Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 9 de noviembre de 2010

Apellidos y patriarcado


No creo que tenga nada que ver con el reciente ascenso de Rubalcaba y la voladura del Ministerio de Igualdad, pero hay que ver la que se ha liado con la ocurrencia de ordenar los apellidos de la descendencia por orden alfabético si no hay acuerdo entre el padre y la madre sobre cuál debe ir antes (de los apellidos, digo).

Medios de comunicación, barras de bares y centros de trabajo han caído en la telaraña de este surrealista debate, y es que la cosa va directamente a las emociones: que si padres, que si madres, que si abuelos y abuelas, que si la sangre de mi sangre. Claro, la crisis queda relegada ante un debate en el que entran en juego los suegros, las suegras, hermanos y hermanas, cuñados, cuñadas…: la familia, sacrosanta institución.

Y a mí, ante este asunto me surge el ramalazo libertario. Vamos que si hubiera una libertad organizada, autoorganizada, no harían falta apellidos. Como no podía ser de otra manera (evoco a mi sita Esperanza, la profa que tuve de latín), los apellidos se los inventaron los romanos; ¿Para qué? Pues para tener controlados a todos los “ciudadanos romanos” y que pagaran los impuestos, que Hacienda somos todos, o casi todos, desde el Imperio Romano.

El nombre de los ciudadanos romanos estaba compuesto por tres términos: “praenomen” (equiparable a nuestro nombre propio); “nomen” (equivalente al primer apellido); y “cognomen” (que no tiene nada que ver con el segundo apellido, sino con otro más restringido). A veces, se aportaba un cuarto término , que venía a ser como un mote.

Dicho esto, nadie puede negar que la organización de la civilización romana era patriarcal hasta la médula. Vamos, que Marlon Brando en El padrino, era un santo al lado del pater familias del imperio romano, base de la organización romana. Bueno, en las pelis de El padrino se alaba la organización del imperio romano, que “la familia es la familia”.

La cuestión es que en el trajín que nos traemos con la disposición de los apellidos, nos quieren liar con la cosa feminista del “apellido materno”. Pero no. Las mujeres no tienen apellidos desde que la civilización occidental existe. El segundo apellido es el apellido de otro hombre, el del padre de la madre. Y sería interesante que las mujeres se dieran cuenta de que defender el apellido de sus padres tiene de feminismo una simple apariencia.

Mientras las mujeres sigan siendo asesinadas, maltratadas por el mero hecho de ser mujeres; mientras retrocedamos haciendo desaparecer ministerios para mujeres (independientemente de la capacidad de las ministras); mientras el poder (económico, político, cultural…) continúe en manos de los hombres; mientras las mujeres sigan desaparecidas en los medios de comunicación…, no progresaremos. El orden de los apellidos surgidos de una sociedad patriarcal no veo yo que sea el debate, no. Tampoco creo que cuando un Gobierno tiene ideas absurdas y genera debates absurdos no sea por algún motivo.

Eso sí, el asunto de los apellidos en nuestro país tiene un interés. Es curioso ver señores españññññolísimos con apellidos extranjeros; señores supervaskkkkkos con apellidos castellanos; señores super católicos en plan Cruzadas, con apellidos árabes; señores anti judíos con apellidos judíos. Lo divertido de España es que a nuestro pesar tenemos la sangre, y los apellidos mezcladísimos, independientemente del orden.

Lo de los hijos que no son de sus padres, sino del del butano, a pesar de los apellidos, ya es otra historia. Muy frecuente, pero otra historia. ¿O no?

lunes, 24 de mayo de 2010

La Iglesia depravada. De Pedro a Cajasur

Cada día estoy más convencido de que los pelotazos urbanísticos se los inventó Dios y su hombre de paja le hizo un buen trabajo. Lo dice la Biblia, en Mateo 16: 13-19, “Tu eres Pedro, sobre ti edificaré mi Iglesia”. Como es sabido, el origen de Pedro es latino, petrus, que diría mi sita Esperanza, que fuera mi profa de latín. Las piedras evolucionaron en ladrillos. Por otra parte, Petrus tiene su version catalana popular: Peret, como puedes ver aquí. Pero esa es otra historia.

Pero cada vez más, los ladrillazos de la Iglesia hacen agua. Algunos escándalos fueron bien sonados. No hace mucho recordamos en nuestro país al diácono de Valladolid y sus estafas en el caso Gescartera (joé que flacos de memoria andamos).

Mucho más espectacular fue el petardazo del Banco Ambrosiano, cuyo accionista mayoritario era el Vaticano. El Vaticano fue acusado de concentrar fondos secretos de los Estados Unidos al sindicato polaco Solidaridad y a los contras en Nicaragua a través del Banco Ambrosiano. El Padrino III toca este asunto, que acaba con el asesinato del Juan Pablo I.

Después vendría el papa polaco, Juan Pablo II, que su beatificación de urgencia anda paralizada por su amistad con uno de los mayors delincuentes de la historia, el inventor de los legionarios de Cristo: pederastra, drogadicto y padre de un porrón de niños con dos o tres mujeres, que hablo de memoria. Secta que, por cierto da mucho de que hablar en sus relaciones con nuestro PP. Aquí puedes cotillear cotilleos más o menos serios.

En nuestro país, muchos de los grandes pelotazos urbanísticos tienen como protagonistas a los herederos y herederas (que hay mucha marquesona) del franquismo. Y la Iglesia católica es la más directa heredera del franquismo, junto con algunos jueces (ves, juezas franquistas hay pocas).

Este fin de semana, la Iglesia católica y los pelotazos han vuelto a tomar las primeras páginas de los periódicos. El Banco de España ha expedientado a Cajasur por exceso de ladrillo. Según la prensa, durante el pasado año, en plena crisis y después de conocidos los excesos, cuando no estafas inmobiliarias, la Caja cordobesa inyectaba decenas de millones de euros en el negocio del ladrillo, o de la piedra, que diríamos hace dos mil años. La cuestión es que Cajasur estaba manejada por la Iglesia, su presidente, Santiago Gómez Sierra, sacerdote católico y dean de la catedral de Córdoba.

Cajasur había sido apremiada por el Banco de España para que se fusionara con Unicaja. Todo estaba a punto y, de repente, los curas de Cajasur dan marcha atrás y la entidad es intervenida por el Banco de España. Como no será la cosa que el ex vice presidente (del PP) y el ex consejero del PSOE echan toda la culpa de la intervención a la Iglesia.

El argumentario de urgencia del PSOE parece que dice que hay que llamar “valiente” al presidente Zapatero, que ya dejó de ser ZP, por las medidas de ajuste que ha decretado y que afectan fundamentalmente a empleados y empleadas públicas, y a pensionistas. Podría desgranar un puñado de auténticas medidas valientes, una de ellas, por ejemplo, romper los concordatos (o el inconstitucional Concordato) que hacen que de nuestros impuestos tengamos que pagar profesores de religion católica en un estado aconfesional, o acabar con la crucecita del IRPF. No digo ya hacer inventario de los bienes inmuebles de la Iglesia, centros de depravación en muchos casos, y nacionalizarlos, que tampoco estaría mal.

La Iglesia católica está edificada sobre el ladrillo. El ladrillo nos ha metido en esta crisis loca. Busquemos medidas para acabar con el ladrillo. No preguntemos a Aristóteles que su lógica puede ser aplastante.

Aquí os pongo un poquito de El padrino III. El Vaticano condecorando a su colega Corleone:


domingo, 18 de abril de 2010

La isla interior / La locura, la normalidad y la tragedia

¡Madre de Dios! De drama, nada. Es una tragedia en toda regla que tiene todos los componentes de la tragedia griega, incluido el de que ni siquiera hace llorar. Lo aseguro yo, que a esta proyección me acompañó la persona que más llora del mundo con las películas: Yolanda, también conocida como El sauce de la fila 7. Llorona donde las haya, salió de La isla interior absolutamente tocada, pero sin derramar una sola lágrima.

Claro, lo malo de las tragedias stricto sensu, que diría la Sita Esperanza, mi profesora de latín en su día, es que no son dramas que nos llegan al hígado porque, no sé, son como la exageración de la mala suerte. Están en el extremo, y tratadas sin cuidado pueden llegar a rozarse con la comedia, que tampoco es drama.

Los personajes de La isla interior están todos fatal, que se trata de una familia disfuncional. Por una parte, tres hermanos: Gracia, Martín y Coral, con sus vidas, incomunicados entre ellos pero necesitados los unos de los otros. La cinta nos los presenta con esto que ahora está tan de moda, con tres historias autónomas pero relacionadas.

Luego un padre esquizofrénico que está muriéndose en el hospital y como nexo de unión una madre (Geraldine Chaplin) que hace y deshace, que gobierna con mano dura el pequeño manicomio que es su casa.

La historia transcurre en tres días y en ella se nos presentan los miedos y temores inconfesables que los tres hermanos tienen a padecer la locura del padre. Es una historia de locura y miedo, pero también de tabúes y secretos inconfesables.

La aparición de algunos secundarios hace que nos planteemos quienes están peor, si los locos, los disfuncionales, o los considerados normales: unos seres falsos, acomplejados, incultos, hipócritas, machistas, violentos, crueles, insensibles.

