Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tarde para disfrutar con “Tarde para la ira”

La otra tarde no sólo vi llover, sino que disfruté con una película española que además es la primera cinta dirigida por el actor Raúl Arévalo. Tarde para la ira es un thriller con ritmo con una sólida estructura que nos va sorprendiendo poco a poco. Empapando. Es la historia de una venganza, ese plato que se sirve frío.

Si este guión lo coge Tarantino seguro que se crece y nos llena la sala oscura de tripas, sangre y entrañas, pero no es el caso. En Tarde para la ira las entrañas son más al modo Clint Eastwood con un magnífico Antonio de la Torre (José) que está entre eso: Clint Eastwood y…, Dustin Hoffman. Un Antonio de la Torre, que vuelve a oler a Goya, pero que ya debería dejarse seducir por sus otrora comedias.

A de la Torre le acompañan en un magnífico trío protagonista Luis Callejo (Curro) y Ruth Díaz y el añadido fundamental de Miguel Poveda en la banda sonora. La sinopsis de la película confiesa que en agosto de 2007, Curro entra en prisión tras participar en el atraco de una joyería. Ocho años después sale con ganas de emprender una nueva vida junto a su familia, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido José que le llevará a emprender un extraño viaje donde juntos se enfrentarán a fantasmas del pasado…

Personalmente creo que José es un genio que prepara, con tiempo eso sí, una partida de ajedrez de bella factura; más allá del uso de la violencia, claro. Una partida que nos trasladará a bares de cortezas y refritos, a carreteras inquietantes, pueblos de la España profunda y desfavorecidos barrios urbanitas madrileño (juraría que veo Usera en algunos planos).

Raúl Arévalo sabe del terreno en el que se mueven nuestros protagonistas y todos estos escenarios se llenan de venganza, violencia, ira… De delincuencia, matonismo, incultura… Y un par de preguntas que me desbordan: ¿es posible la rehabilitación?, ¿qué habría hecho yo?

País: España.
Dirección: Raúl Arévalo.
Guión: Raúl Arévalo, David Pulido.

Reparto: Antonio de la Torre, Luis Callejo, Ruth Díaz, Manolo Solo, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García.


sábado, 17 de septiembre de 2016

Madrid: frontera


Cuando Javier Manzano te dice que leas un libro, pues hay que hacerle caso. Y eso ocurrió con Madrid : frontera (editorial Arevés). Un fin de semana del pasado mes de julio abrí la novela de David Llorente y no la devoré en una jornada para dejar reposar lo que estaba leyendo. Me encontré con una narración nada habitual, escrita en segunda persona, repleta de acción, ironía, crítica…, una novela que destila deshumanización en un escenario apocalíptico con Madrid, el foro, como decorado.

En la novela podemos ver otro 15-M, con policías, desahuciados, suicidios. Vemos la ley mordaza, prostitución, persecución de inmigrantes. Rechazamos los uniformes, los curas, viajamos a un mundo con aborto ilegal. Viajamos entre cunetas y entre teatros convertidos en bancos. Reconocemos la Puerta del Sol, la Avenida del Mediterráneo, Gran Vía…

En Madrid: frontera, asistimos a un cercano futuro sin asignaturas de filosofía y literatura en las aulas. Es nuestro mañana, un estado policial en el que el más fuerte devora al más débil. Un mundo en que las personas pierden su identidad, “la madre de todas las desgracias”.

Madrid: frontera es una novela que pasa revista a mil historias a través de un buen número de personajes. Imprescindible se vives Madrid, aunque no vivas en Madrid; y si has perdido tu identidad, como esta ciudad. Pero también puedes leer
una trepidante historia, salpimentada con novela negra, la única forma que existe hoy día de tratar asuntos sociales desde la literatura.

Madrid: frontera me evoca pelis como Fahrenheit 451 y, por supuesto Cuando el destino nos alcance (Soylent Green)… Preguntaré a Javier Manzano, un tipo muy del foro, si sabe algo del autor, David Llorente.








martes, 13 de septiembre de 2016

Gernika, de símbolo antifascista a propaganda anticomunista

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Cuando no me gusta una peli no suelo hablar de ella, salvo que me indigne. Con Gernika, simplemente, hago una advertencia a tantas gentes de por aquí y de por allá que piensan que versa del bombardeo de Gernika, el pueblo vizcaíno mundialmente conocido por tratarse de un símbolo antifascista. Picasso tuvo mucho que ver en universalizar el nombre de Gernika y su símbolo. Nunca sabremos, salvo que en el Ministerio del tiempo le echen imaginación, que habría opinado el pintor malagueño horrorizado tras leer las crónicas de corresponsales como G.L. Steer.

También advierto que si alguien piensa que va a ver una película inspirada en este corresponsal, puede ahorrarse el tiempo y el dinero.

Si alguien cree que va a ver una película con una gran documentación histórica o militar de los sucesos de Gernika, también puede ahorrárselo. Es más, veo cierto tufillo Pío Moa y sus Mitos de la Guerra Civil en algún comentario del teniente coronel von Richthofen sobre la relevancia táctica del pueblo y ese tono despectivo hacia las tropas de Mola. Al fin y al cabo sus aliados.

En la película pintan una oficina de propaganda, con sede en Bilbao, parecida quizá a la que había en Madrid. Desconozco si en Bilbao hubo una oficina de propaganda bajo la supervisión directa de un señor soviético y estalinista con bilbaínos y bilbaínas bajo sus órdenes. Así, a bote pronto, se me ocurre que en Euskadi acababa de conformarse el Gobierno de Aguirre, compuesto por cinco nacionalistas, tres socialistas, dos republicanos y un comunista. Mucho poder veo yo cediendo al estalinismo todo lo relacionado con propaganda y censura...

También aparece una checa soviética en pleno Gernika. Claro, el asunto de las checas es muy sensible y para tratarlo, aun de pasada, hay que conocerlo bien. 

Pero bueno, que en aras de la libertad, uno se puede inventar lo que le dé la gana y explicar que son licencias cinematográficas o literarias. El problema es cuando conviertes un símbolo antifascista en propaganda anticomunista. La peli pierde la perspectiva y se desenfoca de tal manera que Gernika desaparece y se convierte en una historia anticomunista (vale, la cosa va contra Stalin) sin venir a cuento.

Perfecto criticar a Stalin, perfecta la trama de El elegido, que narra el asesinato de Trostky, pero Gernika… flaco favor a la historia.

Sí. El nombre de Gernika está a años luz de esta película a pesar de que cuente con la participación ETB, el Ayuntamiento de Bilbao (bonitos planos, eso sí; igual que del Arriaga), la diputación foral de Vizcaya, Ayuntamientos de Gernika, de Lekeitio, de Barakaldo, de Atxondo… Y no sé si por influencia de Ocho apellidos vascos, Canal Sur y Gobierno de Aragón.

¡Ah! si alguien piensa que va a ver una peli de amor, que se olvide. Este es un amor de sota, caballo y rey que, además, como podemos pensar que ahí está el corresponsal G.L. Steer, pues suena todo a falso, a no creíble. Demasiado estereotipo periodístico. Eso sí. A ver si algún día se hacen pelis de corresponsales al estilo Manu Leguineche.

Sobre Gernika y Steer, puedes leer aquí.


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Dirección: Koldo Serra.
Guión: José Alba, Carlos Clavijo Cobos, Barney Cohen.
Reparto: María Valverde, James D'Arcy, Jack Davenport, Burn Gorman, Irene Escolar, Ingrid García Jonsson, Julián Villagrán, Álex García, Joachim Paul Assböck, Bárbara Goenaga, Víctor Clavijo, Natalia Alvarez-Bilbao.
País: España


Dicho lo dicho, el tráiler es engañoso.



 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El elegido: hoces, martillos y un piolet

Los años inmediatamente anteriores a la Segunda Guerra Mundial fueron tan trágicos como repletos de esperanzas. La Guerra Civil española fue el centro mundial de esa tragedia y esas esperanzas. Tal como se relata en El Elegido, el asesinato de Trotsky a manos de Ramón Mercader acontece en ese tiempo; en un escenario ocupado por espías, engaños, mentiras y fanatismos.

Sin duda, El Elegido es una película para ver sin peligro de spoilear, porque es sabido que Trotsky, visceral enemigo de Stalin y viceversa, acabó con un piolet en la cabeza. Con todo, estamos ante un thriller político que abarca aproximadamente tres años: desde que Ramón Mercader es captado por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos de la Unión Soviética, el NKVD, o el GPU, o el OGPU… en definitiva, una sección del KGB; hasta el asesinato de Trotsky el 21 de agosto de 1940.

En ese tiempo asistimos al entrenamiento deshumanizador a que es sometido Mercader; a su cambio de identidad por la de Jacques Mornard; a su relación sentimental con Silvia Ageloff, secretaria de Trotsky a quien acompaña hasta México… Y sobrevolando siempre, Caridad del Río, la madre de Mercader. Por lo tanto, dos mujeres marcan esos años del protagonista: una madre stalinista que promueve a su hijo para ser un héroe y una novia trotskista, quizá extremadamente ingenua, a la que utiliza durante años para cumplir su “misión”.

Más allá de esos personajes principales, en la película aparece un secundario con un pequeño pero decisivo papel, el capitán comunista Carles Vidal (Roger Casamayor), a quien Mercader salva la vida en el frente español. Un personaje que desconozco si es histórico o de ficción, pero que quizá aporta humanidad o, mejor, humanismo, en un mundo de sectarismo y tropelías.

Thriller político

El elegido es trepidante, intrigante, elocuente. Además evidencia un importante trabajo de documentación en el que se intuye Asaltar los cielos (1996), imprescindible documental de Javier Rioyo, que profundiza en la vida de Mercader. La famosa y actualizada frase de Marx, que da título a este documental, venía a cuento por el peculiar asalto a los cielos que los protagonistas emprenden, más allá de la democracia y las urnas.

Cuenta El elegido un momento crucial de la historia contemporánea, quizá no suficientemente tenido en cuenta, pues, como asegura su director, Antonio Chavarrías, Trotsky “era el único hombre que tenía suficiente autoridad y prestigio para enfrentarse a Stalin. Esa muerte cerró la posibilidad a cualquier cambio de rumbo en la Unión Soviética”. Todo ello, eso sí, a punto de comenzar la guerra que enfrentó al mundo.
Recomendable, además, disfrutarla en versión original para comprobar la torre de Babel que era aquello y corroborar que Mercader nunca habló español una vez cambiada su identidad. Bueno…, en un momento dado, una frase se le escapa.

Dirección: Antonio Chavarrías.
Reparto: Alfonso Herrera, Hannah Murray, Julian Sands, Elvira Mínguez, Frances Barber, Henry Goodman, Gustavo Sánchez Parra, Emilio Echevarría, Javier Godino, Luis Rosales, Brontis Jodorowsky, Alejandro Calva.

País: España.

"Asaltar los cielos" está en Youtube, aquí.





viernes, 8 de julio de 2016

Acción y crítica con Money Monster

Juan Diego rememoraba en La lengua madre “la rebequita” que en Navacerrada había que ponerse en los atardeceres veraniegos por recomendación maternal. En Madrid capital, la única forma de ponerse una rebequita, e incluso una funda nórdica, calcetines de lana y botas de pre ski es ir al cine. Enfundado en mi funda he pasado un buen rato con la recién estrenada Money Monster, con trío de ases: George Clooney, Julia Roberts y dirección de Jodie Foster.

No. Si al cine sigo yendo con extrema frecuencia, pero en ocasiones me he echado largas siestas a pesar de pelis majas como Esperando al rey y, oiga, quizá he andado desganado a la hora de hablar de pelis. Money Monster me ha sacado del letargo porque es poliédrica sin ser una obra de arte
.
El tema que centra la historia nos resulta cercano. Un pseudoperiodista (Lee Gates, interpretado por Clooney), es el showman de un programa sensacionalista de entretenimiento con gran audiencia. Patty Fenn (Julia Roberts) es la productora que ya está saturada de no hacer periodismo en beneficio de un show sobre… ¡¡economía!! Se trata de un circo televisivo que populariza la Bolsa, el mundo de las acciones y Wall Street hasta el infinito. Eso sí, indicando a espectadores-accionistas en qué invertir

El problema surge cuando una de esas inversiones recomendadas se hunde. 800 millones de dólares se volatilizan y un espectador-inversor, armado hasta los dientes, entra en el plató y secuestra en directo a Lee Gates. A partir de ese momento se desencadena la acción y la película transcurre en tiempo real.

El joven secuestrador en realidad sólo quiere una respuesta a la pregunta: ¿dónde están los 800 millones? Acción, humor, crítica a esa corrupción financiera de Wall Street que tan bien y también conocemos en este país. Y bueno, alguna pincelada a la desmedida ambición humana.

Interesante la evolución del personaje interpretado por Clooney, así como las relaciones entre secuestrador-secuestrado y…, secuestrado-productora. Claro. Hasta ahí puedo leer. Bueno, también puedo decir que el trío de ases se ha mostrado contundente contra la candidatura de Donald Trump…

País: Estados Unidos.
Directora: Jodie Foster.
Guión: Alan DiFiore, Jim Kouf, Jamie Linden (Historia: Alan DiFiore, Jim Kouf).
Reparto: George Clooney, Julia Roberts, Jack O'Connell, Caitriona Balfe, Dominic West, Giancarlo Esposito, Dennis Boutsikaris, Darri Ingolfsson, Christopher Denham, Anthony DeSando, Jennifer Dong, Ivan Martin, Cliff Moylan, Vernon Campbell, Joseph Oliveira.


jueves, 30 de junio de 2016

Contra la homofobia... Por un beso

#PorUnBeso es el título del cortometraje dirigido por David Velduque para el MADO Madrid Orgullo 2016, una edición teñida de dolor por la reciente masacre ocurrida en Orlando.
El cortometraje forma parte de una iniciativa del director con la colaboración de la revista Shangay. Una historia protagonizada por Pelayo Rocal junto a Fernando Hevia y producida por la productora audiovisual Neurads.

El proyecto nace en un contexto en el que estamos asistiendo a un alarmante aumento de las agresiones al colectivo LGTB que, solamente en la Comunidad de Madrid, se ha cobrado ya en lo que lleva de año 98 agresiones.
David Velduque, director de la pieza, afirma que “ahora más que nunca son necesarios proyectos que defiendan que el amor pueda ser expresado con total libertad y sin miedos”.

Movimiento #PorUnBeso

La iniciativa anima también a todo el mundo a formar parte de este movimiento a través del hashtag #PorUnBeso, subiendo fotos de sus besos para llenar así las redes de amor LGTBI.

El estreno del cortometraje tuvo lugar el miércoles 29 de Junio en la Plaza de Pedro Zerolo, junto al acto de homenaje a las víctimas de Orlando. Simultáneamente, se colgó en Shangay.com para todos aquellos que no pudieron asistir al estreno.

El corto lo puedes ver pinchando aquí 

Y aquí el "teaser": 

viernes, 17 de junio de 2016

Somos Coca Cola en lucha. El libro

Somos Coca Cola en lucha es algo más que el relato verídico de la lucha mantenida por los trescientos espartanos y espartanas de la fábrica que el refresco posee en Fuenlabrada. Pero es algo más, es la evidencia de que la lucha de clases existe y de que es imprescindible la organización sindical por la base para hacer frente a los poderes. El último capítulo de esta historia aún está por escribir, pero como asegura Juan Carlos Asenjo, líder y portavoz del comité de empresa, “esta lucha ya la hemos ganado moralmente”.

La escasa labor de edición de los textos convierte al libro en un relato oral en negro sobre blanco. Es una aventura real de lucha, extremadamente elocuente, en la que vivimos una auténtica montaña rusa de emociones. Las emociones y sentimientos vividos por un grupo de personas normales que de la noche a la mañana ven cómo sus proyectos de vida se derrumban por un ERE que es ilegal. Enfrente está la todopoderosa marca Coca-Cola. Esa marca, maestra en emotivos spots publicitarios que manda sobre gobiernos y hace lobby con los más poderosos bufetes de abogados.

Nunca Coca Cola pensó que unas pocas personas, organizados en las Comisiones Obreras, iban a causarle tantos problemas. Pulido, Teresa, Mercedes, Raúl, Daniel, Juan Carlos, Carmen, Josefa, Aurora, Idoia, Gema…, una larga lista de trabajadores, trabajadoras, sus esposas, sus novios, sus familiares, narran desgarradoramente los dos años de lucha emprendidos desde que el 22 de enero la empresa anunciara un ERE impensable para casi todos. Esa misma mañana se había firmado el convenio colectivo. La empresa acababa de invertir un dineral en modernizar una planta que era “la perla” como la calificaba su exdirectivo, Marcos de Quinto.

Miedos, traiciones, incomprensiones, victorias e insistencia recorren cada página del libro. Son historias y tragedias personales, presiones psicológicas sufridas por unas gentes que, golpe a golpe, se han convertido en una gran familia. Es la historia de un campamento que surgió espontáneamente, frente a la fábrica, con un bidón y unos cartones. Un campamento con la función de “informar” directamente a la plantilla, pero también con el objetivo de hacer “unión, colaboración, de conocer a las parejas, de atención a los medios, visitas, arranque, logística…”

Con Juan Carlos Asenjo y el libro, un sábado de manifa en Sol.
A pesar de las tragedias, Somos Coca Cola en lucha es fundamentalmente un drama, con momentos de exaltación, como cuando el Tribunal Supremo confirma que el ERE es nulo; y momentos duros, como el día de las cargas policiales, con un Ministerio del Interior haciendo el trabajo sucio a una empresa que incumple reiteradamente sentencia tras sentencia.

Pero además, a través de las páginas del libro entendemos entresijos y el tufillo mafioso que rodea a la marca. Si esta historia es la victoria de David sobre Goliat, lo es también gracias a los servicios jurídicos de CCOO, con Enrique Lillo a la cabeza, quien sin pelos en la lengua arremete contra los medios de comunicación comprados a golpe de talonario; contra los despachos de abogados de élite; contra los desorbitados sueldos de directivos “enchufados”; contra juristas que  se han pasado “al lado oscuro”; contra el “Ministerio de Empleo del PP que está al servicio de las multinacionales…, pero al servicio directo”.
Todo ello, sin que Lillo olvide una dosis de autocrítica y crítica a los “movimientos espontáneos”, resaltando que es mentira que “los sindicatos están domesticados” y que lo que “hace falta es una organización sindical y una unidad de los trabajadores, no una ideología barata”.

El conflicto de Coca Cola es, sin duda, de los más relevantes de los últimos tiempos, tanto por la lucha humana y sindical, como por los precedentes que genera, apuntando directamente a la reforma laboral del Partido Popular, redactada por los “lobbies empresariales y despachos de élite que asesoran a grandes empresas”. Sin duda, los trabajadores y trabajadores de este país tenemos una deuda pendiente con los irreductibles de Fuenlabrada.

El libro se puede adquirir, por ejemplo, en CCOO de Madrid. Calle Lope de Vega, 38. planta 5.

PARA SABER MÁS:








lunes, 6 de junio de 2016

Nicolás Sartorius: “Todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia”

Durante la conversación, fotografiado por @frorente.

Cofundador de las Comisiones Obreras. 

Vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas.

Edad: 78 años.

Natural: San Sebastián.

Periodista y abogado.

Es historia viva de CCOO y de un periodo fundamental en España. Tiene tan claro que el tema de nuestro tiempo es la sostenibilidad, porque “afecta a la supervivencia de la especie”, como que en las próximas elecciones tenemos que votar lo que “consideremos menos malo”.


P. Recientemente, en un homenaje al padre Llanos, relató que durante su época de estudiante universitario conoció en primera persona los rigores del trabajo manual…
R. Hubo una organización, el SUT (Servicio Universitario del Trabajo), organizada entre otros por el padre Llanos, que consistía en que los universitarios tomáramos contacto con el mundo del trabajo. Yo tuve dos experiencias, una como chapista en Vitoria, en la empresa DKV, que hacía camiones y furgonetas; y otra en el campo, en una finca de Salamanca. Durante los meses que trabajé como chapista supe lo que era estar durante ocho horas dando martillazos con otros doscientos trabajadores a la vez en medio de un ruido insoportable y destrozándote el brazo y las manos porque moldear la chapa es una labor muy dura. En el campo la experiencia también fue muy dura. Con un azadón teníamos que cubrir las viñas para evitar las heladas. Aquello significó tomar contacto con el verdadero mundo del trabajo.

“Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición”


P. En alguna ocasión se ha referido a aquella generación de jóvenes como “apasionados pero pragmáticos”…
R. La experiencia del trabajo y la lucha en la dictadura te hace ser pragmático si quieres alcanzar objetivos y avanzar. El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista. No son visionarios que creen que todo es fácil porque trabajan con la materia y saben lo duro que es el trabajo. Éramos apasionados porque queríamos conseguir la libertad, la democracia, la libertad sindical…, pero éramos realistas porque sabíamos lo que teníamos enfrente, una dictadura. También sabíamos que había que conseguir que la mayoría de los trabajadores tiraran hacia adelante. Teníamos que ir de los asuntos más concretos y pequeños a los más grandes y politizados. No podíamos llegar a los trabajadores contándoles milongas… Había que pegarse al terreno y movilizar a la gente por cuestiones muy concretas: salarios, convenios, condiciones de trabajo. Ésa era la manera de unir al conjunto.

P. Un momento fundamental en su vida y en la de la historia de España fue, en 1972, el Proceso 1001. El mismo día que comenzaba el juicio fue asesinado Carrero Blanco, algo que fue muy celebrado mientras ustedes estaban en el banquillo… ¿Cómo fue aquello?
R. Hay que precisar. En el momento del Proceso 1001 hubo una movilización importante, nacional e internacional, en un ambiente muy cargado de solidaridad, también alrededor del tribunal que estaba en las Salesas. Cuando llegaron las noticias del atentado, la policía se lanzó en tromba y se suspendieron todos los actos de solidaridad. Lo que provocó el atentado de ETA fue suspender toda la movilización con el 1001 y comenzó una represión muy fuerte.

P. Pero a ETA se la veía con cierta simpatía en ese tiempo…
R. Eso no lo comparto. A ETA la veíamos como un adversario. Primero, porque no respetaban a nada ni a nadie y, segundo, porque sus formas de lucha las rechazábamos radicalmente. Nosotros queríamos el movimiento de masas y ellos abogaban por el atentado individual. Eran dos enfoques radicalmente diferentes y, precisamente, ETA comete el atentado coincidiendo con el Proceso 1001 para competir contra nosotros. Eso sí, luego se demostró que teníamos razón. Siempre defendimos que la lucha armada nada tenía que ver con la izquierda.

 “El trabajador de verdad, el que está en una fábrica o en una mina, es muy realista”

 

P. Una máxima suya es que “con la violencia siempre pierden los mismos”.
R. Por supuesto. Incluso si los terroristas en algún momento se consideran "leninistas", deben recordar las críticas del propio Lenin hacia su hermano por haber atentado contra el zar, acusándole de infantilismo. El atentado de Carrero nos hizo polvo. Luego, a través de Ruiz-Jiménez, supimos que las condenas iban a ser menores que las altísimas penas a las que nos condenaron.

P. Debieron ser momentos de mucho miedo.
R. Mucho temor no teníamos. El atentado produjo mucho miedo en la gente, pero nosotros ya no teníamos nada que perder. Como anécdota le contaré que había un teniente de la policía armada, que estaba al mando de las fuerzas en las Salesas, que era del mismo pueblo que Marcelino Camacho –Osma La Rasa, en Soria- y vino a vernos a la celda para que no nos preocupáramos. Nos dijo una frase que nunca olvidaremos: “Para llegar a ustedes, primero me tienen que matar a mí”. O sea, que no toda la policía armada era igual.

P. ¿La muerte de Carrero no aceleró el final de la Dictadura?
R. Para nada. Al revés. Carrero era un marino monárquico, un militar. Si hubiera sido presidente del Gobierno cuando Juan Carlos accede a la Jefatura del Estado, le hubiera obedecido disciplinadamente, cosa que Arias Navarro no hizo. Arias Navarro era un fiscal, un represor tremendo que despreciaba al monarca y puso todo tipo de obstáculos a abrir el proceso de Transición.

P. Pero Franco se murió en la cama.
"La Constitución fue una ruptura". Foto de @frlorente.
R. Sí. Pero el franquismo se murió en la calle. Siempre ha habido una interpretación interesada cuando, por ejemplo, se compara con el caso italiano en que a Mussolini lo colgaron los de la resistencia. En España, el dictador muere en la cama, pero una cosa es el dictador y otra la dictadura. Con la muerte de Franco no llega la democracia. Desde el 20 de noviembre de 1975, en que muere, hasta el 15 de junio de 1977, en que se celebran las primeras elecciones, pasa más de un año y medio y sucedieron muchas cosas. Fue un periodo repleto de movilizaciones, huelgas, militarización del metro de Madrid… Las luchas fueron tremendas en todos los sectores y en todo el Estado. La Universidad estaba “fuera de control”, como el propio Arias Navarro reconoció. Areilza hablaba de la “galerna de huelgas que se abaten sobre el Gobierno” y en los lugares más insospechados. Esa inmensa movilización hace que el Gobierno de Arias Navarro, y su intento de perpetuar el franquismo, cayera. Este momento fue fundamental, clave. En esta movilización generalizada del país, Comisiones Obreras jugó el papel de liderazgo.


“[En la Transición] comienzan a acometerse reformas que culminan en una ruptura”



P. ¿Y si no hubiera caído Arias Navarro?
R. Si Juan Carlos no quita a Navarro, esa movilización hubiera continuado y se habría llevado por delante lo que hiciera falta. El rey nombró a Suárez y se dio cuenta de que el proceso era irreversible. Entonces empieza la evolución hacia la democracia. Eso fue la Transición. Comienzan a acometerse reformas que culminan con una ruptura, que fue la Constitución de 1978.

P. ¿Qué la Constitución fue una ruptura?
R. Claro que sí. ¿Qué tiene que ver la Constitución con  los Principios del Movimiento Nacional?, ¿qué tiene que ver con la dictadura de Franco? Es su negación. La Constitución del 78 es más avanzada, en bastantes aspectos, que la de la República y que la de la mayoría de países europeos. Era la derecha a la que no le gustaba. El propio Aznar reconoció que él no había votado a favor, y Fraga se abstuvo. Y también hay una parte de quienes se consideran más a la izquierda que nadie que han perdido el norte. Claro que la Constitución necesita reformarse y mejorarse, pero tiene contenidos muy avanzados, como considerar un derecho fundamental el derecho de huelga o que los sindicatos y la negociación colectiva queden legitimados constitucionalmente. Todos estos derechos los conquistó el movimiento obrero, porque tenía fuerza. Aquí se ha dicho que no hubo ruptura, pero sí la hubo, lo que no tuvimos fue fuerza para hacer una revolución política como sí pudo hacerse en Portugal, donde los militares estuvieron a favor de la revolución. El método de la Transición fue la reforma y el resultado fue la ruptura.

“No creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español”


P. ¿Por qué esa deslegitimación que se hace actualmente de la Transición?
R. Todo el que luchó contra la dictadura valora la Transición porque la ve como una obra suya. Quienes no lucharon contra la Dictadura y, por ignorancia, no tienen ni idea de lo que fue aquella lucha, ponen en cuestión la Transición. No conozco a nadie de CCOO, del PCE o de un partido que haya luchado de verdad, que desprestigie la Transición. La conquista de la democracia costó cárcel y muertos. Conquistamos la democracia, no nos la otorgó nadie. La Transición fue pasar de una dictadura a una democracia y eso, sin duda, beneficia siempre a trabajadores y ciudadanos.

P. En CCOO se está abriendo un proceso de “repensar el sindicato”. Hubo un documento en 1972 que no se llegó a discutir porque entró la policía y detuvo a todos. En él se sentaban los pilares del sindicato: unidad, carácter sociopolítico e independencia. ¿Siguen sirviendo?
R. Creo que sí. Unidad…, al menos unidad de acción; el carácter sociopolítico era la clave porque el sindicato debe entrar en asuntos como política fiscal, política económica, vivienda, educación, sanidad…, desde la independencia de criterio. La concepción de sindicato como correa de transmisión entre las masas y el partido político lleva a la división. Estos pilares sirvieron para que, a pesar de la terrible crisis del PCE, que lo convierte en marginal, CCOO siguiera siendo el primer sindicato de España. No sé si hay que repensar, reverdecer, recuperar, revalorizar…, pero sigo convencido de que son pilares fundamentales. Y además tiene que ser solidario tanto a nivel internacional como nacional. Si no libramos batallas a nivel global, no tenemos nada que hacer, y no creo que un sindicalista deba ser ni nacionalista vasco, ni catalán, ni español. Ser nacionalista y de izquierdas es totalmente contradictorio.

