Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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jueves, 19 de noviembre de 2015

40 años de la muerte de Franco

Franco murió en la cama y el franquismo en la calle


Aquella tarde de noviembre, Madrid era un hervidero de rumores. “Que ya se ha muerto Franco y no lo dicen, que ya se ha muerto el patascortas y no lo dicen”. Parece comprobado que al dictador le mantuvieron con vida para que su muerte coincidiera con la del fundador de Falange. Sea como fuere, los historiadores han aceptado “pulpo como animal de compañía” y a la historia pasará el 20 de noviembre como la fecha oficial de la muerte del golpista. Aquel día, a pesar de la sangre que quedaba por derramar, a pesar de la represión y las detenciones…, el blanco y negro que lo llenaba todo fue mudando al color de la libertad.

Y es que, a pesar de determinadas y juveniles críticas a lo que fue la llamada Transición, los últimos años de la dictadura fueron momentos de verdadero terror con cárceles llenas de prisioneros políticos, procesos judiciales abiertos contra dirigentes de CCOO y una lucha muy arriesgada del movimiento estudiantil. A pesar de todos estos frentes antifranquistas, no se pudo derrocar al Gobierno.
Nicolás Sartorius, en aquellos días dirigente del Partido Comunista de España y de Comisiones Obreras, y actualmente presidente de la Fundación Alternativas, asegura que no fue lo mismo la agonía de Franco que la agonía de la dictadura, , porque Franco murió en la cama y la dictadura murió en la calle. Con todo, está claro que la transición tuvo un protagonista: la inmensa mayoría del pueblo y la multitud de luchas ciudadanas.
La transición no tuvo figuras providenciales, la democracia fue una conquista que se alcanzó en la calle, en los centros de trabajo y en las aulas de la Universidad. Con aquellas luchas se conquistaron muchos derechos que hoy, con la crisis como coartada, se quieren eliminar.
Nadie puede negar que el franquismo fue un régimen fascista. La ONU, en 1946 lo dejó claro calificándole con este término y equiparándolo al de Hitler en Alemania o Mussolini en Italia. La ONU dejaba claro que fue un régimen impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las fuerzas del Eje.
De hecho, el comité de Derechos Humanos de esta institución internacional insistió en la necesidad de investigar y juzgar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo, pero muchos poderes se niegan a cerrar esa herida. Por ejemplo, la Iglesia católica ha venido conmemorando misas en homenaje al dictador y determinadas organizaciones también han realizado actividades que no han sido ilegalizadas. ¿Se imagina alguien homenajes en Alemania en honor a Hitler o en Italia en honor a Mussolini?

“Españoles: Franco ha muerto”

Con la muerte del dictador se puso fin a la dictadura más larga de la historia contemporánea de España. Los medios, controlados por el régimen, hacían ostentación de su dolor. Arias Navarro, presidente del Gobierno, se dirigía al país por radio y televisión. Navarro decía que su voz llegaría a unos hogares con sollozos y plegarias. En realidad, en muchos hogares había preocupación por la forma en que recobrar la libertad y… también se brindaba con champán literal y metafóricamente.
"Españoles, Franco ha muerto. El hombre de excepción que ante Dios y ante la Historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y sacrificado servicio a España ha entregado su vida, quemada día a día, hora a hora, en el cumplimiento de una misión trascendental. Yo sé que en estos momentos mi voz llegará a vuestros  hogares  entrecortada  y confundida por el murmullo de vuestros sollozos y de vuestras plegarias. Es natural; es el llanto de España, que siente como nunca la angustia infinita de su orfandad; es la hora del dolor y de la tristeza, pero no es la hora del abatimiento ni de la desesperanza…”



viernes, 20 de febrero de 2015

50 Años de las sanciones a los catedráticos de la Universidad

Aquel ataque fascista a la inteligencia



El 24 de febrero de 1965 era miércoles y más de cinco mil estudiantes universitarios madrileños decidieron salir a las calles a manifestarse contra un régimen asfixiante. Cinco catedráticos que acompañaron a los alumnos fueron sancionados. A tres de ellos se les separó definitivamente del servicio: José Luis López Aranguren, Agustín García Calvo y Enrique Tierno Galván, que ni siquiera se manifestó. Otros dos fueron sancionados por dos años: Santiago Moreno Díaz y Mariano Aguilar Navarro. Eloy Terrón, profesor adjunto de la cátedra de Etica y Sociología, dimitió en solidaridad con los catedráticos. El problema estudiantil  fue tratado como una cuestión de orden público, con el claro apoyo de las autoridades académicas. La misma dureza se mantuvo para controlar la disidencia de profesores, como muestra la expulsión de los catedráticos.

La policía armada cargó aquel 24 de febrero contra la juventud estudiantil. Aranguren, Montero Díaz y otros dos catedráticos fueron detenidos durante unas horas. El día siguiente, la prensa legal se hace eco, patéticamente, de los hechos. Aranguren fue suspendido de empleo. La sanción grande vendría en el mes de agosto. El Gobierno cierra, aquella misma jornada, las facultades de Letras y Económicas. Por su parte, las de Medicina y Derecho inician una huelga.

Lo cierto es que no todos los catedráticos que participaron en aquella manifestación fueron expulsados. Lo más curioso es que se expulsara a Enrique Tierno, catedrático en Salamanca, que no participó en ella. Con todo, Tierno no cumplió la orden de su rector y volvió el 1 de marzo a Salamanca con el fin de despedirse de los estudiantes. Más de mil acudieron al aula magna de la Facultad de Derecho para oírle por última vez.

El propio Tierno Galván en una conferencia dictada dentro de un ciclo sobre problemas españoles actuales en el Anfiteatro de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico en 1967 señalaba: “Los intelectuales que criticábamos al sistema vivíamos de un modo directo de la propia hacienda del sistema”; esto es, para él, “una definición de la corrupción” y “una especie de cinismo vulgar”. Concluyó diciendo: “sólo quedé tranquilo y respiré con sosiego, y me sentí en cierto modo contento, cuando me expulsaron de la Universidad, porque hasta entonces mis críticas me producían mala conciencia”.

Aranguren el día de su vuelta a las aulas.

Solidaridad


Las muestras de solidaridad con los expulsados fueron muy grandes. Cuatrocientas misivas están recopiladas en el archivo que el profesor donó tras su muerte al Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Concha Roldán, directora de este Instituto y comisaria de la Exposición que se realizó con el archivo de Aranguren, Filosofía en la vida y vida en la filosofía, asegura que se expulsó a personas de mucha valía, en algo equiparable a la actual fuga de cerebros propiciada por el desinterés del Gobierno en la investigación.

Considera Roldán que estos catedráticos, “al ser expulsados se encontraron en otro medio con mucho más nivel intelectual, científico y cultural que el que se vivía en la España del franquismo”. Asegura que con la persecución a la inteligencia universitaria “el oscurantismo de aquel régimen aumentó y sólo se comenzó a ver la luz con el retorno de los exiliados que volvieron a España con otra forma de concebir el mundo”.

Readmisión de Eloy Terrón

Eloy Terrón 
En febrero de 1977, según contaba El País, se solicitó la vuelta de Terrón a la docencia: "Alrededor de un centenar de catedráticos y profesores universitarios, entre ellos los señores Aranguren, Abellán, Bonet Correa, González Casanova, Hierro, Jover Zamora, Montero Díaz, Ollero y Pinillos, han dirigido un escrito al rector de la Universidad Complutense para que medie por la reintegración a la Universidad de Eloy Terrón. Los firmantes del. escrito, tras manifestar su satisfacción por la reincorporación a sus cátedras de los profesores Aranguren, Tierno y García Calvo, una vez anuladas las sanciones que se les impusieron en 1965, recuerdan que el profesor Terrón, tras una década de docencia universitaria, dimitió de su puesto de profesor adjunto de la cátedra de Etica y Sociología en 1965, en solidaridad con su jefe de cátedra, el profesor Aranguren, y demás profesores expedientados", explicaba el entonces progresista rotativo madrileño.

Yexplicaba que "a juicio de los profesores firmantes, con la reincorporación de Eloy Terrón a la docencia se pondría término a una situación de injusticia y la institución universitaria sería la primera beneficiada". Años más tarde, Eloy Terrón sería el primer presidente la Fundación 1º de Mayo de CCOO, desde sus orígenes en 1986 hasta 1996.


jueves, 19 de febrero de 2015

Alberto Gil, autor de "Ocho pingüinos"

Fotografiado por @frlorente en el callejón por el que pudo ser lanzado Grimau

“Las raíces actuales del poder y la corrupción vienen de esos años sesenta. Es la época del boom de la construcción”

 

 

 

Como tengo por costumbre cumplo mi palabra y os presento al autor de la trepidante novela que os contaba el pasado lunes. Un tipo afable y cargado de conocimientos que cuando habla de cine y censura coge carrerilla... Es Alberto Gil.

P. Tus últimos estudios están centrados en la censura y claro la censura empapa Ocho pingüinos…
R. Uno de los retratos del régimen franquista está ahí. En ese mundo de la censura en general y la cinematográfica en particular. Ahí se ven las obsesiones, tanto ideológicas como eróticas, del franquismo. Es un territorio fascinante. La profundización en el tema de la censura cinematográfica y concretamente la película El verdugo, me llevó al año 1963, año de una importancia enorme.

P. ¿Por qué?
R. Esa expectativa que podía haberse generado hacia un aperturismo con la incorporación de los tecnócratas del Opus Dei en el Gobierno de Franco, por una parte; y la figura de Fraga con ese barniz de liberal, se esfumó de repente al decretarse tres penas de muerte. Ese marco de dureza extrema es el que considero perfecto para una novela negra. Para mí, 1963 era el año de El verdugo y en el que se manifestó la virulencia del franquismo.

P. Se ha escrito bastante sobre la Guerra Civil y también sobre la transición, pero de este periodo, apenas, ¿por qué?
R. Es inexplicable. Lo que estamos viviendo ahora viene de allí. Viene más de esa época que de la transición. Las raíces actuales del poder y la corrupción vienen de esos años sesenta. Es la época del boom de la construcción, la época en la que la gente empezaba a venir a Madrid y se creaban los asentamientos de la periferia. Asentamientos que empezaban a ser un problema de salubridad y orden público para el régimen. Es la época de las grandes constructoras y la banca.

P. No piensa entonces que la corrupción es un mal endémico de este país…
R. Mal endémico, no. Hay una serie de factores que se dieron en esa época y que han tenido continuidad. Estaba la banca, unas empresas constructoras sobredimensionadas en comparación con cualquier país y la propia corrupción del franquismo. Algo que me llama la atención es la cantidad de apellidos del poder de aquella época que se repiten en la actualidad.

P. Hace un instante mencionaba a Manuel Fraga. También en la novela es uno de los personajes históricos que aparece. Fraga fue titular de la cartera compartida de Información y Turismo y posteriormente de Gobernación. Fraga era un personaje…
R. Era un tipo de una enorme capacidad, otra cosa es para qué la utilizaba. No es casualidad que Información y Turismo estuvieran unidas en una sola cartera. Era el control de la información y sus tentáculos en el exterior. Por ejemplo, Fraga tuvo un encontronazo con el corresponsal de Le Monde, Novais, que le supuso perder su credencial de prensa en 1965. Se presionó a Le Monde diciendo que, o cambiaban de corresponsal, o Le Monde dejaba de distribuirse en España.

P. Ocho pingüinos es también una novela de periodismo en la que queda claro que la manipulación franquista contaba una gran maquinaria: a los corresponsales extranjeros se les engaña, a los periodistas españoles se les oculta la información y al tiempo el régimen ponía en marcha grandes campañas…
R. La maquinaria de información del franquismo era extraordinaria. Era muy eficaz, muy continua, no dejaba resquicio. He visto, por ejemplo, cómo se dio la noticia del asesinato de Grimau en los distintos periódicos de Madrid, en Pueblo fue una nota escueta dos líneas titulada: “Cumplimiento de sentencia”. Los diarios Madrid  e Informaciones publicaron la misma información con las mismas palabras. Ni siquiera se decía que la sentencia fue dictada por un tribunal militar, ni se habla de fusilamiento. La consigna era directa. Y otro dato, sangrante, es que el Madrid la publicó junto a una publicidad de la película La casta Susana.

Pillada en plena conversación, pero no por Fran, sino por Javi Cantizani.

“[El caso Grimau] es un caso lleno de interrogantes, de historias confusas, dudosas”


P. Julián Grimau es una parte importante de la novela. En un momento dado, uno de los protagonistas que es corresponsal de un periódico francés, Combat, dice que lo que siente en este juicio es “vergüenza” y conjetura con otros corresponsales sobre si en ese 1963 había terminado la guerra civil.


R. Grimau fue el último muerto asociado a la guerra civil que padeció un proceso totalmente de tiempos de guerra: tuvo un Consejo de Guerra y a las cuarenta y ocho horas le estaban fusilando. Sí, el corresponsal de Le Monde planteaba precisamente la posibilidad de que la guerra en 1963 no hubiera terminado. Lo que sí he querido subrayar en la novela es que la gente en Madrid vivía muy ajena a lo que estaba sucediendo.

P. Volviendo a Grimau… Aún no están claras las circunstancias de lo que rodeó a su muerte.
R. Lo que sucede con Grimau es que es un caso abierto. Es un caso lleno de interrogantes, de historias confusas, dudosas. Desde luego, todas apuntan a una dirección: que le torturaron, que estuvo a punto de morir por torturas, que quisieron montar la patraña de que intentó huir. Es más, le denunciaron por tentativa de suicidio. Hubo una denuncia interna que el juez desestimó porque no se sostenía de ninguna manera.

P. Aparece también en la novela el nacimiento del TOP (Tribunal de Orden Público) y nos genera la duda de si surge para endurecer el régimen o viceversa, porque, por ejemplo supuso la desaparición de los tribunales militares.
R. El TOP tuvo un doble cometido. Por una parte, desplazó a los militares de la Justicia, a raíz del caso Grimau; y por otra parte, fue un instrumento para no tolerarnngún problema de orden público.

P. Aquel Madrid de 1963 es escenario fundamental en tus Ocho pingüinos. Tú eras pequeño en aquella época, ¿hay muchos recuerdos en la novela?

R. Hay mucha documentación y muchos recuerdos. No se trata tanto de una reivindicación nostálgica como recalcar que la ciudad sufre un proceso de degradación por motivos puramente especulativos. Es decir, ¿Por qué de repente tenemos el Palacio de la Música sin tener un destino claro?, ¿por qué el cine Avenida se convierte en una macrotienda y pierde su propia identidad como edificio?, ¿por qué pasa lo que está pasando con el Albeniz?, ¿o por qué el edificio de los ocho pingüinos está abandonado? Todo eso no es nostalgia. La ciudad es un escenario de proceso especulativo que arrasa con todo. En buena parte, he querido rendir un homenaje a ese Madrid de 1963, donde se padeció toda la virulencia del franquismo.


La novela se puede adquirir con un precio especial para personas afiliadas a CCOO en la calle Lope de Vega, 38. 5ª planta. Departamento de Publicaciones.


jueves, 1 de agosto de 2013

La memoria vive en Bustarviejo

El penal de Bustarviejo (1944-1952) era uno de los nueve destacamentos, pertenecientes al Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, que se construyeron después de la Guerra Civil, en la zona norte de Madrid, para concluir la línea férrea Madrid-Burgos. Estos destacamentos, no sólo albergaban a presos, en su mayoría políticos, sino que, desde el Régimen se fomentó la instalación de las familias en el entorno de los penales, en este caso en las laderas del monte adyacente, con la doble finalidad de reeducarlos ideológicamente y evitar fugas o conductas rebeldes por parte de los presos. 

Más de doscientas treinta personas se dieron cita en las inmediaciones del antiguo penal, en un acto enel que primó la emoción y el recuerdo a las víctimas de la represión franquista. Tanto en las intervenciones del alcalde de Bustarviejo, Juan Antonio Sacaluga; como en la de los miembros del equipo de investigación del proyecto Alicia Quintero y Álvaro Falquina; y en los familiares de los presos, Antonio Sin y Santiago Martín, se recalcó la importancia de rescatar del olvido y del silencio nuestro pasado reciente, “recuperar la historia de todos aquellos sin historia”.

Los escritores Jorge Martínez Reverte, vecino de Bustarviejo y autor de diversas obras sobre la Guerra Civil; Manuel Rico, autor de la novela Trenes en la niebla, sobre los campos de trabajo forzado en la línea ferroviaria Madrid-Burgos y Andoni Ros Soler; el periodista Carmelo Encinas o la abogada Cristina Almeida, fueron algunas de las personalidades presentes en el acto de inauguración de las obras de rehabilitación del Destacamento Penal Franquista. Junto a ellas,  delegaciones del PSM y de IU, así como el equipo de Gobierno de Bustarviejo, de los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, representados por Carmelo Plaza y José Javier Cubillo, respectivamente, la actriz Maribel Alonso, la cantante Elisa Serna y el cineasta de Memoria en Acción, Diego Molina Romero. También estuvieron presentes, miembros de diversas asociaciones como la Asociación por la Memoria Social y Democrática de España (AMESDE) y su presidente Jaime Ruiz Reig.

El Consistorio ha iniciado los trámites para que la Comunidad de Madrid conceda la declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de este espacio de gran valor histórico, cultural y ecológico. Además, el Ayuntamiento pretende convertir el Destacamento en un Museo que albergue un Centro de interpretación del yacimiento y una exposición permanente de fotografías y documentos sobre la represión franquista.

La redención

“Yo entiendo que hay, en el caso presente de España, dos tipos de delincuentes; los que llamaríamos criminales empedernidos, sin posible redención dentro del orden humano, y los capaces de sincero arrepentimiento, los redimibles, los adaptables a la vida social del patriotismo. En cuanto a los primeros, no deben retornar a la sociedad; que expíen sus culpas alejados de ella, como acontece en todo el mundo con esa clase de criminales. Respecto de los segundos, es obligación nuestra disponer las cosas de suerte que hagamos posible su redención. ¿Cómo? Por medio del trabajo”.
(Declaración de Franco al periodista Manuel Aznar, otrora abuelo de José María Aznar).

El máximo órgano gestor del discurso o programa de la redención de penas fue el Patronato Central de Redención de Penas, creado en 1938, que a partir de 1942 sería reformado y pasaría a denominarse Patronato Central de Nuestra Señora de la Merced para la Redención de Penas por el Trabajo.

Se trataba de un organismo complejo, presidido por el director general de Prisiones, pero en el que participaban religiosos y civiles de Ación Católica y diversas cofradías asistenciales, con la colaboración de otras entidades como el Patronato de Protección a la Mujer, creado en 1941 y presidido por Carmen Polo de Franco, el Servicio de Libertad Vigilada o el Patronato de San Pablo para hijos de presos y penados.

viernes, 25 de febrero de 2011

Del Agudo a Cinco horas con Mario / gran Natalia Millán


El Agudo era el profesor de Literatura que tuve en 2º de BUP y en COU. Para mí un tipo inolvidable: bajito, muy bajito; de tez morena, poco pelo fino y canoso; con un molar aúreo que se entreveía una vez al mes: cuando sonreía; embutido en su bata blanca, jersey de lana y corbata; con cierto aspecto de sargento chusquero y más de derechas que Millán Astray.
Su hijo Alberto era buen amigo mío así que el Agudo un día decidió que no podíamos estar sentados juntos, que el cachondeo era extremo. Con todo, el Agudo tenía buen rollo conmigo, que recuerdo arrancarle varias sonrisas. Si se hubiera puesto un poco más plasta seguramente yo habría terminado siendo actor, actorucho o actorzuelo, que nunca se sabe...
Me estoy dando cuenta de que el Agudo merecería una entrada entera en este blog, porque hoy venía a hablaros de la magnífica Cinco horas con Mario que se está representando en el Teatro Reina Victoria de Madrid, con una fabulosa Natalia Millán.

Claro, lo del Agudo venía a cuento porque en COU nos mandó hacer un porrón de trabajos, entre ellos Cinco horas con Mario. En esto de la Literatura era yo bastante aplicado, todo hay que decirlo, y me leí la novela en cinco horas, que Delibes cuadró los tiempos. Haciendo memoría, antes de acudir al teatro el otro día, recordaba la esencia de la obra, que en mi cerebro, o en mi corazón, quedó claramente impregnada. Y, hay que ver cómo es el cerebro, recordaba que al inicio de cada capítulo había una cita bíblica; y recordaba algo curioso relacionado con los sentidos. Recordaba que Carmen Sotillo, la protagonista del monólogo, se refería a…, digamos a un hombre que la tenía atontadita con su olor a “tabaco rubio y Varón Dandy”. Y sí, la Carmen de Natalia Millán se refiere al tabaco, pero le quitó la marca, que yo creo que tenía su importancia.

Natalia Millán le ha echado un par de redaños al meterse a interpretar a Carmen Sotillo, ya que la identificación de este personaje con Lola Herrera es algo más que una evidencia. Lo cierto es que el personaje teatral fue una creación de la actriz. El propio Delibes aseguraba que ya sólo oía a Lola Herrera cuando pensaba en Carmen Sotillo. Aquella versión teatral de Cinco horas con Mario se estrenó en 1979. Recuerdo a mí madre completamente emocionada cuando llegó a casa, con mi padre, tras haber asistido a la función.

Y es que las emociones femeninas están absolutamente plasmadas en la obra, está latente la insatisfacción continua de la mujer de tal forma, que surge la complicidad del público femenino sea de la edad y condición que sea.

Cinco horas con Mario, además, hace un repasito a la gris y triste España de los años sesenta desde los ojos de una mujer cuarentona y de buen ver, povinciana, de clase media tirando a alta y absolutamente amputada por la Iglesia y el franquismo. Mario es su marido, acaba de morir y Carmen vela su cadáver en soledad. Era él un director de instituto con querencias intelectuales progresistas y ella..., ella no entendía nada. Y quizá él tampoco. Es su matrimonio la historia de una incomunicación absoluta. En todos los ordenes de la vida, desde el sexo a la sociedad, al día a día, a la política.

El drama está trufado de guindas humorísticas, casi humor negro, que sirve para mostrarnos la esperpéntica España que el franquismo fue desde que el pequeño general dio el golpe de Estado. Una España donde la hipocresía y el cinismo lo envolvían todo con su manto de sotana casposa.

Natalia Millán le ha echado dos redaños sí, que es imposible no referirse a Lola Herrera cuando se habla de Cinco horas con Mario. Pero le ha echado dos redaños porque llenar un escenario durante hora y media no es tarea sencilla si no se es excepcional actriz, y la Millán lo demuestra. Un monólogo de hora y media es un reto artístico, pero este texto, con sus idas y sus venidas, con sus recursos, con el dolor, con el humor, con el enfado y la incomprensión…, va más allá.

Al acabar la función aplaudí desde las entrañas a la Millán y a Delibes, que dio el visto bueno a la actriz antes de morir, esta actriz que por primera vez he visto sobre las tablas (no soy muy de musicales al uso) y me ha dejado pasmado (perdón por el pareado).

Me resulta imposible no poneros este video con aquella campaña de publicidad sesentera España, “Mantenga limpia España”:

jueves, 17 de junio de 2010

Video imprescendible / Deporte y memoria / Chely Tuero

Artistas y familiares de víctimas del franquismo han presentado un vídeo, realizado por la cineasta Azucena Rodríguez, en el que 15 escritores, actores y músicos ponen rostros y voz a otros tantos asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Ninguno de los artistas que participan en el vídeo ha cobrado por ello.

Aquí os lo pongo (si estáis en face book, pinchad ahí abajo en "ver la publicación original":




También me he parado en el blog de mi amigo Mariano Crespo donde narra la historia de un ciclista que corrió la I Vuelta Ciclista a España de 1935 y renunció a participar en el Tour de Francia por defender la legalidad republicana ante la sublevación fascista. Un hombre nacido en el seno obrero y criado en la Asturias envuelta de huelgas revolucionarias. Un hombre que hizo la guerra civil y conoció la derrota y el exilio y que participó… Bueno, pincha aquí y lo ves. Que la historia, quien mejor se la conoce es su hija (la del ciclista), Chely Tuero.

Y visto como se para y se mueve este país, siguiendo eventos deportivos, muy interesante las pinceladas que da sobre aquellos deportistas que desaparecieron en la Guerra Civil, sufrieron el exilio o, simplemente, fueron asesinados.

viernes, 21 de mayo de 2010

La res publica y la huelga de empleados públicos

Quienes tenemos querencia por la República, la tenemos por la cosa pública (res publica). La cosa pública es la cosa que constituye el Estado, esa forma de organización humana que debe buscar la equidad, la igualdad. El verdadero sustento de ese Estado lo conforman los trabajadores y las trabajadoras de la cosa pública.

En nuestro país, el franquismo generó una masa de vencedores que ocuparon la administración franquista, que no la cosa pública. Que si el amigo del pueblo, que si un héroe de la guerra…, los vencedores del golpe de Estado ocuparon el país y pervirtieron la administración pública. Miles de personas cobraban de un Estado pervertido, muchas veces sin si quiera acudir a un puesto de trabajo.

Esto generó en el inconsciente colectivo un rechazo hacia los trabajadores públicos que se mantiene a día de hoy y que suele ser manejado por los gobiernos de turno. Tal es el caso de los recortes sociales emprendidos por el Gobierno de España. El ataque fundamental es lanzado contra los salarios de los trabajadores públicos intentando provocar, como otras veces la división entre trabajadores.

La propaganda funciona y el tópico del funcionario vago cuaja en el resto de la sociedad. Quizá no nos paremos a pensar que maestros y profesores, que no tertulianos crispadores y sin educación, son trabajadores públicos. Quizá no nos demos cuenta de que los médicos que salvan vidas; no los que ponen silicona, botox o lo que sea; también son trabajadores públicos. Quizá no veamos a los veloces bomberos dispuestos a poner en riesgo su vida por la nuestra, que no corredores de Fórmula I, como trabajadores públicos. Quizá no veamos a los policías de nuestro barrio, que no porteros de discoteca, como a trabajadores públicos. Y un largo etcétera.

La mayoría de los trabajadores públicos son mileuristas y también viven con hipoteca. Muchos trabajadores de ministerios, consejerías, concejalías, padecen la falta de recursos o la falta de reconocimiento de los cargos políticos de turno que contratan plantillas paralelas para realizar el trabajo que se puede hacer desde la administración. Ahí no hay recortes. ¿Pero cuál de los seiscientos asesores del presidente del Gobierno le ha aconsejado bajar el salario a los empleados públicos y recortar la pensiones? Y como buitres, en la CEOE se frotan las manos por lo que vendrá.

El 8 de junio de hay convocada una huelga del área pública porque les bajan el sueldo, de media, un 5 por ciento. Nos vamos a hartar de oir chistes de funcionarios, que no son otras cosas que servidores públicos, servidores de la sociedad.

Y como sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, os pongo este video para recordar un trabajo público:

viernes, 27 de marzo de 2009

Presas de Franco / Invasión en Madrid

Cuerpos de mujeres, de ancianas, de bebés, cuerpos hacinados en la oscuridad. Calor sofocante y frío insoportable. Enfermedad, tiña, piojos, sarna, hambre. Y vértigo, impotencia, miedo, terror a las sacas del amanecer. A ser fusilada. A que fusilaran a tu compañera, a tu camarada. A tu amiga. Un escalofrío recorre el cuerpo y el alma de cualquier ser humano que pretenda imaginar lo que fueron las cárceles de mujeres durante el franquismo, especialmente recién terminada la guerra civil.


Hace un par de semanas mencionaba la exposición Presas de Franco, hoy recomiendo que se vea. Se puede visitar hasta el 9 de mayo en el Cuartel del Conde Duque. Martes y Sábados: 10.00 a 21.00 horas. Domingos y festivos: 11.00 a 14.30 horas. Entrada gratuita. Recomendaría también la lectura o relectura de La voz dormida, de Dulce Chacón; y Trece rosas rojas, de Carlos Fonseca, antes de la visita. Porque ayuda a contextualizar.


Y quien reniegue de Madrid miente. Que, a pesar de todo sigue siendo la ciudad de las sorpresas. Hoy, andaba por el Paseo del Prado y he asistido a una invasión de bicicletas. Bueno de bicicletas con ciclistas que se han adueñado de la calzada, para desgracia de algún coche (con conductor o conductora) abusador.