Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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viernes, 8 de diciembre de 2017

La librería de Isabel Coixet

Lo malo que tiene que el Día de la Constitución caiga en miércoles es que los cines no mantienen el descuento del Día del espectador (y la espectadora) por ser festivo. Dicho esto, La librería es una peli lo suficientemente bonita como para que merezca la pena la inversión que supone el coste de una entrada.

En esa obsesión mía por no destrozar pelis con palabras me limitaré a comentar que fui pensando en ver un filme con moraleja sobre libros de papel y es otra cosa. Vale, merodea por toda la historia la frase “nunca estás sola rodeada de libros” (o algo así), circunstancia que, por otra parte, puede dar lugar a debate. Es más, sólo hay dos grandes lectores en la peli, la protagonista, Florence Green (Emily Murtimer) y el señor Brundish, interpretado por el gran Bill Nighly. Un actor tan poliédrico como entrañable.

Él es una especie de ermitaño muy británico, gran lector, lo que hace que se acerque a ella. Ella, Florence, llega a Hardborough, un pueblo de la costa británica, de la Gran Bretaña profunda, con la intención de montar una librería en un lugar en el que nadie lee. Yo creo que no anduve muy tonto si entreví un amor imposible entre ambos.

Es decir, el tema principal no es un amor imposible y ni siquiera los libros de papel, asunto que parece bastante tratado en el cine más allá de Fahrenheit 451 (de hecho la novela es una de las que se menciona en la peli), como últimamente con El editor de libros, o hace pocos años con La ladrona de libros.

"Quienes hayamos sido, o seamos, víctimas de un akelarre incomprensible seguro que podemos empatizar con la librera"



Vamos, que no sé si quien no sea lector o lectora habitual se animará a abrir un libro o no, pero mal no les va a hacer la película. Si acaso, puede animar a volver a la novela Lolita de Nabokov, otra que recientemente era mencionada, no sin lógica, en la novela Taxi, de Carlos Zenon, por aquello de la transgresión. De hecho… yo no he leído Lolita. Claro, he visto la peli.

¿Entonces de que creo yo que va La librería? Sin destripar el asunto, en mi opinión, quienes hayamos sido, o seamos, víctimas de un akelarre incomprensible seguro que podemos empatizar con la librera. Una comunidad, una facción, un grupo, compuesto principalmente por necios es espoleado por un par de malos, o malas no sin poder, y eso es una mezcla explosiva…

Eso sí, la pequeña y leal Christine (Honor Kneafsey), empleada por la librera, es el paradigma de que siempre hay esperanza en el futuro.

No tengo ni idea de si esa orfandad ante la persecución que podemos sentir en algún momento de nuestras vidas frente a grupúsculos organizados, tiene algo que ver con la actualidad que viene padeciendo la directora de la peli, Isabel Coixet, en esa Cataluña, o Catalunya (no se me enfade nadie) profunda. Como sabemos, la Coixet es víctima de esas renacidas “cazas de brujas” que la tildan de “facha” como le viene ocurriendo al Serrat, al Forges, El Roto, La Sardá y tantas y tantos otros que no comulgan con el credo independentista.

Como la propia Coixet asegura, “los poderes en contra de Florence son las personas agresivas en la autopista que siempre quitan al conductor más lento de en medio”. 

En definitiva, 110 minutos de una peli bonita, en la forma y el fondo, dirigida con la sensibilidad de una una mujer que además ejerce de feminista. Aunque aquí puedes ver el trailer en español, recomiendo la versión original en inglés. Y una curiosidad cuando la veáis o si ya la habéis visto… ¿qué relación tiene esta peli con el anuncio de la Lotería de Navidad de este año?


País: España
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Isabel Coixet (Novela: Penelope Fitzgerald)

Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne, Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O'Neill, Toby Gibson, Charlotte Vega



viernes, 3 de mayo de 2013

Ayer no termina nunca


Que muera un hijo va contra todas las leyes de la naturaleza. El cerebro y el corazón difícilmente digieren la muerte de un hijo. Es la muerte de un hijo el tema, el leit motiv, que envuelve esta película de Isabel Coixet. Una cinta valiente, dura, dolorosa y de bajo presupuesto. Una cinta de muerte, de sufrimiento adictivo, de desamor. Coixet evidencia que no cree en el amor para toda la vida al tiempo que hace un repaso  desde el año 2017 a la crisis que hoy vivimos. En ese sentido, sigue siendo cine militante y social.

La tragedia, la muerte, sobrevino por los recortes que padece la sanidad; pero también aparecen las cientos de miles de casas desocupadas y personas desahuciadas; el paro; la catástrofe que vive el país, en un ambiente frío, desangelado, incómodo, miserable…

Y en medio de tanta desolación la historia de dos personas que ni si quiera tienen nombre. Las dos únicas personas que aparecen y llenan la pantalla en un diálogo íntimo, intenso, duro, a veces repleto de recriminaciones. Es el diálogo de dos personas que una vez se quisieron y a las que el pasado no les da tregua porque no cicatrizan las heridas. Es también la diferente visión que tienen hombres mujeres ante la vida.

Javier Cámara y Candela Peña hacen una interpretación magistral apoyados por la técnica de Isabel Coixet.




Directora: Isabel Coixet.
Guión: Isabel Coixet.
Reparto: Javier Cámara, Candela Peña.
País: España.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Inés París, la nueva SGAE y los catastróficos recortes

Inés París, una mujer trabajadora, del cine, en una fotografía de Fran Lorente.


Forma parte de la dirección de la nueva SGAE, al frente de la cual, ahora están “verdaderamente los autores”. Desde hace pocos meses dirige el Instituto Buñuel de la Fundación Autor con el objetivo de promocionar el cine español y Latinoamericano. También es responsable de la sala de cine Berlanga, la más barata y mejor equipada de la ciudad que está al servicio de jóvenes autores y de la juventud que ama el cine (AQUÍ la ves). Con elocuencia, con ilusión cuenta proyectos sin parar: “vamos a firmar convenios con las escuelas de cine y con universidades; vamos a intentar enseñar a ver cine desde la escuela, para generar conciencias críticas”. Y aún tiene tiempo para, con su hiperactividad, rodar documentales o poner en marcha obras de microteatro. Desborda vida e ilusión en medio de un panorama oscuro. Sin duda, es una mujer de cine.



Desde que se creó hace seis años y hasta hace pocos meses ha sido presidenta de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y Medios Audiovisuales). “CIMA la creamos entre trece directoras, entre ellas Izíar Bollaín, Isabel Coixet, Helena Taberna…, pero éramos muy pocas. En la actualidad la asociación tiene casi trescientas mujeres de lo audiovisual, lo cual ya es un logro importante. Además, hemos conseguido crear un movimiento inesperado en lo audiovisual poniendo encima de la mesa lo que nadie había considerado nunca un problema: que hubiera tan pocas mujeres en la dirección, escritura y producción del cine y la televisión en España. Otro logro espectacular es que en un medio tan individualista la gente se una por un bien común, tanto, que hemos conseguido una ley de lo audiovisual con medidas de acción positiva”, explica una Inés París “muy satisfecha del trabajo realizado en CIMA”.

Ahora es vocal y tiene muy sabido lo que ahí se hace: “Se están tomando decisiones muy importantes, como es crear redes en Europa y Latinoamérica. O sea, internacionalizar nuestra producción y creación buscando salidas fuera”.

Aunque pienso en títulos concretos sin mencionarlos, comento a la París que muchas películas muy comerciales siguen siendo muy machistas… Y ella parece conocer la solución: “Los papeles más representados por mujeres son prostitutas y amas de casa… La solución no está en decir que las películas son machistas, lo que hay que pedir es que haya otras películas, como la inglesa La educación, que relata lo importantísimo que es para una mujer estudiar y lo malísimo que es si se va con un bobo”.

- Pero la mujer sigue estando fuera de la dirección, guión y producción de largometrajes…

- Cambiar esto es muy difícil, y en momentos de crisis, más. La producción está parada y nosotras somos pocas, así que somos las que más directamente recibimos el palo. Pero se produce una paradoja ya que aunque cada vez es más difícil para las mujeres acceder a películas de alto presupuesto, incluso de presupuesto medio, hemos espabilado para hacer otras cosas. Ahora hay muchísimos documentales dirigidos por mujeres y muchísima producción alternativa con pequeños presupuestos y novedosos medios de financiación que encabezan las mujeres. En todo este movimiento, las mujeres son bastante líderes.

Crisis

A nadie se le escapa que al cine y la cultura, los recortes del Gobierno y la subida del IVA para los cines han llegado con toda su fuerza… Y critica al Gobierno, porque en su opinión los recortes en el mundo de la cultura suponen una “catástrofe” porque demuestra cuál es la consideración de este Gobierno, del papel que tiene que jugar la cultura en aspectos que deberían servirles, incluso, para su ideario político.

- ¿Por ejemplo?

- Por ejemplo la construcción de la identidad del estado español y la defensa de una identidad europea más allá de las directrices que marcan los bancos. Y todo esto unido a la idea que tienen de la marca España. Construir la marca España sin el cine es totalmente absurdo. Para Estados Unidos, España es Almodovar, incluso Saura, y puede terminar siendo Goya, pero a través  de las películas; o en plan tradicional, los tercios españoles son Alatriste de Reverte. El cine da la imagen del país.

Huelga y mujeres

Al hilo de todo esto y mucho más, el miércoles está convocada una huelga general… Y me cuenta como pecisamente esta mañana ledecía una señora: “qué horror, la huelga”. Inés, frente a ello, lo que dice es: “qué horror la situación que estamos viviendo” y esto sí que no sirve de nada. De todo lo que está ocurriendo, lo más positivo es la capacidad de movilización de la gente. Lo que sí me preocupa y me parece esencial es que la movilización que se da en la calle se articule en un discurso político. Creo imprescindible que la izquierda de este país cree alternativas que convenzan”.

Próximamente, 25 de Noviembre, se conmemora la jornada contra la violencia de género. No es un tema muy tratado en cine y televisión… Nuestra directora aclara que, en su opinión, no debería hablarse de violencia de género, sino de violencia hacia las mujeres. Es un eufemismo que tapa la realidad del asunto. “La violencia hacia las mujeres está más extendida. Es también contra las niñas en el seno de la familia, incluso contra las suegras. Es decir, va más allá de la relación de pareja. Sin duda, la película más importante sobre el tema fue Te doy mis ojos, de IzíarBollaín. Yo intenté hacer una serie sobre el tema para Televisión Española con Chus Gutiérrez, pero nunca logramos sacar adelante y debería salir… Documentamos mucho, incluso nos asesoró el que fuera delegado del Gobierno contra la violencia hacia las mujeres, Miguel Lorente”.

- ¿Piensas que el Ministerio de Igualdad (que desapareció en una legislatura) y la legislación aprobada en la última época del Gobierno socialista sirvió para algo?

- Creo que el Partido Socialista trató el tema de la violencia contra las mujeres y la igualdad con mucho rigor y compromiso. Ahora bien, no se debería plantear nunca más ningún tipo de programa político sobre este tema sin que tuvieran fondos para que las cosas se llevaran a cabo. El problema del Ministerio de Igualdad es que no tenía dinero. Luego, todos los programas que abordan el problema de la violencia contra las mujeres también tiene un problema de dotación de fondos, el Ministerio de Interior no tiene dotación de fondos para que exista protección, ni para dar salida a todas las mujeres que tienen que escapar de su casa. Hay que denunciar, pero también ofrecer alternativas con una protección importante. Y sobre la ley…, si hay algo que no funciona en ella, no ocurriría nada por revisarla.

Claro. Inés París es mujer y trabajadora. Se ríe cuando le pregunto que cómo lo lleva. Y me lo explica: “Una ayuda fundamental han sido los modelos que he tenido: mi abuela fue de las primeras farmacéuticas de España y todas sus hermanas también se licenciaron en distintas materias. Mi madre fue alta ejecutiva y…, algo curioso que empodera mucho a las mujeres es tener un padre que te apoye. También tengo un padre feminista. Yo no tengo un duro. No tengo ni casa. El dinero siempre lo he puesto al servicio de mi carrera profesional y divorciada y con una hija, he necesitado ayuda. Confieso que me sigo muriendo de mala conciencia cuando tengo que trabajar y viajar. A veces he dejado asuntos laborales por mi hija, pero al tiempo he pensado que mi carrera era tan importante como mi maternidad. He procurado que la maternidad no se convirtiera en un elemento central de mi vida”.

Y como es hiperactiva a pesar del yoga y el gimnasio, ha tenido tiempo de estrenar una obra de microteatro suya, Arde papi. Parece que el futuro de la profesión va por ahí… “No hay que magnificarlo. La cultura no debe convertirse en micro, pero en la actual situación funciona muy bien. Por poco dinero se puede tomar una copa y ver varias obras y sirve de buena práctica para actores y actrices. Ahora voy a rodar un corto con la obra. Y espero arrancar un documental que es un retrato de las mujeres subsaharianas que están viviendo en España. Y tengo dos películas en cola de espera. Una comedia que se llama La noche que mi madre mató a mi padre, con Belén Rueda de protagonista y producida por los Colomo. La otra cinta es más complicada, menos comercial, Rosalía, sobre Rosalía de Castro”.

Por Bárbara de Braganza en otra foto de Fran Lorente, claro
 La París, con su voz rotunda y segura, cuenta y cuenta proyectos e ideas, mientras saborea un café de los de Clooney salpimentado por el humo de un cigarro. Pero no es Humphrey esta mujer de cine. Desborda color.

Sobre CIMA. Pincha aquí.

Y sobre la nueva SGAE, puedes pinchar aquí.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokio

El pasado 11 de septiembre aproveché que era la Diada para ver una película en versión original en catalán, El mapa de los sonidos de Tokio. La última de Isabel Coixet está grabada en catalán. Realmente en catalán sólo hay unas frases, que prácticamente todo está en japonés, y otro poco en inglés.

Aunque no me gusta leer críticas antes de ver películas, mucha gente me había hablado mal de ella. Y mucha gente me había contado que algunos críticos la habían puesto mal y otros la salvaban por los pelos de la estética. Así que después de un maratón veraniego de películas infantiles entré en la sala a ver una peli en japonés, inglés y catalán y que se desarrolla en Tokio, fundamentalmene en la noche de Tokio, un lugar tan sórdido como atractivo.

Quizá influido por la lectura reciente de Haruki Murakami y, quizá, por la sobredosis de cine infantil, debo reconocer que la película me gustó más de lo que pensaba y más que a la señora de la butaca de mi izquierda, que sufrió de mis codazos para que despertara, o al menos dejara aparcados los ronquidos.

La película es intimista, en ella hay amor, sexo, crímenes, venganza, odio, pero todo ello sin persecuciones, ni gritos, ni esos disparos gratuitos a los que nos tiene acostumbrados el cine norteamericano. Salvando las distancias, tiene elememtos en común con El último tango en París y El imperio de los sentidos. Y se evidencia la influencia de las novelas de Haruki Murakami en la estética, los fondos musicales -sin banda original-, la noche de Tokio, la intimidad de los personajes, los locales: restaurantes, love hoteles, las calles, la gastronomía japonesa. ¡Caray!, que no sé yo si no se le ha ido de mano lo de la influencia, que hasta, creo que llega a destacar un personaje las 4 cuatro de la madrugada, como en la novela del autor nipón, Alter Dark.

Además, la historia la relata un narrador que no es una voz en off, sino un ingeniero de sonido, testigo de los hechos, sin implicarse en ellos hasta el fondo, a fuer de la última escena. Un tipo curioso.

Si a la Coixet le gusta lo oriental y lo japonés, ha hecho bien con esta peli, que el próximo año tendremos del reiterado Murakami, Tokio Blues en el cine y…, La elegancia del erizo, que también tiene su cosa oriental.

No aburro desgranando el tema, pongo el trailer que es, incluso, excesivamente explícito:

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