Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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domingo, 26 de noviembre de 2017

Del 15-N de 1936 al 25-N

Bombardeo de Gran Vía durante la guerra.
“¿Dónde estará esa foto que había de mi madre vestida de miliciana?” 


Un año tras otro Conchita se hacía esta pregunta de cuando en cuando. El recuerdo que tenía de ella era poco claro, que estamos hablando de una foto de aquella época, en blanco y negro. Eso sí, parecía claro que se trataba de una atractiva morenaza de ojos verdes.

Hipólita, Poli, era madre soltera. Nacida en un pueblecito muy cercano a la capital, pronto se trasladó a la ciudad. Entre Vicálvaro (entonces municipio independiente) y el barrio de Ventas andaba su vida cuando quedó prendada por Mauricio, un simpático joven de ojos azules, de conocida familia en el barrio de Bilbao. De hecho, una de las principales calles del barrio llevaba el nombre del padre de Mauri.

No es difícil imaginarlos entre el bullicio de una ciudad siempre viva, ni es difícil imaginarlos como dos jóvenes bien parecidos enamorados a finales de los años veinte del pasado siglo. Él, un poco truhán en el sentido menos estricto del término, fumador con aire Bogart; y ella, sonrisa y chispeante mirada, objeto de todas las miradas.

Coincidiendo con la crisis del 29, sin matrimonio de por medio, nació una niña a la que pusieron el mismo nombre que la hermana de Mauri, Conchita.

Cosas de la vida…, la relación entre Poli y Mauri acabó. Aquel terrible verano de 1936 Conchita vivía con su madre en una casita de Vallecas, o quizá de otro barrio, con la nueva pareja de aquella. En esos días de golpismo la capital fue una locura en aumento. En noviembre, la situación era militarmente insostenible en el frente que estaba roto a las puertas de la capital, mientras en la retaguardia reinaba el caos y el desgobierno.

Los bombardeos fascistas se cebaron esos días en Madrid como nunca antes en una guerra contra la población civil. Durante la Batalla de Madrid la ciudad pareció estar a punto de caer en manos de los golpistas. En el Puente de los franceses y en la Ciudad Universitaria las fuerzas leales a la República sufren lo indecible. Los generales Miaja y Rojo intentan remendar el roto con fuerzas provenientes de Usera y Vallecas…

En el interior de la ciudad el desorden era grande por las acciones de la Quinta columna y por los desmanes de gentuza armada y sin escrúpulos. El propio Santiago Carrillo, responsable del Orden Público en Madrid en aquellos días, confesaba en sus Memorias que “algunas detenciones y hasta ejecuciones habían sido fruto de venganzas personales…” Las llamadas “policías de grupo” actuaban sin control jurídico hasta que empezaron a funcionar los tribunales populares. El propio Carrillo ordenó la detención de un control en Ventas, aparentemente anarquista; y la escolta de un Ateneo libertario.

En plena ola de violencia, el domingo 15 de noviembre, parece ser que un tipo sin uniformar, pero armado; acompañado por otros se presentó en la casita en que vivían Hipólita y Conchita, con siete años recién cumplidos.


“¿Dónde estará esa foto de mi madre vestida de miliciana?”



Con siete años recién cumplidos, Conchita vio cómo ese tipo descerrajó uno, dos…, no se sabe cuántos disparos y asesinó a Hipólita, Poli, la atractiva morena de ojos verdes. Conchita recordaba un beso helado de muerte a su madre y recordaba decirle a un juez que sí, que aquella mujer era su madre. Soltera, pero su madre.

Alguien dijo que a Poli la mataron porque llevaba una medallita de una Virgen; alguien dijo que el tipo que la mató…, la pretendía. Pseudohistoriadores consideran a Hipólita una cifra del “terror rojo”.

Creo, a falta de más documentación, que Hipólita fue asesinada por ser mujer, llevara medallita o simplemente no hubiera accedido a los deseos primarios del tipo de la pistola.

Pasado el 25 de noviembre, no está de más recordar aquel 15 de noviembre con dos mujeres víctimas, una de ellas con siete años. 


No sé si me habría gustado tener los ojos verdes como Hipólita o azules como Mauricio, pero sí me gustaría saber dónde estará esa foto de mi abuela vestida de miliciana.

sábado, 18 de febrero de 2017

El Monumental, la calle Atocha, nuestros abogados…

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Mi infancia son recuerdos del cine Monumental como fábrica de sueños. En aquella inmensa pantalla recuerdo el jazz de Los Aristogatos, los puñetazos de Le llamaban Trinidad, la testarudez y dignidad de El puente sobre el río Kwait. El Monumental, en la calle Atocha, espejo de la plazuela de Antón Martín, era también una especie de meeting point aquellos días en que los grises del franquismo tomaban el centro de Madrid. En días de miedo, mi padre, con un olfato excelente, iba a buscarme por las tardes al colegio, en Atocha 45 desde casa, en Atocha 96. Allí la policía pedía documentaciones y luego la vida seguía: pan con chocolate o bocadillo de chorizo; jugar a las chapas y pegar cromos de El porqué de las cosas;  hacer los deberes; cenar; el Telediario de “la normal” (que no La 1) y luego, desde la cama, el murmullo lejano de la Ser o Radio Nacional.

La escultura de El Abrazo, fotografiada por @frlorente.
El Monumental Cinema nació con la idea de ser cine y teatro. En Madrid, patio de butacas, narra Nieves González Torreblanca cómo el 2 de junio de 1935 se fundó el Frente Popular. En realidad allí empezó a nacer el Frente Popular gracias al PCE, que hizo su primera aparición pública tras los hechos de octubre de 1934. Aquel día, en el Monumental, hubo un acto que fue de “gran importancia política por el momento en que se celebraba y por las cuestiones en él planteadas, los trabajadores madrileños expresaron su adhesión a la política y a la conducta del Partido”. (Historia del PCE). Aquel día el Monumental fue testigo de uno de los principales discursos de José Díaz clamando por la unidad de todos los partidos de izquierdas contra el fascismo.

Leo también en el magnífico libro de Leonardo Cohen, (Madrid 1936-1939. Una guía de la capital en guerra) que durante la guerra civil se realizaron importantes mítines. En uno de las Juventudes Socialistas Unificadas, celebrado en el Monumental, el joven Santiago Carrillo llamó “milicianos de cabaret” a esos hombres ajenos a la disciplina militar que paseaban por la ciudad luciendo sus armas y que apenas aportaban nada a la defensa de la ciudad.

Lógicamente en mi infancia no sabía lo luchador que fue el Monumental. Un cine que vi transformarse en Teatro cuando llegué a la adolescencia. En él desembarcó aquel exitoso musical que finalizaba repartiendo dinero falso: El diluvio que viene. Llegó el 11 de marzo de 1977 y allí estuvo hasta 1980. Un tiempo clave en la historia de este país.

Tres meses antes del estreno de El diluvio que viene eran asesinados, en el ecuador geográfico entre mi colegio y el Monumental, los Abogados de Atocha en su despacho laboralista del número 55. Aquellos días los recuerdo con miedo en casa y electricidad en mi calle. En Atocha. Mi madre, que padeció lo indecible en la madrileña guerra civil y su postguerra, era el detector principal del miedo. Bajaba a la tienda de ultramarinos y compraba latas. Latas de leche condensada, latas de sardinas, tabletas de chocolate, botellas de aceite… “por si acaso, que yo sé lo que es pasar hambre”, decía. A mí padre se le cambiaba el gesto, le aparecían tics por la cara y parecía mantener charlas consigo mismo.

Aquella noche del 24 de enero el ruido de sirenas en la calle de Atocha no se apagaba nunca. Recuerdo levantarme de la cama y preguntar a mis padres, que estaban en el salón si sabían qué pasaba. Me dijeron que no. A la mañana siguiente fui al colegio, “porque había que ir”, dijo mi padre. Lo cierto es que faltaron muchos compañeros y no hubo clase normal. Recuerdo el gesto de algunos profesores como don Antonio Santos, que algún comentario valiente hizo. El día siguiente, el 26 de enero, jornada del entierro, no fui al colegio porque mi padre decretó luto y “no había que ir” en un ambiente de miedo y silencio desagradable. Recuerdo una calle Atocha deshabitada.

Después, pasando los días con mis ojos preadolescentes, en un lento desperezar fue volviendo el jolgorio a la calle Atocha. Siguieron las manifestaciones, los botes de humo, los grises, los miedos en casa con los consejos maternales desatendidos: “no os asoméis a ver si va a entrar una bala perdida”. Vi los tiros que metían señores de traje y la sangre de cabezas rotas en el portal de casa. Porque evidentemente yo me asomaba… y con medio cuerpo por fuera de la ventana, hasta que un día se nos llenó la vivienda de humo de un bote policial. Bronca en la calle y bronca en casa.

Y en aquella semana santa de El diluvio que viene recién estrenado, las banderas rojas y centenares de coches tocando el claxon. El Mundo Obrero entró en casa a las claras con formato tabloide y un montón de secciones y, aunque mi madre siguió teniendo momentos de latas de sardinas y leche condensada, todo fue diferente. Tras El diluvio que viene, en el Monumental creo yo que algo estrenó Nacha Guevara. Curiosamente no recuerdo qué. Sólo recuerdo unas piernas que me parecieron inacabables en unas medias de negras. Aún guardo el autógrafo…

El pasado miércoles acudí al Teatro Monumental. Comisiones Obreras organizó un emotivo acto de homenaje en el cuarenta aniversario de los asesinatos fascistas. Allí estaba Alejandro Ruiz-Huerta, el último superviviente del atentado; Joaquín Navarro, el sindicalista de CCOO por el que preguntaron los asesinos; Manuela Carmena, la hoy alcaldesa abogada laboralista de Atocha 55. Allí estaba Sartorius, el Patri, y tantos…, allí estaba la historia viva de las Comisiones Obreras y del PCE de entonces.  Un merecidamente homenajeado Juan Genovés, autor del cuadro El Abrazo y el conjunto escultórico que luce frente al Monumental.

Las emociones se mezclaron: mi padre conmigo de una mano y el DNI en la otra esperando órdenes de los grises, las latas de leche condensada del miedo de mi madre, las sirenas del 24 de enero… Por mi mente y mis ojos desfilaron la buena gente de siempre y también los “milicianos de cabaret”, que decía Carrillo, y que siguen paseando su repulsivo postureo. Volvieron a mi corazón y mis recuerdos El Diluvio que viene y la conquistada libertad con la cara piernas de Nacha Guevara. Una libertad que este país ganó a golpe de muerte, bote de humo y mucho miedo.

No. La Transición no fue un pacto de salón entre las élites. La calle Atocha es testigo de excepción.


SOBRE EL DISCURSO DE JOSÉ DÍAZ EN EL MONUMENTAL, PINCHA AQUÍ.



martes, 8 de marzo de 2016

Beso de 8 de marzo / Por las mujeres

Hace ya un año que hice público este beso de 8 de marzo, el beso 24 de los Cincuenta besos. Clandestinos. Escritos a mano. Me gusta recordarlo.
Hoy, además, he recibido una carta alegato escrita a mano. Una carta adolescente de Marina, que ya anduvo por este lago hace casi dos años. La transcribo.

"8 de marzo

Ahí va un beso de miércoles, en violeta mujer, repleto de flores rojas. Un beso, sin caducidad, para que no erres el tiro. Para que no confundas al enemigo. Para que no apuntes a las amas de casa, sino a esos hombres de ordeno y mando, a esos tipos manipuladores, que humillan, que sí hacen piña con otros hombres en guerra de género.

Un beso mío, pero de mujer, para pelear contra esos hombres que llevan la virilidad entre las piernas y en la cartera. Un beso que desenmascare a hipócritas, falsos, vanidosos machos alfa disfrazados de corderos. Un beso mío, pero de mujer, por ser cariñoso y negociador hasta donde se puede. Un beso mío, pero de mujer, para que no copies las formas de los hombres, sino para que seas mujer, no sólo por falda y tacones, también para no dejarte humillar, presionar, achantar, violentar por eso, por ser mujer. Un beso mío, pero de mujer, porque tu poder no está ni en tu entrepierna, ni en tu cuerpo, ni en tu cartera, sino en tu corazón y tu cabeza; en tu sentido común; en tu razón y tus razones. Un beso mío, pero de mujer, para que destapes las formas intolerantes de esos hombres sin escrúpulos y te copien otras mujeres y tu hija aprenda y se saque del cerebro el machismo que impregna tantas cosas. Un beso mío, pero de mujer, para que te alces con poder y liberes a los hombres de sus cargas de macho.

Un beso que te quiere como persona, pero también como mujer. Entonces..., rectifico, no es un beso de mujer, es un beso de hombre que, humilde, intenta ser cómplice.

Y de la cajita coge dos. Uno íntimo para ti, si te parece, y otro a repartir con Begotxu, con Feli, Nerea y todas las chicas que andan por ahí; con tu ama, con las chicas de esta noche, con todas las chicas. Échale ovarios y felicita a todas tus chicas, hasta las menos amigas. Seguro, seguro, seguro que hay algo que os une, aunque no lo sepáis. Échale ovarios, a quitarse legañas y a abrir los ojos. Que nosotras parimos, nosotras decidimos".

Y en rojo, una palabra ¿escrita por ella?:

  "Precioso"

(Ya sabéis que los Cincuenta besos me los podéis solicitar o comprar en Madrid las librerías Muga y La Sombra. También, existe en digital como veis ahí a la izquierda).

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Por las mujeres


Y ahí van las letras escritas a mano de Marina.

“8 de marzo 2016.
Alcemos hoy todos el puño por todas aquellas brujas que murieron luchando por todas.
Por todas aquellas mujeres que no se callaron, por todas aquellas que se dejaron la garganta el alma por nuestra libertad, por todas esas que nos han allanado el camino, por las Trece Rosas, por otras tantas que dieron su vida a cambio de la justicia, por todas esas mujeres que, calladas, fueron asesinadas por algún machote; por aquellas mamás que se preocupaban más de que sus hijos no sufrieran que de su propio sufrimiento; por todos aquellos que han buscado su libertad y sólo han encontrado barreras; por esa poquitas valientes que mataron a su opresor, y también por todas nosotras que seguimos con la lucha de brujas, que protegeremos y ayudaremos a todas las que lo necesiten. POR TODAS NOSOTRAS Y PORQUE JUNTAS PODREMOS CON TODO. Alcemos el puño y gritemos que ¡aquí estamos y venimos a luchar!”




lunes, 21 de diciembre de 2015

Blanca Mata, la niña de la foto de Mundo Obrero

Blanca Mata en 1979
Blanca Mata en 2015
Destino o casualidad, vaya usted a saber. El hecho es que, treinta y seis años después me he encontrado a la niña de la foto de la portada de aquel Mundo Obrero, de fecha 23 de octubre de 1979. El destino, o la casualidad, hizo que un buen puñado de años después, ya mujer, se cruzara en la vida de Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras de Euskadi, y tiráramos del hilo que nos llevó al archivo histórico del PCE para recuperar aquel ejemplar histórico gracias a Victoria Ramos, Vicky.
En aquel tiempo los lunes no había prensa, salvo La hoja del Lunes, y con qué tranquilidad vivíamos, por cierto. Así pues, la información de aquel martes se refería a uno de los grandes mítines que se desarrollaron por Euskadi el domingo anterior a favor del Estatuto de Guernica que se votaba el 25 de octubre. Y caray, el periódico costaba 12 céntimos de los de hoy.

Creo que la foto se refiere al mitin de Bilbao, que contó con la participación de Santiago Carrillo. Hubo otro en Baracaldo, en el que participó Mario Onaindia y uno unitario en el frontón de Anoeta de San Sebastián en el que además de Roberto Lertxundi, del PCE; participaron Carlos Garaikoetxea, del PNV; Txiki Benegas, del PSE-PSOE e Iñaki Martínez, de Euskadiko Ezkerra.

Y es que a favor del estatuto estaban prácticamente todos los partidos, incluida ETA (p-m), que hizo una digna de Gila, el humorista, al interrumpir el programa Gente de Televisión Española para leerun comunicado en el que pidieron el sí para el Estatuto de Guernica y que se escuchó en el área de Bilbao. Herri Batasuna pidió la abstención y en contra se mostró la Alianza Popular de Manuel Fraga.

Aquel día de mitin comunista en Bilbao, en el objetivo de la cámara de Asun Maoño se cruzó Blanca, la pequeña abanderada que con sus cinco años recién cumplidos emulaba a La libertad guiando al pueblo, quizá menos épica que el famoso cuadro de Delacroix, pero mucho más graciosa. El responsable de ese ondear, claro, fue el padre de la criatura, a quien también he podido conocer en Bilbao. Se trata de Miguel Mata González, un conocido luchador en Bizkaia y sus Comisiones Obreras. Claro, el recorte de aquella foto, aunque amarilleada la guardaba como oro en paño, "y menuda sorpresa e ilusión me hizo ver aquella portada de mi periódico", explica.

La Libertad guiando al pueblo.
Miguel, en aquel tiempo militante del PCE, rememora perfectamente aquel día. Recuerda cómo la niña, en un entreacto, cogió la bandera y se subió al escenario a ondear la bandera “y es que tenía muchas tablas”. Claro, la libertad se estaba estrenando y aquel padre se llevaba a la niña a todos lo fregados porque dejaron de ser peligrosos. Cuenta Miguel que eran tiempos “de euforia, de alegría desbordada en que nos saludábamos puño en alto, gesto que Blanca copió y hacía siempre que veía una cámara de fotos…” A pesar de esa euforia y esa libertad que nacía, recuerda Miguel también algunas manifestaciones reprimidas brutalmente…

LA HOZ DE IBARROLA
 
El padre de Blanca, que recientemente ha publicado el libro de recuerdos Desde la atalaya, observa la foto de Mundo Obrero y, sonriendo, se refiere a esa hoz y martillo diseñados por Ibarrola para el EPK (Partido Comunista de Esukadi) que se ve en la pancarta del fondo; “una hoz muy de diseño, porque tú me dirás a mí cuando una hoz no ha tenido punta”.

Aquel 1979 estuvo repleto de convocatorias electorales: el 1 de marzo, elecciones generales que ganó UCD sin mayoría absoluta (UCD, 168 escaños; PSOE, 121; PCE, 23…); el 3 de abril, elecciones municipales y el 25 de octubre estatutos de Euskadi y Cataluña. El resultado de aquel referéndum cuyo resultado fue alentado por Blanca Mata a sus cinco años contó con una participación del 58,8 por ciento. A favor votó 90,27 por ciento y en contra, el 5,50 por ciento. Parece mentira que en aquellos tiempos la gente más variopinta se podía poner de acuerdo.

Y Blanca, hoy día, sigue siendo activista. Estudió periodismo, es feminista, roja, ecologista y amante de los libros, pero…, esa es otra historia. Eso sí, la bandera del PCE de la foto actual es propiedad del autor de este blog, regalo de su padre en una de esas primeras fiestas de la Casa de Campo. Sí. Esa bandera tiene más o menos la edad de Blanca, la niña de la foto de Mundo Obrero.
La foto actual está realizada en CCOO de Euskadi, lugar de encuentro.





lunes, 25 de mayo de 2015

Pelea tras las elecciones

- Nunca nadie te querrá como yo te quiero. Como te seguiré queriendo.

- Pues no me quieras tanto.

- He dicho "cómo, no "cuánto". No entiendes nada. No has entendido nada.  Y no te rías.

En Madrid, a 25 de mayo de 2015, bajo la atenta mirada de María Auxiliadora y su crío.

Una licencia poética en tiempo de intentar alcanzar acuerdos. En tiempos de hablar en vez de coger el canasto de las chufas. Importa más el cómo que el cuanto y no perder la sonrisa.

P.S. Queda abierto también el debate sobre la tilde de "cómo".

martes, 14 de abril de 2015

El Capricho, donde resistió y murió la República

Una de los accesos al búnker del Capricho.
Cuando la primavera madrileña se despereza, uno de los lugares imprescindibles es el parque del Capricho, el único parque verdaderamente romántico de la capital. ¿Y qué hago yo hablando del parque del Capricho un 14 de abril? Sencillo. Allí se mantuvo la II Segunda República latiendo en Madrid hasta el último momento.
El destino, o la casualidad, quisieron que el 14 de abril de 1930 comenzara a funcionar el Aeropuerto de Madrid Barajas. Aquel día  se autorizó a cuatro compañías a instalarse y, prácticamente un año después, el 22 de abril de 1931 se abrió al tráfico nacional e internacional.

Fue la cercanía al joven aeródromo y su relativa distancia del frente lo que hizo que a finales de 1936, poco después del golpe de estado de Franco, el Cuartel General del Ejército constitucional se instalara en el parque.

En 1937 comienza la construcción del búnker que serviría de refugio al Estado Mayor del Ejército leal a la democracia que hasta entonces estuvo en los sótanos del Ministerio de Hacienda. En agosto parece que ya estaba operativo el nuevo búnker con capacidad para 200 personas. Este conjunto militar y romántico sería bautizado con el nombre de Posición Jaca.

El búnker se encuentra junto al palacio, que sería la residencia y despacho del General Miaja hasta abril de 1938. Está escavado a una profundidad que oscila entre los 14 y 16 metros. Consiste en una gran galería central de unos 30 metros de longitud, 2 metros de ancho y 2,50 metros de alto. A ambos lados se van abriendo habitáculos, que tuvieron diferentes funciones como sanitarios, cuarto de maquinas, oficinas, hospital, sala de telégrafos, sala de mando. El refugio contaba con generador de electricidad mediante motores, depósitos de combustibles, conducción de agua potable, sistema de ventilación y diferentes sistemas de comunicación como teléfono o  telégrafo. Tres grandes chimeneas  de unos 5 metros en el exterior que proporcionaban  la correcta ventilación del interior. La posición estaba planteada para que esas 200 personas pudiesen resistir unas dos semanas.

Uno de los respiraderos del búnker.
Cuando Miaja se traslada a Valencia, fue sustituido por el coronel Segismundo Casado López, que mantendría el Cuartel General del Centro en la Alameda de Osuna hasta el final de la guerra.

El golpe de estado de Casado hizo que la Posición Jaca protagonizara los combates que se desarrollaron al final de la guerra en Madrid entre comunistas y casadistas. El día 7 de marzo de 1939 el lugar fue ocupado por los comunistas y fue reconquistado el día 8 por los partidarios de la Junta de Defensa. Mientras tanto, el ejercito fascista avanzaba metro a metro y se situaba en las puertas de la capital.

El parque del Capricho fue la última posición de la jefatura militar comunista en Madrid, donde los coroneles Joaquín Barceló y Emilio Bueno pugnaron hasta su fusilamiento por impedir la capitulación del coronel Casado ante Franco.


Hay mucha literatura sobre la posición Jaca, por ejemplo, para saber más: 






viernes, 27 de marzo de 2015

La primera huelga de la historia y el cronista Amennajet

Si alguien nos habla de huelgas históricas, nuestra mente evoca movilizaciones obreras en el industrial siglo XIX, pero que va, que va…Lo cierto es que el conflicto ha existido desde que los poderosos han intentado abusar de los trabajadores. Y así será siempre. La primera huelga de la que tenemos documentación data, nada más y nada menos, que del año 1166 a. C. (o sea, hace casi 3.200 años), y se desarrolló en ese Egipto faraónico de grandes obras, en un lugar llamado Deir el-Medina (la aldea en que se alojaban los trabajadores). Allí, al grito de "¡Tenemos hambre!" se llevó a cabo una huelga de ocho días. Los trabajadores lograron sus objetivos y descubrieron la huelga como instrumento, ya que en este mismo lugar, durante años se realizaron huelgas intermitentemente. Deir el-Medina se convirtió en un lugar en que la unidad de los trabajadores daba sus frutos.

En aquellos días reinaba en Egipto Ramsés III y, como tenían por costumbre los faraones, se le iba el presupuesto en grandes obras que le hicieran pasar a la posteridad aunque no tuvieran gran sentido práctico, algo que ha seguido dándose en el mundo contemporáneo.

El problema añadido en esos años es que al derroche había que sumar conflictos bélicos con vecinos fronterizos; la corrupción; la mala administración…, vamos, que
el mundo no ha cambiado tanto en los últimos treinta siglos.

Pues bien, los 120 trabajadores de la tumba de Ramsés III se alojaban en la aldea Deir el-Medina junto a sus familias en 70 casas. Una cuadrilla de trabajadores estaba formada por 60 hombres divididos en dos equipos: un capataz, un delegado y uno o varios escribas. Había albañiles, canteros, pintores, tallistas de relieves y escultores, además de escribas, vigilantes, obreros con y sin cualificación y campesinos. Todo ello supervisado por un visir o un delegado real. Para complementar la vida del poblado estaban los pescadores, pajareros, aguadores y lavanderos. Además, a cada brigada se asigna un médico que visita regularmente el poblado.

El contramaestre era quien dirigía y vigilaba la actividad, anotando las faltas al trabajo. Según la documentación que ha llegado de este lugar, estaba justificada la ausencia por enfermedad, por la celebración de la fiesta de la madre, y por discusión con la esposa. Las ausencias no justificadas recibían una sanción. 

Ramses III
La crisis

Los salarios se calculaban sobre la base del valor del grano de diversas calidades. Por ejemplo, el jefe de los obreros percibía un salario de 133 litros de un grano de primera calidad y otros 640 litros de segunda calidad; cada obrero cobraba 174,75 litros y 466 litros respectivamente; el vigilante 88,25 y 174,75… El salario se paga en víveres, pues diariamente cada obrero recibía cerveza, grano, pan, pescado seco y verduras.

Pero Egipto en aquellos días se sumió en una profunda crisis económica (esto también nos suena). En aquellos años ya estaba de moda el hierro y la plata y, al perder poder en Asia, Ramsés III tuvo que empezar a comprar estas materias primas que no existían en el país. Como pasa hoy día, Ramsés adoptó unas "medidas de ajuste", que produjo una terrible inflación, poniéndose el precio del grano a precios imposibles. Entretanto, los funcionarios corruptos se enseñoreaban.

La primera huelga de la historia surge en este contexto, los trabajadores, unidos se manifestaron al grito de "tenemos hambre" e hicieron una sentada a las puertas del templo. Desconfiados de las promesas se pasaron toda la jornada acampados. Lograron que se les pagaran las raciones del mes anterior, pero ya expertos en detectar abusos, exigieron la paga del mes en curso. Al octavo día de huelga les fueron entregadas las raciones del mes.


Así lo contó la prensa

Según El Papiro de la huelga, conservado en Turín (Italia), junto a otros documentos encontrados en la zona y que hoy se conservan en El Cairo y varias ciudades europeas, la huelga comenzó el día 10 del mes de Peret, en el año 29 del reinado de Ramsés III, (1166 a.C.) debido al retraso de una paga "distraída" por el gobernador de Tebas Oeste. Su redactor fue el escriba Amennajet, que hoy se convierte en colaborador de La vida desde el lago. Escribía así:

"Año 29, segundo mes de la segunda estación, día 10. Este día el bando cruzó las cinco paredes de la necrópolis, gritando: "¡Tenemos hambre!'"… y se sentaron a espaldas del templo de Tutmosis II, en el límite de los campos cultivados. Los tres interventores y sus ayudantes fueron a instarles que volviesen al recinto de la necrópolis, e hicieron grandes promesas…"¡Podéis venir, porque tenemos la promesa del Faraón". Sin embargo, no era bastante una promesa en nombre del rey, pues los huelguistas pasaron el día acampados detrás del templo, y no volvieron a sus habitaciones de la necrópolis hasta que se hizo noche. El tesoro real se abrió, y se les entregaron las raciones del mes anterior.


Los trabajadores se ablandaron un tanto con la paga, pero la dura experiencia les había decidido a no contentarse con una satisfacción parcial: pidieron también la paga del mes corriente. Al día siguiente se reunieron en "la fortaleza de la necrópolis", que debía ser el cuartel general de los policías. Montumosis, jefe de la policía, reconoció la justicia de sus demandas, pero les rogó que guardasen orden: "Mirad, os doy mi respuesta: Subid (a vuestras casas) y recoged vuestros utensilios y cerrad las puertas y traed a vuestras mujeres e hijos. Y yo iré al frente de vosotros al Templo de Tutmosis II y os permitiré estar allí hasta mañana". Por último, al octavo día de huelga, les fueron entregadas las raciones del mes.


domingo, 22 de febrero de 2015

Tarde de domingo

En estos tiempos raros que vivimos sigue habiendo tardes invernales de domingo a contraluz. 

Tardes de 15 años con muchas más preocupaciones que una portada del periódico.

Tardes de una gata doméstica que no olvida que algo de cazadora tiene. Tarde de domingo que se desvanece en la noche. 


sábado, 14 de febrero de 2015

50 besos de amor. Dos besos más


El beso de Klimt
No soy yo muy de celebraciones impuestas por grandes almacenes, pero creo que me he encontrado con una historia de amor, o Amor, que intento descifrar... Me acerqué esta mañana, San Valentín y sábado de Carnaval, al mercadillo de La Elipa, junto al Cementerio de la Almudena, a comprar fruta y verdura de temporada. Allí anduve hasta que una cincuentena de fascistas con símbolos inconstitucionales y de ideología nazi se encaminaron; protegidos por la Policía Nacional, que no detenidos; hacia el cementerio dando gritos  que hablaban de conquistar no sé qué y acabar con los comunistas. Un amigo, Antonio, me ha hecho caer a través de twitter, que seguramente iban a conmemorar la muerte de Matías Montero.

La cuestión es que entre sujetadores, bragas y camisetas “a leuro”, una gitanilla había desplegado una mesita con…, bártulos. Libros viejos, postales viejas, fotos viejas... Me han llamado la atención dos latas de las de Cola-Cao de cuando era pequeño. He abierto la primera y me he encontrado, en primer término, una vieja postal con El beso de Klimt, en un sobrecito. En el mismo sobre una nota manuscrita con bonita letra en un papel que supongo antiguo aunque bien conservado. Transcribo:
  
“14 de febrero

Ahí va un beso rápido, de a la carrera y repleto de objetivos. Otro beso que no espera respuesta pero que te quiere.
De la caja coge el que desees, según tu animo y tu tiempo. Desde luego no será empalagoso ni envuelto en papel rojo y con rosas. Eso sí, los dejé llenos de cariño y seguro que también te quiere. Como yo”.
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¿Una caja con besos…?

Lógicamente llevo toda la tarde desplegando notas, fotos, postalitas y recuerdos algo fetichistas. Creo que he contabilizado cincuenta besos correlativos en notas que intento contabilizar por fechas, aunque no tienen año. Aunque el primero que he visto ha sido el de 14 de febrero, había otro, anterior:

“13 de febrero

Ahí va este beso de lunes que espero recojas descansada. Cogí cierta manía al lunes, ya sabes, y quizá por ello mis besos de lunes no suelen ser demasiado floreados. Pero van venciendo sentimientos encontrados y hoy disparo un beso de lunes grandioso, de ¡a por el lunes! Un beso ganador para una ganadora; un besoamor único en su especie; un beso continental inacabable”.

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Sí. Creo que hoy no duermo leyendo y releyendo secretos e intimidades. Tratando de adivinar de quién podrían ser estas cajas de Cola-Cao. Buscando pistas. Según vaya sabiendo ya cuento. O sea, que continuará.

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Las famosas cajas de Colca-Cao, reconvertidas en contenedor de secretos.
Ahí ando intentando poner orden en el papeleo de las latas de Cola Cao, en estos días de aniversario de estos misteriosos besos escritos. Tal que un día como hoy de no sé cuándo…:

“15 feb
Hoy no puedo enviarte beso elaborado. Quería pero no puedo. Estoy enfadado, triste, cansado, desanimado. Y desganado hasta para enviarte un beso, que además no iba a ser sincero.
De la caja, como quieras. Es tuya”.
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​Más allá del estado de ánimo del autor de estas líneas, queda claro que es de sexo masculino. Y sí, está enfadado. Sin embargo, parece que en pocas horas le cambia el ánimo porque hay que ver como dispara el 16 de febrero:

“16 feb

Toma un beso y lo multiplicas por sí mismo, que tenía uno en mi debe. Yo quisiera que fuera un beso como una descarga eléctrica que, aunque te pusiera los pelos de punta, te llenara las baterías a tope. Un beso que te insuflara renovado vigor para las peleas y mil batallas que acechan. 

Quiero que sea, como siempre, un beso compañero, camarada, cómplice, que te levante si tropiezas. ¡¡Qué ostias!! Un beso musculoso, armado, guerrillero, peleón, rebelde, insistente, descarado, poderoso. Un beso que te eleve, un beso que te dé alas. 

Venga amor, un beso que te haga sonreír. ¡¡Qué cojones!! Un beso que te haga reír. Un beso para que seas feliz, joé. Un beso para recapitular y ver que vas viento en popa a toda vela. Y para que al mirar al futuro te veas con una nueva vida, joé. Pasando de monstruos y pedorros, de adinerados, de broncas y violencias gratuitas, pasando de cotilleos, de resalseo...

Que sí, que no hay calma chicha, ni vía muerta, reactívate. Ya lo sabes: cumple sueños, en vez de superar objetivos. Sueña con ser feliz. Mira lo que has avanzado, joé.

¡¡Ah!! Y tu tropa (me pido valeroso abanderado) está contigo, pero..., claro, tú eres la capitana. No te pierdas en la retaguardia porque hasta el abanderado se despista. Ordena tocar arrebato, o zafarrancho de combate. Venga, un beso arenga de a por ellos, a por los pedorros, a por los petardos…
Un beso..., que te puede dar algo.

Y de la cajita..., pues haz una macedonia de besos. Si te parece. Para que sean multiusos”.

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Sobre este beso, con bolígrafo rojo aparecen dos palabras:

“lo haré...”

Llegados a este punto, parece claro que las cajas de Cola Cao son de la mujer, que recibía las notas de un hombre. Notas manuscritas. Lo que no veo son sobres con direcciones, ni sellos, ni matasellos. O las hicieron desaparecer, o no se enviaban esas notas por correo.

Sigo intentando descifrar y os continuaré contando…

AL FINAL HE DECIDIDO CONTINUAR ESTA HISTORIA AQUÍ.

lunes, 12 de enero de 2015

Charlie Hebdo contra el fanatismo

Urgente: Se buscan 6 dibujantes.

"Urgente: se necesitan 6 dibujantes" (El espíritu de Cahrlie Hebdo no ha muerto)



El jueves a la mañana vi en Facebook que el bueno de Germán Temprano ponía en su muro el avance de una noticia espantosa. Germán es periodista y, a pesar de su habitual retranca, ironía y humor, quizá por ello, di credibilidad a lo que ahí puso. Tal como leí la entradilla se vino a mi cabeza la matanza de los Abogados de Atocha allá por 1977. Un crimen selectivo y sabiendo a quién se apuntaba. En este caso un crimen, fundamentalmente, contra la libertad de expresión. Aquella noche tuve un dormir inquieto como con mayor frecuencia me ocurría en los ochenta a cuenta de bombas, tiros y terror. Con sentimientos nada claros he observado reacciones, leído preciosos textos, emotivos dibujos... También he intentado saber por qué el ser humano es tan terrible cuando se lo propone.

“Religión”, “intolerancia”, “venganza”, “odio”, “violencia”, eran palabras que dibujaba en el folio, pero al final la que ganó la partida es “intolerancia”; aunque creo que empatada con “humor”, “ironía”, “sátira”, “incorrección”…, que los tiros fueron destinados a quienes critican con las gafas del humor puestas. Así pues, cogí ese librito tan breve como contundente: Contra el fanatismo, de Amos Oz, que tengo convenientemente rayado y subrayado. Uno de esos libros que nos marca y en el que precisamente se habla de las dos palabras que menciono.

“Jamás he visto en mi vida a un fanático con sentido del humor. Ni he visto que una persona con sentido del humor se convirtiera en un fanático, a menos que él o ella lo hubieran perdido. Con frecuencia, los fanáticos son muy sarcásticos y algunos tienen un sarcasmo muy sagaz, pero nada de humor. Tener sentido del humor implica habilidad para reírse de uno mismo…”, escribía el escritor israelí.

Evidentemente, los asesinos carecían de sentido del humor, incapaces de digerir unas caricaturas de Mahoma. También Oz nos dice que “la semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo” y que “hay algo en la naturaleza del fanático que es esencialmente sentimental y al mismo tiempo carente de imaginación”. Caray, creo que el fanatismo está por todas partes según estas premisas.

No tengo ni idea de dónde les ha salido este fanatismo a los asesinos aunque teorías hay. Parece claro que lo que para Marx sería el lumpemproletariado, cada vez mayor gracias a la crisis mundial capitalista; unido a una juventud desarraigada y sin expectativas de futuro, son caldo de cultivo para la fábrica de terrorismo religioso extremo e irracional que tan bien se maneja en la cosa de la globalización y las redes sociales.

Casi en directo hemos visto como los terroristas (no me atrevo a decir salafistas, yihadistas, pro tal o pro cual, porque la cosa es más complicada de lo que parece) disparaban a quema ropa contra un policía, musulmán por cierto. Y en directo hemos visto a la policía liberar rehenes y matar a otro terrorista o acceder por unas azoteas al escondite de otros. Al tiempo hemos leído opiniones de calado intelectual como las de Willy Toledo, que se han convertido en Trending Topic al instante. Y, como dice la chavalería, yo lo flipo.

La esperada portada contiene otra caricatura de Mahoma.
Los que aquí no toleran al viejo Jueves o la revista Mongolia se convierten en la vanguardia de la libertad de expresión. Y lo sigo flipando. Y se monta una manifestación contra el terrorismo y por la libertad encabezada por, por ejemplo, Netanyahou; y Rajoy, mentor de la ley Mordaza en nuestro país que ahora es un líder europeo defensor de la libertad de expresión y yo lo sigo flipando. No entiendo nada pero tampoco quiero enfadarme porque lo fundamental es la unidad. O sea, que hablamos simplemente de hipocresía. Hipocresía que profesan hasta esa minoría de Podemos que querían impedir el sábado a las gentes del PSOE o de IU manifestarse para exigir la medicina que puede curar la Hepatitis C.

En  medio de esa duda que se convierte en comezón me encontré con el tuit de un tipo que sabe lo qué es que el terrorismo te meta un bombazo por escribir. Decía Gorka Landaburu ayer que: “Algunos se fijan en la foto de los mandatarios; lo importante es que se han manifestado laicos, ateos, judíos, musulmanes, todos juntos”. Y caray, después de respirar hondo, creo que el periodista vasco, francés y español tiene razón.

Me quedo con la curiosidad que no podré desvelar de qué portada hubieran hecho los asesinados aunque vemos que el espíritu vive. Y aunque soy ateo… ¿andarán los terroristas en el mundo de los muertos persiguiendo a gorrazos a los dibujantes del Charlie Hebdo, o en un paraíso rodeados de no sé cuántas mujeres espectaculares? Estas religiones… Como para no tomarse la cosa a cachondeo, y si no que le pregunten a la Virgen.