Destacaría la interpretación de Alberto San Juan, como Martín, aunque a veces me recordaba a Rain Man, y no me gusta que unos actores me recuerden a otros. Más si uno es esquizoide y el otro (Dustin Hoffman en Rain Man) es autista. Además, Geraldine Chaplin borda su papel con una escena especialmente llamativa: cuando llora desconsoladamente sobre la cama, abrazada a al almohadón con su cuerpecillo esquelético y arrugado…, ella, con el personaje tan duro que interpreta.

Quizá sea mejor ver esta película en la sesión de las cuatro. Que llevarse esta tragedia a la almohada no puede ser muy bueno para las posibles disfunciones de nuestro cerebro.

Aquí os dejo el trailer.

martes, 9 de febrero de 2010

Zonas húmedas, una novela de vicio

Decía el domingo pasado que andaba en campaña particular desbaratando tabúes. En esta campaña incluí la lectura de Caín, de Saramago. He ido un poco más allá y he devorado Zonas húmedas, de Charlotte Roche. ¡Caray! Nunca pensé que un par de viajes en taxi me llevaran a estas lecturas.

No sé si lo habrás leído o si habrás oído hablar del libro. Sí sé que desde la primera línea (“desde que tengo uso de razón sufro de almorranas”), Zonas húmedas no deja indiferente. No soy yo crítico de nada y menos juez de literatura, por lo tanto no entro en esos escabrosos asuntos, a veces sometidos a las modas, de si está bien o mal escrito. Que yo pienso que la literatura no es ciencia. Tampoco entro en los intereses publicitarios o editoriales que haya o deje de haber detrás de la edición de un libro.

Durante la lectura de Zonas húmedas me he reído, he sentido asco y lástima, me ha atrapado el morbo, he visto sufrimiento y dolor… No sé si el personaje (Helen), la autora, o las dos, me han provocado. Nadie puede negar que la novela navega entre el erotismo y la buena pornografía, a veces escatológica, desde la mirada de una mujer, una joven de dieciocho años, que nos ayuda a romper tabúes sexuales. Una joven que se explora el cuerpo, sus orificios, sus jugos, y nos lo cuenta sin ningún pudor. Nos lo cuenta en primera persona y, me ha llamado la atención, utilizando también con frecuencia la segunda persona. Algo, que una vez me dijo la sita Esperanza, mi profesora de latín en el cole que también escribe, que es una técnica interesante.

Guarrilla y provocadora es (no la sita Esperanza, sino la protagonista de la novela), que ella misma lo reconoce en alguna ocasión, buscando la canalla complicidad del lector. O lectora: “He recorrido un largo camino y he desconcertado en él por lo menos a tres personas con actos antihigiénicos. Un día bueno”. (Página 136).

El tema en principio es sencillo. Helen, hija de padres separados, busca que ambos se vuelvan a unir en la habitación del hospital en el que la han operado de una fisura en el ano. La fisura es producto de una depilación un tanto salvaje al no haber tenido demasiado en cuenta un racimo de almorranas. Es, por tanto un libro también de traumas infantiles, que canta contra la desestructuración familiar, lo cual también lleva su dosis de provocación.

Muchas personas tildan la obra de “nuevo feminismo”, fundamentalmente por ese reconocimiento desinhibido del cuerpo femenino y por las fantasías sexuales que narra. No sé, desde esta perspectiva, cómo interpretar las visitas que nuestra protagonista hace a los prostíbulos para tener relaciones lésbicas, aunque ella tiene más conocimiento que las prostitutas, de muchas técnicas de sexo.

En realidad es una joven que no quiere conformarse, no quiere ser como su madre, con quien tiene una espantosa relación: “Con mi madre hago otro tanto. Pero no le pregunto por su profesión porque ya me la sé: hipócrita”. (Página 200). Al padre, sin embargo, le disculpa: “Papá me hiere muchas veces. Pero nunca se da cuenta”. (Página 200).

Al igual que se refiere a la madre, critica la hipocresía de la mujer, de esa mujer que vive bajo los tabúes. Así, habla de las masajistas que “parecen indignadas” cuando dan masajes a hombres. Es otra historia, que quizá algún día te cuente, pero coincido con Helen, nuestra protagonista, cuando se refiere a las masajistas: “¡Cómo no se le va a poner dura a un hombre si una mujer le está sobando el muslo cerca del paquete” Yo también me pongo húmeda cuando me hacen eso. Sólo que a las mujeres la excitación no se nos nota”.

Vamos, que yo me lo he pasado de vicio leyendo Zonas húmedas. Y reconozco que en el Metro, el otro día, me daba corte que la señora sentada a mi derecha echara el ojo a mi lectura.

Y, bueno, ya iba siendo que las mujeres hablaran de su cuerpo. No sólo los hombres, como hizo, con ojos de hombre, Neruda:



martes, 5 de enero de 2010

Los magos, los reyes magos y sus publicistas: Tertuliano y Orígenes

¿Cómo es posible que la Iglesia, inventora de la Inquisición, celebre que tres magos fueron a adorar al niño Jesús? Joé, pero si a los magos y a las brujas hay que quemarlos. Vamos, que a los magos y a las brujas los quemaban, sin embargo, estos tres, anduvieron por Belén con patente de corso.

Y es que, más allá de que los reyes magos existan y vengan esta noche a las casas a dejarnos regalos o carbón, lo de estos tres es de traca, de trío la la la, de tres eran tres… Andaba yo ayer por la calle Mayor y me metí en una librería muy de asuntos madrileños. Con la excusa de mirar libros pues estuve guareciéndome de la lluvia un buen rato. Allí vi algunos ejemplares sobre la celebración de la Navidad en Madrid desde tiempos remotos y sobre curiosidades de estas fechas. Luego me picó la curiosidad y ya me pasé horas de un libro a otro indagando sobre los tres magos, que además eran reyes y que compiten en España con Papá Noel.

El único que cita a los reyes magos en los evangelios fue Mateo, y apenas dejó pistas. Es más, en ningún momento dice que fueran reyes, ni que fueran tres. Lo que dijo está escrito en Mateo 2, 1-12. Pincha aquí y lo lees. Verás que habla, simplemente, de "unos magos". Con estas pistas, ni el CSI. En los primeros siglos de cristiandad siempre se hablaba de un número indeterminado de magos. En las primeras representaciones (de esto tiene que saber Iconos Medievales) se pintaban dos, cuatro, media docena…Para la Iglesia Siria y Armenia eran 12, como los apóstoles o como simbolismo de las 12 tribus de Israel. Pero agarrate, que para la Iglesia copta eran setenta, de los que tenía a bastantes lo suficientemente ubicados como para darles nombre.

Y como en estas cosas de la Iglesia suele ocurrir, en el siglo III, un teólogo cristiano con el curioso nombre de Orígenes se empecinó en que, por sus santos hábitos, los magos (ojo, que todavía no eran reyes) eran tres. Y punto. Y a partir del siglo IV la cosa cuajó.

También a mediados del siglo III surgió la segunda ocurrencia. Fue cosa de un abogado y teólogo cartagines: don Quinto Septimio Florencio Tertuliano. Esta ocurrencia calma mi ansiedad, surgida por la cosa de que tres magos, en vez de condenados, fueran protagonistas principales en el nacimiento de Jesús. La cosa evidentementeno cuadraba. Tres magos…, no podía ser. No se puede poner al zorro a guardar las gallinas. En realidad cuando hablamos de magos nos referimos a astrólogos, que mogu en persa significa astrólogo. Pero para el caso era lo mismo, que la Iglesia también quemaba astrólogos, y astrónomos y lo que se le puesiese (o ponga) por delante.

Tan astrólogos eran los magos que al principio se les representaba con el gorro frigio típico de los sacerdotes-astrólogos del dios persa Mitra. Posteriormente este gorro ha sido símbolo de la libertad, de la república francesa (y de la española), de la masonería incluso. La ilustración que pongo es un mosaico de San Apollinaire (Ravena), del siglo VI. Como vemos, los reyes magos conservan aún en ese siglo su ropaje persa y los gorros frigios.

Pero volvamos a Tertuliano. Que lo de este hombre fue de Pedro J. Un día, de buenas primeras, se le ocurrió decir solemnemente: "Nam et Magos reges habuit fore Oriens". Y como no tengo a mano a la sita Esperanza (mi profa de latín de hace unos lustros), pues me copio. Tertuliano se inventó una exclusiva de primera página de periódico amarillo: "Se ha sostenido que los Magos eran reyes de Oriente". El único argumento para sostener esto no era ni el Titadine ni la Orquesta Mondragón, sino un Salmo sacado de contexto a modo de profecía en el que se mencionaba a los reyes de Tarsis y los soberanos de Seba y Saba. Esto de aquí. Total que coló lo de los reyes y empezaron a pintarles la coronita.

Lo de los nombres es otra movida.En el siglo IX en el Liber Pontificalis de Ravena se menciona a Bithisarea, Melichior y Gathaspa, aunque tres siglos antes, en el mosaico de los gorros frigios de arriba ya aparecen los nombres de Baltasar, Melchior y Gaspar (en la parte de arriba, que está cortada la imagen). Tres nombres que cuajaron más que otros que también se les daba como: Apellicon, Amerim y Serakin, entre los griegos; Kagpha, Badadilma y Badadakharida, en Siria; Ator, Sater y Paratoras en Etiopía…

Y otra cosa. Si nos fijamos en el mosaico… ¡Aagggh! ¡No hay rey negro! Y es que hasta el siglo XVI no se decidió que Baltasar fuera negro. En aquella centuria, a la Iglesia católica en otro alarde manipulador, pues le interesó que hubiera un negro para identificar a los tres magos, bueno ya sí reyes magos, con los tres hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, representantes de las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban en aquellos días. Así, Melchor = Jafet = europeos; Gaspar = Sem = semitas de Asia; Baltasar = Cam = africanos. Esto viene muy bien para los crucigramas.

Pero ¡Aaaaagh! Se acababa de descubrir América y la Iglesia se plantea representar a los habitantes de la nueva tierra. Pero un hubo forma. ¡Ahora iban a poner un cuarto rey! ¡Ahora iba a tener que tener un cuarto hijo Noé! Ni de coña. Se intentó acabar con Baltasar y poner un indio y así se hizo en algún cuadro (Retablo del Altar de los Reyes Magos de la catedral de Hale, de Hangs Baldung), pero no tuvo éxito el invento, no.

Luego la cosa se lió y la mezcla de católico y español hizo que a mediados del XIX (con la incipiente industrialización) los tres reyes magos de oriente empezaran a dejar regalos en casas de los niños y las niñas españolas. Fundamentalmente por competir contra alguien, que la bronca es extrema contra Papá Noel, en realidad otro otro cristiano: San Nicolás también reconvertido de tradiciones paganas. Eso sí, de la Iglesia de Oriente. El rollo es que sales de España y, salvo algún país latinoamericano, los reyes magos no suelen parar. Pero bueno, la tradición de hacer regalos en invierno, costumbre ancestral previa al cristianismo la cumplimos de una forma u otra. Quizá con exceso consumista, pero esa es otra historia.

Lo que espero es que no tuvieran razón los coptos, porque como tengan que pasar por casa setenta magos, lo llevamos chungo. Aunque, quien más quien menos se sabe la verdad de los reyes magos. Si dudas lo puedes ver aquí. No te traumatices, por favor.

Además de recomendaros la entrada de mi amigo Crespo que puedes leer aquí, os invito a ver cómo realmente debió ser la cosa de la llegada de los magos. Merece la pena:

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Una historia increible (II): Fabrice espía de saloon y..., alcoba





Así que tenía un libro americano de 1929 titulado Los infiltrados de la Louisiana, que incluía la foto de un tipo, Fabrice, que parece mi hermano gemelo, en un bar de Nueva Orleáns, y que según el capítulo dedicado a él debió ser tomada alrededor de 1862.
Por otra parte, después de casi 44 años mi padre, casi octogenario me enseña una medalla, que según me dicen es la del Honor de los EEUU, y una tarjeta dedicada, a todas luces, por Andrew Johnson. Johnson fue un político amerícano que, a pesar de ser de los estados del Sur, se posicionó con la causa de la Unión. Fue vicepresidente con Lincoln y, tras el asesinato de éste, le sustituyó como presidente.

Mi amigo Steve, ya traductor personal, se leyó el tomo completo de Los infiltrados de la Louisiana, así que voy al turrón de lo que puede interesar. Parece que Fabrice, el tipo de la foto de face book, era un francés, hijo de Maurice Rolland. Maurice, militar y francmasón sirvió con Napoleón, quien terminó destinándole a la Louisiana una vez que los franceses vuelven a hacerse cargo de este tremendo territorio. Un territorio que fue francés, español y francés, antes de ser vendido a Estados Unidos. En aquella época Louisiana era prácticamente un tercio de los EEUU y dividía al país por la mitad desde Alaska hasta el Golfo de México.

Parece ser que Maurice conspiró para preparar la venta de Louisiana, un hito de la historia contemporánea que supuso que el tamaño de EEUU creciera enormemente y conectara el Pacífico con el Atlántico. El hecho es que Maurice, a partir de 1803 vive entre París y Washington e introduce a su hijo Fabrice, que ya había iniciado la carrera militar en Francia, en círculos y organizaciones francoamericanas cuyo objetivo era llevar los principios de la Revolución Francesa al país que estaba naciendo.

Así las cosas, Fabrice se instala en Nueva Orleáns a finales de la década de los 50 y, cuando estalla la Guerra de Secesión, en 1861, trabaja para la Unión en relación directa, aunque secreta, con Andrew Johnson. Fabrice, con fondos que recibe de la Unión instala un Saloon, lugar de encuentro de militares confederados (debería ser similar al de la fotografía de la derecha) . Al tiempo, Fabrice es conocido por sus romances.
Parece ser que utiliza sus dotes de galán francés para obtener información de las esposas y las criadas de los militares del Sur. Transcribo el párrafo de una misiva redactada por una dama de la alta sociedad a Fabrice:

"Ni duermo, ni descanso pensando el momento en que tus manos vuelvan a posarse sobre mi cuerpo. Ni duermo, ni descanso esperando a que mi esposo marche a Nuevo Madrid, donde algo prepara, para que podamos disfrutar de ese amor que sólo tú sabes ofrecer sin pedir nada a cambio". (…)

La importancia de esta carta radica en que en Nuevo Madrid se desarrollaría la más importante y cruel batalla de la rivera del Misisipi. Parece ser que el ejército de la Unión conocía los movimientos confederados tan bien como Fabrice los de la dama sureña.

Quizá la foto fuera tomada en el propio Saloon de Fabrice, donde, es posible que alguna que otra vez tuvo que disparar para poner orden y a cuyas puertas, en una ocasión, fue levemente herido porque el Sol le deslumbró, de ahí que utilizara en el futuro sombreros que le ofrecieran amplia sombra.

Fabrice, pues, hizo la guerra desde dentro, como un topo, un infiltrado que tenía línea directa nada más y nada menos que con Andrew Johnson. Pero el verdadero encargo, el trabajo más importante, surgió casualmente cuando a la guerra le quedaban horas. En el Saloon de Fabrice unos conocidos actores del Sur hablaban y hablaban de no rendirse jamás. Unas copas de más hizo que quien llevaba la voz cantante, John Wilkes, no descartara asesinar a Lincoln. Sobre la mesa grabó una frase: "sic semper tyrannis" ("así siempre a los tiranos", que diría mi sita Esperanza, otrora profesora de latín. Evidentemente, nadie hizo caso en aquel lugar de exaltación sureña. Nadie, excepto Fabrice A. Rolland.

(Lo siento. Soy incapaz de resumir un capítulo de 75 páginas y unos legajos en dos entradas. Espero no aburrir. En la próxima, concluyo. Mientras, dejo un video alusivo)

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domingo, 28 de junio de 2009

Lío en Sol / Plaza Mayor mora

Supongo que el golpe de estado de Honduras arrebatará mañana a Michael Jackson la cuarta primera plana de El País, que ya lleva siendo primera tres días seguidos. Y con los estudios filosóficos y el inicio del culebrón veraniego sobre la muerte de la estrella del pop en papel prensa marché, como buen madrileño a ver la recién inaugurada estación de Cercanías de Sol.

No se sabe por qué la Puerta del Sol se llama puerta del Sol. Existe la teoría de que es así nominada porque estuvo allí ubicada la puerta de entrada a la villa más oriental. Otra teoría es que durante la guerra de las Comunidades, en un edificio allí situado se dibujó un sol. Sea como fuere hoy, la misma ida que he tenido yo la han tenido miles de personas, simples mirandas, fotógrafos, reporteros televisivos...

Y es que la Puerta del Sol está metida en nuestro alma. O mejor, en la parte del cerebro de los trajines, del ruido, de la masificación, del centro de la vida de la ciudad. Sol es como el corazón de la capital que bombea gentes a ritmo de infarto, con permiso de Michael Jackson. Bombea coches por toda España desde su kilómetro 0; y ahora también bombea trenes.

Pero de siempre ha sido ese tran- tran de sístole diástole y testigo de los grandes acontecimientos de la ciudad, y de España. Allí se armó la de dios es cristo en mayo de 1808 contra los franceses. Allí se proclamó la segunda República en 1931.

La Puerta del Sol ha sido y es conejillo de indias de novedades patrias y foráneas: allí se instalaron las primeras columnas de gas, los primeros urinarios públicos, las primeras farolas eléctricas, por ahí pasó el primer tranvía tirado por mulas y el primero que funcionó con electricidad, de su subsuelo partió la primera linea de metro... Y ahora, le ha salido una joroba transparente.

Y sí, la estación estará inaugurada, pero la parte de arriba parece Gaza entre escombros y ambulancias, gentes, carreras y ambulancias:



Y de ese barullo, al barullo vecino de la Plaza Mayor, que cada domingo se llena de traficantes de numismática y filatelia y que hoy habían replegado un poco sus poderes porque, sorpresivamente, la plaza parecía tomada por fuerzas musulmanas. Felipe III miraba de reojo, desde su pedestal, las medias lunas y las jaimas allí dispuestas, a modo de campamento marroquí.

Pero no estábamos en un caso de "Bellum internecium! (*), como diría mi sita Esperanza, la profa de latín

La Plaza Mayor tiene esa capacidad camaleónica de mudar su aspecto. Estos días es una kasbah, o mejor una medina, donde ver y escuchar música marroquí degustar dulces, pinchos, té moruno, dibujarse la piel con gena. Allí hay artesanos de curtidos, textiles, asombrosos ancianos que modelan la madera del cedro, usando pies y manos:







(*) A simple vista yo diría que la traducción exacta es: bello entre los necios, pero parece que no, que viene a querer decir "¡guerra hasta la exterminación!".

miércoles, 24 de junio de 2009

San Juan / 7 minutos y Marta Etura


Si decíamos el otro día que la celebración católica del 15 de agosto era una mala copia de antiquísimas fiestas paganas, lo mismo ocurre con San Juan, que no es otra cosa que la celebración del solsticio de verano, algo que se celebraba allende los tiempos en el hemisferio norte. La costumbre, que está renaciendo en muchos lugares de España era saltar hogueras, con la intención de darle ánimos al Sol, que empieza a perder fuelle, ya que los días empiezan a ser más cortos. Además, los que se limitaban a mirar las hogueras eran, son, purificados por el fuego.

Y aprovechando lo amplio del día de San Juan marché al cine, a una peli, que, a primera vista pensé que se trataba de la versión reducida de un periódico gratuito. Pero no. Es una comedia que deriva en drama y que, partiendo de las dificultades que para las relaciones interpersonales existen en la actualidad, nos presenta un crisol de personalidades, sus complejas vivencias y neuras.


Los protagonistas y, fundamentalmente, las protagonistas, acuden a una sesión de "citas rápidas" surgidas a partir de Internet para encontrar el amor. Cada uno tiene siete minutos para hablar con cada una de ellas, y viceversa. Luego, maduran sus impresiones y votan a través de Internet a aquellas personas que les han gustado. Si coinciden, la empresa les pone en contacto. Zulu (Luis Callejo), exjugador de fútbol y entrenador divorciado; Sonia (Pilar Castro), mujer extremadamente exigente, que acude con su amiga Ana (Toni Acosta), y descubre el desastre que es su vida; Nerea (Marta Etura), una profesora, cliente asidua al psiquiatra, llena de miedos, obsesionada porque no gusta a los hombres; el macarra Luismi (Antonio Garrido), lleno de secretos y, en el fondo, sensibilidad. Además está Vicente, hermano de Zulu, que con novio, no sabe si le atraen las mujeres.


La película hace especial hincapié en las mujeres protagonistas, las tensiones y complicidad que entre ellas surge. No en vano está dirigida por una mujer, Daniela Fejerman, también guionista, junto con la actual ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.
Yo (como siempre) destacaría a Marta Etura, que se estrena en la comedia y a Toni Acosta, premiada en el festival de Málaga por su interpretación. Sobre Marta Etura, yo creo que esta mujer tiene carrera por delante, que es capaza de enamorarnos, hacernos reír y hacernos llorar. Y su personaje, como diría mi profa de latín, la sita Esperanza, citando a Publio Sirio: "Amor animi arbitrio, sumitur, no ponitur" (*)
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(*) Que yo pensaba que significaba: "El arbitro se anima con el amor, sumiso, pero no poniendo". Y lo que significa es "Elegimos amar, pero no elegimos dejar de amar".

martes, 23 de junio de 2009

Ahmadineyad / Espe, Kika Superbruja y tomas falsas


Parece que Mahmud Ahmadineyad, el presidente iraní, ha metido un pucherazo considerable en las elecciones de Irán, que unos tres millones de votos (ahí es ná) pueden ser anómalos Esto ha provocado grandes revueltas durante la pasada semana en el país. A pesar de las irregularidades todo indica que no hay intención de repetir elecciones, ni nada por el estilo.

En aquellas tierras aún no han aprendido cómo se hacen las cosas. No han tenido en cuenta que todo se puede arreglar con un tamayazo al más puro estilo Espe, y que es más fácil comprar a unos cuantos representantes de los ganadores que andar perdiendo tres millones de votos. Que la cosa canta.

Con Espe en la cabeza me fui a ver Kika Superbruja y a quien me encontré en la pantalla fue a Pilar Bardem (la bruja Elviruja), que la cosa va de brujas buenas en vez de malas.

La peli es de Walt Disney, pero alemana y está basada en los cuentos de una niña que se hace con un libro de magia. Lo que no entiendo es por qué la niña en alemán se llama Lilly y en español Kika. Y hombre, la película no está mal. Un señor malísimo quiere ser el amo del mundo al más puro estilo orwelliano. El malísimo tiene poder para hipnotizar a los mayores, pero los niños serán los salvadores del mundo. Quizá lo que habría podido ser en la Alemania nazi si no hubiera sido por las Juventudes Hitlerianas.

Pero vamos, igual que lo dicho para el régimen iraní, Espe no necesita hipnotizar a nadie, que por el famoso arte de birlibirloque, compra diputados, se alía con el demonio, no tiene oposición y la votan hasta los obreros que ahora están en paro, víctimas de las políticas ultraneoliberales que se aplican en la Comunidad de Madrid.

Y me voy a ver el último episodio de esta temporada de House, que, como diría mi sita Esperanza (la profa de latín): "Beatus ille quem vivere in locus amoenus et carpe diem". Que es ficción, para demostrarlo, estos bloopers (que ahora usan este palabro para tomas falsas) (*).



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(*) Que yo, de primeras traducía como: los beatos quieren vivir locos y amenos en la carpeta de los dioses. Pero no, debe decir, más o menos: "Vive feliz, de una manera sencilla, sin buscar más riquezas que las que se encuentran a tu alrededor". O sea:



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Vacaciones de Ferragosto / Campaña de publi para recordar


Ahora resulta que, gracias a Vacaciones de Ferragosto, me entero de que la festividad de Virgen de la Paloma, de que todas las vírgenes de España y seguramente de todo el mundo católico, que se celebran el 15 de agosto, son una copia de festividades paganas antiquísimas.

En esa fecha se celebraba mucho antes del nacimiento de Cristo el fin de las labores agrícolas. El Imperio Romano adquiere esa festividad para sus intereses y se la dedica a Diana, diosa de la fertilidad, en clara alusión a la madurez de los frutos de la madre Tierra. Su nombre, con el permiso de mi profesora de latín del cole, la sita Esperanza, era feriae augusti. La cosa evolucionó hasta quedarse en Ferragosto. Día que sigue celebrándose en Italia y en el que Roma, la gran ciudad, se queda completamente desierta.

Vacaciones de Ferragosto es una pequeña gran película. Su defecto principal puede ser que sepa a poco (dura una hora y quince minutos), pero sus virtudes son muchas. Tiene pinceladas de neorrealismo italiano, tiene pinceladas de costumbrista cinta italiana, es una comedia pero descubre un asunto social que nos invade: la vejez, el miedo a la vejez, la soledad, la incomprensión que padecen los más mayores, sus rarezas, su universo particular, los choques y reencuentros entre esos universos…

La película se desarrolla en un solo día: la festividad de Ferragosto, que nos ofrece una preciosa postal de Roma, similar a la que nos puede ofrecer Madrid o cualquier gran ciudad española en esa fecha. La jornada va a resultar especialmente particular para nuestro protagonista Gianni, interpretado por el propio director y guionista, Gianni di Gregorio, quien evidencia la experiencia adquirida como guionista en Gomorra, llenando de naturalidad y espontaneidad el filme.

En el caso de Ferragosto, la naturalidad surge de las propias protagonistas, ninguna de las cuatro (de entre 85 y 93 años) son actrices. Los actores, tampoco son profesionales: Vikingo y el médico son amigos de la infancia de Gianni di Gregorio. El único actor (de teatro) es el personaje de Alfonso, que interpreta al administrador de la finca donde vive Gianni.

La particularidad de esta jornada en la vida de Gianni, cincuentón solterón, medio alcoholizado a base de vino blanco, es que se ve obligado a pasar Ferragosto con cuatro ancianas: su madre; la tía y la madre del administrador; y la madre de su médico de cabecera. A Gianni no le queda otra que armarse de paciencia y contentarlas a todas, con sus rarezas y extravagancias. Gianni, en realidad, es el único hijo que no abandona a su madre y, quizá, el único que la cuida con verdadera entrega, a pesar del sacrificio que le supone.

En la película, las protagonistas son mujeres que suman cuatro siglos de edad, y que terminan teniendo, repentinamente una gran complicidad, complicidad en la que se implica, el más sensible de los personajes: Gianni.

La cinta ya ha cosechado varios premios internacionales a la mejor ópera prima. Hay que verla, sonreír y sacar conclusiones.

Y hablando de mayores, aunque no es exclusivamente para mayores, pongo esta magnífica campaña de publicidad, que, como no podía ser de otra forma me ha remitido el bueno de Tomás, suministrador de buenos materiales que rulan por la red:



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