Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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sábado, 18 de enero de 2014

Los entresijos del final de ETA (1)


Espantosa fotografía de la sala atiborrada en la presentación del libro.

El pasado jueves; en Blanquerna, la embajada catalana, en Madrid;  se celebró la presentación del libro Los entresijos del final de ETA, escrito por Luis R. Aizpeolea, el periodista que más sabe de la banda terrorista. Otro gran periodista, José María Izquierdo fue el encargado de abrir el fuego. Aizpeolea es un tipo que lleva investigando sobre el asunto ETA cuarenta y cinco años: veinte en Euskadi y veinticinco en Madrid. Por ahí andaban otros grandes del periodismo como Iñaki Gabilondo o José María Calleja. Y se pudo ver a Alfredo Pérez Rubalcaba, Txiki Benegas, Ramón Jauregi… Cinco días antes de la presentación del libro, en Bilbao, más de cien mil personas se manifestaban por sus calles convocadas por los partidos nacionalistas, incluido el PNV, después de que una primera convocatoria fuera inexplicable, provocadoramente prohibida.

Evidentemente los hechos de los últimos días estuvieron en el ambiente, al que por fortuna no se sumó ningún grupúsculo fascista violento como en alguna otra ocasión. Eso sí, en la calle, a escasos metros, comenzaba a echarse la gente en solidaridad con los vecinos de Gamonal. El incidente más llamativo, la detención de un bombero, que estaba trabajando, por parte de los antidisturbios. El enfrentamiento entre los dos cuerpos ha puesto en incomoda situación a la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes y a la alcaldesa, Ana Botella.

Una vez contextualizado el espacio, el tiempo y algunos personajes, volvamos al asunto, pero empezando por el final. Al final, Gabilondo, quien recordó que ya ha cumplido 71 años, tomó la palabra y, en unas pinceladas, explicó un sentimiento que parece es compartido por muchas personas. Irónico, aseguró que si no había ido a la famosa manifestación es porque tendría que haber estado durante veinte años explicándolo y no le iba a dar tiempo.

Dicho esto, volvamos al principio del acto. Al instante en que José María Izquierdo, haciendo de maestro de ceremonias y tras asegurar el “momento histórico que estamos viviendo”, destacó el subtítulo del libro: Un intento de recuperar una historia manipulada. Izquierdo aseguraba que estamos viviendo el final de ETA pero no nos dejan disfrutarlo. Sin pelos en la lengua explicaba que el PP ha venido haciendo una política obscena. Que el PP ha utilizado el terrorismo como ariete cuando ha estado en la oposición y ahora sufre esas consecuencias.

Sin duda, los mejores momentos de la lucha contra ETA se lograron con la unidad de todos los partidos democráticos aunque pocas veces la unidad llegaba estando el PSOE en el Gobierno. Recordaba Izquierdo momentos de la lucha antiterrorista durante gobiernos del PP. Por ejemplo, cuando en 1998 estuvo dispuesto a cambiar paz por presos. Un hecho innegable porque lo vivió en primera persona, al igual que Aizpeolea. El presentador del acto, experto cirujano de la prensa ultra, de la “caverna mediática”, en sus palabras nos dejó una de las mil frases más feroces de esta derecha: “ZP le bajó los pantalones al estado de derecho para que ETA lo sodomizara”.

En su intervención, el autor del libro explicó que en éste destaca los diez hitos que han llevado a ETA a su final, porque ETA ha perdido, “ETA ha cometido ochocientos veintisiete asesinatos para nada”. Por eso, aseguró quedarse perplejo y acelerar la salida del libro, cuando el 30 de junio de 2013 leyó una entrevista en ABC a Aznar en la que el expresidente aseguraba que “ETA gana y la democracia pierde”. Una afirmación de Aznar que la lanza cuando ya Sortu había hecho lo que ningún partido político rechazando en sus estatutos la violencia de ETA; y cuando el 20 de octubre de 2011, ETA anuncia el cese del terrorismo.

Ahora, el 28 de diciembre, el colectivo de presos asume la legalidad penitenciaria y el bloque ultra sigue en sus trece con que ETA vive, cuando está más muerta que nunca, cuando restan semanas para que entregue las armas. Aizpeolea criticó la irresponsabilidad de los “tertualianos de medio pelo” de ABC, El Mundo o La Razón; y de políticos como Mayor Oreja, Esperanza Aguirre o un sector de la AVT. Para el periodista vasco hay un “evidente vasallaje” al tea party de Aznar y la Fundación FAES.

Destacó Aizpeolea como clave en el final de ETA, el Pacto de Ajuria Enea en enero de 1988. Lo calificó como “la hoja de ruta del fin de ETA por la que  los partidos democráticos aislaron a la izquierda abertzale”. Este pacto dio cobertura a policía, a jueces y posibilitó cierta movilización social.

También habló de la figura de Otegi, de quien dijo: “no es ETA” y en peligro ha estado de que le metieran un tiro.

Preocupaciones

El problema son esos elementos ultras metidos en el PP y sus voceros. El problema son sus manipulaciones y su interés  partidista en que exista ETA. Por eso, es preocupación de Aizpeolea que cuando los presos presenten sus propuestas de reinserción, se desoigan y el PP entorpezca su propia ley. Pero más preocupante, por irracional e irresponsable sería la ilegalización de la izquierda abertzale. Esto supondría un incendio en Euskadi, y como aseguraba Aizpeolea, “lo malo es que hay mucho pirómano”.

Los entresijos del final de ETA.
Luis R. Aizpeolea.
Editorial Catarata.

miércoles, 13 de febrero de 2013

En el Día de la radio: felicidades, radio


Recuerdo aquellos días de gripe, de anginas o dolor de tripas un poco sobreactuados para evitar un día de escuela. Esas mañanas en la cama, rodeado de tebeos, con la voz de Luis del Olmo en Radio Nacional mientras mi madre se afanaba con la casa. Recuerdo esa sintonía tomada de Crónicas de un pueblo y un largo programa matinal. Y recuerdo a mí madre conversando con las ondas. Un ritmo trepidante sólo interrumpido a las doce de la mañana: “Es la hora de El Ángelus. El ángel del Señor anunció a María”…

Recuerdo los domingos a mí padre madrugando con la radio, con Caravana de amigos, creo recordar. Y recuerdo a mí padre trasnochando intentando coger La Pirenaica. Siempre obsesionado por comprar radios con Onda Media, Onda Larga, FM y todas las ondas del mundo para ver si pillaba algo.

Y recuerdo tardes veraniegas de aburrimiento infantil vespertino animadas por radio novelas y por teatro en la radio donde la imaginación volaba.

Luego fue pasando el tiempo y recuerdo cómo se metió en mi vida Joaquín Luqui, J.L.  en FM, “un besito para ellas y un abrazo para ellos” con Los 40 principales de la Ser.

La radio siempre estaba ahí cuando la necesitaba. Incluso aquel espantoso 23 de Febrero que me pilló esquiando en Sierra Nevada, en días que no existía internet ni los teléfonos móviles.

Y recuerdo alternar eternas tardes de estudio con Ándres Aberasturi en Radio Nacional. Con sus hipocondrías y su amor por Leonard Cohen, que me contagió. Luego a Aberasturi lo encontré alguna imaginaria de cocheras en la mili. Incluso había mili cuando yo era joven. En esos meses fui conductor y la radio fue compañera en largas horas de espera. Si no perdí el tiempo en la mili, fue gracias a la radio.

También recuerdo cuando apareció Javier Sardá y el señor Casamayor, ese viejito que imaginábamos con su batín y sus zapatillas de cuadros de andar por casa. Tanto le seguí que me llevo de una emisora a otra.

Recuerdo noches en la cama escuchando La Verbena de la Moncloa. Y recuerdo a Gomaespuma y su CarmenOpausia. Y recuerdo los Clásicos populares que oía mi padre y terminé dándome cuenta de que los oía yo también. Que al abandonar el nido los sintonizaba cuando podía.

Vivía el “gooooooooooool en San Mamés” con Carrusel Deportivo.

Cada cita electoral, la torres gemelas, el 11M con Iñaki Gabilondo... Recuerdo que en las mañanas, antes de la guardería, mi hija tenía dos voces: la mía y la del maestro Gabilondo.

¡Caray! No habría sido posible la vida sin la radio. La radio, ese ruidillo que a veces se escucha y a veces se oye sigue estando ahí. Ahora por internet y a la hora que uno quiera, como los proyectos de Javier Manzano.

Gracias radio por no dejarme solo. Felicidades porque hoy ha sido tu día y enhorabuena, que eres un medio viejo y con futuro, a pesar de ruidosos tertulianos y coros mediátios de bienpagados.

Quizá sea algo previsible este gran tema, pero..., es un gran tema:


miércoles, 26 de enero de 2011

Abogados de Atocha / Abogados saharauis / Expulsados de la historia

Recientemente os hablaba aquí de la presentación del libro Los trompetas del Apocalipsis, de José María Izquierdo, periodista del Grupo Prisa desde 1983 (antes estuvo en Diario 16, en Informaciones y en EFE). En esa presentación, Iñaki Gabilondo hacía ver a los presentes que los más peligrosos de esos cornetas del Apocalipsis intentan cambiar la historia de España, intentan escribir otra historia de España.
El 24 de enero se conmemoró el 34 aniversario de los asesinatos de los abogados de Atocha. El colectivo de abogados saharauis fue galardonado coincidiendo con el aniversario. El diario El País obvió por completo la efemérides y a los premiados. Público coló unas líneas en medio de una entrevista a Cayo Lara. El resto…, nada. Evidentemente son enormes los huecos que se dejan para que se manipule la historia. (Las fotos, evidentemente, son de Fran Lorente)

En el acto de entrega de los galardones, Javier López mostró su preocupación por el desconocimiento que tiene la juventud sobre la más reciente historia de nuestro país y en concreto sobre la izquierda. López se preguntaba cómo han conseguido echarnos de la Historia. En la desidia de los medios de comunicación progresistas está la respuesta. Si el segundero de la historia que es el periodismo falla, fallará la historia.

Si ese segundero pierde el compás pasará lo que está pasando y explicaba Gabilondo: "el 18 de julio fue un acto que rectificaba el golpe de 1934"; o que "España se rompe" y es intención del Gobierno; o que "todo lo que ocurre es obra de la masonería"; o las teorías conspirativas del 11-M, en la que estarían implicados la policía, el Gobierno…

Pues bien, la gélida mañana del 24 de enero fue el marco en el que, como cada año, las Comisiones Obreras de Madrid rindieron homenaje, recordaron, la memoria de los abogados asesinados vilmente por el fascismo. Son ya 34 los años en que el número 55 de la calle de Atocha se teñía de sangre, de la sangre de unos jóvenes abogados que han dejado una profunda huella en las generaciones venideras, en lo que podemos calificar "el espíritu de los abogados de Atocha".

Esa mañana, como cada 24 de enero, tras la visita a los cementerios de Carabanchel y San Isidro, un buen puñado de personas se reunió en la madrileña plaza de Antón Martín, junto al monumento El Abrazo, de Juan Genovés, casi en frente del portal donde se ubicaba el despacho de los abogados laboralistas.

El bueno de Paco Naranjo suele decir que ese Abrazo de Genovés presidiendo la plaza de Antón Martín es, y será siempre, motivo de orgullo por haber participado, aunque haya sido con un granito de arena, en que la memoria de los abogados de Atocha se mantenga.

Colectivo de Abogados Saharauis

Después se llevaba a cabo la ceremonia de entrega de los premios Abogados de Atocha en su séptima edición. El reconocimiento recaía en el Colectivo de Abogados Saharauis quienes, igual que hacían los abogados de Atocha, defienden causas sin cobrar y sufriendo una fuerte represión. De hecho, no se pudo hacer público el nombre de los premiados para no poner en riesgo su salida de Marruecos. Los premiados han sido: Mohamed Lahbib, Mohamed Fadel Leili, Mohamed Boukhaled y Mohamed Bazaid Lahmad.

Lahbib proclamó que "después de integrarnos en la vida, hemos constatado que el ser humano sigue sufriendo ya sea a través de detenciones arbitrarias o torturas", por ello se ha dedicado a la defensa de acusados "en un país que no respeta ni sus propias leyes".
El abogado saharaui destacó el apoyo de muchos abogados españoles que han sufrido en sus propias carnes la expulsión y la humillación y ha mencionado a algunas de estas personas: Inés Miranda, José Manuel de la Fuente y Cristina Navarro.

Asimismo Lahbib eplicó que este galardón les da ánimos a continuar en su lucha y ha asegurado que consideran este reconocimiento como "un reconocimiento a todos los defensores de los derechos humanos en el mundo y especialmente a los abogados y observadores que nos acompañan en los juicios en Marruecos".

Igual que cuando España vivía bajo la represión del franquismo, a estos abogados les habría venido muy bien un cierto apoyo de la prensa "progresista" de nuestro país. Pero ya está decidido expulsarles de la Historia como a los Abogados de Atocha, como a tantos. Como borregos aquí sólo se siguen los exabruptos del fascismo disfrazado de lagarterana. Los exabruptos de Esperanza Aguirre y su coro.

Qué asco. Qué pena de Madrid. Qué pena de España.

Estos son los abogados galardonados:

miércoles, 12 de enero de 2011

Los cornetas del Apocalipsis, Izquierdo y Gabilondo

El bueno de Naranjo me advirtió el lunes por la mañana: "pásate esta tarde por el Círculo de Bellas Artes a la presentación de un libro de José María Izquierdo, que te gustará". Me pasé, la sala estaba tan abarrotada que muchas personas se quedaron en la calle. El libro es Los cornetas del Apocalipsis y me quedé sin él porque se agotaron los ejemplares. El acto lo condujo Iñaki Gabilondo y nunca estar una hora de pie resultó tan ameno.

Gabilondo comparaba a José María Izquierdo con ese que fue nuestro ídolo televisivo: Lou Grant, aquel jefe de periodistas que tan bien conformaba equipos. Decía Gabilondo que nadie ha leído tanto como Izquierdo, que es un auténtico especialista.

Su libro, que evidentemente no he leído fue calificado por Iñaki como "una galería de arquetipos de la España cañí, aunque seguramente ellos no se hayan dado mucha cuenta". Una decena de personajes que "están verdaderamente desenfrenados" y que representan la "derecha más radical". Toda la presentación estuvo repleta de ironía y fino humor a pesar de, como aseguraba Gabilondo, "el asunto tiene mucha seriedad".

En el diálogo que ambos periodistas mantuvieron a modo de presentación, Izquierdo mostró su perplejidad porque las plumas que protagonizan su libro serían más dignos de "hojas volanderas" que de medios de comunicación y por la "impunidad" en la que trabajan. Esta impunidad resulta preocupante tanto por su efecto emulador (en los periodistas jóvenes y en la sociedad), como por su efecto perversidad, al modo del televisivo y grosero Gran Hermano.

Los cornetas del Apocalipsis suponen, a juicio de Iñaki Gabilondo, 130 páginas de material explosivo, pero un material explosivo de tres tipos: pirotécnico, de pura deflagración y de demolición. Este último es el más peligroso, que sus componentes intentan cambiar la historia de España, intentar escribir otra historia de España.

Ese intento incluiría, por ejemplo, repetir falsedades como que "el 18 de julio fue un acto que rectificaba el golpe de 1934"; o que "España se rompe" y es intención del Gobierno; o que "todo lo que ocurre es obra de la masonería"; o las teorías conspirativas del 11-M, en la que estarían implicados la policía, el Gobierno… En fin, la retahíla que ya nos conocemos.

El autor del libro considera que algunos de sus diez cornetas están especializados en temas sociales; políticos; el 11-M; Pío Moa y la historia, ahora reescribiendo la transición; Antonio Burgos, las señoras y los homosexuales; o Carlos Dávila dirigiendo La Gaceta y cu colectivo El centinela, remedo del franquista El Alcazar con el colectivo Almendros…, unos personajes que generan odio, que coinciden en que la realidad y los datos comprobables les da igual y que, según Gabilondo también coinciden en su dios político: Esperanza Aguirre.

Y, bueno, también diseccionaron otras coincidencias: Convierten "una" idea de España en "la" idea de España; tienen una gran superioridad intelectual y un gran desdén; están embriagados por el éxito; y siete y ocho de ellos provienen de la extrema izquierda, es decir, van del "absoluto al absoluto sin ninguna duda".

Los cornetas son:

Alfonso Ussía, César Vidal, Carlos Dávila, Pío Moa, Federico Jiménez Losantos, Hermann Tertsch, Juan Manuel de Prada, Fernando Sánchez Dragó, Antonio Burgos e Isabel San Sebastián.

Y aquí os dejo un mix apocalíptico: