Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 19 de febrero de 2014

El Metal de Comisiones de Juan Moreno


Hoy se ha presentado en la Fundación Abogados de Atocha de Madrid el libro de Juan Moreno, El Metal de Comisiones, con el subtítulo Las Comisiones Obreras metalúrgicas en el franquismo. La Federación del Metal, 1976-1995. El acto de presentación ha sido un acto de memoria histórica, pero también de repulsa contra la nueva causa general contra el sindicalismo de clase, contra esa petición espuria por parte de la Fiscalía, para que ocho sindicales vayan a la cárcel durante ocho años.

Cuando yo trabajaba en Mundo Obrero, Juan Moreno andaba como secretario de Internacional de la Confederación Sindical de CCOO. En diciembre de 1990, el sindicato ingresaba en la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y Moreno fue una buena fuente. Alguna entrevista le realicé. Yo era muy joven y Juan Moreno era un sindicalista, ya maduro, forjado en el Metal y después en la Unión de Madrid, de donde fue secretario general entre 1983 y 1987.

En la presentación de su cuarto libro, nos ha recordado que la memoria histórica es necesaria, dejando claro que El Metal de Comisiones es “ante todo, un relato de memoria histórica”. Y en el relato verbal de hoy ha explicado que la aparición de Comisiones Obreras era una necesidad política: “pasar de las Comisiones fugaces a las Comisiones permanentes”, que decía Nicolás Sartorius.

En ese nacimiento de las Comisiones Obreras, Juan Moreno ha destacado “el importante apoyo decidido del PCE”, así como de grupos cristianos y vanguardias sociales. “Éramos atrevidos y no queríamos ser clandestinizados”, ha proclamado Moreno. No podía faltar alguna anécdota de esas de viejo luchador, y Juan Moreno ha rememorado aquellos inicios en los que se elegían secretarios generales que no se querían sentar a presidir mesas, o aquel día en que decidió ir a una papelería para hacer el primer sello de caucho de la Federación del Metal para sellar los documentos y un compañero le espetó: “No hay burócrata sin sello”.

También nos ha recordado Juan Moreno que no hay que idealizar el pasado, que en el pasado “también cometíamos errores, pero globalmente supimos tirar para adelante”. Eso sí, “lo importante es mantener el sindicalismo de clase”.

Mercedes González, Agustín Martín, Juan Moreno y Rodolfo Benito.
Arropando al autor del libro han estado Rodolfo Benito, presidente de la Fundación Sindical de Estudios de CCOO; Agustín Martín, secretario general de la Federación de Industria de CCOO y Mercedes González, secretaria general de la Federación de Industria de CCOO de Madrid.

Mercedes González es la primera mujer que lidera una federación de Industria, “en los orígenes de CCOO, la mujer difícilmente ocupaba espacios”. González ha rememorado anécdotas de esos orígenes, como la que contaba el viejo sindicalista Enrique Díez, que iba a las reuniones clandestinas y a las movilizaciones con el cepillo de dientes porque sabía que iba a pasar la noche en comisaría. Mirando al futuro, ha animado a “seguir haciendo camino y resistir el ataque contra el movimiento sindical”, un ataque que a veces suena muy parecido al pasado, en referencia a los trabajadores de Airbus que pueden ir a la cárcel ocho años.

Rodolfo Benito ha aclarado que el libro de Juan Moreno no versa sobre el inicio de las Comisiones Obreras, sino sobre su etapa de desarrollo organizativo. Para Benito, El Metal de las Comisiones “plantea un arma cargada de futuro” porque “somos lo que fuimos”. Ha aprovechado Rodolfo Benito para denunciar la “nueva causa general contra el sindicalismo, contra las herramientas para defender derechos”. Ha asegurado que “el objetivo del Gobierno es amedrantar” y ha proclamado que “Comisiones Obreras es un sindicato limpio que nada tiene que esconder” a pesar de los ataques que se lanzan desde “la derecha y determinadas instituciones judiciales”, en referencia a la jueza Alaya.

Por su parte, Agustín Martín ha destacado que el libro de Juan Moreno no es un libro para la nostalgia, “es para aprender dónde y por qué estamos. Y, aunque nos podemos ver reflejados en el pasado, “lo de antes eran tiempos difíciles y lo de ahora son tiempos complicados”.


sábado, 14 de diciembre de 2013

14-D: Pararon hasta los relojes


Con algunas arrugas, canas y también con algunas heridas cicatrizadas vivo este soleado 14 de diciembre de otoño madrileño que mira al invierno. Hace ya veinticinco años de aquella jornada histórica en la que pararon hasta los relojes. En esos días, con mis veintitrés años recién cumplidos trabajaba yo para el semanario Mundo Obrero. Una de las mayores fortunas laborales de mi vida: trabajar en Mundo Obrero el día de la gran Huelga General. Una inolvidable experiencia para un joven periodista rojo.

Aquella huelga general fue calentada por la juventud. El Gobierno de Felipe González tenía un plan: el Plan de Empleo Juvenil que precarizaba el trabajo de la juventud. Un plan que, como decía Paco Moreno, entonces secretario confederal de Juventud de CCOO, no sólo cuestionaba el futuro de los jóvenes, sino todas las relaciones laborales. Un plan, que como denunciaba Jesús Montero, secretario general de UJCE (la Juventud Comunista del PCE), no era un plan, sino “un decreto de guerra”.

Recuerdo escribir reportajes previos a la huelga rememorando a Miguel Hernández:
“Sangre que no se desborda,
juventud que no se atreve;
ni es sangre, ni es juventud,
ni relucen ni florecen.
Cuerpos que nacen vencidos,
vencidos y grises mueren:
vienen con la edad de un siglo,
y son viejos cuando vienen.
La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence (…)"

Fueron días de gran ilusión. No hacía tanto, el tiempo es algo relativo en nuestras memorias, habíamos padecido el gran chasco del referéndum de la OTAN. Caíamos y nos volvíamos a levantar. El 14-D fue un revulsivo. No estábamos narcotizados a pesar de que la heroína asesinaba por las calles a buena parte de la juventud.

Aquel 13 de diciembre por la noche había tanta energía en las calles como frío. Aquella jornada histórica comenzaba en la sede de la USMR de CCOO, en la calle Lope de Vega, "las once de la noche en la sede Comisiones Obreras de Madrid era un hervidero de gente con muchas ganas de que el paro fuera un rotundo éxito. Y así fue", narraba en mi crónica de Mundo Obrero. Las consecuencias de aquel éxito se plasmaron al año en los acuerdos de la PSP (Propuesta Sindical Prioritaria). Con aquel éxito ganaron los trabajadores y ganó la democracia.

Antes de que los piquetes recorrieran las ciudades de la región, Rodolfo Benito, entonces secretario general de CCOO de Madrid, proclamaba: "hay que actuar con responsabilidad pero con firmeza allí donde los empresarios presionen contra la huelga. El grito "¡¡Hueeeeelga!!", resonó al unísono por las calles de Madrid, por las calles de toda España.

La hora mágica fueron las 12 de la noche entre sonrisas y emotivas lágrimas de viejos luchadores. Los periodistas ya habían hecho huelga el 13, con lo que no hubo prensa el 14.

En Navacerrada los siete responsables del repetidor de Radio Televisión Española se la juegan frente a la dirección y cortan la emisión. El éxito de la jornada se percibía.

A las dos de la tarde, Marcelino Camacho, entonces presidente de CCOO se dirigía a las miles de personas que conformaban los piquetes: "¡si no nos domaron ayer, no nos domesticarán hoy!" Antonio Gutiérrez, entonces secretario general del sindicato afirmaba: "Hay una clase obrera capaz de dar lecciones de firmeza, lucha y también total responsabilidad. El Gobierno debería quitarse el sombrero ante una clase obrera que no se merece".

Y dos días después, el 16, las calles de Madrid, las calles de toda España se llenaron de trabajadores y trabajadoras. El Gobierno no podía mirar hacia otra parte. La calle era una olla apresión.

La espoleta de la huelga general fue una ocurrencia del Gobierno: el Plan de Empleo Juvenil. Un plan que precarizaba los contratos en momentos en que el paro alcanzaba cifras trágicas. Pero en aquel momento, la prepotencia del Gobierno y la ausencia de diálogo fueron también elementos que abocaron a la mayor movilización social de la historia de la democracia en nuestro país.

Grandes logros

Ocho millones de trabajadoras y trabajadores lanzaron un mensaje claro al Gobierno, que parecía no poder creerse lo que había ocurrido. Así las cosas, el diálogo se inició y al año estaba cerrado el acuerdo estatal de la PSP, unos acuerdos de mínimos desarrollados por las comunidades autónomas. Madrid estuvo en la vanguardia a la hora alcanzar los acuerdos con el Gobierno de Joaquín Leguina. El 22 de diciembre de 1989 tras una larga reunión entre Leguina, Rodolfo Benito y José Luis Daza, responsables de CCOO y de UGT de Madrid, respectivamente, todo quedó prácticamente cerrado con cinco grandes temas: política de empleo; derecho a la negociación colectiva de los empleados públicos; política y protección social; vivienda, medio ambiente y transporte; y participación institucional y sindical.

Recuerdo, en medio de las recién inauguradas navidades, a Ángela Bautista, mi querida redactora jefa, dándome la bronca porque sólo quedaban una líneas para cerrar la edición. Entonces no había móviles. Desde la calle Claudio Coello corrí a la presidencia del Gobierno en la Puerta del Sol. No sé cómo lo hice pero me colé en la sede de la presidencia. En las escaleras, él no se acordará, pude hablar con Paco Naranjo, entonces secretario de Comunicación de CCOO de Madrid. Me dijo que sí, la cosa iba a salir pero que no se podía decir todavía. Claro, lo mío era un semanario, no una agencia de noticias... Escribí lo que me filtró Naranjo, me encomendé a todos los santos y…, la cosa salió.

Aquel día, la influencia, la incidencia y el prestigio de los sindicatos se puso en su sitio. La democracia se consolidó.



jueves, 14 de febrero de 2013

Naranjo cambia de vía pero no de la estación CCOO

Naranjo en una foto de Fran Lorente

Antes de venir a CCOO de Madrid estuvo en el Sindicato Ferroviario, allá por 1976. También anduvo una temporada corta en la Federación de Comunicación y Transportes. Fue a raíz de una serie de cambios que hubo en la Unión Regional de Madrid que el secretario general de entonces, Juan Moreno, le propuso el puesto y se vino. De esto hace más de veinticinco años. Evidentemente no es esta una charla al uso, que Naranjo es parte indisociable de las Comisiones Obreras de Madrid. Y no puede ser una charla al uso porque entrevistado y entrevistador, entre unas cosas y otras, se conocen desde hace más de veinticinco años


P: Has “sufrido” a tres secretarios generales, ¿qué has aprendido de ellos?
R: De todos aprendí mucho. De Juan Moreno lo que más me ha quedado era lo necesarias que eran las relaciones internacionales. En ese periodo es en el que más relaciones internacionales hemos tenido con otras ciudades y regiones europeas. De Rodolfo Benito destaco el método, en el sentido de no tirarse a la piscina sin agua. O sea, que antes de tomar decisiones hay que dar una vuelta a los asuntos. Con Javier López he aprendido la capacidad de “dejar hacer”, de delegar para que cada cual desarrolle sus capacidades, ya sean las secretarías, las comarcas o las federaciones. También destacaría su capacidad de aunar voluntades y encontrar consensos. Pero bueno…, la persona que con diferencia más huella me ha dejado ha sido Pilar Blanco, una compañera del metal, sindicalista y periodista.

P: Fueron muchos años desde el principio de la Secretaría de Comunicación.
R: Conviví con ella muchos años en el gabinete. Aparte de compañera fue una gran amiga. Tras su muerte, a propuesta de Javier López se instauraron los premios Pilar Blanco a la comunicación sociolaboral, que entregamos cada año.

P: Has aprendido, pero también habrás enseñado algo…
R: Creo que he aprendido más que he enseñado. Sí he insistido mucho en que lo que es noticia hoy, mañana irá al cesto de los papeles. También he intentado que todas las federaciones, que todas las comarcas, que las secciones sindicales, inviertan una parte de su tiempo a la comunicación. Por mucho que se haga a favor de los trabajadores, si no se da a conocer es como si no existiera.

P: Testigo y protagonista de la evolución tecnológica. Desde llevar en sobre a las redacciones los comunicados hasta las redes sociales.
R: Cuando comencé, aparte de la capacidad de las personas, también se destacaban “los elementos técnicos”, o sea, si se tenía o no automóvil porque los comunicados había que elaborarlos y también distribuirlos. La evolución ha sido grande y creo que sí he contribuido a ello. En su día editamos un Manual de información sociolaboral que se está utilizando en toda España. Acabamos de sacar una cuarta edición puesta al día con el uso de nuevas tecnologías y redes sociales.

P: O sea que te has creído lo de las redes sociales…
R: Estamos condenados a convivir con las redes sociales si olvidar que la base fundamental del sindicalismo está en el bis a bis, en el mano a mano y en las asambleas de base. Hay que seguir empujando en las redes sin olvidar que hay que estar en la calle, a pie de tajo, en las asambleas.

P: Con la Secretaría de Mujer también ha habido un trabajo conjunto que viene a suponer una evolución en el sindicato…
R: La incorporación de la mujer es uno de los grandes cambios que se están acometiendo en el sindicato. He llegado a la conclusión que desde el punto de vista individual las personas son iguales, pero como colectivo creo que las mujeres están por encima de los hombres.

P: ¿Cuáles son los momentos más duros que has vivido en esta Secretaría?
R: El peor momento con diferencia fue el atentado del 11-M. El más cruel atentado que ha vivido Madrid y en el que, además, dos personas cercanas fueron asesinadas: el sobrino de Rodolfo Benito y el hijo de Pilar Manjón. Nunca olvidaré la noche del 11-M en el Pabellón del Campo de las Naciones con los pasillos repletos de personas esperando que les comunicaran la terrible noticia.

P: ¿Y a nivel interno?
R: Han sido duras todas las convocatorias de huelgas generales. El problema de la huelga general no es convocarla, sino hacerla. Otro momento complicado en el interno fue el relevo de Antonio Gutiérrez por Fidalgo, fue complicado llegar a consensos, pero con el tiempo se cerraron las heridas. También fue duro, y dedicamos mucho tiempo al conflicto de Sintel. Fueron seis meses muy intensos de acampada en el Paseo de la Castellana.

P: ¿Y los momentos más bonitos?
R: Cada Congreso finalizado es el momento álgido. Cada Congreso es un mundo, pero también una gran alegría. De todas formas, es cada vez que paso junto a la estatua conmemorativa de los abogados de Atocha, El Abrazo de Genovés cuando siento la emoción de que al menos un trocito es mío por el esfuerzo que unos y otros hemos hecho para que se erigiera aquí.

P: ¿No has tenido tiempo para el aburrimiento en estos veinticinco años?
R: En una Secretaría de Comunicación siempre ocurren cosas nuevas. La comunicación no es algo estático, está en evolución constante. Por ejemplo, la propia prensa sindical. Antes existía Unidad Obrera, que se distribuía a todos los delegados. El paso posterior fue el Madrid Sindical y llegamos a toda la afiliación. Como bien sabes, cada número es una aventura nueva. El primer número vio la luz en 1997, en blanco y negro, y luego ha ido evolucionando. Me siento muy orgulloso de su existencia. Un periódico, que según las encuestas, es el único medio de la organización que recibe el 90 por ciento de la afiliación, ya que el resto está superinformado a través de la web, de su federación, de su comarca. Madrid Sindical fue un reto del que estoy muy orgulloso de haber consolidado y que espero que se mantenga durante décadas.

P: ¿Qué dirías desde la experiencia a los nuevos cuadros?
R: Creo que no se debe constreñir el trabajo de las personas. En nuestro caso, hay que dejar a los periodistas a que hagan su trabajo con suficiente autonomía para desarrollar sus capacidades y talentos, que los hay. Es un error estar detrás de personas con capacidad, independientemente de los necesarios debates y reuniones.

P: ¿Y tu futuro?
R: Algo que me da muchas satisfacciones es todo lo relacionado con la memoria de los Abogados de Atocha y me siento muy orgulloso de que el patronato de la Fundación Abogados de Atocha me propusiera para la vicepresidencia. Uno de los grandes problemas de este país es la falta de memoria histórica y estoy encantado de contribuir a recuperarla y mantenerla. Es un reto al tiempo que una labor muy grata.

Tomando nota.

¿Juan Moreno?: “Relaciones Internacionales”
¿Rodolfo Benito?: “El método”
¿Javier López?: “Consenso y dejar hacer”
 “La persona que con diferencia más huella me ha dejado ha sido Pilar Blanco”
“Estamos condenados a convivir con las redes sociales”
“Es un error estar detrás de personas con capacidad”
“Como colectivo creo que las mujeres están por encima de los hombres”

miércoles, 20 de junio de 2012

Joseph Stiglitz: La austeridad no es el camino


Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, ha intervenido en el preámbulo del I Congreso Economía, Trabajo y Sociedad, organizado por la Fundación Primero de Mayo. En palabras del secretario confederal de Estudios de CCOO, Rodolfo Benito, “una de las personas más autorizadas en el terreno económico internacional”.

(La foto es de Fran Lorente)


Ignacio Fernández Toxo, secretario general confederal de CCOO y  de la CES (Confederación Europea de Sindicatos) que intervino como "telonero", destacó que lo más dramático de la situación que está pasando es que hay alternativas. Proclamó Toxo que es necesario un nuevo contrato social para Europa, que “es posible enfrentar la crisis de otra manera y reforzar la democracia”. Y al tiempo que llamó a la movilización, reclamó una refundación de Europa, porque “está mal parida, y no es posible una moneda única sin política”.

La ponencia de Stiglitz, a pesar del tono, no se caracterizó por el optimismo. Al premio Nóbel de Economía le resulta preocupante que no se aproveche la crisis para afrontar cambios legislativos y que en vez de rectificar, se vuelva a la situación anterior.

En su opinión, la estrategia de la Unión Europea está abocada al fracaso. Los mercados, por sí solos, no son estables y crean burbujas, como la inmobiliaria. Paralelamente, aumenta el desempleo y se generan desigualdades.

Stiglitz arremete duramente contra las políticas de austeridad, que en su opinión, “ha destruido la confianza y el crecimiento”. Asegura el prestigioso economista que ningún país ha salido de las crisis con austeridad, ésta “no hace más que estropear las cosas”. España, por ejemplo, ni puede  devaluar su divisa, ni tiene grandes socios comerciales…, y ningún líder explica cómo crecer con austeridad.

Las políticas adoptadas son erróneas, y “llegan a empeorar la situación, como la reforma laboral decretada en España”, afirma Stiglitz.

El premio Nóbel de Economía también es claro con respecto al euro: “Si Europa y Alemania no van más allá de la austeridad, el euro desaparecerá despacio y creando gran dolor”. Y concreta, “el euro está más que en peligro. El sistema se desplomará, pero no sabemos cómo”.

Lo que no entiende Joseph Stiglitz es cómo después de la Depresión de 1929, el FMI ha hecho recomendaciones multitud de veces a países que estaban en crisis, y de la crisis, gracias a estas medidas, pasaron a la recesión y de la recesión a la depresión. Y ahí seguimos.

Para terminar con una guinda optimista, asegura el economista que la clave de la solución está en la sociedad civil, de la que forman parte los sindicatos.

martes, 24 de febrero de 2009

Espe en Congreso CCOO / Slumdog Millionaire

Anduve esta mañana en la inauguración del Congreso de CCOO de Madrid. Un inicio calmado y estético, gracias a dos niñas tocando el chelo, como demuestra el video, tornó su aspecto con la intervención de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre.



Espe, con su desvergüenza y desparpajo, alabó en sede sindical las bondades del neoliberalismo, lo nefasto de las administraciones públicas, "burocracia" dijo (eso que ella es la jefa suprema en Madrid de la Administración autonómica), y un sinfín más de teorías que hoy estamos viendo que son un desastre. Pero ella, taza y media.

Soltó sus culebras por la boca y se marchó. Luego, Rodolfo Benito de CCOO; José Ricardo Martínez, de UGT; Tomás Gómez, del PSM-PSOE y Miguel Reneses, de IU criticaron a la ausente. Javier López, también, pero era el anfitrión y no se desmelenó.

En la entrada al Congreso, una exposición fotográfica de Fran Lorente con imágenes de impacto de estos últimos cuatro años, relacionadas con el sindicato y el mundo laboral.

Por la tarde cine, la superoscarizada, Slumdog Millionaire, magnífica historia de picaros actuales en India, un país repleto de miseria y violencia, más allá del Tag Majal. Historia también de amor, de lucha por la vida con una estupenda música y fotografía.

Y luego, cierta prisa, que hoy era martes y tocaba House.