Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

domingo, 26 de septiembre de 2010

Serrat, Miguel Hernández y una de ministras y ex...

Andamos en jornadas históricas y el viernes también lo fue para mí. Qué gran regalo de cumpleaños: Serrat en concierto con su Hijo de la luz y de la sombra. Celebrando el centenario de Miguel Hernández.

La cosa de ir acumulando años, es decir, juventud, me llevaba a recordar aquellos conciertos pachangueros y soleados, al aire libre, de Serrat. Cierto que, como él aseguraba al principio, es éste un concierto “cerrado”, que está muy trabajado y preparado, incluso con el acompañamiento audiovisual realizado por grandes cineastas.

Pero se me hacía raro tener sentados en frente a la ministra de Cultura, a la ministra de Defensa y su chico el exsecretario de Comunicación, a la exministra Narbona, al ex ministro Borrell… Dios los cría y ellos se juntan. Y me parecía un grupo divertido.

Borrell y Narbona, que fueron pareja. Borrel que llegó a ganar unas primarias y fue defenestrado por su propio partido gracias a filtraciones estúpidas que hablaban de su “sospechosa” sexualidad y corruptelas. Se tiró todo el concierto de pie, que no veía bien el hombre en la segunda fila del palco.

Narbona, gran ministra de Medio Ambiente, defenestrada en esta segunda y suicida legislatura de Zapatero. Narbona, presidenta de la gestora del PSM, de donde salió Tomás Gómez como secretario general y que ahora tiene que disputar en primarias su liderazgo frente a Trinidad Jiménez y el aparato del PSOE (qué cosa más parecida a la de Borrell). Eso sí, en el palco se colocó de lujo.

Carme Chacón, gran collar, ministra de Defensa, otrora amiga de Rubalcaba, para algunos el perfecto candidato a sustituir al suicida de Zapatero. También para algunos, Carme es una buena candidata a sustituir al suicida Zapatero. Como Patxi López, que no estaba en el palco del teatro de la Zarzuela, seguramente sufriendo las ocurrencias del suicida Zapatero y su repentino buen rollo con el pene uve. También estaba el chico de Carme, otrora amigo de Rubalcaba, Miguel Barroso, mago de la comunicación interna y externa: de Maravall a la FNAC, de ahí a la Moncloa, de la Moncloa a la Casa de América y todo el lío este de Roures, de la sexta y tal. Gran comunicador.

Y al lado pero en otro palco, Sinde, la ministra Sinde. Simplemente Sinde.

No, que nadie vaya a creer que no seguí el concierto, pero me resultaba demasiado emperejilado para Serrat y Miguel Hernández. ¿Pasaría algo por la cabeza de la Chacón cuando Serrat recitó los versos, tristes guerras si no es amor la empresa? ¿Siente algo una ministra de Defensa cuando Serrat explica las diferencias entre un asesinato y una guerra? El primero es matar a una persona, la segunda es matar a muchas y lo hacen los patriotas.

En definitiva, Serrat, magnífico. Desde la tercera planta, eso sí, me recordaba en su perfil a Clint Eastwood, no sé si por su nariz o poque mis gafas no estaban convenientemente limpias.

Geniales los nuevos poemas musicados e insuperable su Para la Libertad. Aquí mucho más joven, con Miguel Ríos, que ayer anduvo líado apoyando la huelga general del 29S:


miércoles, 22 de septiembre de 2010

45 años

Esta es la cara que se me está poniendo conforme cumplo años. De estupor, perplejidad, incredulidad. No sé, pero sigo sorprendiéndome de las cosas que pasan. De las que van a pasar..., ya me iré sorprendiendo mientras voy atravesando años de puntillas para que no se note mucho.

El bueno de Fran Lorente es el que me ha pillado sobre la bici. Que para los desmemoriados, cumplo los años entrando el otoño: el Día sin coches.


lunes, 20 de septiembre de 2010

La gran decisión de José Luis…, y Obama

Aquel 22 de septiembre de 2010 José Luis había pasado una mala noche. Había estado en Nueva York “vendiendo España” a los tiburones de Wall Streeet. Al jet lag se le sumaba la llegada del otoño, una época en la que le inundaba la melancolía. Lo de la “venta de España” había sido cosa de sus asesores monclovitas, pero tenía la trágica sensación que día a día lo que hacía era vender España por cuatro perras, con sus gentes trabajadoras a los buitres y poderosos que antaño repudiaba. Aquellos que nos había llevado a una crisis rara, rara, rara.

En mayo pensó dimitir cuando arremetió contra los derechos sociales. Algo que repitió mil veces que no haría.

Sonsoles hacía gargarismos en la lejanía. De repente todo parecía ir mal, fatal, aunque quisiera engañarse a sí mismo. Recordaba aquella época de simple diputado, sus cenas en el VIPS, sus viajes en autocar a León. Recordaba su triunfo en primarias enfrentándose al aparato, aupado por Pepiño, por Trini… Y enfrentado a Pepe, a Alfredo…; recordaba las manifestaciones rodeado de gente y no de camarillas.

Recordó su primer triunfo y los gritos de “¡No nos falles!”

En ese punto su mente se quedó en blanco, como si del apellido de Pepiño se tratara.

Se levantó de la cama como poseido. Aún en pijama telefoneó a Carme y Alfredo.

Media hora después estaban los tres tomando café. “¡¡Es una orden!!”, gritaba José Luis. Carme miraba a Alfredo y Alfredo a Carme. Entre los dos, las cosas no eran como antaño, pero en ese preciso instante consideraban que José Luis había enloqucido.

Mientras se acariciaba una mano contra otra, Alfredo, muy calmado intentaba explicarle que no podía ser:

- Quizá ahora necesites un valium.
- Ni valium ni ostias. Pero si hasta estoy avalando la expulsión de gitanos, joé.

Y Carme:

- No va a poder ser José Luis. Ni siquiera tienes poderes para ello. Requeriría un trámite muy largo, debates, consejo de ministros, Parlamento.

El tiempo pasaba y José Luis no se bajaba del burro. Hablaba de convencer al Borbón mayor y al pequeño Borbón, que al fin y al cabo eran el jefe de Estado y su chaval. Alfredo casi empezaba a perder la compostura cuando sonó el teléfono verde de lunares rojos…

- ¿Sí? Okey, okey, okay.

El perfecto inglés de José Luis nada tenía que ver con el acento tejano de José María, el que fuera presidente políglota que hablaba catalán en la intimidad y pseudo italiano con Berlusconi.

José Luis colgó y encendió la pantalla roja de lunares verdes. Obama, en pose absolutamente solemne se dirigía al pueblo nortemericano.

-“No puedo seguir engañando así a todo el mundo”, decía Obama. Los ojos de José Luis se abrieron hasta lo imposible, que ya tenía de por sí los globos oculares algo saltones. Alfredo miró a Carme y Carme a Alfredo, e intercambiaron gesto de: “otro al que se le ha ido la olla”. Y Obama siguió:

- Acabo de dar orden expresa de que el 80 por ciento de las tropas norteamericanas invadan los cerca de setenta paraísos fiscales que están salpicados por el mundo y tenemos localizados. Es absurdo que el 0,1 por ciento de lo que allí hay sea suficiente para acabar con el hambre en el mundo. Es absurdo que con el 0,16 por ciento del dineral que hemos dado a los bancos para que levanten cabeza sea suficiente para implantar la educación en todo el mundo. Es absurdo que estemos así.

En ese instante, Obama dejó de lado cualquier papel y miró fijamente a la cámara. Un primerísimo plano mostraba la profundidad de sus ojos. Casi se le podía ver el alma:

- Estoy hasta los huevos de tanto poderoso. A tomar por culo. Vamos a invadir las cuentas de esta banda de hijos de puta.

José Luis se levantó y gritando les espetó a Alfredo y Carme:

- Me cago en tó. Se me ha vuelto a adelantar. Coño, por vuestra culpa.

Y Alfredo:

- Ten en cuenta José Luis que la Guardia Civil no tiene el chichi para muchos ruidos que les hemos bajado el sueldo y se nos están manifestando por las calles.

Y Carme:

- Pues no te digo nada los militares…

- Disciplina militar. ¿Apoyamos a nuestro aliado norteamericano o defendemos a esos bastardos que me están tocando los cojones y que me están volviendo loco? Ni G-20 ni pollas en vinagre. Vamos a empezar por Andorra que está aquí al lado. Y a la mierda, que diría Labordeta, vamos a invadir, en dos horas, Gibraltar, verás si le mola o no le mola al Borbón y a su chaval.

Las noticias volaban. El pueblo norteamericano se echaba a las calles para apoyar a su presidente. Los más humildes se querían alistar voluntarios para tomar las Isalas Caimán.

- Me quito el pijama, salgo en la tele y lo largo todo, como Obama. ¡Ah! ¡Sonsoles, dame un beso y acércame el telefono rojo de rayas rojas, que voy a llamar a Cándido y a Ignacio! ¡A la mierda la reforma laboral facha esta que no se cree ni san pito pato! ¡Y ya está bien Alfredo!, ¡envía una pareja de picoletos a detener al Díaz Ferrán, que no se puede ser más chorizo!
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¿Qué no molaría? Quién sabe las sorpresas que nos puede deparar el otoño.


¿No os acordáis de las sorpresas que nos da la vida? Aquí os dejo el video:

domingo, 19 de septiembre de 2010

Gracias, Labordeta / Adios, Labordeta

Gracias Labordeta por, con tu música, tus canciones, tus discursos haber puesto cemento a ese racimo de principios que para muchos son flexibles como excusa de una supuesta modernidad.

Gracias Labordeta porque, aunque les pese, habrá un día en que todos, al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad. Tú, te nos has ido cantando libertad, pienso que sin llegar a verla completamente.

Gracias, porque, sí, somos como esos viejos árboles. Suaves como la arcilla, duros de roquedal. Y vamos a echar nuevas raices por campos y veredas para poder andar. Tus canciones no las perderemos en duro batallar. Junto a ellas vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza, Labordeta.

Por unos días, no llegaste a las fiestas del Pilar. Seguro que Aragón siempre te llevará en su alma, con su polvo, niebla, viento y sol.

Y sin más, Labordeta, hasta siempre, o mejor, adios a los que se quedan y a los que se van también. Que vaya disgusto que nos has dado hoy.

Esta albada, tuya, para ti.:



martes, 14 de septiembre de 2010

La caja de zapatos, Comisiones Obreras y la chispa

Hay cajas de zapatos cuyo destino es guardar zapatos un ratito para luego dedicarla a otros menesteres. Hay cajas de zapatos que sirven de solución habitacional a gusanos de seda durante unas semanas primaverales. Pero hay cajas de zapatos que, inasequibles al desaliento guardan papeles durante años, durante lustros. Estos días tocó remover legajos en casa y apareció una caja de zapatos, quizá de unas zapatillas de gamuza azul. Una caja completamente descolorida y descabalada, pero repleta de papelitos. Y ahí apareció un carné de CCOO, con ese logo que parecía un pulpo, y con validez para tres años: 1985, 1986 y 1987 y un sello que se mantenía pegado a duras penas en el mes de diciembre de 1987.

A pesar de ser aún buen mozo llevo más de media vida afiliado a las Comisiones Obreras, anecdótico si lo comparamos con lo que pueden llevar afiliadas tantas y tantas personas anónimas que durante el franquismo y la llamada Transición se dejaban la vida en la lucha por unos derechos laborales que hoy parece que nos quieren arrebatar.

Veo que en face book, esa red social, globalizado patio de vecindad, ha reunido en poco tiempo a cientos de personas afiliadas a las Comisiones Obreras (mil no sé cuantas). Y que se sienten orgullosas de ello. Sin nostalgias, viviendo el presente para ganar el futuro.
Comisiones Obreras nunca me ha dejado en la estacada. A veces no he compartido decisiones. A veces me he enfadado. Pero son las únicas siglas leales, independientes en la defensa de los intereses de los más desfavorecidos, con las que me he topado. Mi padre, afiliado y buen mozo de ochenta años, ya me lo advirtió: "hazte de Comisiones, pero de otras cosas…, piénsatelo muy bien".

Las críticas más suaves dicen que los sindicatos de clase (aquí incluyo a UGT, el síndicato al que perteneció Marcelino Camacho en la juventud) tienen que renovarse. No digo yo que no, pero por favor, más renovación, mucha más, necesitan otros.
Que se renueven esos empresarios que buscan el esclavismo como base de las relaciones laborales; que se renueven los partidos políticos, en la cresta de la ola del descrédito por la ausencia de democracia interna; que se renueven las religiones: la católica, que vuelve a los oscuros tiempos anteriores a Juan XXIII, permitiendo la expansión del SIDA por evitar condones; el islamismo, con una mayoría de seguidores instalados en la Edad Media con su Guerra Santa y la humillación, hasta la muerte, de las mujeres; la judía, religión de Estado a cañonazos y sangre bíblica…; que se renueve la Justicia, incapaz de condenar crímenes del franquismo, incapaz de condenar la corrupción política; que se renueven las empresas petrolíferas, incapaces de ofrecer energía alternativa con la fuerza del Sol, el viento, los mares…, una energía limpia y que genere nuevos puestos de trabajo; que se renueven los bancos, auténticos ladrones de guante blanco, más poderosos que los gobiernos, creadores de una crisis que tenemos que pagar todos; que se renueven los medios de comunicación: negocios empresariales obsoletos, faltos de imaginación en prensa, dedicados a regalar cualquier cosa menos información contrastada; coro de tertulianos incultos y gritones en radio y televisión; libelos antedemocráticos por satélite o por cable…

Que se renueve el sistema, para que podamos trabajar para vivir y no vivir para trabajar, como defienden los sindicatos de clase, como defiende el Estado de bienestar que en estos tiempos nos quieren arrebatar. Que resurja la ilusión, que resurja la democracia como algo más que votar cada cuatro años, participando, manifestándonos de una u otra manera. Que sepan que estamos aquí.

Ahora, la campaña antisindical quiere enviarnos, como mínimo, a las catacumbas. Por eso, ahora más que nunca, me apetece proclamar mi orgullo de pertenecer a las Comisiones Obreras, como mi padre octogenario. Como aquellos asesinados en la calle Atocha o como aquellos encarcelados en el Proceso 1001. Y somos multitud, que junto a UGT no nos queremos resignar, ni padecer esa amnesia que nos quieren introducir en vena. Sólo hace falta una chispa: el 29S.

¿Que qué hacen los sindicatos por nosotros? Ahí os pongo una parodia basada en la genial Vida de Brian:

sábado, 11 de septiembre de 2010

La ruina del alcalde faraón, Gallardón

Que el Ayuntamiento de Madrid es una ruina económica no es ningún secreto. El alcalde faraón se metió a competir con la desvergüenza de Aguirre en la legislatura pasada en a ver quien hacía obras más faraónicas en menos de cuatro años, y así nos va. Así nos va a la mayoría, que el alcalde Gallardón emula al presidente del Gobierno a la hora de tomar medidas antisociales. O sea que es como Robin Hood pero al revés, que roba a los pobres para dárselo a los ricos. Ahora, a cuento de viviendas sociales municipales que, a pesar de tener habitantes, van a terminar en manos privadas, generando pingues beneficios para todos, menos para los inquilinos, engañados por el PP, engañados por las buenas formas del ladrón de guante blanco.

Son 630 las familias las que viven en unas viviendas sociales que van a ser vendidas este lunes, día 13 a empresas que tienen garantizados unos grandes beneficios cuando, en pocos años, finalicen los actuales contratos de alquiler y puedan vender o alquilar libremente esas viviendas. Las plusvalías pueden ser escandalosas. Sólo falta que los “bichos” vuelen, porque para el Ayuntamiento de Madrid, igual que para los caseros especuladores, no existen las personas, sólo “bichos”.

Releo lo que he escrito, y aunque parezca mentira es cierto. El Ayuntamiento de Madrid construyó unas viviendas con fondos públicos (o sea, con mis impuestos) para un plan de viviendas de alquiler que en su día fue anunciado a bombo y platillo como auténtica propaganda social en busca del voto.

Ahora, en una decisión histórica por nefasta, el Ayuntamiento, la administración más cercana a la ciudadanía, se desentiende de sus vecinos, de sus vecinas y busca ingresos desesperadamente sin buscar solución alguna. Se ha optado por el ordeno y mando con agostidad y alevosía, que la decisión se tomó el último día de julio sin conocimiento de nadie.

Nos engañan, constantemente nos engañan y ya no debe valer la resignación ni la apatía. El Ayuntamiento, al tiempo que arma este desaguisado especulativo, nos cuenta que va a crear un parque de vivienda en alquiler. ¡Coño!, pero si ahí tienes ya 630 viviendas, ¡no las vendas!, ¡consérvalas y vuelve a alquilarla a las personas que ahí viven y las necesitan! Calla, que no son personas, son “bichos”. Gallardón puede decir misa, que tiene nula credibilidad. El hecho es que la compañía que adquiera los pisos podrá fijar las condiciones y precio hasta 2020, cuando, además, podrán venderlos a precio de mercado. Una tropelía actual que genera precedente, que abre una nueva grieta para acabar con el Estado del Bienestar que tanto logró conquistar.

Un escándalo, una muestra más de cómo los poderes están en manos de los poderosos y cómo sus voceros nos quieren resignados. Si sumamos tropelías contra este Estado del Bienestar, si sumamos víctimas de tropelías, somos millones. El 29 de Septiembre nos pueden oír haciendo una gran huelga y acudiendo a las manifestaciones convocadas por los sindicatos y cientos de organizaciones sociales. ¡A por ellos, que son pocos y cobardes!

Lo de nuestro Robin Gallardón, si no fuera para llorar, sería para reírse. Ahí van unos segundos de Errol Flynn:


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Liberados sindicales / copiar y pegar

Copio y pego. Y pongo comillas:


LIBERADOS. Con la libertad sindical que estamos disfrutando han aparecido una serie de profesionales sindicales, liberados por distintos sindicatos, cuya misión es múltiple. A estos elementos se les ha preparado y entrenado ideológicamente, hasta hacerles prácticos sobre el empleo de tácticas para el manejo de las masas. Así, siguiendo las directrices del partido al que pertenecen, y del que cobran, son los que propician las huelgas; llevan a los trabajadores de un lado a otro durante las mismas; y si la gente no está lo suficientemente aborregada para seguirles de buena voluntad, organizan los piquetes para ayudar a convencer, por diversos medios, a los incrédulos que dudan de las ventajas de seguir sus directrices.
Esos liberados suelen tener un sueldo de unas 80.000 pesetas, primas aparte, por trabajos especiales. Es lógico que, por mantener su sueldito, no duden en liberar también a muchos trabajadores del explotador capitalista y dejarle en la calle viviendo de la limosna del subsidio del paro”.

¿Quién ha dicho esto?: ¿Esperanza Aguirre?; ¿Telemadrid?; ¿Losantos? ; ¿Intereconomía?; ¿COPE?; ¿tertulianos de algún sitio?; ¿editorial de La Gaceta, La Razón, tal, tal? (…)
¿Cuándo lo ha dicho?: ¿Esta semana?; ¿a raíz de convocar la huelga general?; ¿el último año?; ¿la última legislatura? (…)

Cosas así veo diariamente en Internet.

Pero no. Se trata de una joya. Está copiado y pegado de la revista Fuerza Nueva. Número 595. 3 de junio de 1978. Quien me conoce sabe que me molan las hemerotecas.

Bueno, quien más quien menos, sabe qué fue Fuerza Nueva durante la llama Transición. Era el franquismo pistolero de aquellos años, cuyo máximo líder fue Blas Piñar.

Lo curioso es cómo la derecha más tremenda de este país, representada por Esperanza Aguirre y su coro mediático, sin entrecomillar, ha cortado y pegado estos argumentos franquistas y nos los traslada día tras día con absoluta impunidad. Y tienen eco.

El franquismo vive actualmente en los ataques constantes a los sindicatos y su estructura. Los sindicatos no son una cosa aparte del mundo. Son, simplemente, trabajadores organizados, legal y legitimamente como consagra la Constitución. Parte fundamental de la estructura de los sindicatos son los mal llamados “liberados”. Liberados políticos son diputados, senadores, concejales de grandes localidades, ministros. Esperanza Aguirre, grande de España, es una liberada política que pagamos entre todos, con, por cierto, un salario bastante más holgado que el de un común trabajador.

Acabar con los llamados liberados sindicales es atacar la estructura ejecutiva de los sindicatos y, hoy, por hoy, los grandes sindicatos son las únicas instituciones que pelean por defender el Estado del Bienestar. El 29 de septiembre está convocada una huelga general para defender ese Estado del Bienestar. Para defender nuestro futuro, el de nuestros hijos y nuestras hijas. Para defender derechos conquistados con mucho esfuerzo, hasta con sangre. Esta convocatoria de huelga ha ampliado la campaña antisindical a medios considerados “más progresistas”, pero, que al fin y al cabo son empresas y, como tales, están encantadas con la reforma laboral del Gobierno.

Todo tiene una lógica. Una lógica medio franquista, medio ultracapitalista. La lógica de quienes nos han metido en esta crisis y ahora quieren que paguemos las personas normalitas.

La revista Fuerza Nueva ya no se edita en papel. Pero por ahí siguen. Eso sí, os invito a ver este reportaje que sobre la Transición emitió Intereconomía, una de las TDT de Aguirre. Acongoja y parece que no lo queremos ver:

martes, 7 de septiembre de 2010

De las vacaciones a Novecento

Gracias al Estado del Bienestar que tantas luchas, huelgas y manifestaciones protagonizaron trabajadores (sindicalistas, anarquistas, comunistas, socialistas…) durante décadas en todo el mundo, he podido disfrutar de unas vacaciones.

No es alarma social, es la verdad: el Estado del Bienestar peligra. Peligra la sanidad pública, la enseñanza pública, peligran las pensiones, peligran los derechos del trabajo peligran las relaciones laborales. Se abre la veda: Todo el poder para la empresa.

Iba yo a retornar a mi blog rememorando libros y pelis de mis vacaciones y empiezo a sufrir un sudor frío porque veo que gobiernos y poderosos nos roban el Estado del bienestar.

Andaba yo por uvas y veo una encuesta de El País, el domingo pasado, según la cual, a día de hoy, el 58 por ciento de los españoles creen que está justificada una huelga general en España frente a un minoritario 34 por ciento. O sea, que mis compatriotas entienden la huelga. Y el 82 por ciento considera que la situación económica es muy mala.

Entre el fútbol, el baloncesto, el tenis, las motos y los coches andaba despistado. Algo he visto de primarias en el PSOE, pero resulta que Europa arde. Huelga en el Metro de Londres (aquí lo ves), que quería Espe hacernos creer que los trabajadores de Metro de Madrid son unos raros, insolidarios, demonios con cuernos, bla,bla,bla.

Resulta que hay huelga en Francia con un lío del carajo: ¡por las pensiones! Y Zapatero haciéndonos creer que somos unos raros, unos insolidarios y tal, tal, tal. Aquí lo ves

Y veo que el mismo día de la Huelga en España habrá movilizaciones por toda Europa. Vaya, parece que la información no fluye como debería. Parece que nos quieren cada uno a nuestra bola.

Pues mira, me voy a meter en vena la cosa de unirnos contra los poderosos. De momento voy a subir los altavoces para rememorar Novecento. Ya no hacen pelis así. No interesa que tengamos conciencia.:

domingo, 22 de agosto de 2010

De Las cosas que no nos dijimos a Appassionata


Acabé con el Maldito karma mucho antes de lo previsto y, más allá de un libro sobre ejericios de pilates original no tenía lectura en la recámara. Así que acudí a un sitio que venden periódicos, revistas, chuches, loterías varias, postales y, bueno, libros de bolsillo para emergencias. Le di varias vueltas al expositor. No había mucho material. Best sellers de estos que ya sabemos. Así que tomé en mis manos uno de los que en invierno había visto que era reeditado, leí las primeras páginas y pagué los 8,95 euracos. Se trataba de Las cosas que no nos dijimos, de Marc Levy.

Y lo cierto es que para tratarse de un best seller la cosa está bastante bien. Como ya me ha venido pasando, y al igual que el verano pasado, el destino me ha llevado a entretenerme gracias a la muerte en tono no trágico. Y esta novela también tiene su relación con la de la guadaña.

El libro se ha vendido a racimos, o mejor, a trailers, seguramente porque es sencillo, se lee, rápido, llega a la emotividad sin provocarnos un valle de lágrimas y siempre podemos identificarnos, pensar en aquellas cosas que no nos dijimos. Siempre hay alguien a quien no le dijimos algo que deberíamos haber dicho y que queda pendiente como jirón, más o menos grande. Esa es la historia de esta novela, la historia de una segunda oportunidad.

Y el viaje es la fórmula empleada para hablar. El viaje ayuda a que fluya la comunicación después de una vida de incomunicación. Julia, la protagonista, cuatro días antes de su boda recibe la noticia de la muerte de su padre, Anthony Walsh, un triunfador hombre de negocios con quien no ha tenido mayor relación. El mismo día que está prevista su boda tiene que ir a recibir sus restos mortales. La boda se aplaza y Julia recibe un gran paquete. Un último regalo de su padre que la lleva a realizar un viaje estrambótico pero maravilloso. Un viaje lleno de pasado y de futuro en el que acabar con los miedos (“es fascinante cómo puede el miedo inhibir el espíritu”); acabar con la mentira de una relación (“¿Crees que vivir con alguien sin estar segura de tus sentimientos no es una mentira, una traición? ¿Tienes la más mínima idea de en qué se transforma la vida cuando la otra persona vive a tu lado como si te hubieras convertido en un extraño?”); la influencia de la infancia a la hora de madurar, eso sí con justificación final (“… uno puede echarle la culpa de todo a su infancia, culpar indefinidamente a sus padres de todos los males que padece, de las pruebas a las que lo somete la vida, de sus debilidades, de sus cobardías, pero a fin de cuentas es responsable de su propia existencia; uno se convierte en quien decide ser”).

El viaje está repleto de consejos de la experiencia de la vida ante asuntos como la soledad, las cosas importantes y, sobre todo amor. El amor profundo y verdadero entre Julia y Tomas surgido 20 años atrás. Este amor nos lleva a la Alemania del Este, a unas páginas que sobran narrando un viaje hacia el muro de Berlín que caía (en los best sellers hay que rellenar páginas a veces) y a recuerdos de aquella Alemania que me evocan la magnífica película La vida de los otros, esa historia de un hombre bueno de la Stasi, la policía política de la República Democrática Alemana.

Quizá me quedé con descripción del amor de un padre o una madre por sus hijos y su conclusión: “¿Te imaginas hasta que punto hay que amar para aprender a vivir más que por vosotros, sabiendo que lo olvidaréis todo de vuestros primeros años, que en los años venideros sufriréis por lo que no hayamos hecho bien, que llegará un día irremediablemente, en que os separaréis de nosotros, orgullosos de vuestra libertad?”

Y como me he puesto un poco moñoño os pongo aquella sonata de Bethoven, Appassionata que era mencionada en La vida de los otros, y, que dicen las malas lenguas Lenin no quería terminar de oír porque era tan maravillosa y evocaba tanta bondad que si la escuchaba, temía no poder llevar a cabo la Revolución.

sábado, 21 de agosto de 2010

Peligro: Niños grandes

Veo que esta película se sigue proyectando e incluso estrenando en cines de verano. Esto no es una crítica, ni siquiera un comentario de alguien que padeció esta película. Es un espanto calificado ¡para mayores de siete años!

Es vergonzosa, es grosera, basta, es inapropiada. Se le pueden añadir mil calificativos, pero tiene un problema fundamental, ¡es para mayores de siete años! O sea que puede ir con tranquilidad una familia con sus hijos o hijas de ocho años y salir espantados.

Pero si hasta Salma Hayet desbarata un hecho tan contundente como la existencia de Ratoncito Pérez

De la peli sale uno con olor a ketchup y zafiedad yanqui de 4 de julio paleto. De la peli se sale convencido de que es imposible estar una hora y media haciendo bromas chavacanas y chistes fáciles. Como otras del genero, pero que nunca vi que fueran calificadas para mayores de 7 años.

Pensaba que mi gran secreto de este verano iba a ser negar que la había visto, pero el sentido de la responsabilidad me lleva a avisar, a advertir del espanto.

Ahí va el trailer. Vale se la veía venir pero no lo vi antes. Y esto no es ni el aperitivo:

miércoles, 18 de agosto de 2010

De Toy Story 3 a mi fuerte

Después del chasco de Shreck 3, no me quedó ptra que pasarme a la competencia y disfrutar de lo lindo con la última entrega de Toy Story 3. No pude evitarlo y lo vi en 3D, que, la verdad, después de Avatar lo de las 3D ha dejado de impactarme. Eso sí, en las salas de Cinesa, al menos en Las Rosas de Madrid, ya te permiten reutilizar las gafas de una peli a otra sin tener que pagar por ellas. Que mira que era absurdo que te las llevaras a casa y te obligaran a volver a pagar.

La historia es tierna. Especialmente tierna, que nuestro protagonista humano, Andy tiene ya 17 años y se marcha a la Universidad… El futuro se presenta incierto para sus juguetes. Menos mal que Woody, el vaquero que le acompaña desde la infancia, y Buzz superhéroe que a punto estuvo de quitarle el puesto de las preferencias a Andy están preparados para todo y lideran unas aventuras repletas de emociones, de emoción y de acción.

Los juguetes pasan por una guardería, en realidad una cárcel de juguetes, donde han de enfrentarse a la maldad tiránica de Lotso, un oso de peluche rencoroso con los niños porque fue abandonado, involuntariamente, pero abandonado por su dueñecita. Eso, lógicamente, le desequilibró, que es como si le hubiera abandonado su madre en la infancia. Pero no hay excusa, que el oso es malo del verbo malo.

Bueno, no voy a destripar la peli. Sólo decir que tiene un final con un “adiós vaquero”, muy a lo Casablanca.

Me gusta y recuerdo el cariño que tenía por mis juguetes, claro, antes se tenían menos juguetes y menos sofisticados. En realidad los madelman o los geyper man tenían vida propia. Recuerdo, y no narraré aquí ahora, el lío que se trajo un madelman con una muñeca de mi hermana.

Hasta los coches que había que empujar con la mano tenían voz propia y sentimientos que les otorgábamos. Hasta la chapas de los campeonatos de fútbol, con sus dorsales, tenían características personales diferentes. Yo creo que hasta los balones y las pelotas, aunque eran un poco menos inteligentes.

Lo que no puedo compartir es el arraigo por cosas materiales y tal y tal. Ahora iba a soltar unos párrafos sobre este asunto, pero no puedo mentir más. Aún guardo unos coches (autos locos) y…, un fuerte que estas navidades cumple cuarenta años. Aaaaarggh. Con su séptimo de caballería y sus indios. Con sus caravanas, su cantina, saloon... Algo deteriorado, pero me sigue a todas partes. Aaaaaarggh ¿me lo tengo que hacer mirar?



lunes, 16 de agosto de 2010

Maldito Karma, buen rollo y nirvana

Ya estamos como el verano pasado: viendo y leyendo cosas divertidas sobre la muerte y, bueno, sibre amor (en la última entrada hablaba de Un marido de ida y vuelta). Hacía ya unos meses que descansaba esperando su turno Maldito karma. Más allá de Tom Sharpe o Eduardo Mendoza no suelo tener mucha fe en las novelas cuya solapilla advierte que es desternillante o similar, pero he de reconocer que con esta novela de David Safier me reído y sonreído. De hecho, la primera muerte de nuestra protagonista me recuerda a Mendoza y su Gurb.

La protagonista es Kim Lange, una famosa presentadora de televisión que muere aplastada por el lavabo de una nave espacial rusa. Es alemana. Su infancia transcurrió en el Este y es obsesiva de su trabajo. Es ambiciosa sin límites. Ambición y egoísmo hacen que durante su vida acumule mal karma y tras morir reaparece en la vida con unas antenitas y seis patas. O sea reencarnada en hormiga. Ahí empiezan sus aventuras intentando acumular buen karma para poder reencarnarse en especies superiores y finalmente en humana.

En su lucha por acumular buen karma, una evolución personal nada despreciable, la acompañan secundarios de lujo y simpáticos, como Casanova (que lleva siglos sin posibilidad de acumular buen karma); como Buda, que surge tras cada muerte. Un Buda que nos quita un peso de encima a los ateos, porque, como asegura “conmigo, los que no creen no pueden ser condenados a no creer”, lo cual también resulta convincente a Kim, “Si Buda se ocupaba de todos los aconfesionales, los demás señores no se enfrentaban a la desagradable situación de tener que condenar almas sólo porque no eran creyentes”. (p. 213) Los demás señores eran la multitud de dioses y diosas que, más o menos en boga, andan en las creencias humanas.

Pero también aparecen personajes que ayudan en ese viaje, como “aquel hombre que no necesitaba ningún nirvana. Tenía su vida” y Kim llega a envidiarle, “nunca habría pensado que algún día envidiaría a un camionero” (p.160). La novela rezuma optimismo porque hay buena gente por el mundo. Buena gente más allá de su aspecto físico, como la señora pobre y gorda: “Eres la persona más optimista que conozco. Cuando llueve, dices que enseguida volverá a salir el sol. Cuando la gente es injusta contigo, les perdonas y crees que el universo lo compensará todo... (p. 227).

Por no mencionar personajes como su marido, su amante, su hija, su madre…, parte imprescindible de la historia.

El único problema de Maldito karma es dejarse influenciar en exceso por sus aventura, que desde que lo he leído he sido incapaz de matar una mosca. De hecho, el otro día se me subía una lagartija por el pie y pensaba si sería mi madre, aunque su karma no la habría llevado tan bajo.

En fin, más allá de la moraleja final, pasé unos ratos estupendos. Y disfrutando del nirvana…

sábado, 14 de agosto de 2010

Un marido de ida y vuelta del gran Jardiel, al calor del verano

En Madrid, en verano, una opción son los tradicionales Veranos de la villa. Son muchos los espectáculos que se pueden ver a precios razonables si no fuera por el pastón que supone tomarse algo. Claro, la restauración, entiendo, es una contrata que hace el agosto (bueno, el julio y el agosto). Haciendo gala de mi heterodoxia fui a ver Un marido de ida y vuelta, del gran Jardiel Poncela, en el Galileo un lugar abierto sólo por el techo, que el aire no llegaba, ni un poquito a ese patio cerrado.

Jardiel, rechazado a diestra y siniestra, murió en medio del olvido y prácticamente arruinado. Y sigue sin ser considerado como se merece. Esto es, como el creador de un nuevo humorismo absurdo, del teatro de lo inverosímil. Quizá fuera un adelantado a su tiempo, que si en vez de nacer en 1901 (el año que viene es su centenario y dos lustros), hubiera nacido hace cuarenta años no descartemos que hubiera desbancado a Martes y Trece o Cruz y Raya, o José Mota de los superíndices de audiencia. Claro, todos mamaron, más o menos de Tip y Coll o Gila y, estos de Jardiel Poncela. La pescadilla que se muerde la cola.

Para muchos modernos (sector intolerante), Poncela es parte de ese teatro casposo con presentación, nudo y desenlace y en el que la cuarta pared se acomoda y ríe, pero en mi humilde opinión es parte imprescindible del teatro español, del que nos deberíamos sentir orgullosos.

Poncela y su absurdo está lleno de crítica a una sociedad a la que nunca perteneció (“toda sociedad es un organismo podrido que se conserva gracias al hielo de la hipocresía”, afirmaba), y Un Marido de ida y vuelta es una obra eminentemente jardielesca.

El propio autor aseguraba que esta obra “tiene padre y madre, como tantas otras de mis comedias. El padre se llama Humorismo, y la madre, Poesía. Humorismo violento, a veces arce y descarnado, a veces ingenuo y bonachón: profundo y superficial; en juego, a menudo con las ideas y con frecuencia saturado de gracia verbalista; es decir; comicidad. Y Poesía universal. Porque la poesía no cambia con las razas ni con los climas”.

Un marido de ida y vuelta me gusta porque desdramatiza el asunto de la muerte y del más allá y, en definitiva, es una obra de amor y muerte.

Siempre recordaré la obra, protagonizada por Jesús Puente a mediados de los ochenta. Evidentemente, esta puesta en escena de los Veranos de la villa no es lo mismo, a pesar del buen hacer de Joaquín Kremel (gran mérito soportar el calor del verano, el de los focos y vestido de torero) y Julia Torres.

Merece la pena. Jardiel sigue mereciendo la pena más allá de sectarios e intolerantes. Muchos quizá se den cuenta de que son herederos de Poncela sin saberlo. Y vale, reconozco que me lo pasé genial ensayando e interpretando una obra suya en aquellos tiempos de sacar dinero para el viaje de fin de curso de COU (Usted tiene ojos de mujer fatal), hace veintimuchos años. Que seguro que alguien del cibermundo lo recuerda.

jueves, 12 de agosto de 2010

Haruki Murakami, correr, cambios, perseverancia, belleza, otoño…

Lo bueno que tiene no poseer acceso a Internet es que el tiempo cunde más para menesteres como, por ejemplo, la lectura de libros de papel. Llevaba unos meses viendo en los expositores el libro de Haruki Murakami, De qué hablo cuando hablo de correr. Cuando se lo vi a mi amiga Virginia G. le eché un vistazo algo más profundo y corrí a comprarlo, que no andaba yo para esperar a que terminara de leerlo. Además sabía que era un libro que iba a subrayar, anotar y pintarrajear especialmente.

Murakami novelista es un tipo que tiene muchos detractores y muchos seguidores. Si seguís mi blog sabréis que me encuentro entre los segundos. Este libro del autor japonés no es una novela, que lo mismo a algún detractor hasta le gusta. El propio Murakami explica que se trata de una especie de “memorias” y, en mi opinión, es una gran metáfora de lo que es la vida, de lo que es perseverar para alcanzar sueños u objetivos, que vienen a ser lo mismo. Cierto que yo en su día corría y corrí algún maratón, por lo que me he sentido identificado plenamente en multitud de párrafos.

Del libro de se pueden extraer multitud de máximas, aunque la única que realmente lo es en sentido estricto es la frase que nos cuenta en la página 11: Pain is inevitable. Suffering is optional, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, depende de uno. Es la frase que repetía insistentemente un corredor, que había aprendido de su hermano, también corredor. Y es que, la dureza es un hecho inevitable, pero poder o no poder, queda al arbitrio del interesado.

Aunque no sea su intención, el libro de Murakami anima a emprender cambios como él hizo con su vida cuando decidió dejar su negocio y dedicarse a ser novelista. Sobre los cambios reconoce que “hagas lo que hagas no toleran cambios”, entonces, lo único que podemos hacer es “transformarnos nosotros mismos mediante perseverantes repeticiones e ir incorporando esos prcesos hasta que formen parte de nuestra personalidad”.

También se detiene a reflexionar sobre la educación, sobre la enseñanza, sobre las cosas importantes: “Así es la escuela, lo más importante que aprendemos en ella es que las cosas más importantes no sepueden aprender allí” (pag.65). Pero Murakami también nos cuenta su opinión sobre la belleza (“No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura”, pag. 90); sobre el envejecimiento; sobre la muerte; sobre la necesidad de visualizar; sobre la importancia de tener un plan B…

Y todo ello en un libro que versa sobre un tipo para quien correr “es vital” y que corre al menos un maratón al año. Es decir, que echa un buen rato corriendo, pero, ¿en qué piensa mientras corre?, “tal vez piense en los ríos. Tal vez piense en las nubes. Pero, en sustancia, no pienso en nada. Simplemente sigo corriendo en medio de ese silencio que añoraba, en medio de ese coqueto y artesanal vacío”. (pag. 40). Y correr es como la vida, con pendientes más suaves, otras más duras. Incluso la misma pendiente puede parecernos dura o suave dependiendo del momento.

Y a pesar de no ser una novela Murakami es fiel a sí mismo y a su devoción por el Gran Gatsby. Y a su devoción por la música. Por Neil Young, Eric Clapton, los Rolling o Loving' Spoonful. Vuelve a poner música en los textos. Cuando corre escucha a Carla Thomas y Otis Redding, por ejemplo. Y cuando vuelve a Nueva York a correr su maratón siempre se acuerda de este tema que os pongo aquí debajo. Seguro que también me acompaña amí cuando, en septiembre, en el otoño madrileño, me compre unas zapatillas y recomience a correr, despacio, hasta donde permitan mis rodillas, fundamentalmente la derecha.
Ahí va. Con la voz del gran Sinatra:


domingo, 1 de agosto de 2010

Miguel Óscar Menassa, un poeta del compromiso candidato al Nobel

Hace unos días tuve la fortuna de conocer a Oscar Menassa, para muchos, conocido como el fundador del Grupo Cero de psicoanálisis y que actualmente anda de acá para allá porque la Asociación Internacional de Escritores y Artistas lo ha promovido como candidato al premio Nobel de Literatura. Es el único candidato español a este galardón. Aunque tiene doble nacionalidad (española y argentina), después de la victoria de La Roja parece tener clara su querencia.


Con musical acento argentino me cuenta de sus orígenes multiculturales, “de niño, mi padre me contaba cuentos árabes y mi madre me cantaba tangos”. Ella, le inculcó el sentimiento de generosidad. “Tener dinero no es ninguna traición, pero cambiar de clase es una traición”, dice que le contaba su madre.

Nuestro poeta escribe poesía, pero también narrativa y ensayos, y pinta…, por eso él se define como un trabajador. Un intenso trabajador. Un multiempleado al que muchos califican de “hombre del Renacimiento”. Pero no, él lo tiene claro, es un “multiempleado”.

Y con tanta actividad tiene claro que el tiempo no sale de ningún lado, que el tiempo se produce: “Cuando me pongo a escribir es el tiempo de la escritura porque estoy escribiendo. El tiempo de pintar cuando estoy pintando. Por ejemplo, si usted no tiene ninguna amante y me dice que no tiene tiempo, yo le diré que no tiene amantes, no que no tiene tiempo. Si tuviera una amante enseguida tendría tiempo”.

Y explica pedagógicamente porque es esta sociedad nos falta el tiempo, “porque la moral impide que uno tenga tiempo, que uno goce, que uno haga el amor, que uno escribe, que uno pinte… Están prohibidas totalmente esas cosas.

MILITANTE DE LA MEDICINA. Y MÁS

El tono cantarín de argentino se vuelve más pausado cuando habla de sus primeras experiencias profesionales como médico en su país de origen: “Yo era un médico que estaba en la lista de los sanitarios que atendían a los presos en Villa Devoto. Tenía una escritura fuerte en esa época y no podía soportar la falta de libertad de expresión. Era algo insoportable. Después, ya en el 76, veía el fracaso de la liberación. Como digo en un poema, "de los olores de la revolución asesinada". Mi militancia fue médica. Fui doctor de una maternidad, trabajaba gratuitamente, vi las miserias en las chabolas, entre cuyos habitantes tenía mucho prestigio. En esa época hice la campaña para el llamado "documento único", donde no figuraba si el bebé tenía padre o madre, sino donde figuraba sólo el nombre del niño porque se discriminaba a quienes no tenían padre. Fue un duro trabajo.

Y luego vino el exilio, aunque reconoce que nadie le obligó, “yo me vine solo. Así que no le puedo echar la culpa a nadie del calvario”.

Pero antes de este “calvario”, a principios de los sesenta, anduvo por Italia viviendo experiencias vitales muy importantes, “muy gratificantes”. Allí fue secretario del Grupo Comunista de la Casa de Estudiantes de Milán y representante de los estudiantes milaneses en el Congreso de Organización de la Juventud Comunista Italiana. Estuvo con Musati, con Humberto Eco y con los grandes poetas italianos.

Y ya en España tuvo relación con Alberti, “el primer diálogo que mantuvimos fue en la calle Princesa. Él caminaba todas las mañanas haciendo muchos movimientos y un día le digo: "Maestro, ¿qué está haciendo?, ¿está nervioso?" Se dio cuenta que yo era argentino y me contestó: "No pibe…, estoy escribiendo". Después empezamos a contactar y vino en algunas ocasiones a recitar a la escuela, al aula nuestra. Sí tuve relación con poetas como Gloria Fuertes o García Nieto y un muy estrecho contacto con Leopoldo de Luís, un poeta también excluido…

SEXO Y AMOR

Aunque Menassa, más que excluido se considera “reventado”. Y sigue, “macho, me maltratan mucho. Últimamente dicen los que me aman y los que me desaman que soy un hombre del Renacimiento porque hago muchas tareas. Yo creo que no, que soy un hombre del Renacimiento porque me atrevo a hablar de la sexualidad. Acá nadie habla de la sexualidad. Nadie. Es mejor no tenerla”.

Yo, esto de la sexualidad lo relaciono con su faceta de psicoanalista, pero él aparte de intentar explicarme que “todo, todo, todo es sexo. Todo lo que nos rodea es sexo”, asegura que antes de psicoanalista fue poeta y recalca, “los poetas somos libertarios fundamentalmente. Yo primero fui poeta antes de ser psicoanalista”.

Pero es un poeta que desliga la felicidad del amor, “para ser feliz no se necesita amor. Más bien, se es feliz sin amor. El amor es un sentimiento de la especie. Es un sentimiento animal. Tenemos idealizado el amor y sin amor nadie copularía. Y se acabaría la especie”.

Sí entiende la poesía como compromiso, “la poesía, si no denuncia, no es poesía, pero también hay que saber denunciar, porque si no se convierte en un panfleto. Y a mí los panfletos no me gustan aunque sean útiles. Bertolt Brecht escribió uno de los grandes poemas de la historia que a la vez es totalmente revolucionario: A los hombres futuros

En su poema Arte poética (lo reproduzco al final), Menassa define la poesía. En él, habla de “los pecados proletarios” y los “vicios burgueses”. “El fundamental pecado proletario –me explica- es que en lugar de aceptar que se es proletario, todos quieren ser burgueses. Y los vicios burgueses…, son muchos. Son muchos porque son a costa de esos proletarios”.
Luego proclama que “hoy todo el mundo es posmodernista y se desprecian los grandes relatos, y para mí hay dos grandes relatos que están negados: el psicoanálisis y el marxismo, la teoría del valor y la teoría del inconsciente”.

El poeta candidato es crítico, bueno, muy crítico con las instituciones. Y con la intelectualidad, “yo recuerdo que los intelectuales votaron a Hitler y nunca me olvidé. Es decir, ser intelectual no es una cosa buena. Además, se equivocan siempre, porque los pueblos se equivocan, pero después salvan la equivocación. Por eso, entre el pueblo y los intelectuales, uno tiene que preferir el pueblo”.

Luego, se va calentando y propone poner impuestos a los bancos y cerrar la Bolsa: “Yo cerraría la especulación directamente, porque usted se dará cuenta de cundo aumenta el paro, sube la Bolsa”. Tras la conversación, evidentemente nos despedimos como “camaradas”. Y mi amigo Fran nos hace una foto juntos, la de arriba. Yo soy el bajito de gafas. Por si hubiera alguna duda.

Menassa anda dando recitales por todas partes, esto se lo grabé un par de días después de nuestro encuentro, en la Casa de América. Pincha aquí para escucharle. Sí aquí.

Y para saber más sobre Menassa y apoyar su candidatura, puedes pinchar aquí.





ARTE POÉTICA

Poesía, lo sé, mientras te escribo,
dejo vivir.
Entrego, mansamente, mis ilusiones,
mis pobres pecados proletarios,
mis vicios burgueses y, aun,
antes de penetrar tu cuerpo,
-tapiz enamorado-
abandono mi forma de vivir,
miserias,
locuras,
hondas pasiones negras,
mi manera de ser.
Vacío de mis cosas,
abanderado de la nada,
transparente de tanta soledad,
invisible y abierto,
permeable a los misterios de su voz,
intento,
rasgo sonoro sobre la piel del mundo
la piel de la muerte
la piel de todas las cosas.
Poesía, sobre tu piel, rasgos sonoros,
esquirlas apasionadas,
imborrables astillas de mi nombre.