Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

jueves, 28 de diciembre de 2017

La genialidad de Muchos hijos, un mono y un castillo

Si hoy es jueves, ayer pudiste ahorrarte un dinerito e ir al cine en las salas en que sea el día del espectador y/o la espectadora. Si no, pues…, hay más miércoles que longanizas. Incluso puede ser un plan para otro día de estos navideños y familiares. En estos días navideños y familiares no es raro que en la tele programen viejas glorias como La gran familia; La familia y uno más; La familia bien, gracias; incluso clásico de familias para familias como Sonrisas y lágrimas. 

En esta cosa del subgénero “familias” y, animado por un trailer que vi en el Renoir Retiro fui a ver Muchos hijos, un mono y un castillo. Es disparatada, surrealista, hiperrealista, es genial por cuanto tiene de sorprendente. 

Si tenías raciocinio y una televisión en 1978 puede que Muchos hijos, un mono y un castillo te rememoren aquella serie documental, Los botejara, que a modo de precursor de los reality show dirigía y presentaba Alfredo Amestoy.

Si tienes sangre en el cuerpo no te puede dejar indiferente Julita, la voz cantante de esta peli (o documental o lo que sea, da igual). Julita, la madre de Gustavo Salmeron, el dios de esta cinta, es la personificación de España y sus contradicciones. 

Julita es falangista, antifranquista y medio atea. Julita va pasando revista a la historia de esta España - hasta la reciente crisis- con la mirada de una generación para quien la muerte es algo muy cercano gracias a la Guerra Civil y a Franco, responsable último de lo que aquí pasó. Y ahí, en la peli, está también presente la de la guadaña: retándola, riéndose de ella, temerosa de ella aferrándose a la vida a través de recuerdos materiales, de cosas, cosas y cosas.

Pero Julita es fundamentalmente madre de una familia numerosa en la que el caos está instalado sin ningún pudor. Si eres amante del orden puede que en algún momento padezcas brotes de ansiedad. Eso sí. 

Se autodefine Julita como una madre poco cariñosa, pero está repleta de sueños, o caprichos o carencias infantiles que llevan a otra de las mil contradicciones entre lo material y lo espiritual. Y en esas contradicciones aparece el marido. Su amor o su proyecto compartido de vida en permanente estado de discusión. Una relación de sólido y entrañable cariño.

Aseguro que no estoy espoileando (o sea, fastidiando la peli), que está llena de matices, risas y sorpresas.

Me queda claro que Gustavo Salmerón es un cachondo en el mejor sentido de la palabra, que su familia también. Me queda claro que es bueno hablar sin vergüenzas y con humor de nuestras familias. Me queda claro…, que voy a hacer limpieza de cajones y armarios.

Dirección: Gustavo Salmerón.
Guión: Gustavo Salmerón, Raúl Torres, Beatriz Montañez.
Producción: Gustavo Salmerón.
Reparto: Julita Salmerón, Gustavo Salmerón y sus hermanos. Y el padre.
País: España.



lunes, 25 de diciembre de 2017

Conchita Panadero, mi madre, una mirada particular

La tristeza congénita y una desbordada miopía hacían que la mirada de mi madre, Conchita Panadero, con ojos de color indeterminado fuera… particular. Incluso en el día de su boda.

La tristeza se hizo fuerte durante su infancia, que no todo el mundo con siete años es testigo de cómo descerrajan un tiro a su madre. No hace mucho di unas pinceladas a esa historia. 

La miopía, de la que pasada la cincuentena se operó un poco, también fue consecuencia de la Guerra Civil. El hambre, la desnutrición infantil madrileña de la época atacaba a la vista como el frío a la piel. Eran también características de Conchita Panadero las secuelas de los sabañones. Sí. Esa generación de niños y niñas madrileñas pasaron frío, hambre y miedo. 

En el caso de Conchita, pasados los años, estas fechas navideñas se tornaban de una felicidad nunca vivida

Mi madre era una persona agradecida. Siempre agradeció a aquellas que ayudaron en su educación en tiempos muy difíciles. Esa especie de deuda la devolvió con el tiempo enseñando a mujeres mayores a leer, a escribir, a echar cuentas…, y también a escuchar en sus problemas. 

Aquel 21 de diciembre iba en Metro de Antón Martín hacia San Blas. Un grupo de “alumnas” esperaban para la función navideña previa a las vacaciones. Pero un derrame cerebral se interpuso en el camino. Debió sentirse mal, salió a la calle. Se sentó en un banco. Una señora la atendió. Llamó a una ambulancia y en el Día de Nochebuena se moría en el Hospital de la Princesa.

La mujer que la atendió se preocupó por ella, siguió la pista y apareció en el Tanatorio aquel 24 de diciembre. Recuerdo cierta impotencia en sus explicaciones y mucho agradecimiento por mi parte.

Ese 24 de diciembre el tanatorio era un oasis de tristeza en medio de petardos, celebración y fuegos artificiales. Un entierro en Navidad, cuando la luz empieza a apoderarse de los días, resulta como la mirada de Conchita Panadero…, particular.



Estas fechas son una mezcla de sentimientos: de feliz infancia, de frío de muerte y de sentir cerca a Conchita y Alfonso. Así leídos, los dos nombres juntos, parece este final una viñeta de Forges. Eso sí.



miércoles, 20 de diciembre de 2017

Suburbicon, una peli con rabia

En Suburbicon ( obsérvese cómo suena la palabara a “suburbio”) George Clooney es el director y el coproductor, por lo que su club de fans puede quedar desencantado en lo que a placer visual respecta. La cosa va de racismo, de egoísmo, de odios, envidias, infidelidades…Es decir, de la idílica vida de la emergente clase media norteamericana, del sueño americano. Y es que esos sueños de lugares utópicos con propiedad privada y religiones de por medio incluidos suelen estar asentados en buenos lodazales.

Que nadie se dé por aludido, que no estoy hablando del conflicto catalán, aunque en la peli veamos algunos momentos cacerolada y pequeñas líneas separatorias a modo de frontera. En todo caso, se pueden encontrar en esta peli respuestas a cómo es posible que el presidente de EEUU sea Donald Trump, y como pequeñas vallas de madera pueden transformarse en muros de cemento.

Si hoy ha sido miércoles (día de espectador y/o espectadora en muchas salas) puede que hayas ido a verla y ya tengas tu opinión. En cualquier caso te diré que la mitad de la trama de la peli está basada en hechos reales. Me refiero a la historia de la familia negra. William y Daisy Meyers fueron la primera familia afroamericana en mudarse a Levittown (Pensilvania) y claro, los blancos se la liaron. Y mira que allí cada uno era de “una nación”, que si de Nueva York, que si de Misisipi… 

El bueno de George Clooney, que además de guapo es bastante progre (no olvidemos Buenas noches y buena suerte, por ejemplo), andaba dándole vueltas a esa historia verídica con éste documental que anda por la red.  Al final lo metió en una coctelera que tiene de guiones con un texto que tenía de los hermanos Coen, que nada tenía que ver. Y en vez de cortarse como le pasa a veces a la mayonesa, pues le ha salido esta peli que, efectivamente, tiene alma de hermanos Coen. Con sus gotas de sangre y momentos tragicómicos, incluidos.

El propio Clooney ha dicho que “es una película llena de rabia”, porque es lo que pide el clima actual.  Eso sí, la historia transcurre en verano de 1959 en ese idílico y tranquilo lugar habitado por blancos, fundamentalmente cristianos, parece que en diferentes variantes, que ahí me pierdo, salvo en que no les gustan los judíos ni los negros. Es la década posterior a la Segunda Guerra Mundial en que esa nueva clase media norteamericana, de “peer en botija”, que decía mi abuelo materno cumple su sueño de convertirse en propietaria de casitas unifamiliares baratas con su trocito de hierba al lado. O sea, el paraíso…

Dirección: George Clooney.
Guion: Ethan Coen, Joel Coen, George Clooney, Grant Heslov.
Reparto: Matt Damon, Julianne Moore, Óscar Isaac, Glenn Fleshler, Noah Jupe, Michael D. Cohen, Steve Monroe, Gary Basaraba, George Todd McLachlan, Carter Hastings, Dash Williams, Alex Hassell, Lauren Burns, Tony Espinosa.
País: EEUU.

Ahí va el trailer:

domingo, 17 de diciembre de 2017

Eva..., de Reverte, y su guía musical

Ha sido inevitable. La Eva de Arturo Pérez-Reverte se ha colado de entre las novelas previstas. Las aventuras de Falcó en la Guerra Civil (incivil, que siempre escribe Anson), tienen su continuación en esta historia que transcurre en Tanger, a través de cuyas páginas llega el aroma de Casablanca. Consigue Reverte que un tipo que trabaja para “el bando nacional” no me caiga mal. Cierto que Falcó trabaja muy a su manera…, pero con algo fundamental: un código ético.  Otra cuestión es que ese código pueda parecer inmoral, pero ese es otro debate.

Esos asuntos tan revertianos, en el siglo de Oro o en el mundo contemporáneo, como las reglas de lealtad, que no fidelidad, vuelven en esta historia de espías, pero también de atracción fatal: 

“Yo te sacrificaré, claro. Te los dije otras veces. Sintiéndolo mucho, te echaré a los leones sin dudarlo… En este juego soy un alfil, y mi trabajo me ha costado. Tú eres un simple peón. Tales son las reglas, y lo sabes”. (Pag. 77).

Y es que en este mundo cruel, los códigos, la reglas son necesarias incluso entre enemigos. Siempre hay en Reverte una añoranza de aquellas guerras, crueles y sanguinarias, pero con honor, “… en otras guerras se mata, desde luego; pero en esta se asesina…” (pag.272).

Eva Neretva, la agente rusa que conocimos en Falcó, gana protagonismo en esta historia. Eva no nos enamora, de alguna manera nos hechiza, quizá como a Falcó. Pero hay otras mujeres que desfilan por las páginas del libro, mujeres con “viejos códigos forjados en siglos de amarguras domésticas y tristes silencios. Mujeres asociadas con mujeres, rehenes tradicionales de guerreros, sacerdotes y tiranos…” (pag.80).

Como no puede ser de otra manera, Reverte documenta un momento histórico y lo novela con personajes reales como los cameos del gran doble espía Philby o el corresponsal del Daily Mail Harold Cardozo; y personajes que pudieron ser, pero no sé si fueron como El Chiquet del Rabal, anarquista y guardaespaldas de Ángel Pestaña… 

Más allá de los protagonistas de la historia, hay grandes secundarios que, como no, son hombres de mar: Navia, comandante de la fragata franquista, y Quirós, capitán de un mercante con bandera de la España republicana. Interesante resulta su relación y la de sus tripulaciones, que a veces me trasladan a ese cine español de odio y confraternización como La Vaquilla.

Los sonidos de Eva

Como veo que me crezco y no quiero desvelar nada, sino simplemente seducir un poco y, seguramente, intentar que la historia y los personajes vivan un poco más conmigo, paso a emularme tal como hice con El tango del Guardia Vieja y le pongo sonido a las páginas con esta breve guía musical, y un poco cinematográfica, de Eva:

Hay bastante sonido de aquella historia  de amor y algo más, por ejemplo, con el anuncio de esta peli, Tango Bar, protagonizada por Gardel en la página 55. Aquí el trailer, y aquí la peli completa. En el mismo momento, vemos el anuncio de Rumbo al Cairo, de Manuel Ligero.

Hay música silbada, como La Cumparsita, en la página 71, y Amparito Roca, en la página 83. Como con esto de internet, te lías, en un alarde de conocimiento inútil diré que este famoso pasodoble fue compuesto por el catalán Jaime Texidor Dalmau, que en los años cincuenta sería el autor del anuncio del turrón El Lobo.

Cuando la trama lo requiere, Reverte nos encandila con contemporáneos franceses. Así, Mélancolie, de Jean Sablon; en la página 195.

Del mismo autor, Vuos qui passez, en la página198.

En otro contexto, aparece la gran Edith Piaf y su Mon légionnaire. En la página 293.


Confieso que he sido incapaz de saber qué tango de Gardel es el que dice la frase “a veces se pierde, a veces se deja de ganar”, lo mismo es una licencia literaria…

NOTA: Claro. A los enlaces se accede pinchando sobre los títulos y, eso sí, la paginación corresponde a la primera edición de Alfaguara.



martes, 12 de diciembre de 2017

Perfectos desconocidos..., dando ideas

Si mañana es miércoles y no es fiesta, también puede ser el día del espectador (y la espectadora). Y si tienes teléfono móvil, amistades de toda la vida y pareja, una opción es hacer una quedada para ir juntos a ver Perfectos desconocidos. A la salida del cine no descarto que haya movidita. Eso sí. 

Sin destripar mucho el tema, la cosa va de tres parejas y media de amigos de toda la vida que quedan para cenar y tienen la genial idea de jugar a leerse y escucharse las llamadas y mensajes que aparecen en sus móviles. Ahí es . Eso sí, el director, Álex de la Iglesia, cuenta con que sus personajes ni tienen desactivadas las notificaciones, ni poseen aplicaciones encriptadas. Pero eso es lo de menos. (Ya os imagino buscando en Google qué aplicaciones encriptadas hay y cómo se desactivan las notificaciones de alguna que otra mensajería. Que es que sois muy golfos. Y muy golfas).

Una de las cosas profundas de la peli es que, como es sabido, en todo ser humano hay tres grandes vidas: pública, privada y…, secreta. Y ésta última, la secreta, parece que viaja con nosotros a diario en nuestro móvil. La otra cosa profunda, de perogrullo, es que nadie conoce a nadie.

Con estos ingredientes como base, Álex de la Iglesia no ha creado ninguna película, sino que los productores compraron los derechos de una película italiana que triunfó en aquel país a principios de año: Perfetti sconosciuti, de Paolo Genovese. Lo mismo con la versión italiana me habría reído más, que me hacen gracia los italianos en esos líos, pero hay que reconocer la labor del reparto hispano, comenzando por Belén Rueda.

 "Es más fuerte abrir el móvil que abrir el corazón"


Para que os hagáis una idea, Perfectos desconocidos la incluiría yo en ese subgénero de “quedadas”, dentro del cual están las de amigos de toda la vida como Pequeñas mentiras sin importancia o Cena de amigos; las familiares como Mi familia italiana, La gran familia española o Nuestro último verano en Escocia; o las de compañeros de curro y tal como La cena de los idiotas. (Si tenéis un poco de tiempo, pinchad en los enlaces, que ya que me he puesto…)

En todas ellas, de distintas nacionalidades que en-todas-partes-cuecen-habas, se queda con un grupo familiar o de amistad y surgen ocurrencias y/o secretillos de por medio. En Perfectos desconocidos hay una ocurrencia y secretos de los gordos. Que es más fuerte abrir el móvil que abrir el corazón.

Si os animáis por el cine español, es una opción. Y…, ya sabéis poned el móvil con la pantalla hacia abajo, que luego todo se sabe…, o se medio sabe, que es peor.

Si pinchas aquí, puedes ver el trailer y lo comparas con la original italiana...

País: España.
Dirección: Alex de la Iglesia.
Guion: Jorge Guerricaechevarría, Alex de la Iglesia (Remake: Paolo Genovese, Filippo Bologna, Paolo Costella, Paola Mammini, Rolando Ravello).
Reparto: Belén Rueda, Eduard Fernández, Ernesto Alterio, Juana Acosta, Eduardo Noriega, Dafne Fernández, Pepón Nieto, Beatriz Olivares.



viernes, 8 de diciembre de 2017

La librería de Isabel Coixet

Lo malo que tiene que el Día de la Constitución caiga en miércoles es que los cines no mantienen el descuento del Día del espectador (y la espectadora) por ser festivo. Dicho esto, La librería es una peli lo suficientemente bonita como para que merezca la pena la inversión que supone el coste de una entrada.

En esa obsesión mía por no destrozar pelis con palabras me limitaré a comentar que fui pensando en ver un filme con moraleja sobre libros de papel y es otra cosa. Vale, merodea por toda la historia la frase “nunca estás sola rodeada de libros” (o algo así), circunstancia que, por otra parte, puede dar lugar a debate. Es más, sólo hay dos grandes lectores en la peli, la protagonista, Florence Green (Emily Murtimer) y el señor Brundish, interpretado por el gran Bill Nighly. Un actor tan poliédrico como entrañable.

Él es una especie de ermitaño muy británico, gran lector, lo que hace que se acerque a ella. Ella, Florence, llega a Hardborough, un pueblo de la costa británica, de la Gran Bretaña profunda, con la intención de montar una librería en un lugar en el que nadie lee. Yo creo que no anduve muy tonto si entreví un amor imposible entre ambos.

Es decir, el tema principal no es un amor imposible y ni siquiera los libros de papel, asunto que parece bastante tratado en el cine más allá de Fahrenheit 451 (de hecho la novela es una de las que se menciona en la peli), como últimamente con El editor de libros, o hace pocos años con La ladrona de libros.

"Quienes hayamos sido, o seamos, víctimas de un akelarre incomprensible seguro que podemos empatizar con la librera"



Vamos, que no sé si quien no sea lector o lectora habitual se animará a abrir un libro o no, pero mal no les va a hacer la película. Si acaso, puede animar a volver a la novela Lolita de Nabokov, otra que recientemente era mencionada, no sin lógica, en la novela Taxi, de Carlos Zenon, por aquello de la transgresión. De hecho… yo no he leído Lolita. Claro, he visto la peli.

¿Entonces de que creo yo que va La librería? Sin destripar el asunto, en mi opinión, quienes hayamos sido, o seamos, víctimas de un akelarre incomprensible seguro que podemos empatizar con la librera. Una comunidad, una facción, un grupo, compuesto principalmente por necios es espoleado por un par de malos, o malas no sin poder, y eso es una mezcla explosiva…

Eso sí, la pequeña y leal Christine (Honor Kneafsey), empleada por la librera, es el paradigma de que siempre hay esperanza en el futuro.

No tengo ni idea de si esa orfandad ante la persecución que podemos sentir en algún momento de nuestras vidas frente a grupúsculos organizados, tiene algo que ver con la actualidad que viene padeciendo la directora de la peli, Isabel Coixet, en esa Cataluña, o Catalunya (no se me enfade nadie) profunda. Como sabemos, la Coixet es víctima de esas renacidas “cazas de brujas” que la tildan de “facha” como le viene ocurriendo al Serrat, al Forges, El Roto, La Sardá y tantas y tantos otros que no comulgan con el credo independentista.

Como la propia Coixet asegura, “los poderes en contra de Florence son las personas agresivas en la autopista que siempre quitan al conductor más lento de en medio”. 

En definitiva, 110 minutos de una peli bonita, en la forma y el fondo, dirigida con la sensibilidad de una una mujer que además ejerce de feminista. Aunque aquí puedes ver el trailer en español, recomiendo la versión original en inglés. Y una curiosidad cuando la veáis o si ya la habéis visto… ¿qué relación tiene esta peli con el anuncio de la Lotería de Navidad de este año?


País: España
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Isabel Coixet (Novela: Penelope Fitzgerald)

Reparto: Emily Mortimer, Patricia Clarkson, Bill Nighy, Honor Kneafsey, James Lance, Harvey Bennett, Michael Fitzgerald, Jorge Suquet, Hunter Tremayne, Frances Barber, Gary Piquer, Lucy Tillett, Nigel O'Neill, Toby Gibson, Charlotte Vega



martes, 5 de diciembre de 2017

Entre un “magma emocional” y un “disparate”


El conflicto catalán y la clase trabajadora (y 3)

Creo que es buena noticia que la independencia de Cataluña, o Catalunya no se me enfade nadie, haya descendido al cuarto problema para los españoles, según indica el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Ese relajo hace que estas píldoras -de ayer y anteayer- sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, realizado hace unos días, se puede leer del mismo modo que transcurrió el evento: sin visceralidad.
Laura Pinyol y Montserrat Muñoz fueron las encargadas de cerrar las intervenciones. La primera, que se autodefinió como “catalana de nacimiento, madrileña de adopción, sindicalista de vocación y feminista”, es veterana de CCOO. Un bagaje que le hizo asegurar que con el asunto de la secesión “a las trabajadoras y los trabajadores nos va como el culo”.
En opinión de Pinyol “el exceso de días históricos ha hecho que hayamos vivido en un magma emocional”. Con ojos muy críticos explicó cómo el independentismo quiere dar respuesta local a un problema global, lo cual ha llevado que “el conflicto social haya desaparecido frente al conflicto territorial”, lo cual implica un “peligro para el sindicalismo confederal”.
A juicio de Pinyol, el independentismo ha creado un relato muy bien montado, en el que la batalla por los recortes ha desaparecido y que mientras afirmaba falsamente que “España nos roba, se evita el debate fiscal”.
En este relato destacó la actuación de las asociaciones independentistas ANC y Omnium Cultural, “que ha utilizado a los sindicatos y lo han conseguido”. E insistió Pinyol sobre los sindicatos, “han sido primero condescendientes y después, seguidistas”. En esta línea, criticó la aparición de un corriente independentista en el interior de CCOO, que ha dado lugar a otra, “más endeble”, federalista. Alabó, eso sí, que las Comisiones Obreras no se sumaran a la huelga general convocada por un sindicato minoritario e independentista.
Considera la sindicalista que se ha roto el contrato social y que se ha buscado dinamitar puentes, en lugar de aportar serenidad y paciencia. Y, de cara al inmediato futuro, no se mostró optimista, “las elecciones no van a ser la solución”, proclamó, y continuó, “el independentismo es como una religión, basado en la fe y la fe es ciega”.
“Más política”
En esta línea fue también la intervención de Montserrat Muñoz, para quien “en este proceso se ha hablado de todo menos de política”. Muñoz se mostró especialmente crítica con la izquierda, con un PSOE que no hablaba y con el “infantilismo de Podemos”, empeñado en un referéndum pactado. Mientras, “el independentismo ha ido a lo suyo”, sin preocuparse “ni por la corrupción, ni por los asesinatos de mujeres, porque todo el mundo estaba en un debate que realmente no existía”. 
En definitiva, algo que calificó de “disparate”, basado fundamentalmente en los sentimientos y las emociones. Y es que Muñoz abogó por el racionalismo frente a los sentimiento y las emociones, “igual que la Constitución de 1978 se hizo hablando de política, no de sentimientos; si se reforma, habrá que hablar de política.
Y esa política, Muñoz la basó en unos ejes fundamentales en los que debe centrarse la política: las personas, las condiciones laborales y los servicios públicos. Precisamente, consideró que ese renacer del “nacionalismo rancio y españolista surge por no hablar de política”, porque “la política es útil en la vida”. Concluyó Montserrat Muñoz considerando que quizá sea un buen momento para reformar la Constitución y ser parte activa en esa reforma.

Y yo concluyo esperando que nadie se haya molestado con lo que he venido contando en esta trilogía, basada en un evento que no ha tenido ninguna repercusión, ni en los medios al uso, ni en las redes sociales. Al fin y al cabo pueden venir bien estas reflexiones en estos días previos a unas elecciones en que, esperemos, no renazca la visceralidad. Esperemos que frente a las emotivadades, se haga hueco la razón. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

De “un relato simple” a “CCOO no puede estar a favor del separatismo”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (2)

De las dos fotos que hice, en esta salen todos los ponentes.
Como decíamos ayer..., ahí va otra dosis sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, que se realizó el pasado 22 de noviembre y en el que además del plantel mencionado había un público con reconocidas luchas a sus espaldas. Tal es el caso de Justiniano Martínez, rojo y dicharachero, que recientemente tuvo que volver al ruedo mediático con el artículo titulado Gracias, Paco, tras el aluvión de soflamas que recibió Paco Frutos, ex secretario general del PCE.
Fue Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas, quien presentó el acto. Y así lo hizo con la escritora Laura Freixas, quien lanzó tres preguntas deductivas para entender el embrollo que se ha montado con este proceso, o procés, no se me enfade nadie: ¿es democrático y progresista?; ¿por qué ha tenido tanto éxito movilizado?; ¿es la solución un referéndum legal y pactado?
Respondiendo a la primera cuestión con una pincelada, Freixas, barcelonesa de nacimiento, dejó claro que para el independentismo “hay catalanes de primera y de segunda”. Estos últimos tienen que soportar la presión que ejercen los de primera. Ahora bien, los de segunda pueden ascender si se unen a la causa…
Respecto al éxito movilizado que ha tenido el independentismo, lo explica Laura Freixas por tratarse de “un relato muy simple” y que también “ha seducido fuera de Cataluña por ser crítico con Rajoy”.
Por último, ante la cuestión de si la solución es un referéndum legal y pactado, la escritora catalana no se mostró partidaria partiendo de la base de que “un referéndum no es la máxima expresión de la Democracia”. Así, “en un referéndum se vota sobre un tema, pero se invisibiliza todo lo demás. Se trata, además, de una votación binaria que excluye la tercera vía, la preferida por el 46 por ciento de los catalanes”, esto es, reforzar el grado de autonomía. Además se preguntó, “¿y si se vota y el resultado es negativo a la independencia?, ¿hasta cuándo habría que estar votando…?
“Orfandad y asombro”
Laureano Cuerdo es un veterano sindicalista de CCOO con gran experiencia sobre Latinoamérica, que actualmente preside la tertulia Macario Barja. Comenzó su intervención disparando con sus sentimientos: “como luchador antifranquista siento orfandad y asombro”. 
Dos sentimientos de los que responsabilizó a “esa izquierda alternativa”, que ha comprado el relato índependentista, olvidándose del paro, la precariedad, la pobreza, la desigualdad, las pensiones, sanidad, la educación, la dependencia… Calificó la situación de “desgracia para el movimiento sindical y la izquierda” y recordó “las banderas de siempre del sindicalismo: solidaridad, fraternidad e internacionalismo”.
Abogó el veterano sindicalista por esa Unión Europea que surge para espantar los “viejos demonios del nacionalismo”. Una Europa, que con todos sus defectos, es ejemplo de Estado del bienestar para Latinoamérica. Así, si Europa pierde su alma, Latinoamérica no tendrá espejo en el que mirarse parar progresar. E insistió en algo que hasta hace poco parecía de perogrullo: “frente a la globalización económica es necesaria la unidad de la clase trabajadora”.
Incidió también en que históricamente quienes se quieren “separar” son los más ricos, y puso como ejemplo madrileño el intento secesionista de La Moraleja y Alcobendas, y eso es algo “que choca frontalmente con la fraternidad”. Además, criticó el marketing independentista, ya que siempre ha ocultado que las Naciones Unidas no consagran el “derecho a la autodeterminación”, igual que tampoco lo consagraría la hipotética República Catalana.
Dejó meridianamente claro Laureano que “en Comisiones Obreras tenemos que alzar la voz. Comisiones Obreras no puede estar a favor del separatismo”. Por contra, abogó por el federalismo siempre que se den tres condiciones. En primer lugar, si existe lealtad constitucional, "algo que ahora no hay y que debe incluir una normativa similar al artículo 155 de la Constitución”. En segundo lugar, el federalismo debería basarse en la “solidaridad entre instituciones” y, por último, debería tener una financiación suficiente.
Santo cielo. Estoy otra vez a punto de las 800 palabras. Me enrollo. Lo bueno de esto del blog es que no hay jefes que presionen y te obliguen a cerrar una edición, que bastante tengo yo con lo mío. Echo el freno y así pues, mañana remato con una última pildorita con las intervenciones de Laura Pinyol y Montserrat Muñoz.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Antonio Gutiérrez y el nacionalismo, “esa ideología terrible”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (I)

Momento de la intervención de Antonio Gutiérrez Vergara.


Hace un par de semanas me enteré a través de las redes sociales que Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO, iba a intervenir en un acto sobre El asunto. O sea, sobre Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie, que no es éste el objeto de estas líneas. Junto a Gutiérrez completaban un interesante y potente cartel: Laura Freixas, escritora; Laureano Cuerdo, presidente de la tertulia Macario Barjas; Laura Pinyo, sindicalista de CCOO y Montserrat Muñoz, subinspectora de Trabajo (con intensa vida política). El evento, bajo el título “El conflicto catalán y la clase trabajadora” fue presentado por Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas.

Aunque el plantel era importante, confieso que fue la presencia de Antonio Gutiérrez la que me llevó a acudir en un día en que mi hija cumplía 18 años. Precisamente, cuatro días después, el 26 de noviembre coincidió con los 30 años de la elección de Gutiérrez como secretario general de CCOO. Pocas semanas después, en enero, le realicé una entrevista de estudiante de periodismo. Luego vendrían más para otros medios, pero aquella me gustó porque fue para Joven Unidad Obrera, una humilde revista de la juventud de CCOO de Madrid de hace 30 años. Era un tiempo en que, sin redes sociales, la comunicación era más horizontal en muchos ámbitos.

Dejando de lado nostalgias que no llevan a nada, Gutiérrez sigue siendo ese tipo serio de verbo fácil y contundente y que abogó por, siguiendo al veterano López Bulla, “promover, encabezar nítidamente el movimiento sindical confederal”, para pasar a criticar sin circunloquios el nacionalismo: “debemos encabezar la lucha contra esa ideología terrible que es el nacionalismo”, y continuó, refiriéndose a esa ideología que “se sale con la suya cuando logra embaucar a la pobre gente”. Consideró además que el nacionalismo siempre es “engendro de violencia y enfrentamiento visceral”.

Animó Gutiérrez a hacer frente a ese nacionalismo compareciendo en el mundo de la cultura “porque no hemos comparecido al debate y esto va a ser largo y complicado”. Es más, aseguró que “en muchos casos se ha actuado entre la confusión y la cobardía”, haciendo del denominado referéndum pactado el eje principal de la confusión.

“Ganar al nacionalismo”

Con extrema claridad, el execretario general de CCOO abogó por “ganar al nacionalismo, en términos culturales e ideológicos, para convencer cabalmente de que lo mejor es la unidad para estar en los ámbitos en que ya opera el mercado”. En este sentido, consideró que “sindicato de proximidad es un buen eslogan, pero es mejor la unidad”.

En su opinión fue “una coalición entre malvados y necios” la que, con la reforma del Estatut dio el pistoletazo de salida a la marcha hacia el precipicio actual. Eso sí, miró por el retrovisor hacia la historia reciente de la izquierda y en tono autocrítico se refirió a esa “confusión tonta y necia entre nacionalismo y progresismo”, proveniente de aquella época en que todo lo que oprimía Franco era digno, aunque en realidad la autodeterminación nunca existió.

Sería en la Constitución de 1978 donde por primera vez la unidad de España es consecuencia de un pacto por el autogobierno, lo cual no impide que esa Constitución se reforme dotándola de alma federal. Sobre ello recordó Antonio Gutiérrez cómo se reformó con agostidad y alevosía, además del apoyo de PNV y CiU el artículo 135 de la Constitución, “algo mucho más relevante que el federalismo” y que nos convierte en dependientes de poderosos intereses económicos nada amigos de la clase trabajadora. 

Criticó Gutiérrez también la guerra de banderas de unos y otros. “Sacan banderas para anular a la otra” y se preguntó por qué en vez de banderas de España frente a las estelladas no se han sacado senyeras, que es la bandera oficial y estatutaria de Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie. 

No evitó la autocrítica al reconocer el “sinsentido” de que, al igual que en el PCE, el I Congreso de CCOO de 1978 aprobara “por inercia” en sus estatutos el “derecho a la autodeterminación” siguiendo la redacción de la Constitución. Explicó cómo en el V Congreso propuso quitarlo, que ya no eran tiempos de Transición y, además, la Constitución no contempla el “derecho de autodeterminación”. El problema -explicó Antonio Gutiérrez- es que se armó una “bronca terrible” y ahí se quedó el artículo… No es descartable que este lío estatutario tenga su origen en “una mala digestión del marxismo”, descontextualizada conceptual e históricamente entre otros por Lenin, que aprueba el término “nación”. También recordó cómo en su Congreso de despedida no le importó no contemporizar con la defensa de un IPC catalán, aunque perdiera muchos aplausos por ello…

Y aunque pueda resultar llamativo a primera vista, Antonio Gutiérrez no está por la solidaridad con los trabajadores y trabajadoras catalanes porque “la solidaridad es entre diferentes”. Por contra defendió la necesidad de “tejer” redes, Todo ello, recordando que en las confrontaciones entre nacionalismos, siempre ganan las derechas y proclamando que “los humanos no tenemos raíces, tenemos piernas”.


¡Caray! Me dice el Pages que llevo más de 800 palabras, que ya es. Así que mañana sigo comentando sobre este evento.

LA CONTINUACIÓN... 

Segunda parte, pinchando aquí  CCOO no puede estar a favor del separatismo.

Tercera parte, pinchando aquí. Entre un magma emocional y un disparate.




martes, 28 de noviembre de 2017

El autor

Hace una semana escribía en este mismo espacio que aún sabiendo que habían estrenado pelis imprescindibles, mi opción en jornada previa al “día del espectador” (y la espectadora) era La gran enfermedad del amor. A esas alturas ya había visto El autor, basada en la novela corta de Javier Cercas, El móvil y protagonizada por el actor de moda, Javier Gutiérrez, con secundarios de lujo, como…, como no, el bueno de Antonio de la Torre.

Es imposible comentar nada de esta peli sin chafarla un poco, o sea, sin hacer spoiler que se dice ahora. Así que me limitaré a decir que la cosa va de un tipo no muy grande que se recorta el vello púbico, Álvaro (Javier Gutiérrez, ole sus cojones) y que está empeñado en escribir una novela aunque tiene menos talento y oficio que una puerta en el campo.

Además, todo indica que no soporta que su mujer, una salerosa sevillana, Amanda (María León), sea una exitosa escritora de best-sellers. A ello hay que añadir que Álvaro comienza a tener problemas para traspasar precisamente puertas a causa de la cornamenta que luce.

Hasta aquí no he reventado prácticamente nada. Si me pongo en plan profundo, intelectual y cultureta, podría decir que es evidente la influencia de Pirandello y sus Seis personajes en busca de autor, obra que vi en un Estudio 2 de Televisión Española y que su superfluo estudio aprobé en COU. Con estos mimbres de la obra de Pirandello, creo que la peli es igual pero al revés y con más humor. Humor negro, diría.

Seguramente Manuel Martín Cuenca, director y guionista de la peli, diría que cuantos porros me he fumado para llegar a esa conclusión y yo respondería que ninguno, que hace ya mucho que no doy ni una calada a un cigarro.

La cuestión es: quiero escribir un pedazo de novela, soy un truño de escritor, voy a clases y clases de escritura y el profe hasta me humilla, pero soy cabezota, persistente. Vamos muy pesado. ¿Qué puedo hacer?

La respuesta está en la peli, en un escenario que nos recuerda a la 13 Rue del Percebe o a esas series de comunidades de vecinos que tanto éxito tenían y que ya no me acuerdo si eran todas la misma. La de “un poquito de por favor”.

Álvaro y sus cojones a lo Hemingway montan un buen lío en el que la realidad supera a la ficción, nunca mejor dicho. Hablamos de la historia de un tipo obsesionado que hace de la manipulación un arte, siendo capaz de sacrificarlo todo a cambio de lograr su sueño como si de un pacto con el diablo se tratara.

Hasta ahí puedo leer, que decía Mayra Gomez Kemp e incluso Kiko Ledgard. Eso sí. Debes saber que siempre puede haber alguien más listo y/o más lista que tú…

El trailer, que cuenta más que yo, lo puedes ver aquí mismo.


Dirección: Manuel Martín Cuenca.
Guion: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (Novela: Javier Cercas).
Reparto: Javier Gutiérrez, María León, Antonio de la Torre, Adriana Paz, Tenoch Huerta, Adelfa Calvo, Rafael Téllez, Craig Stevenson, Miguel Ángel Luque, Carmelo Muñoz Adame, Domi del Postigo.

País: España.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Del 15-N de 1936 al 25-N

Bombardeo de Gran Vía durante la guerra.
“¿Dónde estará esa foto que había de mi madre vestida de miliciana?” 


Un año tras otro Conchita se hacía esta pregunta de cuando en cuando. El recuerdo que tenía de ella era poco claro, que estamos hablando de una foto de aquella época, en blanco y negro. Eso sí, parecía claro que se trataba de una atractiva morenaza de ojos verdes.

Hipólita, Poli, era madre soltera. Nacida en un pueblecito muy cercano a la capital, pronto se trasladó a la ciudad. Entre Vicálvaro (entonces municipio independiente) y el barrio de Ventas andaba su vida cuando quedó prendada por Mauricio, un simpático joven de ojos azules, de conocida familia en el barrio de Bilbao. De hecho, una de las principales calles del barrio llevaba el nombre del padre de Mauri.

No es difícil imaginarlos entre el bullicio de una ciudad siempre viva, ni es difícil imaginarlos como dos jóvenes bien parecidos enamorados a finales de los años veinte del pasado siglo. Él, un poco truhán en el sentido menos estricto del término, fumador con aire Bogart; y ella, sonrisa y chispeante mirada, objeto de todas las miradas.

Coincidiendo con la crisis del 29, sin matrimonio de por medio, nació una niña a la que pusieron el mismo nombre que la hermana de Mauri, Conchita.

Cosas de la vida…, la relación entre Poli y Mauri acabó. Aquel terrible verano de 1936 Conchita vivía con su madre en una casita de Vallecas, o quizá de otro barrio, con la nueva pareja de aquella. En esos días de golpismo la capital fue una locura en aumento. En noviembre, la situación era militarmente insostenible en el frente que estaba roto a las puertas de la capital, mientras en la retaguardia reinaba el caos y el desgobierno.

Los bombardeos fascistas se cebaron esos días en Madrid como nunca antes en una guerra contra la población civil. Durante la Batalla de Madrid la ciudad pareció estar a punto de caer en manos de los golpistas. En el Puente de los franceses y en la Ciudad Universitaria las fuerzas leales a la República sufren lo indecible. Los generales Miaja y Rojo intentan remendar el roto con fuerzas provenientes de Usera y Vallecas…

En el interior de la ciudad el desorden era grande por las acciones de la Quinta columna y por los desmanes de gentuza armada y sin escrúpulos. El propio Santiago Carrillo, responsable del Orden Público en Madrid en aquellos días, confesaba en sus Memorias que “algunas detenciones y hasta ejecuciones habían sido fruto de venganzas personales…” Las llamadas “policías de grupo” actuaban sin control jurídico hasta que empezaron a funcionar los tribunales populares. El propio Carrillo ordenó la detención de un control en Ventas, aparentemente anarquista; y la escolta de un Ateneo libertario.

En plena ola de violencia, el domingo 15 de noviembre, parece ser que un tipo sin uniformar, pero armado; acompañado por otros se presentó en la casita en que vivían Hipólita y Conchita, con siete años recién cumplidos.


“¿Dónde estará esa foto de mi madre vestida de miliciana?”



Con siete años recién cumplidos, Conchita vio cómo ese tipo descerrajó uno, dos…, no se sabe cuántos disparos y asesinó a Hipólita, Poli, la atractiva morena de ojos verdes. Conchita recordaba un beso helado de muerte a su madre y recordaba decirle a un juez que sí, que aquella mujer era su madre. Soltera, pero su madre.

Alguien dijo que a Poli la mataron porque llevaba una medallita de una Virgen; alguien dijo que el tipo que la mató…, la pretendía. Pseudohistoriadores consideran a Hipólita una cifra del “terror rojo”.

Creo, a falta de más documentación, que Hipólita fue asesinada por ser mujer, llevara medallita o simplemente no hubiera accedido a los deseos primarios del tipo de la pistola.

Pasado el 25 de noviembre, no está de más recordar aquel 15 de noviembre con dos mujeres víctimas, una de ellas con siete años. 


No sé si me habría gustado tener los ojos verdes como Hipólita o azules como Mauricio, pero sí me gustaría saber dónde estará esa foto de mi abuela vestida de miliciana.