Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 2 de junio de 2020

La izquierda madrileña debe mirar al futuro

Junto a mi compañero y amigo desde hace ya más de veinte años, Jose Quintana, he escrito un artículo en Infolibre, bajo el título “No es tiempo de pensamiento débil”, al que se puede acceder a través de este enlace

En el texto criticamos la actitud de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, pero también consideramos falta de energía en la oposición socialista. No olvidemos que el PSOE con Ángel Gabilondo a la cabeza fue quien ganó las elecciones.

A Gabilondo le faltó un buen tándem en el Ayuntamiento de Madrid, como debería haber sido Manuel de la Rocha Rubí (mira aquí), o en su caso, Chema Dávila, que fue el tercero en discordia de esas raras primarias que se llevó de calle el exentrenador de baloncesto Pepu Hernández. Con los conocimientos y experiencia de Dávila no se contó aunque yo no me creo que siga vigente esa máxima de “quien se mueve no sale en la foto”. 

Además, el equipo del Grupo Municipal Socialista de la capital parece que se va desengrasando con Hernández a la cabeza. Con pocas apariciones públicas, pero un intenso trabajo en la sombra. 

También resultó erróneo obviar en los primeros puestos de la lista a la Comunidad de Madrid a algún representante de Fuenlabrada, un Ayuntamiento en el que arrasó su actual alcalde socialista, Javier Ayala, aunque finalmente no así Gabilondo.

Esos dos errores que no se vieron desde Moncloa, o desde quien mueva los hilos, hicieron que el PSOE se quedara a las puertas de poder gobernar junto a las otras fuerzas de izquierdas, e incluso con Ciudadanos si en esos días no hubiera estado en el monte de Albert Rivera. 

El PSOE en Madrid debería tener un alma más federal, contar y coordinarse con las ciudades y pueblos permanentemente. Se esté o no de acuerdo con las reivindicaciones vecinales porque del debate surgen las soluciones.

Hoy Ciudadanos da muestras de ser otra cosa y es tiempo de mirar al futuro. Ese futuro pasa por hacer frente al pensamiento débil y evitar que llueva sobre mojado. Madrid no puede seguir instalada en el más rancio neoliberalismo privatizador que termina derivando en corrupción. No olvidemos que el PP sigue pendiente de pagar sus deudas ante la justicia.

Como es tiempo de mirar al futuro os recomiendo la lectura crítica del artículo







viernes, 23 de noviembre de 2018

Por una Calle del Beso en Madrid

Cuando a punto estaba de nacer el 22 de noviembre decidí iniciar una petición a través de change para conseguir que en Madrid, que es mi pueblo, exista una calle que se llame “del Beso” como en tantas ciudades de España y el mundo ocurre y como ya sucedió en el foro, donde en su día, sí hubo un “callejón del beso”, que para el tema besos suena hasta mejor que una calle. Deseo que esa calle, o callejón, renazca en la capital para alegría de naturales y foráneos. Deseo que renazca y se hable de ello porque los besos unen y estoy agotado de insultos, akelarres, mentiras, enfrentamientos, deshumanización absoluta. Estoy agotado de estos tiempos canallas. Y a pesar de los judas, e incluso haciéndoles partícipes, no hay expresión de sentimiento más humana (aunque no sólo), de cariño, de amor que un beso. Porque ojo, los besos no sinceros se detectan.

La petición se la he hecho, con estas modernidades, al Ayuntamiento de Madrid y a todos los grupos políticos municipales, que tristemente no dicen ni mu ante algo algo que estoy seguro une a todos.

En la Historia urbana de Madrid se documenta la existencia del Callejón del Beso ya en el siglo XVII: “Ocupaba la manzana triangular formada por la calle del Prado,  la de Huertas y una callejuela (prolongación de la calle de San Sebastián), que llevó por nombre el de "callejón del Beso”. En el famoso plano de Texeira se ve el espacio, pero Texeira era un poco desordenado y no lo escribió.

Más tarde, también según la Historia urbana de Madrid, en el plano de Tomás López (ahí he puesto la foto) se habla de la Plazuela del beso: “La plaza del Ángel continúa situada entre las calles de Carretas y de la Cruz, sin embargo, la manzana que había ocupado el Convento de San Felipe Neri ya no existe y en su lugar se identifica la "Plazuela del Beso", tomando este nombre por el callejón antes mencionado”.

Por las cosas de esta ciudad el nombre se perdió. Y hay que recuperarlo. Fíjense que reivindico el  nombre de esta calle antes que la devolución de la que en su día llevaba el nombre de mi bisabuelo, “Francisco Panadero”, que uno es madrileño de largo.

