Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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jueves, 9 de febrero de 2017

Dos años traficando con 50 besos


Virginia Casilda, diseñadora del libro y los carteles
La idea me había merodeado por la cabeza durante algún tiempo, pero fue en estos días de hace dos años cuando empezó a tomar forma. Concretamente el Día de San Valentín, la misma fecha prevista para el estreno en cine de Cincuenta sombras de Grey. Dos años después, el 10 de febrero estrenan la segunda parte, 50 sombras más oscuras, y el destino ha querido que ese mismo día marche con Daniel Sánchez a Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, para llevar allí mi libro y el disco que de él ha realizado Dani.

Meses más tarde, los 50 besos abandonaban su forma cibernética para pasar al papel y el 22 de septiembre veían solemnemente la luz en Madrid, apadrinados por Felipe Serrano, Javier López y Javier Juárez y el saxo de Lorenzo Azcona. En el castizo Embajadores, en el Centro Abogados de Atocha, con un centenar largo de amistades como testigos.

Desde ese momento, los 50 besos empezaron a tomar vida propia. Viajaron a Bilbao para ser presentados por Agurtzane Estrada y Unai Sordo en el café Iruña; luego vino la entrevista con Ely del Valle en Onda Madrid, gestionada por Sergio Rodríguez. Y…, en pocas semanas presentaciones en librerías: Muga en Vallecas con Paz Martín, vecina del barrio en su época de diputada regional, y La Sombra, con Paula Guisande, directora de la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo.

En ese momento ya estaba Daniel Sánchez preparando su disco y comenzó a cantar algunos besos. Algo que hizo también en Fuenlabrada, el día en que apadrinó la historia José Quintana, que en su día fue el alcalde más votado de España y actualmente es diputado regional.

También hubo besos cantados en la Sala Trece Rosas en un emotivo acto matinal organizado por la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO de Madrid.

Sin darme cuenta han transcurrido dos años y marcho a celebrarlo a Alcázar de San Juan, tierra de quijotes y dulcineas, en plena Mancha manchega donde hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino.



Aquí Dani Sánchez en acción el día de la presentación de su disco basado en mi libro:


martes, 5 de abril de 2011

Inés Alberdi, en defensa de los vulnerados derechos de las mujeres en el Mundo


Es catedrática en Sociología y tiene un currículum impresionante al que acaba de poner una guinda histórica. Durante estos últimos tres años ha sido directora general del Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el cargo de mayor nivel ocupado por una persona de nuestro país en una agencia de Naciones Unidas. En este tiempo ha peleado para la creación de ONU Mujeres, para que el trabajo de la ONU en favor de las mujeres sea más efectivo, entidad que esta bajo la dirección de Michelle Bachelet. Es amante del deporte y extremadamente educada que incluso habla de usted a su iPhone, no ya a sus interlocutores, a su iPhone. A Inés se le puede estar escuchando durante horas, que a los conocimientos se une su capacidad pedagógica.

Investigadora y luchadora por los derechos de la mujer en nuestro país desde principios de los setenta, Inés Alberdi se considera fundamentalmente profesora universitaria, y su pedagógica forma de expresarse atestigua esta identidad. Anduvo en primera línea a favor de la ley del divorcio, y considera que la Constitución de 1978 supuso “una revolución, un cambio de 180 grados en las relaciones entre hombres y mujeres” porque consagra la igualdad de ambos en el matrimonio y en la familia. Sus ojos brillan de orgullo cuando rememora aquellas luchas “por la liberación de la mujer”, y proclama contundente: “Soy de una generación que tuvimos la suerte de luchar por cambiar las cosas y ver los resultados de esa lucha”.

Su trabajo en UNIFEM ha sido muy importante. Dirigir un Fondo de Desarrollo, avanzar en su trabajo, “hacerlo crecer con el apoyo de un equipo de gente fantástica, ha sido una gran oportunidad”, me cuenta; “y hemos podido unificar toda la labor de Naciones Unidas en pro de la igualdad de género y conseguir la creación de ONU Mujeres. Nos parecía muy importante la fusión de los cuatro organismos dedicados a la mujer y darle un rango mayor a la entidad conformando ONU Mujer que, bajo la dirección de Michelle Bachelet”, que se ha presentado mundialmente el 24 de febrero.

Con todo, Inés Alberdi es realista y asegura que el avance en la igualdad de la mujer es menor de lo que se necesitaría y mayor de lo que hubiéramos pensado hace cincuenta años. Y me cuenta de la Cumbre de Beijin que allá por 1995 concluía que había que cambiar las estructuras de la sociedad, o eso pensaba yo…

Y me explica Alberdi que han cambiado bastantes cosas, pero no es suficiente. En Beijing se acordó una Plataforma de Acción para cambiar de verdad la situación de las mujeres en relación a la pobreza, la educación, la capacitación y el empleo, el derecho a la salud sexual y reproductiva; acabar con la violencia, asegurar su participación en la economía, en el poder y los procesos de decisión; garantizar sus derechos humanos y su trato en los medios de comunicación y un largo etcétera. “Todo esto tiene todavía hoy vigencia como tal plataforma. El avance es indiscutible en el sentido de que nadie discute la legitimidad de los derechos humanos de las mujeres. Tienen los mismos derechos que los hombres, pero la realidad de esos derechos no está asegurada en muchos países del mundo”.

Por ejemplo, me relata que hay países en que las mujeres no tienen derecho a la propiedad de la tierra. En muchos casos coincide con aquellos estados en que la producción agrícola está mayoritariamente en manos de mujeres. Hay lugares del mundo en que el hombre puede repudiar a la mujer, así, sin avisar, por cualquier cosa, y las mujeres están sometidas a la obediencia al marido sea cual sea el disparate que ellos impongan. Es decir, en muchos lugares no son reales los derechos, pero hemos avanzado muchísimo en que tanto las Naciones Unidas como los distintos gobiernos defiendan esos derechos.

Educación

Era este asunto uno de los pilares del paquete de medidas de Beijing y Alberdi me asegura que hay que invertir más recursos y aumentar los incentivos para que la participación de las niñas sea real y estable. La realidad es dura: “En muchas sociedades, las niñas, al llegar a la pubertad, dejan de acudir a la escuela por múltiples motivos: falta de interés de la familia, inseguridad, miedo a que sean abusadas por profesores o en el camino a la escuela… Hay muchísimas circunstancias que limitan que las niñas tengan una educación…”

Sí aclara que Alberdi que la defensa de los derechos de las mujeres nunca olvida la defensa de los derechos de los hombres. Eso sí, hay un montón de razones que explican que los derechos de las mujeres son mucho más vulnerables y vulnerados que los derechos de los hombres.

Violencia

La violencia contra las mujeres es el resultado de ideas de inferioridad, de desprecio a las mujeres durante cientos de años por parte de casi todas las culturas conocidas que han considerado que las mujeres tenían que estar supeditadas a los hombres y obedecerles. Por ello, explica Inés Alberdi, “el castigo físico y los malos tratos han sido durante cientos de años una cosa normal. El padre y el marido tenían derecho a pegar y castigar a la mujer cuando ésta no se sometía a la obediencia debida. Cuando se cambia el paradigma de las relaciones entre hombres y mujeres, ya no tiene ningún sentido el castigo físico, pero que esto se acepte y se socialice es un proceso muy largo. Quedan esas ideas de sometimiento, de dependencia, de propiedad de las mujeres, en una minoría de hombres que reproducen esa violencia. Y no es un problema exclusivo de los países más pobres. Lo es de todas las sociedades a distintos niveles”.

¿Soluciones? Inés apuesta por un futuro esperanzador a pesar de que es muy duro ver que se toman muchas medidas y que el problema no desaparece. Y explica: “En general, la sociedad ha cambiado. Cuando yo era pequeña que el marido le pegara a su mujer no era delito. Se consideraba algo privado y no era un comportamiento perseguido ni sancionado. En eso hemos avanzado mucho. Sin embargo, hacer desaparecer la violencia es muy difícil. Luego, hay un tema sobre el que hay que reflexionar, y es hablar mucho de los sucedidos mas graves. Hay psicólogos que opinan que en ciertas personas con mentalidad machista, agresiva y violenta, el conocer con detalle estas agresiones puede tener efecto emulación y resultar en mas violencia hacia las mujeres”.

Religión

Me explica Alberdi, que las ideas de dominio y sometimiento del hombre sobre la mujer, son ideas muy tradicionales que han persistido en todas las instituciones tradicionales y que han ido desapareciendo gradualmente. Actualmente todavía se mantienen en las tres grandes religiones monoteístas: Islámica, judía y cristiana que discriminan en su tratamiento a las mujeres. Concretamente la Iglesia católica en estos asuntos sigue con ideas de la Edad media. Piensa que las mujeres son inferiores, no pueden ser sacerdotes, ni obispos, ni papas. La iglesia, aunque no todos los católicos, mantiene ideas muy anticuadas que no han evolucionado, aunque creo que evolucionarán; se darán cuenta, y dentro de cuatrocientos años pedirán perdón como hicieron con Galileo. Que las mujeres católicas no puedan ser sacerdotes ni obispos es una ofensa a los derechos de las mujeres.

Cuotas

Empoderamiento es otro concepto que surge a partir de Beijing. Significa que las mujeres tengan más sentido de su dignidad, de sus derechos. Que puedan tener ambiciones desde el punto de vista educativo, laboral, político, que puedan ser capaces de decir “yo quiero ser artista”, o “quiero ser ministra”, o “directora de una empresa”; es decir, ser libres de tener aspiraciones importantes.

En este asunto, Alberdi se ha mostrado partidaria de las cuotas. Considera que “las medidas de discriminación positiva son buenas transitoriamente para combatir prejuicios que tenemos desde hace muchos años. Si, por ejemplo, siempre los directores generales de banca han sido hombres, tenemos en la cabeza que la autoridad bancaria debe ser masculina”.

Nuestra catedrática de Sociología se refiere a su experiencia: “Mi generación tiene una especie de retina interior en que la excelencia intelectual, literaria, económica, política era masculina. Las cuotas cumplen una función positiva en permitir que las mujeres compitan por estar en los puestos de responsabilidad y poder. Se ha visto en el terreno político ya que son numerosos los Parlamentos y los Gobiernos en los que las mujeres están presentes. No ha sido así en el mundo sindical, ni en el empresarial. Hay pocos ejemplos de cuotas en el terreno de la dirección económica. Sólo algunos países, como Noruega, donde la ley obliga a tener, en 10 años, un mínimo de un 40 por ciento de mujeres en los Consejos de Administración de las empresas. Y recientemente en Francia se ha aprobado algo similar”.

Futuro

Cree Alberdi que los hombres y las mujeres jóvenes tienen muy asimilada la igualdad, pero no les gusta hablar de feminismo, ni identificarse con el feminismo. Mayoritariamente creen que está superado. En general, las mujeres jóvenes tienen las mismas aspiraciones que los hombres jóvenes. “Podríamos considerar que la mayoría de las chicas jóvenes son feministas, pero no les gusta identificarse con el feminismo. Esto me lleva a pensar que el movimiento feminista ha alcanzado grandes logros, pero no ha tenido éxito de imagen”.

Y defiende celebraciones como el 8 de marzo: “es bueno que haya una celebración a nivel mundial porque aún hay muchos avances que hacer. La igualdad salarial todavía es una reivindicación de las mujeres trabajadoras, aun en los países democráticos y desarrollados. Y todavía hay muchos lugares del mundo en que no se respetan los derechos humanos de las mujeres”.

Y dicho esto, quedamos para otro día cambiar de tercio y hablar de las aplicaciones del iPhone. Y gracias a Paz Martín, que me ha presentado a esta magnífica mujer.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Laura Antona, mujer sobradamente preparada


Laura Antona, como tantas mujeres de su edad, 28 años, está sobradamente preparada: diplomada en Ciencias Empresariales, grado superior en secretariado de dirección, bilingüe. Como tantas mujeres de su edad disfruta saliendo con sus amigas o paseando con su familia y su perrito. Como tantas mujeres de su edad es aficionada a la música, "a toda la música excepto el heavy"; y a la lectura, "a los best-sellers como Caballo de Troya, Los pilares de la Tierra, La catedral del mar…, y en particular novelas de misterio, "sobre todo si incluye tramas médicas como las de Michael Palmer y su Tratamiento criminal". Actualmente trabaja como auxiliar administrativa en la Asociación Club Cultural Deportivo IVIASA, en Móstoles, la ciudad en la que vive.

Y dentro de las aficiones de Laura también está el cine, pero, indignada, proclama que "es una vergüenza porque les ha dado por hacer anfiteatros y apenas puedo acceder a las salas". Y es que Laura padece amiotrofia infantil espinal infantil, tipo 2, que según me explica "es una enfermedad de nacimiento, en la que la médula tiene una falta de estímulo que hace que los músculos estén atrofiados". Se sabe de memoria las pocas salas de cine a las que puede acceder "con un acompañante", con lo que me impiden disfrutar con un grupo de amigas".

Además, con 11 años, tuvo que pasar por el quirófano en una operación de alto riesgo porque padecía una escoliosis de 120º y se la rebajaron en 60º, gracias a unas varillas de hierro que, según mi torpe entender, deambulan por su columna vertebral. No sin optimismo recuerda Laura que "no me pusieron más derecha porque no tenía capacidad respiratoria para aguantar el quirófano".

Todo esto implica un grado de dependencia "extremo", ya que padece un grado de minusvalía del 90 por ciento. Laura es capaz de alcanzar las 250 pulsaciones por minuto con el teclado y con sólo una mano, pero necesita ayuda en todos los ámbitos de la vida: aseo personal, entrar y salir de los sitios, ponerse y quitarse el abrigo…

Tras conversar con ella queda claro que lo mejor que ha pasado, y pasa, por la vida de Laura son; además de sus padres, Maribel y Julio (en la foto, con Laura), que “los son todo”; sus compañeros y sus compañeras del cole, de la Universidad, de los lugares en los que ha trabajado y donde trabaja. Sus amigas. En definitiva las personas, que las instituciones son otra cosa.

Eso sí, pesar del buen rollo que destila Laura, recuerda que siendo pequeña no fue admitida en un colegia de monjas "por la silla de ruedas".

Critica Laura las dificultades de accesibilidad en Móstoles, similares a las de cualquier ciudad: aceras sin rebajes, autobuses sin adaptar. Aquí también se despacha a gusto: "he llegado a estar esperando dos horas a la espera de que apareciera un autobús adaptado o que le funcionara la rampa". En este capítulo pone como ejemplo Cádiz, donde este verano estuvo utilizando sin problemas todos los autobuses del mundo (bueno, de Cadiz) y estaban perfectamente adaptados.

Y no podemos obviar que en las últimas elecciones municipales, Laura formó parte de la lista del PSOE en su ciudad, encabezada por Paz Martín. “Una gran experiencia”, confiesa, “de donde saqué nuevas relaciones y una gran amiga: Esther, que sí logró ser concejala”. Pero la política no es lo suyo, aunque se considera perfectamente capacitada para gestionar una administración pública o privada, especialmente si es del ámbito de la discapacidad porque sí asegura que le habría gustado ser concejala de Asuntos Sociales.
La Carlos III

En el lado opuesto a las críticas coloca a su Universidad, la Carlos III. Allí estudió en su campus de Getafe y sólo tiene buenas palabras: "no es sólo el nivel académico, sino cómo se comportan con el tema de la discapacidad, ofreciendo incluso ayudas para transporte".
Asegura riendo que todavía hoy se ve por donde pasó con su silla de ruedas, "que cuando tenía algún problema, en cuestión de horas estaba solventado, como la bancada del aula. Donde mejor me encontraba era en la cuarta fila, lo dije, y al día siguiente tiraron de radial para que pudiera acceder con mi silla de ruedas".

Explica que los profesores el primer día de clase preguntan si es necesario algún tipo de adaptación (exámenes orales, apuntes, más tiempo para escribir…), "y a partir de ese momento te tratan con absoluta normalidad". Porque lo que más aprecia Laura es la normalidad, "ni dar pena ni nada". Y es lo que intenta transmitir a las personas que se encuentran en situaciones similares a la suya: "animaría a vivir una vida de lo más normal. A la gente que termina el instituto les recomiendo que vayan a la Universidad. Es una experiencia que no se pueden perder. O trabajar. La satisfacción de ir a trabajar y relacionarse con gente no tiene precio"

El trabajo

Laura se encuentra muy contenta en su trabajo actual, que es tanto administrativo como de cara al público. Sólo tiene palabras de agradecimiento hacia sus compañeros y los conserjes, "que están muy pendientes de mí".

Ahora bien, me explica que es muy difícil encontrar trabajo a pesar de la discriminación positiva que marca la ley. Y recuerda cómo hace cinco o seis años se presentó a unas oposiciones en el Ayuntamiento de Móstoles. Logró un 5,3, pero anularon una pregunta con lo que se quedó con un 4,9, con lo que se quedaron sin cubrir las plazas para discapacitados, "y no han vuelto a salir oposiciones, sólo salen para policías".

También asegura haberse sentido discriminada en Santa Lucía, con la excusa de "estar demasiado formada" no la aceptaron en un puesto, pero ella cree que es por la discapacidad. También se queja de que de Madrid capital la han llamado para un montón de empresas, pero "es imposible trasladarse cada día en taxi, que puede suponer 100 euros diarios".

Ley de dependencia

Laura, en 2007 echó una solicitud y dos años después le enviaron una valoración, sin haber pasado un reconocimiento físico, de sistema "pasarela". La valoración que sorprendentemente le dieron fue de un grado 2, nivel 2, "que es medio, tirando a bajo". Es decir, con un 90 por ciento de minusvalía sólo la reconocían 2 horas de ayuda diaria. Recurrió, porque con los años ha empeorado y hace unos días, por fin, fueron a valorarla. Ahora sí, le reconocieron la discapacidad que padece y le pasan 168 euros al mes a su madre para cuidarla, lo cual no llega para nada si su madre enferma".

Lo mejor, las personas

A Laura para sacar una entrada en Kinépolis han llegado a pedirle un certificado de minusvalía, una fotocopia del DNI y una autorización firmada. Es imposible sacar entradas por Internet para personas discapacitadas. Así que, lo mejor, son las amigas que antes de la peli hacen los recados que ni tecnologías ni empresas facilitan.
Las monjas no la aceptaron en el cole, pero años después lo mejor fueron sus amigos de la Universidad que en el viaje de fin de carrera se plantaron: "Si no va Laura, no va nadie". Y fueron todos. Y todos ayudaron a Laura las 24 horas del día en aquel viaje a Tenerife. Laura subió en avión, en barco... Donde hiciera falta. Ahí estaban las personas, no las instituciones.

POR CIERTO, EL 3 DE DICIEMBRE ES EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Y como a Laura le gusta casi toda la música seguro que no fallo con este video. Va por ella, sus amigos y sus amigas:

jueves, 12 de marzo de 2009

Democracia herida en Madrid / La Tama / Noé

En la Comunidad de Madrid la democracia está herida. Todo comenzó con el tamayazo, la fórmula que Esperanza Aguirre utilizó para detentar el poder. Quizá, lo más grave, sea que los madrileños no somos conscientes de la grave crisis institucional y política, más allá de la económica y financiera, que tenemos encima. El PP en la Asamblea de Madrid se ha cargado la comisión de investigación de los espías pagados con dinero público. En Móstoles el alcalde del PP, Esteban Parro, sin más argumentos, asegura en el pleno municipal que votará en contra de todo aquello que presente la portavoz socialista, Paz Martín. Las dimisiones de alcaldes del PP se suceden por corrupción. En la Comunidad de Madrid, la democracia está herida.

Hay muchas pequeñas cosas de las que nuestro egoismo evita que nos ocupemos. El oscuro mundo de la tutela de menores es un gran desconocido para la ciudadanía. Es uno de esos asuntos que está mejor escondido. Una de las cosas que se puede hacer durante estos días es pasarse por el XI Festival de cortometrajes de la Comunidad de Madrid. En este espacio han proyectado La Tama, un cortometraje de Martín Costa, protagonizado por Rocío Monteagudo (en la fotgrafía), que en absoluto deja indiferente. La Tama es una chica de barrio, conflictiva, que hace que nos planteemos la delincuencia infantil y juvenil, su prevención, o el camino sencillo del viaje sin retorno de la exclusión. La privatización de los servicios sociales también ha llegado a los centros para menores. Es decir, también son un negocio, lógicamente, en busca de beneficios económicos, no sociales.
El cortometraje es muy recomendable. Narra con sencillez un asunto complicado en 20 minutos con una gran interpretación de todo el equipo, empezando por la joven Rocío Monteagudo. Mañana viernes hay una proyección en la Iglesia de los líos, en San Carlos Borromeo, a las 19:30.

Y otra cosa que se puede hacer es visitar la exposición Presas de Franco, en el Cuartel del Conde Duque. Yo hoy lo he hecho con mi ex señora monitora de pilates, mi primera señora monitora de pilates. Noelia, Noé (a mí me mola con acento) o, puestos a ahorrar, N. Noé se encargó durante casi dos años de hacerme ver que, por ejemplo, la espalda es una parte del cuerpo, aunque no nos la veamos. Noé, emperatriz de Lavapies, es menuda. Flexible como la goma, baila, canta, hace yoga del duro, es verdulera ecológica, feminista y transmite sosiego porque, en general, vive haciendo las cosas que le molan. Dudo incluso que lea estas líneas porque no es muy de ordenadores y tal. Yo creo que tiene un montón de amigos y amigas de los de carne y hueso, nada virtuales. Noé, de repente decide que se va a pasar un par de semanas a Palestina con una amiga, como que se va pasar la Nochevieja a Turquía en plan pasión turca, como que se va a pasar las navidades a un pueblo de La Mancha a comer polvorones, aunque creo que su verdadera pasión son las torrijas. Babea por las torrijas y, en mala época entramos.
A Noé la he fotografiado con el fondo de una imagen de la cárcel de mujeres de Ventas. Ella es todo lo contrario, la libertad.