Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 9 de noviembre de 2009

Julia Child y Julie Powell: Julia y Julie

Cuando una película está protagonizada por Meryl Streep la veo con el prejuicio de que me va a gustar. Si a esto añadimos que Amy Adams también está ahí, pues mejor. Y si el asunto va de cocina y blogs, pues más a favor de la película, una comedia culinaria y bloguera.

Dicho esto, a quien no le guste ni la Streep, ni la cocina, ni eche el rato haciendo un blog, pues quizá no le dirá nada la peli, y seguramente yo coincida en que a la cinta le sobran unos cuantos minutos y le falta explicar algo de la relación final entre Julia Child y Julie Powell.

La historia, más allá del género cinematográfico está basada en la vida real de dos mujeres: Julia Child, intepretada por Meryl Streep que parece más alta de lo que es; y Julie Powell, una treintañera interpretada por la menuda Amy Adams.

Sus vidas en la película corren paralelas en diferentes lugares y épocas. La primera en 1949 en París y la segunda en 2002 en Nueva York, en Queens. Las dos tienen unos maridos encantadores, pero no deja de ser cierto que ambas andan un tanto sometidas a los trabajos de ellos. Julia depende de los destinos diplomáticos del marido y Julie vive en Queens, en una casa que la desagrada situada situada sobre una ruidosa pizzeria, porque el marido insiste en ello.

Y aunque la pasión y la mantequilla están tan presentes como en El último tango en París, el asunto es otro. Es más bien un canto a hacer lo que nos apasiona, no cejar en el empeño, insistir. Y más aún siendo mujer.

El paralelismo entre los dos mundos lo es en la relación matrimonial, en la pasión por la cocina e incluso en las formas de comunicar. Julia consigue editar su gran obra gracias a su relación epistolar de ocho años con una mujer de la que es gran amiga, pero desconoce. Julie escribe cada día recetas en su blog y poco a poco crece su número de seguidores desconocidos con quien se comunica. Cierto es que el pelotazo lo mete cuando la dedican una reseña, con foto, en la prensa tradicional de papel. Para los amantes de los detalles, alertar que el blog lo escribe en un portátil VAIO, en lugar de lo tradicional en las pelis norteamericanas. Esto es, un Apple.

Con la película se pasa un buen rato, que no excepcional, que tiene espacio hasta para criticar de pasada la caza de brujas del General McArthy, del que fue víctima el esposo de Julia, un personaje especialmente reseñable, tanto por lo que transmite, como por la interpretación de Stanley Tucci.

Aquí podemos ver a la auténtica Julia, que a mí me recordaba a aquella Miss Croquet de la tele de la infancia o preadolescencia, no recuerdo (quizá nos pueda ayudar el kioskero del antifaz); y por tanto a Dustin Hoffman en Tootsie, pero en bajito. Aquí la vemos haciendo una tortilla a la francesa. Vamos, que Meryl Streep no sobreactua. Que la mujer era así.

En este enlace vemos el inicio auténtico de la historia y su blog, creo. Y aquí a la auténtica Julie, no tan menudita como Amy Adams.

Y aquí abajo, el trailer:



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