Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 6 de marzo de 2018

Ante el 8 de marzo: Laura Moreno, joven, trabajadora y feminista

El otro día tuve la fortuna de conocer a Laura. 
Remirando un dato en pillada de @frlorente 
Laura, como su amiga y compañera Miriam, que es quien me la presentó, son la personificación de que hay esperanza en el futuro y de que ese futuro ya está moldeándose con rostro de mujer. No para, Responsable del grupo de Mujeres Jóvenes de CCOO de Madrid. Además es la responsable de Feminismos y Diversidades del renacido, no sin esfuerzos, Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid.
Laura es educadora social y conoce muy de cerca el problema de la violencia machista ya que trabaja desde hace dos años en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid. Leganense de 26 años decidió organizarse en las Comisiones Obreras junto a otras compañeras para denunciar su situación de precariedad en su anterior trabajo, en una ludoteca.
A primera hora de la mañana, en una cafetería del castizo barrio de Las Letras ella saborea un Cola-Cao y yo, cosas de la edad, ingiero un té verde casi a modo medicinal. Entre sorbo y sorbo charlamos a cuenta de la huelga y movilizaciones del 8 de marzo, jornada que este año tiene pinta de convertirse en hito histórico.

 “La brecha salarial es otra forma de violencia machista”


P. Mujer y joven… ¿es realmente un coctel explosivo para introducirse en el mercado laboral?
R. Aunque los varones jóvenes también tienen complicado el acceso al mercado laboral, nosotras sí padecemos una doble discriminación. En sectores feminizados, como el sociosanitario y los relacionados con los cuidados, se da la paradoja de que se nos exige una experiencia que lógicamente no tenemos y…, si no se nos contrata, nunca tendremos la experiencia.
P. ¿Crees que entre la juventud y la adolescencia estamos viviendo un repunte del machismo?
R. La solución del machismo debería encontrarse en la educación. Hasta que no se modifique el sistema educativo poco se podrá avanzar. Los datos son aterradores. En 2017 hubo 356 adolescentes detenidos por violencia machista, una cifra que se ha triplicado en los últimos diez años. Además, un 27 por ciento de jóvenes ven normal la violencia de género y una de cada tres mujeres jóvenes ven normal los controles de sus parejas, por ejemplo en el móvil. También aquí se da otra paradoja. Vivimos en un momento en que el debate del feminismo está en la sociedad, pero los datos nos dicen lo contrario.
P. Mencionas el móvil, ¿las redes sociales son un peligro?
R. Al igual que me refiero a la importancia de la educación, otra cara de la misma moneda son las redes sociales, pero también los medios de comunicación, el cine, las series, la publicidad… ¿qué valores estamos enseñando con películas tan taquilleras como Crepúsculo, Tengo ganas de ti o Tres metros sobre el cielo?
P. Las movilizaciones mundiales del 8 de marzo tienen dos pilares básicos: la violencia machista y la brecha salarial...
R. En realidad la brecha salarial es otra forma de violencia machista. Lo que está claro es que nos tenemos que movilizar ahora, con contundencia y también de la mano de pensionistas, porque los salarios de hoy son las pensiones del mañana. A día de hoy la brecha de pensiones es de 450 a favor de los varones, precisamente porque las mujeres abandonan el mercado laboral en su primer embarazo y luego es complicado reinsertarse; pero también por la precariedad, temporalidad y la poca calidad de los empleos de las mujeres.
P. ¿Piensas que se está generando enfrentamiento entre sexos?
R. A todos los gobiernos les va bien el “divide y vencerás”. Siempre se promueve el enfrentamiento, en este caso se pone el acento en la idea falsa de que machismo es lo contrario de feminismo y no es cierto. Tenemos que ir en unión. Es imposible lograr la igualdad por separado. Creo que las movilizaciones feministas deben tener mujeres en la vanguardia, pero tampoco se puede invisibilizar a los hombres, que también son la mitad de la humanidad. Hay que trabajar por la complicidad.
P. ¿Y la situación en la Comunidad de Madrid?

Por una cuestión ideológica no existe un compromiso. Igual que se quiere acabar con los servicios públicos, se quiere acabar con las políticas de igualdad. La situación en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid es caótica: crecen los recortes, se reduce el personal, se externalizan los servicios en beneficio de empresas multiservicios que no son especializadas… es una cuestión de ideología, igual que lo es la ausencia de un Plan de Igualdad desde 2005.



miércoles, 21 de febrero de 2018

José Moises Martín: "Necesitamos urgentemente una recuperación salarial"

En un retrato de @frlorente 
Hace cosa de un mes contaba en esta vida desde el lago sobre el libro España 2030: Gobernar el futuro de José Moisés Martín, Mac, a quien conocí hace cosa de veinte años cuando él era un joven que andaban por el Consejo de Juventud de España (CJE) y yo, siempre menos joven, confundí con Adrien Brodi. No es difícil encontrarnos a Mac en las radios y televisiones explicando coyunturas o estructuras de la economía. También son muchos sus artículos de opinión en prensa. Y es que es un tipo muy pedagógico. Así pues me acerqué con Fran Lorente a efectos fotográficos a la empresa que dirige y allí hicimos un repasito más que interesante  sobre el pasado, el presente y el futuro... Desde lo local, Madrid ciudad o Cataluña, a lo más global, sin perder la perspectiva de las nuevas realidades laborales y asuntos como pensiones o salarios.

Desde hace varios meses mantiene un artículo semanal en el diario 20 minutos. Su curriculum es muy amplio, tanto en formación como en experiencia, donde ha trabajado en el ámbito del desarrollo económico y social en el sector público, en el no gubernamental y en empresas privadas. Actualmente es socio y director general de Red2Red Consultores, especializado en políticas públicas. Además es miembro de Economistas Frente a la Crisis, de la Sociedad de Economía Mundial y de la Asociación Española de Economía y Finanzas Internacionales.

P. Hace ahora dos años veía la luz tu libro España 2030: Gobernar el futuro que, con el horizonte de ese año, es una argumentada propuesta de gobierno para España muy influída por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, formulados por Naciones Unidas. En este tiempo ha surgido en el escenario Donald Trump, el Brexit, mayores tensiones con Corea del Norte, continúa el terrorismo yihaidista, en España se ha disparado el conflicto catalán… ¿Siguen vigentes tus propuestas para 2030?

R. Las reflexiones que realizo en el libro no han perdido valor. De hecho, algunas de las cosas que están ocurriendo en el mundo son reflejo de la incapacidad que tienen nuestras democracias, en el sentido más amplio de la palabra, para afrontar cambios. Han surgido tensiones importantes con Trump, en Austria la ultraderecha va a gobernar, en España ha crecido la crisis territorial con esto que llamamos “procesismo”, que me parece que comparte muchos elementos con esta respuesta de repliegue hacia la soberanía nacional de intentar protegerse de un mundo que está cambiando y del cual no tenemos todas las respuestas.

P. Empecemos por el mundo. Si vemos la botella medio vacía del crecimiento demográfico y el crecimiento económico, el futuro que se nos avecina, principalmente en el escenario medioambiental, puede ser preocupante.

R. Es cierto que son dos factores determinantes. Demográficamente, vamos hacia un mundo envejecido, muy urbano y en el que los desequilibrios van a ser muy grandes. Así, mientras Europa va a perder 80 millones de personas en edad de trabajar en los próximos decenios, África va a crear 800 millones. Esos desequilibrios representan un reto muy importante. Ciertamente, a efectos de Medio Ambiente, estamos traspasando el límite de la sostenibilidad. No existe concienciación sobre lo que está ocurriendo. Uno de los recursos naturales de los que menos se habla y resulta más preocupante es el agua. De aquí a 2030 las necesidades globales de agua no van a estar satisfechas. El mundo estará superpoblado con incapacidad para repartir adecuadamente los recursos y un sistema de gobernanza muy débil.

P. Actualmente en el escenario mundial hay instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional que hacen recomendaciones que pueden resultarnos sorprendentes si las comparamos con el pasado cercano. ¿Es una buena noticia que recomienden subidas de salarios o de impuestos?, ¿qué está sucediendo?

R. Aunque a algunos nos esté costando entenderlo, creo que es una buena noticia, lo cual no implica que sea totalmente positivo. Estamos viviendo un cierto reflujo del neoliberalismo, que ha sido la potencia hegemónica intelectual desde el año 1980 hasta la crisis. Aunque el neoliberalismo sigue peleando, está perdiendo capacidad, se está vaciando en dos direcciones: el populismo y ese centro reformista que no tiene muy claro hacia donde ir pero de alguna manera recupera asuntos que se venían reclamando por la izquierda desde principios de los ochenta. Las fuerzas conservadoras neoliberales se están replegando hacia la soberanía nacional y de esa mezcla surge el populismo que nos lleva a un mal camino. Por otra parte, muchas de las verdades irrefutables, casi dogmas de fe de los ochenta hasta final de siglo, han resultado empíricamente falsas. Es por ello que se está generando una nueva agenda más tendente al pensamiento tradicional continental. No digo socialdemocracia, pero sí un reformismo que incluye componentes como la protección social. Por ello, las posiciones del FMI y el Banco Mundial son ahora más matizadas y en cierto sentido están reorientando sus recetas hacia una mayor protección y lucha contra la desigualdad.

P. Centrémonos más en España. En tu libro España 2030… relatas que la crisis en nuestro país no ha sido tanto coyuntural sino de modelo. Un modelo anclado en la Transición. ¿No está demasiado en entredicho la Transición?

"Tengo una relación contradictoria con la Transición"
R. Tengo una relación contradictoria con la Transición. Pienso que se hizo lo que se pudo y no creo que se hubiera podido hacer mucho más. La mayoría de las transiciones exitosas han sido relativamente parecidas a la española: pacíficas, con acuerdos y consensos. Ahora bien, pasado el momento de consolidación democrática, en los años ochenta, nos echamos a dormir. Tampoco hemos mirado lo que ha ocurrido en otros países con procesos pacíficos de transición. Es decir, que se ha terminado juzgando a los dictadores, se ha terminado con las leyes de punto final y se ha reconocido la memoria histórica, cosa que en España no ha sucedido salvo muy limitadamente. En España, la Transición cristalizó y se convirtió en una camisa de fuerza. De lo que sí estoy convencido es de que no podemos cambiar de modelo sin reproducir un consenso parecido.

P. También en tu libro menciona las últimas constituciones españolas y se viene a considerar la de 1978 como “moderada” frente a las “rupturistas” de 1812 y 1931. Una autoridad como Nicolás Sartorius considera “rupturista” la Constitución de 1978 por cuanto supuso la ruptura con el franquismo. Además, las armas la tenían “los otros”.

R. Desde luego no somos conscientes del carácter autoritario que tenía la dictadura franquista. Pasar de ahí a la democracia, como dice Sartorius puede ser un elemento de ruptura tremendo. Lo cierto es que cuando estás en un hoyo y sacas la cabeza, parece que es la bomba, pero hay que seguir saliendo, si no, sigues dentro del hoyo. Lo que sabemos quienes no vivimos ese momento es por lo que nos han contado y hemos leído y es que la Transición no supuso una ruptura traumática. A largo plazo, donde hemos salido perdiendo es en los elementos simbólicos. Por ejemplo, ¿es hoy mejor la calidad de vida de Portugal? Pues no. ¿Es mejor la calidad de la democracia portuguesa? Tampoco. Pero Portugal tiene una concepción republicana del estado. Ahí sí se nota un elemento de ruptura. Creo que el modelo establecido en la Transición se ha agotado y por ello nuestra crisis se ha agravado, aunque el problema no viene de 1977, sino de que veinticinco años después no había habido ningún movimiento de estructuras de poder, debido a que una parte de la sociedad entró en la democracia con el freno de mano echado, y a día de hoy sigue igual.

P. En su libro y sus artículos denota cierta obsesión por el consenso pero no cree que en este país, incluido el conflicto catalán, la ciudadanía es la primera que vota opciones que no apuestan por el consenso.

R. Esto forma parte de la ausencia de proyecto de país. En el caso catalán están pidiendo una independencia, pero no dicen para qué. Aquellos países donde hay líderes con capacidad de influir, son líderes que presentan proyectos de país, que son capaces de aglutinar a una masa suficiente de personas que se sientan cómodas como para poder acometer transformaciones. Consenso no significa unanimidad. Lo que aquí ocurre es que nos dedicamos a pelearnos para ver quién es el capitán del barco y nadie dice que hay que cambiar de barco y que tenemos que variar el rumbo y la dirección.

P. Respecto a la ausencia de proyecto de país usted mira hacia atrás para ver hacia dónde vamos. Entre 1960 y 2008 el crecimiento de España es impresionante. A partir de ahora, aunque se crece económicamente, la tendencia no es nada optimista.

R. En el periodo 1960-2008 España ha sido uno de los países del mundo con mayor crecimiento, con un nivel similar al denominado “milagro coreano”. El problema es que ahora no existe una agenda y seguimos viviendo de las rentas de aquel impulso. A fecha de hoy, el modelo de producción que tenemos es muy parecido al anterior a la crisis, si no es prácticamente el mismo. No hay una visión clara de hacia dónde podemos avanzar y esto hace que el enorme proceso de transformación esté agotado. También hay un elemento generacional importante. Quienes tenían treinta años en los setenta no han sido capaces de generar un relevo y existe un agotamiento generacional. Por otra parte, las generaciones que vienen detrás no han sido capaces de tomar el timón. En 2016 tuvimos una oportunidad. Hubo un momento en que el destino del país estaba en manos de una nueva generación: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, pero esa generación ha fracasado: a día de hoy sigue gobernando Mariano Rajoy, un señor que tiene veinte años más que todos ellos. Si se hubieran puesto de acuerdo en un programa de acción probablemente hoy estaríamos viviendo en otro país. Por tacticismo, intereses o presiones de unos y de otros, hemos dimitido de ese momento y la próxima vez que esta gente tenga la oportunidad de gobernar tendrá cincuenta años.

P. Otra de sus grandes ideas fuerza es la necesidad de un pacto educativo. Es decir, la necesidad de aprendizaje para que este país avance y se atreva a realizar cambios productivos.

R. Esa es una de las grandes debilidades de nuestro país. Cada Gobierno ha redactado su ley educativa y el siguiente la ha sustituido. No hemos sido capaces de constituir un consenso mínimo sobre qué queremos de nuestro sistema educativo. A fecha de hoy hay gente para quien el sistema educativo solo sirve para adoctrinar. O sea, el problema es si se da la asignatura de Religión o no, porque la religión en este país es un elemento simbólico. Esto es de lo que finalmente estamos hablando y mientras no esté resuelto puede que no podamos hablar de lo demás. La religión católica está bloqueando el sistema educativo. Sería mejor hacer un referéndum sobre si hay que impartir Religión o no.  

P. En tus reflexiones, en el proyecto de país, otorga mucha relevancia a la importancia que tienen las ciudades y las regiones. Pone como ejemplo legislación municipal de gran trascendencia como es la reducción de contaminación. Este intento lo vivimos en Madrid capital y no está exento de polémica.

R. Manuela Carmena tiene un proyecto de ciudad de Madrid para los próximos treinta años. No es un experimento, es un cambio de modelo de ciudad. Es mucho lo que está haciendo para lograr una ciudad más sostenible, más transparente y más innovadora. El problema, las confrontaciones se generan en los elementos simbólicos. Es decir, que el PP y Ciudadanos salgan diciendo que hay que quitar los carriles-bici, los manda al siglo XIX. Pero nos estamos pegando por símbolos como las cabalgatas de los Reyes Magos sin tener en cuenta la importante agenda que se está marcando a nivel de modificación de la ciudad. Carmena, y lo que representa, está aplicando un modelo transformador que pondría a Madrid entre las principales ciudades del mundo, pero estamos en permanente confrontación con los elementos simbólicos.

P. Bueno…,  ¿no es otro elemento de confrontación la “regla de gasto” impuesta por Cristobal Montoro desde el Ministerio de Hacienda para controlar el gasto de ayuntamientos?

R. La regla de gasto es una injusticia tremenda, porque lo único que hace es distribuir injustamente la carga del ajuste. El Gobierno central también podía ponerse una regla de gasto y dejar tranquilos a los ayuntamientos. Es imprescindible que esta regla se modifique porque si no, estás ahogando a ciudades que son el motor económico del país y si Madrid se ahoga financieramente, lo va a pagar España. Este país se mueve, para bien o para mal gracias a media docena de grandes ciudades. Para bien, por lo que suponen de modernización, cosmopolitismo…; para mal, por lo que representa de vacío absoluto del resto del país.

 La subida del SMI que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva



P. Se acaba de firmar el acuerdo sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) entre Gobierno y agentes sociales, que curiosamente ha sido objeto de críticas por facciones de la izquierda…

R. La subida que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva. No la podemos criticar. A mí me gustaría que fuese de 1.100 ó 1.300 euros, pero cambia más la vida de las personas una subida como la que se ha pactado que todos los tuits y declaraciones diciendo que queremos un SMI de 1.500 euros. Lo que es impensable es que todo el mundo vaya a hacer lo que tú digas.

P. Otro asunto de relevancia son las pensiones. La inflación empieza a crecer y la subida está estancada en el 0,25 por ciento, por lo que ya se está perdiendo poder adquisitivo. Aunque el derecho está consagrado en la Constitución…, ¿habrá dinero en la caja para pagarlas en el futuro?

Pillada de @frlorente "¿habrá dinero para las pensiones?"
R. La gestión de las pensiones es una de las grandes estafas que vivimos en este país desde los años ochenta, incluso antes, por el hecho de pensar que las pensiones son un sistema de protección social, separado del resto de políticas sociales. Si existen problemas no es porque los actuales pensionistas no hayan contribuido. Han contribuido de sobra. Si en su momento, la caja de las pensiones se hubiera dedicado a pagar exclusivamente pensiones y no  a pagar el sistema público de salud, en la hucha habría ahora 590.000 millones de euros. Es decir, estaría sobrefinanciada. Lo que ha ocurrido es que el dinero de las pensiones se ha utilizado para evitar subidas de impuestos. Si en los años ochenta, la sanidad se hubiera pagado con impuestos, como ahora, la caja de las pensiones estaría sobradamente saneada. No es esto una crítica a lo hecho, sino que lo que planteo es que el sistema de contribuciones ha aliviado la presión fiscal porque se han estado pagando con contribuciones lo que debería haber sido financiado con impuestos. En mi opinión habría que pagarlas con impuestos no finalistas y creando un sistema de contribución de pensiones más proporcional. 

P. En este asunto, también nos meten miedo para que nos apuntemos a planes privados.

R. Si la clase media-alta paga un sistema mixto y el sistema público de pensiones ya no es un problema para ellos, se va a convertir en un factor de exclusión social. Además genera el peligro de que los servicios públicos que dejan de ser universales, o suficientemente universales, normalmente terminan por agotarse.

P. Acaban de comenzar las negociaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva entre los agentes sociales, entre cuyo punto fundamental se encuentran los salarios…

R. La Reforma Laboral de 2012 sirvió para desvincular la productividad de los salarios. La productividad en este país ha crecido en estos últimos seis años diez veces más que los salarios. Evidentemente es un contexto muy favorable para los empresarios.  Desde el año 200 a la actualidad, la participación de los dividendos empresariales en la economía ha aumentado un 60 por ciento y los salarios siguen estancados. Durante la crisis podía tener sentido cierta concentración de las rentas de capital porque los beneficios empresariales se usaban para pagar la deuda de este país y los salarios bajos han permitido a los empresarios tener más margen para pagar sus deudas. Pero llegados a este punto, se puede afirmar que la deuda de este país la han pagado los salarios. Además, los bajos salarios son el elemento fundamental que vertebra la desigualdad en este país, por todo ello, necesitamos urgentemente una recuperación salarial.

P. Otro asunto que hay que incluir en el escenario coyuntural es la denominada “economía colaborativa”. Empieza a no haber centros de trabajo, ni interlocutores… ¿qué hacer?


R. Se trata de la aparición de  nuevos modelos de negocio. El formato de empresa que conocíamos está desapareciendo a una velocidad que no nos estamos dando cuenta. La empresa se empieza a limitar a ser intermediaria, a ordenar el mercado. Eso ocurre con los raiders de Deliveroo, pero también con sectores altamente cualificados como puede ser la consultoría, donde surgen plataformas cuyo coste marginal es cero. Estamos volviendo a un sistema de peonadas digitales. El problema es que si no hay empresa, los trabajadores no saben para quién trabajan, ni quién es el responsable de las relaciones y los derechos laborales. Este proceso de individualización es el gran reto que tienen los sindicatos.




domingo, 11 de febrero de 2018

Elena Gómez Vidal Presidenta de Amnistía Internacional - Madrid

Elena, fotografiada por @frlorente

“Existe la creencia de que en España o en los países occidentales se respetan los derechos humanos, pero esto es una falacia”


En la Comunidad de Madrid son 19.000 personas asociadas en torno a unas prestigiosas siglas: AI, referente en la lucha por los derechos humanos. Aproximadamente el 60 por ciento son mujeres y el 40 por ciento, hombres. Fue fundada en Londres el 1 de octubre de 1962, tras la publicación del artículo The Forgotten Prisoners (Los presos olvidados) en The Observer el 28 de mayo de 1961, escrito por el abogado Peter Benenson y desde entonces se ha hecho presente en más de 150 países, contando con más de siete millones de personas asociadas.


A día de hoy, voluntariamente, pago religiosamente cuotas a CCOO, al Ateneo de Madrid y a Amnistía Internacional. No hace tanto que la tercera organización eligió una nueva presidenta en la Comunidad de Madrid. Elena Gómez es madrileña de Ciudad Líneal en la frontera con el Barrio de La Elipa. Llegó a la organización en 2010 de la mano de una amiga y con mucho ánimo de influir en la sociedad promoviendo cambios legislativos. Ahora, con 40 años, ha llegado a la presidencia en la Comunidad de Madrid.  Quedo con ella en la sede madrileña, por Tetuán. Un barrio, barrio. Claro una versión más clásica, en bonito papel, podéis encontrar en el último ejemplar de Madrid Sindical.

En el ámbito de la Comunidad de Madrid, Amnistía acaba de presentar un informe sobre vivienda, cuyo título es revelador: La crisis de la vivienda no ha terminado.

Es que en esta región siguen sin tomarse las medidas suficientes para paliar la crisis de la vivienda. Una crisis que afecta a las personas más desprotegidas y, fundamentalmente a las mujeres. La crisis del derecho humano a la vivienda no ha terminado, también porque nuestra Constitución no reconoce el derecho a la vivienda al mismo nivel que otros derechos humanos y Madrid es uno de esos focos de violación de derechos humanos.

¿Habéis trasladado esta situación al Gobierno regional?

Hemos mantenido encuentros en la Asamblea de Madrid y con el consejero de Presidencia, Ángel Garrido. Entendimos que hubo compromisos muy importantes, fundamentalmente en facilitar el acceso a la vivienda a mujeres víctimas de la violencia machista, pero la realidad es que a día de hoy sigue siendo imposible que mujeres maltratadas accedan prioritariamente a una vivienda social. Actualmente no es suficiente un informe de asuntos sociales dando fe de la situación de las mujeres víctimas de violencia de género, que es lo que venimos reclamando y el compromiso adquirido por el Gobierno. La única posibilidad es que haya una sentencia condenatoria o medidas cautelares y prácticamente, como es sabido, no hay. También sobre el problema de vivienda exigimos más coordinación entre Comunidad de Madrid y ayuntamientos, que se presione para reformar la ley de enjuiciamiento civil porque los jueces no pueden evaluar si las personas desahuciadas padecen situación de precariedad o necesidad. Además, es imprescindible que haya un parque público de viviendas.

Mencionas la violencia de género, que está de actualidad mundial. Un asunto que también es fundamental en su último informe anual.

Es fundamental desde nuestros orígenes. Son muchos los problemas de acceso a la justicia con todas las garantías. Tenemos confirmado que muchas víctimas conocen a su abogado de oficio el mismo día del juicio. Tampoco hay reparación y existe el problema de la violencia sexual, que en el último Pacto de Estado, prácticamente no aparece. Es un hecho la “revictimización” que padecen las mujeres víctimas, de cuyos testimonios llegan a dudar los funcionarios de justicia, algo impensable en otros delitos.

Otro asunto que trabajáis desde Madrid es la reparación a las víctimas del franquismo.

España no está haciendo nada por investigar, enjuiciar a las personas responsables y reparar a las víctimas. Además no se colabora con países que sí están investigando los crímenes del franquismo como Argentina o México. En este escenario se encuentra también el asunto de los bebés robados, que también sigue sin investigarse en lo que es una violación gravísima de los derechos humanos.

El último informe anual hace referencia a la situación de los derechos humanos en el mundo, donde España no sale ademando bien parada.

Existe la creencia de que en España o en los países occidentales se respetan los derechos humanos, pero esto es una falacia. Ahí están asuntos como la libertad de expresión, la violencia e género, el franquismo, los derechos económicos, sociales y culturales, la reforma constitucional…

“La crisis del derecho humano a la vivienda no ha terminado”


La reforma constitucional es un asunto de actualidad. Tenéis publicado que habría que reformar veinticuatro disposiciones. ¿Por dónde va vuestra propuesta?

La reforma que propugnamos está siempre relacionada con los derechos humanos. No tenemos postura sobre planteamientos de partidos políticos.Por centrar mucho, nos referimos al artículo 53 (garantías de las libertades y derechos fundamentales). La Constitución establece derechos humanos de dos categorías diferentes. Antes mencionaba el derecho a la vivienda que no tiene categoría suficiente a pesar de que España ha ratificado el Protocolo de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos, que afirman que el derecho a la vivienda es un derecho humano como al agua,  a la salud, a la educación o a la propiedad privada. También nuestra Constitución abre la puerta a la pena de muerte al permitir restablecerla a través del Código Penal Militar en caso de Guerra. Debe dejar claro que España prohibe la pena de muerte en todos los casos.

Otro gran problema mundial es la acogida a las personas refugiadas…

España está incumpliendo sus compromisos de acogida. El Gobierno no ha hecho los deberes y está poniendo trabas. Además tenemos un sistema de asilo que no protege a las personas refugiadas. También hay que decir que, en contra de lo que podemos pensar, de las veintiún millones de personas refugiadas del mundo, el 80 por ciento se encuentran en países del Tercer Mundo, con muchos menos recursos que cualquier país europeo.

Y en América, si huyen hacia el Norte, ahora se encuentran con un muro. ¿Es Donald Trump una mala noticia para AI?

Es una malísima noticia. Después de un año de su presidencia, las garantías de los derechos humanos están muy reducidas. La situación de Estados Unidos es muy preocupante, creemos que puede haber una crisis de derechos humanos.

A causa del conflicto catalán ha surgido el debate de qué son “presos políticos.”

Nosotros usamos el término “presos de conciencia”, que son personas que se encuentran privadas de libertad como consecuencia de sus creencias o por razón de su identidad, pero no han cometido ningún delito. Sobre presos catalanes estamos haciendo un exhaustivo seguimiento. No son presos de conciencia. Los ex consellers pueden ser encausados por saltarse las leyes, aunque parece difícil que se pueda probar la existencia de violencia para que sean acusados de rebelión. Otro caso es el de los Jordis que aunque tampoco son presos de conciencia porque quisieron impedir el cumplimiento de una resolución judicial, la presentación de cargos contra ellos por un delito grave como la sedición constituye una restricción excesiva de su derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica. Por eso, estamos pidiendo la libertad y la retirada del cargo de sedición para Jordi Sánchez y Jordi Cuixart.

¡Firma!


Elena Gómez anima a participar a Madrid en Amnistía Internacional de diferentes formas. “A quienes menos tiempo tienen les animamos a convertirse en ciberactivistas entrando en la web y participando en la sección Actúa con Amnistía”. Ahí nos encontramos con peticiones y firmas para mover en las redes sociales. Insiste Gómez en que las firmas son “muy importantes. Las firmas provocan cambios. Con ellas hemos podido sacar a muchos presos de conciencia de las cárceles y hemos contribuido a lograr la abolición de la pena de muerte en muchos países”. 
A las personas que tienen más tiempo las anima a hacerse “activistas. En la Comunidad de Madrid ya somos 250 en distintos grupos locales o temáticos”. 
Por supuesto también anima a asociarse ya que “somos absolutamente independientes y nos mantenemos con las cuotas de las personas asociadas. Trabajar por los derechos humanos requiere de recursos muy importantes y los necesitamos para sacar a la luz las violaciones de los derechos humanos”.

Los objetivos de AI

 - Trabajamos por el derecho a la verdad, justicia y reparación de las víctimas de graves abusos, como los juicios injustos, las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias, las ejecuciones extrajudiciales o la violencia de género.
- Defendemos a las personas migrantes, solicitantes de asilo, refugiadas, desplazadas o víctimas de trata. También a la población civil en los conflictos armados.

- Defendemos a las víctimas de la violencia a manos de los Estados (policías, ejércitos, etc.) y de otros actores (empresas, grupos armados, etc.).

- Hacemos campaña contra la tortura y los malos tratos, por los derechos sexuales y reproductivos, por la abolición de la pena de muerte, y por un control efectivo sobre el comercio de armas.

- Defendemos la dignidad de las personas pobres, denunciando los abusos que causan o agravan la pobreza, y luchamos para que sus responsables rindan cuentas ante la justicia, porque disfrutar de atención sanitaria, de una vivienda adecuada, de agua limpia, de un medio ambiente sano... es un derecho humano.

- Protegemos el derecho de todas las personas a expresarse libremente y a no sufrir discriminación.

- Exigimos que los presos de conciencia sean liberados y que las personas que denuncian abusos en cualquier país obtengan protección.





Quedamos en su sede, en un barrio, barrio, y allí estaba @frlorente








martes, 27 de junio de 2017

Felipe Serrano y su “Flor del magnolio”

Por el centro de Madrid, pillado por @frlorente . Fran Lorente.
Oímos cada día sus crónicas sobre la capital en la Cadena Ser, medio al que lleva vinculado desde hace 23 años. Es un tipo tan metódico como trabajador; tan prudente como observador. En 2010 fue galardonado con el Premio Pilar Blanco de Comunicación de CCOO de Madrid. Además ostenta la Antena de Plata de Radio y el Premio Asociación de la Prensa de Madrid 2013 al periodista especializado en Madrid.  Tras leer su novela, di con él. Incluso hicimos una presentación…

Tras publicar El tamayazo. Historia de una traición, aseguraste solemnemente que no habría segunda parte, pero la situación del PP de Madrid parece que la pide a gritos…
Una vez que no prosperó judicialmente y los actores principales ni siquiera juegan un papel en la actualidad es complicado dar vida a esa historia. Una confesión es lo único que podría dar vida al caso. ¿Por qué es importante ahora el tamayazo? Porque aquel golpe lo cambió todo. Los beneficiarios de aquella trama son los que han estado gobernando en las instituciones madrileñas. Sin el tamayazo, hoy no habría Gürtel, Púnica, Lezo…  Por tanto, en el tamayazo está el pecado original del PP de Madrid. Nunca se dilucidaron las responsabilidades pero ahora el tiempo ha colocado a cada uno en su sitio: a Esperanza Aguirre fuera de la política y a Francisco Granados e Ignacio González en la cárcel.

Primero en la Asamblea de Madrid y después en el Ayuntamiento has seguido muy de cerca la trayectoria de Esperanza Aguirre. ¿Piensa que Aguirre tiene responsabilidades?
Es imposible que no supiera nada, la corrupción deja huellas y ella lo controlaba todo con mano de hierro. Necesariamente tenía que saber algo.

Nada más poner el punto y final a ese gran reportaje de investigación se adentra por primera vez en la novela con La flor del Magnolio que acaba de publicar. Una novela con muchos elementos de la novela negra…
Yo no la considero una novela negra, primero, porque ese género me merece mucho respeto y no soy experto en él. En realidad…, soy daltónico para los géneros literarios. Creo que se trata de literatura con sentimientos en la que también tiene un papel relevante el amor.

El grueso de la historia transcurre en durante la Transición española, que ahora está siendo revisada por quienes no la vivieron. ¿Qué opina de la llamada Transición?
Sin duda es una época esencial de la democracia en España. Sí considero que tiene contradicciones. Por una parte, fue un banco de pruebas de la política de mesa camilla que ha tenido efectos perversos posteriormente. Por otra parte, frente a la ruptura radical, la Transición funcionó muy bien, incluso de forma envidiable. Aquel proceso evitó el enfrentamiento fratricida, por lo que este país tiene una deuda con los partidos políticos de izquierdas y los sindicatos, que mostraron una gran altura de miras.

La novela social prácticamente ha muerto. En La flor del magnolio, aparte de una forma bastante clásica tanto en retratos psicológicos de personajes como en descripción de lugares y situaciones sí se atisba un corazón de novela social.
En estos tiempos, el refugio de la novela social está siendo la novela negra y a pesar de mi daltonismo sobre los géneros sí hay una descripción crítica de la sociedad en La flor del Magnolio. Hay terratenientes, burguesía tardofranquista; hay delincuentes de alto nivel y drogadictos; centro de Madrid y San Blas con lo que se llamaba Guarrerías Preciados.  Hay violencia machista sufrida por mujeres con recursos económicos y en su expresión más trágica: la prostitución. De hecho, es una novela en la que los personajes femeninos son muy potentes. Con hombres malvados y mujeres víctimas. Además, nada de lo que sucede en el relato es ajeno a la actualidad de aquellos días.

Con la lectura del libro es inevitable no recordar el Caso El Nani, calificado como “el primer desaparecido de la democracia”…
El caso es que inicialmente la idea que manejaba era profundizar más en la trama de corrupción policial, pero el grado de documentación era excesivo y las malas artes de algún mando policial tenía mucha fuerza, pero podía quitarle potencia a la idea nuclear.

Mencionaba antes que se trata de una historia de sentimientos. Es evidente que aparece un amor obsesivo.
Posiblemente lo sea, pero la novela la escriben los personajes y son ellos los responsables de sus actos con independencia del autor. Los personajes escriben su propio rumbo. Aunque las descripciones son del autor, he aprendido que los personajes tienen vida propia y son ellos los que deciden por dónde hay que ir. Si hay algo que no es de agrado del lector, soy inimputable.

Pero sí está claro que la historia rezuma experiencias personales como antiguo camarero del Ritz, periodista con amplia experiencia, amante de Madrid…
La ficción se basa en la experiencia y lo que se lleva en la mochila de la vida termina apareciendo. Lo que no sabía es que en la novela había tanto de mí; hostelería, periodismo, La Mancha, ese Madrid tan bucólico… Si en vez de periodista fuera médico, seguro que aparecerían quirófanos en la novela.

Pillada de @frlorente, comentando algún momento de la novela. Claro.
ALAZÁN, CLUB DE ALTERNE



“Madrid. Amberes. Un club de alterne. Un cadáver emparedado. Una piedra preciosa maldita. Un amor a destiempo…” La historia que nos relata Serrano tiene una protagonista que nos persigue durante todo el relato: la sala de fiestas Alazán , “un refinado cabaré donde acudía mucha gente de postín”. Cerró por un incendio en 1976 y fue reabierto como club de alterne, además de ser tapadera de otros oscuros negocios. Felipe Serrano nos sorprende con una elocuente novela, su primera incursión en la ficción pero su tercer libro después de Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid, donde rinde homenaje al hotel en el que trabajó como camarero en su juventud. En 2013 publicó un intenso libro que hoy cobra actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición. La flor del magnolio está coeditada con la Editorial Ákaba, bajo la batuta de Lorenzo Silva y Noemi Trujillo.

jueves, 8 de junio de 2017

Enfermería pública, enfermería privada

Adelaida y José Antonio por @frlorente frente a "su" Ministerio.
La sanidad está que arde. Los poderes alientan la privatización de un derecho, la salud. Las privatizaciones pueden conllevar un empeoramiento del servicio sanitario, cuando lo que es evidente es que las plantillas de los hospitales privados tienen unas condiciones laborales de semiesclavitud. La ideología neoliberal entiende la salud como un negocio, algo que también está salpicando a la sanidad pública española, una de las mejores del mundo. En la pública siempre están los sindicatos de clase defendiendo derechos laborales y ciudadanos. En la privada, hasta ahora, está instalado el miedo, pero empieza a perderse, también gracias a la solidaridad generada a través de las mareas blancas. En esta entrada, que hace renacer el blog, os presento a dos personas que representan a aquellas en cuyas manos están nuestras vidas...

Se llama José Antonio Guechoum. La explicación de su sonoro primer apellido se explica porque su padre es francés. De hecho, nació en París hace cincuenta años. Ha tenido experiencia como enfermero en la sanidad pública pero ahora trabaja en la privada, en el Hospital Madrid Sanchinarro. Eso sí, en su barrio. Como delegado de CCOO es un pionero del sindicalismo de clase en la sanidad privada, “donde hay condiciones laborales dignas del siglo XVIII”.

Ella es Adelaida Gallego, madrileña del Barrio de Los Ángeles, Adelaida es enfermera en la sanidad pública, en el Hospital de la Princesa. Allí es delegada de CCOO, lo que le ha llevado a “conocer toda la realidad de un hospital, que es como una pequeña ciudad”. Tiene 42 años y un hijo, por lo que conoce muy bien la dificultad para conciliar la vida familiar en una profesión a la que llegó “casi por casualidad”, pero con la que ahora está “encantada”. 

Adelaida y José Antonio coinciden en que las condiciones laborales y salarios de enfermeras y enfermeros de la sanidad privada son mucho peores que los de la sanidad pública. Claro, “en la sanidad privada las condiciones laborales son dignas del siglo XVIII”, explica él como conocedor del sector, y con elocuencia se explaya: “no hay forma de que podamos planificar vacaciones, ni un solo día de nuestra vida dejamos de ver el hospital porque no libramos un solo día”.

Y es que José Antonio tiene turno de noche, por lo que trabaja noches alternas, “y claro, en algún momento hay que dormir”. Luego está el salario, en su caso “la diferencia salarial con la enfermería pública puede llegar a los 900 euros”.  Por no hablar de lo reducido de las plantillas, con ratios escandalosas en las que, por ejemplo, una planta de oncología puede estar atendida por las noches por una enfermera para 17 pacientes.

Adelaida escucha, algo espantada, el discurso de su compañero de la privada y concluye por qué ocurre esto en los hospitales privados: “por miedo de los trabajadores y trabajadoras, porque en la sanidad privada el sindicalismo de clase está empezando ahora”.  Y es que donde hay sindicato consolidado, existen mecanismos para que se respeten los turnos y las plantillas descansen, también en beneficio de los pacientes.

Por eso, asegura, “estamos viviendo un momento muy importante que ha unido a toda la sanidad en torno a la marea blanca”. Ambos coinciden en que no consiste en que se roben derechos a las plantillas de los hospitales públicos, si no en que poco a poco los trabajadores y las trabajadoras de la sanidad privada vayan conquistando esos derechos. La solidaridad entre ambos colectivos ya es un hecho y en las movilizaciones de la sanidad privada ya participan los compañeros y compañeras de la pública.

En esa línea de ir conquistando derechos se esfuerza José Antonio con algunos logros, “por ejemplo, estamos empezando a introducir mecanismos de control horario, algo históricamente inexistente en la sanidad privada y que solo se logra con la existencia de un comité de empresa”.

Reforma laboral y conciliación

Denuncia nuestro enfermero de la sanidad privada que, en la Comunidad de Madrid, el Grupo Quirón está imponiendo las condiciones laborales en el sector, “amparado por la reforma laboral de 2012”. Como en este caso la sanidad es considerada “un negocio” aplican la reforma laboral mezclando plantillas según “necesidades organizativas”, algo que en la pública si se realiza, se hace con mayor criterio, según explica Adelaida.

Un asunto relevante para estos profesionales es la conciliación, especialmente si se es mujer y se tienen hijos, como es el caso de Adelaida. En su opinión “es muy complicada, especialmente para las mujeres jóvenes. Más aún si no hay abuelos que puedan echar una mano”. Esta situación lleva a que las mujeres terminan aplicándose reducción de jornada, “y la reducción de jornada implica que se contrate mujeres suplentes con un tercio de jornada”, convirtiéndose en el cuento de nunca acabar.


“Ante la imposibilidad de conciliar, la solución termina siendo la reducción de jornada o la excedencia”


Eso en lo que respecta a cuidados de niños o niñas porque “luego está la imposibilidad de cuidar a familiares mayores que no se pueden valer por sí mismas”. La frase para negar esos derechos es que es inviable “por necesidades del servicio”.

Claro, esa “situación complicada para conciliar” de la que habla Adelaida se convierte, en el caso de José Antonio en que “directamente no existe conciliación”. Y explica, “si tienes que acompañar a un menor de la familia al médico, aunque sea legal, no se concede. Y todo por miedo a la suspensión”. La enfermería en la sanidad privada padece unas condiciones cercanas a la esclavitud y en estas situaciones creadas por el miedo, a veces desesperantes, “los derechos hay que pelearlos”.

En definitiva, en ambos casos, ante la imposibilidad de conciliar, la solución termina siendo la reducción de jornada o la excedencia.

La mejor sanidad

También hay coincidencia entre enfermero privado y enfermera pública en que la sanidad pública española es de las mejores del mundo, donde están los mejores profesionales. Aunque desde su punto de vista, ésta se mantiene “gracias a los residentes, los Médicos Internos Residentes (MIR), que terminan siendo uña y carne con enfermeras y enfermeros, que terminan siendo quienes les enseñan”.

Aunque suene a estereotipo, la realidad es que lo que ofrece la sanidad privada es cierta suntuosidad, como habitaciones individuales, pero si la enfermedad se complica…, se acaba derivando a la pública.

Pillados por @frlorente durante la charla.
Otros estereotipos ya han desaparecido. La labor de la enfermera es muy respetada y valorada por la ciudadanía. Por su parte, el ser hombre en una actividad tradicionalmente femenina, tampoco es un problema, “de hecho existe cierta discriminación positiva hacia el enfermero por parte de los pacientes, quizá tengan más problemas, en este sentido, los auxiliares”.

Otra coincidencia del discurso de José Antonio y Adelaida es que en el hospital el trabajo es inevitablemente en equipo: médicos, auxiliares, celadores… aunque “los enfermeros y enfermeras somos quienes tenemos la responsabilidad final”.

En ese contexto de trabajo en equipo, destaca José Antonio “aunque desconocido, el gran papel de los sindicatos de clase. CCOO trata con todos los profesionales y defiende a todos los trabajadores y trabajadoras con una visión conjunta y no de gremio medieval”. Y concluye, “¿el futuro…?, es esperanzador, partimos de la esclavitud pagada con la posibilidad de que se vayan aplicando los convenios”. Un futuro que Adelaida espera que “deje de estar tan politizado en la sanidad pública para volver a profesionalizarse”.

Y aquí un video sobre conflictividad en la sanidad privada.



viernes, 21 de octubre de 2016

Genovés: “Si pudiera explicarlo todo con palabras, no sería pintor”

Genovés fotografiado por @frlorente.
Nos citamos antes del verano, en el estudio de su casa. Un lugar de trabajo perfectamente ordenado, con cuadros por terminar, que se expondrán en otoño en la prestigiosa galería neoyorkina Marlborugh, su galería desde 1966.

P. Tu vida, tu obra están marcadas por la Guerra Civil y el miedo…
R. Cuando empezó la guerra tenía seis años, cuando acabó tenía nueve. Recuerdo que a mis padres les preguntaba: “¿cuándo no hay guerra la gente va al cine?” Yo no me imaginaba la vida sin guerra, porque tres años en la memoria de un chaval es todo un mundo. Yo nací con ese miedo. Dicen que los niños no se enteran de nada… ¡No poco! El miedo que había entonces era de aúpa y me acuerdo muy bien de aquel miedo. Como cuando bombardearon todo alrededor de mi casa porque vivía junto a la Estación del Norte en Valencia.

P. En alguna ocasión has comentado que hay asuntos que no se pueden expresar con palabras
R. Si pudiera expresarlo todo con palabras no sería pintor. Mi pintura es un leguaje mudo, que dice cosas que no se pueden decir con la literatura. Para mí, la pintura es el arte más libre para quien la contempla. En el cine, la literatura o la música, el espectador es el dueño. En la pintura puedes ver lo que hay y lo que no hay. La pintura es el único arte en que manda el espectador.

P. Con esto que dices, ¿qué opinas de los críticos?
R. Los críticos cambian la pintura por la literatura y eso es algo bastante absurdo. Si todavía fueran poetas…, podrían comentar la pintura con poesía, que puede tener sentido, pero escribir sobre lo que le parece una pintura, siempre me ha parecido una tontería. La labor de un crítico debería enseñar a ver la pintura, pero les molesta entrar en el modelo didáctico. En el fondo un crítico siempre quiere estar por encima del pintor. Es absurdo.

P. Hablas de poetas… Neruda se consideraba un panadero, un trabajador, un obrero de la poesía… ¿te considera un obrero de la pintura?
R. Claro que sí. Con 86 años trabajo 8 horas al día. Esa es mi suerte. Trabajo en lo que me gusta y todos los días descubro cosas nuevas porque en la pintura se está aprendiendo siempre.

P. Eres un pintor contemporáneo muy relevante. Tu galería es Marlbourgh y ya en los años sesenta podrías haber optado por quedarte a vivir en Nueva York, sin embargo decides volver a Madrid…
R. Cuando hice mi primera exposición en Nueva York me propusieron quedarme. Pero aquí estábamos en plena resistencia y no podía abandonar a mis compañeros y de exponer en la mejor galería de Nueva York pasé a pintar en las chabolas, haciendo murales y huyendo de los grises.

P. ¿Cómo los grafiteros?
R. No. Yo veo el grafiti como una cosa de señoritos. A mí lo que me gustaría es que se pusiera de moda el pensar. Estamos en una época en la que parece que se está poniendo de moda el no pensar. Yo si pinto es para que la gente que se ponga delante de un cuadro tenga la ocasión de pensar, y quizá le vengan a la cabeza cosas que no hubiese imaginado. Estoy esperando que se ponga de moda el pensar, quizá estaríamos todos mejor si nos dedicáramos a pensar.

P. ¿Pero no eres optimista?
R. Soy optimista y un poco ingenuo porque en este país todo el mundo es muy listo, ¿no? Muchas personas dicen “qué listo es ese tío!” refiriéndose a timadores o tiparracos. Luego están los listos que hablan de lo que no saben. Ya lo dijo Machado: “Si todos los españoles, de pronto, hablaran de lo que verdaderamente saben, habría un silencio absoluto en España. Aquí todo el mundo habla y todo el mundo es muy listo y yo soy muy ingenuo. Y estoy orgulloso de ello.

P. Antes hablabas del miedo infantil de la guerra, pero luego volvió el miedo adulto al franquismo.
R. En mis cuadros he intentado crear el espacio del miedo. Mis multitudes… Yo nunca he pintado un mogollón de gente junta. Pinto a cada persona porque creo cada persona hacemos una multitud. Nunca hay dos figuras iguales.

P. Tus multitudes y espacios parecen crear un mundo de inquietante silencio, un silencio atronador.
R. A veces estoy pintando y hasta que no oigo la voz de la multitud no estoy contento. Hay un momento en que estoy metido y necesito oír, imaginarme un sonido y en ese momento pienso: “esto va bien”.

Durante la charla pillado por Francisco Naranjo.
P. ¿Lo del compromiso político te viene de familia?
R. Mi padre, por miedo, siempre mantuvo silencio y me decía que no me significara. Hasta los cuarenta años no supe que mi abuelo fue sindicalista, fundador de UGT en Valencia. Incluso Pablo Iglesias, el de verdad, dormía en su casa, en lo que era el barrio obrero. Cuando me metí en política mi padre me llamaba loco por comunista. Yo le decía que soy demasiado anarquista para ser comunista y demasiado anarquista para ser comunista. Es una frase que siempre me ha gustado.

P. Cuando te detienen, Franco había muerto. Pero el franquismo pervivía…
R. Si me apura, la situación era más peligrosa porque no sabíamos qué iba a suceder.
P. Algunos sectores ponen en entredicho aquel tiempo de transición. ¿Cuál es tu opinión?
R. Hay gente pá tó. A mí me ha dicho un pintor muy joven que con Ana Botella era peor “que cuando vosotros…” Tuve que decirle, “para tío”. Hasta ahí podíamos llegar. Recuerdo un día que no estaba yo en casa y la policía fue a buscarme y terminaron encañonando a mi hijo que tenía 14 años porque no les abría la puerta.

El Abrazo

P. ¿Cómo se gestó ese símbolo de la Transición que es El Abrazo?
R. En este mismo estudio de mi casa se reunió la Junta Democrática. Hacíamos muchas reuniones clandestinas porque hay dos puertas… La Junta decidió hacer urgentemente un cartel para pedir la amnistía de los presos políticos, y ya que estaban en mi estudio… Claro. Lo querían para el día siguiente y eso era imposible, así que elegimos uno que estaba hecho. Fue José Sandoval quien primero lo vio y, efectivamente “lo tuvimos para mañana” gracias a una organización impresionante.

P. Fue el causante del tu detención…

R. La policía intentó humillarme. Cuando me llevaron a la DGS, me bajaron en la calle Preciados para que recorriera esposado toda la Puerta del Sol flanqueado por dos guardias. Lo divertido de la historia es que un policía me confundió con el pintor del siglo XVI Veronés.