Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 2 de julio de 2019

CCOO, Baylos, los medios de comunicación (2) y la hoja de ruta Luismari

“Como decíamos ayer”, que diría Fray Luis de León, “sigamos con la terapia”, que diría Woody Allen. Según me venían palabras y palabras sobre el tema de las Comisiones Obreras y los medios de comunicación, gracias al muy recomendable blog de Antonio Baylos, más creo que habría que considerar poner en blanco sobre negro de dónde venimos para saber a dónde vamos, y así de paso, como quien no quiere la cosa, vamos creando una estrategia. Ni siquiera hablo de repensar, que puede resultar agotador.
La presentación del libro de Unai Sordo está dando de sí
Serían imprescindibles, pues, los conocimientos y experiencias de gentes como Luis María González, Luismari, periodista y trabajador “como Dios manda” en la Confederación Sindical de CCOO hasta que se ha jubilado. Precisamente por periodista, (un oficio menor con predisposición a comerse marrones ajenos), Luismari no tiene la consideración de “oráculo” como el propio Baylos o Lillo, pero es un tipo respetado, al menos por mí, y quien mejor se conoce la evolución comunicativa de las Comisiones Obreras. Evolución que en mi opinión ha ido involucionando, despacio pero sin pausa, desde antes de la llegada de la reforma laboral, por volver a contrariar un poquito el discurso de Unai Sordo en la presentación de su libro con interrogantes retóricos. Con cariño. Eso sí, y quien creo que tiene material intelectual y humano para ser un líder sólido. Quizá en ese mirarnos un poco habría que ver si se puede pensar diferente a un secretario general o a un oráculo sindical y exponerlo, intentando argumentar, con todo respeto y sin que salten las alarmas.
Es muy cierto y evidente el ataque y la campaña antisindical emprendida desde los poderes a la que se refería Sordo, aunque más duro era vivir contra el franquismo y siempre había voluntad para sacar pasquines, para hacer agitación y propaganda. Y sin cobrar. Incluso había complicidad con muchos periodistas. ¡Ojo!, no “periodistas amiguetes” que es otro concepto bastante rechazable. La credibilidad de los sindicatos de clase y la de los propios medios de comunicación fueron descendiendo a los infiernos tras gran la relevancia de ambos en la Transición y la llegada a su cenit con la huelga general del 14 de diciembre de 1988.
Antonio Guitérrez, en ese tiempo joven carismático, puño de hierro en guante de seda, buen comunicador, que había sido precisamente secretario de Información, se acababa de alzar a la Secretaría General tras el Congreso más relevante después de la legalización de CCOO. Gutiérrez, que daba el aspecto del yerno perfecto, tuvo que dar costurazos entre sindicalistas prosovieticos, eurocomunistas, comunistas “normales”, quienes fueron de USO, determinados territorios a los que siempre hay que contentar, determinadas federaciones a las que siempre hay que contentar, etcétera. Un jaleo con una afiliación muy grande, que crecía y que, fundamentalmente, no pertenecía a ningún partido político.
Desde tiempo atrás, Luismari ya era el referente  del gabinete de comunicación, con Concha Zorraquin, así como Manolo y Goyi Cebrián con su Gaceta Sindical, magnífico instrumento de papel. Como secretario de Comunicación llegó Ángel Campos a sustituir al propio Gutiérrez. Campos es uno de los tipos más listos que conozco, capaz de armar una revolución en la época del teléfono fijo. Sin problemas  para delegar, consciente de sus conocimientos, su experiencia, pero también de sus carencias, lo que le hace especialmente inteligente. Campos dejó ya el sindicalismo y, supongo que por debilidades humanas, empezó a ser víctima de ataques en un contexto personal, además, muy complejo. Yo sigo siendo amigo suyo sin necesidad de hablar de sindicalismo.

La hoja de ruta de Luismari

Habría que ver qué empezó a ocurrir a partir de mediados de finales de los 90 con la comunicación en CCOO. Quizá, además de llorar porque no salimos todo lo que nos gustaría en los medios de comunicación, habría que recordar lo que siempre nos venía contando Luismari: la comunicación de CCOO debe ser primero con delegados y delegadas, segundo con la afiliación y tercero con el resto de la sociedad.
Si nos paramos a pensar, quizá esta hoja de ruta se ha ido abandonando poco a poco por las nuevas realidades tecnológicas y también sociolaborales. Tecnológicamente creo que no se vio a tiempo la que se avecinaba, aunque algunos intentamos explicarlo, pero no fuimos capaces de abordar una transición para de repente querer pasar del motor diésel al patinete eléctrico sin que ni siquiera conviviera el primero con la gasolina ecológica, los coche híbridos, las bicis a pedales de toda la vida, las eléctricas, etcétera. 
Como soy muy de Lo que el viento se llevó volveré a la manida cita: “A Dios pongo por testigo, y a algunos compañeros, que lo intenté”, pero no por que fuera yo más listo que nadie, ni profeta. Es que esto de ser periodista desde que se usaba la máquina de escribir de cinta, pasar a la eléctrica, a la electrónica, al Mac, al Windows…, del tipómetro y los dibujos a mano al QuarckPress y al Indesigne. Esta permanente autoformación y amigos, alumnos que pasaron a maestros y que sí eran, son, más profetas, como José Mari Díaz o Raúl Maraña, junto a lecturas obligadas, unidas a experiencias previas hacían ver lo que en nuestro sindicato no se veía. 
Es bueno estar rodeado de personas que saben más que uno, si no no se avanza. Cuando yo llegué, o mejor, volví a trabajar a CCOO, en concreto de Madrid, me pareció retroceder un lustro con respecto al PSOE de Madrid, donde andaba con un buen contrato indefinido, pero cansado y sin nadie de quien aprender tras la marcha de Miguel Ángel Sacaluga. Incluso me pareció retroceder  con respecto a la época en que trabajé en el tristemente malogrado Diario 16 de Juan Tomás de Salas y su breve secuela, El gato encerrado.

Profesionalización

Pero no perdamos el rumbo. También Luismari ha venido defendiendo la profesionalización de los gabinetes de comunicación de CCOO, pero se ha hecho el trabajo inverso. Cada vez hay menos periodistas en los gabinetes del sindicato, al igual que fuera de los gabinetes. Creo que parte de la mediocridad general también llegó a nuestras siglas, acrecentada por la Gran Recesión y los miedos, unidos a absurdas ambiciones personales. También creo que Unai Sordo tiene capacidad para darle un arreón al sindicato, incluida su comunicación. Sí, comunicación, que hay lugares de las Comisiones Obreras en las que coexisten secretarías de Información y Comunicación. Y la diferencia se explicaba ya en la EGB.
Se ha perdido la cultura, dentro y fuera del sindicato de lo que es un medio de comunicación. Hoy mismo Pablo Echenique se quejaba de “un editorial anónimo en El País”. Caray, que este hombre es muy listo y estudiado como para no saber que los editoriales no se firman. 
En todo este escenario de jaleos, hay que destacar que las secciones de “Laboral” desaparecían para renombrarse, simplemente “Economía”, o algo más aterrador, “Economía y finanzas”. Ahora, El País ha vuelto a cierta normalidad con un cintillo llamado “Economía y trabajo”.
Pero miremos otra vez por el retrovisor para mirar hacia adelante. Durante el franquismo, los accidentes laborales iban en la sección de “Sucesos”. El trabajo insistente (muy insistente) de personas como Ángel Cárcoba, en Salud Laboral o Gerardo de Gracia en la Federación de Construcción, Madera y Afines hicieron que la siniestralidad laboral empezara a tenerse en cuenta en “Laboral”, en vez de en “Sucesos”. Hoy día, cuando tienen repercusión es en local, en sociedad… Esa batalla comunicativa habría que reemprenderla con los medios. Porque esa lacra es un problema laboral.

Periodistas que no se afilian y una pregunta no retórica

Nos dice Baylos: 
“Se trata de un modo de concebir el trabajo intelectual como una actividad no contaminada por la subordinación a una empresa, dominada en cuanto que las condiciones de empleo son dirigidas y determinadas por la empresa. Expresa la aspiración legítima a un trabajo independiente, libre y autónomamente orientado por el sujeto a través del desarrollo de su trabajo informativo y de opinión, pero nadie puede escapar a los condicionamientos económicos y de sujeción que impone trabajar para otro bajo su dirección. Y en ese hecho de disciplina y control externo reside la necesidad de la organización colectiva del trabajo a través del sindicato”.
Los periodistas no deben opinar, deben informar e interpretar. Fundamentalmente esto último, algo que la crisis del periodismo también se ha ido cargando. Otra cosa es dejar claro que determinado periodista está escribiendo una columna de opinión, que derecho tiene. Claro. Si le dejan.
En este país, el asunto de periodistas afiliados a un sindicato es complejo, y más aún a un partido político, que aunque parezca mentira en EEUU la cosa no es igual que aquí. Hay menos hipocresía
En la Facultad te explicaban que cuando trabajas en un medio debes seguir la línea editorial que éste marca. En EEUU el asunto no es así. Puedes encontrarte editoriales tratando un tema de forma radicalmente contraria a una información, una crónica, un reportaje. Los periodistas de la redacción no tienen ninguna relación con los de opinión. Y eso está bien. 
Aquí quien redacta está sometido a la linea editorial y a la posterior edición. El editor, (el redactor jefe o el director) puede cambiar un título, que es lo fundamental, junto a la entradilla. De hecho, a veces vemos titulares que contradicen el cuerpo de la información, lo que implica un soberano cabreo del redactor o redactora, que puede empezar a decir que él no firma eso y que llevados al extremo puede llevar a la “cláusula de conciencia”, que es algo que nadie hace y que seguro que el propio Baylos o Lillo nos pueden explicar mejor. En resumen, que el periodista puede pedir la cuenta como si se tratara de un despido improcedente si se considera que ha cambiado la linea editorial del medio.
Sinceramente estar afiliado a un sindicato de clase siendo “plumilla” tiene un buen pase ante problemas eminentemente laborales. En mi experiencia ha sido muy positivo cuando se cerró Mundo Obrero semanal, donde yo era el jefe de Economía-Laboral y delegado de personal, con lo que la empresa, el PCE, terminó de mí, de las horas sindicales y de Felisa, la asesora, de CCOO hasta el gorro. También, con la venta de la cabecera de Diario 16, los abogados de CCOO, con Nacho  Montejo a la cabeza, nos salvaron la vida, que yo duré minutos en ser despedido, como seguramente recuerden buenos amigos, cómplices entonces del comité de empresa de Ericsson que estaban en permanente estado de bronca con su empresa, pero con Diario16 siempre a la escucha.
Cuando he tenido problemas judiciales contra el honor, de injurias, calumnias, fundamentalmente con políticos de la derecha, realmente la actual FSC ni el sector Medios de Comunicación resuelven problemas. Y ahora hago yo una pregunta, no retórica: ¿Si estás afiliado a CCOO y escribes una crónica en la que sale mal parado el sindicato y el sindicato decide querellarse penalmente contra ti…, a quién recurres?

En resumen

En este texto que me ha quedado algo extenso y ya lo siento, creo que se apuntan algunos asuntos que pueden ayudar a salir del atolladero: hacer un diagnóstico de la evolución en la comunicación de CCOO; considerar si la ruta Luismari sigue teniendo vigencia, con qué instrumentos materiales contamos que sean realmente útiles y no modas pasajeras; con qué medios humanos contamos, esto es, periodistas con criterio profesional y no simples acataordenes (los abogados, pueden perder sentencias pero tienen sus criterios y líneas de defensa; los economistas usan sus fuentes, datos, cifras y pueden errar en una evolución económica…) ; hasta qué punto estamos abordando una transición también tecnológica en la que delegados y especialmente afiliación no está pendiente de twitter, ni de Instagram, ni de facebook y sigue reclamando pasquines o volantines en papel (mejor que flyers) con textos legibles; complicidad con medios de comunicación especialmente preocupados por lo sociolaboral y que muestran sensibilidad a asuntos sociolaborales…
El sector de Medios de Comunicación debería darle una vuelta a qué hacer (por Dios que no se me tache ahora de leninista) con los problemas de quienes son periodistas, más allá de condiciones salariales.
Hubo un tiempo en que CCOO era capaz de marcar la agenda. Eso es complicado, pero al menos podemos intentar encontrar espacios en los medios de comunicación más allá de la noticia, algo que en CCOO de Madrid ya se está intentado llevar a cabo desde hace tiempo, desde la Secretaría General, pero no sólo
Yo, como primera medida, prohibiría selfies de los responsables sindicales, que es lo menos serio que existe. Siempre podemos alardear de simpatía con palabras y discursos.

Nos hacen falta referentes, no influencers.



lunes, 4 de diciembre de 2017

De “un relato simple” a “CCOO no puede estar a favor del separatismo”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (2)

De las dos fotos que hice, en esta salen todos los ponentes.
Como decíamos ayer..., ahí va otra dosis sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, que se realizó el pasado 22 de noviembre y en el que además del plantel mencionado había un público con reconocidas luchas a sus espaldas. Tal es el caso de Justiniano Martínez, rojo y dicharachero, que recientemente tuvo que volver al ruedo mediático con el artículo titulado Gracias, Paco, tras el aluvión de soflamas que recibió Paco Frutos, ex secretario general del PCE.
Fue Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas, quien presentó el acto. Y así lo hizo con la escritora Laura Freixas, quien lanzó tres preguntas deductivas para entender el embrollo que se ha montado con este proceso, o procés, no se me enfade nadie: ¿es democrático y progresista?; ¿por qué ha tenido tanto éxito movilizado?; ¿es la solución un referéndum legal y pactado?
Respondiendo a la primera cuestión con una pincelada, Freixas, barcelonesa de nacimiento, dejó claro que para el independentismo “hay catalanes de primera y de segunda”. Estos últimos tienen que soportar la presión que ejercen los de primera. Ahora bien, los de segunda pueden ascender si se unen a la causa…
Respecto al éxito movilizado que ha tenido el independentismo, lo explica Laura Freixas por tratarse de “un relato muy simple” y que también “ha seducido fuera de Cataluña por ser crítico con Rajoy”.
Por último, ante la cuestión de si la solución es un referéndum legal y pactado, la escritora catalana no se mostró partidaria partiendo de la base de que “un referéndum no es la máxima expresión de la Democracia”. Así, “en un referéndum se vota sobre un tema, pero se invisibiliza todo lo demás. Se trata, además, de una votación binaria que excluye la tercera vía, la preferida por el 46 por ciento de los catalanes”, esto es, reforzar el grado de autonomía. Además se preguntó, “¿y si se vota y el resultado es negativo a la independencia?, ¿hasta cuándo habría que estar votando…?
“Orfandad y asombro”
Laureano Cuerdo es un veterano sindicalista de CCOO con gran experiencia sobre Latinoamérica, que actualmente preside la tertulia Macario Barja. Comenzó su intervención disparando con sus sentimientos: “como luchador antifranquista siento orfandad y asombro”. 
Dos sentimientos de los que responsabilizó a “esa izquierda alternativa”, que ha comprado el relato índependentista, olvidándose del paro, la precariedad, la pobreza, la desigualdad, las pensiones, sanidad, la educación, la dependencia… Calificó la situación de “desgracia para el movimiento sindical y la izquierda” y recordó “las banderas de siempre del sindicalismo: solidaridad, fraternidad e internacionalismo”.
Abogó el veterano sindicalista por esa Unión Europea que surge para espantar los “viejos demonios del nacionalismo”. Una Europa, que con todos sus defectos, es ejemplo de Estado del bienestar para Latinoamérica. Así, si Europa pierde su alma, Latinoamérica no tendrá espejo en el que mirarse parar progresar. E insistió en algo que hasta hace poco parecía de perogrullo: “frente a la globalización económica es necesaria la unidad de la clase trabajadora”.
Incidió también en que históricamente quienes se quieren “separar” son los más ricos, y puso como ejemplo madrileño el intento secesionista de La Moraleja y Alcobendas, y eso es algo “que choca frontalmente con la fraternidad”. Además, criticó el marketing independentista, ya que siempre ha ocultado que las Naciones Unidas no consagran el “derecho a la autodeterminación”, igual que tampoco lo consagraría la hipotética República Catalana.
Dejó meridianamente claro Laureano que “en Comisiones Obreras tenemos que alzar la voz. Comisiones Obreras no puede estar a favor del separatismo”. Por contra, abogó por el federalismo siempre que se den tres condiciones. En primer lugar, si existe lealtad constitucional, "algo que ahora no hay y que debe incluir una normativa similar al artículo 155 de la Constitución”. En segundo lugar, el federalismo debería basarse en la “solidaridad entre instituciones” y, por último, debería tener una financiación suficiente.
Santo cielo. Estoy otra vez a punto de las 800 palabras. Me enrollo. Lo bueno de esto del blog es que no hay jefes que presionen y te obliguen a cerrar una edición, que bastante tengo yo con lo mío. Echo el freno y así pues, mañana remato con una última pildorita con las intervenciones de Laura Pinyol y Montserrat Muñoz.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Antonio Gutiérrez y el nacionalismo, “esa ideología terrible”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (I)

Momento de la intervención de Antonio Gutiérrez Vergara.


