Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

martes, 10 de marzo de 2015

Agur ETA, agur Lokarri

Final del final del Lokarri con música de fondo.
El pasado fin de semana ha habido grandes noticias en Bilbao. Noticias que han trascendido allende las fronteras de Bizkaia, Euskadi, EuskalHerria… Noticias como el buen tiempo y la victoria del Athletic de Bilbao al Real Madrid. Eso sí, una tercera ha quedado más escondida en los grandes medios de comunicación, e incluso, pienso, en el pálpito social del País Vasco. Lokarri, la Red Ciudadana por el Acuerdo y la Consulta, se autodisolvía tras casi diez años de pacífica pelea. Tantas veces incomprendida por todas las partes, ha sido fundamental para que la paz ya sea un hecho. La paz ya es, por lo que el instrumento para la paz ha dejado de ser. Empieza el tiempo de la convivencia y la reconciliación.

Fue en octubre de 2011 cuando escribí Agur ETA, como puedes recordar aquí. Hoy toca, pues, agur Lokarri.

Recuerdo que la última vez que fui al Teatro Campos, hace ya dos años, estuve viendo a Juan Diego, disfrutando de La lengua madre de Juan José Millás. En esta ocasión acudí junto a Dolores García, Loli, de la Ejecutiva de CCOO de Euskadi y no había teatro en el Campos, sino realidad.

El acto estuvo envuelto en emociones contradictorias tal como le ocurría a Paul Ríos, coordinador de la organización. Ríos, que cuenta 41 años, hablaba de una doble sensación: de agradecimiento pero también de cierta pérdida. Lógico sentimiento porque lleva desde los 19 años trabajando por el acuerdo, por la consulta, por la reconciliación. Pero lo fundamental es el futuro, un futuro “opimista”, en el que se vislumbra “una gran corriente de fondo de construcción de la convivencia”, explicaba Ríos.

Y ahí sigue Lokarri, que se despide con el sueño de una sociedad reconciliada en 2020. Una sociedad en que todas las víctimas de la violencia hayan sido reconocidas y reparadas. Una sociedad en la que ETA se haya desarmado de una forma seria y reconozca el injusto daño causado; una sociedad en la que el Estado investigue su implicación en violaciones de derechos humanos, derogue las leyes de excepción y los partidos impulsen la convivencia, la memoria y la reconciliación. Ese futuro es posible.

Por el escenario del Campos también pasó Brian Currin, abogado surafricano, “facilitador” y líder del Grupo Internacional de Contacto (GIC). Este grupo fue públicamente presentado el 15 de febrero de 2011 tras un tiempo de trabajo discreto. Periodo en que hubo contactos con todos los partidos políticos excepto el PP. Prácticamente todo el mundo estaba dispuesto a colaborar, incluida la Iglesia. El empresariado incluso hizo pública la carta por la que ETA anunciaba su decisión de acabar con el llamado “impuesto revolucionario”.

Currin, el sábado, quiso llevar a Bilbao algunas reflexiones de Nelson Mandela, a quien no pudo traer en su momento al País Vasco. Citando a Mandela, habló Currin del cambio: “el cambio no es cambiar a los demás, sino cambiarse a uno mismo. Esa es la parte difícil del cambio”; de lo maligno: “lo maligno no son las personas, sino las políticas”; y la reconciliación, “algo más que un marco legal. Algo que tiene que surgir de las propias personas”.

Currin concluyó proclamando que “no es política, son puros derechos humanos el acercamiento de los presos”.

Hubo tiempo para el recuerdo, para explicar la transformación de Elkarri en Lokarri. Aquellos tiempos en que lo importante era mirar hacia adelante, no cuántas personas había detrás de una pancarta… Personas anónimas que cada vez fueron más, generosas, comprometidas, inteligentes.

Y aunque en directo grabé 20 segundos como puedes ver pinchando AQUÍ, inserto este tema, con subtçitulos en castellano, Txoria, txori, de Mikel Laboa, que se cantaba tras las concentraciones de Lokarri.







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