Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 6 de marzo de 2018

Ante el 8 de marzo: Laura Moreno, joven, trabajadora y feminista

El otro día tuve la fortuna de conocer a Laura. 
Remirando un dato en pillada de @frlorente 
Laura, como su amiga y compañera Miriam, que es quien me la presentó, son la personificación de que hay esperanza en el futuro y de que ese futuro ya está moldeándose con rostro de mujer. No para, Responsable del grupo de Mujeres Jóvenes de CCOO de Madrid. Además es la responsable de Feminismos y Diversidades del renacido, no sin esfuerzos, Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid.
Laura es educadora social y conoce muy de cerca el problema de la violencia machista ya que trabaja desde hace dos años en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid. Leganense de 26 años decidió organizarse en las Comisiones Obreras junto a otras compañeras para denunciar su situación de precariedad en su anterior trabajo, en una ludoteca.
A primera hora de la mañana, en una cafetería del castizo barrio de Las Letras ella saborea un Cola-Cao y yo, cosas de la edad, ingiero un té verde casi a modo medicinal. Entre sorbo y sorbo charlamos a cuenta de la huelga y movilizaciones del 8 de marzo, jornada que este año tiene pinta de convertirse en hito histórico.

 “La brecha salarial es otra forma de violencia machista”


P. Mujer y joven… ¿es realmente un coctel explosivo para introducirse en el mercado laboral?
R. Aunque los varones jóvenes también tienen complicado el acceso al mercado laboral, nosotras sí padecemos una doble discriminación. En sectores feminizados, como el sociosanitario y los relacionados con los cuidados, se da la paradoja de que se nos exige una experiencia que lógicamente no tenemos y…, si no se nos contrata, nunca tendremos la experiencia.
P. ¿Crees que entre la juventud y la adolescencia estamos viviendo un repunte del machismo?
R. La solución del machismo debería encontrarse en la educación. Hasta que no se modifique el sistema educativo poco se podrá avanzar. Los datos son aterradores. En 2017 hubo 356 adolescentes detenidos por violencia machista, una cifra que se ha triplicado en los últimos diez años. Además, un 27 por ciento de jóvenes ven normal la violencia de género y una de cada tres mujeres jóvenes ven normal los controles de sus parejas, por ejemplo en el móvil. También aquí se da otra paradoja. Vivimos en un momento en que el debate del feminismo está en la sociedad, pero los datos nos dicen lo contrario.
P. Mencionas el móvil, ¿las redes sociales son un peligro?
R. Al igual que me refiero a la importancia de la educación, otra cara de la misma moneda son las redes sociales, pero también los medios de comunicación, el cine, las series, la publicidad… ¿qué valores estamos enseñando con películas tan taquilleras como Crepúsculo, Tengo ganas de ti o Tres metros sobre el cielo?
P. Las movilizaciones mundiales del 8 de marzo tienen dos pilares básicos: la violencia machista y la brecha salarial...
R. En realidad la brecha salarial es otra forma de violencia machista. Lo que está claro es que nos tenemos que movilizar ahora, con contundencia y también de la mano de pensionistas, porque los salarios de hoy son las pensiones del mañana. A día de hoy la brecha de pensiones es de 450 a favor de los varones, precisamente porque las mujeres abandonan el mercado laboral en su primer embarazo y luego es complicado reinsertarse; pero también por la precariedad, temporalidad y la poca calidad de los empleos de las mujeres.
P. ¿Piensas que se está generando enfrentamiento entre sexos?
R. A todos los gobiernos les va bien el “divide y vencerás”. Siempre se promueve el enfrentamiento, en este caso se pone el acento en la idea falsa de que machismo es lo contrario de feminismo y no es cierto. Tenemos que ir en unión. Es imposible lograr la igualdad por separado. Creo que las movilizaciones feministas deben tener mujeres en la vanguardia, pero tampoco se puede invisibilizar a los hombres, que también son la mitad de la humanidad. Hay que trabajar por la complicidad.
P. ¿Y la situación en la Comunidad de Madrid?

Por una cuestión ideológica no existe un compromiso. Igual que se quiere acabar con los servicios públicos, se quiere acabar con las políticas de igualdad. La situación en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid es caótica: crecen los recortes, se reduce el personal, se externalizan los servicios en beneficio de empresas multiservicios que no son especializadas… es una cuestión de ideología, igual que lo es la ausencia de un Plan de Igualdad desde 2005.



miércoles, 21 de febrero de 2018

José Moises Martín: "Necesitamos urgentemente una recuperación salarial"

En un retrato de @frlorente 
Hace cosa de un mes contaba en esta vida desde el lago sobre el libro España 2030: Gobernar el futuro de José Moisés Martín, Mac, a quien conocí hace cosa de veinte años cuando él era un joven que andaban por el Consejo de Juventud de España (CJE) y yo, siempre menos joven, confundí con Adrien Brodi. No es difícil encontrarnos a Mac en las radios y televisiones explicando coyunturas o estructuras de la economía. También son muchos sus artículos de opinión en prensa. Y es que es un tipo muy pedagógico. Así pues me acerqué con Fran Lorente a efectos fotográficos a la empresa que dirige y allí hicimos un repasito más que interesante  sobre el pasado, el presente y el futuro... Desde lo local, Madrid ciudad o Cataluña, a lo más global, sin perder la perspectiva de las nuevas realidades laborales y asuntos como pensiones o salarios.

Desde hace varios meses mantiene un artículo semanal en el diario 20 minutos. Su curriculum es muy amplio, tanto en formación como en experiencia, donde ha trabajado en el ámbito del desarrollo económico y social en el sector público, en el no gubernamental y en empresas privadas. Actualmente es socio y director general de Red2Red Consultores, especializado en políticas públicas. Además es miembro de Economistas Frente a la Crisis, de la Sociedad de Economía Mundial y de la Asociación Española de Economía y Finanzas Internacionales.

P. Hace ahora dos años veía la luz tu libro España 2030: Gobernar el futuro que, con el horizonte de ese año, es una argumentada propuesta de gobierno para España muy influída por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, formulados por Naciones Unidas. En este tiempo ha surgido en el escenario Donald Trump, el Brexit, mayores tensiones con Corea del Norte, continúa el terrorismo yihaidista, en España se ha disparado el conflicto catalán… ¿Siguen vigentes tus propuestas para 2030?

R. Las reflexiones que realizo en el libro no han perdido valor. De hecho, algunas de las cosas que están ocurriendo en el mundo son reflejo de la incapacidad que tienen nuestras democracias, en el sentido más amplio de la palabra, para afrontar cambios. Han surgido tensiones importantes con Trump, en Austria la ultraderecha va a gobernar, en España ha crecido la crisis territorial con esto que llamamos “procesismo”, que me parece que comparte muchos elementos con esta respuesta de repliegue hacia la soberanía nacional de intentar protegerse de un mundo que está cambiando y del cual no tenemos todas las respuestas.

P. Empecemos por el mundo. Si vemos la botella medio vacía del crecimiento demográfico y el crecimiento económico, el futuro que se nos avecina, principalmente en el escenario medioambiental, puede ser preocupante.

R. Es cierto que son dos factores determinantes. Demográficamente, vamos hacia un mundo envejecido, muy urbano y en el que los desequilibrios van a ser muy grandes. Así, mientras Europa va a perder 80 millones de personas en edad de trabajar en los próximos decenios, África va a crear 800 millones. Esos desequilibrios representan un reto muy importante. Ciertamente, a efectos de Medio Ambiente, estamos traspasando el límite de la sostenibilidad. No existe concienciación sobre lo que está ocurriendo. Uno de los recursos naturales de los que menos se habla y resulta más preocupante es el agua. De aquí a 2030 las necesidades globales de agua no van a estar satisfechas. El mundo estará superpoblado con incapacidad para repartir adecuadamente los recursos y un sistema de gobernanza muy débil.

P. Actualmente en el escenario mundial hay instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional que hacen recomendaciones que pueden resultarnos sorprendentes si las comparamos con el pasado cercano. ¿Es una buena noticia que recomienden subidas de salarios o de impuestos?, ¿qué está sucediendo?

R. Aunque a algunos nos esté costando entenderlo, creo que es una buena noticia, lo cual no implica que sea totalmente positivo. Estamos viviendo un cierto reflujo del neoliberalismo, que ha sido la potencia hegemónica intelectual desde el año 1980 hasta la crisis. Aunque el neoliberalismo sigue peleando, está perdiendo capacidad, se está vaciando en dos direcciones: el populismo y ese centro reformista que no tiene muy claro hacia donde ir pero de alguna manera recupera asuntos que se venían reclamando por la izquierda desde principios de los ochenta. Las fuerzas conservadoras neoliberales se están replegando hacia la soberanía nacional y de esa mezcla surge el populismo que nos lleva a un mal camino. Por otra parte, muchas de las verdades irrefutables, casi dogmas de fe de los ochenta hasta final de siglo, han resultado empíricamente falsas. Es por ello que se está generando una nueva agenda más tendente al pensamiento tradicional continental. No digo socialdemocracia, pero sí un reformismo que incluye componentes como la protección social. Por ello, las posiciones del FMI y el Banco Mundial son ahora más matizadas y en cierto sentido están reorientando sus recetas hacia una mayor protección y lucha contra la desigualdad.

P. Centrémonos más en España. En tu libro España 2030… relatas que la crisis en nuestro país no ha sido tanto coyuntural sino de modelo. Un modelo anclado en la Transición. ¿No está demasiado en entredicho la Transición?

"Tengo una relación contradictoria con la Transición"
R. Tengo una relación contradictoria con la Transición. Pienso que se hizo lo que se pudo y no creo que se hubiera podido hacer mucho más. La mayoría de las transiciones exitosas han sido relativamente parecidas a la española: pacíficas, con acuerdos y consensos. Ahora bien, pasado el momento de consolidación democrática, en los años ochenta, nos echamos a dormir. Tampoco hemos mirado lo que ha ocurrido en otros países con procesos pacíficos de transición. Es decir, que se ha terminado juzgando a los dictadores, se ha terminado con las leyes de punto final y se ha reconocido la memoria histórica, cosa que en España no ha sucedido salvo muy limitadamente. En España, la Transición cristalizó y se convirtió en una camisa de fuerza. De lo que sí estoy convencido es de que no podemos cambiar de modelo sin reproducir un consenso parecido.

P. También en tu libro menciona las últimas constituciones españolas y se viene a considerar la de 1978 como “moderada” frente a las “rupturistas” de 1812 y 1931. Una autoridad como Nicolás Sartorius considera “rupturista” la Constitución de 1978 por cuanto supuso la ruptura con el franquismo. Además, las armas la tenían “los otros”.

R. Desde luego no somos conscientes del carácter autoritario que tenía la dictadura franquista. Pasar de ahí a la democracia, como dice Sartorius puede ser un elemento de ruptura tremendo. Lo cierto es que cuando estás en un hoyo y sacas la cabeza, parece que es la bomba, pero hay que seguir saliendo, si no, sigues dentro del hoyo. Lo que sabemos quienes no vivimos ese momento es por lo que nos han contado y hemos leído y es que la Transición no supuso una ruptura traumática. A largo plazo, donde hemos salido perdiendo es en los elementos simbólicos. Por ejemplo, ¿es hoy mejor la calidad de vida de Portugal? Pues no. ¿Es mejor la calidad de la democracia portuguesa? Tampoco. Pero Portugal tiene una concepción republicana del estado. Ahí sí se nota un elemento de ruptura. Creo que el modelo establecido en la Transición se ha agotado y por ello nuestra crisis se ha agravado, aunque el problema no viene de 1977, sino de que veinticinco años después no había habido ningún movimiento de estructuras de poder, debido a que una parte de la sociedad entró en la democracia con el freno de mano echado, y a día de hoy sigue igual.

P. En su libro y sus artículos denota cierta obsesión por el consenso pero no cree que en este país, incluido el conflicto catalán, la ciudadanía es la primera que vota opciones que no apuestan por el consenso.

R. Esto forma parte de la ausencia de proyecto de país. En el caso catalán están pidiendo una independencia, pero no dicen para qué. Aquellos países donde hay líderes con capacidad de influir, son líderes que presentan proyectos de país, que son capaces de aglutinar a una masa suficiente de personas que se sientan cómodas como para poder acometer transformaciones. Consenso no significa unanimidad. Lo que aquí ocurre es que nos dedicamos a pelearnos para ver quién es el capitán del barco y nadie dice que hay que cambiar de barco y que tenemos que variar el rumbo y la dirección.

P. Respecto a la ausencia de proyecto de país usted mira hacia atrás para ver hacia dónde vamos. Entre 1960 y 2008 el crecimiento de España es impresionante. A partir de ahora, aunque se crece económicamente, la tendencia no es nada optimista.

R. En el periodo 1960-2008 España ha sido uno de los países del mundo con mayor crecimiento, con un nivel similar al denominado “milagro coreano”. El problema es que ahora no existe una agenda y seguimos viviendo de las rentas de aquel impulso. A fecha de hoy, el modelo de producción que tenemos es muy parecido al anterior a la crisis, si no es prácticamente el mismo. No hay una visión clara de hacia dónde podemos avanzar y esto hace que el enorme proceso de transformación esté agotado. También hay un elemento generacional importante. Quienes tenían treinta años en los setenta no han sido capaces de generar un relevo y existe un agotamiento generacional. Por otra parte, las generaciones que vienen detrás no han sido capaces de tomar el timón. En 2016 tuvimos una oportunidad. Hubo un momento en que el destino del país estaba en manos de una nueva generación: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, pero esa generación ha fracasado: a día de hoy sigue gobernando Mariano Rajoy, un señor que tiene veinte años más que todos ellos. Si se hubieran puesto de acuerdo en un programa de acción probablemente hoy estaríamos viviendo en otro país. Por tacticismo, intereses o presiones de unos y de otros, hemos dimitido de ese momento y la próxima vez que esta gente tenga la oportunidad de gobernar tendrá cincuenta años.

P. Otra de sus grandes ideas fuerza es la necesidad de un pacto educativo. Es decir, la necesidad de aprendizaje para que este país avance y se atreva a realizar cambios productivos.

R. Esa es una de las grandes debilidades de nuestro país. Cada Gobierno ha redactado su ley educativa y el siguiente la ha sustituido. No hemos sido capaces de constituir un consenso mínimo sobre qué queremos de nuestro sistema educativo. A fecha de hoy hay gente para quien el sistema educativo solo sirve para adoctrinar. O sea, el problema es si se da la asignatura de Religión o no, porque la religión en este país es un elemento simbólico. Esto es de lo que finalmente estamos hablando y mientras no esté resuelto puede que no podamos hablar de lo demás. La religión católica está bloqueando el sistema educativo. Sería mejor hacer un referéndum sobre si hay que impartir Religión o no.  

P. En tus reflexiones, en el proyecto de país, otorga mucha relevancia a la importancia que tienen las ciudades y las regiones. Pone como ejemplo legislación municipal de gran trascendencia como es la reducción de contaminación. Este intento lo vivimos en Madrid capital y no está exento de polémica.

R. Manuela Carmena tiene un proyecto de ciudad de Madrid para los próximos treinta años. No es un experimento, es un cambio de modelo de ciudad. Es mucho lo que está haciendo para lograr una ciudad más sostenible, más transparente y más innovadora. El problema, las confrontaciones se generan en los elementos simbólicos. Es decir, que el PP y Ciudadanos salgan diciendo que hay que quitar los carriles-bici, los manda al siglo XIX. Pero nos estamos pegando por símbolos como las cabalgatas de los Reyes Magos sin tener en cuenta la importante agenda que se está marcando a nivel de modificación de la ciudad. Carmena, y lo que representa, está aplicando un modelo transformador que pondría a Madrid entre las principales ciudades del mundo, pero estamos en permanente confrontación con los elementos simbólicos.

P. Bueno…,  ¿no es otro elemento de confrontación la “regla de gasto” impuesta por Cristobal Montoro desde el Ministerio de Hacienda para controlar el gasto de ayuntamientos?

R. La regla de gasto es una injusticia tremenda, porque lo único que hace es distribuir injustamente la carga del ajuste. El Gobierno central también podía ponerse una regla de gasto y dejar tranquilos a los ayuntamientos. Es imprescindible que esta regla se modifique porque si no, estás ahogando a ciudades que son el motor económico del país y si Madrid se ahoga financieramente, lo va a pagar España. Este país se mueve, para bien o para mal gracias a media docena de grandes ciudades. Para bien, por lo que suponen de modernización, cosmopolitismo…; para mal, por lo que representa de vacío absoluto del resto del país.

 La subida del SMI que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva



P. Se acaba de firmar el acuerdo sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) entre Gobierno y agentes sociales, que curiosamente ha sido objeto de críticas por facciones de la izquierda…

R. La subida que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva. No la podemos criticar. A mí me gustaría que fuese de 1.100 ó 1.300 euros, pero cambia más la vida de las personas una subida como la que se ha pactado que todos los tuits y declaraciones diciendo que queremos un SMI de 1.500 euros. Lo que es impensable es que todo el mundo vaya a hacer lo que tú digas.

P. Otro asunto de relevancia son las pensiones. La inflación empieza a crecer y la subida está estancada en el 0,25 por ciento, por lo que ya se está perdiendo poder adquisitivo. Aunque el derecho está consagrado en la Constitución…, ¿habrá dinero en la caja para pagarlas en el futuro?

Pillada de @frlorente "¿habrá dinero para las pensiones?"
R. La gestión de las pensiones es una de las grandes estafas que vivimos en este país desde los años ochenta, incluso antes, por el hecho de pensar que las pensiones son un sistema de protección social, separado del resto de políticas sociales. Si existen problemas no es porque los actuales pensionistas no hayan contribuido. Han contribuido de sobra. Si en su momento, la caja de las pensiones se hubiera dedicado a pagar exclusivamente pensiones y no  a pagar el sistema público de salud, en la hucha habría ahora 590.000 millones de euros. Es decir, estaría sobrefinanciada. Lo que ha ocurrido es que el dinero de las pensiones se ha utilizado para evitar subidas de impuestos. Si en los años ochenta, la sanidad se hubiera pagado con impuestos, como ahora, la caja de las pensiones estaría sobradamente saneada. No es esto una crítica a lo hecho, sino que lo que planteo es que el sistema de contribuciones ha aliviado la presión fiscal porque se han estado pagando con contribuciones lo que debería haber sido financiado con impuestos. En mi opinión habría que pagarlas con impuestos no finalistas y creando un sistema de contribución de pensiones más proporcional. 

P. En este asunto, también nos meten miedo para que nos apuntemos a planes privados.

R. Si la clase media-alta paga un sistema mixto y el sistema público de pensiones ya no es un problema para ellos, se va a convertir en un factor de exclusión social. Además genera el peligro de que los servicios públicos que dejan de ser universales, o suficientemente universales, normalmente terminan por agotarse.

P. Acaban de comenzar las negociaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva entre los agentes sociales, entre cuyo punto fundamental se encuentran los salarios…

R. La Reforma Laboral de 2012 sirvió para desvincular la productividad de los salarios. La productividad en este país ha crecido en estos últimos seis años diez veces más que los salarios. Evidentemente es un contexto muy favorable para los empresarios.  Desde el año 200 a la actualidad, la participación de los dividendos empresariales en la economía ha aumentado un 60 por ciento y los salarios siguen estancados. Durante la crisis podía tener sentido cierta concentración de las rentas de capital porque los beneficios empresariales se usaban para pagar la deuda de este país y los salarios bajos han permitido a los empresarios tener más margen para pagar sus deudas. Pero llegados a este punto, se puede afirmar que la deuda de este país la han pagado los salarios. Además, los bajos salarios son el elemento fundamental que vertebra la desigualdad en este país, por todo ello, necesitamos urgentemente una recuperación salarial.

P. Otro asunto que hay que incluir en el escenario coyuntural es la denominada “economía colaborativa”. Empieza a no haber centros de trabajo, ni interlocutores… ¿qué hacer?


R. Se trata de la aparición de  nuevos modelos de negocio. El formato de empresa que conocíamos está desapareciendo a una velocidad que no nos estamos dando cuenta. La empresa se empieza a limitar a ser intermediaria, a ordenar el mercado. Eso ocurre con los raiders de Deliveroo, pero también con sectores altamente cualificados como puede ser la consultoría, donde surgen plataformas cuyo coste marginal es cero. Estamos volviendo a un sistema de peonadas digitales. El problema es que si no hay empresa, los trabajadores no saben para quién trabajan, ni quién es el responsable de las relaciones y los derechos laborales. Este proceso de individualización es el gran reto que tienen los sindicatos.




domingo, 18 de febrero de 2018

"The party", una imprescindible comedia con alma de tragedia

Sally Poter es la directora de esta deliciosa comedia que desborda humor negro en una cinta rodada en blanco y negro, con una puesta en escena muy teatral. Una comedia muy seria, como debe ser, que nos lleva a la carcajada, sobre todo a los más o menos rojos con sentido del humor, capaces de encajar la autocrítica. 

La cosa comienza con una pequeña fiesta (party) para celebrar que Janet (Kristin Scott Thomas), bandera de la sanidad pública británica, ha sido nombrada ministra tras muchos años dándolo todo al partido (party).

La amistad tejida con el tiempo entre cuatro mujeres, tres hombres y algún que otro mensaje telefónico sufre un trepidante viaje de poco más de una hora de tiempo real.

En ese tiempo, Sally Potter, con su dirección y su guión medido a golpe de hachazos, pasa revista a un buen listado de asuntos gracias a unos personajes a los que les estallan las contradicciones a pesar de sus principios de izquierdas, progresistas (“¿por qué hago esto si yo no soy así?”). Las religiones de siempre, las de ahora, el ateísmo, el mundo coach buenrollista y su insistencia con las bondades del cambio; la vida, el miedo a la muerte; el feminismo; el amor y el sexo y las relaciones de pareja; lo público y lo privado; el diálogo frente a la violencia; el poder del dinero; el parlamentarismo y la acción directa en una democracia que se cae a trozos, también por la corrupción…  

Y es que una cosa es la teoría y otra “la vida real”. Puede concluirse que la mejor mirada la del cinismo, interpretada por Patricia Clarkson a través de su personaje April.

Una imprescindible y redonda comedia impregnada de tragedia que se mueve, además, al son de una música que se convierte en el octavo personaje. Interpretaciones redondas que invitan a ver la versión original, con todo el respeto para actrices y actores de doblaje. 

Y aunque os parezca mentira, no he hecho ni un poquito de spoiler, que dice ahora la modernidad pudiendo decir no he reventado la película contado el final.

País: Reino Unido.
Dirección: Sally Potter.
Guion: Sally Potter.

Reparto: Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Cherry Jones, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Kristin Scott Thomas, Timothy Spall.



martes, 5 de diciembre de 2017

Entre un “magma emocional” y un “disparate”


El conflicto catalán y la clase trabajadora (y 3)

Creo que es buena noticia que la independencia de Cataluña, o Catalunya no se me enfade nadie, haya descendido al cuarto problema para los españoles, según indica el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Ese relajo hace que estas píldoras -de ayer y anteayer- sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, realizado hace unos días, se puede leer del mismo modo que transcurrió el evento: sin visceralidad.
Laura Pinyol y Montserrat Muñoz fueron las encargadas de cerrar las intervenciones. La primera, que se autodefinió como “catalana de nacimiento, madrileña de adopción, sindicalista de vocación y feminista”, es veterana de CCOO. Un bagaje que le hizo asegurar que con el asunto de la secesión “a las trabajadoras y los trabajadores nos va como el culo”.
En opinión de Pinyol “el exceso de días históricos ha hecho que hayamos vivido en un magma emocional”. Con ojos muy críticos explicó cómo el independentismo quiere dar respuesta local a un problema global, lo cual ha llevado que “el conflicto social haya desaparecido frente al conflicto territorial”, lo cual implica un “peligro para el sindicalismo confederal”.
A juicio de Pinyol, el independentismo ha creado un relato muy bien montado, en el que la batalla por los recortes ha desaparecido y que mientras afirmaba falsamente que “España nos roba, se evita el debate fiscal”.
En este relato destacó la actuación de las asociaciones independentistas ANC y Omnium Cultural, “que ha utilizado a los sindicatos y lo han conseguido”. E insistió Pinyol sobre los sindicatos, “han sido primero condescendientes y después, seguidistas”. En esta línea, criticó la aparición de un corriente independentista en el interior de CCOO, que ha dado lugar a otra, “más endeble”, federalista. Alabó, eso sí, que las Comisiones Obreras no se sumaran a la huelga general convocada por un sindicato minoritario e independentista.
Considera la sindicalista que se ha roto el contrato social y que se ha buscado dinamitar puentes, en lugar de aportar serenidad y paciencia. Y, de cara al inmediato futuro, no se mostró optimista, “las elecciones no van a ser la solución”, proclamó, y continuó, “el independentismo es como una religión, basado en la fe y la fe es ciega”.
“Más política”
En esta línea fue también la intervención de Montserrat Muñoz, para quien “en este proceso se ha hablado de todo menos de política”. Muñoz se mostró especialmente crítica con la izquierda, con un PSOE que no hablaba y con el “infantilismo de Podemos”, empeñado en un referéndum pactado. Mientras, “el independentismo ha ido a lo suyo”, sin preocuparse “ni por la corrupción, ni por los asesinatos de mujeres, porque todo el mundo estaba en un debate que realmente no existía”. 
En definitiva, algo que calificó de “disparate”, basado fundamentalmente en los sentimientos y las emociones. Y es que Muñoz abogó por el racionalismo frente a los sentimiento y las emociones, “igual que la Constitución de 1978 se hizo hablando de política, no de sentimientos; si se reforma, habrá que hablar de política.
Y esa política, Muñoz la basó en unos ejes fundamentales en los que debe centrarse la política: las personas, las condiciones laborales y los servicios públicos. Precisamente, consideró que ese renacer del “nacionalismo rancio y españolista surge por no hablar de política”, porque “la política es útil en la vida”. Concluyó Montserrat Muñoz considerando que quizá sea un buen momento para reformar la Constitución y ser parte activa en esa reforma.

Y yo concluyo esperando que nadie se haya molestado con lo que he venido contando en esta trilogía, basada en un evento que no ha tenido ninguna repercusión, ni en los medios al uso, ni en las redes sociales. Al fin y al cabo pueden venir bien estas reflexiones en estos días previos a unas elecciones en que, esperemos, no renazca la visceralidad. Esperemos que frente a las emotivadades, se haga hueco la razón. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

De “un relato simple” a “CCOO no puede estar a favor del separatismo”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (2)

De las dos fotos que hice, en esta salen todos los ponentes.
Como decíamos ayer..., ahí va otra dosis sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, que se realizó el pasado 22 de noviembre y en el que además del plantel mencionado había un público con reconocidas luchas a sus espaldas. Tal es el caso de Justiniano Martínez, rojo y dicharachero, que recientemente tuvo que volver al ruedo mediático con el artículo titulado Gracias, Paco, tras el aluvión de soflamas que recibió Paco Frutos, ex secretario general del PCE.
Fue Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas, quien presentó el acto. Y así lo hizo con la escritora Laura Freixas, quien lanzó tres preguntas deductivas para entender el embrollo que se ha montado con este proceso, o procés, no se me enfade nadie: ¿es democrático y progresista?; ¿por qué ha tenido tanto éxito movilizado?; ¿es la solución un referéndum legal y pactado?
Respondiendo a la primera cuestión con una pincelada, Freixas, barcelonesa de nacimiento, dejó claro que para el independentismo “hay catalanes de primera y de segunda”. Estos últimos tienen que soportar la presión que ejercen los de primera. Ahora bien, los de segunda pueden ascender si se unen a la causa…
Respecto al éxito movilizado que ha tenido el independentismo, lo explica Laura Freixas por tratarse de “un relato muy simple” y que también “ha seducido fuera de Cataluña por ser crítico con Rajoy”.
Por último, ante la cuestión de si la solución es un referéndum legal y pactado, la escritora catalana no se mostró partidaria partiendo de la base de que “un referéndum no es la máxima expresión de la Democracia”. Así, “en un referéndum se vota sobre un tema, pero se invisibiliza todo lo demás. Se trata, además, de una votación binaria que excluye la tercera vía, la preferida por el 46 por ciento de los catalanes”, esto es, reforzar el grado de autonomía. Además se preguntó, “¿y si se vota y el resultado es negativo a la independencia?, ¿hasta cuándo habría que estar votando…?
“Orfandad y asombro”
Laureano Cuerdo es un veterano sindicalista de CCOO con gran experiencia sobre Latinoamérica, que actualmente preside la tertulia Macario Barja. Comenzó su intervención disparando con sus sentimientos: “como luchador antifranquista siento orfandad y asombro”. 
Dos sentimientos de los que responsabilizó a “esa izquierda alternativa”, que ha comprado el relato índependentista, olvidándose del paro, la precariedad, la pobreza, la desigualdad, las pensiones, sanidad, la educación, la dependencia… Calificó la situación de “desgracia para el movimiento sindical y la izquierda” y recordó “las banderas de siempre del sindicalismo: solidaridad, fraternidad e internacionalismo”.
Abogó el veterano sindicalista por esa Unión Europea que surge para espantar los “viejos demonios del nacionalismo”. Una Europa, que con todos sus defectos, es ejemplo de Estado del bienestar para Latinoamérica. Así, si Europa pierde su alma, Latinoamérica no tendrá espejo en el que mirarse parar progresar. E insistió en algo que hasta hace poco parecía de perogrullo: “frente a la globalización económica es necesaria la unidad de la clase trabajadora”.
Incidió también en que históricamente quienes se quieren “separar” son los más ricos, y puso como ejemplo madrileño el intento secesionista de La Moraleja y Alcobendas, y eso es algo “que choca frontalmente con la fraternidad”. Además, criticó el marketing independentista, ya que siempre ha ocultado que las Naciones Unidas no consagran el “derecho a la autodeterminación”, igual que tampoco lo consagraría la hipotética República Catalana.
Dejó meridianamente claro Laureano que “en Comisiones Obreras tenemos que alzar la voz. Comisiones Obreras no puede estar a favor del separatismo”. Por contra, abogó por el federalismo siempre que se den tres condiciones. En primer lugar, si existe lealtad constitucional, "algo que ahora no hay y que debe incluir una normativa similar al artículo 155 de la Constitución”. En segundo lugar, el federalismo debería basarse en la “solidaridad entre instituciones” y, por último, debería tener una financiación suficiente.
Santo cielo. Estoy otra vez a punto de las 800 palabras. Me enrollo. Lo bueno de esto del blog es que no hay jefes que presionen y te obliguen a cerrar una edición, que bastante tengo yo con lo mío. Echo el freno y así pues, mañana remato con una última pildorita con las intervenciones de Laura Pinyol y Montserrat Muñoz.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Antonio Gutiérrez y el nacionalismo, “esa ideología terrible”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (I)

Momento de la intervención de Antonio Gutiérrez Vergara.


Hace un par de semanas me enteré a través de las redes sociales que Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO, iba a intervenir en un acto sobre El asunto. O sea, sobre Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie, que no es éste el objeto de estas líneas. Junto a Gutiérrez completaban un interesante y potente cartel: Laura Freixas, escritora; Laureano Cuerdo, presidente de la tertulia Macario Barjas; Laura Pinyo, sindicalista de CCOO y Montserrat Muñoz, subinspectora de Trabajo (con intensa vida política). El evento, bajo el título “El conflicto catalán y la clase trabajadora” fue presentado por Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas.

Aunque el plantel era importante, confieso que fue la presencia de Antonio Gutiérrez la que me llevó a acudir en un día en que mi hija cumplía 18 años. Precisamente, cuatro días después, el 26 de noviembre coincidió con los 30 años de la elección de Gutiérrez como secretario general de CCOO. Pocas semanas después, en enero, le realicé una entrevista de estudiante de periodismo. Luego vendrían más para otros medios, pero aquella me gustó porque fue para Joven Unidad Obrera, una humilde revista de la juventud de CCOO de Madrid de hace 30 años. Era un tiempo en que, sin redes sociales, la comunicación era más horizontal en muchos ámbitos.

Dejando de lado nostalgias que no llevan a nada, Gutiérrez sigue siendo ese tipo serio de verbo fácil y contundente y que abogó por, siguiendo al veterano López Bulla, “promover, encabezar nítidamente el movimiento sindical confederal”, para pasar a criticar sin circunloquios el nacionalismo: “debemos encabezar la lucha contra esa ideología terrible que es el nacionalismo”, y continuó, refiriéndose a esa ideología que “se sale con la suya cuando logra embaucar a la pobre gente”. Consideró además que el nacionalismo siempre es “engendro de violencia y enfrentamiento visceral”.

Animó Gutiérrez a hacer frente a ese nacionalismo compareciendo en el mundo de la cultura “porque no hemos comparecido al debate y esto va a ser largo y complicado”. Es más, aseguró que “en muchos casos se ha actuado entre la confusión y la cobardía”, haciendo del denominado referéndum pactado el eje principal de la confusión.

“Ganar al nacionalismo”

Con extrema claridad, el execretario general de CCOO abogó por “ganar al nacionalismo, en términos culturales e ideológicos, para convencer cabalmente de que lo mejor es la unidad para estar en los ámbitos en que ya opera el mercado”. En este sentido, consideró que “sindicato de proximidad es un buen eslogan, pero es mejor la unidad”.

En su opinión fue “una coalición entre malvados y necios” la que, con la reforma del Estatut dio el pistoletazo de salida a la marcha hacia el precipicio actual. Eso sí, miró por el retrovisor hacia la historia reciente de la izquierda y en tono autocrítico se refirió a esa “confusión tonta y necia entre nacionalismo y progresismo”, proveniente de aquella época en que todo lo que oprimía Franco era digno, aunque en realidad la autodeterminación nunca existió.

Sería en la Constitución de 1978 donde por primera vez la unidad de España es consecuencia de un pacto por el autogobierno, lo cual no impide que esa Constitución se reforme dotándola de alma federal. Sobre ello recordó Antonio Gutiérrez cómo se reformó con agostidad y alevosía, además del apoyo de PNV y CiU el artículo 135 de la Constitución, “algo mucho más relevante que el federalismo” y que nos convierte en dependientes de poderosos intereses económicos nada amigos de la clase trabajadora. 

Criticó Gutiérrez también la guerra de banderas de unos y otros. “Sacan banderas para anular a la otra” y se preguntó por qué en vez de banderas de España frente a las estelladas no se han sacado senyeras, que es la bandera oficial y estatutaria de Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie. 

No evitó la autocrítica al reconocer el “sinsentido” de que, al igual que en el PCE, el I Congreso de CCOO de 1978 aprobara “por inercia” en sus estatutos el “derecho a la autodeterminación” siguiendo la redacción de la Constitución. Explicó cómo en el V Congreso propuso quitarlo, que ya no eran tiempos de Transición y, además, la Constitución no contempla el “derecho de autodeterminación”. El problema -explicó Antonio Gutiérrez- es que se armó una “bronca terrible” y ahí se quedó el artículo… No es descartable que este lío estatutario tenga su origen en “una mala digestión del marxismo”, descontextualizada conceptual e históricamente entre otros por Lenin, que aprueba el término “nación”. También recordó cómo en su Congreso de despedida no le importó no contemporizar con la defensa de un IPC catalán, aunque perdiera muchos aplausos por ello…

Y aunque pueda resultar llamativo a primera vista, Antonio Gutiérrez no está por la solidaridad con los trabajadores y trabajadoras catalanes porque “la solidaridad es entre diferentes”. Por contra defendió la necesidad de “tejer” redes, Todo ello, recordando que en las confrontaciones entre nacionalismos, siempre ganan las derechas y proclamando que “los humanos no tenemos raíces, tenemos piernas”.


¡Caray! Me dice el Pages que llevo más de 800 palabras, que ya es. Así que mañana sigo comentando sobre este evento.

LA CONTINUACIÓN... 

Segunda parte, pinchando aquí  CCOO no puede estar a favor del separatismo.

Tercera parte, pinchando aquí. Entre un magma emocional y un disparate.




jueves, 30 de junio de 2016

Contra la homofobia... Por un beso

#PorUnBeso es el título del cortometraje dirigido por David Velduque para el MADO Madrid Orgullo 2016, una edición teñida de dolor por la reciente masacre ocurrida en Orlando.
El cortometraje forma parte de una iniciativa del director con la colaboración de la revista Shangay. Una historia protagonizada por Pelayo Rocal junto a Fernando Hevia y producida por la productora audiovisual Neurads.

El proyecto nace en un contexto en el que estamos asistiendo a un alarmante aumento de las agresiones al colectivo LGTB que, solamente en la Comunidad de Madrid, se ha cobrado ya en lo que lleva de año 98 agresiones.
David Velduque, director de la pieza, afirma que “ahora más que nunca son necesarios proyectos que defiendan que el amor pueda ser expresado con total libertad y sin miedos”.

Movimiento #PorUnBeso

La iniciativa anima también a todo el mundo a formar parte de este movimiento a través del hashtag #PorUnBeso, subiendo fotos de sus besos para llenar así las redes de amor LGTBI.

El estreno del cortometraje tuvo lugar el miércoles 29 de Junio en la Plaza de Pedro Zerolo, junto al acto de homenaje a las víctimas de Orlando. Simultáneamente, se colgó en Shangay.com para todos aquellos que no pudieron asistir al estreno.

El corto lo puedes ver pinchando aquí 

Y aquí el "teaser": 

viernes, 17 de junio de 2016

Somos Coca Cola en lucha. El libro

Somos Coca Cola en lucha es algo más que el relato verídico de la lucha mantenida por los trescientos espartanos y espartanas de la fábrica que el refresco posee en Fuenlabrada. Pero es algo más, es la evidencia de que la lucha de clases existe y de que es imprescindible la organización sindical por la base para hacer frente a los poderes. El último capítulo de esta historia aún está por escribir, pero como asegura Juan Carlos Asenjo, líder y portavoz del comité de empresa, “esta lucha ya la hemos ganado moralmente”.

La escasa labor de edición de los textos convierte al libro en un relato oral en negro sobre blanco. Es una aventura real de lucha, extremadamente elocuente, en la que vivimos una auténtica montaña rusa de emociones. Las emociones y sentimientos vividos por un grupo de personas normales que de la noche a la mañana ven cómo sus proyectos de vida se derrumban por un ERE que es ilegal. Enfrente está la todopoderosa marca Coca-Cola. Esa marca, maestra en emotivos spots publicitarios que manda sobre gobiernos y hace lobby con los más poderosos bufetes de abogados.

Nunca Coca Cola pensó que unas pocas personas, organizados en las Comisiones Obreras, iban a causarle tantos problemas. Pulido, Teresa, Mercedes, Raúl, Daniel, Juan Carlos, Carmen, Josefa, Aurora, Idoia, Gema…, una larga lista de trabajadores, trabajadoras, sus esposas, sus novios, sus familiares, narran desgarradoramente los dos años de lucha emprendidos desde que el 22 de enero la empresa anunciara un ERE impensable para casi todos. Esa misma mañana se había firmado el convenio colectivo. La empresa acababa de invertir un dineral en modernizar una planta que era “la perla” como la calificaba su exdirectivo, Marcos de Quinto.

Miedos, traiciones, incomprensiones, victorias e insistencia recorren cada página del libro. Son historias y tragedias personales, presiones psicológicas sufridas por unas gentes que, golpe a golpe, se han convertido en una gran familia. Es la historia de un campamento que surgió espontáneamente, frente a la fábrica, con un bidón y unos cartones. Un campamento con la función de “informar” directamente a la plantilla, pero también con el objetivo de hacer “unión, colaboración, de conocer a las parejas, de atención a los medios, visitas, arranque, logística…”

Con Juan Carlos Asenjo y el libro, un sábado de manifa en Sol.
A pesar de las tragedias, Somos Coca Cola en lucha es fundamentalmente un drama, con momentos de exaltación, como cuando el Tribunal Supremo confirma que el ERE es nulo; y momentos duros, como el día de las cargas policiales, con un Ministerio del Interior haciendo el trabajo sucio a una empresa que incumple reiteradamente sentencia tras sentencia.

Pero además, a través de las páginas del libro entendemos entresijos y el tufillo mafioso que rodea a la marca. Si esta historia es la victoria de David sobre Goliat, lo es también gracias a los servicios jurídicos de CCOO, con Enrique Lillo a la cabeza, quien sin pelos en la lengua arremete contra los medios de comunicación comprados a golpe de talonario; contra los despachos de abogados de élite; contra los desorbitados sueldos de directivos “enchufados”; contra juristas que  se han pasado “al lado oscuro”; contra el “Ministerio de Empleo del PP que está al servicio de las multinacionales…, pero al servicio directo”.
Todo ello, sin que Lillo olvide una dosis de autocrítica y crítica a los “movimientos espontáneos”, resaltando que es mentira que “los sindicatos están domesticados” y que lo que “hace falta es una organización sindical y una unidad de los trabajadores, no una ideología barata”.

El conflicto de Coca Cola es, sin duda, de los más relevantes de los últimos tiempos, tanto por la lucha humana y sindical, como por los precedentes que genera, apuntando directamente a la reforma laboral del Partido Popular, redactada por los “lobbies empresariales y despachos de élite que asesoran a grandes empresas”. Sin duda, los trabajadores y trabajadores de este país tenemos una deuda pendiente con los irreductibles de Fuenlabrada.

El libro se puede adquirir, por ejemplo, en CCOO de Madrid. Calle Lope de Vega, 38. planta 5.

PARA SABER MÁS: