Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 14 de abril de 2015

El Capricho, donde resistió y murió la República

Una de los accesos al búnker del Capricho.
Cuando la primavera madrileña se despereza, uno de los lugares imprescindibles es el parque del Capricho, el único parque verdaderamente romántico de la capital. ¿Y qué hago yo hablando del parque del Capricho un 14 de abril? Sencillo. Allí se mantuvo la II Segunda República latiendo en Madrid hasta el último momento.
El destino, o la casualidad, quisieron que el 14 de abril de 1930 comenzara a funcionar el Aeropuerto de Madrid Barajas. Aquel día  se autorizó a cuatro compañías a instalarse y, prácticamente un año después, el 22 de abril de 1931 se abrió al tráfico nacional e internacional.

Fue la cercanía al joven aeródromo y su relativa distancia del frente lo que hizo que a finales de 1936, poco después del golpe de estado de Franco, el Cuartel General del Ejército constitucional se instalara en el parque.

En 1937 comienza la construcción del búnker que serviría de refugio al Estado Mayor del Ejército leal a la democracia que hasta entonces estuvo en los sótanos del Ministerio de Hacienda. En agosto parece que ya estaba operativo el nuevo búnker con capacidad para 200 personas. Este conjunto militar y romántico sería bautizado con el nombre de Posición Jaca.

El búnker se encuentra junto al palacio, que sería la residencia y despacho del General Miaja hasta abril de 1938. Está escavado a una profundidad que oscila entre los 14 y 16 metros. Consiste en una gran galería central de unos 30 metros de longitud, 2 metros de ancho y 2,50 metros de alto. A ambos lados se van abriendo habitáculos, que tuvieron diferentes funciones como sanitarios, cuarto de maquinas, oficinas, hospital, sala de telégrafos, sala de mando. El refugio contaba con generador de electricidad mediante motores, depósitos de combustibles, conducción de agua potable, sistema de ventilación y diferentes sistemas de comunicación como teléfono o  telégrafo. Tres grandes chimeneas  de unos 5 metros en el exterior que proporcionaban  la correcta ventilación del interior. La posición estaba planteada para que esas 200 personas pudiesen resistir unas dos semanas.

Uno de los respiraderos del búnker.
Cuando Miaja se traslada a Valencia, fue sustituido por el coronel Segismundo Casado López, que mantendría el Cuartel General del Centro en la Alameda de Osuna hasta el final de la guerra.

El golpe de estado de Casado hizo que la Posición Jaca protagonizara los combates que se desarrollaron al final de la guerra en Madrid entre comunistas y casadistas. El día 7 de marzo de 1939 el lugar fue ocupado por los comunistas y fue reconquistado el día 8 por los partidarios de la Junta de Defensa. Mientras tanto, el ejercito fascista avanzaba metro a metro y se situaba en las puertas de la capital.

El parque del Capricho fue la última posición de la jefatura militar comunista en Madrid, donde los coroneles Joaquín Barceló y Emilio Bueno pugnaron hasta su fusilamiento por impedir la capitulación del coronel Casado ante Franco.


Hay mucha literatura sobre la posición Jaca, por ejemplo, para saber más: 






jueves, 2 de abril de 2015

Vacaciones: un derecho con menos de 100 años

Las vacaciones no surgieron por arte de magia. (Plentzia)
La necesidad humana de descansar de la rutina se explica en la existencia misma del vocablo “vacación”. Deriva del latín vacatio o vacationis, y se refiere al descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo remunerado o de los estudios, según cita el Diccionario de la Lengua Española.

Fue el 11 de julio de 1936, cuando el socialista francés Léon Blum instituyó en Francia la semana laboral de 40 horas. El escenario político y social de ese país, ante la acometida nazi, era entonces muy complejo; la política social de Blum despertó el optimismo de los trabajadores.

Los empresarios, que temían el estallido de una revolución, negociaron con el gobierno, y el 20 de julio de ese mismo año, el parlamento otorgó a los trabajadores 15 días de vacaciones pagadas.

A ello se sumó un descuento en el “boleto de vacaciones anuales” para el ferrocarril, transporte que movilizó a los primeros 600 mil trabajadores turistas de la historia. Un año después, en 1937, la cifra se triplicó.

En España fueron las Cortes Constituyentes de la Segunda República las que aprobaron una Ley de Contrato de trabajo, con derecho a siete días de vacaciones.

El 10 de diciembre de 1948, en el artículo 24 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el derecho a las vacaciones fue consagrado:

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

Vamos, que esto de las vacaciones no es algo que surgió por arte de magia. Fue un derecho peleado y conquistado gracias a los trabajafores organizados. Sí. Gracias a los sindicatos de clase.




domingo, 2 de noviembre de 2014

“Ocho caballos, cuarenta hombres” de Carolina Pecharromán



“Aurelio se había quedado estupefacto al ver el letrero escrito en el exterior del vagón: Huit chevaux, quarante hommes. Se había hecho traducir el texto. Efectivamente, no se había engañado: Ocho caballos, cuarenta hombres. Así pues, él y otros cuatro camaradas equivalían para los franceses a un caballo y como bestias viajaron: apiñados sobre la paja sobrante del último pasaje, encerrados entre cuatro paredes de maderos por cuyas rendijas se filtraba la luz exterior, sin abertura alguna que les permitiese respirar o mirar hacia fuera”.  Esta es la explicación del título de la novela de Carolina Pecharromán, una elocuente historia de amor, supervivencia, guerra, acción, misterios. Una historia también de ese Madrid que resistió tres años entre sufrimiento, hambre, dolor, rabia pero que no renunció a su cotidianeidad.

El relato comienza en Madrid, en la fatídica fecha del 17 de julio de 1936, y se extiende hasta 1943, ya iniciada la invasión nazi. A lo largo de 500 páginas acompañamos a la familia Santibañez en esos años de terribles para España y Madrid. Sí, la novela es tan dura como imprescindible porque, como narra el personaje principal en el epílogo, “de los que sufrimos la guerra y la perdimos, pocos quieren recordarla en voz alta, es demasiado doloroso, demasiado humillante. No quiero sembrar en sus cabezas malas hierbas de odio o rencor igual que no deseo que otros les envenenen con versiones igual de parciales y embadurnadas de barniz dorado. Pero tienen derecho a saber, algún día sabrán”.

En Ocho caballos, cuarenta hombres, viviremos el Madrid de la guerra y la postguerra más dura, de los bombardeos, del miedo; pero también el Madrid de las terrazas a rebosar a escasos metros del frente. Caminaremos por Argüelles, por la Plaza de Santa Ana, por Carabanchel, Vallecas, Sol, Gran Vía, Alonso Martínez…; alternaremos en Chicote o Casa Alberto; estaremos al día en la cartelera de teatros, varietés y cines. Dudaremos entre películas españolas como Morena Clara, o musicales hollywoodienses que nos hagan olvidar un poco… Veremos que “… a los madrileños no hay quien les quite el sentido del humor” en sus dichos, frases, motes… Pero también iremos a Barcelona, a una trágica Alicante, al Alcázar de Toledo, al frente de Aragón…

Y es en ese frente, en esa guerra épica donde surge lo peor y lo mejor de las personas. Donde la camaradería, que es algo más que amistad, es lealtad absoluta, será nuestra salvación. Esa camaradería que nos recuerda a algunos personajes de Pérez Reverte.

Viviremos el amor apasionado, ese que surge sin buscarlo ni esperarlo. Ese amor que es como los obuses que caen del cielo de Madrid. O ese amor que se alimenta despacio, día a día. Veremos de cerca la muerte mientras desfilan ante nuestros ojos de gentes normales personajes que hacen la Historia de los libros: Franco, Azaña, Indalecio Prieto, Miaja, Mola, Pasionaria, Cipriano Mora, Casado…

Seremos testigos de esa intrahistoria que viven los pueblos. Esa verdadera historia que nos muestra una y mil veces que los niños y las niñas son las víctimas que llevan la peor parte en las guerras.

Francia, Alemania, Inglaterra…, o mejor el desprecio de sus gobiernos hacia España en contraposición a los brigadistas internacionales, a esas gentes que no entienden de patrias sino de justicia.

Todo ello y más, narrado en primera persona con la voz de Fernando Santibañez y con un poco más de distancia la de sus familiares. Ocho caballos, cuarenta hombres posee una arquitectura sólida y un hechos trepidantes que los más jóvenes deben conocer y los más mayores pueden reconocer. Unos hechos muy bien documentados, que no en vano Carolina Pecharromán es periodista. A mí se me han venido a la cabeza relatos familiares o de conocidos. Recordé por ejemplo, al cocinero ya fallecido Carlos González Tejada a quien paseé por La vida desde el lago explicando cómo preparaba las tortillas sin huevo…

Me dicen que habrá una presentación de la novela en el centro Rosa Luxemburgo de Aravaca el 16 de noviembre a las 18,30, que correrá a cargo de Mirta Nuñez y Yolanda Sobero. Y por supuesto Carolina Pecharromán, la autora, que actualmente es adjunta a la jefatura del Área de Información Internacional de Telediarios en TVE.

Y, mientras busco a la autora para ver si charlamos un rato, ahí os dejo uno de los momentos estelares de una de las pelis españolas del momento. De aquel momento:


jueves, 30 de octubre de 2014

75 años de la travesía del Sinaia

Rumbo a la Libertad


Los españoles que emigraban a México a fines del siglo XIX y principios del XX en busca de una mejor vida eran llamados de manera despectiva “gachupines”. Este sambenito desapareció a raíz del exilio español que llegó a México huyendo del franquismo español y el nazismo.  La vanguardia de ese refugio llegó al país hermano hace 75 años a bordo del mítico buque Sinaia. El Sinaia era un vapor de bandera francesa fabricado en 1924 que fue fletado por el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE) con dinero de la República por orden de Negrín tras una invitación del presidente mexicano Lázaro Cárdenas.

Fueron 1.599 personas: 953 hombres; 393 mujeres y 253 menores de quince años quienes aquel 24 de mayo de 1939 pudieron embarcar en el puerto mediterráneo de Sète con rumbo a México. Aunque se hicieron dos escalas, en Madeira y Puerto Rico, el pasaje no tomó tierra hasta atracar en Veracruz, el 13 de junio.

Según relata Andrés Trapiello viajaron en aquel mítico buque algunas de las personas más preparadas de la República Española: abogados, médicos, ingenieros, maquinistas, intelectuales, artistas y operaros cualificados que correspondieron con generosidad y de Cárdenas trabajando en México como en patria propia.

El Sinaia medía 112 metros de longitud y pesaba doce mil toneladas; viajaba a una velocidad de 14 nudos y se planeó para transportar a 132 pasajeros en cabina y 522 en la zona de tercera clase, con lo que en la travesía del exilio español se dobló su capacidad. La tristeza del pasaje pesaba más que el propio pasaje. A pesar de ello y el hacinamiento, durante el viaje se desarrollaron multitud de actividades artísticas y culturales.

Los intelectuales (periodistas, escritores y artistas) confeccionaron gracias a un mimeógrafo un periódico diario que daba cuenta de noticias captadas por radio y de cuantos sucedidos se producían a bordo, así como un capítulo dedicado a explicar las políticas del presidente Cárdenas. Fue dirigido por el comunista Juan Rejano y con la colaboración de Ramón Iglesia, Manuel Andújar, Juan Varea, José Bardasano, el gran poeta Pedro Garfias o Eduardo de Ontañón. El Sinaia, diario de la primera expedición de españoles republicanos a México se convirtió en una útil y entretenida herramienta de información.

Tampoco faltó la música con la Banda Madrid, en realidad la antigua banda del 5º Regimiento, dirigida por el maestro Oropesa, que amenizó cada jornada con música española: pasodobles, zarzuelas, emotivas piezas regionales hicieron más llevadera la travesía.

“Defensores aguerridos de la democracia republicana”

A las cinco de la tarde del 13 de junio de 1939, el Sinaia atracó en el puerto veracruzano, y una comitiva del gobierno mexicano junto con 20 mil personas de sindicatos y asociaciones civiles dio la bienvenida a los refugiados con la presencia del secretario de Gobernación mexicano, Ignacio García Téllez, que en sus palabras de bienvenida señaló:

“No os recibimos como náufragos de la persecución dictatorial a quienes misericordiosamente se arroja una tabla de salvación, sino como a defensores aguerridos de la democracia republicana y de la soberanía territorial, que lucharon contra la maquinaria opresora al servicio de la conspiración totalitaria universal. El Gobierno y pueblo de México os reciben como a exponentes de la causa imperecedera de las libertades del hombre. Vuestras madres, esposas e hijos, encontrarán en nuestro suelo un regazo cariñoso y hospitalario”.

Al Sinaia le siguieron otros buques como el vapor Ipanema en julio con 998 exiliados, y el Mexique con 2200. Hasta 1942, se calcula que, entre 22.000 y 30.000 españoles llegaron al país.

España que perdimos...

“España que perdimos, no nos pierdas;
guárdanos en tu frente derrumbada,
conserva a tu costado el hueco vivo
de nuestra ausencia amarga
que un día volveremos, más veloces,
sobre la densa y poderosa espalda
de este mar, con los brazos ondeantes
y el latido del mar en la garganta”.

Entre España y México. (Escrito a bordo del Sinaia)
Pedro Garfia, premio Nacional de Poesía en 1938.


Para Saber más:
Días y noches, (novela): Trapiello, Andrés.
Palabras del exilio. Concepción Ruiz-Funes Montesinos y Enriqueta Tuñón. Biblioteca Miguel de Cervantes.

Listado de pasajeros del Sinaia: //www.fpabloiglesias.es/  (Fundación Pabo Iglesias).



viernes, 20 de junio de 2014

Carta de buen rollo a Felipe VI


Estimado Felipe:

El coche molaba, lo que no recordaba era el Lacoste.
Ayer no pude escribir estas líneas porque estuve escuchándote y viendo el ambiente madrileño. Según avanzó la jornada se me puso un dolor de cabeza fuerte por la presión atmosférica, supongo.

Tú no te acordarás, Felipe, pero te conocí en una Feria del Libro de Madrid hace un porrón de años y, aunque quizá equivocado, me dio un poco de lástima tu vida. Iba yo con mi cuadrilla con las hormonas preadolescentes encendidas y tú con tu madre, todo estirado ¡y con traje! Si eras un crío y hacía calor… No me extrañó ese extraño color de piel que lucías: entre moreno y verde, poco infantil y poco humano.

Bueno, ya antes, viviendo Franco incluso, en aquellos días oscuros por los que bajo mi casa volaban botes de humo, represión y miseria, te recuerdo en las revistas y en los periódicos. Te recuerdo cuando venían los reyes, los magos, con un montón de regalos. Te recuerdo en un cochecito que debía molar un montón por los jardines de tu casa.

Desde entonces han pasado muchas cosas: has ligado con mujeres espectaculares y te has casado con una colega de profesión a golpe de zapping; que, es broma; así se las ponían a Fernando VII (las bolas de billar, claro). Soy un poquito más mayor que tú, de la edad de tu hermana Cristina (pobrecilla la que le ha caído por amor hacia tu cuñado) pero bueno…

Mientras andaba yo por la Facultad de Periodismo y haciendo la mili (ni te imaginas las cosas que había en los cuarteles en esa época) tú andabas de arriba abajo por el mundo. Te fotografiabas en aviones, barcos, helicópteros… Vamos que has venido viviendo en un permanente estado de parque de atracciones con pulsera para subir en todas las atracciones.

Por la cosa del machismo imperante en la institución monárquica no has sido un príncipe destronado y mira tú, has terminado siendo el rey de la noche a la mañana. Que aquí hacemos un rey en menos tiempo que te hacen una radiografía y, por supuesto, una mamografía.

No estás empezando bien

Te han proclamado jefe de estado entrando, en mi opinión, un poquito por la puerta falsa. De repente tu padre abdica, o sea, dimite, supongo porque las cosas no iban muy bien… Entre los elefantes, Corina, la falta de transparencia en los gastos, tu cuñado Iñaki, tu otro cuñado, tu hermana, tu otra hermana…, vamos que de familia ejemplar poco a pesar de vuestra selecta educación, católica, apostólica y romana. Vamos que tú mismo y tu esposa os reclináis ¡ante Rouco! Corrige eso rápido que aunque esto no es un estado laico, es aconfesional y puede molestar a los súbditos, bueno, ciudadanos. 

No. No estás empezando bien. Lo digo para que rectifiques antes de que te veas dimitiendo como tu padre. En Madrid, reconócelo, fue muy poquita gente a verte porque ya no hay confianza en la monarquía. La cosa quedó muy distante, que había más policía y ejército que súbditos, perdón, ciudadanía. De poco me sirve, por ejemplo, que hayas andado de colegueo con Sabina y su bandera tricolor cuando la represión que ayer se vivió en Madrid fue escandalosa. Lo puedes ver porque he oído que en tu despacho te has instalado un ordenador. ¡Joé, cómo curraba tu padre sin ordenador!

En fin, te iba a soltar un rollo sobre el discurso que diste, que me pareció flojo y, paradójicamente más de los mismo, que si tu padre ha dimitido ha sido para impulsar un cambio que ya está dándose en la sociedad y lo mismo se lleva por delante la monarquía si no estás atento. Lo mismo mañana o pasado ya te cuento.

Lo que me da mal rollo, camarada, es que con casi cincuenta años que tengo, si no cambian las cosas de verdad, por ley natural moriré y tu seguirás siendo jefe del estado. Mira desde que nací he vivido bajo la dictadura de Franco, la jefatura del estado que éste dejó en manos de tu padre y tú.  ¡Y no he votado a ninguno! Sin embargo, en este periodo de tiempo, en Estados Unidos ha habido nueve presidentes de República, siete en Francia, quince en Alemania, seis en Italia. Oye, que eso no es inestabilidad, es recambiar, quitar telarañas, evitar que el poder corrompa…

Venga. Echa un ratillo en ver lo que de verdad pasó el día del inicio de tu reinado. Esto es sólo un ejemplillo. Y eso, para empezar bien, dinos cuánto ha costado el evento, que luego mira los líos de tu cuñado. Como madrileño me interesa especialmente ya que he pagado por tres veces: Casa Real, Gobierno y Ayuntamiento, y la ciudad está hecha una caca en todos los sentidos con esto de la Botella y los recortes. Supongo que lo sabes.


jueves, 5 de junio de 2014

Diez cuestiones breves sobre monarquía y república

Asistimos en nuestro país a la insistencia de crear estereotipos sobre las personas que consideran la república un sistema de organización política más democrática que la monarquía. Vemos que, por ejemplo, se insiste en identificar república con radicalismo, izquierdas, algaradas, país bananero, etcétera. Con este decálogo se pueden aclarar algunas dudas.


¿Se puede ser de derechas y republicano o republicana?

Sí.

¿Se puede profesar la religión católica ser y republicano o republicana?

Sí.

¿República es sinónimo de país bananero?

No. Estados Unidos, Francia, Alemania, Austria, Italia…, se organizan en repúblicas.

¿Ha habido en España alguna república?

Sí. Dos. La primera (11 de febrero de 1873, hasta el 29 de diciembre de 1874); y la segunda (14 de abril de 1931 a 1 de abril de 1939).

¿Se proclamaron en España las repúblicas tras golpes de estado?

No. La primera se instauró tras la abdicación de Amadeo I de Saboya y la segunda tras las elecciones de del 14 de abril de 1931.

¿Votó la ciudadanía el final de las repúblicas en España?

No. La primera acabó con el pronunciamiento del general Martínez Campos y la segunda con el golpe de estado de Franco.

¿Es en España monarquía sinónimo de estabilidad?

No. En España ha habido cinco casas reales trufadas por guerras y peleas familiares: Trastamara, Austria, Borbón, Bonaparte, Saboya.

¿Es la casa Borbón sinónimo de estabilidad?

No. Ha sufrido tres restauraciones: Con Fernando VII, con Alfonso XII y con Juan Carlos I.

¿Es en España monarquía sinónimo de defensa de enfrentamiento a dictadores?

No. Alfonso XIII cedió el poder a Primo de Rivera y Franco proclamó heredero a Juan Carlos I.

¿Influyen las religiones en las monarquías?


Sí. En España y Bélgica están ligadas al catolicismo. En Reino Unido y Países Bajos al protestantismo.

miércoles, 4 de junio de 2014

La abdicación y el miedo a un referéndum

Manifestación en Sol por un Referéndum el día de la abdicación.
Yo lo que no termino de entender es el miedo que hay a convocar un referéndum, o dos, o tres. Yo no entiendo que los aparatos de los partidos políticos sigan pensando que este es un país de inmaduros mientras, paradójicamente, aseguran que tiene la generación más preparada. Yo no entiendo ese miedo  teniendo bajo control prácticamente a todos los medios de comunicación y poderes económicos. Bueno, esto último quizá sea al revés.

A Felipe, que será el VI, le vendría de fábula convocar un referéndum que le legitimara. Aquí se hizo una Constitución en la que no se contemplaba lo de la abdicación. Oiga, que lo mismo se hizo a propósito para que tras el juancarlismo, se vieran otras posibilidades. Yo no lo sé, pero desde luego…, ya ha habido años para arreglar la chapuza con tiempo, que ahora se resuelve con un artículo único y una disposición final única para hacer efectiva la renuncia a la Corona de España.

Según leo en El Diario.es, “el proyecto aprobado incluye un artículo único que dice textualmente: "S. M. el Rey Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España. La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica".

Creo que es evidente que esta abdicación es política. Vamos, que unos añitos más con Juan Carlos y familia dando espectáculos en medio de este desolador panorama neoliberal, con Cataluña y Euskadi hartas de España…,  y la cosa termina estallando. La confianza en Juan Carlos está en el subsuelo y, si hubiera sido presidente de una República, habría dimitido, que es lo mismo que abdicar, pero en rey.

Plantear un referéndum no implica votar a favor de un sistema republicano. Es más, habría que ver qué sistema republicano sería ese. Habría que ver cuáles serían las competencias de ese presidente, o presidenta.

Corrupción más allá de Urdangarín

Uno de los políticos y sindicalistas a los que más respeto es Adolfo Piñedo. He leído su blog y no comparto lo que plantea, lo cual me hace pensar que me estoy haciendo mayor. Aunque a Piñedo le parece bien la abdicación, sólo ve como error de la monarquía el Caso Urdangarín. Si es por entorno de corrupción hay mucho más como argumenta este artículo de Eldiario.es titulado La corte del rey Juan Carlos y elcapitalismo de amiguetes, donde se hace un repaso breve al listado de empresarios amigo del rey. Muchos implicados en casos de corrupción (Arturo Fernández) que han terminado con sus huesos en la cárcel (Gerardo Díaz Ferrán, Manuel Prado y Colón de Carvajal…) Incluso relacionados con los apuntes de Bárcenas como Villar Mir.



Considera Piñedo que el programa del PSOE se puede llevar a cabo en el actual modelo constitucional. Yo creo que el actual modelo constitucional está resquebrajado entre otras cosas porque la jefatura del Estado evidencia una falta de transparencia tremenda e impune. Tampoco creo yo que la cuestión de la República sea un asunto de consumo interno en la izquierda para ver quien es más rojo. Pienso que es un asunto de más democracia y más participación.

Otra cosa es que este PP repleto de hijos y nietos del franquismo sea monárquico. Por algo será. ¿No se puede ser republicano y de derechas o es esto sólo un problema de España?

No digo yo que no se aplique la Constitución, incluso por el derecho a una vivienda digna. Digo que no entiendo por qué no se puede preguntar a la ciudadanía, que en su 70 por ciento no votó la Carta Magna, reformas como tipo de sistema. En esos días convulsos de Transición, por ejemplo, CCOO, inteligentemente observó que la correlación de fuerzas existente impedía volver al régimen previo al golpe de Estado de Franco. La ultraderecha estaba ahí, y con armas, y con el apoyo de buena parte del ejército. Esa no es la situación actual y CCOO cree que la profunda reforma constitucional que necesita España sea sometida a laopinión de la ciudadanía.


Pienso que las cosas no están haciéndose bien por parte del principal partido de la oposición y como muestra los últimos resultados electorales. Es decir, lo que toca es hacer algo diferente. Pienso que, por ejemplo, también toca acabar con el poder de la Iglesia. Pensaba que el PSOE estaría a favor de un estado laico. Yo ya no sé…

lunes, 14 de abril de 2014

14 de Abril: La República vendrá


Busto homenaje al último alcalde republicano de Carmona.
La foto es de Sara Roldán.

Un día ya escribí que cuentan los más mayores que aquel día en Madrid brotaba la primavera y que a la par brotaba la alegría, que las gentes se abrazaban por las calles, que las mujeres repartían escarapelas y alfileres con la tricolor, que las calles eran mareas humanas, los taxis hacían sonar los cláxones, los chiquillos cantaban… Cuentan los más mayores que ese día Madrid fue una ciudad feliz porque la primavera había llegado a España para deshacerse de los viejos modos, del caciquismo, porque la libertad asomaba en los balcones simbolizada en banderas recién bordadas.
Y cuentan los más mayores que en esa felicidad también había buena parte de ingenuidad. Una ingenuidad que terminó dándose de bruces contra el golpe de Estado franquista.

No es tiempo para nostalgias aunque es bonito rememorar aquellos días y pensar lo que pudo ser y no fue. Eibar fue el primer pueblo que izó la tricolor en su Ayuntamiento. Fueron multitud las localidades que andaban pendientes de lo que ocurría en aquel bullicioso Madrid para desenterrar miedos. Miedo a los caciques y a ese clero que estaban metidos en la espina dorsal de España. Los ayuntamientos han sido la más cercana administración de la ciudadanía  y fueron miles los alcaldes cómplices de su pueblo. Este verano pasé rápidamente por Carmona, en Sevilla, y allí estaba un busto homenaje al último alcalde republicano, uno de tantos buenos alcaldes, conocido como Curro Elías. Vale, el busto lo esculpió y lo donó un tío mío, escultor: Pedro Sánchez Panadero y allí luce al fresco de un parque.

Y no sé qué habría sido de este país si el franquismo no hubiera triunfado contra la democracia. Puedo intuir cómo andaría la educación, cómo la Iglesia no tendría privilegios; puedo intuir que los derechos civiles y sociales serían grandes, que ya hasta el 39 éramos vanguardia en muchos. No sé si Catalunya y Euskadi, o Euskal Herría quizá, serían parte de una República Federal. O si serían repúblicas independientes.

Con todo, este país, puzzle de identidades y sentimientos podría haberse quitado las cadenas impuestas por esos poderes seculares: los poderosos, propietarios de las tierras; la Iglesia católica y su brazo armado, esa parte del Ejército que se consideraba columna vertebral de España. Ese ejercito salvapatrias cómplice del nazismo y el fascismo.

Si la República no hubiera sido tan ingenua, este país sería más educado y más culto. Más formado. Con más posibilidades. Este país no viviría bajo un sistema antiguo, trasnochado, casposo, hereditario, machista y con privilegios. La monarquía es un sistema corrupto e irracional por definición. Es un sinsentido. Seguramente sea cierto que en la Transición no se pudo hacer otra cosa por evitar un baño de sangre y una renovada y reforzada represión. Se mantuvo la bicolor, un himno sin letra y una familia real. Y los vencedores del Golpe estaban ahí, latentes y hoy dando la cara.

Desde anoche en la cena, pasando por el desayuno y todo el día de hoy me encuentro a un patético jefe de estado paseándose con sus amigos de los Emiratos Árabes para intentar levantar su imagen, su marca, que no la de España. Su paseo internacional, dos años después de aquella cacería de elefantes con su amante, roza el rídiculo. Esta es ya una monarquía bananera.

Los monárquicos, quienes le quieren, el mejor consejo que podían darle al rey es que se marche. Si no, nos lo va a poner todavía más fácil. Ahora bien, tan patético como el jefe de Estado es la mirada hacia otra parte de los grandes partidos políticos, especialmente el PSOE. Es incomprensible la actitud de un partido socialista de alma republicana que ve la degradación de la monarquía sin decir ni pío.

Lo que es evidente es que la República vendrá, quizá como otras veces. Tranquila, con alegría y de la noche a la mañana.

Pues eso: ¡Viva la República!