Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 13 de febrero de 2018

Estimado Dios, que va para allá Josefina

Juntos son imbatibles. En una foto terrenal de @frlorente.
Querido Dios:

Hace siete años largos te escribí previniéndote de que iba para allá Marcelino. Acuérdate pinchando AQUÍ, que no te veo muy hecho a esto de Internet (lógico, que yo creo que te lo tomas como la competencia).

Supongo que por ser ateo no he tenido respuesta alguna, ni por correo tradicional, ni e-mail, ni directos de Twitter, face book o Instagram, que hasta el Pontifex (oye, de lo más majo que hemos tenido últimamente) está enrollado en las redes. Que ya podías haber dicho algo aunque fuera por Whitney Houston como en La llamada.

En octubre de 2010 te advertía de que iba para allá Marcelino Camacho y que te iba a poner el cielo patas arriba. Como no decías nada, escribí una directa a Santiago Carrillo allá por 2012, pero esa es otra historia.

La cuestión es que Josefina Samper, la compañera del alma de Marcelino, con estos fríos que nos envías en febrero en común acuerdo con Eolo, ha decidido irse también al cielo de la rojería. Y ahora sí que sí. Marcelino y Josefina juntos son imparables

Seguro que se reparten los papeles y lían a Gabriel, ese que tienes de capataz, con la revolución científico técnica, con la oligocargocracia, con la lucha de clases… Y seguro que arranca definitivamente la Federación Universal de Ángeles de las Comisiones Obreras, de sus Comisiones Obreras.

Suerte tienes de que los malos, y las malas, anden en el infierno porque al ver llegar a Josefina, estando allí Marcelino, te la iban a liar, porque con ellos juntos es la hora de la constancia, el trabajo, la honradez, la solidaridad, el humanismo. Lo sabes tan bien como los cientos de miles de personas que hemos sufrido un zarpazo en el alma cuando nos hemos enterado de que también se nos iba Josefina contigo. Sabes que Josefina era, es, en resumen, una mujer buena. Una sonrisa afable. El olor a magdalenas y café con leche.

Te repito como te decía hace siete años. No les tengas en cuenta si a partir de ahora el alba se tiñe de un rojo más intenso, que menudo numerito vas a tener con el Labordeta cantando la Albada y Josefina con Marcelino dándole fuerza a los tonos rojos. Tampoco les tengas en cuenta si trastean con el arco iris y lo dejan en los tres colores de la bandera de España, de la España legal, la previa al golpe de Estado de Franco. Sí hombre, acuérdate: ese bajito, con bigote, el asesino, o mejor, genocida, que conspiró con toda la curia para quitarte el asiento…

Seguro que ya andan con Pasionaria, y, con las nubes suaves y cálidas, te teje algún jersey de cuello alto, como tan bien sabe hacer Josefina. Supongo que también se encontrará Josefina con miles de personas asesinadas y desaparecidas por el franquismo. Esos cuyos restos empiezan a ser descubiertos en las cunetas de las carreteras de España, en las tapias de los cementerios… Les llevará noticias y les contará que no hemos vuelto a matarnos, pero que esta Democracia sigue siendo imperfecta hasta que no sean reconocidos, hasta que este país no recupere su memoria colectiva.

Se reencontrará Josefina con tantos y tantos presos, tantos y tantos exiliados y emigrantes a los que ayudaba como podía. 

Te prevengo, querido Dios, aunque ya lo sabes. Josefina va para allá, mientras hoy, aquí, las estrellas lloran. Pero Josefina y Marcelino, el tándem perfecto, volverán a bailar como les gustaba hacer en Orán: tangos, valses, pasodobles o foxtrot. Y cuando Marcelino te quiera vencer dialécticamente tras horas, horas y horas de debate, ella te guiñará un ojo cómplice y se lo llevará a una entrevista en la tele local, que seguro los están esperando.


Querido Dios, cuida de los dos, y cuando tengas que negociar recuerda que aquí, ni les domaron, ni les doblaron, ni les domesticaron. Y deja que descansen, que han luchado mucho.



lunes, 6 de junio de 2016

Nicolás Sartorius: “Todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia”

Durante la conversación, fotografiado por @frorente.

Cofundador de las Comisiones Obreras. 

Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.

Edad: 78 años.

Natural: San Sebastián.

Periodista y abogado.

Es historia viva de CCOO y de un periodo fundamental en España. Tiene tan claro que el tema de nuestro tiempo es la sostenibilidad, porque “afecta a la supervivencia de la especie”, como que en las próximas elecciones tenemos que votar lo que “consideremos menos malo”.


P. Recientemente, en un homenaje al padre Llanos, relató que durante su época de estudiante universitario conoció en primera persona los rigores del trabajo manual…
R. Hubo una organización, el SUT (Servicio Universitario del Trabajo), organizada entre otros por el padre Llanos, que consistía en que los universitarios tomáramos contacto con el mundo del trabajo. Yo tuve dos experiencias, una como chapista en Vitoria, en la empresa DKV, que hacía camiones y furgonetas; y otra en el campo, en una finca de Salamanca. Durante los meses que trabajé como chapista supe lo que era estar durante ocho horas dando martillazos con otros doscientos trabajadores a la vez en medio de un ruido insoportable y destrozándote el brazo y las manos porque moldear la chapa es una labor muy dura. En el campo la experiencia también fue muy dura. Con un azadón teníamos que cubrir las viñas para evitar las heladas. Aquello significó tomar contacto con el verdadero mundo del trabajo.

“Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición”


P. En alguna ocasión se ha referido a aquella generación de jóvenes como “apasionados pero pragmáticos”…
R. La experiencia del trabajo y la lucha en la dictadura te hace ser pragmático si quieres alcanzar objetivos y avanzar. El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista. No son visionarios que creen que todo es fácil porque trabajan con la materia y saben lo duro que es el trabajo. Éramos apasionados porque queríamos conseguir la libertad, la democracia, la libertad sindical…, pero éramos realistas porque sabíamos lo que teníamos enfrente, una dictadura. También sabíamos que había que conseguir que la mayoría de los trabajadores tiraran hacia adelante. Teníamos que ir de los asuntos más concretos y pequeños a los más grandes y politizados. No podíamos llegar a los trabajadores contándoles milongas… Había que pegarse al terreno y movilizar a la gente por cuestiones muy concretas: salarios, convenios, condiciones de trabajo. Ésa era la manera de unir al conjunto.

P. Un momento fundamental en su vida y en la de la historia de España fue, en 1972, el Proceso 1001. El mismo día que comenzaba el juicio fue asesinado Carrero Blanco, algo que fue muy celebrado mientras ustedes estaban en el banquillo… ¿Cómo fue aquello?
R. Hay que precisar. En el momento del Proceso 1001 hubo una movilización importante, nacional e internacional, en un ambiente muy cargado de solidaridad, también alrededor del tribunal que estaba en las Salesas. Cuando llegaron las noticias del atentado, la policía se lanzó en tromba y se suspendieron todos los actos de solidaridad. Lo que provocó el atentado de ETA fue suspender toda la movilización con el 1001 y comenzó una represión muy fuerte.

P. Pero a ETA se la veía con cierta simpatía en ese tiempo…
R. Eso no lo comparto. A ETA la veíamos como un adversario. Primero, porque no respetaban a nada ni a nadie y, segundo, porque sus formas de lucha las rechazábamos radicalmente. Nosotros queríamos el movimiento de masas y ellos abogaban por el atentado individual. Eran dos enfoques radicalmente diferentes y, precisamente, ETA comete el atentado coincidiendo con el Proceso 1001 para competir contra nosotros. Eso sí, luego se demostró que teníamos razón. Siempre defendimos que la lucha armada nada tenía que ver con la izquierda.

 “El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista”

 

P. Una máxima suya es que “con la violencia siempre pierden los mismos”.
R. Por supuesto. Incluso si los terroristas en algún momento se consideran "leninistas", deben recordar las críticas del propio Lenin hacia su hermano por haber atentado contra el zar, acusándole de infantilismo. El atentado de Carrero nos hizo polvo. Luego, a través de Ruiz-Jiménez, supimos que las condenas iban a ser menores que las altísimas penas a las que nos condenaron.

P. Debieron ser momentos de mucho miedo.
R. Mucho temor no teníamos. El atentado produjo mucho miedo en la gente, pero nosotros ya no teníamos nada que perder. Como anécdota le contaré que había un teniente de la policía armada, que estaba al mando de las fuerzas en las Salesas, que era del mismo pueblo que Marcelino Camacho –Osma La Rasa, en Soria- y vino a vernos a la celda para que no nos preocupáramos. Nos dijo una frase que nunca olvidaremos: “Para llegar a ustedes, primero me tienen que matar a mí”. O sea, que no toda la policía armada era igual.

P. ¿La muerte de Carrero no aceleró el final de la Dictadura?
R. Para nada. Al revés. Carrero era un marino monárquico, un militar. Si hubiera sido presidente del Gobierno cuando Juan Carlos accede a la Jefatura del Estado, le hubiera obedecido disciplinadamente, cosa que Arias Navarro no hizo. Arias Navarro era un fiscal, un represor tremendo que despreciaba al monarca y puso todo tipo de obstáculos a abrir el proceso de Transición.

P. Pero Franco se murió en la cama.
"La Constitución fue una ruptura". Foto de @frlorente.
R. Sí. Pero el franquismo se murió en la calle. Siempre ha habido una interpretación interesada cuando, por ejemplo, se compara con el caso italiano en que a Mussolini lo colgaron los de la resistencia. En España, el dictador muere en la cama, pero una cosa es el dictador y otra la dictadura. Con la muerte de Franco no llega la democracia. Desde el 20 de noviembre de 1975, en que muere, hasta el 15 de junio de 1977, en que se celebran las primeras elecciones, pasa más de un año y medio y sucedieron muchas cosas. Fue un periodo repleto de movilizaciones, huelgas, militarización del metro de Madrid… Las luchas fueron tremendas en todos los sectores y en todo el Estado. La Universidad estaba “fuera de control”, como el propio Arias Navarro reconoció. Areilza hablaba de la “galerna de huelgas que se abaten sobre el Gobierno” y en los lugares más insospechados. Esa inmensa movilización hace que el Gobierno de Arias Navarro, y su intento de perpetuar el franquismo, cayera. Este momento fue fundamental, clave. En esta movilización generalizada del país, Comisiones Obreras jugó el papel de liderazgo.


“[En la Transición] comienzan a acometerse reformas que culminan en una ruptura”



P. ¿Y si no hubiera caído Arias Navarro?
R. Si Juan Carlos no quita a Navarro, esa movilización hubiera continuado y se habría llevado por delante lo que hiciera falta. El rey nombró a Suárez y se dio cuenta de que el proceso era irreversible. Entonces empieza la evolución hacia la democracia. Eso fue la Transición. Comienzan a acometerse reformas que culminan con una ruptura, que fue la Constitución de 1978.

P. ¿Qué la Constitución fue una ruptura?
R. Claro que sí. ¿Qué tiene que ver la Constitución con  los Principios del Movimiento Nacional?, ¿qué tiene que ver con la dictadura de Franco? Es su negación. La Constitución del 78 es más avanzada, en bastantes aspectos, que la de la República y que la de la mayoría de países europeos. Era la derecha a la que no le gustaba. El propio Aznar reconoció que él no había votado a favor, y Fraga se abstuvo. Y también hay una parte de quienes se consideran más a la izquierda que nadie que han perdido el norte. Claro que la Constitución necesita reformarse y mejorarse, pero tiene contenidos muy avanzados, como considerar un derecho fundamental el derecho de huelga o que los sindicatos y la negociación colectiva queden legitimados constitucionalmente. Todos estos derechos los conquistó el movimiento obrero, porque tenía fuerza. Aquí se ha dicho que no hubo ruptura, pero sí la hubo, lo que no tuvimos fue fuerza para hacer una revolución política como sí pudo hacerse en Portugal, donde los militares estuvieron a favor de la revolución. El método de la Transición fue la reforma y el resultado fue la ruptura.

“No creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español”


P. ¿Por qué esa deslegitimación que se hace actualmente de la Transición?
R. Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición porque la ve como una obra suya. Quienes no lucharon contra la Dictadura y, por ignorancia, no tienen ni idea de lo que fue aquella lucha, ponen en cuestión la Transición. No conozco a nadie de CCOO, del PCE o de un partido que haya luchado de verdad, que desprestigie la Transición. La conquista de la democracia costó cárcel y muertos. Conquistamos la democracia, no nos la otorgó nadie. La Transición fue pasar de una dictadura a una democracia y eso, sin duda, beneficia siempre a trabajadores y ciudadanos.

P. En CCOO se está abriendo un proceso de “repensar el sindicato”. Hubo un documento en 1972 que no se llegó a discutir porque entró la policía y detuvo a todos. En él se sentaban los pilares del sindicato: unidad, carácter sociopolítico e independencia. ¿Siguen sirviendo?
R. Creo que sí. Unidad…, al menos unidad de acción; el carácter sociopolítico era la clave porque el sindicato debe entrar en asuntos como política fiscal, política económica, vivienda, educación, sanidad…, desde la independencia de criterio. La concepción de sindicato como correa de transmisión entre las masas y el partido político lleva a la división. Estos pilares sirvieron para que, a pesar de la terrible crisis del PCE, que lo convierte en marginal, CCOO siguiera siendo el primer sindicato de España. No sé si hay que repensar, reverdecer, recuperar, revalorizar…, pero sigo convencido de que son pilares fundamentales. Y además tiene que ser solidario tanto a nivel internacional como nacional. Si no libramos batallas a nivel global, no tenemos nada que hacer, y no creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español. Ser nacionalista y de izquierdas es totalmente contradictorio.

“En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte”


P. ¿En ese internacionalismo incluimos el asunto de los refugiados?
R. En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte. En vez de tener miedo a avalanchas de inmigrantes, lo que hay que hacer es luchar y organizarse para que a las personas que vienen se les reconozcan los mismos derechos que a los demás.

"¿Y qué hacer?" "Votar al que se considere menos malo" (foto @frlorente).
P. Hace unos años escribió Carta abierta a los escépticos sobre los partidos políticos. Estamos a punto de volver a las urnas porque los partidos no se ponen de acuerdo. ¿No es para ser escéptico?
R. No me extraña que haya escepticismo, pero la democracia es inconcebible sin los partidos políticos, lo que no se puede pretender es que sean maravillosos. En este caso, lo menos malo, es lo mejor. La campaña mediática contra los partidos y los sindicatos no es una casualidad. La intención es desviar la atención de los responsables de esta crisis económica. La gran crisis empezó en el sistema financiero de Estados Unidos, que terminó instalada en la economía real de Europa, y sus responsables, que no han sido los partidos ni los sindicatos, se van de rositas. Es cierto que los partidos, después de las elecciones de diciembre, no han cumplido con su obligación porque les falta visión, patriotismo democrático, altura… Si el resultado de estas elecciones es el mismo, ¿nos van a decir que votemos por tercera vez? Tendrán que ponerse de acuerdo.

P. ¿Y qué hacer?
R. Votar. Hay que votar al que se considere el menos malo porque todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia, no sólo a los partidos. No es un problema de partidos. Los partidos son instrumentos y, en cada momento se puede votar al que personalmente se considere. Al votar estamos fortaleciendo una democracia que nos ha costado muchísimo traer.



jueves, 31 de marzo de 2016

CCOO: Historias de la espontaneidad organizada con Nicolás Sartorius

Nicolás Sartorius fotografiado por @frlorente
Como venimos diciendo desde el martes, En el marco de la exposición “Inter-ramas. 50 años de las Comisiones Obreras de Madrid” tuvo lugar antes de Semana Santa un homenaje a aquellas personas que crearon las Comisiones Obreras. Mañana, 1 de abril, CCOO organizará un gran acto en el que Nicolás Sartorius dará unas pinceladas a la historia del sindicato que fundó. Nadie puede negar que Sartorius es un hombre tan inteligente como con visión. Visión de estado si se me apura. Sartorius es un gran conocedor del sentir de la clase obrera. Sartorius, contando historias de la historia de las Comisiones Obreras deja boquiabierto al personal. Seguro que mañana también.

Espíritu, garra, flexibilidad, combatividad, movimiento sociopolítico…


Nicolás Sartorius comenzó alabando lo que considera “el gran acierto de Comisiones Obreras”, esto es, “que todo nacía de una manera bastante natural”. La Inter surge precisamente al comenzar a organizar aquella espontaneidad con dos pilares: el Convenio y las elecciones sindicales. Sartorius recordó las “enormes movilizaciones coordinadas por la Inter” en abril de 1966 y cómo en medio de aquellas movilizaciones, el ministro de Gobernación, Camilo Alonso Vega, espetó: “yo arreglo esto deteniendo a los coroneles”, algo que le costó…, pero que finalmente hizo, como recordó Sartorius entre risas.

En este escenario era en el que los fundadores del sindicato viajaban por toda España, “no tanto para crear las Comisiones Obreras como para extenderlas, en un momento en que todo el mundo reconocía que Madrid jugaba un poco el papel de dirección nacional”.

Para Sartorius es muy importante el sentido de liderazgo ejercido por la Inter inspirando movimientos de todo tipo: agrarios, entre jóvenes, en barrios, entre estudiantes…, “movimientos que fueron decisivos para acabar con la dictadura”. Tras corroborar las palabras de Julián Ariza sobre la Transición negó que Franco muriera e ipso facto llegara la democracia: “en seis meses, Comisiones Obreras le rompió la catenaria al Régimen, a Arias Navarro, con impresionantes movilizaciones, con huelgas como la del Metro que se militarizó…”

En esos seis meses hubo un intento muy serio de continuar con la dictadura y para evitarlo fue fundamental el movimiento obrero liderado por Comisiones Obreras. Un liderazgo que se consiguió porque “éramos muy poco sectarios”, porque se discutía todo, porque no valía el “esto se hace así y punto”, si no el “punto y coma”, que decía Marcelino Camacho.


El veterano luchador se refirió a la legalización de las Comisiones Obreras que se fraguó en un garaje de El Viso, “en la única reunión clandestina a la que acudió un ministro”. El ministro era De la Mata Gorostizaga que intentó convencer a los representantes de CCOO para que tuvieran paciencia, “pero fuimos nosotros quienes le convencimos a él”, rememoró Sartorius, para quien el sindicato tiene que recuperar características de aquel tiempo: espíritu, garra, flexibilidad, combatividad, movimiento sociopolítico…

(La exposición "50 años Interramas" es abierta al público. Se encuentra en el Centro Abogados de Atocha, C/ Sebastian Herrera 14. Madrid (junto a Embajadores).

Para saber más: Con Julian Ariza, pincha aquí



sábado, 14 de diciembre de 2013

14-D: Pararon hasta los relojes


Con algunas arrugas, canas y también con algunas heridas cicatrizadas vivo este soleado 14 de diciembre de otoño madrileño que mira al invierno. Hace ya veinticinco años de aquella jornada histórica en la que pararon hasta los relojes. En esos días, con mis veintitrés años recién cumplidos trabajaba yo para el semanario Mundo Obrero. Una de las mayores fortunas laborales de mi vida: trabajar en Mundo Obrero el día de la gran Huelga General. Una inolvidable experiencia para un joven periodista rojo.

Aquella huelga general fue calentada por la juventud. El Gobierno de Felipe González tenía un plan: el Plan de Empleo Juvenil que precarizaba el trabajo de la juventud. Un plan que, como decía Paco Moreno, entonces secretario confederal de Juventud de CCOO, no sólo cuestionaba el futuro de los jóvenes, sino todas las relaciones laborales. Un plan, que como denunciaba Jesús Montero, secretario general de UJCE (la Juventud Comunista del PCE), no era un plan, sino “un decreto de guerra”.

Recuerdo escribir reportajes previos a la huelga rememorando a Miguel Hernández:
“Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve;
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence (…)"

Fueron días de gran ilusión. No hacía tanto, el tiempo es algo relativo en nuestras memorias, habíamos padecido el gran chasco del referéndum de la OTAN. Caíamos y nos volvíamos a levantar. El 14-D fue un revulsivo. No estábamos narcotizados a pesar de que la heroína asesinaba por las calles a buena parte de la juventud.

Aquel 13 de diciembre por la noche había tanta energía en las calles como frío. Aquella jornada histórica comenzaba en la sede de la USMR de CCOO, en la calle Lope de Vega, "las once de la noche en la sede Comisiones Obreras de Madrid era un hervidero de gente con muchas ganas de que el paro fuera un rotundo éxito. Y así fue", narraba en mi crónica de Mundo Obrero. Las consecuencias de aquel éxito se plasmaron al año en los acuerdos de la PSP (Propuesta Sindical Prioritaria). Con aquel éxito ganaron los trabajadores y ganó la democracia.

Antes de que los piquetes recorrieran las ciudades de la región, Rodolfo Benito, entonces secretario general de CCOO de Madrid, proclamaba: "hay que actuar con responsabilidad pero con firmeza allí donde los empresarios presionen contra la huelga. El grito "¡¡Hueeeeelga!!", resonó al unísono por las calles de Madrid, por las calles de toda España.

La hora mágica fueron las 12 de la noche entre sonrisas y emotivas lágrimas de viejos luchadores. Los periodistas ya habían hecho huelga el 13, con lo que no hubo prensa el 14.

En Navacerrada los siete responsables del repetidor de Radio Televisión Española se la juegan frente a la dirección y cortan la emisión. El éxito de la jornada se percibía.

A las dos de la tarde, Marcelino Camacho, entonces presidente de CCOO se dirigía a las miles de personas que conformaban los piquetes: "¡si no nos domaron ayer, no nos domesticarán hoy!" Antonio Gutiérrez, entonces secretario general del sindicato afirmaba: "Hay una clase obrera capaz de dar lecciones de firmeza, lucha y también total responsabilidad. El Gobierno debería quitarse el sombrero ante una clase obrera que no se merece".

Y dos días después, el 16, las calles de Madrid, las calles de toda España se llenaron de trabajadores y trabajadoras. El Gobierno no podía mirar hacia otra parte. La calle era una olla apresión.

La espoleta de la huelga general fue una ocurrencia del Gobierno: el Plan de Empleo Juvenil. Un plan que precarizaba los contratos en momentos en que el paro alcanzaba cifras trágicas. Pero en aquel momento, la prepotencia del Gobierno y la ausencia de diálogo fueron también elementos que abocaron a la mayor movilización social de la historia de la democracia en nuestro país.

Grandes logros

Ocho millones de trabajadoras y trabajadores lanzaron un mensaje claro al Gobierno, que parecía no poder creerse lo que había ocurrido. Así las cosas, el diálogo se inició y al año estaba cerrado el acuerdo estatal de la PSP, unos acuerdos de mínimos desarrollados por las comunidades autónomas. Madrid estuvo en la vanguardia a la hora alcanzar los acuerdos con el Gobierno de Joaquín Leguina. El 22 de diciembre de 1989 tras una larga reunión entre Leguina, Rodolfo Benito y José Luis Daza, responsables de CCOO y de UGT de Madrid, respectivamente, todo quedó prácticamente cerrado con cinco grandes temas: política de empleo; derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos; política y protección social; vivienda, medio ambiente y transporte; y participación institucional y sindical.

Recuerdo, en medio de las recién inauguradas navidades, a Ángela Bautista, mi querida redactora jefa, dándome la bronca porque sólo quedaban una líneas para cerrar la edición. Entonces no había móviles. Desde la calle Claudio Coello corrí a la presidencia del Gobierno en la Puerta del Sol. No sé cómo lo hice pero me colé en la sede de la presidencia. En las escaleras, él no se acordará, pude hablar con Paco Naranjo, entonces secretario de Comunicación de CCOO de Madrid. Me dijo que sí, la cosa iba a salir pero que no se podía decir todavía. Claro, lo mío era un semanario, no una agencia de noticias... Escribí lo que me filtró Naranjo, me encomendé a todos los santos y…, la cosa salió.

Aquel día, la influencia, la incidencia y el prestigio de los sindicatos se puso en su sitio. La democracia se consolidó.



viernes, 21 de septiembre de 2012

Gracias Santiago


Querido camarada Santiago:

Fran Lorente te fotografió... fumando
Te remito estas líneas a sabiendas de que debes estar aterrizando en ese cielo que todos sabemos que no existe. Efectivamente, desde ayer, hay más nubes; seguramente producidas por el humo de tus cigarros. Lo bueno de donde te encuentras es que fumar no mata. Así que tú, pues sigue.

Supongo que ya habrás tenido alguna reunión con Pasionaria y con Marcelino, que no sé si están a la orden del día de la que está cayendo en los asuntos terrenales. Supongo que Malagón te habrá preparado algún pasaporte falso que no lo descubra ni Dios. Por si acaso…  Y ahora, con tu llegada, imagino que debe andar entonando La Internacional, todo Cristo.

Nadie puede negar, camarada, la importancia que has tenido en España, y, a pesar de las revisiones teóricas y las críticas de lo que se hizo durante la Transición, por ahí arriba seguro que te dan una medalla por haber evitado un baño de sangre. Otro baño de sangre. Seguramente tenías razón, y no merecía la pena otro enfrentamiento civil por una franja morada. Desde luego, mis padres, salúdales si los ves, lo tenían muy claro. No querían volver a vivir, ni de lejos, la muerte, el hambre y la miseria de una guerra. Ahora, también es cierto, que los que tenían el poder económico junto a esa lacra que es la Iglesia, se amarraron, con fuerza y en vez de ir a la cárcel, se hicieron “demócratas de toda la vida”…, y así nos va.

Tenías razón. La frase que estos días hemos visto que decías está repleta de razón: “El capitalismo puede llegar a destruir la especie humana”. En eso están, y nosotros, a intentar impedirlo. ¡Gracias Santiago!

sábado, 28 de enero de 2012

De don Jesús a Fraga, héroes de la Transición

El bueno de don Jesús ronda los ochenta, y desde el pasado 15 de enero en su nevera ya no reposa botella alguna de champán. Hasta el 20 de noviembre de 1975 siempre hubo dos enfriándose, pero desde entonces, una quedó huérfana, que el bueno de don Jesús a veces sospechaba que nunca la iba a descorchar. Pero mira por donde llegó el momento, y en plena cuesta de enero pudo brindar con su costilla, que decimos en el foro refiriéndonos a la pareja.

A don Jesús le robaron la calle, la libertad. Don Jesús, que es todo un personaje en su entorno, tuvo que hacerse a sí mismo sin ninguna facilidad en los grises años del franquismo. Y con los tiempos, que adelantan que es una barbaridad, como diría don Hilarión, el bueno de don Jesús se rehízo mientras la memoria colectiva se volatilizaba. Pero la memoria individual no desapareció y…, la verdad es que es un poco pesado cuando se pone a contar historias increíbles pero no tan lejanas.

Son historias como las que narra Nativel Preciado en su último libro, Nadie pudo con ellos. Muy cerca le pilló a don Jesús aquel 3 de marzo de 1976 en Vitoria, cuando había convocada una huelga general. Ese mismo día hubo una manifestación y la policía asesinó a cuatro trabajadores. Creo que la cartera de la Gobernación era de Fraga por aquellos días de violencia extrema en los que el ministro decretó que la calle era suya. Pocas jornadas después, el 29 de marzo, a cien días de haber sido proclamada la Monarquía, Marcelino Camacho era detenido recién decretada la amnistía ante el estupor de la prensa internacional. El mencionado ministro venía a decir que Camacho, a pesar de la amnistía, “se puso a hacer provocación y a mezclarse con todas las formas de agitación. Llegó a tal punto que se le detuvo”.

Sí, sí. Estuvo sentado este ministro en aquellos consejos en los que se firmaban sentencias de muerte, como la de Julián Grimau, fusilado el 20 de abril de 1963. Bueno, don Jesús se pone a hablar y no para…, y recuerda como la libertad de expresión fue un sueño imposible gracias a la ley de Prensa creada bajo el ministerio de la propaganda franquista. Creo que el ministro de aquello fue Fraga, en la actualidad, héroe de la Transición.

Por favor, escuchad la intervención de este oyente de Radio Nacional: