Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Serrano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Felipe Serrano. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de junio de 2017

Felipe Serrano y su “Flor del magnolio”

Por el centro de Madrid, pillado por @frlorente . Fran Lorente.
Oímos cada día sus crónicas sobre la capital en la Cadena Ser, medio al que lleva vinculado desde hace 23 años. Es un tipo tan metódico como trabajador; tan prudente como observador. En 2010 fue galardonado con el Premio Pilar Blanco de Comunicación de CCOO de Madrid. Además ostenta la Antena de Plata de Radio y el Premio Asociación de la Prensa de Madrid 2013 al periodista especializado en Madrid.  Tras leer su novela, di con él. Incluso hicimos una presentación…

Tras publicar El tamayazo. Historia de una traición, aseguraste solemnemente que no habría segunda parte, pero la situación del PP de Madrid parece que la pide a gritos…
Una vez que no prosperó judicialmente y los actores principales ni siquiera juegan un papel en la actualidad es complicado dar vida a esa historia. Una confesión es lo único que podría dar vida al caso. ¿Por qué es importante ahora el tamayazo? Porque aquel golpe lo cambió todo. Los beneficiarios de aquella trama son los que han estado gobernando en las instituciones madrileñas. Sin el tamayazo, hoy no habría Gürtel, Púnica, Lezo…  Por tanto, en el tamayazo está el pecado original del PP de Madrid. Nunca se dilucidaron las responsabilidades pero ahora el tiempo ha colocado a cada uno en su sitio: a Esperanza Aguirre fuera de la política y a Francisco Granados e Ignacio González en la cárcel.

Primero en la Asamblea de Madrid y después en el Ayuntamiento has seguido muy de cerca la trayectoria de Esperanza Aguirre. ¿Piensa que Aguirre tiene responsabilidades?
Es imposible que no supiera nada, la corrupción deja huellas y ella lo controlaba todo con mano de hierro. Necesariamente tenía que saber algo.

Nada más poner el punto y final a ese gran reportaje de investigación se adentra por primera vez en la novela con La flor del Magnolio que acaba de publicar. Una novela con muchos elementos de la novela negra…
Yo no la considero una novela negra, primero, porque ese género me merece mucho respeto y no soy experto en él. En realidad…, soy daltónico para los géneros literarios. Creo que se trata de literatura con sentimientos en la que también tiene un papel relevante el amor.

El grueso de la historia transcurre en durante la Transición española, que ahora está siendo revisada por quienes no la vivieron. ¿Qué opina de la llamada Transición?
Sin duda es una época esencial de la democracia en España. Sí considero que tiene contradicciones. Por una parte, fue un banco de pruebas de la política de mesa camilla que ha tenido efectos perversos posteriormente. Por otra parte, frente a la ruptura radical, la Transición funcionó muy bien, incluso de forma envidiable. Aquel proceso evitó el enfrentamiento fratricida, por lo que este país tiene una deuda con los partidos políticos de izquierdas y los sindicatos, que mostraron una gran altura de miras.

La novela social prácticamente ha muerto. En La flor del magnolio, aparte de una forma bastante clásica tanto en retratos psicológicos de personajes como en descripción de lugares y situaciones sí se atisba un corazón de novela social.
En estos tiempos, el refugio de la novela social está siendo la novela negra y a pesar de mi daltonismo sobre los géneros sí hay una descripción crítica de la sociedad en La flor del Magnolio. Hay terratenientes, burguesía tardofranquista; hay delincuentes de alto nivel y drogadictos; centro de Madrid y San Blas con lo que se llamaba Guarrerías Preciados.  Hay violencia machista sufrida por mujeres con recursos económicos y en su expresión más trágica: la prostitución. De hecho, es una novela en la que los personajes femeninos son muy potentes. Con hombres malvados y mujeres víctimas. Además, nada de lo que sucede en el relato es ajeno a la actualidad de aquellos días.

Con la lectura del libro es inevitable no recordar el Caso El Nani, calificado como “el primer desaparecido de la democracia”…
El caso es que inicialmente la idea que manejaba era profundizar más en la trama de corrupción policial, pero el grado de documentación era excesivo y las malas artes de algún mando policial tenía mucha fuerza, pero podía quitarle potencia a la idea nuclear.

Mencionaba antes que se trata de una historia de sentimientos. Es evidente que aparece un amor obsesivo.
Posiblemente lo sea, pero la novela la escriben los personajes y son ellos los responsables de sus actos con independencia del autor. Los personajes escriben su propio rumbo. Aunque las descripciones son del autor, he aprendido que los personajes tienen vida propia y son ellos los que deciden por dónde hay que ir. Si hay algo que no es de agrado del lector, soy inimputable.

Pero sí está claro que la historia rezuma experiencias personales como antiguo camarero del Ritz, periodista con amplia experiencia, amante de Madrid…
La ficción se basa en la experiencia y lo que se lleva en la mochila de la vida termina apareciendo. Lo que no sabía es que en la novela había tanto de mí; hostelería, periodismo, La Mancha, ese Madrid tan bucólico… Si en vez de periodista fuera médico, seguro que aparecerían quirófanos en la novela.

Pillada de @frlorente, comentando algún momento de la novela. Claro.
ALAZÁN, CLUB DE ALTERNE



“Madrid. Amberes. Un club de alterne. Un cadáver emparedado. Una piedra preciosa maldita. Un amor a destiempo…” La historia que nos relata Serrano tiene una protagonista que nos persigue durante todo el relato: la sala de fiestas Alazán , “un refinado cabaré donde acudía mucha gente de postín”. Cerró por un incendio en 1976 y fue reabierto como club de alterne, además de ser tapadera de otros oscuros negocios. Felipe Serrano nos sorprende con una elocuente novela, su primera incursión en la ficción pero su tercer libro después de Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid, donde rinde homenaje al hotel en el que trabajó como camarero en su juventud. En 2013 publicó un intenso libro que hoy cobra actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición. La flor del magnolio está coeditada con la Editorial Ákaba, bajo la batuta de Lorenzo Silva y Noemi Trujillo.

miércoles, 14 de junio de 2017

“La flor del Magnolio”, de Felipe Serrano

En un plis plas devoré La flor del magnolio. Una novela de Felipe Serrano indispensable en la maleta del próximo verano. Evidentemente tiene alma de novela negra, esa novela en la que se refugian tantas historias de contenido social. Pero también tiene el espíritu costumbrista  de ese Madrid que tan bien conoce el autor, no en vano periodista de la Ser, especializado en información local y que ya  nos sorprendió hace unos años con el magnífico libro Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid. Poco después, en 2013, se despachó con un gran reportaje que ha cobrado actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición.

Pero ahora hablamos de una novela trepidante en la que los libros anteriores tienen cierta relación: Madrid como escenario y corruptelas… Por La flor del magnolio desfila un buen número de personajes perfectamente tratados en aquellos tiempos de tardofranquismo y Transición. Llama la atención el rechazo que nos pueden producir buena parte de esos personajes masculinos, frente a los femeninos.

Porque también es una historia de mujeres en la que se retrata la violencia contra la mujer. Violencia física y psicológica. Violencia contra mujeres humildes y mujeres burguesas; violencia histórica con la prostitución como protagonista.

La historia, que también lo es de secretos familiares inconfesables,  arranca con la aparición de un cadáver emparedado en lo que un día fue la sala de fiestas, “de postín”, Alazán. Una sala que sufrió un terrible incendio en 1976…

Caciques, jornaleros, polis buenos y malos, periodistas, mafiosos, mafiosetes, anticuarios, matones, prostitutas, maleantes, forenses, niños malcriados… van creando una historia de ficción, con fondo histórico verídico, que transcurre en Herencia (Ciudad Real), Madrid y Amberes.

A estas alturas del texto creo que no he destripado nada, pero no puedo dejar de mencionar cómo el asunto evoluciona en un “amor a destiempo”, un amor desbordado, obsesivo, “la locura, al fin, cuando se supo atrapado en un sentimiento que no podía ni quería escapar”.


Prometo buscar al autor para desmenuzar un poco esta historia.


Eso sí. El jueves 15 de junio a las 19:00 horas podemos poner cara a la voz de Felipe Serrano en la presentación de esta novela, en un acto organizado por la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo. En Madrid, calle Lope de Vega, 38. En la sala Trece Rosas.

jueves, 9 de febrero de 2017

Dos años traficando con 50 besos


Virginia Casilda, diseñadora del libro y los carteles
La idea me había merodeado por la cabeza durante algún tiempo, pero fue en estos días de hace dos años cuando empezó a tomar forma. Concretamente el Día de San Valentín, la misma fecha prevista para el estreno en cine de Cincuenta sombras de Grey. Dos años después, el 10 de febrero estrenan la segunda parte, 50 sombras más oscuras, y el destino ha querido que ese mismo día marche con Daniel Sánchez a Alcázar de San Juan, en Ciudad Real, para llevar allí mi libro y el disco que de él ha realizado Dani.

Meses más tarde, los 50 besos abandonaban su forma cibernética para pasar al papel y el 22 de septiembre veían solemnemente la luz en Madrid, apadrinados por Felipe Serrano, Javier López y Javier Juárez y el saxo de Lorenzo Azcona. En el castizo Embajadores, en el Centro Abogados de Atocha, con un centenar largo de amistades como testigos.

Desde ese momento, los 50 besos empezaron a tomar vida propia. Viajaron a Bilbao para ser presentados por Agurtzane Estrada y Unai Sordo en el café Iruña; luego vino la entrevista con Ely del Valle en Onda Madrid, gestionada por Sergio Rodríguez. Y…, en pocas semanas presentaciones en librerías: Muga en Vallecas con Paz Martín, vecina del barrio en su época de diputada regional, y La Sombra, con Paula Guisande, directora de la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo.

En ese momento ya estaba Daniel Sánchez preparando su disco y comenzó a cantar algunos besos. Algo que hizo también en Fuenlabrada, el día en que apadrinó la historia José Quintana, que en su día fue el alcalde más votado de España y actualmente es diputado regional.

También hubo besos cantados en la Sala Trece Rosas en un emotivo acto matinal organizado por la Federación de Pensionistas y Jubilados de CCOO de Madrid.

Sin darme cuenta han transcurrido dos años y marcho a celebrarlo a Alcázar de San Juan, tierra de quijotes y dulcineas, en plena Mancha manchega donde hay mucho vino, mucho pan, mucho aceite, mucho tocino.



Aquí Dani Sánchez en acción el día de la presentación de su disco basado en mi libro:


lunes, 29 de julio de 2013

Felipe Serrano y el Tamayazo

Felipe Serrano, su libro y una bici en una foto de FRAN LORENTE.
Un día de hace tres años entrevistaba a Felipe Serrano, periodista en la cadena Ser, a cuento de un interesante libro sobre los 200 años del Hotel Ritz, donde trabajó como camarero en su juventud. Ese mismo día de la entrevista, recuerda Serrano, Eduardo Tamayo fue a la Puerta del Sol para reunirse con Esperanza Aguirre porque tenían “supuestamente” una cita. Ahora acaba de publicar El tamayazo. Crónica de una traición, coincidiendo con el décimo aniversario de aquel golpe a la democracia. Si PSOE e IU hubieran accedido al poder en Madrid tal como clamó la voluntad popular no estaríamos donde estamos con Caja Madrid, con los horarios comerciales, con las privatizaciones sanitarias y el golpe a la enseñanza pública… Quizá detrás del tamayazo, que contó con la colaboración de militantes del PP, había muchos más intereses de lo que pensamos. O quizá no. Felipe Serrano ahonda en nuevas claves a través de su libro.

P. ¿Cómo surge la idea de escribir un libro sobre el tamayazo?
R. Principalmente por una necesidad periodística. Igual que ocurrió con el Ritz, aprovecho un aniversario, es este caso el décimo para abordar un asunto que desde el punto de vista periodístico tiene morbo e interés; y desde el punto de vista judicial nunca se había investigado.


P. ¿Cuánto tiempo has trabajado en él?
R. Empecé hace dos años. La primera parte, la más engorrosa, consistió en hacer acopio de la abundante documentación, especialmente del Diario de Sesiones de la Asamblea de Madrid, con motivo de la comisión de investigación. La parte intermedia la dediqué a entrevistas personales y al final intenté encajar el puzle con los numerosísimos datos que había.

P. Con cuántas personas te has entrevistado?
R. Alrededor de medio centenar de personas. No con todos los que hubiera querido, pero hubo algunos que no quisieron atender la petición de entrevista…

P. ¿Quiénes?
R. Por ejemplo, Eduardo Tamayo, Dionisio Ramos y Ricardo Romero de Tejada. Posiblemente son las tres personas que más saben del asunto.

P. Has tirado mucho de hemeroteca. Llaman mucho la atención los interesantes “pies de página”. Contextualizan mucho a los protagonistas además de dar algunos toques culturales de Madrid.
P. No hay tanta hemeroteca, pero sí me hago cargo de que después de tanto tiempo muchas personas no tienen por qué estar al cabo de la calle de lo que ocurrió y me parecía que podía resultar de interés acotar al máximo el terreno para que todo el mundo tuviera una especie de guía, ya que se manejan muchos nombres y corría peligro de que el lector se pudiera perder.

P. Dicen que es una crónica sin ficción y que se dedica a indagar. Yo creo que es un gran reportaje interpretativo, aunque no haya opinión.
R. Intento aplicar periodismo interpretativo sin adornar con muchos adjetivos. La única parte opinativa está en el prólogo y el epílogo.

P. El libro, lógicamente, no está cerrado… No sé si piensas continuar con ello o se trata de una obra imprescindible para que alguien, en un tiempo, siga con la investigación.
R. Solemnemente garantizo que no habrá segunda parte ocurra lo que ocurra… Es obvio que el tamayazo continúa siendo un caso abierto, fundamentalmente porque los que más saben del asunto no han dicho la última palabra. El hecho de que algunos personajes, como María Teresa Sáez, esté empezando a manifestar su malestar por cómo fue tratada por sus compañeros de andanzas, puede abrir una nueva línea de investigación. Creo que ha transcurrido demasiado tiempo sin que se puedan aportar novedades con el agravante de que es una herida abierta de la democracia.

P. En el libro hay una entrevista con el que fuera jefe de los “renovadores por la base” del PSOE, Balbás, con Esperanza Aguirre, con Rafael Simancas, descubre las andanzas de Tamayo… ¿Qué es lo más novedoso que aportas con tu investigación?
R. La salida profesional de Tamayo buscándose la vida en Guinea tiene un componente exótico. A mí me resulta muy llamativo que él en un momento hablara de pactos económicos con la dirección del PP de Madrid y el PP no niega aunque lo desmiente. También me resulta llamativo que, como reconoce Rafael Simancas en el libro, Zapatero se desentendiera de la investigación del tamayazo cuando llega al Gobierno de la nación en 2004 con el argumento de que no era demasiado interesante hacer de ello un asunto central porque podría desestabilizar a la Comunidad de Madrid y al propio PSOE, por su responsabilidad al incluir a estos dos tipos en la las listas.

P. Con la lectura del libro se observa cómo son los entresijos a la hora de conformar las listas electorales, al menos en el PSOE en ese momento. Se negocian en reservados de restaurantes, en hoteles, con personajes que son auténticos sinvergüenzas…
R. Hay un pasaje, en el que quizá no se ha reparado demasiado, en el que explico que el entorno de Simancas traslada a la dirección federal que no va a incluir ni a Tamayo ni a Sáez en las listas y reciben una indicación expresa por parte de Ferraz (sede federal del PSOE) en el sentido de que “sí o sí” tenían que estar incluidos. Si no los incluía la dirección de Madrid, lo haría la federal a través de la Comisión de Listas. Al final, la traición fue, primero a los electores; en segundo lugar a Rafael Simancas; pero muy singularmente también a la dirección federal del PSOE, muy interesada en que los traidores estuvieran en la lista ya que pertenecían a la corriente “renovadores por la base” dirigida por Balbás, que jugó un papel determinante en la elección de Zapatero como secretario general del PSOE en el 35 Congreso.

P. Queda la impresión de que las heridas siguen abiertas, de que las relaciones Esperanza Aguirre y Gallardón por estos hechos siguen enconadas; que Simancas sigue tocado…
R. Creo que la parte del PSOE lo tiene más resuelto porque por esa vía pocas novedades va a haber. No descarto que por parte del PP, en algún momento, pueda haber alguna novedad.

P. ¿Fue una conspiración del PP?, ¿del PP con el PSOE?, ¿fue algo tan simple como que dos personas se llevaran un dineral?
R. No tengo datos que muestren que Tamayo y Sáez hayan tenido un incremento patrimonial notable como consecuencia de la traición. Sí es evidente que ambos formaban parte de una actuación antidemocrática para impedir que Rafael Simancas fuera presidente de la Comunidad. Y ellos no estuvieron solos en su felonía, tal como atestiguan las numerosas coincidencias y datos que avalan que militantes del PP les prestaron un apoyo inequívoco.

P. ¿Fue un golpe de Estado?
R. Fue un golpe civil a la voluntad democrática manifestada en las urnas por un millón y medio de personas que querían que hubiese un Gobierno de izquierdas.

P. ¿Hay muchos indeseables en la política? Personajes que aparecen en su libro siguen deambulando…
R. Algunos siguen deambulando, pero básicamente todos están amortizados políticamente. Unos han ascendido, otros han cambiado de actividad, pero básicamente diez años después  no queda títere con cabeza.

P. Balbás, el jefe de los “renovadores por la base” es un personaje curioso…
R. Prácticamente es el único que sigue haciendo lo que hacía, es decir, dedicarase al asesoramiento. Es auditor, es contable y parece ser que los negocios le van muy bien, incluso con proyección internacional en algún país exótico incluso, con lo cual la crisis no le ha hecho mella.

P. Se define como cristiano que utiliza métodos leninistas…
R. Presume de ser un gran estratega. Bueno…, es conocido por algunas intervenciones en alguna conocida TDT.

Presiones fácticas

P. ¿Se paralizó algo que hubiera en el programa de izquierdas (PSOE-IU) especialmente peligroso o importante para alguien?
R. Rafael Simancas iba a ser un presidente incómodo porque ponía en entredicho muchos intereses económicos que había en juego. En su momento se hizo mucho hincapié en el modelo urbanístico; pero también había otro tipo de intereses, singularmente todo lo que tiene que ver con Caja Madrid, habida cuenta de que Rafael Simancas ya había dicho en una entrevista periodística que Blesa no iba a continuar al frente de la entidad. Además había otro tipo de intereses en juego de primerísimo nivel, hasta el punto de que Rafael Simancas recibe presiones directas por parte de determinados poderes fácticos que le envían emisarios advirtiéndole de que tuviera mucho cuidado en lo que hacía, sobre todo en asuntos relacionados con la enseñanza concertada, los horarios comerciales y los intereses sanitarios privados. Creo que todos esos elementos pesaron mucho como para que hubiera movimientos subterráneos, no necesariamente relacionados con el tamayazo, o quién sabe si también con el tamayazo para evitar que Simancas fuera presidente de la Comunidad de Madrid.

Con el autor, el libro y la bici en otra foto, espontanea, de FRAN LORENTE

“El tamayazo es una herida abierta de la democracia”

“No descarto que por parte del PP, en algún momento, pueda haber alguna novedad”


“La traición fue a los electores; a Rafael Simancas; pero muy singularmente también a la dirección federal del PSOE”

domingo, 28 de julio de 2013

El tamayazo, crónica de una traición, de Felipe Serrano



El día 1 de agosto, Mariano Rajoy comparece para explicar…, no se sabe muy bien que explicará. Lo suyo es que nos contara el fango, la corrupción, la mafia que según el que ha sido tesorero del Partido Popular durante veinte años, inunda todo el partido que nos gobierna. Leyendo El Tamayazo, de Felipe Serrano, no puedo evitar pensar que se ha sembrado mucha mierda, que los dirigentes del PP son gentes impunes. No sé.

“Hace bastante tiempo que estas personas tendrían que estar fuera no sólo del PSOE, sino también de la política porque estamos hablando de la basura humana que hay en la política”. Estas declaraciones las realizó Joaquín Leguina, otrora presidente socialista de la Comunidad de Madrid en los pasillos de la Asamblea madrileña tras la espantada de Tamayo y Sáez, hace ya diez años, que robó la presidencia a Rafael Simancas. La cita la ha recogido el periodista de la cadena SER, Felipe Serrano, en su último libro, El tamayazo.

El libro analiza pormenorizadamente los hechos. Un golpe institucional que ha tenido unas consecuencias que quizá aún no terminamos de calibrar. Si tras aquellas elecciones el PSOE e Izquierda Unida hubieran gobernado en Madrid el rumbo que hoy lleva la región, laboratorio ultra para el resto del Estado, sería muy diferente. Simancas en la campaña electoral previa que dio la victoria a la izquierda tuvo la desfachatez y sinceridad de plantear un programa de izquierdas, que incluía cambiar al presidente de Caja Madrid (obsérvese la deriva que tomó la Caja); evidenció su apuesta por la enseñanza y la sanidad pública de calidad (obsérvese cómo en unos años se está desintegrando el sistema en beneficio de la empresa privada…)

Rafael Simancas, un Gobierno de PSOE e IU eran un verdadero problema para la hoja de ruta ultra, para la especulación, para privatizaciones indiscriminadas en beneficio de unos pocos en vez de para la ciudadanía. Con crisis o sin crisis, eran un peligro para el asentamiento ideológico de este capitalismo enloquecido y deshumanizado, en el que todo vale.

El libro de Felipe Serrano es imprescindible para quien quiera recordar aquello y para quien quiera investigar este zarpazo que sufrió la democracia y que hace que aún sangre. La historia no ha acabado. Algún día, quizá acabe.

En El Tamayazo, tan repleto de documentación como elocuencia narrativa queda clara la persecución padecida por la prensa no vendida al poder; queda clara la mordaza a la que puede ser sometida la Justicia; en definitiva, los atascos de la fontanería del sistema.

Serrano nos hace pensar sobre la forma en que se confeccionan, o al menos se confeccionaban las listas en el PSOE, en reservados de restaurantes, en negociaciones repletas de intereses espurios. Nos narra la guerra civil que padece el PP, con Gallardón y Esperanza Aguirre como máximos exponentes, y cómo mienten. El uno, la otra, o los dos.

En el libro aparecen entrevistas actuales imprescindibles con Balbás, con Esperanza Aguirre, con Rafael Simancas, quien asegura refiriéndose a Zapatero: “Él me planteó que políticamente tampoco era extraordinariamente interesante, ni para el PSOE ni para la Comunidad de Madrid, ni para el país, hacer del tamayazo nuevamente un asunto central”.

No enteramos de la actual vida, surrealista, de Tamayo; y de Sáez, que da la impresión la dejaron algo tirada…

Un libro repleto de actualidad porque la democracia de este país está cada vez más herida por no resolver la falta de ética. Si se consumó un tamayazo impunemente, ¿qué no se podrá consumar? Un libro del que hay que leer todo, con unos pies de página que identifican, contextualizan y ponen una guinda redonda a esta investigación sobre la trama más espantosa de la democracia. Un libro para el verano.

Ahí va el trailer del libro:

jueves, 25 de marzo de 2010

Felipe Serrano y sus cien años de historia del Ritz

La voz de Felipe Serrano es familiar para quienes sintonicen la cadena Ser. Quedar con un periodista y preguntarle es como entrar en un bucle, que él paralelamente pregunta constantemente cosas por el móvil. Pero Felipe Serrano es un tipo amable y agradable (no en vano fue camarero durante once años en el Ritz); un tipo querido, apreciado y respetado por la tribu periodística madrileña de local; un tipo que nos sorprende con un libro entretenido, divertido, repleto de anécdotas sobre políticos, actores, actrices, magnates… que han pasado por el Hotel Ritz en sus cien años de vida. Felipe me cuenta sobre las coincidencias entre dos profesiones u oficios: periodista y camarero. Y confiesa que algunas anécdotas que desfilan por el libro las vivió en primera persona.

No era misión imposible quedar con Felipe Serrano para diseccionara algunas dudas sobre su libro, Hotel Ritz, un siglo en la historia de Madrid. Claro, Felipe se tiró once años como camarero en el Ritz y alternando los estudios de Periodismo, lo que en mi modesta opinión eran unas prácticas de lujo. Él me asegura que es una paradoja divertida, y reconoce que muchos de los clientes con los que trató como camarero, fueron objeto, posteriormente, de sus informaciones cuando empezó en Antena 3 Radio. "Creo que empecé con buen pie en el periodismo gracias a esta relación", confiesa.

Camareros y periodistas tienen muchos puntos en común, por ejemplo, a la hora de guardar secretos, lo que se viene en llamar los off the record [información no publicable]. Lo que no tengo claro es quién posee más off the records, si los camareros, que lo oyen todo, o los periodistas. Felipe parece que sí: "Hay una máxima del periodismo que dice que los off the record están para romperlos. Por su parte, los camareros consiguen mantenerlos, especialmente los camareros del Ritz. De hecho, a mí me ha costado mucho romper algunos silencios para poder escribir este libro".

Otro punto de encuentro entre profesiones podrían ser las propinas ¿Hay más sobrecogedores, de coger sobres quiero decir, entre los camareros o entre los periodistas? Serrano piensa la respuesta: "Me gustaría pensar que no existe un periodismo sobrecogedor y que no sea comparable con las propinas que puede recibir un camarero…, aunque puede haber formas sutiles de ablandar a un periodista sin que sea tan evidente el sobre".

Cuando me pongo a hablar con algún autor y termino por los cerros de Úbeda siempre me acuerdo de Umbral y su "yo he venido aquí a hablar de mi libro", así que le pregunto por sus querencias, sus preferencias, sus simpatías sobre los personajes que menciona… Y Felipe contextualiza, "el Ritz no es sólo un espacio físico. El Ritz son sus trabajadores y sus trabajadoras que en muchas ocasiones se han trasladado a sedes oficiales como el Palacio Real, el Palacio del Pardo o el Palacio de Aranjuez. Divertida y deliciosa fue la estancia del que fuera presidente de Rumania, Nicolae Ceaucescu, que insistió en ser alojado en el Palacio de Aranjuez para no ser menos que el presidente francés Valery Giscard D'Estaing. Era el año 1979 y se trataba de la primera visita a España de un jefe de Estado comunista. También me dejó subyugado la muerte, al inicio de la guerra civil, del líder anarquista Buenaventura Durruti. O la presencia de Arafat, quien, con gran enfado por parte de los Estados Unidos, dio su primera rueda de prensa para occidente en el Ritz".

Lo que no faltan en el libro son historias de espías. Desde Mata Hari hasta el más puro estilo Mortadelo y Filemón, le suelto al autor del libro sobre el Ritz. Y cuenta, "lo más chusco que yo he visto fue durante la visita del presidente de Guinea Ecuatorial, Obiang Nguema, a España en 1983. Los agentes del CESID no se fiaban del presidente guineano, quisieron espiarle y pusieron los micrófonos en una habitación equivocada. También fue curiosa la presencia de Fidel Castro, ya no trabajaba yo en el Ritz cuando acudió, en 1992, a la II Cumbre Iberoamericana. El comité de empresa era de Comisiones Obreras y el presidente cubano lo recibió en su habitación con las cámaras de la televisión cubana como testigo. Castro comentó que habían sido los únicos jefes de Estado a los que había tenido a bien recibir. Interrogó a los representantes sindicales acerca de los precios de las habitaciones y sobre la vida social madrileña en general. También fue una visita animada, sí".

Yo no puedo quedarme con la curiosidad y le tengo que preguntar por anécdotas vividas, o sufridas por él. Y confiesa, "sí, fui yo quien, con poco mas de 20 años, tuvo que llevar una cesta de fruta a la habitación del rey Jaled de Arabia Saudí y fui encañonado por uno de los escoltas. El tipo no dejó de apuntarme a la cabeza hasta que un guardia de seguridad español me liberó. También derramé un consomé y una ensalada encima del traje del magnate Henry Ford

No lo sé, pero intuyo que también algo sirvió a García Marquez. Y como no soy de chismes me quedo sin ninguna gana de preguntarle sobre artistas, actrices y la posibilidad de algún amor platónico. Que según narra en el libro el bueno de Felipe Serrano, algunas actrices ganan mucho al natural…

(Por cierto, la foto es de Fran Lorente, que no es tan fácil que coincida esa fachada del hotel, un plano medio de Felipe y el librito entre las manos).

sábado, 20 de marzo de 2010

Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid


Con esto de la reforma necesaria, con una casa sin techos, casi sin paredes; morando en un apartamento corto y estrecho; con lento y escaso acceso a Internet aceptando todas las invitaciones de amigos para comer, para desayunar, para cenar…, decidí echar un rato en la lectura de un librito que me ayudara a soñar que descansaba entre sábanas de raso, comía en manteles de hilo, degustaba té junto a exóticas espías… (¡caray! estoy dejando el teclado sin puntos suspensivos).


El libro en cuestión, Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid, está escrito por Felipe Serrano (quien escuche los informativos locales madrileños de la Ser, reconocerá su voz, bueno, su nombre, que en esta entrada no está su voz). Los amantes de Madrid también reconocerán rápidamente la editorial: Ediciones la Librería (¡cuántos ejemplares de esta editorial moran ahora embalados esperando el final de la reforma necesaria de mi casa!).

En fin, que cada día paso frente a esa imponente fachada del hotel Ritz –que en octubre cumple cien años- y, como curioso que es uno de las cosas de Madrid, que es mi pueblo, corrí a comprar el mencionado libro. Su precio, 6,50 euros, tampoco podía influir definitivamente en el presupuesto previsto para la reforma necesaria de la casa. Su tamaño, 250 páginas, aseguraba diversión durante unas horas.

En la introducción descubrimos que su autor, ahora periodista, fue durante once años camarero en el hotel y que simultaneó los estudios de periodismo con su trabajo durante el último lustro. El tiempo que trabajó allí, entre 1977 y 1988 fue especialmente interesante, que coincidió con la transición española, eso que se hizo entre toda la ciudadanía y ahora parece que hicieron cuatro ex ministros de Franco más o menos enrollados.

A lo largo de las páginas del libro de Serrano recorremos los cien años de existencia de este hotel de lujo. Un hotel por el que han pasado todas las personalidades inimaginables y que ha sido testigo de la historia de la última centuria madrileña, bueno, española, bueno, mundial. Que entre sus paredes se han cocido multitud de secretos y relevantes hechos de trascendencia internacional. Además, sin ser un libro de cotilleos narra multitud de anécdotas protagonizadas por estrellas de cine.

Sus paredes vieron la muerte de Durruti en los inicios de la guerra civil; observaron cómo se preparó la detención de la mítica espía Mata Hari; y sobre ellas desfilaron, desde banderas anarquistas, hasta svásticas.

Multitud de personajes se dan cita en el libro, y descubrimos, por ejemplo, que el cóctel preferido de Chicote, el gran gurú de la coctelería, era, ni más ni menos, que el vino tinto con sifón. Chicote fue uno de los grandes self made man, que se diría ahora (hombres hechos a sí mismos), cuyos inicios se gestaron en el Ritz. Al igual que Clodoaldo Cortés, creador de los exclusivos restaurantes Jockey y Club 31. Clodoaldo, por cierto, era el padre Luis Eduardo Cortés, mano derecha de Alberto Ruiz-Gallardón bajo la presidencia de éste en la Comunidad de Madrid.

De Chicote quedó una especie de lema resumen del decálogo de los camareros: “Sonría, es parte del uniforme”. El autor, por su parte, deja claro desde el principio que no es lo mismo el prestigioso servicio que en Ritz se ofrece que el servilismo.

Por cierto, es criticable la ausencia, en el libro, de un índice onomástico, que curiosamente nos encontramos en el blog de Felipe Serrano. Aquí lo puedes ver. Y a ver si un día pillo a este hombre y le hago dos o tres preguntas. Por curiosidad.

En fin, si yo pudiera disfrutar estos días de aquellas tardes del Ritz… (ya no pongo más puntos suspensivos) que recuerdo con este video: