Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 4 de septiembre de 2013

El tránsito onírico de Ángel Campos


Esos sueños..., han reposado en el suelo.
La transición, el tránsito al otoño, al nuevo curso, nos sorprende con una nueva exposición de Ángel Campos, a su Tránsito Onírico. De Ángel ya hablé en alguna ocasión, aquí lo puedes ver.


Diecisiete obras, grandes obras, realizadas en el último año y que podemos disfrutar durante el próximo mes, desde el próximo viernes, día 6 a las ocho de la tarde, en la Sala 1001 Atmosphera, en la calle General Pardiñas, 50, de Madrid.

En julio se han cumplido veinte años de la primera exposición de Campos. Desde entonces ya ha expuesto quince veces. Sus obras, siempre impactantes, han pasado por Arco, traspasado fronteras, se encuentran en importantes colecciones.

No vengo con esta entrada a descubrir su nueva colección, sino a comentar la alegre tensión que conllevan los preparativos, la preparación, la puesta en escena. Campos, padre de sus diecisiete criaturas, ha esperado su llegada a la sala, ha participado en el cuidadoso momento de desembalar. Intentando buscar una composición armónica, esos cuadros repletos de vida, de tensión, de alegría, drama, tragedia… Esos sueños frontera de nuestro acontecer han reposado en el suelo como buscando encajar entre ellos parar terminar siendo un solo ser, luego treparon a las paredes buscando la mejor luz. Esa luz que hará que los colores exploten en nuestras retinas.

Campos, con sus grandes obras, preparadas.
Y en ese contexto de creación, el próximo día 13, sin supersticiones, Laura Corsini, o sea, Biombo 13 (que puedes ver pinchando aquí) presentará los nuevos diseños de sus camisas.

Tiempos de transición, de preparativos, de sueños…, que no son otra cosa que sueños…, “que toda la vida es sueño / y los sueños, sueños son”, que decía del calderoniano Segismundo.


martes, 13 de octubre de 2009

De Ángel Campos, pintor, a Maradona

Hace más de veinte años que conocí al autor de la exposición que hasta el 15 de octubre puede verse en la galería de arte SAOBA, en el 69 de la madrileña calle de Hermosilla. Desde el primer, o los primeros momentos, me pareció un tipo simpático, listo e inteligente; táctico y estratega. No sabemos a dónde habría llegado si se se hubiera podido dedicar a su más profunda vocación: el fútbol. Entretanto; entre los buenos momentos y los desgarradores manotazos que da la vida; de tiempo en tiempo, da rienda suelta a otra vocación: la pintura.

Y sus pinturas, en esta ocasión grandes murales, son como la vida misma, donde conviven las contradicciones del color más llamativo con esencia de Kandinsky, y los trazos negros y trágicos. El conjunto es una obra contundente, cuando no inquietante y llamativa, sin la más mínima concesión a los espacios vacios, haciendo del horror vacuii un leit motiv.

Hará un par de lustros que nuestro protagonista no exponía, que llegó a hacerlo en Lisboa, y quizá tres que descubrió la pintura. Un tiempo en que el tipo simpático se convirtió en amigo y, desde mi perspectiva, en hermano, hermano mayor que hacía y deshacía, que invitaba al baloncesto, o al fútbol. No se me olvidará que la última vez que compartimos asiento en el Bernabeu, allá por el 97 o el 98, me dio la bronca porque iba yo con una americana (chaqueta, no mujer): "¡Cómo se te ocurre ir al fútbol con chaqueta!" y yo iba con chaqueta porque hacía fresco y venía o iba a algún sitio en el que era mejor ir con chaqueta. Hace ya bastante que la sensación es la de que el hermano marchó a un país lejano y aparece, o aparezco, de tarde en tarde, con alguna llamada telefónica: "¿qué tal? / Bien/ ¿y tú?/ Bien"

Modestamente pienso que el caos ordenado de la pintura de Ángel mantiene la hiperactividad de su autor: "¿es que no puedes andar y mascar chicle a la vez?", me espetaba cuando endosaba algún marrón al que era casi imposible negarse (a algunos sí me negué). No sé si es virtud o defecto, pero todo el mundo estará de acuerdo en que este hombre, encerrado una hora con un movil era capaz de montar una revolución armada (quizá ahora también).

Y mientras escribo estas líneas añoro esas largas peroratas de capitán tan o abuelo cebolleta. Tanto, que cuando me he querido dar cuenta levaba 25 folios que lógicamente he tirado porque nada tenían que ver con Ángel Campos, pintor. Un tipo listo e inteligente; táctico y estratega. Un centrocampista de la vida, capaz de meter un gol con la mano pero con todo el arte del mundo.

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jueves, 1 de octubre de 2009

El secreto de Yolanda Ruano

Cada seís veces me cruzo con ella (o sea, cada dos por tres). Mi afición (quizá obsesión) al pilates me llevó hace unos meses a preguntarle por su postura. Porque Yolanda andaba algo cargada de hombros, pero al tiempo, no me cuadraba que su nuca tuviera cierto estiramiento de ballet clásico (también podía ser genético).


No era genético. Yolanda guarda en su postura clases de ballet de otros tiempos. Y Yolanda se creció. Su nuca apuntó al cielo mientras sus hombros descendían. Y coincidiendo con el estiramiento reventó su arte, porque es innegable que Yolanda es una artista que necesita crear para respirar, para crecerse, para vivir, no digo yo feliz, pero sí con alegría. Y que esos colores rojos que tanto ama se proyectaran a través de sus manos.

Aunque parece que son estos malos tiempos para la lírica, Yolanda, que asegura hacer las cosas cuando las tiene claras, acaba de exponer una magnífica obra (Series y Fragmentos) en la Galería EME 04, una obra en la que el espíritu ceramista de Yolanda está presente, al igual que está presente el otoño que nos atrapa con sus colores y sensaciones. Yolanda le da gran importancia a las series, como mínimo hace dos obras con el mismo leit motiv, porque le gusta investigar los materiales. Y ese afán por la investigación hace que guarde el mejor de sus secretos.

Con una mirada entre canalla e inocente se niega a explicar cuál es el material que utiliza como soporte. Y tanto guarda el secreto que, con las pocas pistas que da, la conclusión a la que llego es que posiblemente sea piel humana…

Pero no parece la Ruano una asesina en serie de película de terror. Aunque, no sé. Es tan elocuente cuando explica su amor hacia el cuadro que le sirvió de inspiración para toda esta serie…, habla de él con una mezcla de amor y odio. Como se puede hablar de un amigo, o de un amante. Esa obra, una especie de dios creador del resto de la exposición, miraba a los transeúntes y paseantes de la calle Fernández de la Hoz, desde la cristalera de la galería EME 04. Y Yolanda posaba orgullosa ante su obra.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Lavapiés en los ojos de Carmen Barrios / El tiempo que vuela

Sabrá disculparme Bruno Estrada, pero el titular quedaba mejor si sólo me refería a Carmen, fotera, periodista y ahora haciendo pinitos poéticos. A Carmen la conocí hace cosa de más de 20 años, cuando en las cámaras fotográficas había películas, y negativos, y tal y tal. A mí me encatantaban las fotografías que hacía Carmen en blanco y negro. Me encantaban los retratos que hacía a los entrevistados, que, sin duda, a veces decían más que los textos. Y me encantaban sus instantaneas de la vida.

Con la llegada del mundo digital a nuestras vidas, Carmen se ha reciclado, no sin esfuerzo, y me encuentro con unas fotografías impactantes, que van directamente a los sentidos, en las que la luz se dispersa cuando tiene que suavizar la imagen y produce duros contraste cuando el motivo lo requiere. Carmen se ha lanzado a un formato enorme para mostrarnos Lavapies, y con su objetivo ha jugado con la luz que ofrece este variopinto barrio.

En la calle Calatrava 16 se puede ver hasta el 1 de octubre, la exposición "Lavapies Calles Interiores", en la Asociación Cultural Yemaza. La muestra es conjunta, que comparten espacio las fotografias de Carmen Barrios con las de Bruno Estrada (cada uno en una foto). Resulta que estaban retratando el mismo barrio sin saberlo. Y claro, mejor juntos que no revueltos.

La obra de Bruno, también viejo colega, es diferente. Utiliza un formato más pequeño, donde la vida de Lavapies transcurre de un modo, si acaso, más cotidiano.

La inauguración tuvo además sorpresas personales. Que allí me encontré a Mavi, bueno así la llamaba hace cosa de dieciocho años. Mavi dibuja que maravilla. Mientras escribo tengo un dibujo que me regaló colgado en la pared de la derecha. Es carboncillo sobre cartón y representa lo que para ella eran los periodistas, al menos en la época en que se utilizaban máquinas de escribir. De la frente, como si fuera un tercer ojo surge una luz, a través de una mirilla, que ilumina el teclado. Luego, cuando me acueste veré colgados otros tres cuadros de Maravillas. Pero eso ya es otra historia.

Y hubo más sorpresas personales. Por allí desfilaron disciplinadamente Berta Cao, Jesús Montero, Ángel Cruz…, que por un momento aquello parecía la Trini, la que fuera sede del PCE, no la ministra de Sanidad. También anduvo Pura y, como no, Jesús de Miguel, maestro fotero de quien tanto aprendió Carmen, según explicaba ésta por doquier.

Cuando llegué a casa, rebusqué y encontré una caja con un porrón de Mundo Obrero semanal de fines de los 80, principios de los 90 (caída de muro incluida), los metí en una maleta y se los lleve a mi amiga María, que se dedica a encuadernar, entre otras miles de actividades. Diseña y maqueta, pero no como Maravillas, que el tipómetro ya está en los museos. No hay prisa María. No hay prisa.


viernes, 27 de marzo de 2009

Presas de Franco / Invasión en Madrid

Cuerpos de mujeres, de ancianas, de bebés, cuerpos hacinados en la oscuridad. Calor sofocante y frío insoportable. Enfermedad, tiña, piojos, sarna, hambre. Y vértigo, impotencia, miedo, terror a las sacas del amanecer. A ser fusilada. A que fusilaran a tu compañera, a tu camarada. A tu amiga. Un escalofrío recorre el cuerpo y el alma de cualquier ser humano que pretenda imaginar lo que fueron las cárceles de mujeres durante el franquismo, especialmente recién terminada la guerra civil.


Hace un par de semanas mencionaba la exposición Presas de Franco, hoy recomiendo que se vea. Se puede visitar hasta el 9 de mayo en el Cuartel del Conde Duque. Martes y Sábados: 10.00 a 21.00 horas. Domingos y festivos: 11.00 a 14.30 horas. Entrada gratuita. Recomendaría también la lectura o relectura de La voz dormida, de Dulce Chacón; y Trece rosas rojas, de Carlos Fonseca, antes de la visita. Porque ayuda a contextualizar.


Y quien reniegue de Madrid miente. Que, a pesar de todo sigue siendo la ciudad de las sorpresas. Hoy, andaba por el Paseo del Prado y he asistido a una invasión de bicicletas. Bueno de bicicletas con ciclistas que se han adueñado de la calzada, para desgracia de algún coche (con conductor o conductora) abusador.

jueves, 12 de marzo de 2009

Democracia herida en Madrid / La Tama / Noé

En la Comunidad de Madrid la democracia está herida. Todo comenzó con el tamayazo, la fórmula que Esperanza Aguirre utilizó para detentar el poder. Quizá, lo más grave, sea que los madrileños no somos conscientes de la grave crisis institucional y política, más allá de la económica y financiera, que tenemos encima. El PP en la Asamblea de Madrid se ha cargado la comisión de investigación de los espías pagados con dinero público. En Móstoles el alcalde del PP, Esteban Parro, sin más argumentos, asegura en el pleno municipal que votará en contra de todo aquello que presente la portavoz socialista, Paz Martín. Las dimisiones de alcaldes del PP se suceden por corrupción. En la Comunidad de Madrid, la democracia está herida.

Hay muchas pequeñas cosas de las que nuestro egoismo evita que nos ocupemos. El oscuro mundo de la tutela de menores es un gran desconocido para la ciudadanía. Es uno de esos asuntos que está mejor escondido. Una de las cosas que se puede hacer durante estos días es pasarse por el XI Festival de cortometrajes de la Comunidad de Madrid. En este espacio han proyectado La Tama, un cortometraje de Martín Costa, protagonizado por Rocío Monteagudo (en la fotgrafía), que en absoluto deja indiferente. La Tama es una chica de barrio, conflictiva, que hace que nos planteemos la delincuencia infantil y juvenil, su prevención, o el camino sencillo del viaje sin retorno de la exclusión. La privatización de los servicios sociales también ha llegado a los centros para menores. Es decir, también son un negocio, lógicamente, en busca de beneficios económicos, no sociales.
El cortometraje es muy recomendable. Narra con sencillez un asunto complicado en 20 minutos con una gran interpretación de todo el equipo, empezando por la joven Rocío Monteagudo. Mañana viernes hay una proyección en la Iglesia de los líos, en San Carlos Borromeo, a las 19:30.

Y otra cosa que se puede hacer es visitar la exposición Presas de Franco, en el Cuartel del Conde Duque. Yo hoy lo he hecho con mi ex señora monitora de pilates, mi primera señora monitora de pilates. Noelia, Noé (a mí me mola con acento) o, puestos a ahorrar, N. Noé se encargó durante casi dos años de hacerme ver que, por ejemplo, la espalda es una parte del cuerpo, aunque no nos la veamos. Noé, emperatriz de Lavapies, es menuda. Flexible como la goma, baila, canta, hace yoga del duro, es verdulera ecológica, feminista y transmite sosiego porque, en general, vive haciendo las cosas que le molan. Dudo incluso que lea estas líneas porque no es muy de ordenadores y tal. Yo creo que tiene un montón de amigos y amigas de los de carne y hueso, nada virtuales. Noé, de repente decide que se va a pasar un par de semanas a Palestina con una amiga, como que se va pasar la Nochevieja a Turquía en plan pasión turca, como que se va a pasar las navidades a un pueblo de La Mancha a comer polvorones, aunque creo que su verdadera pasión son las torrijas. Babea por las torrijas y, en mala época entramos.
A Noé la he fotografiado con el fondo de una imagen de la cárcel de mujeres de Ventas. Ella es todo lo contrario, la libertad.