Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 3 de agosto de 2009

(I) Viajando con Valle-Inclán: Pontevedra

"El sentido trágico de la vida española sólo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada". El autor de esta frase, de este pensamiento, o como se dice ahora, reflexión, es don José María del Valle-Inclán. Si Valle tuviera que ganarse la vida hoy día quizá fuera guionista de House, redactor de El Jueves, o seguramente, tal como le ocurriera a principios del siglo pasado, estaría medio muerto de hambre viviendo en una habitación miserable, escribiendo sin parar y sin si quiera ganar un miserable concurso de cuentos porque era demasiado atrevido para su época.

Junto a Valle he estado viajando y me lo ha estado encontrando. Nació un 28 de octubre de 1866 en Villanueva de Arosa, en Pontevedra, aunque él con su imaginación, su exageración y su distorsión irónica de la vida decía que nació en medio de la ría.

A Valle nos le podemos encontrar paseando en Pontevedra, en la Praza de Méndez Nuñez. Allí observa un lugar tranquilo a primeras horas de la mañana, pero que se llena de vida durante el día con gentes trasiegan camino del mercado. O con simples paseantes de la tarde. O con turistas que se sorprenden al encontrarse al escritor de quijotesca figura.

Pontevedra, su casco antiguo ganado por los peatones a los coches es una ciudad hermosa, tranquila. Llena de sabor señorial.

En la próxima entrada, seguiré viajando con Valle.


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domingo, 12 de abril de 2009

Pontevedra, Cristo y el preservativo / Paco Álvarez Cascos, casquiano


Acerté con Pontevedra. Que el lugar buscado buscaba huir de procesiones extremas. Allí, a la vuelta de una esquina surgió una breve, rápida, concisa procesión, que debía ser de cristianos de la puta base. Allí no había oropeles, ni encapuchados ni autoflagelados, ni lazos blancos. Iban a su bola.



Luego, en la noche del viernes debió haber más procesiones, pero gracias a la matinal de los cantarines espontáneos la lluvia amenazaba, con lo que grandes preservativos preservaban las imágenes de la posible lluvia. ¿Cómo va a estar Rouco contra los preservativos, entonces?

Lo bueno que tiene esta zona también es que evitas pecar comiendo carne, gracias al pescado y el marisco de la ría. Siempre me ha parecido inteligente la postura de la Iglesia católica que ha prohibido la carne en la cuaresma, pero no el humilde marisco.

Pontevedra tiene un casco histórico excepcional para el paseo. Repleto de plazas y callejuelas peatonales el ciudadano le ha ganado la batalla del protagonismo a los coches. Y Pontevedra tiene un magnífico Museo de la Provincia, en el que te puedes encontrar la réplica del camarote de un capitán de barco, restos del Paleolítico, una de las mejores colecciones arte en azabache, hasta al mismísimo San Pedro, apuntando hacia arriba con un dedo (y presidiendo esta entrada). Que tengo yo que preguntar a mí amiga Ana Manzano el porqué de la posturita.

Y andaba repleto de paz espiritual y gastronómica, alejado de los pecados de Internet, de la televisión, e incluso de la tradicional prensa de papel, cuando me encontré sobre una mesa un Público que narraba las aventuras y desventuras de Paco Álvarez Cascos con sus guardaespaldas, que andan hartos del personaje y le han denunciado por borrico, que decimos los técnicos en lenguaje jurídico. Andan hartos incluso de su prole.

Este hombre siempre apuntó maneras groseras y, con la edad, la cosa parece que va a mayores. Cascos es el más casquiano de los personajes de este país. Nunca entenderé sus éxitos sentimentales. Aunque, en realidad, cada supuesto éxito supone un fracaso.

En fin, veamos que nos depara el lunes de Pascua, además del retorno del invierno. ¿Habrá meditado Federico Jiménez Losantos sobre su futuro, y lo que más me preocupa, el futuro de los obispos?