Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

martes, 11 de junio de 2013

Pilar Jiménez, Química en el laboratorio municipal de Madrid

Pilar en una foto de FRAN LORENTE.
Pilar Jiménez Navarro es química, jefa de la Unidad Técnica de instrumental y contaminantes del laboratorio municipal de Madrid. Son ya 30 años los que esta madrileña, orgullosa de su trabajo, lleva en el Ayuntamiento de Madrid, y “tengo 54, así que puedes echar la cuenta de la edad a la que entré”, comenta con gesto de “hay que ver cómo pasa el tiempo”.
Lo suyo evidentemente es vocacional. A los 14 años, “gracias a una profesora”, ya sabía que quería ser química, aunque reconoce no haber jugado nunca con el “Quimicefa o esos juegos similares de la época que servían para hacer experimentos”.
En el Ayuntamiento entró como inspectora de consumo y se presentó y aprobó las últimas oposiciones que en el laboratorio se han realizado, nada más y nada menos que 1990.
En aquella época, hasta 1995, el centro se encontraba en el histórico edificio de la calle Bailén. Ahora, aunque lejos del centro, el nuevo edificio proporciona más amplitud, más luz, mejores condiciones.


El laboratorio municipal de Madrid es coetáneo del de París. Fue creado en 1876 y estuvo ubicado en la calle Bailén. Allí se centralizaba todo lo relacionado con la salud pública de la capital, desde las vacunaciones, hasta las ambulancias. Con el tiempo, los diferentes departamentos crecieron y fueron buscando acomodo en otros centros.

Pilar Jiménez -afiliada a CCOO-, da con cierto orgullo algunas pinceladas históricas de su centro de trabajo y, ya en el presente, hace hincapié en la importante labor que realizan y la seriedad con que la realizan.

Recuerda que el laboratorio municipal de Madrid está “acreditado” según dicta la normativa mundial y la legislación europea: “Estamos acreditados desde 2001. Pasamos auditorías externas que no se dan en otro tipo de servicios del Ayuntamiento. Nuestro trabajo tiene un valor añadido porque estamos sometidos a la fiscalización externa de la ENAC (Entidad Nacional de Calidad). Hay que tener claro que no sirve cualquier laboratorio para realizar muestreos. El de Madrid, quizá sea el de mayor número de ensayos acreditados”. Esto es, algo similar al sello de calidad.

A pesar de los recortes que están a la orden del día en todo lo público Pilar explica que se han ido optimizando en la medida de lo posible todos los recursos técnicos, aunque no niega que la plantilla es escasa en un centro que tiene planificadas hasta seis mil muestras anuales.

Aguas, alimentos, bebidas y algo de aire

Los madrileños, en general, desconocemos la existencia de este laboratorio que vela por nuestra salud controlando todos los alimentos, bebidas, y aguas, además de dos puntos de calidad del aire. Este último cometido es una colaboración con el Área de Medio Ambiente, que tiene todo “externalizado” desde que se jubiló el responsable de esa área. El laboratorio municipal se limita a la medición de metales y benzopireno en esos dos puntos.

Yo, que desgraciadamente hace ya tiempo que olvidé la tabla periódica de los elementos y que sólo recuerdo cuando hago algún crucigrama, no tengo ni idea de qué es el benzopireno. Pilar, pedagógicamente lo explica: “Es un hidrocarburo aromático debido a la combustión y que es cancerígeno”, pero no nos debemos alarmar, los niveles no superan los marcados por la Unión Europea.

Además de controlar, el laboratorio –dependiente de Madrid Salud-, atiende demandas que pueden solicitar empresas y particulares. El nivel de especialización en este laboratorio es muy grande. En total son cincuenta y una personas, de ellas veintinueve son técnicos superiores y doce técnicos de laboratorio (analistas). También hay un par de becas con un año de duración.

Recuerda Pilar que “toda la vida es química” y que si no hubiera química no podríamos conservar alimentos. Asegura que los fraudes son muy esporádicos y, eso sí, nos recomienda que miremos los componentes de las etiquetas y hagamos caso de la fecha de caducidad…, aunque algún ministro diga que se toma los yogures cuatro meses después de la fecha de caducidad.

Precariedad de interinos

En el laboratorio municipal de Madrid, un problema preocupante es la precariedad de más del 30 por ciento del personal técnico que son interinos. Pilar espera que a nadie se le ocurra nada contra los interinos porque “si no aquí cerramos el quiosco”. Advierte, además, que “el proceso de formación es muy exigente, muy lento y requiere de una labor de años, por lo que no se puede improvisar”. La escasez de personal es evidente para la cantidad y calidad del trabajo realizado. Desde 1990 no se convocan oposiciones.
Destaca Pilar que “es un trabajo muy exigente en constante evolución, tanto en su vertiente técnica como legislativa”.

Sí es cierto, por otra parte, que como ocurre en la sanidad, es un sector feminizado. La dirección es aproximadamente del 50 por ciento cada sexo y entre el trabajo técnico hay mayoría femenina.


En esta foto de FRAN LORENTE puede parecer que estoy aprendiendo a contar. Nunca se sabe.

No hay comentarios :

Publicar un comentario