Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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domingo, 30 de noviembre de 2014

Jimmy´s Hall: Bailar, cantar, pintar… activismo



Jimmy´s Hall es la última película de Ken Loach. En ella nos narra un momento muy concreto de la vida de James Gralton, un activista y líder comunista irlandés que tiene en su haber ser el único deportado político de la República de Irlanda, allá por 1933.

La historia está repleta de actualidad ya que se desarrolla poco después de haber reventado el crack neoyorkino de 1929 y, claro, porque el mundo insiste en repetir su historia económica; y, claro, porque el poder económico e ideológico sigue estando en manos de los mismos socios: terratenientes e Iglesia.

James Gralton, después de vivir diez años en Estados Unidos, vuelve a su pueblo natal para ayudar a su anciana madre. Marchó al finalizar la guerra civil irlandesa y ahora, en 1933, hay un nuevo Gobierno. Antes de su marcha a EEUU, Jimmy era un culo inquieto, un activista que organizó en una casita, el hall, un espacio cultural y de ocio sin la supervisión de las personas de orden encarnadas por la Iglesia católica. Y claro, aquello le atrajo un buen puñado de enemigos.

A su vuelta, Jimmy intenta  reintegrarse como un granjero y hacer una vida tranquila, pero…, es que no puede. Y animado por sus viejas amistades reabre el hall, una especie de Casa del Pueblo a la irlandesa. Desempolva un gramófono traído de Estados Unidos y… estalla el jazz, la alegría, los bailes, la lectura, el dibujo, el deporte… Un pequeño espacio de color que no cuenta con el visto bueno de esa gris y reaccionaria institución que es la iglesia.

Irlanda siempre ha sido un buen laboratorio en el que descubrir paradojas y contradicciones entre aliados. Independentismo, religión, unionismo, religión…, al final los poderes se unen para mantener el poder y acallar la lucha de clases, para evitar la unidad de los desfavorecidos.

El hall de Jimmy es un espacio de alegría y rebeldía; y esa rebeldía aúna voluntades contra la injusticia, contra los desahucios. Los eternos desahucios. No hay forma. No hay forma de lograr acuerdos para crear un mundo en el que todo el mundo quepa. La intransigencia de la Iglesia puede con todo.

La Irlanda de los años 30 es como la Italia de Noveccento, o la Alemania de Los rebeldes de swing, o la España de Los santos inocentes. La cuestión es que las vanguardias culturales siguen siendo el demonio, los desahucios continúan en este mundo de internet, la alegría sigue siendo el mayor peligro de los que nos quieren atenazados por el miedo.

País: Reino Unido.
Director: Ken Loach.
Guión: Paul Laverty.
Reparto: Barry Ward, Simone Kirby, Andrew Scott, Jim Norton, Brian F. O'Byrne, Francis Magee, Karl Geary.



viernes, 30 de noviembre de 2012

La parte de los ángeles de Loach

La tragedia social viaja hacia la comedia con esperanza en el futuro.

Mientras me acerco a ver El Capital, de Costa-Gavras, una buena opción es el siempre cine social de Kean Loach y su guionista indispensable Paul Laverty. Vale, con estas fiestas navideñas que se nos echan encima alguna peli familiar, comercial habrá que ver, aunque sea sin palomitas, ni refresco, que el precio de la entrada ya es casi artículo de lujo. ¡Ah!, siempre se pueden llevar las palomitas de casa, escondidas en un bolso.
  
El título de la película tiene una explicación muy bonita. La parte de los ángeles es ese porcentaje de whisky que se evapora en las barricas y que se escapa a los humanos… Y es que el preciado líquido sobrevuela por toda la película. Será el whisky el descubridor del talento de un joven, Robbie, que en principio, puede parecer no tener otro futuro que la delincuencia. Representa Robbie a esa generación de desempleados sin ninguna perspectiva más allá de la exclusión. Los hechos se desarrollan en Glasgow, pero lo que sucede es extrapolable a cualquier lugar que padece los envites del capitalismo salvaje imperante.

Pero esta cinta de Loach se diferencia de otras en que es vitalista. La tragedia social viaja hacia la comedia con esperanza en el futuro. Da un empujón que nos anima a descubrir talentos ocultos. La violencia y la delincuencia se transforman en un golpe, al estilo Newman, de guante blanco. En el fondo, nuestros protagonistas andan a medio camino entre Robin Hood y los mosqueteros. Eso sí, liderados por Robbie.
Robbie, cuando coge en los brazos a su hijo recién nacido, decide solemnemente que ese bebé no tendrá su futuro. Tendrá que luchar duro para escapar de ese mundo de delincuencia y violencia que le persigue como una secta. Luchar contra perseguidores y contra sí mismo.

Y en esa lucha aparece Harry, el educador que han asignado a los jóvenes. Un tipo que nos hace ver la evidencia aunque seamos ateos: Los ángeles existen. Aparecen en nuestras vidas, nos dan un empujoncito en el momento más complicado y desaparecen.




Director: Ken Loach.
Guión: Paul Laverty.
Reparto: Paul Brannigan, John Henshaw, Gari Maitland, William Ruane, Jasmin Riggins, Roger Allam, Siobhan Reilly, Scott Dymond, Scott Kyle.
País: Reino Unido, Francia, Bélgica, Italia.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Buscando a Eric, de futbolista a coach

A Ken Loach, el director trostko británico, hay que seguirle por su cine social y comprometido. En esta ocasión ficha a Eric Cantoná, legendario y polémico futbolista francés, a quien convierte en el coach, entrenador personal, de un pobre hombre que cada vez más se va hundiendo en los problemas.

El coaching cada día está más de moda, la suerte que tiene Eric, el protagonista de Buscando a Eric es que el suyo es imaginario, o sea que le sale gratis. Más barato que a uno de sus compañeroes y amigos, gran consumidor de libros de autoayuda.

Una historia de amor romántico, un tanto floja, es la que hace detonar la película. Si acaso, la originalidad es que el que anda destrozado es un hombre, que no una mujer. Que es un bobo que padece ataques de pánico.

Pero, quizá por los ojos con que miré la peli, lentita a veces al modo Loach, destaqué que el director bitánico no olvida "lo social". Resalta el valor de la unidad, la importancia de la amistad, de los amigos, de los compañeros de trabajo, del orgullo de ser carteros…, todo ello con el épico trasfondo del fútbol y un protagonista: Eric Cantoná. Aunque Cantoná, como él mismo reconoce es casi un dios: "No soy un hombre, soy Cantoná".

Eric también es el nombre del protagonista y, en un momento dado, coge al toro por los cuernos, gracias al entrenamiento a que es sometido por su tocayo Cantoná en su imaginario y… lo logra.

Una cinta con píldoras humorísticas, con ese ambiente inglés de barrio que tan bien retrata Ken Loach. Recomendable para que veamos cómo es posible salir del fango, progresar y si no lograr la felicidad, caminar por el camino de la alegría.

Ahí va el trailer de la peli, que mola:

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