Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 1 de julio de 2009

Ambrose Bierce, Gregory Peck, amor, humor y muerte

A nadie engaño al afirmar que este blog tiene una buena parte de terapia personal, como todos. Ojo que no digo casi todos, digo todos. Dicho lo cual retomo el asunto de ayer. En concreto al periodista Ambrose Bierce. Esta mañana, el bueno de Juan F. Escudero (tengo que preguntarle por qué pongo la F.) me hizo caer en que la película Gringo Viejo, una de las últimas del gran, gran Gregory Peck recreaba el final de la vida del autor de El club de los parricidas.

Y ahí estoy, echando el rato en youtube viendo escenas de la película, que no tuvo excesiva acogida entre los críticos, lo cual la hace especialmente interesante. Ya sé que en este mundo no tenemos tiempo para nada, pero, a pesar de los críticos, recomiendo estas escenas. De muerte, humor y amor (qué parecido suena humor y amor):


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Sobre la verdad, sobre la muerte:

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Y, bueno. Ya puestos, la banda sonora:

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martes, 30 de junio de 2009

Humor negro: Jonathan Swift y Ambrose Bierce / Arias Navarro y Franco

La muerte de Michael Jackson ha dado pie estos días a que en la red se moviera el humor negro. Casualmente acabo de leer un librito: Padres e hijos, que incluye un relato de Jonathan Swift: Una humilde propuesta, y una serie de relatos de Ambrose Bierce, El Club de los parricidas y un crimen más. Todo ello prologado por Moncho Alpuente. El librito ha sido regalo del traductor de la edición, y amigo, Juan F. Escudero, a la sazón corresponsable del Ateneo Cultural 1º de Mayo y de la editorial Calambur.


Los textos son salvajes, pero repletos de humor. Del duro. Por dar una pista diré que la humilde propuesta de Swift es "para evitar que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres o su país, hacerlos provechoso para el pueblo". Y por dar otra pista, el comienzo de El Club de los parricidas: "Un amanecer de junio de 1872 maté a mi padre –hecho que me produjo, por aquel entonces, una honda impresión- (…)"


Pero vamos, nada que no pueda soportar un habitante de este país, repleto de guerras fratricidas y amante de la sangre hasta el espectáculo.

También, gracias a este librito me ha asaltado la curiosidad por Ambrose Bierce (a Swift ya le conocemos desde el cole por sus Viajes de Gulliver, otra obra para mayores colocada a los niños y jóvenes). Bierce, que nació a mediados del siglo XIX, fue un periodista de cierta relevancia que trabajaba para el magnate W.R. Hearst, crítico corrosivo de las costumbres y los personajes de su época, a los que ridiculizaba. En la Guerra de Secesión se alista como voluntario en las topas unionistas, donde se inspira para muchos de sus cuentos.

Lo más divertido de su vida seguramente sea su muerte. A los 71 años decide enrolarse como voluntario con Pancho Villa. Antes de partir con rumbo a México, en una carta fechada el 1 de octubre de 1913, escribió a una de sus familiares en Washington: «(...) Adiós — si oyes que he sido colocado contra un muro de piedra mexicano y me han fusilado hasta convertirme en harapos, por favor, entiende que yo pienso que esa es una manera muy buena de salir de esta vida. Supera a la ancianidad, a la enfermedad, o a la caída por las escaleras de la bodega. Ser un gringo en México — ¡ah, eso sí es eutanasia! (...)».

Y aquí os presento el auténtico anuncio de la muerte de Franco realizado por Arias Navarro, que hubo que repetir hasta que salió el que finalmente transmitió la tele...:


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