Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
Mostrando entradas con la etiqueta El príncipe de Persia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El príncipe de Persia. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de junio de 2010

Del Príncipe valiente al Príncipe de Persia, pasando por “Avaratar”

Gentes con maldad, pero con sentido del humor, han calificado a Zapatero de Príncipe Valiente, cuando desde Moncloa (hay que ver que mal comunican estos asesores), les dio por decir que ZP era valiente, que sus medidas contra pensionistas, usuarios de la ley de dependencia, trabajadores y trabajadoras del sector público…, eran medidas valientes. No sé qué habrían dicho si la hubiera emprendido contra los que dijo hace un par de años: especuladores, banqueros inmorales, ladrillistas, paraísos fiscales… Otros, han hecho guasa con Avatar, jugando con la imagen del presidente del Gobierno evocaban la peli, pero como Avaratar, “avaratar el despido, avaratar las pensiones…”

El otro día vi El príncipe de Persia (también conocido como Prince of Persia) y volví a acordarme de nuestro presidente. La peli tiene como subtítulo Las arenas del tiempo… Qué no hubiera dado Zapatero por poder echar marcha atrás el tiempo y volver a aquellos días, cerca ya de tres años, en los que aseguraba que no había crisis. O, un poco después haber acometido de verdad una persecución implacable contra especuladores, banqueros inmorales, paraísos fiscales… ¡De la que nos habríamos librado!

Pero volvamos a la película. Se da la circunstancia de que la cinta no está basada en una novela, ni un musical, ni una obra de teatro, sino en un videojuego. ¡Joé! ¡A dónde vamos a parar! Pero mira, yo me lo pasé de fábula peleando, huyendo, saltando, corriendo, en busca de la justicia y del amor de una bellísima princesa interpretada por Gemma Arterton. Una princesa ejecutiva, no como Letizia, que además no va de blanda damisela por la vida, sino que es inteligente y luchadora. Y que no padece por amor. Aunque en la peli hay amor…

Releo las últimas líneas y veo que empaticé con el protagonista, como no podía ser de otra manera, que para eso hacen pelis así. Un príncipe salido de la calle, guapetón, leal, gran batallador…, víctima de un engaño, o mejor, conspiración, junto a sus hermanastros. Todo ello interpretado por Jake Gyllenhad. Además de misterios, secretos, malos, malísimos, traiciones, algún golpe humorístico; es el tiempo, el control del tiempo, el protagonista de la película. Hay que ver el poder que da controlar los tiempos, marcar agendas. Pues eso.

¿Los famosos dejà vú no serán por qué alguien ha hecho repetir alguna secuencia de nuestra vida? ¿A esa persona que parece que conocemos de toda, pero toda la vida, no la habremos conocido en otro plano temporal? El caso es que quien tiene las arenas del tiempo son los que se lo saben todo. ¡Cómo para no andar saltando por los tejados!

Yo me lo pasé de fábula como un crío con una de aventuras de las de toda la vida, de las de las Mil y una noche, pero basada en un videojuego… Es la vida. Y este es el trailer, lleno de acción: