Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
Mostrando entradas con la etiqueta CCOO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CCOO. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de junio de 2016

Somos Coca Cola en lucha. El libro

Somos Coca Cola en lucha es algo más que el relato verídico de la lucha mantenida por los trescientos espartanos y espartanas de la fábrica que el refresco posee en Fuenlabrada. Pero es algo más, es la evidencia de que la lucha de clases existe y de que es imprescindible la organización sindical por la base para hacer frente a los poderes. El último capítulo de esta historia aún está por escribir, pero como asegura Juan Carlos Asenjo, líder y portavoz del comité de empresa, “esta lucha ya la hemos ganado moralmente”.

La escasa labor de edición de los textos convierte al libro en un relato oral en negro sobre blanco. Es una aventura real de lucha, extremadamente elocuente, en la que vivimos una auténtica montaña rusa de emociones. Las emociones y sentimientos vividos por un grupo de personas normales que de la noche a la mañana ven cómo sus proyectos de vida se derrumban por un ERE que es ilegal. Enfrente está la todopoderosa marca Coca-Cola. Esa marca, maestra en emotivos spots publicitarios que manda sobre gobiernos y hace lobby con los más poderosos bufetes de abogados.

Nunca Coca Cola pensó que unas pocas personas, organizados en las Comisiones Obreras, iban a causarle tantos problemas. Pulido, Teresa, Mercedes, Raúl, Daniel, Juan Carlos, Carmen, Josefa, Aurora, Idoia, Gema…, una larga lista de trabajadores, trabajadoras, sus esposas, sus novios, sus familiares, narran desgarradoramente los dos años de lucha emprendidos desde que el 22 de enero la empresa anunciara un ERE impensable para casi todos. Esa misma mañana se había firmado el convenio colectivo. La empresa acababa de invertir un dineral en modernizar una planta que era “la perla” como la calificaba su exdirectivo, Marcos de Quinto.

Miedos, traiciones, incomprensiones, victorias e insistencia recorren cada página del libro. Son historias y tragedias personales, presiones psicológicas sufridas por unas gentes que, golpe a golpe, se han convertido en una gran familia. Es la historia de un campamento que surgió espontáneamente, frente a la fábrica, con un bidón y unos cartones. Un campamento con la función de “informar” directamente a la plantilla, pero también con el objetivo de hacer “unión, colaboración, de conocer a las parejas, de atención a los medios, visitas, arranque, logística…”

Con Juan Carlos Asenjo y el libro, un sábado de manifa en Sol.
A pesar de las tragedias, Somos Coca Cola en lucha es fundamentalmente un drama, con momentos de exaltación, como cuando el Tribunal Supremo confirma que el ERE es nulo; y momentos duros, como el día de las cargas policiales, con un Ministerio del Interior haciendo el trabajo sucio a una empresa que incumple reiteradamente sentencia tras sentencia.

Pero además, a través de las páginas del libro entendemos entresijos y el tufillo mafioso que rodea a la marca. Si esta historia es la victoria de David sobre Goliat, lo es también gracias a los servicios jurídicos de CCOO, con Enrique Lillo a la cabeza, quien sin pelos en la lengua arremete contra los medios de comunicación comprados a golpe de talonario; contra los despachos de abogados de élite; contra los desorbitados sueldos de directivos “enchufados”; contra juristas que  se han pasado “al lado oscuro”; contra el “Ministerio de Empleo del PP que está al servicio de las multinacionales…, pero al servicio directo”.
Todo ello, sin que Lillo olvide una dosis de autocrítica y crítica a los “movimientos espontáneos”, resaltando que es mentira que “los sindicatos están domesticados” y que lo que “hace falta es una organización sindical y una unidad de los trabajadores, no una ideología barata”.

El conflicto de Coca Cola es, sin duda, de los más relevantes de los últimos tiempos, tanto por la lucha humana y sindical, como por los precedentes que genera, apuntando directamente a la reforma laboral del Partido Popular, redactada por los “lobbies empresariales y despachos de élite que asesoran a grandes empresas”. Sin duda, los trabajadores y trabajadores de este país tenemos una deuda pendiente con los irreductibles de Fuenlabrada.

El libro se puede adquirir, por ejemplo, en CCOO de Madrid. Calle Lope de Vega, 38. planta 5.

PARA SABER MÁS:








lunes, 6 de junio de 2016

Nicolás Sartorius: “Todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia”

Durante la conversación, fotografiado por @frorente.

Cofundador de las Comisiones Obreras. 

Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.

Edad: 78 años.

Natural: San Sebastián.

Periodista y abogado.

Es historia viva de CCOO y de un periodo fundamental en España. Tiene tan claro que el tema de nuestro tiempo es la sostenibilidad, porque “afecta a la supervivencia de la especie”, como que en las próximas elecciones tenemos que votar lo que “consideremos menos malo”.


P. Recientemente, en un homenaje al padre Llanos, relató que durante su época de estudiante universitario conoció en primera persona los rigores del trabajo manual…
R. Hubo una organización, el SUT (Servicio Universitario del Trabajo), organizada entre otros por el padre Llanos, que consistía en que los universitarios tomáramos contacto con el mundo del trabajo. Yo tuve dos experiencias, una como chapista en Vitoria, en la empresa DKV, que hacía camiones y furgonetas; y otra en el campo, en una finca de Salamanca. Durante los meses que trabajé como chapista supe lo que era estar durante ocho horas dando martillazos con otros doscientos trabajadores a la vez en medio de un ruido insoportable y destrozándote el brazo y las manos porque moldear la chapa es una labor muy dura. En el campo la experiencia también fue muy dura. Con un azadón teníamos que cubrir las viñas para evitar las heladas. Aquello significó tomar contacto con el verdadero mundo del trabajo.

“Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición”


P. En alguna ocasión se ha referido a aquella generación de jóvenes como “apasionados pero pragmáticos”…
R. La experiencia del trabajo y la lucha en la dictadura te hace ser pragmático si quieres alcanzar objetivos y avanzar. El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista. No son visionarios que creen que todo es fácil porque trabajan con la materia y saben lo duro que es el trabajo. Éramos apasionados porque queríamos conseguir la libertad, la democracia, la libertad sindical…, pero éramos realistas porque sabíamos lo que teníamos enfrente, una dictadura. También sabíamos que había que conseguir que la mayoría de los trabajadores tiraran hacia adelante. Teníamos que ir de los asuntos más concretos y pequeños a los más grandes y politizados. No podíamos llegar a los trabajadores contándoles milongas… Había que pegarse al terreno y movilizar a la gente por cuestiones muy concretas: salarios, convenios, condiciones de trabajo. Ésa era la manera de unir al conjunto.

P. Un momento fundamental en su vida y en la de la historia de España fue, en 1972, el Proceso 1001. El mismo día que comenzaba el juicio fue asesinado Carrero Blanco, algo que fue muy celebrado mientras ustedes estaban en el banquillo… ¿Cómo fue aquello?
R. Hay que precisar. En el momento del Proceso 1001 hubo una movilización importante, nacional e internacional, en un ambiente muy cargado de solidaridad, también alrededor del tribunal que estaba en las Salesas. Cuando llegaron las noticias del atentado, la policía se lanzó en tromba y se suspendieron todos los actos de solidaridad. Lo que provocó el atentado de ETA fue suspender toda la movilización con el 1001 y comenzó una represión muy fuerte.

P. Pero a ETA se la veía con cierta simpatía en ese tiempo…
R. Eso no lo comparto. A ETA la veíamos como un adversario. Primero, porque no respetaban a nada ni a nadie y, segundo, porque sus formas de lucha las rechazábamos radicalmente. Nosotros queríamos el movimiento de masas y ellos abogaban por el atentado individual. Eran dos enfoques radicalmente diferentes y, precisamente, ETA comete el atentado coincidiendo con el Proceso 1001 para competir contra nosotros. Eso sí, luego se demostró que teníamos razón. Siempre defendimos que la lucha armada nada tenía que ver con la izquierda.

 “El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista”

 

P. Una máxima suya es que “con la violencia siempre pierden los mismos”.
R. Por supuesto. Incluso si los terroristas en algún momento se consideran "leninistas", deben recordar las críticas del propio Lenin hacia su hermano por haber atentado contra el zar, acusándole de infantilismo. El atentado de Carrero nos hizo polvo. Luego, a través de Ruiz-Jiménez, supimos que las condenas iban a ser menores que las altísimas penas a las que nos condenaron.

P. Debieron ser momentos de mucho miedo.
R. Mucho temor no teníamos. El atentado produjo mucho miedo en la gente, pero nosotros ya no teníamos nada que perder. Como anécdota le contaré que había un teniente de la policía armada, que estaba al mando de las fuerzas en las Salesas, que era del mismo pueblo que Marcelino Camacho –Osma La Rasa, en Soria- y vino a vernos a la celda para que no nos preocupáramos. Nos dijo una frase que nunca olvidaremos: “Para llegar a ustedes, primero me tienen que matar a mí”. O sea, que no toda la policía armada era igual.

P. ¿La muerte de Carrero no aceleró el final de la Dictadura?
R. Para nada. Al revés. Carrero era un marino monárquico, un militar. Si hubiera sido presidente del Gobierno cuando Juan Carlos accede a la Jefatura del Estado, le hubiera obedecido disciplinadamente, cosa que Arias Navarro no hizo. Arias Navarro era un fiscal, un represor tremendo que despreciaba al monarca y puso todo tipo de obstáculos a abrir el proceso de Transición.

P. Pero Franco se murió en la cama.
"La Constitución fue una ruptura". Foto de @frlorente.
R. Sí. Pero el franquismo se murió en la calle. Siempre ha habido una interpretación interesada cuando, por ejemplo, se compara con el caso italiano en que a Mussolini lo colgaron los de la resistencia. En España, el dictador muere en la cama, pero una cosa es el dictador y otra la dictadura. Con la muerte de Franco no llega la democracia. Desde el 20 de noviembre de 1975, en que muere, hasta el 15 de junio de 1977, en que se celebran las primeras elecciones, pasa más de un año y medio y sucedieron muchas cosas. Fue un periodo repleto de movilizaciones, huelgas, militarización del metro de Madrid… Las luchas fueron tremendas en todos los sectores y en todo el Estado. La Universidad estaba “fuera de control”, como el propio Arias Navarro reconoció. Areilza hablaba de la “galerna de huelgas que se abaten sobre el Gobierno” y en los lugares más insospechados. Esa inmensa movilización hace que el Gobierno de Arias Navarro, y su intento de perpetuar el franquismo, cayera. Este momento fue fundamental, clave. En esta movilización generalizada del país, Comisiones Obreras jugó el papel de liderazgo.


“[En la Transición] comienzan a acometerse reformas que culminan en una ruptura”



P. ¿Y si no hubiera caído Arias Navarro?
R. Si Juan Carlos no quita a Navarro, esa movilización hubiera continuado y se habría llevado por delante lo que hiciera falta. El rey nombró a Suárez y se dio cuenta de que el proceso era irreversible. Entonces empieza la evolución hacia la democracia. Eso fue la Transición. Comienzan a acometerse reformas que culminan con una ruptura, que fue la Constitución de 1978.

P. ¿Qué la Constitución fue una ruptura?
R. Claro que sí. ¿Qué tiene que ver la Constitución con  los Principios del Movimiento Nacional?, ¿qué tiene que ver con la dictadura de Franco? Es su negación. La Constitución del 78 es más avanzada, en bastantes aspectos, que la de la República y que la de la mayoría de países europeos. Era la derecha a la que no le gustaba. El propio Aznar reconoció que él no había votado a favor, y Fraga se abstuvo. Y también hay una parte de quienes se consideran más a la izquierda que nadie que han perdido el norte. Claro que la Constitución necesita reformarse y mejorarse, pero tiene contenidos muy avanzados, como considerar un derecho fundamental el derecho de huelga o que los sindicatos y la negociación colectiva queden legitimados constitucionalmente. Todos estos derechos los conquistó el movimiento obrero, porque tenía fuerza. Aquí se ha dicho que no hubo ruptura, pero sí la hubo, lo que no tuvimos fue fuerza para hacer una revolución política como sí pudo hacerse en Portugal, donde los militares estuvieron a favor de la revolución. El método de la Transición fue la reforma y el resultado fue la ruptura.

