
Hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien con una película de Woody Allen. En realidad, hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien con una película. Una ciudad; la ciudad por excelencia y que me disculpen el resto, París; es el escenario, el único escenario en que la imaginación puede volar hasta desbordarse. Hasta convertirse en realidad. París fue musa para artistas y es inspiración para Paul, el protagonista de esta película, un guionista norteamericano que está harto de guiones y está empeñado en una novela.
Una vida diferente es posible y Paris nos da ese empujoncito para acometer un cambio profundo, para abandonar convencionalismos, hipocresías, mentiras y ser fiel a nosotros mismos.
Paul, en la hora bruja, como en los cuentos, cuando dan las campanadas, tiene la fortuna de viajar en el tiempo a ese París de los años veinte, hervidero de corrientes culturales y artísticas, lugar de encuentro de jóvenes geniales: Hemingway, Picasso, Dalí, Buñuel… Memorable la charla nocturna entre surrealistas con Paul. Éste, preocupado por vivir en dos mundos, cuando “eso es lo normal”.
Cualquier tiempo pasado no fue mejor, pero nunca vamos a estar satisfechos con el tiempo en que vivimos, así que , ¿por qué no vivir con pasión el tiempo que queremos?
Dirección: Woody Allen.
Guión: Woody Allen.
Reparto: Kathy Bates, Adrien Brody, Marion Cotillard, Rachel McAdams, Michael Sheen, Carla Bruni.
Nacionalidad: EEUU-España.
Ahí va el trailer: