Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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jueves, 12 de diciembre de 2019

FESCIMED: Lástima que terminó el festival


Y acabó el domingo la III edición de FESCIMED con aforo rebasado en la última proyección y en la entrega de premios. La última proyección correspondía a la sección “La otra mirada”, es decir, “las que por contenido o programación no han cabido en la sección oficial”, según explicó Carlos Olalla, director del festival. Tuvimos la fortuna de contar con Fernando Cabrerizo Sanz, director de Parece que está muerto.

A la izquierda de la imagen, Fernando Cabrerizo junto a Carlos Olalla.
En siete minutos nos ofrece una mirada particular y personal del “tránsito de la dictadura a la democracia a partir de un hecho…”; una dictadura “que cayó en las calles por el empuje de la sociedad”, según explicó el director de Parece que está muerto, que sí, nos sonsacó alguna sonrisa.

Bajo la palmera se desarrolla en 1986 y nos traslada a la tragedia lorquiana de Bodas de sangre porque un periodista de El Caso se traslada a Nijar para intentar localizar a los auténticos protagonistas de la obra del poeta y dramaturgo granadino. Un pueblo que ya estaba cansado de periodistas fisgones. Y más si eran de El Caso.

También nos traslada en el tiempo, de 1938 a 2018, La partida, que crea un intenso paralelismo entre personajes, escenario y situación en la exhumación de unos “desaparecidos” republicanos en la onubense localidad de El Almendro. El corto también nos alerta de la relevancia que tuvo la situación fronteriza con Portugal esta zona.

 Desde otra perspectiva dramática, en la actualidad de Barcelona y del Mediterráneo, Unburied nos presenta la descarnada tragedia de las miles de personas que intentan cruzar el mar huyendo de las bombas, las guerras, el hambre acuciado por la emergencia climática… Un corto dedicado “a todos los cuerpos negros que llenan los mares del mundo”.




domingo, 8 de diciembre de 2019

De Cicerón a FESCIMED

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”… El destino, o quizá la casualidad, que todo depende de la perspectiva, ha querido que la tercera jornada de FESCIMED coincidiera con la conmemoración del asesinato de Cicerón. Sí, Marco Tulio Cicerón (Tullius Cicero para los ortodoxos latinos), autor de la máxima que encabeza estas líneas y del tratado Sobre la amistad (De amicitia), auténtico quebradero de cabeza para quienes estudiamos latín en ese tiempo que se estudiaba latín. ¡Santo cielo, sita Esperanza!, es que desde la primera línea: “”Quinto Mucius augur multa narrare…” ¿por qué no puso una coma antes de augur si es un vocativo? Con todo, no celebramos el asesinato de Cicerón el 7 de diciembre de 43 a.C., lo conmemoramos.

Esta entradilla sería una buena metáfora para debatir si es más importante el contenido (la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio) o la forma y a partir de ahí, irnos por los cerros de Úbeda. Con todo, la frase de Cicerón bien podría ser el lema de FESCIMED, porque cortometraje a cortometraje, documental a documental o largometraje a largometraje, la esencia última es pelear por la verdad a través de esa herramienta que es la sala oscura.

Olalla, en el centro, con Itoitz Guerrero y Laura Uría.
Ese volvió a ser el eje en la proyección de los cortos del 7 de diciembre. En lo que viene a denominarse “Sección otras miradas” viajamos de los sucesos de Vitoria de 1976 a la Chernobyl soviética diez años después; del acoso a las mujeres (Lo que contamos), a la violenta represión policial (La doctrina de las pelotas asesinas) para desembocar en la dura realidad de los campamentos saharauis, más llevadera gracias al arte (Bubisher: Arte y Lucha).

Laura Uría Arranz, que además de librera es la autora de Lo que contamos, allí estuvo para denunciar, también de palabra, “el acoso normalizado hacia las mujeres”, una circunstancia que padecen…, todas las mujeres. También Itoiz Guerrero Barbarin, director de Bubisher: Arte y Lucha, vino a Madrid desde Donosti para explicarnos que “el arte es un símbolo de lucha” que empuja para lograr “una identidad en los campamentos saharauis”. Itoiz es un bibliotecario activo y activista que arenga en cualquier situación para promocionar el voluntariado allí donde es necesario, por ejemplo entre los saharauis.

