Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

miércoles, 16 de diciembre de 2015

De Alberto... Makusikusi a Igersbilbao

En la presentación de Photosmart phone book III.
Aunque no tiene ocho apellidos vascos está recocido en Bilbao, en el barrio de Santutxu. Además, a su vera está Amaia desde hace un porrón de años, que ella sí, ella asegura tener dieciocho apellidos vascos. Alberto Rubio es Makusikusi, un proyecto de marca editorial que nuestro subconsciente relaciona con la red social de fotografía por antonomasia: Instagram, y más si hablamos de Bilbao y Euskadi. Y es que hace ya tres años que Alberto se metió en el lío de crear la comunidad bilbaína de usuarios de Instagram con igersbilbao,  y un poquito después con igerseuskadi.

Lo de Makusikusi viene por darle una vuelta a “Ikusi Makusi”, que viene a ser el infantil juego de “veo,veo” en versión euskaldun. Entre unas cosas y otras, Makusikusi se ha convertido en el apellido postizo de Alberto.

Cuenta la leyenda urbana que Alberto Makusikusi es hombre de pocas palabras, pero yo no me lo termino de creer. Sí es un tipo con aspecto de buena gente, en plan noblote del norte. Me da la impresión de que ante las dificultades esboza una sonrisa, se pone el casco y el chaleco antibalas y mira a ver por dónde tirar. Sin prisa pero sin pausa.

Recuerda Alberto, esbozando una sonrisa traviesa, que de pequeño no fue precisamente un prestigioso estudiante. Tiene meridianamente claro que le gustaba dibujar como nada. Mesa o pupitre de su curso de FP por la que pasaba terminaba repleta de dibujos.

Luego llegaron los ochenta y Alberto se convierte en Berto. Eran tiempos de Movida en Madrid y Rock Radikal en Euskalherria  (cuanto más “kaes”, mejor); tiempos de punkies y fanzines, esas revistas caseras que surgieron por doquier repletas de ingenio e incorrección política. Berto se convierte en editor, dibujante, distribuidor y vendedor de Apurtu (el apellido de Lemoniz), un fanzine que aún se mueve entre coleccionistas. Berto y Amaia expanden Apurtu por Bilbao, Pamplona y Vitoria..., y más allá. Fueron cuatro números que crecieron de mil en mil y llegados al volumen cuatro, Berto sigue su máxima “cuando hay que cambiar se cambia” y a otra cosa mariposa.

Activista de Instagram.
Pero ya antes anduvo participando durante aproximadamente 30 números en el prestigioso e histórico TMEO. Alberto tiene lo que muchos denominan hoy día “espíritu emprendedor”, que no es otra cosa que ser un culo inquieto. Quizá esta actitud influyera en el nombre de la cooperativa de la que formó parte a finales de los ochenta: “Ekekei”  (ojete). Fue este un tiempo de mucho trabajar y mucho formarse en diseño gráfico o mejor, en todo el proceso editorial incluida la preimpresión y la impresión.

CAMBIO DE SIGLO

Con todo, a principios de 2000, ya con un buen bagaje pero sin abandonar la formación continuada, crea la agencia de publicidad Komunikados, ubicada en Eibar y de la que se convierte en director de arte. Ya se sabe, “·si eres empleado eres diseñador; si eres jefe eres director de arte”. Y como “cuando hay que cambiar se cambia”, en 2013 disuelve la empresa y le da un nuevo giro laboral a su existencia.

Eso sí, en medio de ese giro se mete en el jardín de Instagram como un auténtico activista. Recuerda Alberto que se iban organizando grupos de aficionados a Instagram en diferentes lugares del mundo. Vio que nadie andaba en Bilbao, escribió a Phil González para gestionarlo y hasta hoy, que igersbilbao acaba de conmemorar su tercer aniversario con una gran quedada.

Al lío por Casco Viejo. Pillados por @memitahg
Con su sonrisa bonachona, Alberto Makusikusi ha reunido a miles de personas, con un núcleo duro de “seguidores de quedadas e iniciativas como exposiciones, talleres, cursos…”, asegura.  Personas que se siguen, se desvirtualizan (o no) con la pasión por la fotografía móvil como eje y con los paisajes de Bilbao como añadido. Personas, quizá un poco frikies, la verdad, que participan a su modo en el nuevo arte y la nueva cultura en Bilbao.

A la par, Makusikusi, el emprendedor, se ha embarcado en la edición de libros de fotografía colectivos. Por una parte, es el precursor del primer libro de móviles del mundo (que para eso es de Bilbao), los Photosmarthponebook, que con tres volúmenes ya han concluido una etapa. O no.

Además ha sido el ideólogo de Art Mobile otro proyecto colectivo que acaba de ver la luz. Libros de exquisita factura; libros para tocar, mirar, ver, y remirar

1 comentario :

  1. Un gran tio Alberto y seguro que todo le va a ir muy bien ya que tiene una actitud siempre positiva.

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