Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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lunes, 3 de noviembre de 2014

Rayco Cabrera, maquillador profesional

Rayco en una fotografía de @frlorente.

 “A veces tenemos una tontería encima que no es normal”


Rayco Cabrera es de Tenerife. “¿Rayco?”, pregunto. Y es que en la península no, pero en Canarias es un nombre bastante común. “Es el nombre de un príncipe guanche”, aclara. Rayco nació en Tenerife hace 30 años y hace diez se vino a Madrid “por amor. Aunque nada es para siempre”, apostilla. De su tierra se trajo estudios en estética e informática, pero fue en la capital donde descubrió su vocación de maquillador. Simultaneó la realización de su master en maquillaje con diversos trabajos: “en el Starbucks de Neptuno, en una discoteca”, y una larga y variopinta lista.

“Sin duda la vocación de maquillador la encontré en Madrid”, asegura, y reconoce que la fortuna le acompañó hace ya seis años: “Al terminar el master estuve en el lugar y el momento preciso porque entregué un currículo en Dior y me admitieron. Tuve mucha suerte.” A pesar de su trabajo no ha abandonado la formación, “no puedo estar quieto y ahora estoy preparando la Prueba de Acceso a la Universidad para estudiar Administración y Dirección de Empresas”, explica este vecino del centro de Madrid “encantado con el centro de Madrid”.

Rayco es uno de los siete maquilladores que Dior tiene en toda España, aunque haya otros tantos profesionales de la marca en la sección de perfumería. Asegura que su trabajo tiene mucho de “arte efímero, aunque también de comercial y psicólogo”. Aunque a veces ha realizado  trabajos para pasarelas, televisión o eventos privados, cada semana trabaja en un centro diferente de El Corte Ingles en cualquier lugar de España. Este ir y venir hace que la conciliación sea prácticamente imposible para aquellas personas que tienen familia.

Horarios comerciales 


Los cambios de los horarios comerciales, también han afectado a su trabajo, “ahora la jornada se extiende de martes a sábado, desde las once de la mañana hasta las ocho de la noche”. El martes llega al centro que le asignen. Allí le tienen preparada la agenda con las clientas y comienza a maquillar “enseñando también automaquillaje con el objetivo de vender la marca”, de ahí su vertiente comercial, “y si no hay clientas, pues estoy en el stand de la marca resolviendo dudas. Es un trabajo muy artístico, pero lo que cuenta es la cifra”, explica. Y es que Rayco tiene un salario fijo, pero tiene que cumplir unos objetivos para poder cobrar un determinado porcentaje.

En otra imagen de frlorente. Rayco sabe posar. Está claro.
Asegura que aunque muchas marcas sí han sufrido la crisis, no ha afectado tanto como en otros sectores, “sí se ha notado que hay miedo y que no se derrocha tanto”. También critica que las empresas han ido “degradando poco a poco la figura del maquillador, ya no te reciben en los centros como un gurú”.

Rayco siempre ha tenido un carácter “muy de replicar y denunciar injusticias”. Es delegado de CCOO en LVMH, que agrupa varias marcas incluida Dior y reconoce que las empresas se aprovechan de la actual situación de crisis. Su comité es complicado porque los puestos de trabajo son muy diferentes: oficina, tienda, maquilladores…, “claro que los maquilladores conocemos la problemática de todos los puestos porque estamos en contacto con todos”, asegura.

Es consciente de que no se pueden resolver los problemas de 80 centros a la vez, por lo que “vamos poco a poco”. Y claro, dentro de los problemas de trabajar en los centros de El Corte Inglés, surge la dualidad de jefes. Por una parte están los jefe de la marca, y por otra los de El Corte Inglés, “a quienes no podemos decir nada, especialmente en lo relativo a los horarios de siete días a la semana”.


Miedo y surrealismo


Los trabajadores y trabajadoras que vemos en los stands de las marcas en los centros de El Corte Inglés no forman parte de la plantilla de El Corte Inglés, pero en vez de ser considerados como huéspedes sufren esa característica política laboral del centro comercial.

Además de trabajar por objetivos muy marcados, si no logras “x” objetivo de venta no cobras el porcentaje correspondiente; son víctimas del prestamismo laboral. Algo empresarialmente surrealista porque implica trabajadores de una marca, “cuando las circunstancias lo requieren” tengan que abandonar su stand para cubrir el de otra marca.

Aquí ya, mucho más desprevenidos nos pilló Fran Lorente.
Este prestamismo laboral no sólo dificulta conseguir los objetivos, también hace que la marca para la que se trabaja tenga menos posibilidades de vender en beneficio de la competencia. La firma termina pagando con su salario otras marcas. Es como ser del Real Madrid y jugar con el Barça, incluso con la camiseta blanca.

Esto, además facilita el esquirolaje, ya que si un trabajador de una marca hace huelga es sustituido por los propios del centro o de otras marcas. Y sobre todo ello sobrevuela el miedo. El miedo a los gerentes de El Corte Inglés, que tienen capacidad de vetar a cualquier trabajador, aunque no sea de su plantilla.

No es por lo tanto el mundo de la belleza exterior, de la estética, tan sencillo. Los maquilladores, por ejemplo, se han encontrado con el boom del virus del Ébola sin ninguna recomendación ni protocolo. Y deben cumplir estrictas medidas de prevención de riesgos laborales, son muchas horas de pies, con una iluminación adecuada, co espejos bien colocados.

Como nos recuerda Rayco, la máxima de su vida no es “la belleza está en el exterior”. Colabora con una ONG, con ella ha estado en Marruecos este verano y le ha dado otra perspectiva de la vida: “A veces tenemos una tontería encima que no es normal”. Parece que lo tiene claro.

domingo, 6 de enero de 2013

Cortylandia... Acaban las fiestas, siguen los desahaucios


Cuando explotan las fiestas navideñas, los alrededores de El Corte Inglés de la calle Preciados de Madrid revientan de trajín consumista. Frente a la plaza de Celenque el personal se abigarra para ver el espectáculo que cada año monta el centro comercial más opaco de este país. Acaban las fiestas, pero siguen los deshaucios, siguen los recortes en derechos, sigue la ruptura.

Acampada frente a Bankia, en una foto de Fran Lorente.

El centro comercial que persigue a los sindicalistas de clase sin ningún pudor, mucho antes de que llegaran las fiestas navideñas, en la cercana sede de Bankia, acamparon unas personas para denunciar el robo protagonizado por los bancos; la presión de los bancos contra aquellas personas que, víctimas de la crisis organizada por los propios bancos están siendo desahuciadas sin ningún escrúpulo.

La lista de personas que se suicidan porque son echadas a la calle por los bancos no hace más crecer mientras el Gobierno mira hacia otra parte. En una acera, el espectáculo navideño; en la otra, gritando a nuestras conciencias, la tragedia y, de reojo la permanente furgoneta de la policía. Los especuladores ya no se suicidan si les va mal, porque…, nunca les va mal. Han aprendido de otras crisis. Ahora, nos suicidamos nosotros, que ya estamos aprendiendo. No se puede estar permanentemente robando a los pobres para dárselo a los ricos…

martes, 4 de diciembre de 2012

Tenemos un problema: los empresarios


Pocas horas después de escuchar a Gaspar Llamazares explicar en Salvados, que el 85 por ciento de las empresas del IBEX 35 tienen cuentas en paraísos fiscales, veo que detienen a Gerardo Díaz Ferrán, hasta hace bien poco presidente de la CEOE, o sea, de los grandes empresarios españoles.

Díaz Ferrán era conocido por sus constantes provocaciones a la clase trabajadora y a esa clase trabajadora organizada en sindicatos de clase. Insisto en “de clase” porque todos sabemos de la existencia de sindicatos no ya corporativos, sino montados por la propia empresa, como ocurre en El Corte Inglés.

Pero Díaz Ferrán, que hoy duerme en la cárcel (supongo que dormirá en ella bastante menos que Alfon, detenido kafkianamente tras la huelga del 14 de noviembre, y allí sigue), no sólo cometía excesos verbales del tipo “hay que trabajar más y ganar menos”; ha sido abanderado de todas las reformas laborales recientes y…, donó 246.000 euros al Partido Popular de Esperanza Aguirre en aquella campaña electoral que acabó con el tamayazo y que tantas veces recuerdo, como un auténtico golpe de Estado, en este blog. Si no hubiera habido ese golpe, estoy convencido de que tendríamos menos metro, pero más eficaz; y tendríamos sanidad pública y enseñanza pública de calidad y sin temor a desmantelamientos. Ferrán siempre fue cómplice, en el mejor de los sentidos, de Esperanza Aguirre, la "cojonuda".

Y en medio del batiburrillo, me encuentro con Julio Anguita denunciando una larga lista de personajes con dinero evadido, y luego rectificando un poco pero dejando claro que Botín sí, Botín sí tiene cuentas evadidas. Lo ves aquí.

Yo cada día tengo más claro que este país tiene un grave problema heredado de la llamada Transición: sus empresarios. El empresariado español, en general, busca eludir la ley para llenarse los bolsillos, como denuncia Llamazares con la evasión de las empresas del IBEX; pero también se las busca para eludir la legislación laboral. Es un empresariado que atemoriza a las plantillas con despidos si abren la boca ante irregularidades. Un empresariado enamorado de esta reforma laboral que ya está consiguiendo despedir a miles de personas y está provocando que en los próximos diez años tengan que emigrar diez millones de personas y dejar España como un solar. Esa España de la que se les llena la boca a los patrioteros de cartera y banderita.

Cierto es que tienen buen maestro con sus primos hermanos del PP que gobierna y que legisla reformas que pueden ser legales, pero son inmorales, cuando no inconstitucionales, como denuncian los sindicatos de clase, y recalco lo de la clase.

Y citar a la “clase” me lleva de nuevo a El Corte Inglés, ese buque insignia español, esa empresa que fue capaz de secuestrar un libro. Éste, Biografía de El Corte Inglés, donde Javier Cuartas, se introduce en esa empresa opaca, esa empresa con un régimen laboral más cercano a una secta que a una empresa, como denuncian, como claman en el desierto los sindicatos de clase, por ejemplo en este blog de CCOO. Claro, criticar a la empresa que más publicidad reparte no es buen negocio para los medios de comunicación.

En este país quieren haceros ver que la culpa de todo es de la clase trabajadora, que por otra parte, está engrosando el paro a zancadas; que la culpa es de los sindicatos de clase, que son trabajadores organizados y amparados por la Constitución; que la culpa es de las manifestaciones y por eso hay que prohibirlas, reprimirlas. Pero aquí, el único problema, el fundamental es el de unos banqueros que compiten con los empresarios en ver quien roba más a la ciudadanía. Cueste lo que cueste. Aunque… Gallardón ya tiene caliente el bolígrafo de firmar indultos, no olvidemos que Urdangarin ya ha echado sus barbas a remojar.

martes, 29 de marzo de 2011

Fotolog:Más allá del sótano de El Corte Inglés

La fotografía de la que hablo, puedes verla pinchando AQUÍ.


El Corte Inglés de Goya de Madrid está ubicado en zona de alto standing. En realidad son varios edificios que han ido siendo adquiridos por el centro comercial.

En la entrada de éste observamos la antítesis de la miseria y el consumismo que representa el Corte Inglés; la miseria y la gigantesca cubertería que anuncia el restaurante del centro comercial.

Observamos cómo seres humanos han caído muy bajo. Más bajo que el último sótano de El Corte Inglés.