“En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte”


P. ¿En ese internacionalismo incluimos el asunto de los refugiados?
R. En el tema de los refugiados el movimiento sindical debe jugar fuerte. En vez de tener miedo a avalanchas de inmigrantes, lo que hay que hacer es luchar y organizarse para que a las personas que vienen se les reconozcan los mismos derechos que a los demás.

"¿Y qué hacer?" "Votar al que se considere menos malo" (foto @frlorente).
P. Hace unos años escribió Carta abierta a los escépticos sobre los partidos políticos. Estamos a punto de volver a las urnas porque los partidos no se ponen de acuerdo. ¿No es para ser escéptico?
R. No me extraña que haya escepticismo, pero la democracia es inconcebible sin los partidos políticos, lo que no se puede pretender es que sean maravillosos. En este caso, lo menos malo, es lo mejor. La campaña mediática contra los partidos y los sindicatos no es una casualidad. La intención es desviar la atención de los responsables de esta crisis económica. La gran crisis empezó en el sistema financiero de Estados Unidos, que terminó instalada en la economía real de Europa, y sus responsables, que no han sido los partidos ni los sindicatos, se van de rositas. Es cierto que los partidos, después de las elecciones de diciembre, no han cumplido con su obligación porque les falta visión, patriotismo democrático, altura… Si el resultado de estas elecciones es el mismo, ¿nos van a decir que votemos por tercera vez? Tendrán que ponerse de acuerdo.

P. ¿Y qué hacer?
R. Votar. Hay que votar al que se considere el menos malo porque todo lo que sea abstención debilita y deslegitima a la democracia, no sólo a los partidos. No es un problema de partidos. Los partidos son instrumentos y, en cada momento se puede votar al que personalmente se considere. Al votar estamos fortaleciendo una democracia que nos ha costado muchísimo traer.



lunes, 30 de mayo de 2016

María Jesús Veiga, portavoz de ACNUR-España

“Es fundamental invertir en la resolución de conflictos”

María Jesús Veiga, fotografiada por @frlorente
Barcelonesa afincada en Madrid, completó su formación como trabajadora social en EEUU. Lleva más de veinte años inmersa en el drama de los refugiados. Tras pasar por Cruz Roja, en ACNUR ha trabajado en áreas de protección, reasentamiento, reunificación familiar, menores no acompañados y género. De primera mano ha vivido la tragedia en Kenia, Etiopía, Congo, Jordania, Colombia… Ahora clama porque la gente de Siria necesita “paz ahora, y la están pidiendo a gritos”

Con Siria como fondo insiste en que “es fundamental invertir en la resolución de conflictos”. Ahora considera que es “urgente que se mantenga y refuerce el alto fuego que nos ha permitido llegar con camiones de ayuda humanitaria a zonas sitiadas desde hace tres meses”. Y explica, “si la crisis de Siria se hubiera abordado adecuadamente, no hubiéramos cedido todo ese espacio para el DAESH y para que ese vacío de poder lo hayan aprovechado grupos extremistas”. Rechaza los discursos islamófobos, racistas y xenófobos porque alimentan la causa de los extremismos y captan más adeptos.

Y recuerda:“Grecia ha hecho un esfuerzo enorme, pero es evidente que no puede cargar sola con esta situación. Pedimos una responsabilidad compartida por aquellos estados que han contribuido mínimamente, como España, que ha quedado al rebufo dando asilo a sólo un 1 por ciento respecto a todo el conjunto de la UE”.

P. Sesenta millones de personas buscan refugio en el mundo. El dato es escalofriante. Es como si toda la población de Italia se convirtiera en refugiada…
R. Son sesenta millones de personas que han tenido que huir, que dejar sus casas, dejarlo todo para buscar protección. Unos, en otras partes del país, que son los desplazados internos y otros cruzando fronteras, que son los refugiados. Los sesenta millones lo conforman refugiados, desplazados y quienes solicitan asilo. Además hay en torno a diez millones de personas apátridas, personas sin nacionalidad que muchas veces transmiten esta condición a sus hijos como si fuera una enfermedad. ACNUR tiene el mandato por parte de las Naciones Unidas de dar protección y velar por los derechos de refugiados, desplazados internos y apátridas.


“En Líbano, una de cada tres personas son refugiadas. Es como si a España llegaran trece millones de personas”


P. El problema es el crecimiento exponencial de personas que huyen: más de treinta millones en diez años, ¿por qué?
R. Cada día surgen 42.000 personas que se tienen que desplazar por conflicto. En los últimos cinco o seis años se ha reactivado alrededor de quince conflictos en el mundo, con un nivel de resolución bajísimo, por lo que quienes huyen no vuelven a su tierra.

P. Habla de “mandato de las Naciones Unidas”. ¿Son eficaces las Naciones Unidas?
R. Sin duda las naciones deberían estar más unidas. El fracaso por no invertir adecuadamente en prevención y solución de conflictos es general de todos los países. Nosotros, como brazo humanitario de las Naciones Unidas no podemos resolver crisis humanitarias, trabajamos con las consecuencias de esas crisis, pero la solución pasa por decisiones políticas, no humanitarias.

“Cada día surgen 42.000 personas que se tienen que desplazar por conflicto”
P. Los datos de Siria son escandalosos: la mitad de la población huye.
R. Hay 4,8 millones de refugiados que buscan protección fuera del país; el 96 por ciento en países limítrofes: Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto; y dentro del país, aunque hay doce millones que necesitan ayuda humanitaria, seis son desplazados.

P. ¿No cree que en occidente tenemos un problema de discalculia y no entendemos las cifras?
R. Son tremendas. En Líbano, por ejemplo, una de cada tres personas son refugiadas. Es como si a España llegaran trece millones de personas…, y nos echamos las manos a la cabeza con una patera o con un salto a la valla de Melilla. Los países limítrofes de Siria llevan cuatro años desbordados sin que la comunidad internacional colabore en nada, ni infraestructuras, ni en sanidad, ni en  servicios sociales, ni en educación…

P. Pero la sociedad sí se moviliza…
R. La movilización es impresionante: el ciudadano de a pie, la sociedad civil, agentes sociales, comunidades, ayuntamientos… Esa presión ha hecho que, al menos, se cumpla con los compromisos adquiridos.

P. Muchas personas ofrecen sus casas para acoger refugiados. ¿Qué le parece?
R. Hay que agradecer enormemente esa solidaridad, pero el tipo de ofrecimientos deben encajar con las necesidades reales. Hay que canalizar esa solidaridad espontanea a través de ayuntamientos y comunidades bajo las directrices de organizaciones que llevan muchos años de experiencia trabajando en acogida, adaptación e integración de refugiados. Meter a un refugiado en casa, según llega, probablemente no sea lo más acertado. Estas personas vienen habiendo vivido experiencias traumáticas muy duras; necesitan un periodo de adaptación con profesionales que conozcan su situación. Donde sí hace falta como respirar el apoyo es en la segunda fase, cuando el refugiado sale de centros especializados gestionados por ONG o el Ministerio con una base del idioma y la idiosincrasia del país de acogida. En ese momento sí hay un problema de alojamiento, de formación y de empleo. El apoyo pasa por tejer redes para que al salir de los centros tengan a donde acudir.

P. En el lado contrario están quienes temen que los refugiados les quiten su puesto de trabajo. ¿Qué decirles?
R. Que imaginen que salen con su familia huyendo de las bombas, que han sido torturados, perdido hijos, cónyuges…, que tienen que huir para salvar la vida y que si te devuelven a tu país es una condena a muerte. Hay pocas opciones. Recordaría que los españoles tuvimos que huir de una guerra civil de la que todavía quedan heridas y si muchos países no nos hubieran abierto sus puertas, probablemente no estaríamos aquí.

Acuerdo de la vergüenza

P. Especialmente llamativo es el tratado firmado por la Unión Europea y Turquía. Un tratado calificado de ilegal e inmoral por multitud de organizaciones...

R. Este acuerdo surge tras un fracaso estrepitoso de la UE para dar respuesta a la crisis de refugiados más grave desde la Segunda Guerra Mundial. Era una crisis perfectamente manejable si se hubiera gestionado de una manera equilibrada entre todos los países de la Unión Europea. Criterios para esa responsabilidad compartida existen, pero cada país ha ido pasando el problema al de al lado, y así es imposible solucionar nada. Los problemas se solucionan afrontándolos a tiempo y ahora este acuerdo no tiene las garantías legales de aplicarse ni en Grecia, ni en Turquía para poder ejecutarse adecuadamente. No se puede asegurar que quienes huyen van a tener acceso a un sistema de asilo justo, ni unas condiciones de acogida decentes. Los centros en las islas griegas están saturados, con gente a la intemperie, familias separadas, menores solos y sin atención…, y esto es Europa.

Pillados por @frlorente en la sede de ACNUR-España.
ACNUR 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, en inglés UNHCR, UnitedNations High CommissionerforRefugees) es el organismo de las Naciones Unidas encargado de proteger a los refugiados y desplazados por persecuciones o conflictos, y promover soluciones duraderas a su situación, mediante el reasentamiento voluntario en su país de origen o en el de acogida. Tiene su sede en Ginebra, Suiza, y tiene más de 250 oficinas repartidas por todo el mundo en 125 países. El derecho al asilo y refugio es contemplado en la Declaración Universal de Derechos Humanos

Como corresponsalía en España, la presencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) data de los años 60, y es en 1979 cuando se establece la Representación de ACNUR en Madrid, al frente de la cual se encuentra un Representante del Alto Comisionado. Desde el año 2014 Francesca Friz-Prguda es la Representante de ACNUR en España.

España se adhirió a la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados el 22 de julio del año 1978, quedando consagrado el derecho de asilo en el artículo 13.4 de la Constitución española del mismo año. 


jueves, 19 de mayo de 2016

Paca Sauquillo, presidenta del MPDL y Coordinadora de la Comisión de Memoria Histórica del Ayuntamiento de Madrid

Sauquillo en su despacho, fotografiada por @frlorente

“Intento que la Memoria Histórica no sea un arma arrojadiza”



Es uno de esos extraños casos de madrileña por los cuatro costados, además con fuertes vínculos en Fuenlabrada. Su vida ha sido, es, y todo apunta que seguirá siendo un no parar. Camino de los 73 años vive con intensidad y mantiene la pasión aquella rebelde estudiante de Derecho antifranquista. Manuela Carmena le ha encargado una “patata caliente”: ordenar la memoria histórica de la ciudad. Además, continúa peleando y concienciando a favor de los más desfavorecidos del mundo.

P. Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, le ha pedido que se ocupe de poner orden en el callejero, placas, rótulos, símbolos, estatuas de la ciudad…, en relación con la memoria histórica de la capital. Una labor intensa…
R. Me parece que es una patata caliente aunque no debería ser así. En otros países dan mucha importancia a la memoria histórica porque si desconoces la historia de tu ciudad, la democracia no está completa. La gente debe saber qué ha pasado y por qué. No consiste en juzgar hechos históricos, sino en recuperar la memoria. En Europa y Latinoamérica esto se hace bien, pero en España es un arma arrojadiza entre izquierda y derecha, especialmente en la Comunidad de Madrid.

P. De cualquier forma, hay una “ley de Memoria Histórica”. ¿Cree que es una ley que no funciona?
R. Creo que es una buena ley, moderada, pero se ha interpretado mal. Tiene un preámbulo muy bonito en el que se aboga por la concordia, el acuerdo, el reconocimiento para que reconozcamos o cerremos de forma efectiva un capítulo de la historia. Luego está el artículo 15, que es lo que se ha interpretado erróneamente. Este artículo afirma de manera muy clara que los símbolos y los rótulos de las calles que signifiquen el ensalzamiento de la sublevación y la violencia tienen que ser cambiados porque hieren a muchas personas. Por otra parte, hay que recuperar a personas e instituciones que jugaron un papel muy importante.

P. ¿Por ejemplo?
R. Por ejemplo, la Institución Libre de Enseñanza y otras más desconocidas como el Liceo de Mujeres que jugó un papel muy importante y estuvo ubicado en el actual Ministerio de Cultura. Ahí debería haber una placa. También debería recordarse que en la actual Presidencia de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, estuvo la Dirección General de Seguridad, que jugó un papel de represión. Habrá que hacer un vestigio de qué fue y lo que fue y…, no pasa nada. Lo mismo con la demolida cárcel de Carabanchel y la cárcel de Ventas.

P. Entonces ¿su objetivo con “la patata caliente”?
R. Intento que la memoria histórica no sea un arma arrojadiza, sino un reconocimiento de personas que faltan y personas invisibles como son la mayoría de mujeres que han sido sacadas de la historia. Mi opinión es quitar lo menos y poner lo más. Para ello he dicho a la alcaldesa que quiero crear un comisionado de personas de reconocido prestigio: cronistas, archiveros, historiadores, bibliotecarios. Una comisión consensuada de personas independientes que también incluyera un urbanista arquitecto y que creara un museo de la historia de Madrid.

P. La Transición está muy ligada con la memoria histórica…
R. Mi generación hizo la Transición pero no vivió la guerra, vivió la dictadura de Franco. La guerra finalizó hace más de setenta años, pero la dictadura hace cuarenta. Ciertamente no fuimos capaces de cerrar la Transición recuperando la memoria histórica porque en su momento no era una reivindicación de la sociedad. El eslogan del momento era “libertad, amnistía y estatuto de autonomía”. Curiosamente, a la memoria empezó a dársele importancia a partir del año 2000. La relevancia se la dieron en primer lugar nuestros hijos y nuestros nietos y luego nosotros mismos, que vimos que países como Francia, Alemania, Argentina…, empezaban a recuperar su memoria y no pasaba nada.

P. La Transición parece que se pone en entredicho por algunos sectores. ¿Cómo definiría ese momento histórico?
R. Visto cuarenta años después se puede pensar que deberíamos haber hecho más, incluso que no se hizo bien, pero había que haber estado ahí en ese momento. En mi caso, por ejemplo, defendí las últimas ejecuciones de pena de muerte. Un juicio sumarísimo que se ventiló en veinticuatro horas. Hay que recordar que hasta 1978 existía la pena de muerte en nuestro país. Me parece bien que se revise la historia, pero los que la vivimos, o al menos yo, pienso que no podíamos llegar a más en ese momento, porque lo que teníamos era ansia de libertad y democracia. Creíamos también que con la libertad y la democracia íbamos a conseguir la mejora de las condiciones de nuestro país, como efectivamente se consiguieron. De hecho, la Transición española se ha puesto de modelo en todos los países del mundo.

Captada por @frlorente
P. ¿Cómo recuerda aquel tiempo?

R. En aquel momento yo había fundado la Organización Revolucionaria de Trabajadores, la ORT, y apostábamos por la ruptura con el franquismo, pero efectivamente nuestro objetivo era la libertad y la democracia. La Transición empezó en la década de los setenta como un movimiento organizado. Previamente, en la década de los sesenta surgen las Comisiones Obreras, las comisiones de los barrios, las asociaciones de vecinos y los movimientos profesionales de gente que estábamos contra la dictadura, a favor de la democracia, de las libertades y de que España fuese un país democrático dentro de Europa. Por una parte, estaban los inmovilistas del régimen y por otra, grupos que querían hacer cambios violentamente, fundamentalmente ETA. España no podía seguir así, así que apostamos por la organización de las masas y comenzamos a rebelarnos pacíficamente. De quienes vivimos la Transición habrá muy pocos que renieguen de ella. Quienes la están revisando no la vivieron o, efectivamente, no estaban por una transición.

Vergüenza

Sauquillo, presidenta del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad es abanderada de la justicia social, “creo que las ONG tenemos que defender la justicia social y no la beneficencia que es lo que desde el Gobierno del PP quieren que se implante”, asegura. Y en ese contexto, insiste en que las ONG, igual que otras organizaciones como los sindicatos, “tenemos que repensar cuál es nuestro papel”.

Pero si por algo está escandalizada Sauquillo es por la tragedia de los refugiados, también porque “la situación que vivimos con los refugiados pone en cuestión la Europa solidaria”. Con una sola palabra califica lo que está ocurriendo con las personas que huyen de los conflictos, fundamentalmente de Siria: “vergüenza”.
Tiene claro que no hay voluntad política por parte del Gobierno, “el Gobierno no ha jugado ningún papel. Tenía que haber llegado al Consejo Europeo y decir España, que  se hacía cargo de los 16.000 refugiados, que no son tantos. Y recuerda cómo en una situación peor de crisis e infraestructuras, este país se hizo cargo en los años 90 de 5.000 bosnios, croatas y serbios perseguidos.