Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

jueves, 4 de junio de 2020

En Madrid saldremos con la sanidad privatizada

El otro día publicaba un artículo en "El Obrero" al hilo de los renovados aires privatizadores de Isabel  Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid (pinchando aquí puedes acceder a él).


La nueva liberalización del suelo anunciada por la derecha regional, servirá otra vez para regalar suelo a privados para que construyan colegios y también hospitales. Efectivamente no es culpa de la presidenta de Madrid la aparición del coronavirus, pero sí es responsabilidad del PP (25 años en el poder) que hoy la región tenga los pilares sociales raquíticos; la salud pública de los mayores, inexistente; la sanidad pública diezmada tras unos espantosos recortes que dejaron al primer dique de contención, la Atención Primaria, sin recursos humanos ni materiales.

Antes de la llegada de la pandemia, la región de Madrid contabilizaba 200.000 familias en exclusión. Después de la pandemia todo apunta que la idea es reforzar ese neoliberalismo en el que ya nadie con sentido común cree. Pero la ambición desmedida es irracional.

Son importantes los datos, por eso apunto algunas cifras oficiales importantes sobre cómo Madrid ha dilapidado el sistema sanitario público

En este viaje al pasado que vive Madrid, os invito a pinchar y ver este breve video de Esperanza Aguirre visitando el hospital Ramón y Cajal en unas imágenes que fueron censuradas en la vieja Telemadrid. Afortunadamente, la actual ha mejorado notablemente. Por eso también está en el punto de mira de Ayuso y su gurú más que mediático Miguel Ángel Rodríguez, MAR. 

martes, 2 de junio de 2020

La izquierda madrileña debe mirar al futuro

Junto a mi compañero y amigo desde hace ya más de veinte años, Jose Quintana, he escrito un artículo en Infolibre, bajo el título “No es tiempo de pensamiento débil”, al que se puede acceder a través de este enlace

En el texto criticamos la actitud de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pero también consideramos falta de energía en la oposición socialista. No olvidemos que el PSOE con Ángel Gabilondo a la cabeza fue quien ganó las elecciones.

A Gabilondo le faltó un buen tándem en el Ayuntamiento de Madrid, como debería haber sido Manuel de la Rocha Rubí (mira aquí), o en su caso, Chema Dávila, que fue el tercero en discordia de esas raras primarias que se llevó de calle el exentrenador de baloncesto Pepu Hernández. Con los conocimientos y experiencia de Dávila no se contó aunque yo no me creo que siga vigente esa máxima de “quien se mueve no sale en la foto”. 

Además, el equipo del Grupo Municipal Socialista de la capital parece que se va desengrasando con Hernández a la cabeza. Con pocas apariciones públicas, pero un intenso trabajo en la sombra. 

También resultó erróneo obviar en los primeros puestos de la lista a la Comunidad de Madrid a algún representante de Fuenlabrada, un Ayuntamiento en el que arrasó su actual alcalde socialista, Javier Ayala, aunque finalmente no así Gabilondo.

Esos dos errores que no se vieron desde Moncloa, o desde quien mueva los hilos, hicieron que el PSOE se quedara a las puertas de poder gobernar junto a las otras fuerzas de izquierdas, e incluso con Ciudadanos si en esos días no hubiera estado en el monte de Albert Rivera. 

El PSOE en Madrid debería tener un alma más federal, contar y coordinarse con las ciudades y pueblos permanentemente. Se esté o no de acuerdo con las reivindicaciones vecinales porque del debate surgen las soluciones.

Hoy Ciudadanos da muestras de ser otra cosa y es tiempo de mirar al futuro. Ese futuro pasa por hacer frente al pensamiento débil y evitar que llueva sobre mojado. Madrid no puede seguir instalada en el más rancio neoliberalismo privatizador que termina derivando en corrupción. No olvidemos que el PP sigue pendiente de pagar sus deudas ante la justicia.

Como es tiempo de mirar al futuro os recomiendo la lectura crítica del artículo







lunes, 25 de mayo de 2020

Genovés, orgullo de España; Vox, vergüenza de España

Aprendiendo del maestro Genovés. 
Hace pocos días moría Juan Genovés, el más relevante y universal pintor español de los últimos tiempos. En el diario Nueva Tribuna publiqué este texto sobre él.

En algún lugar leí que había muerto “Juan Genovés, el abrazo de la clase trabajadora”, pero no era así. El Abrazo y/o el abrazo de Genovés trascendía a la clase trabajadora. Era, como explicaba ABC, “el autor de la reconciliación entre los españoles”.

Como es sabido, El Abrazo está expuesto en el Congreso de los diputados, por lo que esta institución, con mayor motivo, decidió realizar una declaración institucional de recuerdo a una persona que es orgullo de España. 

Como no podía ser de otra manera, la antiespaña representada por el neofascismo de Vox, impidió la simple lectura de una declaración en recuerdo de un hombre bueno, cuyo pecado fue enfrentarse con sus pinceles y su arte al franquismo.

Vox vuelve a ser la vergüenza de España, de toda España. 

lunes, 11 de mayo de 2020

Díaz Ayuso, Trump y Esperanza Aguirre

Ayuso hace alarde de incumplir las recomendaciones. Es increíble todo.
Hace una semana relataba en este espacio algunas causas por las que Isabel Díaz Ayuso debía abandonar el puesto de presidenta de la Comunidad de Madrid. La lista de razones, ninguna anecdótica sigue creciendo con tendencia al infinito. También en estos días coincidí con un tuit (perdón, pero no recuerdo la autoría) que se preguntaba si en Madrid no estaremos siendo sometidos a un experimento. Y es que estas cosas que hace Ayuso son verdaderamente extrañas. Ni siquiera comparables a las ocurrencias de Trump o las que en su día llevó a cabo Esperanza Aguirre, aunque con ambos haya coincidencias.

La bronca que a final de la pasada semana promovió la presidenta Ayuso, y que llevó a la dimisión de su directora de Salud Pública, tiene un trasfondo trumpiano. Sus argumentos para que la región pasara a la “fase 1” los evoca el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, refiriéndose a los republicanos estadounidenses en un artículo titulado Una epidemia de privaciones y hambre. En él asegura que “buena parte de la derecha estadounidense ha decidido de hecho que debemos volver a la vida de siempre y aceptar el número de muertes que se produzcan como consecuencia de ello”.

Sin duda esa música la tenemos oída por parte de Ayuso quienes vivimos en Madrid que llega a comparar la pandemia con los accidentes de coche y da a entender que las muertes son inevitables. “Todos los días hay atropellos y no por eso prohíbes los coches”, aseguró en una de esas máximas que pasarán a la historia.

Pero ni en Madrid ni en España existen los mismos sentimientos que quiere copiar el PP de la derecha estadounidense, que requerirían de la inexistencia de un sistema público de salud y un culto a la muerte muy particular. En este sentido es muy interesante lo que considera la escritora Azhara Palomeque y que Ángel Munárriz reproduce en Infolibre.

La escritora relata lo que transmite la derecha norteamericana, donde ”muchos republicanos han afirmado que están dispuestos a morir por la economía, lo cual indica que también están dispuestos a matar. Este culto tiene que ver con la cultura americana, que promueve que el más fuerte gana. Se trata, explica, de una ideología muy arraigada también entre las clases bajas –sobre todo blancas–, que sobreviven sin seguro médico y han visto su nivel de vida diezmado por la desindustrialización. Para este colectivo no tiene sentido cerrar la economía porque la salud nunca ha sido una prioridad política. Si ya no tenían acceso a insulina, por poner un ejemplo, ¿a qué viene ahora cerrarlo todo por un virus?". Sin duda, la estrategia de correr a costa de nuestras vidas en Madrid no cuaja.

Sí puede cuajar el marketing de regalar mascarillas aunque no las recomienden los médicos porque aquí somos mucho del refranero y su “a caballo regalado no le mires el diente”. De cualquier forma, no terminamos de entender que las mascarillas no son un regalo, pues las estamos pagando entre todos con nuestros impuestos o por cualquier otra vía pública. Lo que no sabemos es cuánto nos han costado. 

Mencionar “lo público” nos lleva de nuevo a la estrategia de la derecha norteamericana y al mencionado artículo de Krugman. Lo que al trasnochado neoliberalismo le preocupa es que la ciudadanía se dé cuenta de que detrás de su seguridad siempre está “lo público”. El Nobel de Economía lo cuenta así: “…es posible que a los conservadores les preocupe que si ayudamos, aunque sea temporalmente, a las personas en apuros, muchos estadounidenses decidirán que un colchón de seguridad social más fuerte es algo bueno en general. Cuando tu estrategia política depende de convencer a la población de que lo público es siempre el problema, nunca la solución, no quieres que los votantes vean que la Administración pública está de hecho haciendo cosas buenas, ni siquiera en tiempos de absoluta necesidad” (…)

Es “Pecas” pero no es “Espe”

Otra comparación en la estrategia de Ayuso es la relacionada con el permanente estado de crispación y echar balones fuera de su predecesora Esperanza Aguirre, quien también es recordada por sus frases, salidas de tono y de demostrada, cuando no impostada, ignorancia. Algo que paradójicamente atrajo a mucho votante (hoy en las filas del cuñadismo de Vox. Eso sí). Aguirre ensalzaba la figura de su mascota, Pecas en las redes sociales, trabajo del que se encargaba la hoy presidenta de la Comunidad. El colmo de una licenciada en periodismo, que no periodista, no es ya ser una fiel mascota, sino ser la “negra” de una fiel mascota.

La diferencia va más allá de la experiencia de Aguirre en las lides de gobernar y el respeto y/o miedo que producía en su partido. Ayuso es el hazmerreír dentro de sus propias filas, donde es algo más que cuestionada como ya empieza a ser público. Además Aguirre contaba con una mayoría absoluta para loar sus cosas y un porrón de dinero acumulado en tantas y tantas tramas (Púnica, Gürtel,.. Aquí hay un buen listado).  

Otro factor, ya mencionado de soslayo, es que Esperanza Aguirre tenía a los ultras dentro de su propio partido y ahora se encuentran fuera, quizá coincidiendo en la FAES, pero con Vox quitando espacio, votos y fuerza parlamentaria.

Por el bien de la región, de su partido -que lo es de Gobierno-  incluso por ella misma, Ayuso debería hacerse a un lado.







lunes, 4 de mayo de 2020

Aunque no lo va a hacer… ¿Por qué Ayuso debe dimitir?

Como mi buen amigo Germán Fernández, físico, novelista, divulgador científico y gran colaborador en su día de Madrid Sindical dice, ya hay otro “a.C.”, “antes del Coronavirus”. Y en el año 2019 a.C. era un clamor intelectual la crisis del capitalismo, de la organización de las empresas de viejo cuño y de las democracias liberales. De esos lodos… Isabel Díaz Ayuso.

En aquellos cercanos tiempos previos a la pandemia llegó a ser grande la desconfianza de la sociedad en los partidos políticos tradicionales. Partidos acomodados, repletos de amiguismo y compra de voluntades en los que la mediocridad se abría (que no “habría”) paso entre masters de comunicación política con sello URJC, que eran “cursillos de andar por casa” para engrandecer el curriculum. 

Pero no eran sólo los partidos quienes sufrieron desprestigio. Fue un mal generalizado en casi todas las instituciones, desde las federaciones deportivas hasta los medios de comunicación, pasando evidentemente por la banca que tanto engañó a la ciudadanía y tanto se benefició del Estado. 

El espacio que corrupción y corruptelas dejaba era ocupado por asamblearismo sin estructuras intermedias que implicaban un cesarismo la más de las veces  empapado de adanismo con una verticalidad extrema, como en el caso de Vox que llega abandonar todo atisbo de democracia interna. Paradójicamente ese verticalismo se agitaba desde la supuesta democracia horizontal de las redes sociales, que ocupaban el espacio de los medios de comunicación. 

El prestigio de los periodistas desaparece en favor de los voceros de twitter. El “periodismo ciudadano” se convierte en viralidad de “noticias falsas”. Se dejan de leer periódicos y estos pierden plantillas, dignidad y  calidad. Los presidentes y secretarios generales obvian a sus organizaciones y decretan a golpe de tuit, convirtiéndose Donald Trump en el maestro.

Los desmanes del capitalismo con la Gran Recesión de 2008 hacen que se rechace a la banca tradicional en favor de la “economía colaborativa” que degenera en capitalismo sin derechos para quienes trabajan y para  los usuarios.

CAUSAS PREVIAS

En este jaleo generacional de mediocridad, desprestigios, corruptelas, amiguísimos, quid pro quo…, en el que la mentira se convierte en una constante, como por carambola, Isabel Díaz Ayuso se hace con la presidencia de la Comunidad de Madrid.

Esta es la primera razón por la que debe dejar la presidencia. El PP de la región obtuvo sus peores resultados desde 1983 y nadie, ni ella, esperaba que esa posibilidad se diera. Ser amiga de Casado, pastelear y pasillear fueron sus méritos para ser la candidata. El rumbo ultra de Ciudadanos que miraba más a Vox que a la socialdemocracia hicieron el resto…

La segunda razón la obviaremos por ser  más que conocida la corrupción que acosa al PP. Desde Ayuso hasta a su equipo. 

Quizá la tercera razón por la que la presidenta debe dimitir es la más popular aunque nadie lo confiese. Nadie dice al rey que va desnudo y nadie le dice a Ayuso a la cara, aunque sea con cariño, que no tiene ninguna capacidad para presidir la Comunidad de Madrid, incluso difícilmente su comunidad de vecinos. La cuestión es que el problemático Miguel Ángel Rodriguez ejerce de administrador de la finca en la sombra. Ayuso seguro que tiene sus capacidades y sus talentos pero es innegable su sequía intelectual, su insolvencia política (incluida la oratoria y los reflejos), incluso su falta de capacidad para la interpretación en favor de la sobreactuación, cuando no sus ausencias.

En cuarto lugar, situaría su inexperiencia, asunto este que está muy a la orden del día. A poco que se escarbe, Ayuso vive en un mundo paralelo. Incluso su gran aportación a la política fue llevar el perfil de Twitter del perro de Esperanza Aguirre, el pobre Pecas, que falleció atropellado… 

Sí es evidente que la actual presidenta sigue la estela de Esperanza Aguirre. Y muchos, con razón las comparan. Pero Esperanza Aguirre estuvo muchos años baqueteándose en el mundo de la política. Luego…, Wyoming la encumbró con “El rincón de Espe” y entendimos que son muchos los votantes a los que les gusta la incultura y el jarrucheo. Como presidente, Aguirre sabía que era más importante hacer la fiesta de inauguración de una boca de Metro con Isabel Pantoja y paella que hacer el Metro. Sus votantes estaban más entre la vecindad que no salía del barrio y veía como sus tristes pisos se revaluaban gracias al metro (y que vendían a los inmigrante de turno), que a los usuarios del transporte público. El escándalo de la fiesta del IFEMA con venta de bocatas y todo fue una emulación perfecta de los fiestorros de Aguirre. Un día llora y exige luto y al siguiente alardea de “pueblo llano” y palmas.

RAZONES DE PESO

Las causas objetivas, pero con base en el relato histórico, que llevan a la conclusión de que la presidenta debe dejar el puesto, nos llevan a unas razones de peso, verdaderamente graves.  La incapacidad manifiesta de no saber gestionar la crisis de salud del coronavirus con miles de muertes en las residencias ha supuesto la quinta razón por la que debe dimitir: la muerte de miles de ancianos y la ocultación de datos ha llevado, además, a una crisis sin precedentes en el Gobierno regional entre Ciudadanos y PP. La Comunidad está hoy dia a la deriva y sin Gobierno.

Por ello, en sexto lugar, Isabel Díaz Ayuso debe retirarse porque además de no tener la confianza de buena parte de la Asamblea, no cuenta con el apoyo claro de buena parte de su Gobierno y su respuesta es poner palos en las ruedas de España. Es incapaz de mantener la colaboración con el Gobierno de Pedro Sánchez, pero también de los ayuntamientos de la región. Es decir, su perfil impide la colaboración entre administraciones de todo tipo

Pero más allá de la imposibilidad unir voluntades de las diferentes administraciones, Ayuso es incapaz de dialogar con los agentes sociales. Así pues, la séptima razón es que no tiene capacidad de aunar voluntades con empresarios y organizaciones sindicales de Madrid para reconstruir una región que conllevará la pérdida de más de un 10 por ciento del PIB territorial y destruirá 400.000 empleos.

En octavo lugar, pero quizá lo más fundamental, es la imposibilidad manifiesta de haber cerrado un presupuesto a pesar de las manos tendidas.

Sin duda, la situación ha puesto de manifiesto la novena razón por la que debe dejar el cargo. La sanidad y la salud pública están mangas por hombro en la región de Madrid a causa de los recortes permanentes. Esta situación, es sabida por pacientes, familiares de fallecidos y profesionales no es de hoy. Es un largo proceso de privatización que hay que atajar y no parece que sea deseo de Ayuso y quienes mueven sus hilos.

Como décima causa, por dejarlo en decálogo, habría que resaltar que la presidenta no sabe de nada y ademas no permite la asesoría de quienes saben. Como ejemplo, su “gran logro”, que Telepizza se encargue de los menús que a.C, eran responsabilidad de comedores escolares y que son repartidos entre los más desfavorecidos a pesar de la indignación de nutricionistas.

Es decir, Madrid tiene una presidenta con un Gobierno en minoría, sin presupuesto, enfrentado a España, incapaz de tener una mirada poliédrica para acometer la reconstrucción de la región y de España y que está en manos de un personaje siniestro que seguramente esté en manos de otros personajes más siniestros. 

La solución no pasa por grandes ajetreos en estos tiempos convulsos. Es decir, como nadie en el PP parece que quiera sustituirla por no contradecir a Pablo Casado, quizá sea el momento de que el vicepresidente Aguado tome cartas en el asunto. Es necesario combatir un virus y el desastre que está acarreando, no pelearnos entre políticos y población. 

jueves, 23 de abril de 2020

Feliz día del libro en confinamiento

En tiempos de "La Piragua". 
Debo confesar que no fui un lector prematuro. Tardé tres años en comenzar el aprendizaje de la lectura y hasta los cuatro no reventé en la profunda lectura de La piragua, un libro lleno de dibujos atractivos de una pandilla de criaturas que me guiaron en la aventura de la lectura.

Siempre agradeceré a mi sita Margarita, de Párvulos 2, su inestimable guía. Rápidamente entendí que la lectura y la escritura iban de la mano y compuse en aquel tiempo mis primeros versos: “El cielo es azul, azul es el cielo, los ojos de mi madre igual que ese cielo”. Era cierto que el cielo era azul, pero los ojos de mi madre eran tristes y de un color indeterminado, empequeñecidos  por las gafas de esa miopía que le regaló el hambre de la postguerra. Veo dos opciones: o había un extraño rollo freudiano con los ojos de mi madre, o bien entendí que aquellos versos, exageradamente moñas y asonantes los pares, tenían un poco de ritmo. A saber. La memoria no me da para más.

Superada La Piragua, me enganché a Carlitos y Snoopy, cuando todavía no era cosa de pijos, y a La familia Cebolleta, que compartían espacio. Luego vinieron compulsivamente Mortadelo y Filemón y el extraño placer de despertarme los sábados temprano para devorar sus aventuras junto a Zipi y Zape, Sir Tim O´Theo, Anacleto agente secreto o El Botones Sacarino y la 13 Rue del Percebe. Sí recuerdo una pequeña colección de mi padre, siempre rusófilo, con unos preciosos dibujos de El Correo del zar” que acabó desgastada. 

El primer libro que recuerdo con pasión fue la historia de Gengis Khan, entre mis ocho-nueve años, de aquella magnífica colección (¿aventuras?) que intercalaba páginas a modo de cómic y texto corrido. Como revistas profundas me apunté un poco después al Club don Miki, con las aventuras clásicas de Disney y reportajes “de interés”. 

Me recuerdo con Sherlok Holmes, con las batallas de Leningrado y Stalingrado y con cuentos de Poe. Recuerdo a don Antonio, de sexto de EGB sorprendido porque leía los Cuentos rusos, en la colección RTVE que tuvo media España. “Cómo lees esto”, me preguntó. Respuesta sincera: “porque me lo ha recomendado mi padre” (sí es que era muy rusófilo). 

Recuerdo a la sita Maribel, en séptimo de EGB dejándome unos Entremeses de Cervantes para que memorizara un personaje que iba a interpretar a final de curso (yo era “Lorenzo Pasillas, sotasacritán desta parroquia y busco en esta calle lo que hallo y tú buscas y no hallas…”) Aquel libro dormía en la mesilla junto a mí… Al final se lo devolví y con el tiempo me compré un ejemplar para mí.

Pasaron los años, siempre acompañados por libros diversos y variopintos, y llegó el confinamiento por COVID-19 para conmemorar el Día del libro encerrado en casa. Los libreros tristes (y preocupados por el futuro), porque no hemos podido salir a las calles a comprar; los libros contentos porque muchos de ellos nos estaban esperando. Y nos encontramos, y nos disfrutamos… Mira, en este momento se despeja y veo desde la ventana que el cielo es azul, azul es el cielo, los ojos de mi madre, igual que es cielo. (Señor, señor). Bueno, no seamos extremadamente autocríticos, que Neruda pudo escribir los versos más tristes esa noche…

jueves, 12 de diciembre de 2019

FESCIMED: Lástima que terminó el festival


Y acabó el domingo la III edición de FESCIMED con aforo rebasado en la última proyección y en la entrega de premios. La última proyección correspondía a la sección “La otra mirada”, es decir, “las que por contenido o programación no han cabido en la sección oficial”, según explicó Carlos Olalla, director del festival. Tuvimos la fortuna de contar con Fernando Cabrerizo Sanz, director de Parece que está muerto.

A la izquierda de la imagen, Fernando Cabrerizo junto a Carlos Olalla.
En siete minutos nos ofrece una mirada particular y personal del “tránsito de la dictadura a la democracia a partir de un hecho…”; una dictadura “que cayó en las calles por el empuje de la sociedad”, según explicó el director de Parece que está muerto, que sí, nos sonsacó alguna sonrisa.

Bajo la palmera se desarrolla en 1986 y nos traslada a la tragedia lorquiana de Bodas de sangre porque un periodista de El Caso se traslada a Nijar para intentar localizar a los auténticos protagonistas de la obra del poeta y dramaturgo granadino. Un pueblo que ya estaba cansado de periodistas fisgones. Y más si eran de El Caso.

También nos traslada en el tiempo, de 1938 a 2018, La partida, que crea un intenso paralelismo entre personajes, escenario y situación en la exhumación de unos “desaparecidos” republicanos en la onubense localidad de El Almendro. El corto también nos alerta de la relevancia que tuvo la situación fronteriza con Portugal esta zona.

 Desde otra perspectiva dramática, en la actualidad de Barcelona y del Mediterráneo, Unburied nos presenta la descarnada tragedia de las miles de personas que intentan cruzar el mar huyendo de las bombas, las guerras, el hambre acuciado por la emergencia climática… Un corto dedicado “a todos los cuerpos negros que llenan los mares del mundo”.




domingo, 8 de diciembre de 2019

De Cicerón a FESCIMED

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”… El destino, o quizá la casualidad, que todo depende de la perspectiva, ha querido que la tercera jornada de FESCIMED coincidiera con la conmemoración del asesinato de Cicerón. Sí, Marco Tulio Cicerón (Tullius Cicero para los ortodoxos latinos), autor de la máxima que encabeza estas líneas y del tratado Sobre la amistad (De amicitia), auténtico quebradero de cabeza para quienes estudiamos latín en ese tiempo que se estudiaba latín. ¡Santo cielo, sita Esperanza!, es que desde la primera línea: “”Quinto Mucius augur multa narrare…” ¿por qué no puso una coma antes de augur si es un vocativo? Con todo, no celebramos el asesinato de Cicerón el 7 de diciembre de 43 a.C., lo conmemoramos.

Esta entradilla sería una buena metáfora para debatir si es más importante el contenido (la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio) o la forma y a partir de ahí, irnos por los cerros de Úbeda. Con todo, la frase de Cicerón bien podría ser el lema de FESCIMED, porque cortometraje a cortometraje, documental a documental o largometraje a largometraje, la esencia última es pelear por la verdad a través de esa herramienta que es la sala oscura.

Olalla, en el centro, con Itoitz Guerrero y Laura Uría.
Ese volvió a ser el eje en la proyección de los cortos del 7 de diciembre. En lo que viene a denominarse “Sección otras miradas” viajamos de los sucesos de Vitoria de 1976 a la Chernobyl soviética diez años después; del acoso a las mujeres (Lo que contamos), a la violenta represión policial (La doctrina de las pelotas asesinas) para desembocar en la dura realidad de los campamentos saharauis, más llevadera gracias al arte (Bubisher: Arte y Lucha).

Laura Uría Arranz, que además de librera es la autora de Lo que contamos, allí estuvo para denunciar, también de palabra, “el acoso normalizado hacia las mujeres”, una circunstancia que padecen…, todas las mujeres. También Itoiz Guerrero Barbarin, director de Bubisher: Arte y Lucha, vino a Madrid desde Donosti para explicarnos que “el arte es un símbolo de lucha” que empuja para lograr “una identidad en los campamentos saharauis”. Itoiz es un bibliotecario activo y activista que arenga en cualquier situación para promocionar el voluntariado allí donde es necesario, por ejemplo entre los saharauis.

Pero también hubo una remesa de cortos en la sección oficial, para no perder la costumbre de votar (rima en asonante). Revivimos el miedo, el dolor, las pesadillas de tantos niños y niñas bajo las bombas, el horror de adolescentes testigos de asesinatos, de hombres torturados, de mujeres violadas…

Con el micro Rafael Rojas, con Luís Cintora. Olalla en el centro.
Aprendimos barbaridades del mundo y ejercitamos la memoria de España hasta agotarnos un poquito el alma. Carlos Olalla, director de FESCIMED, nos presentó Alacant, ciutat en guerra 1936-1939, de Sergi Pitarch como un documental de memoria, pedagogía y educación.  En él descubrimos a ese Alicante objetivo del fascismo español e italiano, permanentemente bombardeado aunque con especial saña el 25 de mayo de 1938, cuando selectivamente las bombas se lanzaron sobre el Mercado Central.

Pero también vivimos la huida de las gentes de la República esperando embarcar en naves que no llegaban. Sólo el Stanbrook con la humanidad del capitán Dickson, arriesgando su vida pudo ayudar a unos pocos. Estampas que nos recuerdan al actual Open Arms o tantos barcos, que saltándose leyes que se saltan las leyes del mar salvan personas de bombas, hambre y represión.

Tras la angustia de Melifluos, de V. Viletta, nos trasladamos a Perú con Totos, memoria de un pueblo olvidado de Luis Cintora, que en la presentación de su documental nos abrió los ojos a una realidad desconocida en Perú. La brutalidad y la represión policial y del ejercito y las dificultades para repararlas. Carlos Olalla, en este contexto se refirió a la necesidad de un “relato” para superar situaciones tan duras y como el teatro y el cine pueden sensibilizar a la población.

Rafael Rojas es un actor que en el cortometraje Malpartida, de Luis Reneo, da vida a un legionario bastante desagradable. Fue el encargado de presentar la obra en la que participa y que no está exenta de humor. Un corto muy redondo que nos traslada a dos guerras, a distintos personajes y épocas en la Sierra madrileña… al sinsentido de las armas.

Reillo con Amparo Climent.
Y sí, no voy a mentir, no asistí al estreno de Los versos del olvido porque tenía ya un poco cansada el alma, pero allí dejé al secretario general de UGT de Madrid, Luis Miguel López Reillo (que mañana tiene acto en el Cementerio Civil para homenajear al Abuelo, Pablo Iglesias) para que hoy me cuente qué le pareció.
Porque hoy, un día y 2.065 años después del asesinato de Cicerón se clausura está III edición (pareado) de FESTIMED, un éxito de público (con derecho a voto). Un éxito de obras. Una iniciativa a consolidar y expandir porque el cine consigue lo que no está escrito.




















sábado, 7 de diciembre de 2019

FESCIMED: Regresa el Cepa, ¿vuelve la censura?

Hay perogrulladas imprescindibles en la actualidad. Tal es, que la emergencia climática es una emergencia inaplazable. Por eso ayer me perdí la primera remesa de cortometrajes de FESTIMED. Como diría mi madre y creo que muchas madres de la época, aunque ahora parezca un lema de última hora: “cuando es que no, es que no”. Quizá ese “es que” hace la frase más castiza al modo “hoy ni cine, ni cina" que hay que pasar por la manifestación. La cuestión es que sí llegué y pude votar en la sección internacional, con cortos de Brasil, Bélgica, Argentina y Francia. Como apuntó Carlos Olalla, director del festival antes de dar paso a las proyecciones, “en otros países se ha llevado con más normalidad que en España el asunto de la memoria y la verdad”. Es el ecuador de FESCIMED y puedes consultar aquí el programa restante, que apunta maneras muy interesantes (pareado)…

De cualquier forma, ayer volvimos a vivir y revivir un trocito muy relevante de nuestra historia reciente gracias al cine documental y a la cinta Regresa el Cepa, dirigida por Víctor Matellano. El documental revela el acoso y la censura militares a que fueron sometidas la película El crimen de Cuenca y su directora, Pilar Miró. Esta película fue la única secuestrada, ya con una democracia que había arrancado teóricamente unos años antes, pero en la que “aunque Franco había muerto, pervivía el franquismo”, tal como mencionó en el coloquio posterior Manuel Rodríguez, secretario de Política Institucional de CCOO de Madrid

El Cepa era José María Grimaldo López, un pastor de la conquense localidad de Tresjuncos que tras vender unas ovejas desapareció y que dio origen a un paradigmático error judicial, que en realidad fue una conspiración. La tortura aplicada por la Guardia Civil a dos anarquistas para inculparles será el eje de la historia terriblemente real y que cobró inusitada actualidad en los días de nuestra Transición. Días también de torturas, un ejército y una Guardia Civil que no se encontraban cómodos en Democracia como vimos el 23 de febrero de 1981.
Amparo Climent, Matellano, Manuel Rodríguez y Guillermo Montesinos.

El personaje de El Cepa fue magistralmente interpretado por Guillermo Montesinos, (impresionante escena final) que se convierte en el hilo conductor del documental dirigido por Víctor Matellano. Montesinos, desprendiendo energía, también participó en el pequeño coloquio tras la proyección.

Trabajo ímprobo 

En ese breve coloquio, moderado por Amparo Climent, presidenta de Arte y Memoria; Matellano explicó que un pilar fundamental de la documentación fue el libro de Emeterio Díez Puertas y Eduard Suárez Alonso, Golpe a la Transición. Además citó esos datos que siempre desconocemos y que muestran el trabajo que hay detrás de una película: estudio de más de setecientos folios sólo del “Caso Miró”, cuarenta entrevistas de las que editaron 24 horas válidas, que se quedaron en cinco horas, que se quedaron en tres horas que se quedaron en el metraje actual, por lo que “faltan muchos detalles del que fue uno de los primeros casos de la Audiencia Nacional”.

Clarificó el director alguno de esos detalles, como “la intencionalidad” del Caso Grimaldos (El Cepa). Explicó que se sabía que este pastor estaba vivo aún cuando se insistió en que fue asesinado, en lo que fue un crimen sin cadáver… De hecho se hablaba “del fantasma del Cepa que visitaba a su hermana o que se renovaba la documentación”. Evidentemente el fantasma era él vivo y coleando y evidentemente se trató de una “conspiración entre la Iglesia, el poder militar, el poder judicial y los terratenientes conservadores”. Otra certeza que tiene Matellano es que se evitó que la película fuera premiada en el Festival de Berlín, donde fue proyectada a pesar de estar prohibida en España.

Manuel Rodríguez, de CCOO de Madrid, describió la complicada situación que vivía España en esos días y que la perspectiva del tiempo nos ayuda a comprender. No olvidó que poco antes del rodaje de El Crimen de Cuenca, fueron asesinados los abogados y sindicalistas de CCOO en el despacho de Atocha 55 y como la Justicia, aún franquista, permitió que escaparan fuera de España dos de los tres asesinos condenados.

Regresión

El que fuera ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, realizó una nefasta intervención como respuesta a una pregunta del PSOE sobre la censura de El crimen de Cuenca. De la Cierva aclaró sin vergüenza que no se estaba cumpliendo la Constitución por parte del Gobierno. Esta situación nos lleva a la actualidad, un tiempo en que, aunque nadie lo confiese, se está incumpliendo la Constitución. A juicio del representante de CCOO, ésta “merece una actualización”. Carlos Ollero, se refirió, por ejemplo a la necesidad de derogar la denominada “Ley Mordaza”.


Montesinos, El Cepa, nos recordó el cariño que vivió durante el rodaje y destacó la importancia de que una placa en el lugar de los hechos reivindica la inocencia de los falsos asesinos. Para el actor, El crimen de Cuenca reivindica a los conquenses y fundamentalmente la verdad. Una historia que es metáfora de la historia de España. Eso sí, finaliza con el reencuentro, el abrazo, el perdón.






viernes, 6 de diciembre de 2019

FESCIMED: emoción y verdad


Nada mejor en estos días de “exaltación constitucionalista”, como dice Jaime Cedrún en este artículo para la ocasión, que intentar conocer la verdad de nuestra España. La verdad reciente y silenciada. Y sin duda, una de las mejoras herramientas para conocer la verdad es la cultura a través del cine. Porque hubo un tiempo cercano que el cine no era simplemente ocio y entretenimiento, sino fundamentalmente cultura. O mejor, Cultura con mayúscula. Esa es la razón de ser, por tercer año consecutivo, de FESCiMED, el Festival Internacional de Cine por la Memoria Democrática, del que podemos disfrutar hasta el próximo 8 de diciembre. El programa, pinchando aquí.

El festival arrancó con fuerza y emoción reconociendo al periodista de la Cadena Ser, Javier del Pino, su labor informativa contra la desmemoria en la sección “Vidas Enterradas” de su programa, “A vivir que son dos días” de la Cadena SER. El premio lleva el nombre de la que fuera gran abogada Lola González, víctima, que no heroína de una Transición que se hizo con luchas y sangre…

Personalmente considero a del Pino quizá el mejor periodista de radio en España. Más allá de su largo recorrido profesional nunca esconde su madrileña procedencia: Usera, tal como hace mi reconocida hermana filósofa. El galardón es una obra llena de alma realizada por la artista multidisciplinar y presidenta de “Arte y Memoria”, Amparo Climent. Fue ella quien realizó la entrega del galardón a del Pino, fundamentalmente porque Cristina Almeida tuvo la genial idea de atravesar Madrid en coche un día previo a puente. Claro…, llegó tarde.

Entrega del galardón a Javier del Pino por Amparo Climent.
La profunda y penetrante voz del director de FESTIMED, el actor Carlos Olalla, dio inicio a un festival que en su primera jornada desbordó emociones y emotividad; pero también verdades argumentadas. 

De un tiempo a esta parte raro es el fin de semana que no voto algo y el festival nos ofrece la oportunidad de continuar ejerciendo la democracia, que a mí no me supone ningún trauma votar; el trauma sería no poder votar. Así pues, tras la entrega del galardón “Lola González” dio comienzo la sección oficial de cortometrajes, con Luchar por Europa (Vicky Calavia), La Nueve (Daniel H. Torrado), Brothers in Syria (Víctor Suárez Ballesteros) y Píldoras por amor (Vicky Calavia). Independientemente del sentido de mi voto, como muestra, aquí os dejo el trailer de La Nueve.

Exilio

Una vez ejercido el derecho al voto del público se proyectó la primera parte de un documental imprescindible, Exilio, cuyo “alma mater” es Pedro Carvajal, que allí anduvo en su silla de ruedas. Carvajal participó como pudo, pues le asaltaba la emoción, en un intenso dialogo posterior en el que también aportaron interesante y necesaria información para la formación Jaime Ruiz, presidente de AMESDE; Fernando Martínez López, historiador y exdirector general de Memoria y Ernesto Casanova, presidente del Ateneo Español de Méjico.

Sin ánimo de convertir esto en una interminable crónica, sí resaltaría las palabras de Jaime Ruiz referidas al “enorme hueco, vacío, despilfarro de talento que tuvo para el país” el exilio republicano. Recordó como ejemplo que sólo a Méjico llegaron quinientos médicos españoles, lo que supuso, en boca de Ernesto Casanova, el 10 por ciento de todos los médicos que tenía el país hermano.

El documental de Pedro Carvajal muestra el exilio que España padeció por todo el mundo y por todo el mundo donde hubo exilio está rodado, salvo Argentina, pues coincidió con la época del “corralito”, y fue complicado trabajar in situ allí. El director recordó  de los protagonistas entrevistados “esa dignidad, esa entrega en todos” y, al igual que Casanova, no ahorró en elogios al presidente mejicano Lázaro Cárdenas, que si por él hubiera sido, se habría llevado a Méjico a todo el exilio.

El festival de cine es el complemento perfecto para despedir este 2019, en el que se han conmemorado el exilio republicano y en ello se sigue con excelentes exposiciones. Un asunto que abordó Fernando Martínez, que dejó clara su faceta agitadora para que se conozca a ese “gran desconocido” que es el exilio. 

Desde la izquierda, Carvajal, Martinez, Ruiz y Casanova en el coloquio.
Pero Martínez fue más allá porque el objetivo también es “realizar reparaciones a los exiliados y sus descencientes”, así como enaltecer “los valores y virtudes del exilio republicano, que es la esencia de nuestra democracia. Esas virtudes republicanas son el cordón umbilical que une a los actuales demócratas con el exilio”. Además, el historiador quiso destacar que entre los 500.000 exiliados había muchísimas mujeres mayores, jóvenes y niñas; y que no sólo fue un exilio de grandes personalidades, sino de personas de “a pie” que tuvieron que salir de España por defender la democracia y la República. Gentes que supieron mantener la dignidad.

Tres fechas importantes

Reveló Fernández también que a partir de 2020 habrá tres fechas importantes para conmemorar: una conmemorará a las víctimas del franquismo, otra a las víctimas del exilio y la tercera, ya existente el 5 de mayo, conmemora a las víctimas de las deportaciones.

Quizá la intervención más entrañable y repleta de anécdotas fue la de Ernesto Casanova, nieto de “cuatro abuelitos refugiados, sin ser famosos” que viajaron en el Sinaia. Rememoró precisamente lo que le contaron sobre la “calidez” de Méjico desde el desembarco, aquel primer día en Veracruz. 


Hoy el asunto continúa con cortos españoles y con la sección oficial internacional y, claro, la proyección de Regresa el Cepa, con un posterior coloquio y la presencia de Unai Sordo, Guillermo Montesinos, José Manuel Cervino, y Gonzalo Miró.



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miércoles, 4 de diciembre de 2019

AMESDE, levantar puentes con Cataluña a través de la cultura

De derecha a izquierda, Gorka, Jaime, José Manuel, Carmen e Ignasi
Hace un par de días acudí a un interesante evento enmarcado en los actos que AMESDE (Asociación de la Memoria Social y Democrática) realiza en la sede del Blanquerna. Allí tuvo lugar la presentación del Repertorio bibliográfico sobre narrativa en catalán de la guerra de España (1936-1939), el exilio y el franquismo, realizado por el Grupo de Investigación Bibliográfica de AMESDE. Tras un saludo de Gorka Knörr Borràs, delegado del Gobierno de la Generalitat  de Catalunya en Madrid; presentó el acto Jaime Ruiz Reig, presidente de AMESDE; e intervinieron Carme Riera, novelista, profesora y académica; Ignasi Riera, editor y escritor y José Manuel Pérez Carrera, coordinador del Repertorio…
Los intervinientes coincidieron en la magnífica herramienta de trabajo que constituye este pequeño libro, a lo que Gorka Knorr en su saludo añadió que se trata del  “testimonio de lo prolífica que ha sido la narrativa en Cataluña en la primera mitad del siglo XX”. Además, Knorr mostró su satisfacción por que esta obra se haya realizado desde Madrid.
Por su parte, Jaime Ruiz, destacó los tres lustros recorridos por AMESDE y su labor de puente con Cataluña en un intercambio cultural permanente. En este sentido, destacó que la cultura “debería ser la solución y no el problema”. En relación directa al libro presentado, se refirió Ruiz a la función de empatía que produce la lectura de narrativa porque “¿cuántas vidas se viven cuándo se lee una novela…? Por eso, cuando hablamos del concepto memoria, también hablamos de todos estos asuntos”. Y por ello, Ruiz insistió en que hay que “impregnar a la sociedad de formación y conocimiento”.
A continuación, José Manuel Pérez hizo un rápido recorrido entre las relaciones culturales entre Madrid y Barcelona o España y Cataluña, considerando la “cultura catalana como parte nuestra”. Llamó la atención sobre la represión franquista que paradójicamente unió más a ambas culturas con base en la solidaridad. Destacó el año 1992 como instante álgido y punto de inflexión en esas relaciones, para a partir de ahí, “lo político lleva a lo cultural a un progresivo deterioro”.
Asimetría
Ese deterioro, explicó Pérez, supuso el nacimiento del “sentir que la cultura catalana no era aceptada por el resto de España” y en el interior de Cataluña “por los castellanohablantes”. Este escenario es el que generó la “asimetría”, basada en un diálogo de sordos entre autores que escriben catalán y castellano, al que hay que añadir la actitud de catalanes que se instalan en Madrid, como Boadella, extremadamente críticos con la cultura catalana. Esto también produjo una reacción de “ombliguismo y autosuficiencia” entre los autores catalanes con el resultado de la desaparición del enriquecimiento mutuo entre ambas culturas. Como conclusión, el coordinador de la obra presentada se mostró pesimista ante el futuro de las relaciones culturales.
Momento de la primera intervención de Gorka Knorr.
El escritor y editor Ignasi Riera hizo un relato trufado de anécdotas de la clandestinidad e ironía en esa doble faceta profesional, aderezada con sus experiencias políticas. Así, comenzó recordando el primer bando militar tras la entrada de las tropas franquistas en Barcelona el 26 de enero de 1939 que decía: “Estad seguros, catalanes, de que vuestro lenguaje en el uso privado y familiar no será perseguido”, toda una declaración para prohibir la cultura catalana. En opinión de Ignasi Riera no existe una literatura catalana, pero sí de los países catalanes, al igual que ocurre en Galicia o Euskadi. Por ello recordó la relevancia de la Asociación Galeusca, una iniciativa que demostró que lo que en la política no cuajó, sí es posible con la cultura. 
Quiso Riera destacar todo lo que rodea a la creación, distribución y venta de un libro, una estructura que en Cataluña tuvo en los correctores de estilo y tipográficos un elemento fundamental por la dificultad de encontrar, tras la guerra civil, buenos conocedores de la lengua.
Renaixença, franquismo y pesimismo
Por último, Carme Riera también quiso poner el acento en que desde Madrid se esté trabajando en asuntos del calibre como el repertorio. Se preguntó la académica y escritora por qué Cataluña se siente enfrentada a España, o como allí se dice al “Estado español”, ya que desde fines del XIX la Unión Catalana no consideraba a España una nación, sino un estado formado por naciones, una de cuyas naciones es España. 

Para Riera los problemas comenzaron en esa época, con la aparición del movimiento Renaixença, y “llegó a su cenit con la pérdida de Cuba por España, ya que muchos comerciantes catalanes perdieron su trabajo”. Rememoró la relevancia del catalanismo por el mundo rural frente a la gran ciudad e insistió en como el franquismo nos unió y la democracia nos separa. La académica quiso destacar figuras maltratadas en Cataluña como la de Menéndez y Pelayo y criticó algunos mitos como la Oda a la patria, poema en catalán de Bonaventura Carles Aribau, que en realidad es una “oda al patrón” escrita para felicitar el aniversario del banquero Gaspar Remisa. Concluyó Carmen Riera con un mensaje muy pesimista: “creo que la literatura se ha acabado”.


Un importante recordatorio
Cambiando relativamente de tercio, quiero recordar que entre el 5 y el 8 de diciembre tendrá lugar el III Festival Internacional de Cine por la Memoria, en Madrid, en la cineteca de Matadero, también con la participación de AMESDE. Aquí está toda la información