Hace un par de semanas me enteré a través de las redes sociales que Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO, iba a intervenir en un acto sobre El asunto. O sea, sobre Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie, que no es éste el objeto de estas líneas. Junto a Gutiérrez completaban un interesante y potente cartel: Laura Freixas, escritora; Laureano Cuerdo, presidente de la tertulia Macario Barjas; Laura Pinyo, sindicalista de CCOO y Montserrat Muñoz, subinspectora de Trabajo (con intensa vida política). El evento, bajo el título “El conflicto catalán y la clase trabajadora” fue presentado por Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas.

Aunque el plantel era importante, confieso que fue la presencia de Antonio Gutiérrez la que me llevó a acudir en un día en que mi hija cumplía 18 años. Precisamente, cuatro días después, el 26 de noviembre coincidió con los 30 años de la elección de Gutiérrez como secretario general de CCOO. Pocas semanas después, en enero, le realicé una entrevista de estudiante de periodismo. Luego vendrían más para otros medios, pero aquella me gustó porque fue para Joven Unidad Obrera, una humilde revista de la juventud de CCOO de Madrid de hace 30 años. Era un tiempo en que, sin redes sociales, la comunicación era más horizontal en muchos ámbitos.

Dejando de lado nostalgias que no llevan a nada, Gutiérrez sigue siendo ese tipo serio de verbo fácil y contundente y que abogó por, siguiendo al veterano López Bulla, “promover, encabezar nítidamente el movimiento sindical confederal”, para pasar a criticar sin circunloquios el nacionalismo: “debemos encabezar la lucha contra esa ideología terrible que es el nacionalismo”, y continuó, refiriéndose a esa ideología que “se sale con la suya cuando logra embaucar a la pobre gente”. Consideró además que el nacionalismo siempre es “engendro de violencia y enfrentamiento visceral”.

Animó Gutiérrez a hacer frente a ese nacionalismo compareciendo en el mundo de la cultura “porque no hemos comparecido al debate y esto va a ser largo y complicado”. Es más, aseguró que “en muchos casos se ha actuado entre la confusión y la cobardía”, haciendo del denominado referéndum pactado el eje principal de la confusión.

“Ganar al nacionalismo”

Con extrema claridad, el execretario general de CCOO abogó por “ganar al nacionalismo, en términos culturales e ideológicos, para convencer cabalmente de que lo mejor es la unidad para estar en los ámbitos en que ya opera el mercado”. En este sentido, consideró que “sindicato de proximidad es un buen eslogan, pero es mejor la unidad”.

En su opinión fue “una coalición entre malvados y necios” la que, con la reforma del Estatut dio el pistoletazo de salida a la marcha hacia el precipicio actual. Eso sí, miró por el retrovisor hacia la historia reciente de la izquierda y en tono autocrítico se refirió a esa “confusión tonta y necia entre nacionalismo y progresismo”, proveniente de aquella época en que todo lo que oprimía Franco era digno, aunque en realidad la autodeterminación nunca existió.

Sería en la Constitución de 1978 donde por primera vez la unidad de España es consecuencia de un pacto por el autogobierno, lo cual no impide que esa Constitución se reforme dotándola de alma federal. Sobre ello recordó Antonio Gutiérrez cómo se reformó con agostidad y alevosía, además del apoyo de PNV y CiU el artículo 135 de la Constitución, “algo mucho más relevante que el federalismo” y que nos convierte en dependientes de poderosos intereses económicos nada amigos de la clase trabajadora. 

Criticó Gutiérrez también la guerra de banderas de unos y otros. “Sacan banderas para anular a la otra” y se preguntó por qué en vez de banderas de España frente a las estelladas no se han sacado senyeras, que es la bandera oficial y estatutaria de Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie. 

No evitó la autocrítica al reconocer el “sinsentido” de que, al igual que en el PCE, el I Congreso de CCOO de 1978 aprobara “por inercia” en sus estatutos el “derecho a la autodeterminación” siguiendo la redacción de la Constitución. Explicó cómo en el V Congreso propuso quitarlo, que ya no eran tiempos de Transición y, además, la Constitución no contempla el “derecho de autodeterminación”. El problema -explicó Antonio Gutiérrez- es que se armó una “bronca terrible” y ahí se quedó el artículo… No es descartable que este lío estatutario tenga su origen en “una mala digestión del marxismo”, descontextualizada conceptual e históricamente entre otros por Lenin, que aprueba el término “nación”. También recordó cómo en su Congreso de despedida no le importó no contemporizar con la defensa de un IPC catalán, aunque perdiera muchos aplausos por ello…

Y aunque pueda resultar llamativo a primera vista, Antonio Gutiérrez no está por la solidaridad con los trabajadores y trabajadoras catalanes porque “la solidaridad es entre diferentes”. Por contra defendió la necesidad de “tejer” redes, Todo ello, recordando que en las confrontaciones entre nacionalismos, siempre ganan las derechas y proclamando que “los humanos no tenemos raíces, tenemos piernas”.


¡Caray! Me dice el Pages que llevo más de 800 palabras, que ya es. Así que mañana sigo comentando sobre este evento.

LA CONTINUACIÓN... 

Segunda parte, pinchando aquí  CCOO no puede estar a favor del separatismo.

Tercera parte, pinchando aquí. Entre un magma emocional y un disparate.




sábado, 14 de diciembre de 2013

14-D: Pararon hasta los relojes


Con algunas arrugas, canas y también con algunas heridas cicatrizadas vivo este soleado 14 de diciembre de otoño madrileño que mira al invierno. Hace ya veinticinco años de aquella jornada histórica en la que pararon hasta los relojes. En esos días, con mis veintitrés años recién cumplidos trabajaba yo para el semanario Mundo Obrero. Una de las mayores fortunas laborales de mi vida: trabajar en Mundo Obrero el día de la gran Huelga General. Una inolvidable experiencia para un joven periodista rojo.

Aquella huelga general fue calentada por la juventud. El Gobierno de Felipe González tenía un plan: el Plan de Empleo Juvenil que precarizaba el trabajo de la juventud. Un plan que, como decía Paco Moreno, entonces secretario confederal de Juventud de CCOO, no sólo cuestionaba el futuro de los jóvenes, sino todas las relaciones laborales. Un plan, que como denunciaba Jesús Montero, secretario general de UJCE (la Juventud Comunista del PCE), no era un plan, sino “un decreto de guerra”.

Recuerdo escribir reportajes previos a la huelga rememorando a Miguel Hernández:
“Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve;
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence (…)"

Fueron días de gran ilusión. No hacía tanto, el tiempo es algo relativo en nuestras memorias, habíamos padecido el gran chasco del referéndum de la OTAN. Caíamos y nos volvíamos a levantar. El 14-D fue un revulsivo. No estábamos narcotizados a pesar de que la heroína asesinaba por las calles a buena parte de la juventud.

Aquel 13 de diciembre por la noche había tanta energía en las calles como frío. Aquella jornada histórica comenzaba en la sede de la USMR de CCOO, en la calle Lope de Vega, "las once de la noche en la sede Comisiones Obreras de Madrid era un hervidero de gente con muchas ganas de que el paro fuera un rotundo éxito. Y así fue", narraba en mi crónica de Mundo Obrero. Las consecuencias de aquel éxito se plasmaron al año en los acuerdos de la PSP (Propuesta Sindical Prioritaria). Con aquel éxito ganaron los trabajadores y ganó la democracia.

Antes de que los piquetes recorrieran las ciudades de la región, Rodolfo Benito, entonces secretario general de CCOO de Madrid, proclamaba: "hay que actuar con responsabilidad pero con firmeza allí donde los empresarios presionen contra la huelga. El grito "¡¡Hueeeeelga!!", resonó al unísono por las calles de Madrid, por las calles de toda España.

La hora mágica fueron las 12 de la noche entre sonrisas y emotivas lágrimas de viejos luchadores. Los periodistas ya habían hecho huelga el 13, con lo que no hubo prensa el 14.

En Navacerrada los siete responsables del repetidor de Radio Televisión Española se la juegan frente a la dirección y cortan la emisión. El éxito de la jornada se percibía.

A las dos de la tarde, Marcelino Camacho, entonces presidente de CCOO se dirigía a las miles de personas que conformaban los piquetes: "¡si no nos domaron ayer, no nos domesticarán hoy!" Antonio Gutiérrez, entonces secretario general del sindicato afirmaba: "Hay una clase obrera capaz de dar lecciones de firmeza, lucha y también total responsabilidad. El Gobierno debería quitarse el sombrero ante una clase obrera que no se merece".

Y dos días después, el 16, las calles de Madrid, las calles de toda España se llenaron de trabajadores y trabajadoras. El Gobierno no podía mirar hacia otra parte. La calle era una olla apresión.

La espoleta de la huelga general fue una ocurrencia del Gobierno: el Plan de Empleo Juvenil. Un plan que precarizaba los contratos en momentos en que el paro alcanzaba cifras trágicas. Pero en aquel momento, la prepotencia del Gobierno y la ausencia de diálogo fueron también elementos que abocaron a la mayor movilización social de la historia de la democracia en nuestro país.

Grandes logros

Ocho millones de trabajadoras y trabajadores lanzaron un mensaje claro al Gobierno, que parecía no poder creerse lo que había ocurrido. Así las cosas, el diálogo se inició y al año estaba cerrado el acuerdo estatal de la PSP, unos acuerdos de mínimos desarrollados por las comunidades autónomas. Madrid estuvo en la vanguardia a la hora alcanzar los acuerdos con el Gobierno de Joaquín Leguina. El 22 de diciembre de 1989 tras una larga reunión entre Leguina, Rodolfo Benito y José Luis Daza, responsables de CCOO y de UGT de Madrid, respectivamente, todo quedó prácticamente cerrado con cinco grandes temas: política de empleo; derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos; política y protección social; vivienda, medio ambiente y transporte; y participación institucional y sindical.

Recuerdo, en medio de las recién inauguradas navidades, a Ángela Bautista, mi querida redactora jefa, dándome la bronca porque sólo quedaban una líneas para cerrar la edición. Entonces no había móviles. Desde la calle Claudio Coello corrí a la presidencia del Gobierno en la Puerta del Sol. No sé cómo lo hice pero me colé en la sede de la presidencia. En las escaleras, él no se acordará, pude hablar con Paco Naranjo, entonces secretario de Comunicación de CCOO de Madrid. Me dijo que sí, la cosa iba a salir pero que no se podía decir todavía. Claro, lo mío era un semanario, no una agencia de noticias... Escribí lo que me filtró Naranjo, me encomendé a todos los santos y…, la cosa salió.

Aquel día, la influencia, la incidencia y el prestigio de los sindicatos se puso en su sitio. La democracia se consolidó.



jueves, 14 de febrero de 2013

Naranjo cambia de vía pero no de la estación CCOO

Naranjo en una foto de Fran Lorente

Antes de venir a CCOO de Madrid estuvo en el Sindicato Ferroviario, allá por 1976. También anduvo una temporada corta en la Federación de Comunicación y Transportes. Fue a raíz de una serie de cambios que hubo en la Unión Regional de Madrid que el secretario general de entonces, Juan Moreno, le propuso el puesto y se vino. De esto hace más de veinticinco años. Evidentemente no es esta una charla al uso, que Naranjo es parte indisociable de las Comisiones Obreras de Madrid. Y no puede ser una charla al uso porque entrevistado y entrevistador, entre unas cosas y otras, se conocen desde hace más de veinticinco años


P: Has “sufrido” a tres secretarios generales, ¿qué has aprendido de ellos?
R: De todos aprendí mucho. De Juan Moreno lo que más me ha quedado era lo necesarias que eran las relaciones internacionales. En ese periodo es en el que más relaciones internacionales hemos tenido con otras ciudades y regiones europeas. De Rodolfo Benito destaco el método, en el sentido de no tirarse a la piscina sin agua. O sea, que antes de tomar decisiones hay que dar una vuelta a los asuntos. Con Javier López he aprendido la capacidad de “dejar hacer”, de delegar para que cada cual desarrolle sus capacidades, ya sean las secretarías, las comarcas o las federaciones. También destacaría su capacidad de aunar voluntades y encontrar consensos. Pero bueno…, la persona que con diferencia más huella me ha dejado ha sido Pilar Blanco, una compañera del metal, sindicalista y periodista.

P: Fueron muchos años desde el principio de la Secretaría de Comunicación.
R: Conviví con ella muchos años en el gabinete. Aparte de compañera fue una gran amiga. Tras su muerte, a propuesta de Javier López se instauraron los premios Pilar Blanco a la comunicación sociolaboral, que entregamos cada año.

P: Has aprendido, pero también habrás enseñado algo…
R: Creo que he aprendido más que he enseñado. Sí he insistido mucho en que lo que es noticia hoy, mañana irá al cesto de los papeles. También he intentado que todas las federaciones, que todas las comarcas, que las secciones sindicales, inviertan una parte de su tiempo a la comunicación. Por mucho que se haga a favor de los trabajadores, si no se da a conocer es como si no existiera.

P: Testigo y protagonista de la evolución tecnológica. Desde llevar en sobre a las redacciones los comunicados hasta las redes sociales.
R: Cuando comencé, aparte de la capacidad de las personas, también se destacaban “los elementos técnicos”, o sea, si se tenía o no automóvil porque los comunicados había que elaborarlos y también distribuirlos. La evolución ha sido grande y creo que sí he contribuido a ello. En su día editamos un Manual de información sociolaboral que se está utilizando en toda España. Acabamos de sacar una cuarta edición puesta al día con el uso de nuevas tecnologías y redes sociales.

P: O sea que te has creído lo de las redes sociales…
R: Estamos condenados a convivir con las redes sociales si olvidar que la base fundamental del sindicalismo está en el bis a bis, en el mano a mano y en las asambleas de base. Hay que seguir empujando en las redes sin olvidar que hay que estar en la calle, a pie de tajo, en las asambleas.

P: Con la Secretaría de Mujer también ha habido un trabajo conjunto que viene a suponer una evolución en el sindicato…
R: La incorporación de la mujer es uno de los grandes cambios que se están acometiendo en el sindicato. He llegado a la conclusión que desde el punto de vista individual las personas son iguales, pero como colectivo creo que las mujeres están por encima de los hombres.

P: ¿Cuáles son los momentos más duros que has vivido en esta Secretaría?
R: El peor momento con diferencia fue el atentado del 11-M. El más cruel atentado que ha vivido Madrid y en el que, además, dos personas cercanas fueron asesinadas: el sobrino de Rodolfo Benito y el hijo de Pilar Manjón. Nunca olvidaré la noche del 11-M en el Pabellón del Campo de las Naciones con los pasillos repletos de personas esperando que les comunicaran la terrible noticia.

P: ¿Y a nivel interno?
R: Han sido duras todas las convocatorias de huelgas generales. El problema de la huelga general no es convocarla, sino hacerla. Otro momento complicado en el interno fue el relevo de Antonio Gutiérrez por Fidalgo, fue complicado llegar a consensos, pero con el tiempo se cerraron las heridas. También fue duro, y dedicamos mucho tiempo al conflicto de Sintel. Fueron seis meses muy intensos de acampada en el Paseo de la Castellana.

P: ¿Y los momentos más bonitos?
R: Cada Congreso finalizado es el momento álgido. Cada Congreso es un mundo, pero también una gran alegría. De todas formas, es cada vez que paso junto a la estatua conmemorativa de los abogados de Atocha, El Abrazo de Genovés cuando siento la emoción de que al menos un trocito es mío por el esfuerzo que unos y otros hemos hecho para que se erigiera aquí.

P: ¿No has tenido tiempo para el aburrimiento en estos veinticinco años?
R: En una Secretaría de Comunicación siempre ocurren cosas nuevas. La comunicación no es algo estático, está en evolución constante. Por ejemplo, la propia prensa sindical. Antes existía Unidad Obrera, que se distribuía a todos los delegados. El paso posterior fue el Madrid Sindical y llegamos a toda la afiliación. Como bien sabes, cada número es una aventura nueva. El primer número vio la luz en 1997, en blanco y negro, y luego ha ido evolucionando. Me siento muy orgulloso de su existencia. Un periódico, que según las encuestas, es el único medio de la organización que recibe el 90 por ciento de la afiliación, ya que el resto está superinformado a través de la web, de su federación, de su comarca. Madrid Sindical fue un reto del que estoy muy orgulloso de haber consolidado y que espero que se mantenga durante décadas.

P: ¿Qué dirías desde la experiencia a los nuevos cuadros?
R: Creo que no se debe constreñir el trabajo de las personas. En nuestro caso, hay que dejar a los periodistas a que hagan su trabajo con suficiente autonomía para desarrollar sus capacidades y talentos, que los hay. Es un error estar detrás de personas con capacidad, independientemente de los necesarios debates y reuniones.

P: ¿Y tu futuro?
R: Algo que me da muchas satisfacciones es todo lo relacionado con la memoria de los Abogados de Atocha y me siento muy orgulloso de que el patronato de la Fundación Abogados de Atocha me propusiera para la vicepresidencia. Uno de los grandes problemas de este país es la falta de memoria histórica y estoy encantado de contribuir a recuperarla y mantenerla. Es un reto al tiempo que una labor muy grata.

Tomando nota.

¿Juan Moreno?: “Relaciones Internacionales”
¿Rodolfo Benito?: “El método”
¿Javier López?: “Consenso y dejar hacer”
 “La persona que con diferencia más huella me ha dejado ha sido Pilar Blanco”
“Estamos condenados a convivir con las redes sociales”
“Es un error estar detrás de personas con capacidad”
“Como colectivo creo que las mujeres están por encima de los hombres”

martes, 22 de junio de 2010

Antonio Gutiérrez, De la Rocha (3) / La Huelga General

Al final termino haciendo una serie más larga que la de la reforma necesaria (la obra de mi casa que ya ha concluido salvo un par de rematitos). Y es que hoy aparece un artículo de opinión en El País a través del cual, Antonio Gutiérrez, que fuera secretario general de CCOO y hoy diputado del Grupo Socialista, explica por qué no va a votar a favor de la Reforma Laboral.

Si pinchas aquí puedes leer el artículo:

Gutiérrez sabe distinguir entre la fidelidad perruna y ciega y la lealtad humana a unos principios. Algo complicado, muy complicado actualmente. Espero que Gutiérrez siga siendo fiel a sí mismo y leal con sus principios.

Y espero que en este tránsito no enloquezca, que me ha venido a la cabeza este tema del gran Machín:

Por cierto, sobre De la Rocha, diputado socialista pero metido en la lista de Madrid por presión de UGT (eso dijeron en su día) nada comento porque no hay nada nuevo bajo el Sol. Iremos viendo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Gutiérrez y De la Rocha (2) / Suiza y la diputada Marivi

Decía hoy El País que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se ha reunido con cuatro economistas "a calzón quitado" y le han convencido de que hay que ser duro con la reforma laboral. CCOO y UGT se reunían esta mañana con representantes de 750 catedráticos, profesores y profesionales expertos en Derecho del Trabajo, Economía y Sociología del Trabajo y ofrecían una respuesta social y progresista a la crisis. Y hoy, como una metáfora de la vida misma, a España le mete un gol Suiza, complicándonos la vida. Vale, cuentan que Suiza no es un paraíso fiscal, pero como si tal, que allí se inventaron eso del secreto bancario, y las divisas huyen de la solidaridad a aquellas tierras como espantadas.

Y vuelvo al asunto del acto por el que me pasé un rato esta mañana. La foto, al menos para mí, que recientemente trataba del asunto Antonio Gutiérrez, Manuel de la Rocha y las medidas del Gobierno, como puedes recordar pinchando aquí, ha sido esta foto que pongo, realizada por Fran Lorente. Los dos diputados socialistas, cada uno con lógicas querencias hacia CCOO y UGT respectivamente, han aparecido en el acto.

Tras efusivo abrazo entre Gutiérerez y Toxo, un rato de charla íntima, antes de iniciarse las intervenciones, con Javier López, el secretario general de CCOO de Madrid, como testigo. La instantanea puede dar la impresión de que Manuel de la Rocha está fuera de juego, pero pienso que simplemente es un acto de educación por su parte. Al fondo, con un paragüas colgando entra por la puerta Cándido Méndez, como si fuera al rescate de De la Rocha. No hay espejo, no son Las Meninas. El encuentro entre ambos no se caracterizó por la calidez, eso es cierto. Y una cabeza de por ahí, la mía, mira el cuadro que desde enfrente dibujaba Fran Lorente con su cámara.

Me dicen los socialistas que le conocen, que de la Rocha fue el primer alcalde democrático de Fuenlabrada y que tenía un par. No sé ahora, pero siempre estuvo en la Izquierda Socialista, Pepito Grillo del PSOE. Un tipo muy valiente que, a pesar de ser bastante tirillas, se enfrentaba a los caciques que campaban por el sur madrileño recién muerto el innombrable. Me dicen que era espartano hasta el extremo. Que iba y venía con su vieja moto porque no se podían hacer derroches. Vamos, que De la Rocha no derrocha.

Sobre Antonio Gutiérrez, coincido con un amigo pintor en que debería haber sido ministro de Trabajo, pero en el PSOE parece que hay fuerzas que hacen el test de “pata negra”, una especie de pruba de don algodón de RH PSOE, y lógicamente Antonio Gutiérrez no daba demasiado nivel por su pasado en el PCE y, no nos engañemos le hizo la más espectacular huelga general a Felipe González. Gutiérrez es una víctima más de los juegos de ambiciones, poder y sectarimos de los partidos (algo que ocurre en todos). Yo espero que Antonio Gutiérrez, a pesar de ser aún joven, escriba un día (si necesita negro aquí tiene uno) cosas de su vida en CCOO y más. Que hay partes que quizá haya que despejar con el tiempo.

El caso es que hoy estaban dos diputados socialistas con los sindicatos, a pesar de su disciplina el día que hubo que votar las medidas de ajuste de Zapatero, el día en que “se salvó España por un voto”, que eso también es para contarlo. Al menos para que los cuente Marivi, la diputada del PSOE que tuvo que ser trasladada en ambulancia desde el hospital para votar, porque acababa de ser operada. Un número.

Lo que no tengo claro es el gesto que Gutiérrez y De la Rocha han querido trasladar. Veremos. Y aunque no estemos en Navidad, me he acordado de este tema al ver a Antonio Gutiérrez con Toxo y con Javier López:

viernes, 28 de mayo de 2010

La huelga general / de la Rocha / Gutiérrez

Hoy finalmente, por un voto se ha aprobado el plan de ajuste económico. En el PSOE muchos se encuentran inómodos. No quiero ni pensar en dos diputados en concreto: Antonio Gutiérrez, que fue secretario general de CCOO y Manolo de la Rocha, responsable de que la lista al Congreso por Madrid tuviera que rehacerse porque UGT presionó para que hubiera un diputado que llevara la voz del sindicato al Congreso. Pincha aquí y recordarás las negociaciones para que de la Rocha fuera diputado. La disciplina es la disciplina.

Luego, por la tarde, me fui a ver a Toxo y a Méndez. Muy enfadados. Toxo, en poco más de un minuto nos cuenta por qué está a punto de convocarse una huelga general:



Y acabé probando cocktailes preparados por Ruben Turienzo en la Plataforma de Mujeres Artistas. Turienzo es éste de aquí. Después de la experiencia Marta Romo, ya os dije que esto del mundo coach había vuelto a interesarme. Pero esto del camarero coach es otra historia para otro día.

viernes, 27 de marzo de 2009

Fidalgo: De Ansar a Rosa / Danisánchez / A gosssaarrr..

Era cierto. Fidalgo "es amigo", según afirman en éste partido, de UPyD, la formacion de Rosa Díez. Fidalgo ha presentado al candidato a la Eurocámara por UPyD en el Club siglo XXI. La página 5 de la edición impresa de El Mundo es casi tan contundente como la barriga de Fidalgo. (información y fotografía a tres columnas). Fidalgo, que es médico, fumador y amigo de los buenos caldos, es un buen tipo, pero siempre se ha creído un intelectual, y probablemente no, al servicio de la clase obrera. Quizá, por fin, haya encontrado su sitio.
¡Madre mía! Los que pusieron a parir a Antonio Gutiérrez porque terminó de diputado del PSOE, no sé cuántos años después de ser secretario general de CCOO, ¡qué dirán ahora! Un trimestre ha tardado Fidalgo en hacerse la foto con Rosa Díez, un partido antipartidos bastante más raro que el PSOE.

Lo que no sé es si con este apoyo de Fidalgo a UPyD está traicionando a Aznar, al que en 2008, en uno de esos foros facciosos de la FAES, que frecuentaba cada verano, le manifestó su "amistad y lealtad". El candidato presentado por Fidalgo es el catedrático Sosa Wagner, y hace años que publica en los diarios El Mundo y La Nueva España. Wagner estudió en la Universidad de Valencia y en 2007 colaboró con Ciudadanos de Cataluña. El año pasado se adhirió al Manifiesto por una lengua común. Un figura.

Estas son las cosas que uno sigue sin terminar de comprender, pero que hace tiempo decidí que no iban a afectar. Es más decidí que me iban a hacer gracia.

Así que al final quedé a comer con Dani (el de la foto que no es ni Aznar ni Fidalgo), una comida "espontánea" que diría su jefe. De las de "¿vas a estar? Sí. ¿Comemos? Vale". Dani es ecologista practicante, que incluso ha dejado el transporte público en beneficio de la bicicleta. Es capaz de hacer dos cursos de lenguaje de sordos, que yo creo que nada tiene que ver con que toque en una banda de amiguetes, y quedarse tan pancho. Bueno, quedarse tan pancho no, que tiene su gracia verle explicar cómo se dice "autobús" en lenguaje de signos.

Dani, Dani Sánchez, no sólo es ecologista, sino que presiona, allí donde puede, en a favor del medio ambiente. Y yo creo que esto del medio ambiente influye en hacerle un tanto heterodoxo en otros órdenes de la vida, lo cual está muy bien. Una heterodoxia que nada tiene que ver con la extravagancia, la provocación o los principios flexibles como los narrados al principio de esta entrada.

De cualquier forma, estos años que nos conocemos, son suficientes para saber que la prioridad prioritaria de Daniel es su hija. Y su familia, diría yo.
Es más, últimamente estoy llegando a la conclusión que ese monopolio que ha querido tener la derechota sobre la familia, es falso. Es un alarde más de hipocresía. Que yo no veo más que rojos, rojas y similares muy "de orden", en el asunto de la familia.

Pero bueno, que llega el fin de semana, para disfrutarlo como cada uno quiera: bailando, gozando… ¡A ver si nos dejan!



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