“No creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español”


P. ¿Por qué esa deslegitimación que se hace actualmente de la Transición?
R. Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición porque la ve como una obra suya. Quienes no lucharon contra la Dictadura y, por ignorancia, no tienen ni idea de lo que fue aquella lucha, ponen en cuestión la Transición. No conozco a nadie de CCOO, del PCE o de un partido que haya luchado de verdad, que desprestigie la Transición. La conquista de la democracia costó cárcel y muertos. Conquistamos la democracia, no nos la otorgó nadie. La Transición fue pasar de una dictadura a una democracia y eso, sin duda, beneficia siempre a trabajadores y ciudadanos.

P. En CCOO se está abriendo un proceso de “repensar el sindicato”. Hubo un documento en 1972 que no se llegó a discutir porque entró la policía y detuvo a todos. En él se sentaban los pilares del sindicato: unidad, carácter sociopolítico e independencia. ¿Siguen sirviendo?
R. Creo que sí. Unidad…, al menos unidad de acción; el carácter sociopolítico era la clave porque el sindicato debe entrar en asuntos como política fiscal, política económica, vivienda, educación, sanidad…, desde la independencia de criterio. La concepción de sindicato como correa de transmisión entre las masas y el partido político lleva a la división. Estos pilares sirvieron para que, a pesar de la terrible crisis del PCE, que lo convierte en marginal, CCOO siguiera siendo el primer sindicato de España. No sé si hay que repensar, reverdecer, recuperar, revalorizar…, pero sigo convencido de que son pilares fundamentales. Y además tiene que ser solidario tanto a nivel internacional como nacional. Si no libramos batallas a nivel global, no tenemos nada que hacer, y no creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español. Ser nacionalista y de izquierdas es totalmente contradictorio.

“En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte”


P. ¿En ese internacionalismo incluimos el asunto de los refugiados?
R. En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte. En vez de tener miedo a avalanchas de inmigrantes, lo que hay que hacer es luchar y organizarse para que a las personas que vienen se les reconozcan los mismos derechos que a los demás.

"¿Y qué hacer?" "Votar al que se considere menos malo" (foto @frlorente).
P. Hace unos años escribió Carta abierta a los escépticos sobre los partidos políticos. Estamos a punto de volver a las urnas porque los partidos no se ponen de acuerdo. ¿No es para ser escéptico?
R. No me extraña que haya escepticismo, pero la democracia es inconcebible sin los partidos políticos, lo que no se puede pretender es que sean maravillosos. En este caso, lo menos malo, es lo mejor. La campaña mediática contra los partidos y los sindicatos no es una casualidad. La intención es desviar la atención de los responsables de esta crisis económica. La gran crisis empezó en el sistema financiero de Estados Unidos, que terminó instalada en la economía real de Europa, y sus responsables, que no han sido los partidos ni los sindicatos, se van de rositas. Es cierto que los partidos, después de las elecciones de diciembre, no han cumplido con su obligación porque les falta visión, patriotismo democrático, altura… Si el resultado de estas elecciones es el mismo, ¿nos van a decir que votemos por tercera vez? Tendrán que ponerse de acuerdo.

P. ¿Y qué hacer?
R. Votar. Hay que votar al que se considere el menos malo porque todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia, no sólo a los partidos. No es un problema de partidos. Los partidos son instrumentos y, en cada momento se puede votar al que personalmente se considere. Al votar estamos fortaleciendo una democracia que nos ha costado muchísimo traer.



martes, 17 de mayo de 2016

Idoia Armendáriz Trabajadora de Coca Cola en Fuenlabrada

Espachurrando una lata mientras la fotografía @frlorente

“No nos tienen trabajando, sino entretenidos tirando producto caducado y separando tapón, botella y etiqueta. También nos mandan a seleccionar vidrio y agrupar botellas. Un área rudimentaria, insalubre, manual”


Aunque se instaló en Pinto con ocho años, no puede negar que nació en Bilbao, en el popular barrio de Santutxu. Las circunstancias laborales familiares la convirtieron en una pinteña del mismo Bilbao que decidió convertirse en técnico de laboratorio. A partir de los 17 años compatibiliza estudios y trabajos en diferentes empresas del sector del metal, hasta que en 2006 comienza en la planta fuenlabreña de Coca Cola.
Tras dos años trabajando como eventual, en 2008 es contratada como indefinida. Se convertía así en la segunda mujer que entró en el área industrial en la planta de Fuenlabrada. En 2013 la plantilla total de esta fábrica la conformaban 586 hombres y diez mujeres. En la actualidad quedan 154 hombres y cuatro mujeres, una de ellas administrativa.


Hasta que llegó el ERE, Idoia era oficial de calidad y medio ambiente y trabajaba a turnos de mañana, tarde y noche. A grandes rasgos, su labor consistía en verificar la calidad, desde la materia prima hasta el producto finalizado. En el laboratorio realizaba ensayos físicos, químicos, de microbiología, etcétera.

En aquel tiempo, no tan lejano, rememora Idoia: “me sentía valorada y querida por la empresa; realizaba mi trabajo lo mejor que podía; en unas condiciones y un ambiente de trabajo óptimo. Me sentía desarrollada laboral y personalmente. Estaba enamorada de mi trabajo.”

Todo iba bien hasta que en enero de 2014 llegó el ERE. Fue como una bomba: “por la mañana, a las seis y media, firmamos el convenio y por la tarde nos dicen que nos cierran. Para más desconcierto, la empresa acababa de invertir 10 millones de euros en la tecnología más moderna”. De la noche a la mañana la vida de cientos de familias da un giro radical y comienza la pesadilla. “Es muy difícil explicar los sentimientos de aquella noche”, explica Idoia emocionada: “me rompieron la cabeza y el corazón…”

A partir de ese momento comienzan las asambleas en los pasillos y la movilización de la mano del comité de empresa de CCOO. Los recuerdos de Idoia se amontonan: “fueron días caóticos, de incertidumbre, llenos de tensión. Antes de comenzar la huelga, la empresa nos obligaba a estar en la fábrica, éramos como fantasmas, el vacío recorría cada rincón”.

Movilización y unidad

Cuando se obtienen los permisos para iniciar la huelga, ésta es secundada por toda la plantilla. La respuesta de la empresa es intentar negociar individualmente con unas condiciones espantosas, “traslados a Barcelona o Málaga sin garantizar los puestos de trabajo, ni salarios, ni nada de nada. Nuestra respuesta fue clara: organización, movilización, concienciación y boicot contra el abuso de la multinacional”, explica Idoia, “y ante el veto de los medios de comunicación repartimos octavillas, activamos redes sociales y aplicamos el boca a oído para explicar la realidad de lo que sucedía”.

Paralelamente fue surgiendo de una forma natural y espontanea el campamento de la dignidad a las puertas de la fábrica. Y comienza la batalla legal encabezada por los servicios jurídicos de CCOO. En junio de 2014, la Audiencia Nacional declara el ERE nulo y la empresa es obligada a readmitir a toda la plantilla. “La empresa se negó a cumplir la sentencia y nos  tuvo cinco meses sin cobrar prestaciones para desgastarnos y hacer daño” y en abril de 2015 el ERE vuelve a ser declarado nulo, ahora por el Tribunal Supremo.
Pillados por Juan Carlos Asenjo.

En septiembre de 2015 la plantilla comienza a entrar en la fábrica. El 22 de noviembre es la fecha en la que la empresa permite a Idoia acceder pero como “moza de almacén” y se sorprendieron porque “al entrar vimos que la fábrica estaba partida en dos y nos niegan la entrada a lo que llamamos zona negra porque la estaban desmontando para llevársela”.

La situación es tan surrealista como que a los trabajadores de mantenimiento les hacen cambiar los rollos de papel higiénico, “no nos tienen trabajando, sino entretenidos tirando producto caducado y separando tapón, botella y etiqueta. También nos mandan a seleccionar vidrio y agrupar botellas. Un área rudimentaria, insalubre, manual…”


Con todo, la inspección de trabajo anduvo por la planta para ver la carga de trabajo y las condiciones. Según Idoia, “el inspector estaba sobrecogido…”


jueves, 31 de marzo de 2016

CCOO: Historias de la espontaneidad organizada con Nicolás Sartorius

Nicolás Sartorius fotografiado por @frlorente
Como venimos diciendo desde el martes, En el marco de la exposición “Inter-ramas. 50 años de las Comisiones Obreras de Madrid” tuvo lugar antes de Semana Santa un homenaje a aquellas personas que crearon las Comisiones Obreras. Mañana, 1 de abril, CCOO organizará un gran acto en el que Nicolás Sartorius dará unas pinceladas a la historia del sindicato que fundó. Nadie puede negar que Sartorius es un hombre tan inteligente como con visión. Visión de estado si se me apura. Sartorius es un gran conocedor del sentir de la clase obrera. Sartorius, contando historias de la historia de las Comisiones Obreras deja boquiabierto al personal. Seguro que mañana también.

Espíritu, garra, flexibilidad, combatividad, movimiento sociopolítico…


Nicolás Sartorius comenzó alabando lo que considera “el gran acierto de Comisiones Obreras”, esto es, “que todo nacía de una manera bastante natural”. La Inter surge precisamente al comenzar a organizar aquella espontaneidad con dos pilares: el Convenio y las elecciones sindicales. Sartorius recordó las “enormes movilizaciones coordinadas por la Inter” en abril de 1966 y cómo en medio de aquellas movilizaciones, el ministro de Gobernación, Camilo Alonso Vega, espetó: “yo arreglo esto deteniendo a los coroneles”, algo que le costó…, pero que finalmente hizo, como recordó Sartorius entre risas.

En este escenario era en el que los fundadores del sindicato viajaban por toda España, “no tanto para crear las Comisiones Obreras como para extenderlas, en un momento en que todo el mundo reconocía que Madrid jugaba un poco el papel de dirección nacional”.

Para Sartorius es muy importante el sentido de liderazgo ejercido por la Inter inspirando movimientos de todo tipo: agrarios, entre jóvenes, en barrios, entre estudiantes…, “movimientos que fueron decisivos para acabar con la dictadura”. Tras corroborar las palabras de Julián Ariza sobre la Transición negó que Franco muriera e ipso facto llegara la democracia: “en seis meses, Comisiones Obreras le rompió la catenaria al Régimen, a Arias Navarro, con impresionantes movilizaciones, con huelgas como la del Metro que se militarizó…”

En esos seis meses hubo un intento muy serio de continuar con la dictadura y para evitarlo fue fundamental el movimiento obrero liderado por Comisiones Obreras. Un liderazgo que se consiguió porque “éramos muy poco sectarios”, porque se discutía todo, porque no valía el “esto se hace así y punto”, si no el “punto y coma”, que decía Marcelino Camacho.


El veterano luchador se refirió a la legalización de las Comisiones Obreras que se fraguó en un garaje de El Viso, “en la única reunión clandestina a la que acudió un ministro”. El ministro era De la Mata Gorostizaga que intentó convencer a los representantes de CCOO para que tuvieran paciencia, “pero fuimos nosotros quienes le convencimos a él”, rememoró Sartorius, para quien el sindicato tiene que recuperar características de aquel tiempo: espíritu, garra, flexibilidad, combatividad, movimiento sociopolítico…

(La exposición "50 años Interramas" es abierta al público. Se encuentra en el Centro Abogados de Atocha, C/ Sebastian Herrera 14. Madrid (junto a Embajadores).

Para saber más: Con Julian Ariza, pincha aquí



miércoles, 30 de marzo de 2016

CCOO: historias de la espontaneidad organizada con Nati Camacho y Salce Elvira

Nati Camacho fotografiada por @frlorente
Como decíamos ayer, en el marco de la exposición “Inter-ramas. 50 años de las Comisiones Obreras de Madrid” tuvo lugar antes de Semana Santa un homenaje a aquellas personas que crearon las Comisiones Obreras. Nati Camacho fue responsable de la juventud de las incipientes Comisiones Obreras en un tiempo muy complicado. Los mayores (que rondaban los 30 años, tuvieron que pararles un poco los pies...) Salce Elvira, veterana activista, recuerda el espíritu que impregnaba a ese movimiento político y social que es CCOO.


Firmeza de principios, flexibilidad de formas


Nati Camacho realizó un recorrido por las Comisiones Obreras Juveniles, de las que fue responsable, hasta que tras un periodo de “cierta radicalización, los mayores nos llamaron al orden”, en clara alusión a un Nicolás Sartorius que en aquellos tiempos no tenía ni 30 años. Fue a raíz de aquella radicalización cuando Sartorius le preguntó a Nati: “¿en el textil no existen las Comisiones Obreras?”, a lo que ella respondió negativamente. Entonces, él la espetó: “Pues a dirigir el textil”. Aquello sucedió hacia finales de 1971 y los más jóvenes del sindicato pasaron a dirigir el sindicato en empresas, en barrios, en la sociedad.

Años antes, comenzó la actividad de Nati Camacho que rememoró cómo Marcelino le dijo que las Comisiones Obreras eran “lícitas pero no legales” y que lo importante era “la firmeza en los principios y la flexibilidad en las formas”. Fue en 1966 cuando Nati Camacho comenzó su labor de coordinación entre la juventud y la Inter, “un lugar al que sabías que ibas pero no sabías si volvías. Un lugar en el que había gente muy organizada que sabía de todo”.

Nati hizó un breve recorrido por las detenciones y sanciones que padeció, aunque reconoció que su verdadera sensación de represión  no llegó hasta 1970, con el Proceso de Burgos. Asimismo recordó a las mujeres que más la impresionaron: “las madres, hermanas, esposas de los compañeros de las Comisiones Obreras”.

Lo esencial: la asamblea en el centro de trabajo


Salce Elvira fotografiada por @frlorente
Salce Elvira insistió en la pluralidad, la independencia y el sentimiento unitario de CCOO y destacó la debilidad que padecían las Comisiones Obreras en 1972 “a causa de las detenciones, los despidos y el miedo”. Todo ello, en un tiempo en que en Madrid surgían barrios nuevos y fábricas muy grandes con trabajadores poco formados.

Explicó Elvira que el sindicato utilizaba mecanismos legales, como la concurrencia a las elecciones sindicales en condiciones muy duras, con una UGT que propugnaba la abstención y un Sindicato Vertical intentando que desaparecieran las personas de CCOO. Sobre los mecanismos ilegales, puso como ejemplo las reuniones en las casas, los despachos las iglesias, los GOES (Grupos de Obreros de Estudios Sociales).


Asimismo recordó Salce Elvira el trabajo de militancia, cómo se contactaba con los trabajadores de polígonos “de tú a tú” y, lo esencial: “la asamblea en los centros de trabajo. Ahí se nos quería, se nos oía y se nos hacía caso y de ellas emanaban reivindicaciones laborales y también políticas y sociales”. La veterana sindicalista concluyó recordando el 28 de abril de 1977, día en que se legalizaron las Comisiones Obreras, “una legalización que logramos, que no nos regalaron”. 

(La exposición "50 años Interramas" es abierta al público. Se encuentra en el Centro Abogados de Atocha, C/ Sebastian Herrera 14. Madrid (junto a Embajadores).




martes, 29 de marzo de 2016

CCOO: Historias de la espontaneidad organizada con Julián Ariza

Historia viva del movimiento obrero madrileño. Fotos de @frlorente
En el marco de la exposición “Inter-ramas. 50 años de las Comisiones Obreras de Madrid” tuvo lugar antes de Semana Santa un homenaje a aquellas personas que crearon las Comisiones Obreras, “aquellos hombres y mujeres que decidieron organizarse en un comisión interramas en Madrid, un modelo que se fue extendiendo y que sentó las bases en 1964 para diez años después crear la Unión Sindical de Madrid Región”, tal como expresó Manuel Fernández Albano, secretario de Comunicación de CCOO de Madrid y conductor del evento.

Albano, que invitó a visitar la exposición, “no sólo para conocer la historia de CCOO, sino todo lo que lleva implícita”, calificó a aquellos iniciadores de CCOO como “personas valientes, constantes y tenaces en los objetivos que se habían marcado”.

Por su parte, el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, quiso mostrar públicamente el reconocimiento “a esas personas que fueron capaces de organizar el movimiento obrero”. Además criticó que se haya callado la historia del nacimiento de las Comisiones Obreras y el contexto en el que esto se produjo, por lo que abogó por recuperar y retomar nuestra memoria.

Cedrún recordó que los derechos no han sido otorgados sino conquistados, “por eso hay que cuidarlos y mantenerlos. Los derechos no se heredan, se conquistan y se defienden”, proclamó. Respecto a las Comisiones Obreras destacó que “somos un sindicato unitario y eso es lo que nos da la fuerza” y alabó la pluralidad de una organización que es “clase obrera pura y dura”, que nació independiente de partidos políticos gracias a comunistas, cristianos progresistas independientes, algún falangista disidente…, un sindicato que por estar descentralizado, realiza un trabajo “directo y rápido”; un sindicato que aunque recuerde su historia mira siempre al futuro adaptándose, cambiando al ritmo de la sociedad.

El evento fue cerrado por Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO que denunció la “amnesia colectiva de este país, fundamentalmente en lo relacionado con el movimiento obrero”, por lo que reclamó un esfuerzo para recuperar la memoria: “ni revisar, ni nostalgia, proyectar el sindicato al futuro”, un sindicato que posee unas raíces sólidas y bien asentadas.

Julian Ariza en primer plano. Detrás, Cedrún. 

 Inteligencia y coraje

Juan Moreno, segundo secretario de CCOO de Madrid y autor del catálogo de la exposición, presentó brevemente a Julián Ariza, Salce Elvira, Nati Camacho y Nicolás Sartorius, fundadores de CCOO y creadores de la interramas. Moreno, sí quiso resaltar la relevancia “no suficientemente valorada de las Comisiones Obreras de Madrid para la organización en todo el estado”.