Pero también hubo una remesa de cortos en la sección oficial, para no perder la costumbre de votar (rima en asonante). Revivimos el miedo, el dolor, las pesadillas de tantos niños y niñas bajo las bombas, el horror de adolescentes testigos de asesinatos, de hombres torturados, de mujeres violadas…

Con el micro Rafael Rojas, con Luís Cintora. Olalla en el centro.
Aprendimos barbaridades del mundo y ejercitamos la memoria de España hasta agotarnos un poquito el alma. Carlos Olalla, director de FESCIMED, nos presentó Alacant, ciutat en guerra 1936-1939, de Sergi Pitarch como un documental de memoria, pedagogía y educación.  En él descubrimos a ese Alicante objetivo del fascismo español e italiano, permanentemente bombardeado aunque con especial saña el 25 de mayo de 1938, cuando selectivamente las bombas se lanzaron sobre el Mercado Central.

Pero también vivimos la huida de las gentes de la República esperando embarcar en naves que no llegaban. Sólo el Stanbrook con la humanidad del capitán Dickson, arriesgando su vida pudo ayudar a unos pocos. Estampas que nos recuerdan al actual Open Arms o tantos barcos, que saltándose leyes que se saltan las leyes del mar salvan personas de bombas, hambre y represión.

Tras la angustia de Melifluos, de V. Viletta, nos trasladamos a Perú con Totos, memoria de un pueblo olvidado de Luis Cintora, que en la presentación de su documental nos abrió los ojos a una realidad desconocida en Perú. La brutalidad y la represión policial y del ejercito y las dificultades para repararlas. Carlos Olalla, en este contexto se refirió a la necesidad de un “relato” para superar situaciones tan duras y como el teatro y el cine pueden sensibilizar a la población.

Rafael Rojas es un actor que en el cortometraje Malpartida, de Luis Reneo, da vida a un legionario bastante desagradable. Fue el encargado de presentar la obra en la que participa y que no está exenta de humor. Un corto muy redondo que nos traslada a dos guerras, a distintos personajes y épocas en la Sierra madrileña… al sinsentido de las armas.

Reillo con Amparo Climent.
Y sí, no voy a mentir, no asistí al estreno de Los versos del olvido porque tenía ya un poco cansada el alma, pero allí dejé al secretario general de UGT de Madrid, Luis Miguel López Reillo (que mañana tiene acto en el Cementerio Civil para homenajear al Abuelo, Pablo Iglesias) para que hoy me cuente qué le pareció.
Porque hoy, un día y 2.065 años después del asesinato de Cicerón se clausura está III edición (pareado) de FESTIMED, un éxito de público (con derecho a voto). Un éxito de obras. Una iniciativa a consolidar y expandir porque el cine consigue lo que no está escrito.




















sábado, 7 de diciembre de 2019

FESCIMED: Regresa el Cepa, ¿vuelve la censura?

Hay perogrulladas imprescindibles en la actualidad. Tal es, que la emergencia climática es una emergencia inaplazable. Por eso ayer me perdí la primera remesa de cortometrajes de FESTIMED. Como diría mi madre y creo que muchas madres de la época, aunque ahora parezca un lema de última hora: “cuando es que no, es que no”. Quizá ese “es que” hace la frase más castiza al modo “hoy ni cine, ni cina" que hay que pasar por la manifestación. La cuestión es que sí llegué y pude votar en la sección internacional, con cortos de Brasil, Bélgica, Argentina y Francia. Como apuntó Carlos Olalla, director del festival antes de dar paso a las proyecciones, “en otros países se ha llevado con más normalidad que en España el asunto de la memoria y la verdad”. Es el ecuador de FESCIMED y puedes consultar aquí el programa restante, que apunta maneras muy interesantes (pareado)…

De cualquier forma, ayer volvimos a vivir y revivir un trocito muy relevante de nuestra historia reciente gracias al cine documental y a la cinta Regresa el Cepa, dirigida por Víctor Matellano. El documental revela el acoso y la censura militares a que fueron sometidas la película El crimen de Cuenca y su directora, Pilar Miró. Esta película fue la única secuestrada, ya con una democracia que había arrancado teóricamente unos años antes, pero en la que “aunque Franco había muerto, pervivía el franquismo”, tal como mencionó en el coloquio posterior Manuel Rodríguez, secretario de Política Institucional de CCOO de Madrid

El Cepa era José María Grimaldo López, un pastor de la conquense localidad de Tresjuncos que tras vender unas ovejas desapareció y que dio origen a un paradigmático error judicial, que en realidad fue una conspiración. La tortura aplicada por la Guardia Civil a dos anarquistas para inculparles será el eje de la historia terriblemente real y que cobró inusitada actualidad en los días de nuestra Transición. Días también de torturas, un ejército y una Guardia Civil que no se encontraban cómodos en Democracia como vimos el 23 de febrero de 1981.
Amparo Climent, Matellano, Manuel Rodríguez y Guillermo Montesinos.

El personaje de El Cepa fue magistralmente interpretado por Guillermo Montesinos, (impresionante escena final) que se convierte en el hilo conductor del documental dirigido por Víctor Matellano. Montesinos, desprendiendo energía, también participó en el pequeño coloquio tras la proyección.

Trabajo ímprobo 

En ese breve coloquio, moderado por Amparo Climent, presidenta de Arte y Memoria; Matellano explicó que un pilar fundamental de la documentación fue el libro de Emeterio Díez Puertas y Eduard Suárez Alonso, Golpe a la Transición. Además citó esos datos que siempre desconocemos y que muestran el trabajo que hay detrás de una película: estudio de más de setecientos folios sólo del “Caso Miró”, cuarenta entrevistas de las que editaron 24 horas válidas, que se quedaron en cinco horas, que se quedaron en tres horas que se quedaron en el metraje actual, por lo que “faltan muchos detalles del que fue uno de los primeros casos de la Audiencia Nacional”.

Clarificó el director alguno de esos detalles, como “la intencionalidad” del Caso Grimaldos (El Cepa). Explicó que se sabía que este pastor estaba vivo aún cuando se insistió en que fue asesinado, en lo que fue un crimen sin cadáver… De hecho se hablaba “del fantasma del Cepa que visitaba a su hermana o que se renovaba la documentación”. Evidentemente el fantasma era él vivo y coleando y evidentemente se trató de una “conspiración entre la Iglesia, el poder militar, el poder judicial y los terratenientes conservadores”. Otra certeza que tiene Matellano es que se evitó que la película fuera premiada en el Festival de Berlín, donde fue proyectada a pesar de estar prohibida en España.

Manuel Rodríguez, de CCOO de Madrid, describió la complicada situación que vivía España en esos días y que la perspectiva del tiempo nos ayuda a comprender. No olvidó que poco antes del rodaje de El Crimen de Cuenca, fueron asesinados los abogados y sindicalistas de CCOO en el despacho de Atocha 55 y como la Justicia, aún franquista, permitió que escaparan fuera de España dos de los tres asesinos condenados.

Regresión

El que fuera ministro de Cultura, Ricardo de la Cierva, realizó una nefasta intervención como respuesta a una pregunta del PSOE sobre la censura de El crimen de Cuenca. De la Cierva aclaró sin vergüenza que no se estaba cumpliendo la Constitución por parte del Gobierno. Esta situación nos lleva a la actualidad, un tiempo en que, aunque nadie lo confiese, se está incumpliendo la Constitución. A juicio del representante de CCOO, ésta “merece una actualización”. Carlos Ollero, se refirió, por ejemplo a la necesidad de derogar la denominada “Ley Mordaza”.


Montesinos, El Cepa, nos recordó el cariño que vivió durante el rodaje y destacó la importancia de que una placa en el lugar de los hechos reivindica la inocencia de los falsos asesinos. Para el actor, El crimen de Cuenca reivindica a los conquenses y fundamentalmente la verdad. Una historia que es metáfora de la historia de España. Eso sí, finaliza con el reencuentro, el abrazo, el perdón.






viernes, 6 de diciembre de 2019

FESCIMED: emoción y verdad


Nada mejor en estos días de “exaltación constitucionalista”, como dice Jaime Cedrún en este artículo para la ocasión, que intentar conocer la verdad de nuestra España. La verdad reciente y silenciada. Y sin duda, una de las mejoras herramientas para conocer la verdad es la cultura a través del cine. Porque hubo un tiempo cercano que el cine no era simplemente ocio y entretenimiento, sino fundamentalmente cultura. O mejor, Cultura con mayúscula. Esa es la razón de ser, por tercer año consecutivo, de FESCiMED, el Festival Internacional de Cine por la Memoria Democrática, del que podemos disfrutar hasta el próximo 8 de diciembre. El programa, pinchando aquí.

El festival arrancó con fuerza y emoción reconociendo al periodista de la Cadena Ser, Javier del Pino, su labor informativa contra la desmemoria en la sección “Vidas Enterradas” de su programa, “A vivir que son dos días” de la Cadena SER. El premio lleva el nombre de la que fuera gran abogada Lola González, víctima, que no heroína de una Transición que se hizo con luchas y sangre…

Personalmente considero a del Pino quizá el mejor periodista de radio en España. Más allá de su largo recorrido profesional nunca esconde su madrileña procedencia: Usera, tal como hace mi reconocida hermana filósofa. El galardón es una obra llena de alma realizada por la artista multidisciplinar y presidenta de “Arte y Memoria”, Amparo Climent. Fue ella quien realizó la entrega del galardón a del Pino, fundamentalmente porque Cristina Almeida tuvo la genial idea de atravesar Madrid en coche un día previo a puente. Claro…, llegó tarde.

Entrega del galardón a Javier del Pino por Amparo Climent.
La profunda y penetrante voz del director de FESTIMED, el actor Carlos Olalla, dio inicio a un festival que en su primera jornada desbordó emociones y emotividad; pero también verdades argumentadas. 

De un tiempo a esta parte raro es el fin de semana que no voto algo y el festival nos ofrece la oportunidad de continuar ejerciendo la democracia, que a mí no me supone ningún trauma votar; el trauma sería no poder votar. Así pues, tras la entrega del galardón “Lola González” dio comienzo la sección oficial de cortometrajes, con Luchar por Europa (Vicky Calavia), La Nueve (Daniel H. Torrado), Brothers in Syria (Víctor Suárez Ballesteros) y Píldoras por amor (Vicky Calavia). Independientemente del sentido de mi voto, como muestra, aquí os dejo el trailer de La Nueve.

Exilio

Una vez ejercido el derecho al voto del público se proyectó la primera parte de un documental imprescindible, Exilio, cuyo “alma mater” es Pedro Carvajal, que allí anduvo en su silla de ruedas. Carvajal participó como pudo, pues le asaltaba la emoción, en un intenso dialogo posterior en el que también aportaron interesante y necesaria información para la formación Jaime Ruiz, presidente de AMESDE; Fernando Martínez López, historiador y exdirector general de Memoria y Ernesto Casanova, presidente del Ateneo Español de Méjico.

Sin ánimo de convertir esto en una interminable crónica, sí resaltaría las palabras de Jaime Ruiz referidas al “enorme hueco, vacío, despilfarro de talento que tuvo para el país” el exilio republicano. Recordó como ejemplo que sólo a Méjico llegaron quinientos médicos españoles, lo que supuso, en boca de Ernesto Casanova, el 10 por ciento de todos los médicos que tenía el país hermano.

El documental de Pedro Carvajal muestra el exilio que España padeció por todo el mundo y por todo el mundo donde hubo exilio está rodado, salvo Argentina, pues coincidió con la época del “corralito”, y fue complicado trabajar in situ allí. El director recordó  de los protagonistas entrevistados “esa dignidad, esa entrega en todos” y, al igual que Casanova, no ahorró en elogios al presidente mejicano Lázaro Cárdenas, que si por él hubiera sido, se habría llevado a Méjico a todo el exilio.

El festival de cine es el complemento perfecto para despedir este 2019, en el que se han conmemorado el exilio republicano y en ello se sigue con excelentes exposiciones. Un asunto que abordó Fernando Martínez, que dejó clara su faceta agitadora para que se conozca a ese “gran desconocido” que es el exilio. 

Desde la izquierda, Carvajal, Martinez, Ruiz y Casanova en el coloquio.
Pero Martínez fue más allá porque el objetivo también es “realizar reparaciones a los exiliados y sus descencientes”, así como enaltecer “los valores y virtudes del exilio republicano, que es la esencia de nuestra democracia. Esas virtudes republicanas son el cordón umbilical que une a los actuales demócratas con el exilio”. Además, el historiador quiso destacar que entre los 500.000 exiliados había muchísimas mujeres mayores, jóvenes y niñas; y que no sólo fue un exilio de grandes personalidades, sino de personas de “a pie” que tuvieron que salir de España por defender la democracia y la República. Gentes que supieron mantener la dignidad.

Tres fechas importantes

Reveló Fernández también que a partir de 2020 habrá tres fechas importantes para conmemorar: una conmemorará a las víctimas del franquismo, otra a las víctimas del exilio y la tercera, ya existente el 5 de mayo, conmemora a las víctimas de las deportaciones.

Quizá la intervención más entrañable y repleta de anécdotas fue la de Ernesto Casanova, nieto de “cuatro abuelitos refugiados, sin ser famosos” que viajaron en el Sinaia. Rememoró precisamente lo que le contaron sobre la “calidez” de Méjico desde el desembarco, aquel primer día en Veracruz. 


Hoy el asunto continúa con cortos españoles y con la sección oficial internacional y, claro, la proyección de Regresa el Cepa, con un posterior coloquio y la presencia de Unai Sordo, Guillermo Montesinos, José Manuel Cervino, y Gonzalo Miró.



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lunes, 24 de junio de 2019

Serás hombre..., de Isabel de Ocampo


Cuando se encendió la luz de la Sala Berlanga el pasado sábado, ella estaba…, digamos algo molesta, porque la copia que se proyectó tuvo algunos fallos mínimos. El asunto no fue tan grave ni aunque hubiera estado allí Boyero en plan tiquismiquis. Y es que este documental te atrapa fundamentalmente desde su alma. Ella, concluidos los aplausos del venerable, dio la indicación de quitar el aire acondicionado de la sala porque estaba helada. Mis pezones de hombre, como escarpias en ese instante, así lo atestiguaban. Ella es Isabel de Ocampo y mis pezones sirven de percha para dar unas pinceladas sobre su último documental, Serás hombre.

Y es que, efectivamente, hasta el sentido de los pezones masculinos aparece en esta obra repleta de ritmo, experiencias, opiniones y conceptos. La masculinidad es el tronco de Serás hombre, tronco del que surgen ramas y raíces como la violencia machista, la prostitución, los proxenetas, el arrepentimiento, la publicidad, la educación, la paternidad, la pornografía…, con testimonios elocuentes de proxenetas, hijos de puteros, sexólogos o el propio José Luis Rodríguez Zapatero, bajo cuyo gobierno se aprobó la ley integral contra la violencia de género.

En estos días de progreso judicial en el caso de La Manada; en estos días en que las reconquistas de Vox incluyen intentar acabar con los progresos que el feminismo viene haciendo de forma irreversible, se hace especialmente importante ver, digerir, este documental.

Más allá de postureos, en mi opinión, con el machismo ocurre como con la desigualdad social. Del mismo modo que cada día los pobres son más y más pobres y los ricos son menos, pero más ricos; los hombres machistas cada vez son menos, pero más machistas. Con un peligro a futuro: la ausencia de una educación, de una enseñanza transversal desde la infancia, con asignaturas cívicas, que terminen de derrotar el patriarcado y esos miles de micromachismos que anidan en nuestros cerebros.

Momento inicio de coloquio. Con frío.
En ese peligro hay que incluir el acceso a un solo click de la pornografía, que está aumentando desde los 10 años por la irresponsabilidadde los adultos. Niños que terminan “aprehendiendo” lo que cualquiera puede consumir gratuitamente desde su teléfono u ordenador. Una pornografía basada fundamentalmente en la humillación y sometimiento a las mujeres. Con diez años no se discierne entre fantasía y realidad sexual. Con diez años estamos alimentando “manadas”.

Cada una de las ramas y las raíces de Serás hombre da pie a la reflexión, al debate y la discusión. Es decir al progreso. Por ello recomiendo verlo, pero…, ocurre con los documentales como con los cortometrajes, la dificultad de que nos terminen llegando. En este caso recomiendo a institutos, colegios, centros culturales y sociales que lo proyecten, se piense sobre lo visto y se dialogue “a calzón quitao”.

Eso sí. Recomiendo que esos coloquios estén dirigidos y que las intervenciones del público sean breves y contundentes, aun siendo psicólogos, argentinos o no quienes opinen.

Han pasado más de seis años desde que entrevisté a Isabel de Ocampo para Madrid Sindical y mi poco regada Vida desde el lago. Creo que después de haber superado un cáncer y “una ristra de obstáculos”, Isabel sonríe aún mejor.



domingo, 11 de noviembre de 2018

"Cold War"; un amor loco, no imposible

Cold War me ha traído de vuelta a esta vida desde el lago después de disfrutar del dolor, la estética y la locura que transmite esta película, y que en España ya hemos visto 170.000 personas. En EEUU, no la estrenan hasta diciembre, por si hay algún estadounidense que se la quiere llevar vista.


No ha sido a propósito escribir porque hoy sea esa extraña conmemoración del centenario de la independencia de Polonia, país de origen de nuestros personajes principales: Zula (Joanne Kulig) y Wiktor (Tomasz Kot). Polonia es un país que ha sufrido muchas invasiones y guerras, lo que seguro ha servido para que exista una importante tradición musical patriótica (dejemos palabras que asustan, como nacionalismo) y, quizá, también por ello, romanticismo musical con Chopin como máximo exponente, como escuchamos en la propia película.

Un romanticismo que nos emociona, que nos revuelve los sentimientos. 

Un romanticismo musical que en Cold War está abanderado por el tema Dwa Seoduszka, czetery oczy (dos corazones, cuatro ojos). Un tema versionado en la propia cinta en varias ocasiones y que alcanza la perfección: música, actriz, cámara, en la interpretación parisina de Zula, en un local de jazz

¿Alguien no se puede enamorar locamente de Zula? Supongo que y viceversa con Wiktor. Y es que el asunto de la peli es un amor loco, insano, no un amor imposible; en medio de un mundo loco, dividido. Medio estalinista, medio capitalista, en una Europa fría y desangelada con una interesada espada de Damocles pendiendo sobre las cabezas del planeta.

Zula es una mezcla de descarada e inestable Marilyn Monroe con trágica historia de Edith Piaf.

Cold War es, entonces, sentimiento, emoción y locura. Por tanto, música. Desde Chopin, al rock, pasando por imprescindible jazz o fusiones y finalizando con una metáfora de alegre y patético aperturismo.

Es Cold War es tragedia personal en un mundo cuyos lideres quieren usar tradiciones, mitos, leyendas…, música, para dar golpes de estado. Como sigue ocurriendo con estos populismos nacionalistas que no respetan las tradiciones, sino que las roban.

No es la historia de Zula y Wiktor la historia de Romeo y Julieta. Es la historia de esa locura que sólo a los seres humanos puede resultar atractiva.

Como curiosidad, una artista polaca, Magda Umer, con cierto parecido a Joana Kulig, ya interpretaba el tema en los sesenta.

Título original: Zimna wojna.
Año: 2018.
Duración: 88 min.
País: Polonia.
Dirección: Pawel Pawlikowski.
Guion: Pawel Pawlikowski, Janusz Glowacki.
Fotografía: Lukasz Zal (B&W).
Reparto: Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski.


domingo, 4 de marzo de 2018

El hilo invisible (Phantom Thread) y el Museo Balenciaga

El pasado verano tuve la fortuna de visitar el Museo Balenciaga en su guipuzcoana localidad natal, Getaria, pequeña localidad cuna de marinos como Juan Sebastian Elcano. El Museo, que es impresionante, nos acerca a la figura del modista, y yo, que desconocía todo del diseñador, quedé bastante sorprendido por cómo desarrolló su carrera y los variopintos personajes con que alternó. Todo ello, envuelto en un importante halo de personaje misterioso. La visita al Museo de Cristobal Balenciaga también me animó a empezar a ver los asuntos del diseño con otros ojos. Todo ello me animó a ver El hilo invisible (Phantom Thread), con seis nominaciones a los Óscar.

Pensé que la peli iba a ser otra cosa, que tampoco me llegó muy adentro la verdad. Pensé que iba a ver la historia de un creador de los años 50 en Londres. Y aunque la historia se desarrolla en ese tiempo y lugar, el asunto se centra en una enfermiza y febril (nunca mejor dicho) historia de amor entre Reynolds Woodcock, el maduro y obsesivo modista y su musa y esposa, Alma (así a secas).

Después leí que Daniel Day Lewis, el actor que interpreta a Woodcock y está nominado a mejor actor, ha dejado la profesión, y es la cuarta vez, porque se ha metido demasiado en el papel. Debe ser que se mete en vena el método Stanislavsky y claro termina hecho unos zorros. De estas retiradas de actores y toreros no hay que fiarse mucho, que siempre terminan reapareciendo. Daniel Lay, personalmente, me recuerda en esta cinta al Jeremy Irons de la Lolita de 1997 y puede que algún paralelismo tengan los personajes.

Lo que no tenía claro es si Woodcock había existido realmente y es cuando me enteré que precisamente el director, Paul Thomas Anderson, se había inspirado en Cristobal Balenciaga. Al menos eso iba diciendo en entrevistas. A pesar de ello, me encontré un artículo en Vanity Fair asegurando que el auténtico inspirador de la película era un tal Hardy Amies, que era quien vestía a la reina Isabel II. Lo que no me cuadra a mí es que este hombre era muy sociable y fiestero y Woodcock es un tipo muy casero.

Puestos, sí puede tener más cercanía a Balenciaga, que solo concedió una entrevista en su vida, por tener una vida misteriosa… Incluso en alguna biografía no oficial de Cristobal Balenciaga se narra su reconocida homosexualidad con Wladzio d´Átainville, un aristócrata polaco que fue su inspiración durante años; algo similar, aunque en heterosexual y en muy loco con los protagonistas de El hilo invisible.

Coco Chanel diría de Balenciaga que era el único modista que además era un costurero en el estricto sentido de la palabra, algo que también traslada Woodcock. Por cierto, si partimos y traducimos el apellido de este hombre nos sale un concepto que quizá hasta está relacionado con el personaje: Wood, madera; cock, verga.   

Dicho esto recomiendo encarecidamente visitar el Museo Balenciaga, en Getaria, una preciosa localidad en la que no se pasa hambre ni sed.

Dirección: Paul Thomas Anderson.
Guión: Paul Thomas Anderson.
Reparto: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram.
País: EE.UU.







lunes, 26 de febrero de 2018

La forma del agua (The shape of water)

Y ahora tocan los Óscar. Trece nominaciones lleva la película de Guillermo del Toro, por lo que se hace casi indispensable, a quien no la haya visto, que aproveche este miércoles el día del espectador y la espectadora. Claro. ¿Es una peli de amor? Sí. Bueno, es un cuento de amor y más. Es amor como puede ser el clásico Bella y Bestia con algunos personajes malvados y otros entrañables. Personajes que nos revelan un trasfondo social en el contexto histórico de la guerra fría. 

Y es que nos encontramos con una protagonista que es muda; con su mejor amiga, negra. Ambas son limpiadoras en un laboratorio gubernamental, pero medio secreto. O sea, que al ser mujeres y limpiadoras son extremadamente invisibles para señores científicos inteligentísimos -que normalmente se mean fuera del urinario- y para militares de alta graduación, que no las ven aunque se tropiecen con ellas. 

Pero además, puestos a dar relevancia a las minorías, otro personaje fundamental es un maduro gay que, evidentemente, en los años sesenta estadounidenses vive sin salir del armario. La otra minoría - muy minoritaria- representada en la peli es el protagonista, un monstruo anfibio que tiene su profunda historia de amor con la limpiadora Elisa Esposito (Sally Hawkins).

Otros dos personajes completan el plantel: el malísimo Richard Strickland (Michael Shannon), un tipo con código de fidelidad a los generales y otro con código de lealtad a su conciencia, el doctor Robert Hoffstetler (Michael Stuhlbarg).

Quizá coincidan los seis personajes en el sentimiento de soledad, que a unos empuja a la violencia, a otros a la amistad, a otros al amor

La soledad y el amor; la violencia en ese escenario de guerra fría en una ciudad como Baltimore, con un ambiente social que nada tiene que ver con los triunfadores neoyorquinos de Mad men. Y además, el agua. Ese elemento creador junto al fuego y al aire, que toma la forma del recipiente en que se encuentre. El agua que nos traslada al útero materno. El agua en que vive feliz el monstruo y que tanta calidez provoca en la limpiadora, también porque siendo bebé fue recogida del río, como una pequeña Moisés. 

Me temo que se me está yendo la pinza, así que doy por concluidas estas líneas, sin obviar que alguien ha denunciado plagio al guión de Guillermo del Toro. No sabemos en qué quedará el asunto, pero la peli mola. Sí me ha recordado una escena a la primera de Torrente, cuando el policía repulsivo se lava las manos antes de mear y no después. Y el asunto lleva explicación filosófica…

Además, que no se me olvide recordársela a mi amiga Rosa y su cuadrilla. Mujeres invisibles que trabajan invisibles en pasillos, oficinas y servicios en que grandes pensadores no son capaces de mear dentro.

País: Estados Unidos.
Dirección: Guillermo del Toro.
Guión: Guillermo del Toro, Vanessa Taylor.
Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer, Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg, Lauren Lee Smith, David Hewlett, Nick Searcy, Morgan Kelly, Dru Viergever, Maxine Grossman, Amanda Smith, Cyndy Day, Dave Reachill.

domingo, 18 de febrero de 2018

"The party", una imprescindible comedia con alma de tragedia

Sally Poter es la directora de esta deliciosa comedia que desborda humor negro en una cinta rodada en blanco y negro, con una puesta en escena muy teatral. Una comedia muy seria, como debe ser, que nos lleva a la carcajada, sobre todo a los más o menos rojos con sentido del humor, capaces de encajar la autocrítica. 

La cosa comienza con una pequeña fiesta (party) para celebrar que Janet (Kristin Scott Thomas), bandera de la sanidad pública británica, ha sido nombrada ministra tras muchos años dándolo todo al partido (party).

La amistad tejida con el tiempo entre cuatro mujeres, tres hombres y algún que otro mensaje telefónico sufre un trepidante viaje de poco más de una hora de tiempo real.

En ese tiempo, Sally Potter, con su dirección y su guión medido a golpe de hachazos, pasa revista a un buen listado de asuntos gracias a unos personajes a los que les estallan las contradicciones a pesar de sus principios de izquierdas, progresistas (“¿por qué hago esto si yo no soy así?”). Las religiones de siempre, las de ahora, el ateísmo, el mundo coach buenrollista y su insistencia con las bondades del cambio; la vida, el miedo a la muerte; el feminismo; el amor y el sexo y las relaciones de pareja; lo público y lo privado; el diálogo frente a la violencia; el poder del dinero; el parlamentarismo y la acción directa en una democracia que se cae a trozos, también por la corrupción…  

Y es que una cosa es la teoría y otra “la vida real”. Puede concluirse que la mejor mirada la del cinismo, interpretada por Patricia Clarkson a través de su personaje April.

Una imprescindible y redonda comedia impregnada de tragedia que se mueve, además, al son de una música que se convierte en el octavo personaje. Interpretaciones redondas que invitan a ver la versión original, con todo el respeto para actrices y actores de doblaje. 

Y aunque os parezca mentira, no he hecho ni un poquito de spoiler, que dice ahora la modernidad pudiendo decir no he reventado la película contado el final.

País: Reino Unido.
Dirección: Sally Potter.
Guion: Sally Potter.

Reparto: Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Cherry Jones, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Kristin Scott Thomas, Timothy Spall.



sábado, 3 de febrero de 2018

Verano (Estiu) 1993

Dicen de ella que es “cine de autor”, en este caso de autora, que está dirigida por una mujer, Carla Simón, y sólo una mujer podría haber creado esta obra. Se trata de la historia de la propia Simón en un momento de inflexión. Es el primer verano de su vida con su nueva familia adoptiva tras la muerte de su madre. Un verano en la Cataluña rural el año después de las Olimpiadas de Barcelona, como nos recuerda una camiseta de Cobi.

Sin duda es una peli con mirada de mujer, y de niña. Es la relación de la huérfana Frida (Laia Artigas) en su nuevo entorno, con su nueva hermana, Anna (Paula Robles); su nuevo padre, Esteve (David Verdaguer) y, fundamentalmente con su nueva madre, Marga (Bruna Cusí), con una complicidad que incluye celos, amor y odio. 

Es el pequeño proceso de búsqueda del nuevo amor familiar, con rechazo, rebeldía y crueldad infantil. Con miedo miedos a la soledad, a la oscuridad, a lo desconocido, a la sangre. Esa sangre que a principios de los noventa, podía portar la muerte, cualquiera sabía…

Un verano que pasa lento pero que revienta de la única manera que podía ser.

Prácticamente todo el mundo debuta en esta película y se ha encontrado con la merecida nominación a la mejor película en los Goya de este año y también, claro, a la mejor dirección novel y al mejor guión y a la mejor actriz revelación y…, unas cuantas más.


País: España.
Directora: Carla Simón.
Guion: Carla Simón.
Reparto: Laia Artigas, Bruna Cusí, David Verdaguer, Paula Robles, Paula Blanco, Etna Campillo, Jordi Figueras, Dolores Fortis, Titón Frauca, Cristina Matas, Berta Pipó, Quimet Pla, Fermí Reixach, Isabel Rocatti, Montse Sanz, Tere Solà, Josep Torrent.







Handia

La historia empieza en un caserío guipuzcoano y un chaval al que reclutan para la primera guerra carlista, una guerra que no debemos olvidar y que a veces parece que no ha finalizado. En la más profunda tradición rural, yo creo que como en todas las ruralidades mundiales, el padre (pater familias en la antigua Roma) elige cuál de los mozos machos va al frente y cuál se queda a trabajar en el caserío.

A la vuelta de la guerra, el hermano que se quedó en el caserío ha crecido mucho, mucho, pero mucho. Que no es que de un estirón, no. Es que se ha convertido en un gigante. La peli, que pude ver en octubre, durante la sequía de este lago, es magnífica y basada en hechos reales. En el Festival de San Sebastián logró el Premio Especial del Jurado y resulta que a los Goya va con ¡13 nominaciones! Y es que Aitor Arregi y Jon Garaño (sí, los de Loreak) han firmado una cinta extremadamente cuidada en cada detalle.

Es recomendable verla en euskera, porque aunque resulte paradójico, algunos detalles (como el viaje a Madrid) resultan más redondos con las dos lenguas. Y oigan, esa riqueza que tiene la península ibérica con sus lenguas.

En Handia hay muchos elementos contrapuestos: pobreza, fortuna; tradición, modernidad; el mundo rural del caserío y el urbano de Madrid, Bilbao, Londres…; pero también el amor-odio de relaciones fraternales y freudianas paternas.

No sé en otros lugares, pero en Madrid, aún se proyecta en alguna sala, quizá tras los Goya sufra la alegría de las reposiciones.


País: España.
Dirección: Jon Garaño, Aitor Arregi.
Guion: José Mari Goenaga.
Reparto: Joseba Usabiaga, Eneko Sagardoy, Ramón Agirre, Iñigo Aranburu, Aia Kruse, Iñigo Azpitarte.