22 de noviembre

Lo cierto es que esto de reivindicar la calle del Beso me venía rondando desde hacía tiempo. Muchos de quienes leéis esta vida desde el lago sabéis que hace ya tres años celebré mi cumpleaños con la publicación de un librito, 50 besos. Clandestinos, escritos a mano (aquí tenéis un beso que dediqué a Literland), lo cual me llevó a crear una página en face book. Claro, fue en este periodo, buscando documentación sobre besos, cuando me di cuenta: ¡En Madrid no hay una calle del Beso! 

Como a veces las circunstancias y las personas no humanas nos complican la vida, este asunto -que es verdaderamente importante- lo tenía mi cerebro oculto ante las chorradas de la vida que consideramos relevantes.

Yo creo que gracias también a Antonio Cabrera Majada, que es mi “médico de cabecera”, como se decía antes, la cabeza me hizo click, y me llevó a la inexistente calle del Beso, al lado de mi barrio de toda la vida, junto a la calle Atocha, junto a la plaza de Santa Ana. El 22 de noviembre hizo 19 años que Sara vino al mundo. Y yo quiero que tenga un mundo en condiciones. 

Sin ánimo de ser friki, la deseo un mundo como el que proclamaba entre líneas la serie Star Trek. En ella, la nave Enterprise era un verdadero trasunto de unas Naciones Unidas como deberían ser, mientras la Guerra Fría estaba en su apogeo. Hablo de las revoluciones del 68… Por tanto, hace cincuenta años.

Y es que el 22 de noviembre de 1968 la televisión emitió el primer beso interracial. En Star Trek. Es decir, en este año de conmemoraciones de 1968, también hay que celebrar ese beso, que en muchos estados del sur de Estados Unidos fue censurado y supuso otro hito de aquel mítico tiempo. Este tema de censura, aunque no sea en España, seguro que le interesa al experto y amigo Alberto Gil.

Y no es asunto baladí, que hasta Martin Luther King, antes de ser asesinado, telefoneó a la actriz afroamericana que interpretaba a Uhura, Nichelle Nichols para convencerla de que no abandonara la serie (ella consideraba que no era un papel muy relevante) porque era un modelo a seguir para la comunidad afroamericana.

En resumen, Madrid necesita una calle del beso por su historia, por lo que conllevan los besos, por seguir estelas como las de aquel que tuvo lugar hace ahora 50 años. Un beso por la tolerancia, que siempre fue característica de mi Madrid.

Sólo queda agradecer la repercusión que esta petición está teniendo a día de hoy también en los medios y agradecer también a Iker y Ahinoa, de la otra capital, de la del mundo, por permitirme usar su imagen, su beso en Madrid. ((Puedes firmar pinchando AQUÍ))





- Madrid es noticia.


Me dicen que el domingo se hacen eco también en los informativos de Telemadrid.... Y así fue. Si pinchas aquí puedes ver la bonita información que realizó el periodista Javier Juárez, el señor de la foto que lleva el micro.








viernes, 4 de marzo de 2016

Enrique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM)

Villalobos fotografiado por @frlorente.
Madrileño de Moratalaz y vallecano de adopción, Quique, que es como le conoce todo el mundo, acaba de cumplir medio año al frente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid. A sus 47 años se siente “optimista pero no triunfalista”  y con muchas ganas de trabajar una vez que se ha puesto al día en los asuntos que no manejaba con destreza. Un aprendizaje que ha ido en paralelo al de los nuevos representantes municipales y autonómicos elegidos en las elecciones del 24 de mayo.

"Creemos que hace falta más valentía para romper con el pasado"



Tras unas amplias gafas redondeadas que bien podrían ser de John Lennon y una barba nada moderna, Enrique Villalobos deja entrever una gran experiencia en el mundo del asociacionismo. Chico de barrio, a los seis años ya estaba participando en el movimiento Scout. Realizó estudios de Geología, aunque lleva casi 30 años dedicado profesionalmente a la formación sociocultural

. Fue en 2003 cuando crea la primera “ciberasociación” de vecinos y es que el PAU de Vallecas fue un lento parto repleto de problemas.

- Supongo que presidir la Asociación de Vecinos del PAU de Vallecas ha sido una buena escuela…
- La crisis hizo que el barrio se quedara a medias y, en el PAU de Vallecas, posiblemente tenemos barrio porque nos lo hemos trabajado en una lucha permanente, desde conseguir que se coloquen las placas de las calles hasta que se acabe la construcción de los parques. Cuando nos entregaron las viviendas quedaron pendientes dos problemas: los olores de la incineradora de Valdemingómez y la venta de vivienda pública del IVIMA a fondos buitres. La tercera parte de lo vendido en Madrid a fondos buitre pertenece al PAU de Vallecas.

- ¿Se han solucionado esos problemas?
- Respecto a las demandas para acabar con el hedor de la incineradora, el nuevo Gobierno de la capital nos ha mostrado su intención de solucionarlo y acabamos de firmar un convenio según el cual se encargarán estudios independientes de olfatometría con una comisión de seguimiento. Además, esta experiencia servirá como punta de lanza para el tratamiento de residuos. Esperamos que en dos meses esté funcionando esa comisión de seguimiento.

- ¿Y sobre la venta de viviendas públicas a “fondos buitre”?
- Desde el verano de 2013 estamos metidos con este asunto hasta arriba, lo que cual nos impide ir haciendo barrio en lo concreto. Hemos tenido que guardar los pequeños problemas para atender un asunto que conlleva exclusión y falta de seguridad. En el PAU de Vallecas, por ejemplo hay dos edificios que han terminado abandonados y han sido ocupados por mafias que revenden, realquilan, intimidan, venden droga, imponen su ley. Pero es un problema de todo Madrid en el Alto de San Isidro, en Entrevías, en zonas de Carabanchel, de Parla, de Navalcarnero…

-¿Cuál sería la solución?
- Aplicar la ley y realojo con un fuerte seguimiento de asuntos sociales. El realojo debe ser disperso y requiere de la implicación de todas las administraciones. Hay que realizar cambios legislativos para que la policía actúe con rapidez y que todos los casos se agrupen en un solo juzgado. En Madrid capital existe una carencia absoluta de medios policiales, estamos en mínimos históricos de policía municipal. No puede ser que una mafia ocupe un edificio y se tarden dos años en desalojarlo y que un ciudadano se organice para defender sus derechos y acabe en la cárcel. Para resolver este problema es necesaria la colaboración del decanato de jueces, fiscal general, vicepresidencia del Gobierno, Comunidad autónoma y Ayuntamiento de Madrid.

- ¿Cree que a raíz del 15-M vivimos un renacimiento del asociacionismo vecinal?
- El 15-M ha sido un revulsivo  no sólo para el movimiento vecinal. El Estado no funcionaba, estaba anquilosado y esa vida contemplativa de la ciudadanía, en general, acabó. La gente empezó a salir a la calle y ninguna entidad o asociación se ha visto ajena, incluidas las de vecinos. Ahora creo que el 15-M se ha territorializado y el movimiento continúa en los barrios. Ha habido asociaciones muy favorables a aquel movimiento y otras enfrentadas porque no veían reconocido su trabajo, su “travesía en el desierto” de años; pero en el fondo la reivindicación es la misma: “menos poderes fácticos”.

- Además de fondos buitre, seguridad o residuos, ¿qué asuntos concretos están en la agenda vecinal?
- Se realiza mucho trabajo de emergencia social y desde el principio con la PAH (Plataforma de Afectados por las Hipotecas). También se han creado asambleas de desempleados. Son trabajos que finalmente son muy psicológicos,, muy de apoyo a personas destrozadas. Además de la puesta en marcha de comedores populares o roperos, durante la crisis, las asociaciones están haciendo una gran labor de terapia vecinal escuchando a vecinos y vecinas que lo están pasando muy mal.

Y pillados por @frlorente en Moratalaz.
-¿Y retos?
- Hemos puesto en marcha la “Escuela vecinal”, un espacio para intercambiar conocimientos porque todos tenemos que aprender de todos. Ahí estamos aunando experiencia y frescura. Como gran reto, tenemos que hacer autocrítica sana y abrir la Federación a las personas y todos los municipios, pues de las doscientas setenta y una asociaciones federadas; ciento sesenta y seis están en Madrid capital. Hay que posibilitar la organización de las personas para que peleen por sus derechos. La Federación siempre ha sido un punto de encuentro con el objetivo de unir colectivos y abogar más por lo que nos une que por lo que nos separa.

-  ¿Cómo está siendo la relación con el Ayuntamiento de Madrid? ¿Cómo ve los presupuestos aprobados?
- La interlocución está siendo muy fácil desde el primer momento., aunque todo depende de las personas. De este dialogo se han generado avances como que los plenos municipales tengan horario de tarde, la puesta en marcha de procesos participativos o participación en eventos culturales. En la política mayor es donde no se dan todos los avances que quisiéramos porque después de veinticinco años de gobiernos del PP se han dejado las cosas muy bien atadas. Creemos que hace falta más valentía para romper con ese pasado. Hay que realizar cambios para que la ciudad sea lo que la ciudadanía quiere. Hay que descentralizar y dar más competencias a las juntas municipales. Respecto a los presupuestos son continuistas aunque con otros enfoques. Asumiendo que quizá no se ha podido hacer otra cosa, Madrid necesita mucha más inversión social.

- ¿Y la Comunidad de Madrid?

- La predisposición a la interlocución ha supuesto un cambio de 180 grados, pero no nos conformamos con hablar. La cuentas de la región son como siempre pero algo maquilladas. No vemos al gobierno ni a Ciudadanos queriendo revertir las viviendas del IVIMA o posibilitando que la gestión del Canal de Isabel II sea pública.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Francisca Ramírez, operaria de limpieza viaria de Madrid

Paqui y un escultural barrendero de Madrid fotografiados por @frlorente.

“Quería ser madre, trabajar y cuidar a mí hija”


Es madrileña de Vallecas, aunque hija de andaluces. A sus 48 años son ya veinte los que lleva trabajando como “operaria de limpieza viaria”. A mí me gusta la palabra “barrendera”, me parece más castiza e incluso contundente con sus “erres” y a Francisca Ramírez, Paqui, le parece bien que hablemos de barrenderos y barrenderas. Eso sí, es una mujer y madre divorciada orgullosa de sus dos hijas “ya mayores, una técnica de rayos X y otra estudiante de Pedagogía”. De hecho, la historia de por qué Paqui es barrendera está directamente relacionada con la maternidad. Ahora, además de trabajar, hace deporte para aguantar la dureza del trabajo y escribe relatos. De hecho, acaba de resultar semifinalista en un concurso de microrrelatos de Navacerrada…

“¿Remunicipalización? Sí, pero respetando unos derechos que han costado muchas luchas”


Era Paqui auxiliar administrativa hace más de veinte años. En ese tiempo  tuvo su primera hija y le resultó imposible conciliar su vida laboral y familiar. “Yo no podía salir de casa a las siete de la mañana y volver a casa a las ocho de la noche”, recuerda; así que dejó la oficina y se puso a limpiar casas con uno horario más acorde pero sin contrato y sin compañeros de trabajo, “al poco tiempo tenía muy claro que quería un contrato y compañeros de trabajo, así que envié un curriculum a Dragados y me llamaron para trabajar como barrendera los fines de semana. Quería ser madre, trabajar y cuidar a mí hija”. Y lo consiguió.
Durante cinco años fue afortunada porque pudo conciliar, pero después llegó la privatización municipal y la plantilla privada de fin de semana pasó a ser diaria. En una actuación de manual se permitió el deterioro de lo público en beneficio de lo privado hasta que llegó la privatización total. Y con la privatización total una plantilla muy menguada que es imposible que llegue a todo.
Paqui, por ejemplo, pertenece al “lote 1”, de Ferrovial, en el distrito de Chamberí, que incluye Centro, Tetuán y Chamberí. Unas mil personas integran la plantilla de ese lote, incluidos administrativos, conductores y capataces. Además, tras las últimas ocurrencias de Ana Botella, todo está unificado: limpieza, jardinería y mantenimiento. “Imposible, es imposible llegar a todo”, insiste Paqui.

Madrid está sucia 


Que la capital está sucia es un hecho comprobable, “porque somos muy poco personal, porque no damos abasto, porque faltan muchos medios y también porque no hay concienciación ciudadana de que las calles son de todos”, explica Paqui. En este mundo de basuras, insiste nuestra barrendera en que no confundamos la “limpieza viaria” con la “recogida de basuras”, es decir, quienes recogen los contenedores de las casas, del plástico, de papel, de vidrio… Por cierto, nos recuerda que en recogida de basuras no trabaja ninguna mujer.
La limpieza viaria de la capital, o sea, los barrenderos y barrenderas tienen tres turnos de trabajo: mañana (de 7 a 14:00 horas); tarde (de 14:00 a 21:00 horas) y noche (de 00 a 07:00 horas). Paqui se levanta a las cinco para estar en su centro de Ríos Rosas a las siete. Allí se viste el uniforme: pantalón, camisa, polo, botas de seguridad y guantes. Luego prepara las herramientas: el carro con dos cubos, “esperando que esté en buenas condiciones”, el cepillo, la pala y el “escobijo”, que es la escoba pequeña. Recuerda Paqui cómo al principio se utilizaba una “pala bellota”, que era de hierro y producía unos dolores espantosos. Al final se logró que la cambiaran por una de aluminio.
Cada mañana, un jefe de los muchos que hay, dice el recorrido que tiene que hacer, “recorridos kilométricos que es imposible acabar en una jornada”, explica Paqui, quien insiste en que la plantilla es muy pequeña.  Hay que limpiar aceras, alcorques (la parte inferior de los árboles), papeleras… Por la capital también nos encontramos con limpiadores equipados como cazafantasmas. Se trata de la sopladora. “Usar la sopladora es una arte porque no es tan sencillo hacer montones de basura. El problema es el ruido y el polvo, que resulta molestias entre los vecinos”. Cuando la sopladora es acompañada por un vehículo que recoge la basura, hablamos de “barrido mixto”.
Un año de gran sequía fue el culpable de que ya no se baldee como antes, pero “baldear, se baldea con camión”, asegura Paqui, tanto la “costilla”, que es la parte de fuera de los coches aparcados; como el “arroyo”, que es la parte del bordillo.

Pillada espontánea de @frlorente por la Plaza Benavente de Madrid.
El trabajo que se hace se hace bien. Un trabajo que fundamentalmente realizan mujeres con categoría de “peón”. Algo curioso, que quizá se subsane si un día el servicio vuelve a ser público. Porque las mujeres no tiene posibilidad de promoción. Hay muchísimos capataces hombres (casi uno por operario) que nadie sabe muy bien qué hacen, pero..., está claro que no existe igualdad a la hora de promocionar.


El lío de la “remunicipalización” 


Aunque no existe en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en los últimos tiempos se ha puesto de moda la palabra “remunicipalizar”, que no es otra cosa que volver a municipalizar, hacer municipal un servicio que siendo privado, en su momento fue público. Paqui tiene claro que estaría encantada con ser trabajadora pública en un servicio que piensa que debe ser público, pero claro “respetando unos derechos que han costado muchas luchas”.
Explica que tienen unas buenas condiciones de trabajo y un buen convenio que ha costado muchas peleas y huelgas. Y recuerda la dureza del trabajo: el frío insoportable, la lluvia, el calor sofocante, los movimientos repetitivos, las caminatas…
La cuestión es que Ana Botella, la anterior alcaldesa, ha dejado tirados a trabajadores y ciudadanía con unos contratos blindados para varios años con las empresas privadas. Y, al igual que en otros experimentos, queda claro que el objetivo de las contratas es ganar dinero y les importa poco el resto. En este caso, la suciedad de las calles.




viernes, 22 de mayo de 2015

Contra Esperanza Aguirre

 
Menos banderas y más Cibeles.
Soy madrileño de largo. Hijo y nieto de madrileños y como tal el domingo tengo una gran responsabilidad. Esperanza Aguirre no puede gobernar en Madrid. Es inexplicable que sea legalmente candidata de nada, es increíble que saque un solo voto y sería vergonzoso que volviera a gobernar. Nunca entendí a los italianos cuando votaban a Berlusconi hasta que he visto a Esperanza Aguirre y al PP, concretamente valenciano y madrileño.

Desde que nació este humilde blog he intentado ser pedagógico a la hora de explicar que Esperanza Aguirre es una golpista como todos los que vivimos el tamayazo sabemos. E intentado explicar que es mala gente, como sabe cualquiera que haya estado con ella enfrente o al lado. Muchos de los que han estado a su lado, ahora están imputados o en la cárcel. Más de veinte personas de su plena confianza están imputados o en la cárcel.

Esperanza Aguirre injuria, calumnia, ofende, ultraja, hiere, daña por doquier pero es impune. Se salta la ley cuando le da la gana. Si tiene un problema con Hacienda llama al ministro de turno. Esperanza Aguirre es el franquista “usted no sabe con quien está hablando” llevado a la enésima potencia. Esperanza Aguirre ingresa un cheque de cinco millones y después se fuma un puro afirmando que no puede pagar la calefacción de su palacio. A Esperanza Aguirre le pagan los cientos de favores realizados con un salario de 369.000 euros por no ir a trabajar y “ a quien le pique que se rasque”. Esperanza Aguirre cobra favores a través del ABC percibiendo entre 2.000 y 3.000 euros por artículos de novecientas palabras. El periódico de derechas, además le dio un premio de 5.000 euros por un artículo taurino.

Esperanza Aguirre es una víbora, es el cáncer de la democracia. Es odiosa, execrable, detestable, abominable, despreciable, repelente. Es un Maquiavelo maloliente, pestilente, hediondo, nauseabundo. Lleva adelante estrategias espurias, falsas, contaminadas. Es engreída, fatua, petulante.


Lógicamente esas formas de marquesa guerrillera tiene su público. Es la lideresa. Yo no soy de líderes ni de lideresas, pero este país aborregado; esta ciudad, Madrid, que ha ido perdiendo la dignidad día a día, ultrajada y humillada desde que la izquierda inauguró el cainismo, ha perdido el color, la vida, la alegría y después del horror tiende al espanto.

Esta ciudad, mi ciudad, la de mis padres y abuelos no puede ser rematada y violada por las el desprecio y la enajenación de Esperanza Aguirre.

Tengo la impresión de que en Madrid capital gentes de izquierdas van a votar contra gentes de izquierdas para regocijo de los de siempre. De ello hablaremos a partir del lunes. Y aquí, independientemente de cualquier asunto, lo que no puede ser es votar a Esperanza Aguirre. No puede ser. La pesadilla no puede ser.

P.S. Pediría al nuevo Gobierno municipal que retire las banderas que rodean la Cibeles, que no se ve bien a la diosa del foro. Que retorne la fuente al original. Menos banderas y más Cibeles.


jueves, 11 de diciembre de 2014

Verónica Benito Manchado, trabajadora de Emergencia Social

Verónica captada por @frlorente, Fran Lorente, en el Paseo del Prado.
Verónica Benito Manchado es una madrileña de 31 años que desde hace diez trabaja en Emergencia  Social de la Comunidad de Madrid, un servicio que atiende las emergencias individuales, familiares y colectivas que se producen en la región, excepto en la capital, las 24 horas al día, durante los 365 días del año. Como no podía ser de otra forma, el Gobierno de la Comunidad de Madrid continúa en su línea de ir recortando sus servicios, pero en esta ocasión con la paradoja de que ha aumentado su presupuesto.
El trabajo de Verónica, como ella destaca, es vocacional, “es un trabajo muy duro en el que nos encontramos con suicidios, con asesinatos… Hay que marcar distancia, no te puedes llevar a casa los problemas con los que convives permanentemente”. Más allá de esa vocación de servicio, asegura Verónica que lo mejor del trabajo es el ambiente y el compañerismo.


Además es un trabajo en el que es complicada la conciliación familiar, “sin estabilidad horaria”, con tres turnos que comienzan la jornada a las siete de la mañana, a las dos de la tarde y a las nueve de la noche. También resulta curioso que el número de hombres sea mucho menor que el de mujeres. “Hay un trabajador social y un auxiliar de servicios sociales y eso sí, cinco conductores”, explica Verónica. Sin duda, sigue dándose el rol de “mujer cuidadora”.

La labor que se desarrolla en Emergencias Sociales tiene dos fases: intervención y seguimiento, coordinados con el teléfono 112. En la fase de intervención se recibe la llamada del usuario “y derivamos el recurso más adecuado, que suelen ser los servicios sociales del municipio en que está empadronada esa persona”. Una vez atendida comienza la fase de seguimiento, “en la que realizamos las gestiones necesarias, como acompañamientos a juicios o trámites burocráticos”.

El servicio se creó en 2005 y en 2007 llegó a su momento de máximo esplendor. “A partir de ahí empezó el declive”, explica Verónica, “es inexplicable que algo que vendían como muy importante y con gran autobombo se esté quedando en algo simbólico”.

En este sentido, los trabajadores denuncian que llegaron a ser 77 personas en plantilla y el servicio ha venido siendo recortado sistemáticamente. Desde 2013 pasó a prestar servicio únicamente una unidad de 24 horas y otra de 10 horas diarias prescindiendo en ella de la figura de auxiliar de servicios sociales.

"Lo paradójico, curioso e inexplicable es cómo el presupuesto ha aumentado para el próximo año y sin embargo se recortan los servicios" 



Lo paradójico, curioso e inexplicable es cómo el presupuesto ha aumentado para el próximo año y sin embargo se recortan los servicios. Así, desaparecerá la atención psicológica en situaciones de crisis; el servicio de intérpretes (que implica comunicarse en 32 idiomas); el servicio de ayuda social de urgencia a domicilio, que se encarga, por ejemplo, de las personas mayores que no quieren ir a residencias; también desaparecen las auxiliares de servicios sociales.

“Es decir, a quienes se quedan se les van a duplicar las funciones, incluidas las de conducción, manteniendo las condiciones salariales”, explica Verónica. Además, recalca que los recursos materiales también se recortan “y sólo vamos a contar con una unidad móvil adaptada para ocho personas, incluyendo el personal y otro vehículo para cinco personas, incluyendo el personal. Es decir, cinco usuarios”.

El servicio cuenta con dos centros, la central en la calle Ruiz de Madrid, donde se realiza la atención telefónica y la de Cuatro Vientos, donde se encuentran las unidades móviles. Verónica Benito se queja de que este centro “es un habitáculo con el espacio muy limitado, donde malamente cabemos nueve personas y donde tenemos que comer en el mismo lugar de trabajo, entre los ordenadores. Tan pequeño es, que el retrete no cabía y la tapa está sujeta con una goma”.

Con todo, lo que es evidente “es que con la crisis son más necesarios los servicios y sociales, los ayuntamientos ya no pueden hacerse cargo de esa avalancha de trabajo y las emergencias sociales no pueden ser atendidas como debería ser. La región de Madrid es muy grande, con 179 municipios a los que atender y es imposible que en estas condiciones podamos dar abasto”, proclama, pesimista, Verónica.

¿Qué es el Servicio de Emergencia Social?

Aquí sí. Pillados por @frlorente de una manera espontanea.
El Servicio de Emergencia Social de la Comunidad de Madrid responde a situaciones de emergencia socia sobrevenidas en los 179 municipios de la región. Creado en 2005 ha atendido a personas en situaciones de emergencia social, entre ellas, víctimas de violencia de género, menores y mayores en desamparo, personas sin hogar, intervenciones psicológicas de usuarios en shock, así como gestión del servicio de entrega de criaturas recién nacidas abandonadas.


La crisis ha aumentado y agravado las situaciones críticas de emergencia social a nivel individual y colectivo, dadas las carencias económicas que actualmente sufren multitud de familias, personas en situación de paro de larga duración, ancianas y ancianos que sustentan a toda a familia con su pensión, viéndose en la necesidad de contactar con este servicio por no poder cubrir necesidades básicas.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Carolina Pecharromán, autora de Ocho caballos, cuarenta hombres

Carolina Pecharromán fotografiada por @frlorente, o sea, Fran Lorente.

“He querido homenajear al pueblo de Madrid, que resistió tres años de bombardeos”


Tal como medio aseguré en el post en una reciente entrada iba a buscar a la autora de Ocho caballos, cuarenta hombres. Y lo he hecho, quedamos en el madrileño parque de la Fuente del Berro de una soleada tarde. Con buena luz, para que Fran Lorente, cuarentón desde hoy, no tuviera problemas de iluminación a la hora de hacer alguna foto. Madrileña de la quinta del 69, Carolina Pecharromán acaba de publicar su primera novela, Ocho Caballos, cuarenta hombres, ambientada en el Madrid de la guerra y principio de la postguerra. Licenciada en Geografía e Historia y periodista vocacional; “siempre he trabajado como periodista”, insiste; actualmente coordina la información internacional de los telediarios en TVE. Su novela es una historia de la guerra, pero también de amor y misterios. Una historia escrita desde las entrañas porque buena parte de ella está basada en hechos reales relatados por su familia.


P. ¿Cómo definirías Ocho caballos, cuarenta hombres? ¿Qué te ha llevado a escribir esta historia de la Guerra Civil?
R. Calificaría el libro como una novela histórica pero muy actual. Una de las razones que me llevaron a escribirla fue contar la historia de mi tío abuelo. Recordar todo aquello es contar la historia de la gente. Además de periodista soy licenciada en Historia y me gusta mucho la novela histórica, pero me empacha un poco que se vea la historia desde el punto de vista de ministros, generales, espías…, porque la historia, en realidad, la hace la gente, la construye la gente. Luego, quienes se quedan con las medallas son los que manejan los hilos: el ministro, el general, el espía…, y de esos ya hay muchos libros. También he querido homenajear al pueblo de Madrid que resistió tres años de bombardeos.

P. ¿Tiene nuestra generación (vale, soy un poco más viejo, que os veo venir) más interés que la de nuestros padres por saber qué ocurrió en la Guerra Civil? ¿Es síntoma de ese miedo que había y, en algunos casos, sigue habiendo a los vencedores?
R. En la novela hay muchas historias reales de la Guerra Civil. Aunque quieran hacernos creer que la Guerra Civil no interesa, no es cierto. Hay alguna historia en el libro que no he narrado entera porque quien me la ha contado ha vivido toda su vida con miedo. En casa de mi padre, por ejemplo, no se hablaba de la guerra salvo para el típico comentario: “Cómetelo todo, que no sabes tú el hambre que hemos pasado en la guerra, que nos comíamos hasta las cáscaras de las naranjas”. No se hablaba por miedo y angustia. Por ese instinto de supervivencia que te hace no recordar todo lo malo que has vivido en el pasado. Los nietos tenemos la curiosidad y la urgencia porque estamos perdiendo esa generación a la que, en muchos casos, no se le ha hecho justicia.



“La ONU ha dado un fuerte tirón de orejas a España por no dar solución al problema de los desaparecidos, a las personas asesinadas en las cunetas”


P. ¿En qué sentido no se ha hecho justicia?
R. Hay que recordar que la ONU ha dado un fuerte tirón de orejas a España por no dar solución al problema de los desaparecidos, a las personas asesinadas en las cunetas. Este país no puede vivir con esa herida sin curar porque las heridas que se cierran en falso se gangrenan. Para curar una herida hay que abrirla, limpiarla y curarla, y este Gobierno es heredero de ese régimen y no le gusta ayudar a los rojos.

P. En ese homenaje a Madrid del que hablas, llama la atención el sentido del humor en medio de la tragedia…
R. Es algo que siempre me pareció admirable. Era una ciudad en guerra, bombardeada, con una penuria espantosa, con hambre frío, miedo…, pero la gente seguía yendo al cine y al teatro; y cuando las bombas caían, los espectadores se iban a los refugios del metro. Luego, paraba el bombardeo y continuaba la función. Ese espíritu del pueblo madrileño siempre me pareció fascinante.

Tradicional momento espontáneo, captado por @frlorente.
P. En la novela queda plasmada la paradoja de que lo mejor de los hombres surge en la batalla, sin embargo, también los peores instintos humanos. ¿Qué es la guerra?
R. La guerra es destrucción total. Escribiendo esta novela he tenido una actitud muy antibelicista. No se puede obviar que laboralmente llevo muchos años haciendo información internacional y estoy harta de ver imágenes de guerra.

P. Llama la atención la importancia de la camaradería…
R. De la experiencia de mi tío abuelo aprendí que la camaradería era algo muy positivo. Es un vínculo que se crea entre compañeros con un fin común. También recuerdo que no le gustaba nada recordar momentos de combate. Yo creo que el combate sube muchísimo la adrenalina, pero una vez que pasas ese subidón, te pega un bajón, el shock post traumático, al ver en la carnicería que has estado metido incluso con entusiasmo. La guerra es muy contradictoria siempre. Puedes pensar que tu causa es justa pero no gustarte lo que estás haciendo porque te revuelve tu conciencia humana matar a alguien. Un personaje lo dice en la novela: “la guerra y las situaciones extremas sacan lo peor y lo mejor de las personas”. En una situación extrema, una persona puede proteger a los demás o esconderse y empujar para salvarse o sacar provecho.

P. Quizá por ser mujer, se puede decir que Ocho caballos, cuarenta hombres está escrita con perspectiva de género…
R. El problema de las mujeres está muy presente. En la República se empezó a abrir una ventana a la libertad de la mujer. Si ese camino se hubiera mantenido, la historia habría sido otra. También durante la guerra se liberalizaron las costumbres, pero con la victoria de Franco se sufre una vuelta a principios del siglo XX. Empezó a haber un bombardeo desde el ámbito eclesiástico impresionante que devolvía a la mujer a casa con la pata quebrada.
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Os invito a ver este minuto de video. No es Gaza. Es Madrid bombardeada en 1936. Nunca antes en la historia de las guerras se había bombardeado a población civil:


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Madrid apesta


Madrid es sinónimo de desgobierno. En los últimos años, Madrid se ha convertido en la capital del hedor y la suciedad. El hedor, la suciedad, las ramas de árboles que penden sobre nuestras cabezas son otra forma de robar la calle a la ciudadanía.
(Foto: Fran Lorente)


El Partido Popular, con la ya defenestrada Ana Botella a la cabeza, ha trabajado para que sus amigos poderosos tengan sus cuentas de resultados boyantes una vez que los pelotazos basados en el ladrillo han dado de sí todo lo que podían gracias a aquella ley del suelo de la que ya nadie habla y que puso en marcha José María Aznar.

La derecha no quiere que la calle sea de la ciudadanía. Con Franco estaba claro que la calle era de los grises o de Fraga, tal como proclamó en su día siendo ministro. La democracia devolvió a los vecinos y vecinas las calles y los parques. Las plazas se convirtieron en lugar de encuentro, en una prolongación de la propia casa. Porque caminar, pasear, quedar en las plazas, en la vía pública hacía que la ciudad fuera nuestra casa.

El PP se ha encargado de que nuestra ciudad ya no sea nuestra casa. Si quedas con seis personas te arriesgas a que la policía te pida la documentación y te disuelva. La ciudadanía ya no siente la calle como suya y el Gobierno municipal alienta que el hedor se apodere de las calles. Aceras pegajosas, basuras amontonadas, papeleras rebosantes porque la limpieza ya no es responsabilidad pública sino un negocio privado de las empresas constructoras. Las mismas que gestionan servicios sanitarios, educativos o sociales. Pobre Madrid.