Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 21 de febrero de 2018

José Moises Martín: "Necesitamos urgentemente una recuperación salarial"

En un retrato de @frlorente 
Hace cosa de un mes contaba en esta vida desde el lago sobre el libro España 2030: Gobernar el futuro de José Moisés Martín, Mac, a quien conocí hace cosa de veinte años cuando él era un joven que andaban por el Consejo de Juventud de España (CJE) y yo, siempre menos joven, confundí con Adrien Brodi. No es difícil encontrarnos a Mac en las radios y televisiones explicando coyunturas o estructuras de la economía. También son muchos sus artículos de opinión en prensa. Y es que es un tipo muy pedagógico. Así pues me acerqué con Fran Lorente a efectos fotográficos a la empresa que dirige y allí hicimos un repasito más que interesante  sobre el pasado, el presente y el futuro... Desde lo local, Madrid ciudad o Cataluña, a lo más global, sin perder la perspectiva de las nuevas realidades laborales y asuntos como pensiones o salarios.

Desde hace varios meses mantiene un artículo semanal en el diario 20 minutos. Su curriculum es muy amplio, tanto en formación como en experiencia, donde ha trabajado en el ámbito del desarrollo económico y social en el sector público, en el no gubernamental y en empresas privadas. Actualmente es socio y director general de Red2Red Consultores, especializado en políticas públicas. Además es miembro de Economistas Frente a la Crisis, de la Sociedad de Economía Mundial y de la Asociación Española de Economía y Finanzas Internacionales.

P. Hace ahora dos años veía la luz tu libro España 2030: Gobernar el futuro que, con el horizonte de ese año, es una argumentada propuesta de gobierno para España muy influída por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, formulados por Naciones Unidas. En este tiempo ha surgido en el escenario Donald Trump, el Brexit, mayores tensiones con Corea del Norte, continúa el terrorismo yihaidista, en España se ha disparado el conflicto catalán… ¿Siguen vigentes tus propuestas para 2030?

R. Las reflexiones que realizo en el libro no han perdido valor. De hecho, algunas de las cosas que están ocurriendo en el mundo son reflejo de la incapacidad que tienen nuestras democracias, en el sentido más amplio de la palabra, para afrontar cambios. Han surgido tensiones importantes con Trump, en Austria la ultraderecha va a gobernar, en España ha crecido la crisis territorial con esto que llamamos “procesismo”, que me parece que comparte muchos elementos con esta respuesta de repliegue hacia la soberanía nacional de intentar protegerse de un mundo que está cambiando y del cual no tenemos todas las respuestas.

P. Empecemos por el mundo. Si vemos la botella medio vacía del crecimiento demográfico y el crecimiento económico, el futuro que se nos avecina, principalmente en el escenario medioambiental, puede ser preocupante.

R. Es cierto que son dos factores determinantes. Demográficamente, vamos hacia un mundo envejecido, muy urbano y en el que los desequilibrios van a ser muy grandes. Así, mientras Europa va a perder 80 millones de personas en edad de trabajar en los próximos decenios, África va a crear 800 millones. Esos desequilibrios representan un reto muy importante. Ciertamente, a efectos de Medio Ambiente, estamos traspasando el límite de la sostenibilidad. No existe concienciación sobre lo que está ocurriendo. Uno de los recursos naturales de los que menos se habla y resulta más preocupante es el agua. De aquí a 2030 las necesidades globales de agua no van a estar satisfechas. El mundo estará superpoblado con incapacidad para repartir adecuadamente los recursos y un sistema de gobernanza muy débil.

P. Actualmente en el escenario mundial hay instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional que hacen recomendaciones que pueden resultarnos sorprendentes si las comparamos con el pasado cercano. ¿Es una buena noticia que recomienden subidas de salarios o de impuestos?, ¿qué está sucediendo?

R. Aunque a algunos nos esté costando entenderlo, creo que es una buena noticia, lo cual no implica que sea totalmente positivo. Estamos viviendo un cierto reflujo del neoliberalismo, que ha sido la potencia hegemónica intelectual desde el año 1980 hasta la crisis. Aunque el neoliberalismo sigue peleando, está perdiendo capacidad, se está vaciando en dos direcciones: el populismo y ese centro reformista que no tiene muy claro hacia donde ir pero de alguna manera recupera asuntos que se venían reclamando por la izquierda desde principios de los ochenta. Las fuerzas conservadoras neoliberales se están replegando hacia la soberanía nacional y de esa mezcla surge el populismo que nos lleva a un mal camino. Por otra parte, muchas de las verdades irrefutables, casi dogmas de fe de los ochenta hasta final de siglo, han resultado empíricamente falsas. Es por ello que se está generando una nueva agenda más tendente al pensamiento tradicional continental. No digo socialdemocracia, pero sí un reformismo que incluye componentes como la protección social. Por ello, las posiciones del FMI y el Banco Mundial son ahora más matizadas y en cierto sentido están reorientando sus recetas hacia una mayor protección y lucha contra la desigualdad.

P. Centrémonos más en España. En tu libro España 2030… relatas que la crisis en nuestro país no ha sido tanto coyuntural sino de modelo. Un modelo anclado en la Transición. ¿No está demasiado en entredicho la Transición?

"Tengo una relación contradictoria con la Transición"
R. Tengo una relación contradictoria con la Transición. Pienso que se hizo lo que se pudo y no creo que se hubiera podido hacer mucho más. La mayoría de las transiciones exitosas han sido relativamente parecidas a la española: pacíficas, con acuerdos y consensos. Ahora bien, pasado el momento de consolidación democrática, en los años ochenta, nos echamos a dormir. Tampoco hemos mirado lo que ha ocurrido en otros países con procesos pacíficos de transición. Es decir, que se ha terminado juzgando a los dictadores, se ha terminado con las leyes de punto final y se ha reconocido la memoria histórica, cosa que en España no ha sucedido salvo muy limitadamente. En España, la Transición cristalizó y se convirtió en una camisa de fuerza. De lo que sí estoy convencido es de que no podemos cambiar de modelo sin reproducir un consenso parecido.

P. También en tu libro menciona las últimas constituciones españolas y se viene a considerar la de 1978 como “moderada” frente a las “rupturistas” de 1812 y 1931. Una autoridad como Nicolás Sartorius considera “rupturista” la Constitución de 1978 por cuanto supuso la ruptura con el franquismo. Además, las armas la tenían “los otros”.

R. Desde luego no somos conscientes del carácter autoritario que tenía la dictadura franquista. Pasar de ahí a la democracia, como dice Sartorius puede ser un elemento de ruptura tremendo. Lo cierto es que cuando estás en un hoyo y sacas la cabeza, parece que es la bomba, pero hay que seguir saliendo, si no, sigues dentro del hoyo. Lo que sabemos quienes no vivimos ese momento es por lo que nos han contado y hemos leído y es que la Transición no supuso una ruptura traumática. A largo plazo, donde hemos salido perdiendo es en los elementos simbólicos. Por ejemplo, ¿es hoy mejor la calidad de vida de Portugal? Pues no. ¿Es mejor la calidad de la democracia portuguesa? Tampoco. Pero Portugal tiene una concepción republicana del estado. Ahí sí se nota un elemento de ruptura. Creo que el modelo establecido en la Transición se ha agotado y por ello nuestra crisis se ha agravado, aunque el problema no viene de 1977, sino de que veinticinco años después no había habido ningún movimiento de estructuras de poder, debido a que una parte de la sociedad entró en la democracia con el freno de mano echado, y a día de hoy sigue igual.

P. En su libro y sus artículos denota cierta obsesión por el consenso pero no cree que en este país, incluido el conflicto catalán, la ciudadanía es la primera que vota opciones que no apuestan por el consenso.

R. Esto forma parte de la ausencia de proyecto de país. En el caso catalán están pidiendo una independencia, pero no dicen para qué. Aquellos países donde hay líderes con capacidad de influir, son líderes que presentan proyectos de país, que son capaces de aglutinar a una masa suficiente de personas que se sientan cómodas como para poder acometer transformaciones. Consenso no significa unanimidad. Lo que aquí ocurre es que nos dedicamos a pelearnos para ver quién es el capitán del barco y nadie dice que hay que cambiar de barco y que tenemos que variar el rumbo y la dirección.

P. Respecto a la ausencia de proyecto de país usted mira hacia atrás para ver hacia dónde vamos. Entre 1960 y 2008 el crecimiento de España es impresionante. A partir de ahora, aunque se crece económicamente, la tendencia no es nada optimista.

R. En el periodo 1960-2008 España ha sido uno de los países del mundo con mayor crecimiento, con un nivel similar al denominado “milagro coreano”. El problema es que ahora no existe una agenda y seguimos viviendo de las rentas de aquel impulso. A fecha de hoy, el modelo de producción que tenemos es muy parecido al anterior a la crisis, si no es prácticamente el mismo. No hay una visión clara de hacia dónde podemos avanzar y esto hace que el enorme proceso de transformación esté agotado. También hay un elemento generacional importante. Quienes tenían treinta años en los setenta no han sido capaces de generar un relevo y existe un agotamiento generacional. Por otra parte, las generaciones que vienen detrás no han sido capaces de tomar el timón. En 2016 tuvimos una oportunidad. Hubo un momento en que el destino del país estaba en manos de una nueva generación: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, pero esa generación ha fracasado: a día de hoy sigue gobernando Mariano Rajoy, un señor que tiene veinte años más que todos ellos. Si se hubieran puesto de acuerdo en un programa de acción probablemente hoy estaríamos viviendo en otro país. Por tacticismo, intereses o presiones de unos y de otros, hemos dimitido de ese momento y la próxima vez que esta gente tenga la oportunidad de gobernar tendrá cincuenta años.

P. Otra de sus grandes ideas fuerza es la necesidad de un pacto educativo. Es decir, la necesidad de aprendizaje para que este país avance y se atreva a realizar cambios productivos.

R. Esa es una de las grandes debilidades de nuestro país. Cada Gobierno ha redactado su ley educativa y el siguiente la ha sustituido. No hemos sido capaces de constituir un consenso mínimo sobre qué queremos de nuestro sistema educativo. A fecha de hoy hay gente para quien el sistema educativo solo sirve para adoctrinar. O sea, el problema es si se da la asignatura de Religión o no, porque la religión en este país es un elemento simbólico. Esto es de lo que finalmente estamos hablando y mientras no esté resuelto puede que no podamos hablar de lo demás. La religión católica está bloqueando el sistema educativo. Sería mejor hacer un referéndum sobre si hay que impartir Religión o no.  

P. En tus reflexiones, en el proyecto de país, otorga mucha relevancia a la importancia que tienen las ciudades y las regiones. Pone como ejemplo legislación municipal de gran trascendencia como es la reducción de contaminación. Este intento lo vivimos en Madrid capital y no está exento de polémica.

R. Manuela Carmena tiene un proyecto de ciudad de Madrid para los próximos treinta años. No es un experimento, es un cambio de modelo de ciudad. Es mucho lo que está haciendo para lograr una ciudad más sostenible, más transparente y más innovadora. El problema, las confrontaciones se generan en los elementos simbólicos. Es decir, que el PP y Ciudadanos salgan diciendo que hay que quitar los carriles-bici, los manda al siglo XIX. Pero nos estamos pegando por símbolos como las cabalgatas de los Reyes Magos sin tener en cuenta la importante agenda que se está marcando a nivel de modificación de la ciudad. Carmena, y lo que representa, está aplicando un modelo transformador que pondría a Madrid entre las principales ciudades del mundo, pero estamos en permanente confrontación con los elementos simbólicos.

P. Bueno…,  ¿no es otro elemento de confrontación la “regla de gasto” impuesta por Cristobal Montoro desde el Ministerio de Hacienda para controlar el gasto de ayuntamientos?

R. La regla de gasto es una injusticia tremenda, porque lo único que hace es distribuir injustamente la carga del ajuste. El Gobierno central también podía ponerse una regla de gasto y dejar tranquilos a los ayuntamientos. Es imprescindible que esta regla se modifique porque si no, estás ahogando a ciudades que son el motor económico del país y si Madrid se ahoga financieramente, lo va a pagar España. Este país se mueve, para bien o para mal gracias a media docena de grandes ciudades. Para bien, por lo que suponen de modernización, cosmopolitismo…; para mal, por lo que representa de vacío absoluto del resto del país.

 La subida del SMI que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva



P. Se acaba de firmar el acuerdo sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) entre Gobierno y agentes sociales, que curiosamente ha sido objeto de críticas por facciones de la izquierda…

R. La subida que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva. No la podemos criticar. A mí me gustaría que fuese de 1.100 ó 1.300 euros, pero cambia más la vida de las personas una subida como la que se ha pactado que todos los tuits y declaraciones diciendo que queremos un SMI de 1.500 euros. Lo que es impensable es que todo el mundo vaya a hacer lo que tú digas.

P. Otro asunto de relevancia son las pensiones. La inflación empieza a crecer y la subida está estancada en el 0,25 por ciento, por lo que ya se está perdiendo poder adquisitivo. Aunque el derecho está consagrado en la Constitución…, ¿habrá dinero en la caja para pagarlas en el futuro?

Pillada de @frlorente "¿habrá dinero para las pensiones?"
R. La gestión de las pensiones es una de las grandes estafas que vivimos en este país desde los años ochenta, incluso antes, por el hecho de pensar que las pensiones son un sistema de protección social, separado del resto de políticas sociales. Si existen problemas no es porque los actuales pensionistas no hayan contribuido. Han contribuido de sobra. Si en su momento, la caja de las pensiones se hubiera dedicado a pagar exclusivamente pensiones y no  a pagar el sistema público de salud, en la hucha habría ahora 590.000 millones de euros. Es decir, estaría sobrefinanciada. Lo que ha ocurrido es que el dinero de las pensiones se ha utilizado para evitar subidas de impuestos. Si en los años ochenta, la sanidad se hubiera pagado con impuestos, como ahora, la caja de las pensiones estaría sobradamente saneada. No es esto una crítica a lo hecho, sino que lo que planteo es que el sistema de contribuciones ha aliviado la presión fiscal porque se han estado pagando con contribuciones lo que debería haber sido financiado con impuestos. En mi opinión habría que pagarlas con impuestos no finalistas y creando un sistema de contribución de pensiones más proporcional. 

P. En este asunto, también nos meten miedo para que nos apuntemos a planes privados.

R. Si la clase media-alta paga un sistema mixto y el sistema público de pensiones ya no es un problema para ellos, se va a convertir en un factor de exclusión social. Además genera el peligro de que los servicios públicos que dejan de ser universales, o suficientemente universales, normalmente terminan por agotarse.

P. Acaban de comenzar las negociaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva entre los agentes sociales, entre cuyo punto fundamental se encuentran los salarios…

R. La Reforma Laboral de 2012 sirvió para desvincular la productividad de los salarios. La productividad en este país ha crecido en estos últimos seis años diez veces más que los salarios. Evidentemente es un contexto muy favorable para los empresarios.  Desde el año 200 a la actualidad, la participación de los dividendos empresariales en la economía ha aumentado un 60 por ciento y los salarios siguen estancados. Durante la crisis podía tener sentido cierta concentración de las rentas de capital porque los beneficios empresariales se usaban para pagar la deuda de este país y los salarios bajos han permitido a los empresarios tener más margen para pagar sus deudas. Pero llegados a este punto, se puede afirmar que la deuda de este país la han pagado los salarios. Además, los bajos salarios son el elemento fundamental que vertebra la desigualdad en este país, por todo ello, necesitamos urgentemente una recuperación salarial.

P. Otro asunto que hay que incluir en el escenario coyuntural es la denominada “economía colaborativa”. Empieza a no haber centros de trabajo, ni interlocutores… ¿qué hacer?


R. Se trata de la aparición de  nuevos modelos de negocio. El formato de empresa que conocíamos está desapareciendo a una velocidad que no nos estamos dando cuenta. La empresa se empieza a limitar a ser intermediaria, a ordenar el mercado. Eso ocurre con los raiders de Deliveroo, pero también con sectores altamente cualificados como puede ser la consultoría, donde surgen plataformas cuyo coste marginal es cero. Estamos volviendo a un sistema de peonadas digitales. El problema es que si no hay empresa, los trabajadores no saben para quién trabajan, ni quién es el responsable de las relaciones y los derechos laborales. Este proceso de individualización es el gran reto que tienen los sindicatos.




viernes, 19 de enero de 2018

España 2030: Gobernar el futuro, de José Moisés Martín Carretero

El otro día me encontré con la primera edición de un libro datado hace exactamente dos años. Su título, España 2030: gobernar el futuro. Estrategias a largo plazo para una política de progreso. Su autor, José Moisés Martín Carretero. “Caray”, pensé (quizá fue otro término menos correcto políticamente el que me vino a la cabeza, pero a efectos prácticos da lo mismo), “si este es Mac”. Claro, a Mac, que hoy es joven tirando a crianza, le conocí hace cosa de veinte años, cuando era tan tan joven como que andaba por el área de Internacional del Consejo de la Juventud de España (CJE). Ahora veo que, además de pertenecer a Economistas frente a la crisis, es director general de Red2Red.

Es cierto que, además, últimamente me lo encuentro cada miércoles en la boca del metro cuando me hago con un ejemplar de 20 minutos. Es la cita semanal en un actual y pedagógico artículo de opinión. Ilustrando el artículo una foto suya que bien podría ser de  Adrien Brody, el joven actor, tirando a crianza, que todos conocemos por El pianista. Pero es que el otro día anduvo en la Ser, y el otro en La Sexta y el otro seguro que en otro sitio porque sabe de lo que habla. Y detrás de una de sus frases hay muchos informes leídos y realizados. Es decir, lo contrario de lo habitual.

Total, que me hice con España 2030 y, al leer la solapilla, uno, que se conoce mejor las fechas de actores y actrices que de los economistas se da cuenta que tanto Brody como Martín Carretero son cosecha de 1973. Lo que en las primeras páginas del libro es considerada “generación X” por Mac.

Veo que el libro es de Ediciones Deusto, del Grupo Planeta. "Un libro que no ha hecho ruido”, pensé. Me llamó la atención. Esto es buena señal, que los libros de jóvenes y jóvenes crianza que hacen ruido han dejado de interesarme.

Y no estaba equivocado. En un lenguaje sencillo, José Moisés Martín con argumentos contundentes con profundo olor a progresismo de nuevo cuño explica que el mundo tiene solución si optamos por la estrategia y abandonamos las prisas. 

España 2030: Gobernar el futuro es un canto al consenso, al pacto, al acuerdo. Incluye casi más preguntas que respuestas al tiempo que hace un diagnóstico global y de España. Y entre las medidas evidentes y sencillas, con el consenso por bandera, es que este país se ponga las pilas con la educación, con el aprendizaje como medida indispensable para cambiar el modelo productivo de este país. 

Estamos a tiempo. Los datos y las reflexiones que aporta deberían estar en la mesilla de noche de cualquier político: global, europeo, nacional, regional, municipal. Incluso si antepone independentismos a cualquier otro asunto más racional.

Es un libro recomendable para estudiantes de economía, que seguro son capaces de hacer lecturas más críticas. Es más, en algún momento adopta la forma didáctica de manual de economía para primerizos.


En fin, me están entrando ganas de buscarle a ver si termina de aclararme algunos asuntos. Vamos viendo…



miércoles, 3 de enero de 2018

Clavícula, de Marta Sanz

Si se ronda la cincuentena, Clavícula tiene una perspectiva de lectura añadida. Si además ingieres lorazepam (sí, el genérico del Orfidal) con moderada frecuencia, añades otra perspectiva. Y si eres mujer, sumas otra. Evidentemente nada de ello es obligatorio, pero quizá sí surja con más intensidad la sonrisa cómplice que nos provoca en tantas página el último libro de Marta Sanz. 
(Nota: Efectivamente, superé la cincuentena hace un par de años y de vez en cuando una pastillita, arregla el cuerpo).

A juicio de Babelia, Clavícula (Mi clavícula y otro inmensos desajustes), está entre los diez mejores libros del año que acaba de concluir, sólo detrás de Berta Isla, según dictaminan medio centenar de críticos y escritores.

La autora autodefine su libro en el propio libro, a la manera de una ópera verista, como un “proceso”. Es un proceso, un viaje en el que le acompaña “el mal” que se adueña de su cuerpo como una garrapata, el lorazepam, multitud de síntomas sospechosos; un pelotón de médicos, médicas y enfermeras de la sanidad pública; la familia, las amistades, las lecturas, el cine… 

En este proceso que es Clavícula, Marta Sanz, con la menopausia como bandera (esto queda raro, pero me hace gracia) reflexiona tan breve como profundamente sobre el deseo, el dolor, la literatura, internet, la mendicidad, la fragilidad, la vejez, el colesterol… y, evidentemente sobre ser mujer. Las mujeres, “sin darnos cuenta, nos resistimos al neoliberalismo somatizándolo” (pag.135).

Por su puesto es una obra crítica con este neoliberalismo de cuño español, “nos hemos hecho viejos antes de tiempo por culpa de la reforma laboral” (pag.197), que nos está llevando a un permanente estrés basado en mirar los ingresos y gastos domésticos, al pánico al paro o al terror al futuro. Y luego lo arreglas con lorazepam. 

No es Clavícula una confesión, es un desnudarse en público. Sin pudor. O no. Es simplemente, pero nada más y nada menos, un compendio de asuntos para hacernos pensar, algo que no está muy de moda.

Evidentemente no es una sucesión de ocurrencias de Marta Sanz. Son ideas a veces adornadas con personajes muy atractivos (en esta categoría no incluimos a Nietzsche, ni Tagore, ni Lobsang Rampa, ni Bertin Osborne). El libro arranca con una referencia a Lillian Hellman, la escritora izquierdista autora de La calumnia, La loba o Julia. También hay cameos de Elvira Navarro, Philippe Forest, James M. Cain, Harper Lee, Jessica Lange, Fabian Casas, Henry Marsh o David Foster Wallace.

¿Qué algunos no sabéis quién son o no lo recordáis? Pues hacéis como yo y metéis los nombres en Google. Merece la pena. Claro, hay en Clavícula algún guiño a Black, black, black y algún personaje menopáusico que hace que resurja la figura de Simone Signoret. 

Si en un par de días vienen los reyes magos, estamos a tiempo de remitirles una carta, un telegrama, un correo electrónico, un guasap o lo que sea para que nos dejen Clavícula, un libro para saborear.


Lo que sí me gustaría sería encontrarme con Marta Sanz para comentar algunos asuntos de los que trata y/o no trata. Evidentemente, intentaré no preguntarle: “¿qué te mueve a escribir?” Eso sí, os dejo esta escena de El paciente inglés, que guarda relación directa con la historia:






domingo, 17 de diciembre de 2017

Eva..., de Reverte, y su guía musical

Ha sido inevitable. La Eva de Arturo Pérez-Reverte se ha colado de entre las novelas previstas. Las aventuras de Falcó en la Guerra Civil (incivil, que siempre escribe Anson), tienen su continuación en esta historia que transcurre en Tanger, a través de cuyas páginas llega el aroma de Casablanca. Consigue Reverte que un tipo que trabaja para “el bando nacional” no me caiga mal. Cierto que Falcó trabaja muy a su manera…, pero con algo fundamental: un código ético.  Otra cuestión es que ese código pueda parecer inmoral, pero ese es otro debate.

Esos asuntos tan revertianos, en el siglo de Oro o en el mundo contemporáneo, como las reglas de lealtad, que no fidelidad, vuelven en esta historia de espías, pero también de atracción fatal: 

“Yo te sacrificaré, claro. Te los dije otras veces. Sintiéndolo mucho, te echaré a los leones sin dudarlo… En este juego soy un alfil, y mi trabajo me ha costado. Tú eres un simple peón. Tales son las reglas, y lo sabes”. (Pag. 77).

Y es que en este mundo cruel, los códigos, la reglas son necesarias incluso entre enemigos. Siempre hay en Reverte una añoranza de aquellas guerras, crueles y sanguinarias, pero con honor, “… en otras guerras se mata, desde luego; pero en esta se asesina…” (pag.272).

Eva Neretva, la agente rusa que conocimos en Falcó, gana protagonismo en esta historia. Eva no nos enamora, de alguna manera nos hechiza, quizá como a Falcó. Pero hay otras mujeres que desfilan por las páginas del libro, mujeres con “viejos códigos forjados en siglos de amarguras domésticas y tristes silencios. Mujeres asociadas con mujeres, rehenes tradicionales de guerreros, sacerdotes y tiranos…” (pag.80).

Como no puede ser de otra manera, Reverte documenta un momento histórico y lo novela con personajes reales como los cameos del gran doble espía Philby o el corresponsal del Daily Mail Harold Cardozo; y personajes que pudieron ser, pero no sé si fueron como El Chiquet del Rabal, anarquista y guardaespaldas de Ángel Pestaña… 

Más allá de los protagonistas de la historia, hay grandes secundarios que, como no, son hombres de mar: Navia, comandante de la fragata franquista, y Quirós, capitán de un mercante con bandera de la España republicana. Interesante resulta su relación y la de sus tripulaciones, que a veces me trasladan a ese cine español de odio y confraternización como La Vaquilla.

Los sonidos de Eva

Como veo que me crezco y no quiero desvelar nada, sino simplemente seducir un poco y, seguramente, intentar que la historia y los personajes vivan un poco más conmigo, paso a emularme tal como hice con El tango del Guardia Vieja y le pongo sonido a las páginas con esta breve guía musical, y un poco cinematográfica, de Eva:

Hay bastante sonido de aquella historia  de amor y algo más, por ejemplo, con el anuncio de esta peli, Tango Bar, protagonizada por Gardel en la página 55. Aquí el trailer, y aquí la peli completa. En el mismo momento, vemos el anuncio de Rumbo al Cairo, de Manuel Ligero.

Hay música silbada, como La Cumparsita, en la página 71, y Amparito Roca, en la página 83. Como con esto de internet, te lías, en un alarde de conocimiento inútil diré que este famoso pasodoble fue compuesto por el catalán Jaime Texidor Dalmau, que en los años cincuenta sería el autor del anuncio del turrón El Lobo.

Cuando la trama lo requiere, Reverte nos encandila con contemporáneos franceses. Así, Mélancolie, de Jean Sablon; en la página 195.

Del mismo autor, Vuos qui passez, en la página198.

En otro contexto, aparece la gran Edith Piaf y su Mon légionnaire. En la página 293.


Confieso que he sido incapaz de saber qué tango de Gardel es el que dice la frase “a veces se pierde, a veces se deja de ganar”, lo mismo es una licencia literaria…

NOTA: Claro. A los enlaces se accede pinchando sobre los títulos y, eso sí, la paginación corresponde a la primera edición de Alfaguara.



viernes, 17 de noviembre de 2017

De viaje por Barcelona con Sandino

He aprovechado estas jornadas de actualidad monotemática para irme de viaje literario a Barcelona con Sandino, el personaje de la última novela de Carlos Zanón, Taxi. Sandino es un taxista barcelonés entre triste y depresivo, “extraño y atractivo, infantil, mujeriego, nocturno, gatuno. Vete a saber”, tal como su propia voz interna le autodefine. 

Sandino es un viajero de Barcelona, un Homero que vive su propia Odisea en esa ciudad con alma de metrópoli, variopinta como cualquier capital occidental. Esa ciudad que, de forma similar a  mi Madrid, nos hace seres tan anónimos, como libres y, paradójicamente, solitarios.

Sandino es taxista por las circunstancias y, no por ello, dejará de lado el refugio que suponen el cine, los libros, la música… Títulos, temas a los que nos invita a ir y vamos porque nos puede la curiosidad. De hecho, el viaje que es la novela, también lo es a través de la banda punk The Clash

Taxi tiene alma de novela negra y nuestro protagonista huele a duro/blando, a rol de taxista cosmopolita, a Casanova interclasista y a personaje del Marqués de Sade en un mundo sórdido, interconectado a través del móvil y espléndidamente narrado por Zanón, en el que no faltan pinceladas de humor negro, de humor agrio, de tragicomedia. 

Una novela negra que, tras la muerte de la narrativa social, es la única barricada que nos acerca a la realidad de los Nadie, esos Nadie de Galeano que nos evoca Javier López con su poesía y sus relatos y que Zanón, con Taxi, menciona como poseedores de la nada:

“Esa nada de las chachas embarazadas saliendo de las casas señoriales al punto del alba, o las cocineras o los jardineros acusados de haber robado dinero o cucarachas, relojes o simplemente comida. La misma nada de los que han ido a la guerra a morir por banderas que nunca fueron suyas. Los que han sido acusados de haber matado al hermano bueno, al pastor, al pacífico, al rico, al que piensa en todos y nunca se deja llevar por la ira. 
Esa nada de los sin nada, de los Nadie”.

Esos nadie que Sandino se encuentra en la noche barcelonesa. Clientes que suben y bajan del taxi, esa familia, esos amigos y enemigos en un mundo de traiciones y lealtades. Un mundo, un viaje de seis días y siete noches que no concluye porque Sandino es un viajero, un aventurero urbano siempre pendiente de su Ítaca.

Es todo eso o, simplemente, el barcelonauta de la novela juvenil de Pep Albanell se ha hecho mayor.


Gracias, eso sí, a Puy que me regaló recientemente el libro. Y gracias también a Zanón que me ha animado a desempolvar esta vida desde el lago, algo desganada en estos malos tiempos para la lírica.

Y si queréis acompañar este texto con música... aquí va mi recomendación.



martes, 27 de junio de 2017

Felipe Serrano y su “Flor del magnolio”

Por el centro de Madrid, pillado por @frlorente . Fran Lorente.
Oímos cada día sus crónicas sobre la capital en la Cadena Ser, medio al que lleva vinculado desde hace 23 años. Es un tipo tan metódico como trabajador; tan prudente como observador. En 2010 fue galardonado con el Premio Pilar Blanco de Comunicación de CCOO de Madrid. Además ostenta la Antena de Plata de Radio y el Premio Asociación de la Prensa de Madrid 2013 al periodista especializado en Madrid.  Tras leer su novela, di con él. Incluso hicimos una presentación…

Tras publicar El tamayazo. Historia de una traición, aseguraste solemnemente que no habría segunda parte, pero la situación del PP de Madrid parece que la pide a gritos…
Una vez que no prosperó judicialmente y los actores principales ni siquiera juegan un papel en la actualidad es complicado dar vida a esa historia. Una confesión es lo único que podría dar vida al caso. ¿Por qué es importante ahora el tamayazo? Porque aquel golpe lo cambió todo. Los beneficiarios de aquella trama son los que han estado gobernando en las instituciones madrileñas. Sin el tamayazo, hoy no habría Gürtel, Púnica, Lezo…  Por tanto, en el tamayazo está el pecado original del PP de Madrid. Nunca se dilucidaron las responsabilidades pero ahora el tiempo ha colocado a cada uno en su sitio: a Esperanza Aguirre fuera de la política y a Francisco Granados e Ignacio González en la cárcel.

Primero en la Asamblea de Madrid y después en el Ayuntamiento has seguido muy de cerca la trayectoria de Esperanza Aguirre. ¿Piensa que Aguirre tiene responsabilidades?
Es imposible que no supiera nada, la corrupción deja huellas y ella lo controlaba todo con mano de hierro. Necesariamente tenía que saber algo.

Nada más poner el punto y final a ese gran reportaje de investigación se adentra por primera vez en la novela con La flor del Magnolio que acaba de publicar. Una novela con muchos elementos de la novela negra…
Yo no la considero una novela negra, primero, porque ese género me merece mucho respeto y no soy experto en él. En realidad…, soy daltónico para los géneros literarios. Creo que se trata de literatura con sentimientos en la que también tiene un papel relevante el amor.

El grueso de la historia transcurre en durante la Transición española, que ahora está siendo revisada por quienes no la vivieron. ¿Qué opina de la llamada Transición?
Sin duda es una época esencial de la democracia en España. Sí considero que tiene contradicciones. Por una parte, fue un banco de pruebas de la política de mesa camilla que ha tenido efectos perversos posteriormente. Por otra parte, frente a la ruptura radical, la Transición funcionó muy bien, incluso de forma envidiable. Aquel proceso evitó el enfrentamiento fratricida, por lo que este país tiene una deuda con los partidos políticos de izquierdas y los sindicatos, que mostraron una gran altura de miras.

La novela social prácticamente ha muerto. En La flor del magnolio, aparte de una forma bastante clásica tanto en retratos psicológicos de personajes como en descripción de lugares y situaciones sí se atisba un corazón de novela social.
En estos tiempos, el refugio de la novela social está siendo la novela negra y a pesar de mi daltonismo sobre los géneros sí hay una descripción crítica de la sociedad en La flor del Magnolio. Hay terratenientes, burguesía tardofranquista; hay delincuentes de alto nivel y drogadictos; centro de Madrid y San Blas con lo que se llamaba Guarrerías Preciados.  Hay violencia machista sufrida por mujeres con recursos económicos y en su expresión más trágica: la prostitución. De hecho, es una novela en la que los personajes femeninos son muy potentes. Con hombres malvados y mujeres víctimas. Además, nada de lo que sucede en el relato es ajeno a la actualidad de aquellos días.

Con la lectura del libro es inevitable no recordar el Caso El Nani, calificado como “el primer desaparecido de la democracia”…
El caso es que inicialmente la idea que manejaba era profundizar más en la trama de corrupción policial, pero el grado de documentación era excesivo y las malas artes de algún mando policial tenía mucha fuerza, pero podía quitarle potencia a la idea nuclear.

Mencionaba antes que se trata de una historia de sentimientos. Es evidente que aparece un amor obsesivo.
Posiblemente lo sea, pero la novela la escriben los personajes y son ellos los responsables de sus actos con independencia del autor. Los personajes escriben su propio rumbo. Aunque las descripciones son del autor, he aprendido que los personajes tienen vida propia y son ellos los que deciden por dónde hay que ir. Si hay algo que no es de agrado del lector, soy inimputable.

Pero sí está claro que la historia rezuma experiencias personales como antiguo camarero del Ritz, periodista con amplia experiencia, amante de Madrid…
La ficción se basa en la experiencia y lo que se lleva en la mochila de la vida termina apareciendo. Lo que no sabía es que en la novela había tanto de mí; hostelería, periodismo, La Mancha, ese Madrid tan bucólico… Si en vez de periodista fuera médico, seguro que aparecerían quirófanos en la novela.

Pillada de @frlorente, comentando algún momento de la novela. Claro.
ALAZÁN, CLUB DE ALTERNE



“Madrid. Amberes. Un club de alterne. Un cadáver emparedado. Una piedra preciosa maldita. Un amor a destiempo…” La historia que nos relata Serrano tiene una protagonista que nos persigue durante todo el relato: la sala de fiestas Alazán , “un refinado cabaré donde acudía mucha gente de postín”. Cerró por un incendio en 1976 y fue reabierto como club de alterne, además de ser tapadera de otros oscuros negocios. Felipe Serrano nos sorprende con una elocuente novela, su primera incursión en la ficción pero su tercer libro después de Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid, donde rinde homenaje al hotel en el que trabajó como camarero en su juventud. En 2013 publicó un intenso libro que hoy cobra actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición. La flor del magnolio está coeditada con la Editorial Ákaba, bajo la batuta de Lorenzo Silva y Noemi Trujillo.

miércoles, 14 de junio de 2017

“La flor del Magnolio”, de Felipe Serrano

En un plis plas devoré La flor del magnolio. Una novela de Felipe Serrano indispensable en la maleta del próximo verano. Evidentemente tiene alma de novela negra, esa novela en la que se refugian tantas historias de contenido social. Pero también tiene el espíritu costumbrista  de ese Madrid que tan bien conoce el autor, no en vano periodista de la Ser, especializado en información local y que ya  nos sorprendió hace unos años con el magnífico libro Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid. Poco después, en 2013, se despachó con un gran reportaje que ha cobrado actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición.

Pero ahora hablamos de una novela trepidante en la que los libros anteriores tienen cierta relación: Madrid como escenario y corruptelas… Por La flor del magnolio desfila un buen número de personajes perfectamente tratados en aquellos tiempos de tardofranquismo y Transición. Llama la atención el rechazo que nos pueden producir buena parte de esos personajes masculinos, frente a los femeninos.

Porque también es una historia de mujeres en la que se retrata la violencia contra la mujer. Violencia física y psicológica. Violencia contra mujeres humildes y mujeres burguesas; violencia histórica con la prostitución como protagonista.

La historia, que también lo es de secretos familiares inconfesables,  arranca con la aparición de un cadáver emparedado en lo que un día fue la sala de fiestas, “de postín”, Alazán. Una sala que sufrió un terrible incendio en 1976…

Caciques, jornaleros, polis buenos y malos, periodistas, mafiosos, mafiosetes, anticuarios, matones, prostitutas, maleantes, forenses, niños malcriados… van creando una historia de ficción, con fondo histórico verídico, que transcurre en Herencia (Ciudad Real), Madrid y Amberes.

A estas alturas del texto creo que no he destripado nada, pero no puedo dejar de mencionar cómo el asunto evoluciona en un “amor a destiempo”, un amor desbordado, obsesivo, “la locura, al fin, cuando se supo atrapado en un sentimiento que no podía ni quería escapar”.


Prometo buscar al autor para desmenuzar un poco esta historia.


Eso sí. El jueves 15 de junio a las 19:00 horas podemos poner cara a la voz de Felipe Serrano en la presentación de esta novela, en un acto organizado por la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo. En Madrid, calle Lope de Vega, 38. En la sala Trece Rosas.

jueves, 9 de febrero de 2017

Dos años traficando con 50 besos


Virginia Casilda, diseñadora del libro y los carteles
La idea me había merodeado por la cabeza durante algún tiempo, pero fue en estos días de hace dos años cuando empezó a tomar forma. Concretamente el Día de San Valentín, la misma fecha prevista para el estreno en cine de Cincuenta sombras de Grey. Dos años después, el 10 de febrero estrenan la segunda parte, 50 sombras más oscuras, y el destino ha querido que ese mismo día marche con Daniel Sánchez a Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, para llevar allí mi libro y el disco que de él ha realizado Dani.

Meses más tarde, los 50 besos abandonaban su forma cibernética para pasar al papel y el 22 de septiembre veían solemnemente la luz en Madrid, apadrinados por Felipe Serrano, Javier López y Javier Juárez y el saxo de Lorenzo Azcona. En el castizo Embajadores, en el Centro Abogados de Atocha, con un centenar largo de amistades como testigos.

Desde ese momento, los 50 besos empezaron a tomar vida propia. Viajaron a Bilbao para ser presentados por Agurtzane Estrada y Unai Sordo en el café Iruña; luego vino la entrevista con Ely del Valle en Onda Madrid, gestionada por Sergio Rodríguez. Y…, en pocas semanas presentaciones en librerías: Muga en Vallecas con Paz Martín, vecina del barrio en su época de diputada regional, y La Sombra, con Paula Guisande, directora de la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo.

En ese momento ya estaba Daniel Sánchez preparando su disco y comenzó a cantar algunos besos. Algo que hizo también en Fuenlabrada, el día en que apadrinó la historia José Quintana, que en su día fue el alcalde más votado de España y actualmente es diputado regional.

También hubo besos cantados en la Sala Trece Rosas en un emotivo acto matinal organizado por la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO de Madrid.

Sin darme cuenta han transcurrido dos años y marcho a celebrarlo a Alcázar de San Juan, tierra de quijotes y dulcineas, en plena Mancha manchega donde hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino.



Aquí Dani Sánchez en acción el día de la presentación de su disco basado en mi libro:


sábado, 17 de septiembre de 2016

Madrid: frontera


Cuando Javier Manzano te dice que leas un libro, pues hay que hacerle caso. Y eso ocurrió con Madrid : frontera (editorial Arevés). Un fin de semana del pasado mes de julio abrí la novela de David Llorente y no la devoré en una jornada para dejar reposar lo que estaba leyendo. Me encontré con una narración nada habitual, escrita en segunda persona, repleta de acción, ironía, crítica…, una novela que destila deshumanización en un escenario apocalíptico con Madrid, el foro, como decorado.

En la novela podemos ver otro 15-M, con policías, desahuciados, suicidios. Vemos la ley mordaza, prostitución, persecución de inmigrantes. Rechazamos los uniformes, los curas, viajamos a un mundo con aborto ilegal. Viajamos entre cunetas y entre teatros convertidos en bancos. Reconocemos la Puerta del Sol, la Avenida del Mediterráneo, Gran Vía…

En Madrid: frontera, asistimos a un cercano futuro sin asignaturas de filosofía y literatura en las aulas. Es nuestro mañana, un estado policial en el que el más fuerte devora al más débil. Un mundo en que las personas pierden su identidad, “la madre de todas las desgracias”.

Madrid: frontera es una novela que pasa revista a mil historias a través de un buen número de personajes. Imprescindible se vives Madrid, aunque no vivas en Madrid; y si has perdido tu identidad, como esta ciudad. Pero también puedes leer
una trepidante historia, salpimentada con novela negra, la única forma que existe hoy día de tratar asuntos sociales desde la literatura.

Madrid: frontera me evoca pelis como Fahrenheit 451 y, por supuesto Cuando el destino nos alcance (Soylent Green)… Preguntaré a Javier Manzano, un tipo muy del foro, si sabe algo del autor, David Llorente.