Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 20 de mayo de 2014

Ana Nogueiras, emprendedora social, profesora de árabe

Asegura Ana que lo más fácil del árabe es la escritura. (La foto es mía)
Bilbaina de Indautxu, o sea, “de Bilbao, Bilbao”, a sus 33 años es traductora e interprete social. Es decir, está especializada en inmigración. De hecho es técnica en inmigración, por lo que conoce bien los trámites y papeleos jurídicos relacionados con el asilo político y el régimen de extranjería. Ana, que siempre ha estado interesada en el mundo árabe, también se desenvuelve con soltura en francés e inglés, pero, evidentemente, “para cubrir la inmigración del Magreb, no solo la del África subsahariana, el árabe es un plus muy útil”.

Tras la Universidad, en 2004, estuvo una temporada en El Cairo, realizando un curso intensivo para lograr la certificación de nivel medio. Luego anduvo formándose más en Normandía, en la Universidad de Caen, con un programa de árabe de mucho más nivel. Asegura Ana que del árabe lo más fácil es la escritura: “en una semana se aprende a leer y escribir. Lo complicado es la sinonimia y la diglosia: hay muchos dialectos, lo que puede crear frustración en el estudiante”.

Las clases que imparte ella son de “árabe estándar”, el normalizado, “lo que en euskera sería el árabe batúa”. Con este árabe estándar, se entienden, por ejemplo los periódicos, las noticias…, y es la base para aprender dialectos. “Con el árabe normalizado una persona se puede desenvolver perfectamente”.

Lleva Ana impartiendo cursos desde hace diez años, y en FOREM Euskadi desde hace seis, recién llegada de África. Comenzó impartiendo clases de francés e inglés, pero dada la realidad migratoria y las necesidades de algunos alumnos, propuso crear también un programa de árabe.  El éxito de este programa fue fulminante, suscitando gran interés entre el personal de la administración de justicia, los servicios de inclusión y asistencia social y el sector sanitario (ambulatorios, centros de día, etcétera).

Asegura nuestra profesora que el perfil del alumnado se ha ido diversificando cada vez más: las aulas del programa de árabe cuentan ahora también con antropólogos, historiadores, agentes comerciales, ingenieros interesados en desarrollar proyectos en los ricos países del Golfo Pérsico o en los países emergentes del Magreb, y personal del sector de la enseñanza: cada vez hay más profesores, especialmente de secundaria, interesados en aprender la lengua árabe y su cultura para resolver conflictos culturales y mitigar focos de violencia y acoso en las aulas. El sector de la cooperación y la acción social también aporta cada vez más alumnado.

Más allá del idioma

Pero no es sólo el idioma, en sus cursos Ana también enseña cultura e historia. Por ejemplo, “la diferencia entre árabe y musulmán, que no son sinónimos”. Considera que “hay muchos mitos y estereotipos” alimentados por el desconocimiento, los miedos infundados y los falsos rumores. También se sabe muy poco sobre “los hábitos cotidianos o la expresión corporal. Es el idioma y más allá. Enseñar los verbos, pero también aquellos aspectos que nos resultan llamativos o difíciles de comprender desde fuera y que pueden dar pie a conflictos y nuevos falsos rumores, como los rituales de saludo, los roles culturales del hombre y la mujer o los hábitos alimenticios”.

Para Ana, “es imposible llegar a dominar un idioma si no te interesas por aprender la realidad cotidiana de sus hablantes nativos. Cultura y lengua van siempre de la mano. Es imprescindible superar los problemas de incomprensión cultural”.

El curso de iniciación-medio que imparte consta de 160 horas divididas en dos módulos de 80 horas por nivel. Se aprende a leer y escribir, se trabaja la gramática básica y se abordan todo tipo de cuestiones sobre la realidad de los países árabes. Son dos horas y media por las tardes, cuatro días a la semana y, a pesar del esfuerzo, “hay mucho interés. Son los propios alumnos los que nos piden crear e impartir cursos de niveles más avanzados, para seguir aprendiendo”.

Está foto durante un curso no es de Fran Lorente. La hice yo como pude.
El curso es muy práctico, orientado a desenvolverse en situaciones cotidianas y reales tanto lingüística como culturalmente y es muy útil “para las personas que trabajan en atención al público árabohablante, porque ven enseguida los resultados de manejarse en su idioma (saludar, entender los nombres, poder dar indicaciones de nombres de calles, medicamentos…;  por escrito en árabe, evitar conflictos culturales…); para aquellos que tienen pensado trabajar en un país árabe (que llegan sabiendo cómo actuar sin dar pie a conflictos,  saben leer carteles y documentación…); y para las personas desempleadas supone un plus en su formación. Implica también acercarse a la lengua y la realidad de los migrantes de origen árabe con los que convivimos en sociedad (en la comunidad de vecinos, en el médico, en las tiendas…)”

Ana, que más que traductora e interprete es una emprendedora social, está muy satisfecha con sus cursos, además “se genera siempre muy buen ambiente”. Con cada curso de árabe se amplía la red de contacto e información entre alumnos y profesor sobre actividades relacionadas con el árabe, recursos bibliográficos y web, reportajes que den por la tele, películas, etcétera.  Ana ultima ya los preparativos para una serie de charlas sobre la realidad de la mujer en los países del mundo árabe, que se impartirán en FOREM el próximo mes de junio. El objetivo es no parar de aprender.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Katrin, alumna de FOREM, al hilo de la Formación


Katrin con esperanza en el futuro.
Katrin Arratibel, que no está afiliada a Comisiones Obreras, es una joven donostiarra de 32 años, licenciada en Humanidades: Comunicación por la Universidad de Deusto de San Sebastián. Se forma en FOREM-Euskadi de CCOO.

Como no pocas veces ocurre, a pesar de ser Katrin una mujer activa y positiva, las oportunidades para dedicarse a su licenciatura fueron esfumándose, por lo que realizó un Master en Recursos Humanos. Ahí sí. Trabajó en distintas empresas en algo que le gustaba hasta que la crisis llegó también a este sector.

Las circunstancias le han llevado a trabajar como dependienta aunque sigue formándose en Recursos Humanos. Fue en la tienda donde se enteró, gracias a la información que Forem-Euskadi llevó en persona, de los cursos que se imparten. Y se apuntó a un curso de inglés para atención al público, de ciento cincuenta horas. A pesar de la complicación de horarios quedó muy satisfecha: “fue un curso muy dinámico, con puestas en escena, muy práctico”, recuerda.

Y ha repetido con Forem-Euskadi en el tema que a ella le interesa. En noviembre comenzó el curso de Gestión Administrativa aplicada a la Reforma Laboral, “más cañero que el de inglés y que implica un fuerte sacrificio porque también toca empollar en casa, pero compensa mantener el reciclaje en algo que es muy importante para mi curriculum”, explica.

Está muy contenta con el profesor, el material y los medios: “son clases de cinco horas que cunden” asegura con el brillo del optimismo y la esperanza en el futuro

lunes, 17 de febrero de 2014

Pedro Jesús Sesmero y la formación en Euskadi


Pedro Jesús Sesmero es director de FOREM-Euskadi.

Tiene 47 años y es de Barakaldo, de “¡Barakaldo jolín!”, un dicho de los baracaldeses, con canción y todo, que viene a decir que no son de Bilbao sino de Barakaldo. Su experiencia en temas de formación se remonta a 1991 como profesor de informática y gestión. La fusión de su alma inquieta y su voluntarismo militante hicieron que en poco tiempo le encargaran la coordinación de profesores de las Comisiones Obreras de Bizkaia y posteriormente de Euskadi, lo que le llevó a la dirección de FOREM.

- ¿Cómo ha evolucionado la formación en estos años en Euskadi?
- Nos hemos adaptado a los cambios. Ha habido multitud de cambios y reconversiones en el tejido industrial y los trabajadores han dado la vuelta a sus necesidades de formación. Hemos tenido la capacidad de adaptarnos a los cambios y hemos tenido una gran concienciación en que hay que tener actividad. Nuestro valor añadido es ver la necesidad de las empresas y adaptarnos a sus necesidades.

- ¿Cuáles son vuestros objetivos?
- Nuestros objetivos son los objetivos de la sociedad, que los desempleados tengan una herramienta para encontrar empleo y que los trabajadores en activo tengan una herramienta para mantener el empleo. Hay que tener claro que no impartimos cursos para afiliados, sino para todos los trabajadores de Euskadi. Son los propios trabajadores quienes nos marcan los tiempos con sus necesidades, con las necesidades de las empresas. La empresa no es el enemigo, pero es en la representación sindical donde está la clave para que todo funcione.

- ¿Sólo para trabajadores de Euskadi?
- En realidad, también por cercanía geográfica, pueden acceder a los cursos personas que trabajan en Euskadi y viven en zonas limítrofes o personas que viven en zonas limítrofes y trabajan en Euskadi. Al igual que con el material que utilizamos llegamos a máximos.

- ¿Cómo publicitáis los cursos? ¿Es difícil llegar a la población?
- No necesitamos publicidad porque el boca a oído funciona perfectamente. El problema es que, desgraciadamente, cada vez hay más personas en paro y muchos cursos van dirigidos específicamente a trabajadores en activo. También existe más dificultad para que hagan cursos presenciales los trabajadores autónomos por la dificultad en los horarios. Aunque, por ejemplo, tenemos contactos con asociaciones de comerciantes muy interesadas en los cursos.

- A nadie se le escapa que la permanente campaña antisindical también ha llegado a la formación. ¿Cómo la vivís en Euskadi?
- Aquí tenemos un doble frente porque los sindicatos nacionalistas son contrarios a la formación sindical. Están en las mesas de negociación sin participar. No se sientan. Con cada nueva programación, malmeten. No existe debate. Pero…, curiosamente participan en la formación que impartimos nosotros. Sin duda, hay un enorme déficit de unidad.

- La calidad de FOREM-Euskadi es reconocida por todas partes…
- Llevamos cuatro años certificiados por Aenor en la Norma ISO-9001:2008. Además estamos en trámites para la obtención de la "Q", de Plata de calidad en la excelencia de la gestión avanzada, otorgada por Euskalit (organismo del Gobierno Vasco). Además estamos homologados con el Servicio Público de Empleo y el Gobierno Vasco, lo que implica tener las máximas exigencias de cualquier organismo, tanto del estado español como de Euskadi. Evidentemente vamos en concurrencia competitiva y nadie nos regala nada.

- ¿Y os inspeccionan?
- Tenemos unas condiciones de fiscalización extraordinarias. Somos los primeros interesados en que haya controles. En cursos de sesenta horas nos han venido a inspeccionar hasta cuatro veces, lo cual no sólo es positivo, sino que debería ocurrir con otros centros.

- ¿Entonces se puede hablar de transparencia?
- Todos los dineros son públicos. Cada curso, cada plan tienen que estar justificados y especificado hasta el último céntimo. Los proveedores nos tienen que presentar tres presupuestos y luego estamos sometidos a la intervención estatal y del Gobierno Vasco. Todo está perfectamente auditado.

- ¿Y el profesorado?
- Los profesores tienen que poseer tanto titulación oficial como experiencia. Además tratamos que los profesores salgan a la empresa y allí se formen para transmitir esos conocimientos. El grado de satisfacción del alumnado con los profesores de nuestros cursos está por encima del ocho.

- El catálogo de cursos es amplio. A veces desde determinados sectores se critica que impartáis cursos como árabe, chino mandarín o pilates.

De Barakaldo jolín, pero con el Botxo en la espalda.

- Los cursos abordan todos los sectores y adaptan la formación a cualquier persona. Sobre árabe y chino mandarín es evidente que cada vez más trabajadores atienden a inmigrantes. Son muy demandados por educadores sociales y trabajadores de la administración pública. Incluso nosotros como sindicato necesitamos nociones de estos idiomas. El pilates es un curso que se realiza para monitores y se basa en salud laboral y postural. Insisto. Todos los cursos tienen demanda, son útiles y tienen una gran evaluación final por parte del alumnado.