared de la derecha. Es carboncillo sobre cartón y representa lo que para ella eran los periodistas, al menos en la época en que se utilizaban máquinas de escribir. De la frente, como si fuera un tercer ojo surge una luz, a través de una mirilla, que ilumina el teclado. Luego, cuando me acueste veré colgados otros tres cuadros de Maravillas. Pero eso ya es otra historia.

Y hubo más sorpresas personales. Por allí desfilaron disciplinadamente Berta Cao, Jesús Montero, Ángel Cruz…, que por un momento aquello parecía la Trini, la que fuera sede del PCE, no la ministra de Sanidad. También anduvo Pura y, como no, Jesús de Miguel, maestro fotero de quien tanto aprendió Carmen, según explicaba ésta por doquier.

Cuando llegué a casa, rebusqué y encontré una caja con un porrón de Mundo Obrero semanal de fines de los 80, principios de los 90 (caída de muro incluida), los metí en una maleta y se los lleve a mi amiga María, que se dedica a encuadernar, entre otras miles de actividades. Diseña y maqueta, pero no como Maravillas, que el tipómetro ya está en los museos. No hay prisa María. No hay prisa.


martes, 29 de septiembre de 2009

Conspiraciones CEOE

Las cosas de la vida, las cosas del querer, me han llevado esta mañana a un acto en el que ha hecho una breve pero intensa intervención el secretario general de CCOO de Madrid, Javier López. Sin que estas líneas sirvan de ciberchurrupaica diré que en mi opinión, López está en el podio de las voces madrileñas de izquierda que dicen cosas interesantes y valientes (y no es que el tuerto sea el rey en el reino de los ciegos, a pesar de que la izquierda madrileña, a estas horas, sí sea el reino de los ciegos. Joé que lío me estoy armando).


López, que es un tipo de izquierdas, en mi opinión, a fuer de libertario, hoy le ha metido mano a la patronal española. Ha hablado de la "conspiración patronal", una conspiración basada en que el Gobierno de España cambie o, en su defecto, habrá que cambiar al Gobierno de España para que las propuestas patronales se abran paso después de haber dinamitado el diálogo social el pasado mes de julio.

Y es que la CEOE es muy insistente, no se conforma con haberse levantado de la mesa del diálogo social. Como dice Javier López, la gran patronal insistirá hasta la saciedad en que la crisis va a traer más paro, más cierre de empresas, más suspensiones de pagos…, y, si a todo esto unimos unos presupuestos raquíticos por parte de todas las administraciones…, y si a todos estos malestares unimos la complicidad de un ejército de tertulianos sobrecogedores (que sobrecogen el alma, no que cogen sobres), al Gobierno, o le quedan dos telediarios o sus posiciones frente a la CEOE se flexibilizarán.

Tanto quiere aprovechar la crisis la CEOE para sus más espurios intereses, que el refrán ya ha cambiado y en vez del Pisuerga, se habla de crisis: "aprovechando que la crisis pasa por Valladolid…, vamos a ver si rebajamos los impuestos empresariales, o a ver si rebajamos las cotizaciones sociales, o a ver si logramos que los Expedientes de Regulación de Empleo se realicen sin ninguna autoridad laboral, o a ver si privatizamos más y más y más, o a ver si tocamos los derechos de los trabajadores y tiramos p'alante con una reforma laboral…"

La primera ofensiva patronal ha sido muy dura, pero a pesar de las campañas constantes contra los sindicatos, éstos han sabido frenarlas. Y, ahora frente a las siguientes embestidas patronales, sólo queda la información empresa por empresa a los trabajadores, más allá de los ejércitos de tertulianos. Sólo queda la movilización.
Que no nos inyecten en vena o en cerebro la apatía y el pasotismo, los trabajadores deben construir un fuerte muro de contención frente a las conspiraciones patronales en las que, sin duda participan poderes políticos y mediáticos. Ellos tienen el poder del dinero, los trabajadores la fuerza de la razón.

Ahí va este video de resistencia. Ya sabes, si estás en face book tienes que pinchar en "texto original" para poder verlo completo:

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lunes, 28 de septiembre de 2009

Por Madrid 16

Ya dije en su día que a mí me gustaría que las Olimpiadas se hicieran en mi pueblo. O sea, aquí, en Madrid. Más allá de los intereses comerciales, y tal y tal y tal con que argumentan los alternativos y los intelectuales antiolimpiadas, si vamos al turrón del asunto, a Madrid le interesan las Olimpiadas para darse un lavadito de cara (qué magnífico cambio el de Barcelona tras el evento). Incluso a mi barrio yo creo que le interesan las Olimpiadas, que zonas hoy bastante degradadas seguro que mejorarían.

Pero, además, me apetece el trasiego de deportes, concretamente atletas y, me apetece que por las calles de mi pueblo transcurra una maratón olímpica.

Disculpen los que no. Quizá el sistema me tiene cogido de pies, manos y cerebro, pero me apetece que Madrid tenga olimpiadas.

Y allí hemos estado, a pesar de El Pulpo, levantando cartelitos de colores como puedes ver en este video. Una toma que, evidentemente no ha sido desde el helicóptero.

Si lo miras en face book, ya sabes, pincha en "ver texto original":

domingo, 27 de septiembre de 2009

La cena de los generales

Mientras el bueno de Germán Temprano presentaba su nueva novela, Fundido en negro, en compañía de buenas amigas y buenos amigos, yo no pude ceder a la tentación de ir al teatro junto a la más atractiva de las mujeres. Estoy seguro de que el bueno de Temprano hubiera hecho lo mismo dadas las circunstancias. Espero que hubiera hecho lo mismo.

La obra en cuestión fue La cena de los generales, de José Luis Alonso Santos, dirigida por Miguel Narros, con Sancho Gracia (qué decir del entrañable Sancho Gracia, que hoy cumple años) y la magistral interpretación de Juanjo Cucalón.

Esta obra me recordó algunas historias de Carlos González, mi amigo el cocinero comunista, que en posguerra tenía que enfrentarse a una cocina sin viandas y crear tortillas sin huevos. La acción se desarrolla nada más finalizar la guerra. El ejército golpista acaba de entrar en Madrid y a Franco (por qué no se habría hecho jardinero) se le antoja ir a cenar al Palace (la mejor cocina de la capital) con una decena de generales. El problema es que todos los cocineros del Palace están encarcelados por ser republicanos. La solución, sacarlos de la carcel unas horas para que hagan la cena de Franco.

Alonso de Santos aprovecha la tradicional disputa existente en los restaurantes entre el personal de sala y el de cocina para trasladar la guerra a este microespacio. Los cocineros y cocineras son de izquierdas y los camareros, de derechas, porque "se relacionan con los ricos y les dejan propinas".

La tragicomedia que es La cena de los generales deja un buen sabor de boca. Es recomendable. En mi opinión, algunas escenas se alargan en exceso poniendo en peligro el ritmo, aunque seguramente es la única forma de repartir el protagonismo de los diez cocineros -que durante las dos horas están en escena-; y los camareros y las camareras, cinco personajes más. En total, llegan a estar sobre el escenario 16 personajes, algo a lo que últimamente no estamos acostrumbrados y que es de agradecer al teatro público.

Más allá de Sancho Gracia, el maitre, un personaje entrañable; práctico que permite vislumbrar una querencia rojilla; emocionalmente inteligente, que es el que monta todo el tinglado y logra sus objetivos; me gusta Juanjo Cucalón, el teniente franquista. La presencia de Cucalón sobre las tablas servía para rellenar de alma cualquier posible resquicio. Y me gustó prácticamente el bautismo de Candela Arroyo, que ya hablan de ella como "la musa del teatro español", un descubrimiento de Narros, que esperemos no se eche a perder si empieza a escuchar cantos de sirena más audiovisuales que el teatro.

En la sala se ríe, se sonríe y se logran sepulcrales silencios. Una frase me hizo gracia en solitario. La dice la anarquista y chef suplente, interpretada por Ana Goya. Más o menos decía: "los comunistas y socialistas un día os estáis pegando y al siguiente os juntáis para una boda".

Es destacable el papel que a la mujer le da en la obra el autor, que hasta el teniente franquista termina cuadrado, "asusordenes", ante el personaje de Goya. Por cierto que la podemos ver a ella y a algunos miembros más del reparto en Youtube, en una serie de capítulos independientes pero con leit motiv, hecha con una cámara de móvil durante la gira antes de llegar a Madrid. La serie, que espero tenga un final, está "dirigida" por Adolfo de Grande, "Mustafá" en la obra. Os pongo los enlaces de esta cachondada:

Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4

Capítulo 5
Capítulo 6

Que sí, salvo que se sea un obsesionado por el teatro experimental, la obra es recomendable. Lo del teatro experimental lo digo porque tiene una presentación, un nudo y un desenlace, eso sí, en doce escenas sin intermedio. Hay que entrar con el pis hecho.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Pilates en blanco y negro

Pienso yo que tanto a las amigas y amigos del pilates, como a las amigas y amigos de los documentos cinematográficos les pueden gustar estas joyas.
Al loro con los ejercicios, que Mister Pilates hace como quien se como unas pipas. Y al loro, en el segundo video el eqilibrio de Doña Clara, que puede dar la impresión de que la peli tiene truco.
Ámbas tienen el encanto de lo antiguo, pero la puesta en escena de la primera tiene su aquel:



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A veeeer, si estás en face book y no ves los videos, pincha en "ir a la publicación original"

viernes, 25 de septiembre de 2009

Luchar por la educación, incluso en guerra

Andaba yo con la tarima del cole en la cabeza y con el video que subí el otro día sobre los niños de Colombia y me vinieron a la cabeza los Institutos para Obreros. Una iniciativa de nuestro país. Nadie puede negar que los gobiernos de izquierda de la II República española tuvieron un especial interés en cuidar la educación. Este interés se mantuvo durante la Guerra Civil, y como dijera María Teresa León, «la España leal era como una inmensa escuela». Durante la contienda, bajo el Ministerio de Instrucción Pública de Jesús Hernández, se crearon diversos organismos para extender la cultura y luchar contra el analfabetismo: Milicias de la Cultura, Cultura Popular, Clubes de Educación en el Ejército, Brigadas Volantes de Lucha contra el analfabetismo o Institutos Obreros. Era objetivo de estos institutos elevar el nivel cultural de los trabajadores y, a la vez, preparar líderes que reconstruyeran el país después de la guerra.

«Los institutos obreros fueron la lucha por la cultura dentro de un nuevo modelo educativo, realizado en tiempo de guerra, eso es lo que tiene de revolucionario», me aseguraba la doctora Cristina Escrivá, especialista en el estudio de los institutos obreros, y añadía, «ningún país en guerra piensa en construir», sin embargo, «los alumnos de los institutos obreros eran el futuro de España».

El principal Instituto Obrero estuvo en Valencia, pero las principales dificultades se padecían en Madrid, la capital asediada, «bajo los bombardeos fascistas los mejores chicos y chicas sindicalistas estudiaban después de haber pasado unas pruebas de aptitud durante cuatro días, ante un tribunal examinador, de sus aptitudes para el estudio», explica Cristina. A pesar de las bombas fascistas, en el Instituto Obrero de Madrid (que estaba ubicado en la calle José Abascal 39, actual Secretaría de Estado para la Inmigración y Migración) se concluyeron dos semestres completos bajo la dirección del doctor en Física, Marcelino Martín del Arce, que al finalizar la guerra fue fusilado.

El 21 de noviembre de 1936, bajo la presidencia de don Manuel Azaña, el Gobierno de la II República crea por decreto el funcionamiento de estos institutos con la finalidad de elevar el nivel cultural de los trabajadores y, a la vez, preparar líderes que reconstruyeran el país después de la guerra. Cristina Escrivá explica que se crearon institutos obreros y por este orden en las ciudades de Valencia, Sabadell, Barcelona, Madrid y Alcoy.

El primero y más importante fue el de Valencia a cuya inauguración acudieron grandes personalidades de la época: el ministro de Instrucción Pública, Jesús Hernández; el subsecretario Wenceslao Roces; el poeta León Felipe y varios intelectuales que habían abandonado Madrid a causa de los bombardeos. Por sus pasillos anduvieron gentes de la cultura como Antonio Machado, y, como recuerda el profesor Juan Manuel Martínez Soria en su artículo sobre los institutos obreros, «Un ensayo de innovación pedagógica y de socialización política», recibió la visita del embajador de la URSS, Rosemberg y su esposa; de la mítica corresponsal Ilya Ehrenburg; de El Campesino y Pasionaria. Allí se escuchó la voz de León Felipe, Emilio Prados, Pla y Beltrán. Juan Gil Albert... Valencia contó con 356 alumnos, 120 hubo en Sabadell, 260 en Barcelona y 70 en Madrid.

Cristina Escrivá cuenta el testimonio de uno de los alumnos del instituto valenciano, Emilio Monzó Torrijos, quien se pregunta y explica: « ¿Qué es lo que aprendí, qué me fue útil en la vida? Muchísimas cosas. Excelentes profesores me enseñaron a ser ordenado, a estudiar, a razonar, a buscar en los libros la experiencia de otras personas, a tratar de aprender lo que no sé y a enseñar a los demás lo que sé, y a no limitar mis conocimientos a una sola disciplina».

En estos centros se trabajaba la coeducación, se vivía en régimen de internado y había una remuneración económica. Todos los alumnos tenían un carné que rezaba: «Certificado de Trabajo», nos recuerda Escrivá.

Conforme la guerra iba avanzando las dificultades fueron aumentando: «Anteanoche cené puré/ anoche cené puré/ y esta noche/ todos juntos/ cenaremos el puré», cantaban los jóvenes estudiantes. El final de la guerra dio al traste con esta revolucionaria experiencia, pero aquellos niños han llevado toda su vida una experiencia inolvidable, que en muchos casos les ha servido para poder acceder a profesiones relevantes en tiempos muy difíciles.
En fin esas son las cosas que nos perdimos.

jueves, 24 de septiembre de 2009

La tarima

Esperanza Aguirre ha vuelto a conseguir que habláramos de lo que ella quería. En dos días la autoridad de los profesores y la necesidad de tarimas en las aulas vencían por goleada a la interminable lista de parados que la Comunidad de Madrid padece, fundamentalmente por las políticas ultraliberales, trasnochadas y carentes de diálogo social aplicadas por la presidenta.

Recuerdo yo que en mi cole, construido a principios del siglo pasado, las aulas tenían tarima. Y nunca olvidaré las vistas con que nos obsequiaba involuntariamente la sita Victoria aquellos días de faldas yeyés cuando se sentaba en su silla, y su mesa magistral, huérfana de tablones sobre la tarima, la convertían en la musa de una masa de mocosos de diez años. La sita Victoria se dio cuenta, pero no quitaron la tarima, cambió sus modelos por pantalones.
Tampoco olvidaré cómo don Esteban se convertía en el más fácil de los blancos de nuestros aviones y proyectiles de papel, cuando osaba darnos la espalda, sobre la tarima.
Pero de esto hace más de treinta años. Esperanza Aguirre quiere volver incluso más atrás, a esa escuela en blanco y negro presidida por un crucifijo flanqueada por los retratos de Franco y José Antonio, como los dos ladrones en el Monte Calvario. Quizá hoy esa aula ideal de Aguirre tendría tarima y crucifijo flanqueado por su propio retrato y…, el otro personaje lo desconocemos. Gallardón desde luego no sería.

Aguirre ya tiene su NO-DO con Telemadrid para hacer propaganda de sus inauguraciones, no digo pantanos, digo cualquier cosa, ahora quiere su aula.

Aguirre es diosa del populismo por lo que se permite elevar la anécdota a materia de Decreto sin profundizar en los asuntos que atañen a la ciudadanía, sino en los que parece que atañen. Aguirre confunde esos términos clásicos: la autoritas y la potestas. Con la primera se convence, con la segunda se vence. A mí me gustan los maestros, profesores y políticos que convencen, no los que vencen.

Y, bueno, yo sigo recordando aquellas interminable piernas de la sita Victoria…, gracias a la tarima.
Video relacionado, fino y sensible:


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miércoles, 23 de septiembre de 2009

En bici, con resaca, se acabó la fiesta

Lo de ayer y el Día sin Coches fue cumplido:



Eso sí, en mi caso, el equinoccio de otoño es equparable al solsticio de verano. A pesar de la resaca, fuimos bajando la cuesta, que arriba en mi calle se acabó la fiesta.

Memorable video:


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martes, 22 de septiembre de 2009

22 de septiembre / Equinoccio de otoño en este hemisferio

CERRADO POR FIESTA FAMILIAR

Con la alegría de este video (es única):

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Celebrando el inicio del otoño, con la melancolía de este otro (es único):

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Que no se os olvide que hoy es el día europeo sin coches. Así que a andar y a montar en bici.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Noche en blanco, sin blanca / Arte y lo que no nos enseñan

La noche en blanco (en Pepiño, que dicen los sociatas más pelotas del vicesecretario general del PSOE), tiene sus pros y sus contras. Este año, sin blanca, dicen los de los bares. Sin duda, Madrid, yo diría que esa mayoría silenciosa que cambia gobiernos, se echa a la calle, nos echamos a la calle, por el simple placer de andar a nuestras anchas (es un decir). La noche en blanco cuesta un pastizal, pero menos de lo que le costó a Espe la escandalosa inauguración, un ratín, del Teatro del Canal. La noche en blanco madrileña tiene su cosa, que entre zanjas, montículos y escombros, la chiruca se hace imprescindible, cuando no los arneses. Aquí, más abajo podéis ver un video de la noche en blanco que no nos ha enseñado…

En la noche en blanco es complicado disfrutar con relativa tranquilidad de actuaciones. Pero este año tuve, tuvimos, la suerte de disfrutar de una muy interesante puesta en escena en el Museo Arqueológico Nacional. Cuatro mujeres, Vado permanente, en las escaleras del vestíbulo del Museo nos trasladaron El lenguaje de la danza. Una pieza artística que revisaba el mito de Dionisio, dios de la fertilidad y la embriaguez, cuyo culto era celebrado por mujeres poseidas por la locura sagrada: las ménades. Treinta segundos de arte en estado puro los vemos en este video (el arte es la danza, no el video, que la cámara no da para más):




Pero lo que no hemos visto y no nos enseñan es esto, que tiene su gracia.



Y tiene que terminar así:




Con todo, pienso yo que la noche en blanco tiene cierto encanto madrileño. Casi puedes besar a Cibeles con testigos en pantalla gigante:



Puedes ver y oir a los fantasmas del Palacio de Linares:



Encontrarte con una de capa y espada en la Biblioteca Nacional:



Hay que reconocerlo: Gallardón es el único tipo que ha conseguido que me tire media hora esperando, y a las 12 de la noche, a que me regalen un globo. Y es que la Plaza Mayor se llenó de ellos, que parecía que las estrellas descendieron del cielo para darse cita frente a la Casa de la Panadería:



En definitiva. Un mogollón de paseantes, en blanco y sin blanca:

domingo, 20 de septiembre de 2009

Colombia: los niños del cable o cómo estudiar a pesar del Gobierno

Mientras aquí andamos discutiendo sobre la autoridad de los profesores, nos hacemos mil líos sobre la educación y no sabemos que hacer ante el fracaso escolar; mientras miles de niños y jóvenes se aburren y buscan mil excusas para no acufir a las áulas, con tarima o sin tarima, existen lugares en que, a pesar de las dificultades, a pesar de gobiernos despreocupados, a pesar de la violencia, a pesar de todos los pesares inimaginables, las ganas de aprender no encuentran obstáculos. Este video es es absolutamente elocuente, espectacular.
¿Y pensar que yo haya pagado este verano por esto que puedes ver pinchando aquí?

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sábado, 19 de septiembre de 2009

Carlos González Tejada, cocinero y comunista

El pasado año, a sus 81 Carlos González Tejada acababa de editar un libro de cocina, "de la de siempre", Cocina sencilla y sana.
Carlos González, jefe de cocina y secretario general en los inicios del Sindicato de Hostelería de Madrid de CCOO, además de trabajar en Francia ha recorrido toda la geografía española desde que se iniciara como aprendiz, a los 14 años, en el Hotel París, una vez que la guerra civil le frustrara la posibilidad de estudiar. Carlos recuerda cómo fue evacuado de Madrid a Barcelona durante la contienda y cómo, con doce años, se le "cayó el alma a los pies cuando entraron en la ciudad las tropas franquistas".
Carlos ha vivido y vive paradojas de la vida: desde ser cocinero en Madrid, cuando el hambre lo invadía todo, incluidos los hoteles; hasta ver cómo están convirtiendo "la profesión en un auténtico desastre" a pesar de que el mundo de la cocina está de moda. Ahora, sigue con proyectos en marcha.

Aunque quizá ser jefe de cocina marque carácter, Carlos González rememora el pasado con emoción en ocasiones, con ironía y humor en otros momentos, y siempre molesto con la falta de profesionalidad y las injusticias. Y es que ser cocinero de profesión en los años de la posguerra, entre el racionamiento y el estraperlo, implica mucho ingenio.
Me explica Carlos cómo se hacia "la tortilla sin huevos, cuya base era una papilla de leche y harina", o como en medio de la penuria apañaban una especie de bechamel, "la salsa bastarda", realizada con agua, harina y zumo de limón.
Carlos se autoproclama "cocinero y comunista de nacimiento", ya que toda su familia se dedicaba a la cocina y la repostería. Su padre, además siempre fue un luchador, que fue perseguido por su batallar incluso contra la dictadura de Primo de Rivera.
Y como de casta le viene al galgo, fue allá por 1960 cuando, tras ingresar en el PCE en Francia, es detenido por organizar una célula del partido ya en España. La ausencia de antecedentes hace que la condena fuera de tres años, que reparte entre Carabanchel, Cáceres y Yeserías. Al salir de la cárcel puede volver a la cocina del hotel en la que trabajaba "gracias a los compañeros que se preocuparon de guardarme el puesto y gracias al empresario que no le importó mi ideología", explica Carlos.
Y es que a nuestro cocinero nunca le faltó un empleo porque, me asegura "tengo mucho respeto al trabajo. El trabajo que se desempeña puede gustar más o menos, pero hemos de tener conciencia de que estamos realizando un trabajo por el bien de la sociedad, por eso hay que organizarlo y repartirlo sin convertirlo en una esclavitud. Es todo lo contrario a lo que afirma la Iglesia cuando afirma que el trabajo es un castigo de Dios".
Carlos no sólo es un genio de la cocina, a los veinte años comenzó a estudiar música, escribe versos, ensayos…, y también teatro, como Mesié Puntapié, una comedia en la que retrata "la decadencia laboral y profesional de la hostelería". Critica Carlos que "el afán de acumular riqueza por parte de determinados empresarios y la impericia de los gestores, obsesionados con eliminar puestos de trabajo, está haciendo que la calidad esté bajando". Esto parece un contrasentido en una sociedad en la que el mundo de la cocina está de moda, muy popularizado y genera debates entre cocineros sobre ingredientes como el nitrógeno…
Carlos agradece que determinados cocineros hayan popularizado la gastronomía y respeta la cocina moderna aunque no la comparta: "No es una cosa útil para el pueblo y ni siquiera para los ricos, que también tienen que alimentarse". Lo de "las moderneces están bien para probarlas un día, pero no para alimentarse". Todo lo contrario es su libro Cocina sencilla y sana, repleto de recetas fáciles, baratas y con ingredientes de toda la vida.

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viernes, 18 de septiembre de 2009

Gordos


Creía yo que iba a ver otra cosa, que en mi opinión esta película es una sucesión de gags cómicos, de humor fácil, que no de fino humor. Gags inconexos en una película que avanza a trompicones. Y me perdí, no entendí un par de cosillas, claro, que si como dice la publicidad del filme, "es una metáfora", pues quizá anduve yo un poco lento. Pero esa es mi opinión, que buena parte de la sala se reía y disfrutaba de lo lindo. Todo hay que decirlo.

La película a mí me transmite que la mentira inunda a un grupo de personas gordas (que no a toda la sociedad). Y, por reducción, el fundamental problema de todo el personal es el sexo. Mentira y sexo hace que en todas las historias termine estallando la ira. Que tampoco entiendo porque mete la historia de cinco personas con historias similares, y no de una sólo. Todos ellos con el nexo común de una terapia en la que el terapeuta, poco profesional, que alterna con los pacientes, es el icono del refrán: "En casa del herrero, cuchara de palo". El exceso de personajes colabora en lo inconexo del relato, personajes repletos de tópicos, quizá sobreinterpretados para generar gags.
Eso sí, el reparto cumple con creces, que en la primera escena pensaba yo que en vez de Antonio de La Torre estábamos ante Pablo Motos, 33 kilos más delgado que en su segunda escena.
Decía la publi de la película que "todos llevamos un gordo dentro", como metáfora está bien, pero con los mimbres de la película de Sánchez Arévalo, yo, a mí gordo, no lo encuentro.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Adios verano

Ha llegado, casi con un susto. No es ya la lluvia, que puede resultar refrescante y placentera. Es que los calcetines empiezan a cortar la circulación de las piernas: Los zapatos, la circulación de los pies. El cinturón del pantalón opresor me divide el cuerpo en dos. Se nos va el verano y un contradictorio sentimiento me invade. No quedan días de verano, no. Aunque el saber popular nos recuerde que aún falta el veranillo de San Miguel, último estertor del Sol del año.

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio

El pasado 11 de septiembre aproveché que era la Diada para ver una película en versión original en catalán, El mapa de los sonidos de Tokio. La última de Isabel Coixet está grabada en catalán. Realmente en catalán sólo hay unas frases, que prácticamente todo está en japonés, y otro poco en inglés.

Aunque no me gusta leer críticas antes de ver películas, mucha gente me había hablado mal de ella. Y mucha gente me había contado que algunos críticos la habían puesto mal y otros la salvaban por los pelos de la estética. Así que después de un maratón veraniego de películas infantiles entré en la sala a ver una peli en japonés, inglés y catalán y que se desarrolla en Tokio, fundamentalmene en la noche de Tokio, un lugar tan sórdido como atractivo.

Quizá influido por la lectura reciente de Haruki Murakami y, quizá, por la sobredosis de cine infantil, debo reconocer que la película me gustó más de lo que pensaba y más que a la señora de la butaca de mi izquierda, que sufrió de mis codazos para que despertara, o al menos dejara aparcados los ronquidos.

La película es intimista, en ella hay amor, sexo, crímenes, venganza, odio, pero todo ello sin persecuciones, ni gritos, ni esos disparos gratuitos a los que nos tiene acostumbrados el cine norteamericano. Salvando las distancias, tiene elememtos en común con El último tango en París y El imperio de los sentidos. Y se evidencia la influencia de las novelas de Haruki Murakami en la estética, los fondos musicales -sin banda original-, la noche de Tokio, la intimidad de los personajes, los locales: restaurantes, love hoteles, las calles, la gastronomía japonesa. ¡Caray!, que no sé yo si no se le ha ido de mano lo de la influencia, que hasta, creo que llega a destacar un personaje las 4 cuatro de la madrugada, como en la novela del autor nipón, Alter Dark.

Además, la historia la relata un narrador que no es una voz en off, sino un ingeniero de sonido, testigo de los hechos, sin implicarse en ellos hasta el fondo, a fuer de la última escena. Un tipo curioso.

Si a la Coixet le gusta lo oriental y lo japonés, ha hecho bien con esta peli, que el próximo año tendremos del reiterado Murakami, Tokio Blues en el cine y…, La elegancia del erizo, que también tiene su cosa oriental.

No aburro desgranando el tema, pongo el trailer que es, incluso, excesivamente explícito:

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