Julián Ariza se mostró muy crítico con aquellos que tienen interés en invalidar la Transición para convertirse ellos en protagonistas. En este sentido, se refirió a esa expresión actual que anima a “romper el candado a la Constitución de 1978”, cuando “el auténtico candado era el franquismo y la Constitución simboliza la ruptura del candado de la dictadura”, explicó el veterano sindicalista.

Parafraseando a Winston Churchill, Ariza explicó que la Constitución costó “sangre, sudor y lágrimas y Comisiones Obreras jugamos un papel fundamental gracias al coraje y la inteligencia”. La gran aportación e inteligencia del sindicato fue darse cuenta de “exclusivamente con octavillas clandestinas no se llegaba muy lejos, de ahí la inteligencia de negociar”.


Pero la inteligencia también fue aprovechar resquicios del franquismo, como el intento de lavado de cara del régimen. En este sentido recordó Ariza con cierta retranca cómo en aquellos  inicios CCOO se presentó, infiltrada, a las elecciones sindicales de 1963, y cómo el ministro de Trabajo franquista, Solis Ruiz, lanzó el eslogan “vota al mejor” y, “los trabajadores nos votaron. Luego, allá por 1965 tuvimos reuniones con abogados nuestros y Ruiz Giménez y dimos un nuevo impulso y ganamos las elecciones de 1966. No pensábamos ser un sindicato y ganamos unas elecciones sindicales.”

(La exposición "50 años Interramas" es abierta al público. Se encuentra en el Centro Abogados de Atocha, C/ Sebastian Herrera 14. Madrid (junto a Embajadores).


martes, 9 de febrero de 2016

Juicio a la democracia en Getafe

Amaneciendo camino de los juzgados de Getafe. 
El sur de Madrid durante el final del franquismo estaba sembrado de ciudades sin urbanizar, barrizales. Eran las “ciudades dormitorio” conectadas con el mundo por “camionetas” que en vez de ciudadanos parecían transportar ganado. El movimiento sindical clandestino se organizaba en las fábricas y el movimiento vecinal comenzaba a presionar en los barrios. Muchas peleas, mucha lucha, mucho miedo, palizas, sangre…, y las ciudades dormitorio se convirtieron en ciudades para vivir gracias a las urnas. Comunistas y socialistas unidos convirtieron esos barrizales en lugares dignos. Hoy ese sur madrileño ha renacido. Ni la lluvia, ni el viento, ni el frío han impedido que miles de personas acompañaran esta mañana hasta la puerta de los juzgados de Getafe a los ocho sindicalistas procesados por ejercer el derecho de huelga el 29 de septiembre de 2010.

La multitudinaria manifestación arrancó a las ocho y media de la mañana de las puertas de la factoría de Airbus donde ocurrieron los hechos por los que hoy se sientan en el banquillo de los acusados los 8 de Airbus (siete de CCOO y uno de UGT), miembros del comité de empresa.  Cada uno de ellos se enfrenta a una petición de ocho años y tres meses de prisión.

Estos ocho sindicalistas se suman a los más de trescientos que están siendo juzgados en toda España en auténticos procesos kafkianos, sólo equiparables a los que el sindicalismo español padeció durante el franquismo.

Antes de ingresar en el juzgado, José Álzcazar, uno de los procesados ha asegurado sentirse orgullosos y “con mucho ánimo por defender la democracia en este país”. Con ese ánimo también se encontraba Jaime Cedrún, secretario general de CCOO de Madrid, quien ha abogado por que se anule el juicio, “en caso contrario, si se lleva adelante esperamos que sean cuatro días en la democracia salga fortalecida y el derecho de huelga reconocido y sin más limitaciones”.  Cedrún ha enviado un mensaje a las instituciones, a la fiscalía y a la Dirección General de Policía: “están para que se disfruten los derechos, no para limitarlos”.

Getafe se ha desbordado de solidaridad. Las fotos de @frlorente, abajo.
“Retroceso de la democracia”

Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO y Cándido Méndez, de UGT, han encabezado la manifestación que ha finalizado en los juzgados. Toxo ha proclamado que el derecho de huelga es está consagrado en la Constitución por lo que esta situación es “un claro síntoma del retroceso de la democracia en nuestro país”. Ha afirmado Toxo que se ha montado “una acusación radicalmente falsa” y que “se incrimina a unos trabajadores para atacar al derecho de huelga, tal como se ha hecho con el derecho de manifestación con la llamada ley mordaza”. También en este sentido se ha manifestado Cándido Méndez, para quien “en nuestro país hoy hay una crisis de libertad y democracia”.

Además de sindicalistas han participado en la marcha responsables políticos de Izquierda Unida, como Cayo Lara y Podemos, así como la alcaldesa de Getafe y secretaria general del PSOE de Madrid, Sara Hernández. Hernández ha abogado por un Gobierno que derogue el artículo 315.3 del Código Penal para que no vuelvan a ocurrir hechos como estos. Además, ante la masiva muestra de solidaridad ha asegurado que “Getafe vuelve a recuperar su espíritu rebelde y reivindicativo. Ese espíritu a favor de la libertad y la igualdad”. Con evidente emoción, Isabel Martínez, secretaria de la Comarca Sur de Madrid de CCOO ha exigido a la Justicia que se haga justicia.

Solidaridad internacional

A las puertas del juzgado han intervenido representantes del sindicalismo europeo y mundial. Luc Triangle, de IndustriAll Europe, quien ha proclamado que “es un escándalo tener que estar hoy aquí manifestándose”. Por su parte, Adam Lee, de la IndustriAll Global Union ha asegurado representar a cincuenta millones de personas de ciento cuarenta países, por lo que, ha gritado, “no son ocho, somos millones”. También han participado los miembros de la FGTB belga, Nico Cué y Benoit Gerits, así como de la CGT francesa Thomas Baudoin y  Jeermy Brochard que han denunciado como “la represión sindical se extiende por toda Europa”. También ha enviado su mensaje de solidaridad el ex presidente de Uruguay, José Mújica.


Toda la información AQUÍ.

Fotogalería de @frlorente: AQUÍ.

Videos, AQUÍ.






domingo, 24 de enero de 2016

De casa al cole..., los abogados de Atocha


Cuatro veces al día recorría el camino que separaba mi casa (Atocha, 96) de mi colegio (Atocha, 45). En esos días, no pasaba nada por ser pequeño y andar solo por la calle. Y si pasaba algo…, pues experiencia que te llevabas. Es cierto que a mediados de los setenta, excepcionalmente mí padre iba a buscarme. Aquellos días en que Atocha se llenaba de esa policía vestida de gris que a la altura del Teatro Monumental pedía la documentación a todo el mundo, a modo de actual ley Mordaza. Sabía de memoria todos los locales del recorrido, incluida la cafetería El Globo, donde los abogados laboralistas alternaban.
Lo que no supe hasta el 24 de enero de 1977 es que en mitad de mi recorrido, en Atocha 55, había un despacho de abogados laboralistas. A pesar de tener acostumbrado el oído a las sirenas policiales, aquella noche por el portal de casa el escándalo de ambulancias y policías era atronador. Me recuerdo preguntando a mis padres, en el salón… ¿Pero qué pasa hoy?


Este 24 de enero volvió a ser una mañana de sol invernal; una mañana de cementerio, claveles rojos, puños cerrados, Internacional, rabia contenida, memoria y recuerdo, pero también de futuro y lucha. El 24 de enero volvió a ser para mantener el eco de las voces de los abogados de Atocha, asesinados vilmente por el fascismo hace 39 años. Después de tanto tiempo hay que seguir peleando para que sindicalistas no ingresen en prisión por defender el derecho de huelga. Después de tanto tiempo la violencia extrema vive y viven aquellos por los que luchaban los abogados de Atocha: los desfavorecidos, los débiles, los refugiados, los parias de la Tierra…

Es por ello que los galardones que anualmente entrega la Fundación Abogados de Atocha han sido este año para ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) y MSF (Médicos Sin Fronteras), dos organizaciones que viven sobre el terreno la injusticia, el miedo, el hambre, la enfermedad.

A las diez de la mañana, como cada 24 de enero, la plazuela de Antón Martín de Madrid se llenó de puños en alto. Esta plazuela, en mitad de la calle de Atocha, da cobijo a la escultura de El abrazo frente a donde estuvo el despacho de los abogados laboralistas de Atocha. Allí, una entrega floral y un sencillo homenaje con breves alocuciones de representantes de CCOO y del PCE, partido y sindicato en el que militaban los asesinados. Canto de La internacional, a capela, para después ir al cercano Auditorio Marcelino Camacho y asistir a la entrega de los galardones que organiza la Fundación Abogados de Atocha, presidida por Alejandro Ruiz-Huerta, superviviente de aquella trágica jornada.

Foto de @frlorente de homenaje en el cementerio. Todas las fotos, abajo.
Ruiz-Huerta, desde la base de la escultura que representa ese abrazo creado por Juan Genovés repitió el nombre de cada uno de los asesinados porque “si el eco de sus voces desaparece, pereceremos”, tal como escribió el poeta Paul Éluard. En ese sentido, Álvaro Aguilera, secretario general del PCM, consideró un “ejercicio de decencia democrática venir a recordar cada año”. Por su parte, Víctor Díaz Cardiel, que fue administrativo en el despacho y dirigente comunista proclamó que “sin memoria no hay democracia”.

En ese mismo lugar, el secretario general de CCOO de Madrid, Jaime Cedrún, calificó la jornada de “dolor pero también de esperanza” y quiso reconocer la labor de Izquierda Unida por haber oído las denuncias de Comisiones Obreras para que el cuadro de El abrazo abandonara los sótanos del Museo Reina Sofía y haya sido expuesto en el Congreso de los diputados. Destacó Cedrún, cómo cuarenta años después de los asesinatos, los abogados laboralistas de CCOO tienen que defender a sindicalistas encausados por defender el derecho a la huelga, como los de Airbus.

A este asunto se refirió también Cedrún durante la entrega de los galardones, “seguimos defendiendo a trabajadores que quieren meter en la cárcel con leyes demodráticas prostituidas”. Por ello, inisistió en que el nuevo Parlamento tiene que corregir el rumbo y eliminar el artículo 315.3 del Código Penal para que no se persiga el derecho de huelga como hace cuarenta años.

El acto de entrega de premios fue dirigido por Cristina Almeida, abogada y miembro de la Fundación Abogadas de Atocha, quien en la línea apuntada por Cedrún afirmó: nosotros damos los premios, pero el pueblo español merece ser premiado con un cambio de rumbo”.
Previamente, Raúl Cordero, vicepresidente de la Fundación Abogados de Atocha, destacó que la institución que representa “nunca habla en nombre de los muertos, sino que trabajamos por su memoria, lo que nos permite ser reconocidos”.

Sonia Gumpert, decana del Colegio de Abogados de Madrid, resaltó que este es “un acto de duelo pero también para recordar la deuda que tenemos para defender la libertad y la democracia”. Adelantó además que este año que ha comenzado se colocará una placa en el Colegio que recuerde a los Abogados de Atocha.

Victoria Ortega, presidenta electa del Consejo General de Abogacía, recordó que tras el asesinato “todos decidimos que su memoria no se borraría de nuestras conciencias” y así lo vienen cumpliendo.
Para Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CCOO, “los asesinatos fueron la explicación visible de las dificultades de aquel momento” y el día después “se marcó el camino de la restauración democrática”. Toxo alabó la labor de las organizaciones galardonadas, contrapunto de quienes criminalizan a los refugiados que provienen de guerras provocadas por Occidente. Lo cual “es una vergüenza, con los Derechos Humanos no se puede mercadear”.

Organizaciones galardonadas

Acto en el repleto Auditorio Marcelino Camacho. Foto de @frlorente
Médicos Sin Fronteras es una organización médico-humanitaria internacional que asiste a poblaciones en situación precaria, así como a víctimas de catástrofes y de conflictos armados, sin discriminación por raza, religión o ideología política. El galardón lo recogió Raquel González quien criticó que “frente al sufrimiento extremo, Europa se blinda” .

ACNUR tiene como objetivo principal salvaguardar los derechos y el bienestar de los refugiados. Asimismo se esfuerza por garantizar que todos puedan ejercer el derecho a solicitar asilo y encontrar un refugio seguro en otro Estado, con la opción de regresar a sus hogares de forma voluntaria, de integrarse localmente o de establecerse en un tercer país. El galardón lo recogió Francisco Ortiz que aseguró ser abogado por el ejemplo de personas como los abogados de Atocha.

Para saber más: El blog de Javier López, aquí.



La internacional al acabar el acto de Atocha, aquí.

 

jueves, 21 de enero de 2016

Tomen nota diputados electos: huelga no es delito

Foto del momento. Las fotos buenas de @frlorente en el enlace de abajo.
Masivo, emocionante, emotivo, solidario, reivindicativo, luchador… El acto del pasado 19 de enero ha marcado un punto de inflexión en la permanente movilización para defender el derecho de huelga. Ya estaba claro que ningún sindicalista está solo frente a una injusticia sólo equiparable a las sufridas durante el franquismo. Ahora, los nuevos representantes políticos han tomado nota. Hay que suprimir el vergonzoso artículo del Código Penal (315.2) que permite tropelías fascistoides porque en una democracia, ningún sindicalista puede ir a prisión por defender el derecho de huelga.

El Auditorio Marcelino Camacho rebosaba esa energía de los grandes momentos, de las grandes luchas. El Auditorio se quedó pequeño y hubo que habilitar otra sala para seguir el acto a través de pantallas de televisión.

Además de sindicalistas de todo el mundo, mostraron su apoyo a los encausados, con sendos manifiestos, el mundo de la cultura (con la voz de Miguel Ríos) y los profesionales del Derecho (con Antono Baylos y Yolanda Valdeolivas). Fue la escritora Almudena Grandes quien condujo un acto cuyos verdaderos protagonistas fueron los sindicalistas procesados y a punto de ser procesados, simbolizados por los ocho de Airbus, para quien la fiscalía pide un total de 66 años de cárcel. El juicio comienza el 9 de febrero.

A través de unos videos se visualizó la solidaridad del movimiento obrero internacional. Jaime Cedrún y Carmelo Ruiz, secretarios generales de CCOO y UGT de Madrid respectivamente, recordaron luchas similares durante un pasado cercano: “el sacrificio de la clase trabajadora durante la transición con huelgas, muertes y detenciones no consiguieron que se dejase de luchar y por ello ahora tampoco lo van a lograr porque no descansaremos hasta que devuelvan los derechos a los trabajadores”.

Procesos kafkianos

Pero sin duda, las intervenciones que enmudecieron al auditorio fueron las de los sindicalistas encausados, Ruben Ranz, miembro del equipo de trabajo de Comercio de SMC–UGT y José Alcázar, representante de CCOO y portavoz de los ocho de Airbus. Ambos relataron brevemente las kafkianas circunstancias que les han llevado a los tribunales.

Alcázar explicó que él y sus compañeros padecen esta situación “por pertenecer a una empresa que ha sido un bastión en la lucha por la democracia protagonizando numerosas huelgas generales sin ningún incidente. Siempre hemos sido un comité de empresa ejemplar y nos sorprendió la provocación de la policía en la huelga general de 2010 y los 7 disparos al aire que realizaron para dispersar la concentración ante la puerta de Airbus”.

Lo que también dejaron claro todos los encausados es su orgullo de sindicalistas, así como ninguna muestra de arrepentimiento por algo de lo que no son culpables. En este sentido, José Alcázar se dirigió a los partidos políticos asegurando que si terminan en prisión, no quieren ningún indulto, sino amnistía porque no han hecho nada.

Las últimas intervenciones corrieron a cargo de los secretarios generales de UGT y CCOO, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo. Méndez denunció que las acusaciones que se vierten sobre los encausados "no tienen ningún fundamento" e hizo un llamamiento al Parlamento para que “con carácter de urgencia se derogue el artículo 315.3 del Código Penal”.

Por su parte, el secretario general de CCOO aseguró que “las luchas del movimiento obrero han sido defensivas en estos siete años de crisis, con un paro de larga duración que conduce a la gente a la pobreza y que ha llevado a nuestro país a la desigualdad y a un retroceso en la calidad de vida”. Por ello, Toxo apostó por la recuperación de la democracia y pidió a los partidos políticos que gobiernen en esta legislatura –un gobierno de progreso al que están emplazadas las fuerzas de la izquierda- la derogación de la Ley Mordaza y la reforma del Código Penal así como el refuerzo de la Ley de Huelga.

Almudena Grandes

HUELGA NO ES DELITO. PARECE MENTIRA QUE UNA AFIRMACIÓN TAN OBVIA, tan indiscutible para cualquier ciudadano de un país democrático, sea el lema que nos convoca aquí (...) Parece mentira, y sin embargo, no es extraño, porque las cosas no pasan por casualidad.

La extraordinaria presentación de la escritora Almudena Grandes arrancó criticando que ha arraigado la idea de que “izquierda y derecha” son conceptos anacrónicos para continuar la campaña de descrédito sufrida por el “movimiento sindical al que se pretendió identificar con los fósiles de las eras pretéritas…”

Criticó esa publicidad que ha conseguido “que nada esté tan pasado de moda como parecerse a los demás, reconocerse en ellos, vincularse a los otros. Ningún verbo es hoy menos glamuroso que compartir, nada nos resulta tan odioso como ponernos un uniforme. Pero en el reino de las apariencias, nada es en realidad como parece”.


Grandes insistió en esa campaña antisindical: “El descrédito del movimiento sindical trajeron consigo la absoluta desorientación de la izquierda, que en algunos países se ha diluido, en otros se ha suicidado, y en casi todos ha sido incapaz de comprender los profundos cambios de la realidad que nos ha tocado vivir. La consecuencia de todo esto ha sido la destrucción total y sistemática de las trincheras donde nuestros antepasados podían parapetarse para resistir. Una vez culminada, allanado el terreno como si le hubieran pasado un bulldozer por encima, nos declararon la guerra y no encontramos la manera de organizarnos para resistir”.  

Intervención completa de Almudena Grandes, aquí.

La galería de fotos de Fran Lorente, aquí.

Manifiesto de la Cultura, leído por Miguel Ríos, aquí

Manifiesto de profesionales del Derecho, aquí.