Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 15 de julio de 2019

Acoso moral, Antonio Baylos, suicidios, pastillas y una ministra

Me ha vuelto a ocurrir… El Gran Baylos ha vuelto a ser mi musa tras leer una entrada en su blog con un titular extremadamente sugerente: “Vuelve el calor y hasta las noticias queman. (Suicidios y excedentes de empresa)”. En realidad, lo que me resulta sugerente es lo que va entre paréntesis, a modo de aclaración, y la posterior primera línea de su entradilla, en rojo sangre, rojo, rojo: “Que la amable audiencia del blog no tome demasiado en serio estas reflexiones…” Una provocación en toda regla o un poner el carro delante de los bueyes, según el ánimo de quien lea (obsérvese que el uso del pronombre “quien” es my inclusivo, nos evita andar con sustantivos con género “lectores y lectoras”). 
A día de hoy sólo el suicidio o un buen coctel es la solución ante el acoso.

En cualquier caso, copio y pego a Baylos, que además ilustra su texto con una fotografía bastante llamativa…: “Que la amable audiencia del blog no tome demasiado en serio estas reflexiones”.

De los seis párrafos de los que consta su escrito, cinco están dedicados a un tema terrible pero que esperemos algún día se encuentre en la agenda de los debates sociolaborales: el acoso moral que tan bien explica la FSC de CCOO en una de sus magníficas guías. Tan bien lo explica que si un empresario quisiera ser acosador debería leerla detenidamente para aplicar su maquiavélico plan.

La percha de Baylos es el juicio “visto para sentencia” en Francia sobre la ola de suicidios y depresiones entre la plantilla de France Telecom. Como explica nuestro querido oráculo sindical, los directivos han sido juzgados por el “suicidio de 19 empleados, 12 intentos de suicidio y 8 cuadros de depresión severa…”  

Y aclara, “se trata de la privatización de una importante empresa pública francesa cuyos empleados tenían un cierto blindaje legal que impedía a los nuevos ejecutivos de la empresa despedirles sin excesivo coste. De esta manera, la estrategia de los cargos directivos fue la de presionar a estos trabajadores para que abandonaran la empresa voluntariamente como una baja incentivada. Una estrategia que impulsaba los excedentes de mano de obra con todos los medios a su alcance, inclusive a través del acoso moral sobre éstos, fundamentalmente capas medias y altas de técnicos de la empresa…” Añado que podéis  ver un documental sobre el asunto en youtube.

Estamos en 2019 y la historia comenzó en 2007, lo que evidencia la lentitud de la Justicia. El doctor Baylos hace un magnífico y breve repaso con doctrina sobre el acoso moral en Francia, en España ( el artículo 173  de nuestro Código Penal establece que cometen el delito quienes ”en el ámbito de cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes que, sin llegar a constituir trato degradante, supongan grave acoso contra la víctima”) e incluso el reciente Convenio 190 de la OIT.

Después de más de treinta años poniendo oídos y palabras a la clase trabajadora, aunque no me encuentro capacitado para exponer doctrina sí que la experiencia personal sirve para opinar con la libertad de expresión que me otorga La vida desde el lago. Precisamente, esa misma libertad de expresión es vilipendiada por quienes “…en cualquier relación laboral o funcionarial y prevaliéndose de su relación de superioridad, realicen contra otro de forma reiterada actos hostiles o humillantes…” 

Entre esos actos y amparándose en la libertad de expresión estos directivos sin escrúpulos  pueden denigrar públicamente el trabajo de una persona porque sí, “porque yo soy la organización”. A pie de tajo en una pequeña empresa o en empresas especialmente sofisticadas es imposible enfrentarse al acoso moral (véase el ERE del PP).

El pasado mes de marzo, El País explicaba por qué naufragan las condenas por acoso laboral, con un dato alarmante: el 15 por ciento de los trabajadores sufren “mobbing”, aunque apenas hay condenas por este delito.

“OFF THE RECORD”, MÉDICOS, PSIQUIATRAS Y ABOGADOS

Son muchos los off the record que tenemos los periodistas, al menos los que superamos los cuarenta; vale, los cincuenta aunque no los aparentemos. He seguido algunos casos como si fueran propios. Cuando los primeros síntomas de la ansiedad y la depresión asoman, lo habitual es ir al médico de cabecera, que a poco profesional que sea va a diagnosticar el acoso, empieza a recetar pastillas, te da de baja laboral y solicita hora con Salud Mental.

El médico recomienda no meterse en líos eternos y curarse, algo que es posible si se tiene un mínimo de fuerza de voluntad, inteligencia y estomago en condiciones para aguantar el tirón de las pastillas, que te dejarán grogui, te afectará sexualmente, te engordarán. etcétera. Los abogados también recomiendan no meterse en líos que no van a acabar nunca…, por no hablar de dinero.

El problema de acudir a Salud Mental, al menos en este Madrid de recortes en lo público, es que el tiempo pasa muy lento y “salvo que vayas con la baba colgando” no hay hueco, tal como expliqué en una carta a la directora de El País. En Salud Mental, por fín, te harán un coctel tranquilizante y antidepresivo más a medida que el de atención primaria a sabiendas de que quienes están locos son los que acosan, “pero mejor dejarlo así”. Al fin y al cabo, salen ganando las empresas farmacéuticas y sus trabajadores del sector químico, que somos toda una potencia mundial en consumo de antidepresivos.

En resumen, que a día de hoy, ante una situación dura, lo mejor es aguantar el tirón para no lanzarse por una ventana, cortarse las venas y tal y medicarse bajo supervisión médica con un montón de cosas que terminan “pam” y en “im”, con suerte al año se van rebajando las dosis y tal.

Con todo cariño y respeto hacia la OIT y nuestro Código Penal, quizá seríamos nosotros, los trabajadores organizados en sindicatos quienes deberíamos ir más allá de las magníficas guías. Quizá hacen falta economistas, abogados, asesores, por supuesto periodistas, pero también psicólogos o psiquiatras que atiendan y ayuden a presionar a las empresas. O quizá acabo de decir una locura.

¡Ah! El último párrafo del la entrada del Gran Baylos, quizá sea el principal, quizá sea la tesis sobre la se asientan los cinco párrafos anteriores. En él critica, yo creo que un poquito forzado, a la ministra de Economía por unas declaraciones de ésta sobre la Reforma Laboral. Una ministra “del gobierno Socialista español (sic)”, acentúa nuestro oráculo, que dice que dijo que revertir la reforma laboral “no solventa nuestros problemas”.


No seré yo quien defienda la reforma laboral, ni a la ministra de Economía en funciones, pero en realidad, Calviño declaró que "revertir la reforma laboral no va a mejorar las condiciones de los chicos que trabajan en Deliveroo o Glovo”. (Sobre economistas y partidos recomiendo este articulo del economista Moisés Martín, Mac.) De momento, sí creo que revertir la reforma laboral no va a impedir que la solución para miles de trabajadores ante el acoso sea el suicidio o un buen coctel de pastillas aderezado con buenos servicios jurídicos y apoyo psicológico.



miércoles, 21 de febrero de 2018

José Moises Martín: "Necesitamos urgentemente una recuperación salarial"

En un retrato de @frlorente 
Hace cosa de un mes contaba en esta vida desde el lago sobre el libro España 2030: Gobernar el futuro de José Moisés Martín, Mac, a quien conocí hace cosa de veinte años cuando él era un joven que andaban por el Consejo de Juventud de España (CJE) y yo, siempre menos joven, confundí con Adrien Brodi. No es difícil encontrarnos a Mac en las radios y televisiones explicando coyunturas o estructuras de la economía. También son muchos sus artículos de opinión en prensa. Y es que es un tipo muy pedagógico. Así pues me acerqué con Fran Lorente a efectos fotográficos a la empresa que dirige y allí hicimos un repasito más que interesante  sobre el pasado, el presente y el futuro... Desde lo local, Madrid ciudad o Cataluña, a lo más global, sin perder la perspectiva de las nuevas realidades laborales y asuntos como pensiones o salarios.

Desde hace varios meses mantiene un artículo semanal en el diario 20 minutos. Su curriculum es muy amplio, tanto en formación como en experiencia, donde ha trabajado en el ámbito del desarrollo económico y social en el sector público, en el no gubernamental y en empresas privadas. Actualmente es socio y director general de Red2Red Consultores, especializado en políticas públicas. Además es miembro de Economistas Frente a la Crisis, de la Sociedad de Economía Mundial y de la Asociación Española de Economía y Finanzas Internacionales.

P. Hace ahora dos años veía la luz tu libro España 2030: Gobernar el futuro que, con el horizonte de ese año, es una argumentada propuesta de gobierno para España muy influída por los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2015-2030, formulados por Naciones Unidas. En este tiempo ha surgido en el escenario Donald Trump, el Brexit, mayores tensiones con Corea del Norte, continúa el terrorismo yihaidista, en España se ha disparado el conflicto catalán… ¿Siguen vigentes tus propuestas para 2030?

R. Las reflexiones que realizo en el libro no han perdido valor. De hecho, algunas de las cosas que están ocurriendo en el mundo son reflejo de la incapacidad que tienen nuestras democracias, en el sentido más amplio de la palabra, para afrontar cambios. Han surgido tensiones importantes con Trump, en Austria la ultraderecha va a gobernar, en España ha crecido la crisis territorial con esto que llamamos “procesismo”, que me parece que comparte muchos elementos con esta respuesta de repliegue hacia la soberanía nacional de intentar protegerse de un mundo que está cambiando y del cual no tenemos todas las respuestas.

P. Empecemos por el mundo. Si vemos la botella medio vacía del crecimiento demográfico y el crecimiento económico, el futuro que se nos avecina, principalmente en el escenario medioambiental, puede ser preocupante.

R. Es cierto que son dos factores determinantes. Demográficamente, vamos hacia un mundo envejecido, muy urbano y en el que los desequilibrios van a ser muy grandes. Así, mientras Europa va a perder 80 millones de personas en edad de trabajar en los próximos decenios, África va a crear 800 millones. Esos desequilibrios representan un reto muy importante. Ciertamente, a efectos de Medio Ambiente, estamos traspasando el límite de la sostenibilidad. No existe concienciación sobre lo que está ocurriendo. Uno de los recursos naturales de los que menos se habla y resulta más preocupante es el agua. De aquí a 2030 las necesidades globales de agua no van a estar satisfechas. El mundo estará superpoblado con incapacidad para repartir adecuadamente los recursos y un sistema de gobernanza muy débil.

P. Actualmente en el escenario mundial hay instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional que hacen recomendaciones que pueden resultarnos sorprendentes si las comparamos con el pasado cercano. ¿Es una buena noticia que recomienden subidas de salarios o de impuestos?, ¿qué está sucediendo?

R. Aunque a algunos nos esté costando entenderlo, creo que es una buena noticia, lo cual no implica que sea totalmente positivo. Estamos viviendo un cierto reflujo del neoliberalismo, que ha sido la potencia hegemónica intelectual desde el año 1980 hasta la crisis. Aunque el neoliberalismo sigue peleando, está perdiendo capacidad, se está vaciando en dos direcciones: el populismo y ese centro reformista que no tiene muy claro hacia donde ir pero de alguna manera recupera asuntos que se venían reclamando por la izquierda desde principios de los ochenta. Las fuerzas conservadoras neoliberales se están replegando hacia la soberanía nacional y de esa mezcla surge el populismo que nos lleva a un mal camino. Por otra parte, muchas de las verdades irrefutables, casi dogmas de fe de los ochenta hasta final de siglo, han resultado empíricamente falsas. Es por ello que se está generando una nueva agenda más tendente al pensamiento tradicional continental. No digo socialdemocracia, pero sí un reformismo que incluye componentes como la protección social. Por ello, las posiciones del FMI y el Banco Mundial son ahora más matizadas y en cierto sentido están reorientando sus recetas hacia una mayor protección y lucha contra la desigualdad.

P. Centrémonos más en España. En tu libro España 2030… relatas que la crisis en nuestro país no ha sido tanto coyuntural sino de modelo. Un modelo anclado en la Transición. ¿No está demasiado en entredicho la Transición?

"Tengo una relación contradictoria con la Transición"
R. Tengo una relación contradictoria con la Transición. Pienso que se hizo lo que se pudo y no creo que se hubiera podido hacer mucho más. La mayoría de las transiciones exitosas han sido relativamente parecidas a la española: pacíficas, con acuerdos y consensos. Ahora bien, pasado el momento de consolidación democrática, en los años ochenta, nos echamos a dormir. Tampoco hemos mirado lo que ha ocurrido en otros países con procesos pacíficos de transición. Es decir, que se ha terminado juzgando a los dictadores, se ha terminado con las leyes de punto final y se ha reconocido la memoria histórica, cosa que en España no ha sucedido salvo muy limitadamente. En España, la Transición cristalizó y se convirtió en una camisa de fuerza. De lo que sí estoy convencido es de que no podemos cambiar de modelo sin reproducir un consenso parecido.

P. También en tu libro menciona las últimas constituciones españolas y se viene a considerar la de 1978 como “moderada” frente a las “rupturistas” de 1812 y 1931. Una autoridad como Nicolás Sartorius considera “rupturista” la Constitución de 1978 por cuanto supuso la ruptura con el franquismo. Además, las armas la tenían “los otros”.

R. Desde luego no somos conscientes del carácter autoritario que tenía la dictadura franquista. Pasar de ahí a la democracia, como dice Sartorius puede ser un elemento de ruptura tremendo. Lo cierto es que cuando estás en un hoyo y sacas la cabeza, parece que es la bomba, pero hay que seguir saliendo, si no, sigues dentro del hoyo. Lo que sabemos quienes no vivimos ese momento es por lo que nos han contado y hemos leído y es que la Transición no supuso una ruptura traumática. A largo plazo, donde hemos salido perdiendo es en los elementos simbólicos. Por ejemplo, ¿es hoy mejor la calidad de vida de Portugal? Pues no. ¿Es mejor la calidad de la democracia portuguesa? Tampoco. Pero Portugal tiene una concepción republicana del estado. Ahí sí se nota un elemento de ruptura. Creo que el modelo establecido en la Transición se ha agotado y por ello nuestra crisis se ha agravado, aunque el problema no viene de 1977, sino de que veinticinco años después no había habido ningún movimiento de estructuras de poder, debido a que una parte de la sociedad entró en la democracia con el freno de mano echado, y a día de hoy sigue igual.

P. En su libro y sus artículos denota cierta obsesión por el consenso pero no cree que en este país, incluido el conflicto catalán, la ciudadanía es la primera que vota opciones que no apuestan por el consenso.

R. Esto forma parte de la ausencia de proyecto de país. En el caso catalán están pidiendo una independencia, pero no dicen para qué. Aquellos países donde hay líderes con capacidad de influir, son líderes que presentan proyectos de país, que son capaces de aglutinar a una masa suficiente de personas que se sientan cómodas como para poder acometer transformaciones. Consenso no significa unanimidad. Lo que aquí ocurre es que nos dedicamos a pelearnos para ver quién es el capitán del barco y nadie dice que hay que cambiar de barco y que tenemos que variar el rumbo y la dirección.

P. Respecto a la ausencia de proyecto de país usted mira hacia atrás para ver hacia dónde vamos. Entre 1960 y 2008 el crecimiento de España es impresionante. A partir de ahora, aunque se crece económicamente, la tendencia no es nada optimista.

R. En el periodo 1960-2008 España ha sido uno de los países del mundo con mayor crecimiento, con un nivel similar al denominado “milagro coreano”. El problema es que ahora no existe una agenda y seguimos viviendo de las rentas de aquel impulso. A fecha de hoy, el modelo de producción que tenemos es muy parecido al anterior a la crisis, si no es prácticamente el mismo. No hay una visión clara de hacia dónde podemos avanzar y esto hace que el enorme proceso de transformación esté agotado. También hay un elemento generacional importante. Quienes tenían treinta años en los setenta no han sido capaces de generar un relevo y existe un agotamiento generacional. Por otra parte, las generaciones que vienen detrás no han sido capaces de tomar el timón. En 2016 tuvimos una oportunidad. Hubo un momento en que el destino del país estaba en manos de una nueva generación: Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Albert Rivera, pero esa generación ha fracasado: a día de hoy sigue gobernando Mariano Rajoy, un señor que tiene veinte años más que todos ellos. Si se hubieran puesto de acuerdo en un programa de acción probablemente hoy estaríamos viviendo en otro país. Por tacticismo, intereses o presiones de unos y de otros, hemos dimitido de ese momento y la próxima vez que esta gente tenga la oportunidad de gobernar tendrá cincuenta años.

P. Otra de sus grandes ideas fuerza es la necesidad de un pacto educativo. Es decir, la necesidad de aprendizaje para que este país avance y se atreva a realizar cambios productivos.

R. Esa es una de las grandes debilidades de nuestro país. Cada Gobierno ha redactado su ley educativa y el siguiente la ha sustituido. No hemos sido capaces de constituir un consenso mínimo sobre qué queremos de nuestro sistema educativo. A fecha de hoy hay gente para quien el sistema educativo solo sirve para adoctrinar. O sea, el problema es si se da la asignatura de Religión o no, porque la religión en este país es un elemento simbólico. Esto es de lo que finalmente estamos hablando y mientras no esté resuelto puede que no podamos hablar de lo demás. La religión católica está bloqueando el sistema educativo. Sería mejor hacer un referéndum sobre si hay que impartir Religión o no.  

P. En tus reflexiones, en el proyecto de país, otorga mucha relevancia a la importancia que tienen las ciudades y las regiones. Pone como ejemplo legislación municipal de gran trascendencia como es la reducción de contaminación. Este intento lo vivimos en Madrid capital y no está exento de polémica.

R. Manuela Carmena tiene un proyecto de ciudad de Madrid para los próximos treinta años. No es un experimento, es un cambio de modelo de ciudad. Es mucho lo que está haciendo para lograr una ciudad más sostenible, más transparente y más innovadora. El problema, las confrontaciones se generan en los elementos simbólicos. Es decir, que el PP y Ciudadanos salgan diciendo que hay que quitar los carriles-bici, los manda al siglo XIX. Pero nos estamos pegando por símbolos como las cabalgatas de los Reyes Magos sin tener en cuenta la importante agenda que se está marcando a nivel de modificación de la ciudad. Carmena, y lo que representa, está aplicando un modelo transformador que pondría a Madrid entre las principales ciudades del mundo, pero estamos en permanente confrontación con los elementos simbólicos.

P. Bueno…,  ¿no es otro elemento de confrontación la “regla de gasto” impuesta por Cristobal Montoro desde el Ministerio de Hacienda para controlar el gasto de ayuntamientos?

R. La regla de gasto es una injusticia tremenda, porque lo único que hace es distribuir injustamente la carga del ajuste. El Gobierno central también podía ponerse una regla de gasto y dejar tranquilos a los ayuntamientos. Es imprescindible que esta regla se modifique porque si no, estás ahogando a ciudades que son el motor económico del país y si Madrid se ahoga financieramente, lo va a pagar España. Este país se mueve, para bien o para mal gracias a media docena de grandes ciudades. Para bien, por lo que suponen de modernización, cosmopolitismo…; para mal, por lo que representa de vacío absoluto del resto del país.

 La subida del SMI que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva



P. Se acaba de firmar el acuerdo sobre el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) entre Gobierno y agentes sociales, que curiosamente ha sido objeto de críticas por facciones de la izquierda…

R. La subida que se ha pactado es necesaria, conveniente y positiva. No la podemos criticar. A mí me gustaría que fuese de 1.100 ó 1.300 euros, pero cambia más la vida de las personas una subida como la que se ha pactado que todos los tuits y declaraciones diciendo que queremos un SMI de 1.500 euros. Lo que es impensable es que todo el mundo vaya a hacer lo que tú digas.

P. Otro asunto de relevancia son las pensiones. La inflación empieza a crecer y la subida está estancada en el 0,25 por ciento, por lo que ya se está perdiendo poder adquisitivo. Aunque el derecho está consagrado en la Constitución…, ¿habrá dinero en la caja para pagarlas en el futuro?

Pillada de @frlorente "¿habrá dinero para las pensiones?"
R. La gestión de las pensiones es una de las grandes estafas que vivimos en este país desde los años ochenta, incluso antes, por el hecho de pensar que las pensiones son un sistema de protección social, separado del resto de políticas sociales. Si existen problemas no es porque los actuales pensionistas no hayan contribuido. Han contribuido de sobra. Si en su momento, la caja de las pensiones se hubiera dedicado a pagar exclusivamente pensiones y no  a pagar el sistema público de salud, en la hucha habría ahora 590.000 millones de euros. Es decir, estaría sobrefinanciada. Lo que ha ocurrido es que el dinero de las pensiones se ha utilizado para evitar subidas de impuestos. Si en los años ochenta, la sanidad se hubiera pagado con impuestos, como ahora, la caja de las pensiones estaría sobradamente saneada. No es esto una crítica a lo hecho, sino que lo que planteo es que el sistema de contribuciones ha aliviado la presión fiscal porque se han estado pagando con contribuciones lo que debería haber sido financiado con impuestos. En mi opinión habría que pagarlas con impuestos no finalistas y creando un sistema de contribución de pensiones más proporcional. 

P. En este asunto, también nos meten miedo para que nos apuntemos a planes privados.

R. Si la clase media-alta paga un sistema mixto y el sistema público de pensiones ya no es un problema para ellos, se va a convertir en un factor de exclusión social. Además genera el peligro de que los servicios públicos que dejan de ser universales, o suficientemente universales, normalmente terminan por agotarse.

P. Acaban de comenzar las negociaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva entre los agentes sociales, entre cuyo punto fundamental se encuentran los salarios…

R. La Reforma Laboral de 2012 sirvió para desvincular la productividad de los salarios. La productividad en este país ha crecido en estos últimos seis años diez veces más que los salarios. Evidentemente es un contexto muy favorable para los empresarios.  Desde el año 200 a la actualidad, la participación de los dividendos empresariales en la economía ha aumentado un 60 por ciento y los salarios siguen estancados. Durante la crisis podía tener sentido cierta concentración de las rentas de capital porque los beneficios empresariales se usaban para pagar la deuda de este país y los salarios bajos han permitido a los empresarios tener más margen para pagar sus deudas. Pero llegados a este punto, se puede afirmar que la deuda de este país la han pagado los salarios. Además, los bajos salarios son el elemento fundamental que vertebra la desigualdad en este país, por todo ello, necesitamos urgentemente una recuperación salarial.

P. Otro asunto que hay que incluir en el escenario coyuntural es la denominada “economía colaborativa”. Empieza a no haber centros de trabajo, ni interlocutores… ¿qué hacer?


R. Se trata de la aparición de  nuevos modelos de negocio. El formato de empresa que conocíamos está desapareciendo a una velocidad que no nos estamos dando cuenta. La empresa se empieza a limitar a ser intermediaria, a ordenar el mercado. Eso ocurre con los raiders de Deliveroo, pero también con sectores altamente cualificados como puede ser la consultoría, donde surgen plataformas cuyo coste marginal es cero. Estamos volviendo a un sistema de peonadas digitales. El problema es que si no hay empresa, los trabajadores no saben para quién trabajan, ni quién es el responsable de las relaciones y los derechos laborales. Este proceso de individualización es el gran reto que tienen los sindicatos.




viernes, 19 de enero de 2018

España 2030: Gobernar el futuro, de José Moisés Martín Carretero

El otro día me encontré con la primera edición de un libro datado hace exactamente dos años. Su título, España 2030: gobernar el futuro. Estrategias a largo plazo para una política de progreso. Su autor, José Moisés Martín Carretero. “Caray”, pensé (quizá fue otro término menos correcto políticamente el que me vino a la cabeza, pero a efectos prácticos da lo mismo), “si este es Mac”. Claro, a Mac, que hoy es joven tirando a crianza, le conocí hace cosa de veinte años, cuando era tan tan joven como que andaba por el área de Internacional del Consejo de la Juventud de España (CJE). Ahora veo que, además de pertenecer a Economistas frente a la crisis, es director general de Red2Red.

Es cierto que, además, últimamente me lo encuentro cada miércoles en la boca del metro cuando me hago con un ejemplar de 20 minutos. Es la cita semanal en un actual y pedagógico artículo de opinión. Ilustrando el artículo una foto suya que bien podría ser de  Adrien Brody, el joven actor, tirando a crianza, que todos conocemos por El pianista. Pero es que el otro día anduvo en la Ser, y el otro en La Sexta y el otro seguro que en otro sitio porque sabe de lo que habla. Y detrás de una de sus frases hay muchos informes leídos y realizados. Es decir, lo contrario de lo habitual.

Total, que me hice con España 2030 y, al leer la solapilla, uno, que se conoce mejor las fechas de actores y actrices que de los economistas se da cuenta que tanto Brody como Martín Carretero son cosecha de 1973. Lo que en las primeras páginas del libro es considerada “generación X” por Mac.

Veo que el libro es de Ediciones Deusto, del Grupo Planeta. "Un libro que no ha hecho ruido”, pensé. Me llamó la atención. Esto es buena señal, que los libros de jóvenes y jóvenes crianza que hacen ruido han dejado de interesarme.

Y no estaba equivocado. En un lenguaje sencillo, José Moisés Martín con argumentos contundentes con profundo olor a progresismo de nuevo cuño explica que el mundo tiene solución si optamos por la estrategia y abandonamos las prisas. 

España 2030: Gobernar el futuro es un canto al consenso, al pacto, al acuerdo. Incluye casi más preguntas que respuestas al tiempo que hace un diagnóstico global y de España. Y entre las medidas evidentes y sencillas, con el consenso por bandera, es que este país se ponga las pilas con la educación, con el aprendizaje como medida indispensable para cambiar el modelo productivo de este país. 

Estamos a tiempo. Los datos y las reflexiones que aporta deberían estar en la mesilla de noche de cualquier político: global, europeo, nacional, regional, municipal. Incluso si antepone independentismos a cualquier otro asunto más racional.

Es un libro recomendable para estudiantes de economía, que seguro son capaces de hacer lecturas más críticas. Es más, en algún momento adopta la forma didáctica de manual de economía para primerizos.


En fin, me están entrando ganas de buscarle a ver si termina de aclararme algunos asuntos. Vamos viendo…