Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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miércoles, 14 de junio de 2017

“La flor del Magnolio”, de Felipe Serrano

En un plis plas devoré La flor del magnolio. Una novela de Felipe Serrano indispensable en la maleta del próximo verano. Evidentemente tiene alma de novela negra, esa novela en la que se refugian tantas historias de contenido social. Pero también tiene el espíritu costumbrista  de ese Madrid que tan bien conoce el autor, no en vano periodista de la Ser, especializado en información local y que ya  nos sorprendió hace unos años con el magnífico libro Hotel Ritz. Un siglo en la historia de Madrid. Poco después, en 2013, se despachó con un gran reportaje que ha cobrado actualidad, El tamayazo. Crónica de una traición.

Pero ahora hablamos de una novela trepidante en la que los libros anteriores tienen cierta relación: Madrid como escenario y corruptelas… Por La flor del magnolio desfila un buen número de personajes perfectamente tratados en aquellos tiempos de tardofranquismo y Transición. Llama la atención el rechazo que nos pueden producir buena parte de esos personajes masculinos, frente a los femeninos.

Porque también es una historia de mujeres en la que se retrata la violencia contra la mujer. Violencia física y psicológica. Violencia contra mujeres humildes y mujeres burguesas; violencia histórica con la prostitución como protagonista.

La historia, que también lo es de secretos familiares inconfesables,  arranca con la aparición de un cadáver emparedado en lo que un día fue la sala de fiestas, “de postín”, Alazán. Una sala que sufrió un terrible incendio en 1976…

Caciques, jornaleros, polis buenos y malos, periodistas, mafiosos, mafiosetes, anticuarios, matones, prostitutas, maleantes, forenses, niños malcriados… van creando una historia de ficción, con fondo histórico verídico, que transcurre en Herencia (Ciudad Real), Madrid y Amberes.

A estas alturas del texto creo que no he destripado nada, pero no puedo dejar de mencionar cómo el asunto evoluciona en un “amor a destiempo”, un amor desbordado, obsesivo, “la locura, al fin, cuando se supo atrapado en un sentimiento que no podía ni quería escapar”.


Prometo buscar al autor para desmenuzar un poco esta historia.


Eso sí. El jueves 15 de junio a las 19:00 horas podemos poner cara a la voz de Felipe Serrano en la presentación de esta novela, en un acto organizado por la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo. En Madrid, calle Lope de Vega, 38. En la sala Trece Rosas.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Rafael Fraguas, periodista y..., profe de geoestrategia y geopolítica


 
En una imagen de @frlorente con su "Madrid, los sentidos".

“La complejidad se combate con complejidad”

Es un periodista de los de toda la vida. Le interesa todo: desde la anécdota local matritense, hasta los servicios secretos y sus desmanes internacionales. No le gusta que los medios de comunicación en la actualidad y en nuestro país solapen información y opinión, porque el lector no sabe a qué atenerse. Durante este curso impartirá un seminario en la Fundación Sindical Ateneo Cultural Primero de Mayo bajo el epígrafe Geopolítica y geoestrategia.


P. Vaya título complicado para un seminario: Geopolítica y geoestrategia
R. Es cierto que esos términos asustan y especialmente a las mujeres.

P. Eso suena machista.
R. No, no, no. Todo lo contrario. La cultura patriarcal ha querido rechazar a la mujer y para ello el poder masculino ha hecho que la política forme parte de eso que no es sentimental, que no es asunto de las mujeres. El poder patriarcal se ha encargado de asustar a las mujeres con términos que pueden parecer complejos. Lo que yo quiero es contribuir a acabar con ese horizonte. Cuento las claves para comprender el dominio del mundo. Es decir, cómo pagan los poderes para hacerse con el control de nuestras vidas.

P. ¿Está hablando de una conspiración internacional?
R. No. Las ideas dominantes son de las élites que dominan. Se trata de desarticular ese entramado a través del saber. No existe una conspiración pero estamos mal acostumbrados. No hay soluciones sencillas a problemas complejos que requieren de muchas variables. Hay que poner el conocimiento al servicio de las personas y hablar de los temas que no se habla nunca.

P. ¿Y cómo cree que está el mundo?
R. No sé cómo está, pero sí cómo va a estar. Se ve venir. Vamos a tener que salir al espacio. La cantidad de armas nucleares es tan siniestramente grande que es muy probable que esto estalle en veinte años por mera estadística de accidentes. Además hay que revertir la contaminación de la biosfera para poder respirar y acabar con las desforestaciones salvajes. En estos seminarios intento chequear información, cruzarla y pergeñar el horizonte. Se trata de alertar a la gente.

P. Le veo un poquito apocalíptico…
R. No soy apocalíptico, me considero más heterodoxo que apocalíptico. Pero la cuestión es que se ha multiplicado por diez mil el poder destructor de la bomba de Nagasaki. Ni siquiera hablo de una guerra nuclear, me refiero a la posibilidad de accidentes con ese tremendo arsenal, tal como ocurrió con Chernobil. La situación es muy compleja y la complejidad se combate con complejidad. Lo positivo es que se está creando conciencia de que no se puede machacar el medio ambiente, lo cual también debe suponer que la riqueza tiene que ser repartida de otra manera porque este planeta tiene muchas posibilidades para alimentar a todo el mundo.


P. ¿Todo eso es geostrategia?
R. El asunto consiste en contar las arbitrariedades y evitarlas. En el mundo actual no hay capacidad de empatizar, por ejemplo, con aquellos países gobernados por personas que no saben discernir entre estado y religión. Occidente se ha buscado la situación en que está, porque si aniquilas un estado necesitas tener alternativas. Eso es geoestrategia.



Junto al Museo del Prado, momento espontaneo captado por @frlorente.

P. ¿No ha funcionado la globalización?
R. Sólo se puede globalizar lo virtual, por ejemplo, el mundo financiero que es el que ha impuesto un mensaje ultraliberal y desigualitario. Sin embargo, los derechos humanos y la solidaridad no se han podido globalizar. Hay que arrebatar el mundo tecnológico y ponerlo al servicio de las mayorías.

P. ¿Y cómo ve la situación en España con la aparición de los llamados partidos emergentes?
R. Cuando problemas y soluciones pasan por el mismo sitio, ese sitio determina un lugar de poder. En ese sitio tratan de situarse los partidos emergentes. Mientras, la izquierda y la derecha son distintas caras de una misma moneda: la derecha concibe este país con visceralidad y la izquierda aporta racionalidad y sensatez.

Madrid, los sentidos

Es difícil encontrar personas que amen a Madrid, pero Fraguas es una de ellas. En su último libro sobre el foro, Madrid, los sentidos, invita a recorrer la ciudad con la mirada alzada y los sentidos a flor de piel. Explica que le gustaría que vieran a Madrid “más vinculada a la delectación de los sentidos y la luz”. Está convencido Fraguas de que lo mejor de Madrid, “una ciudad más importante de lo que creemos”, es su gente. Pero también es la ciudad de historias ocultas y clandestinas, de los viajes de agua, las fuentes, los cementerios, la arquitectura… “Una ciudad víctima de una historia muy impuesta”. Madrid, los sentidos está editado por Tirant lo Blanch.

La fresca brisa de la gente normal

El curso pasado, 142 personas vivieron expectantes, semana a semana, el seminario impartido por Rafael Fraguas en la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo sobre Análisis político. Afirma sentirse “muy contento por contribuir a democratizar una parcela del conocimiento secuestrada por tertulianos y gente de poder”. Asegura que hay que democratizar esos escenarios para introducir “la fresca brisa de la gente normal y buena para humanizar la política. Es como sacar la ópera del Teatro Real”.


Rafael Fraguas nació en 1949 en Madrid. Bajo el franquismo, militó en la clandestinidad en el Partido Comunista de España, de cuyo diario, Mundo Obrero, fue redactor de Política Internacional. Fue miembro de la plantilla fundacional de El País, medio en que sigue publicando y para el que fue enviado especial al Medio Oriente, África Negra, el Magreb y Europa Occidental. Es especialista en Islam chií, en organizaciones de inteligencia y armas nucleares. Obtuvo el premio del Club Internacional de Prensa a la mejor labor periodística escrita en 2006. Ha sido galardonado con el premio Francos Rodríguez 2009, que otorga anualmente la Asociación de la Prensa de Madrid a la mejor labor periodística sobre Madrid. En la primavera de 2011 obtuvo el Premio Pilar Blanco de Comisiones Obreras al mejor trabajo periodístico anual de contenido socio-laboral. El pasado año obtuvo el premio al Compromiso Urbano individual del Club de Debates Urbanos de Madrid.

martes, 8 de octubre de 2013

Guadalupe Grande, poeta: “La complacencia es enemiga máxima de la poesía”

Guadalupe Grande en un retrato de Fran Lorente.
Ha publicado los libros de poesía El libro de Lilit, Premio Rafael Alberti; La llave de niebla, Mapas de cera y Hotel para erizos. En la cocina tiene otro par de ejemplares. Imparte con éxito el taller de creación poética Un caimán en la cocina, en la Fundación Sindical Ateneo Primero de Mayo y tiene también un programa en la Universidad Popular José Hierro de San Sebastián de los Reyes que, dependiendo de las épocas presupuestarias ofrece más o menos posibilidades, pero “siempre con bastante dignidad”. Cuando le pides que te regale un verso, piensa un rato y dispara uno de Gamoneda: “La poesía no es un lugar al que van a parar los cobardes”. Es madrileña, cosecha del 65 y nos recibe en el confortable salón de su casa, con relajante música de fondo y con tantos libros como tipos de infusiones ofrece amablemente. Considera que la televisión se ha hecho reina de los espacios sociales y familiares y que “lo que se ofrece ahí no tiene nada que ver con la cultura crítica”. Evidentemente no se atisba plasma por su casa, aunque sí una buena pantalla del ordenador de la manzanita mordida.

P. Eres licenciada en Antropología Social, ¿es útil ser antropóloga social para dedicarse a la poesía?
R. Para ser poeta es útil cualquier cosa que no sea entrar en la escolástica. La poesía, a su manera, es una de las actividades más desobedientes. Hay decisiones que se toman con diecisiete años que en su momento parecen absolutamente razonables, y seguramente lo son, aunque creo que la decisión la tomé porque pensé que leer, ya iba yo a leer por mi cuenta. Lo que me interesaba era la poesía, la escritura y tener formación y cultura desde otra perspectiva. La Antropología me ha permitido conocer otras culturas, otras maneras de pensar, de interpretar el mundo. La cosmogonía las narraciones cósmicas son maravillosas y tremendamente poéticas.

P. Tus padres son prestigiosos poetas. Además es nieta del pintor Lorenzo Aguirre. ¿Lo de la poesía le viene por genética o por entorno familiar?
R. Eso no puede tener una respuesta. Sí creo que para la práctica de cualquier disciplina y de cualquier actividad intelectual, lo mejor es que el entorno ayude. Yo no puedo si no estar agradecida.

P. ¿Y no ha supuesto una presión?
R. También. Todas las moneditas tienen sus dos caras.

P. Tanto tus padres como tu abuelo son personas conocidas por su compromiso político. Tu abuelo fue fusilado…
R. ¡No! Le dieron garrote vil en 1942. Puede que se diga que fue fusilado porque lo del garrote suena muy tétrico, siniestro y devastador. Pero fue así.

P. Estos antecedentes te habrán influido…
R. A mí y a todo el país. El trauma de la guerra, de cuarenta años de fascismo y de la manera más o menos aséptica con que se ha pretendido atravesar ese territorio siniestro de la historia de España, creo que ha marcado a todo el país. Todo lo que sucede tiene que ver con la manera en que se está viviendo la memoria de esto.

P. Los antepasados son importantes. En alguna parte he leído que rememoras a tu bisabuela cuando decía que “el Universo es un trozo de pan de ayer”.
R. Esto tiene más que ver con la historia del hambre y del atraso de este país, que mi bisabuela arrastraba. Mi madre, que era quien me contaba esta frase, pasó la postguerra en Madrid y supo muy bien lo que era el hambre.

P. En alguna parte has escrito que escribir poesía es una derrota necesaria y que la poesía es el viaje más democrático.
R. Es derrota necesaria porque alcanzar la satisfacción desde la poesía es imposible y porque es siempre el único lugar al que uno sabe que no llega, y eso está bien. La complacencia es enemiga de la poesía. En este mundo en que el triunfo es la máxima, reivindicar la derrota de aquello de lo que no se obtiene beneficio sitúa a la poesía en un buen lugar. Por otra parte, la literatura en general y la poesía en particular es muy democrática. No hace falta más que saber leer y tener un libro encima de las manos. No pide más. No necesita más explicaciones ni entrenamiento. Sólo requiere voluntad.

Más que enseñar a crear, se puede "ser acompañante". En otra foto de Fran.
P. ¿Por qué la poesía es un arte tan minoritario?
R. No tengo una respuesta para ello. Es una pregunta recurrente que se viene haciendo durante todo el siglo veinte. No creo que ni la enseñanza, ni la temperatura moral de esta época tengan interés en ayudar a las zonas más criticas del pensamiento. Pero…, creo que hay un problema pedagógico con todo, no sólo con la poesía.

P. Impartes talleres de creación poética… ¿se puede enseñar a crear?
R. Se puede acompañar. Enseñar no lo sé, y menos poesía. Para enseñar se requiere de una escolástica concreta que aplicar. Sí se puede acompañar con lecturas, dudas, experiencia. Se puede alentar como acompañante y generador de grupo. Lo importante es el grupo.

P. Eres promotora de la cultura. ¿Cómo ves el estado de la cultura?
R. Es malo. Se han producido grandes equívocos no desinteresados. El hecho de considerar la cultura como mercancía es un error catastrófico y considerarla como entretenimiento es otro error. La cultura no ha venido aquí a entretener a nadie ni a enriquecer a nadie. Es un acto de conciencia crítica y nada ayuda a que la gente disfrute, goce y participe de ese estado de mirada crítica.

Aquí la tenemos en acción:


“La cultura no ha venido aquí a entretener a nadie ni a enriquecer a nadie”

miércoles, 8 de abril de 2009

El nombre de la cosa en Lope de Vega / Mariano Asenjo / Seis años del crimen

Yo no sé si me estaba encontrando con el coche de la nueva ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, o si estaban llevándose los trastos de Bernard Soria. He llegado a pensar que era el principio de una manifestación de los de CCOO. Al final, he cerrado plano y me he imaginado el nombre de la cosa.




Y es que el minúsculo tramo que recorre la madrileña calle de Lope de Vega entre el Paseo del Prado y la calle de Jesús de Medinaceli da mucho de sí. En tan sólo unos metros comparten espacio el Ministerio de Sanidad, CCOO de Madrid y la Iglesia de Jesús de Medinaceli, además de un hotel y una tasca. Y los líos visuales que terminan generando estas cercanías son muy interesantes.

Que a veces, los devotos de la Iglesia parecen que van a pedir por las almas perdidas de los del Ministerio, o, en su defecto, por las almas perdidas de los de CCOO. A veces, parece que tras una asamblea multitudinaria, los trabajadores cabreados van a tomar el Ministerio, o la Iglesia. A veces en una acera se crea una gran cola de gays y lesbianas preparados para ver su festival de cine en el Ateneo Cultural Primero de Mayo, y en la acera de enfrente (o al revés, según se mire), están los de los hábitos, que no hacen al monje. A veces, los coches oficiales con lunas tintadas y los señores de gafas oscuras y cables por las orejas se confunden con las beatas y los bregados en mil batallas delegados sindicales. A veces, en la tasca, coinciden los guardias civiles, los seguratas, los beatos, los sindicalistas. En un espacio mínimo con olor a tortilla, a churros a café…

A veces, los guiris del hotel no entienden nada. Pero en ese mínimo espacio se convive. Y cuando los de CCOO tienen que manifestarse delante del Ministerio, pues les viene de fábula. Y cuando llega la Semana Santa pasan cosas como las que narra Pepe Tarduchi en Madrid Sindical, cuando era responsable del Ateneo Cultural Primero de Mayo:


"hace ya varios años, enterados que nuestros vecinos carmelitas de Jesús de Medinaceli precisaban de una banda de música que acompañara a la imagen en la procesión de Jueves Santo, los entonces responsables del Ateneo se personaron (con testigo que pudiera dar fe de la circunstancia) en la sacristía de la iglesia, para ofrecer los servicios de nuestros jóvenes músicos a moderado precio. Entre casullas, imágenes, beatas y olor a cera tuvo lugar el inicio de una cordial negociación que no llegó a prosperar al meterse por medio una banda militar que ofreció hacer el bolo gratis. Lo que hubiéramos dado por apuntarnos aquel tanto, con la malévola idea, además, de ofrecer a Rodolfo Benito, entonces secretario general del sindicato en Madrid, el encabezamiento de la banda con pendón y bandera desplegada al frente. Lástima".


En fin, un espacio que ni las narraciones de Gila. Y yo creo que son este tipo de cosas normales de la vida las que le gustan a mi amigo Mariano, que más allá de nombre de chiste de Forges, se apellida Asenjo, Mariano Asenjo.

Mariano es periodista, tiene barba, una Loli, un retoño, una retoña y todavía no tiene cincuenta años a pesar de que acaba de ser su cumpleaños. Ha escrito en muchos sitios, ha pasado por la tele, fue redactor jefe de Mundo Obrero... Además ha escrito un magnífico libro sobre Malagón, el falsificador del PCE (Malagón. Autobiografía de un falsificador). Un libro que acaba de ser reeditado por el Viejo Topo. Y aunque hombre de letras no se le caen los anillos para hacer cualquier otro trabajo que sacie el maldito vicio que supone comer cada día. Ahora, gracias a estos malos tiempos que vivimos también es experto en Alzheimer (o como se escriba), y seguro que en breve lo es en ambulancias.

Y es que este hombre yo creo que de pequeño era algo hiperactivo, como Einstein, Dalí y esa banda de locos. Y Mariano, además, es que es de Vallecas, pero de Paredes de Navas, palentina cuna de literatos, y hoy famosa por haber dejado a Armstrong, el ciclista, lisiado para el Tour, para el Giro y para lo que haga falta. Lo que no consigan los palentinos…

A mí, Mariano siempre me sorprende, que nunca pensé que le gustara la sopa tailandesa de verdura. Pero mira tú que sí. Hace ya cuatro lustros que conocí al de Paredes. Y nos reíamos mucho de todo y con todo. Luego, las circunstancias nos distanciaron un tiempo, pero gracias al citado Malagón nos hemos reencontrado y, aunque con menos tono (no es lo mismo la hora de comer con agua, que la de después de cenar con coñac), nos seguimos riendo de todo y con todo. Y nos sigue gustando ver pasar gente por la calle.


Hoy, con todo, es día de recordar que hace seis años asesinaron a José Couso. Y es día de seguir exigiendo justicia:




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