Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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jueves, 8 de marzo de 2018

8-M: Un beso mío pero de mujer

(Del libro 50 besos. Clandestinos. Escritos a mano)

Sin duda, el escritor de besos, con este beso, con este beso parece un militante del feminismo, y más aún si hablamos de 1978. O quizá no, que en aquellos días las gentes con conciencia parecían tener más conciencia. Con la crítica a los hombres..., parece que se refiere a hombres que rodean a la besada. De cualquier foma es un beso militante. Y en lo que he encontrado, en boligrafo rojo, al final del texto, una palabra... ¿una respuesta no enviada? 

"8 de marzo

Ahí va un beso de miércoles, en violeta mujer, repleto de flores rojas. Un beso, sin caducidad, para que no erres el tiro. Para que no confundas al enemigo. Para que no apuntes a las amas de casa, sino a esos hombres de ordeno y mando, a esos tipos manipuladores, que humillan, que sí hacen piña con otros hombres en guerra de género. 

Un beso mío, pero de mujer, para pelear contra esos hombres que llevan la virilidad entre las piernas y en la cartera. Un beso que desenmascare a hipócritas, falsos, vanidosos machos alfa disfrazados de corderos. Un beso mío, pero de mujer, por ser cariñoso y negociador hasta donde se puede. Un beso mío, pero de mujer, para que no copies las formas de los hombres, sino para que seas mujer, no sólo por falda y tacones, también para no dejarte humillar, presionar, achantar, violentar por eso, por ser mujer. Un beso mío, pero de mujer, porque tu poder no está ni en tu entrepierna, ni en tu cuerpo, ni en tu cartera, sino en tu corazón y tu cabeza; en tu sentido común; en tu razón y tus razones. Un beso mío, pero de mujer, para que destapes las formas intolerantes de esos hombres sin escrúpulos y te copien otras mujeres y tu hija aprenda y se saque del cerebro el machismo que impregna tantas cosas. Un beso mío, pero de mujer, para que te alces con poder y liberes a los hombres de sus cargas de macho. 

Un beso que te quiere como persona, pero también como mujer. Entonces..., rectifico, no es un beso de mujer, es un beso de hombre que, humilde, intenta ser cómplice.

Y de la cajita coje dos. Uno íntimo para ti, si te parece, y otro a repartir con Begotxu, con Feli, Nerea y todas las chicas que andan por ahí; con tu ama, con las chicas de esta noche, con todas las chicas. Échale ovarios y felicita a todas tus chicas, hasta las menos amigas. Seguro, seguro, seguro que hay algo que os une, aunque no lo sepáis. Échale ovarios, a quitarse legañas y a abrir los ojos. Que nosotras parimos, nosotras decidimos".

Y en rojo, una palabra ¿escrita por ella?:
  "Precioso"

martes, 6 de marzo de 2018

Ante el 8 de marzo: Laura Moreno, joven, trabajadora y feminista

El otro día tuve la fortuna de conocer a Laura. 
Remirando un dato en pillada de @frlorente 
Laura, como su amiga y compañera Miriam, que es quien me la presentó, son la personificación de que hay esperanza en el futuro y de que ese futuro ya está moldeándose con rostro de mujer. No para, Responsable del grupo de Mujeres Jóvenes de CCOO de Madrid. Además es la responsable de Feminismos y Diversidades del renacido, no sin esfuerzos, Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid.
Laura es educadora social y conoce muy de cerca el problema de la violencia machista ya que trabaja desde hace dos años en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid. Leganense de 26 años decidió organizarse en las Comisiones Obreras junto a otras compañeras para denunciar su situación de precariedad en su anterior trabajo, en una ludoteca.
A primera hora de la mañana, en una cafetería del castizo barrio de Las Letras ella saborea un Cola-Cao y yo, cosas de la edad, ingiero un té verde casi a modo medicinal. Entre sorbo y sorbo charlamos a cuenta de la huelga y movilizaciones del 8 de marzo, jornada que este año tiene pinta de convertirse en hito histórico.

 “La brecha salarial es otra forma de violencia machista”


P. Mujer y joven… ¿es realmente un coctel explosivo para introducirse en el mercado laboral?
R. Aunque los varones jóvenes también tienen complicado el acceso al mercado laboral, nosotras sí padecemos una doble discriminación. En sectores feminizados, como el sociosanitario y los relacionados con los cuidados, se da la paradoja de que se nos exige una experiencia que lógicamente no tenemos y…, si no se nos contrata, nunca tendremos la experiencia.
P. ¿Crees que entre la juventud y la adolescencia estamos viviendo un repunte del machismo?
R. La solución del machismo debería encontrarse en la educación. Hasta que no se modifique el sistema educativo poco se podrá avanzar. Los datos son aterradores. En 2017 hubo 356 adolescentes detenidos por violencia machista, una cifra que se ha triplicado en los últimos diez años. Además, un 27 por ciento de jóvenes ven normal la violencia de género y una de cada tres mujeres jóvenes ven normal los controles de sus parejas, por ejemplo en el móvil. También aquí se da otra paradoja. Vivimos en un momento en que el debate del feminismo está en la sociedad, pero los datos nos dicen lo contrario.
P. Mencionas el móvil, ¿las redes sociales son un peligro?
R. Al igual que me refiero a la importancia de la educación, otra cara de la misma moneda son las redes sociales, pero también los medios de comunicación, el cine, las series, la publicidad… ¿qué valores estamos enseñando con películas tan taquilleras como Crepúsculo, Tengo ganas de ti o Tres metros sobre el cielo?
P. Las movilizaciones mundiales del 8 de marzo tienen dos pilares básicos: la violencia machista y la brecha salarial...
R. En realidad la brecha salarial es otra forma de violencia machista. Lo que está claro es que nos tenemos que movilizar ahora, con contundencia y también de la mano de pensionistas, porque los salarios de hoy son las pensiones del mañana. A día de hoy la brecha de pensiones es de 450 a favor de los varones, precisamente porque las mujeres abandonan el mercado laboral en su primer embarazo y luego es complicado reinsertarse; pero también por la precariedad, temporalidad y la poca calidad de los empleos de las mujeres.
P. ¿Piensas que se está generando enfrentamiento entre sexos?
R. A todos los gobiernos les va bien el “divide y vencerás”. Siempre se promueve el enfrentamiento, en este caso se pone el acento en la idea falsa de que machismo es lo contrario de feminismo y no es cierto. Tenemos que ir en unión. Es imposible lograr la igualdad por separado. Creo que las movilizaciones feministas deben tener mujeres en la vanguardia, pero tampoco se puede invisibilizar a los hombres, que también son la mitad de la humanidad. Hay que trabajar por la complicidad.
P. ¿Y la situación en la Comunidad de Madrid?

Por una cuestión ideológica no existe un compromiso. Igual que se quiere acabar con los servicios públicos, se quiere acabar con las políticas de igualdad. La situación en la red de atención a mujeres víctimas de violencia de género de la Comunidad de Madrid es caótica: crecen los recortes, se reduce el personal, se externalizan los servicios en beneficio de empresas multiservicios que no son especializadas… es una cuestión de ideología, igual que lo es la ausencia de un Plan de Igualdad desde 2005.



martes, 25 de noviembre de 2014

Yolanda García Serrano, Malas, “el Show” y el 25-N


En el patio de butacas fotografiada por @frlorente, Fran Lorente.

“Los jóvenes cada vez son más violentos en relación a sus parejas”


Junto a Juan Carlos Rubio acaba de recibir el Premio Lope de Vega de Teatro. Es interminable el listado de trabajos que ha firmado como guionista de cine y televisión (Farmacia de guardia, Todos los hombres sois iguales, El amor perjudica seriamente la salud…), así como autora y directora de teatro (El manual de la buena esposa, Good sex, good day…) En 2015 nos sorprenderá con Malas, un espectáculo que puede acabar en akelarre y advierte con sonrisa de media comisura: “aquella que no se sienta suficientemente mala, que no se acerque a nosotras…”

P. ¿Cómo definirías Malas?
R. Malas es un espectáculo pensado para que las mujeres tengan un rato de diversión y se olviden de nervios, preocupaciones y estrés.

P. Eres es una persona muy seria para el humor…, ¿no estaremos hablando de una sucesión de chistes?
R. No me ofendas. Son siete textos escritos por autores de reconocido prestigio con dos magníficas actrices que realizan un trabajo agotador ya que representan a un motón de personajes.

P. Eres feminista reconocida y sin embargo, estas mujeres son “malas”.
R. Siento fascinación por las mujeres malas. Las buenas son muy aburridas. Prefiero a la madrastra antes que a Blancanieves.

P. ¿Se trata de una obra políticamente incorrecta?
R. Con el humor se puede contar cualquier cosa sin ofender. El humor es un oasis en medio del desierto.

No es lo que parece. Estoy siguiendo las órdenes de Fran, sujetando luz.

“Siento fascinación por las mujeres malas. Las buenas son muy aburridas” 


P. Aquí vemos mujeres que se enfrentan entre sí. ¿Es un mito la complicidad entre mujeres?
R. Las mujeres somos cómplices pero no somos bobas. Podemos ser conscientes de lo que dice tu cuñada, tu jefa… Incluso somos conscientes de las declaraciones de la presidenta del Círculo de empresarios cuando afirma que no contrataría a mujeres en edad fértil. La complicidad tiene su momento. Pero no somos malas todo el rato. Las mujeres somos inteligentes y eso hace que la maldad la empleemos bein.

P. ¿Y cuál es el papel de los hombres en Malas?
R. No existen en esta obra. Pueden asistir como oyentes y cotillear, pero no existen.

P. Es una obra de mujeres para reírse de las mujeres…
R. Hay que reírse de uno mismo y no ir dándose importancia por la vida.

P. Algo complicado en el mundo del espectáculo, ¿no?…
R. Bueno, el artisteo tiene necesidad de hablar de sí mismo como mecanismo de autodefensa.

P. Supongo que las dos actrices que componen el elenco Malas, una de Bilbao y otra de Canarias,  tendrán que compenetrarse en el escenario…
R. En principio iban a ser tres actrices, pero al final opté sólo por Mari Carmen Sánchez, que efectivamente es canaria y Mercedes Lur, que es bilbaína aunque reside en Madrid. Las dos, que hacen un trabajo agotador, ya han trabajado con piezas mías y entre todas hay mucha química por la forma de trabajar. El buen rollo lo seguimos después de los ensayos…

P. En definitiva, ¿a quién recomendarías este espectáculo?
R. A mí me encantaría verlo como espectadora. Lo mejor es acudir en grupos de amigas que se rían, que nos acompañen y pierdan el encorsetamiento de la vida diaria.

Sensibilidad de mujer


P. Te autodefines como feminista y muy sensibilizada con el tema de la violencia hacia las mujeres “simplemente por ser mujer”. Hoy se conmemora el 25-N, Día internacional contra la violencia de género. ¿Crees que tienen sentido estas fechas conmemorativas?

Ahora sí, el típico momento espontaneo captado por @frlorente.
R. Sí. Aunque sólo sirvan para que ese día se hagan eco los medios de comunicación de un asunto tan grave, porque sólo se habla de ello cuando ocurren tragedias. Pero soy poco optimista para acabar con esta lacra. No se sientan las bases en la infancia y la adolescencia y estamos viendo que los jóvenes cada vez son más violentos en relación a sus parejas. Evidentemente no se está educando a la gente.

P. ¿Piensas que la ley de violencia de género ha servido?
R. Ahora, por suerte, se puede poner una denuncia, pero hemos avanzado muy poco. Sí está todo el mundo de acuerdo en que algo falla y habrá que diagnosticar dónde está ese fallo porque estamos hablando de un problema de toda la sociedad desde hace siglos. Pero insisto, la base del problema está en la infancia.

P. Sí se ha ganado la batalla del proyecto de Ley del aborto…
R. Ese proyecto de ley ha revuelto a la mayoría de la sociedad. No sirve ese planteamiento de volver a la aguja de punto y la oscuridad. Parece que en las crisis quienes más pagan el pato son las mujeres. Seguimos siendo moneda de cambio, ¿pero qué les hemos hecho?

P. ¿Y cómo ves la situación de la cultura?

R. Es un problema muy gordo que no se quiere reconocer. El IVA, por ejemplo, es un mazazo, es la puntilla, parece que el Gobierno busca fórmulas para hacer sufrir al mundo de la cultura.

miércoles, 23 de abril de 2014

María y Esther Solís, su “madrecoraje”

Hoy Esther se manifestó en la Puerta del Sol. Con fuerza.

Lo mejor que tiene mi profesión, o casi mejor oficio, y el lugar donde la desempeño es que me permite conocer a muchas personas “a pie de tajo”. Muchas personas anónimas que están detrás de las cifras del paro, detrás de las cifras de EREs, detrás de salarios infames, de conflictos; debajo de gobiernos y empresarios corruptos, soportando neocaciques ineptos o sin escrúpulos. Sin duda, de entre las personas, las mujeres llevan peor parte. Siguen siendo más anónimas, blanco más fácil, con trabajos más ingratos. Mujeres que tienen que arrear con empleos duros, mal remunerados y seguir arreando en casa. 

Pero mujeres duras, luchadoras, madrescoraje. Mujeres ejemplo para sus hijas, para sus hijos, para esta sociedad narcotizada. Mujeres que, como Esther Solís, a pesar de todo no pierden la sonrisa porque “no cuesta nada”. A Esther la podéis ver en el último post. Es gerocultora. Sobre su vida privada me contó lo que escrito está. No más. Tampoco era necesario más para entender que no se rinde. Que pelea por lo suyo y por los suyos, que al final somos todos. Una mujer de barrio, divorciada aunque seguro que rodeada de gente que la quiere. Mientras charlábamos, una llamada de su madre, con las “cosas de las madres” que ella también vivirá porque también es madre. Debe ser Esther buena gente y buena madre. Hoy me encontré en la bandeja del correo electrónico un mensaje breve remitido por ella con un documento adjunto. Una carta que le había escrito su hija María, de 14 años. Y…, después de pedir permiso, claro, no puedo por menos que copiar y pegar:

“Poco, es poco mamá lo que nos gastamos en tus regalos…
Porque es tanto lo que tu te mereces mami. Especialmente yo me gasto poquísimo (por mi salario bajo jaja) y porque es DEMASIADO  lo que tu haces minuto a minuto por mi…
Espero mami, conseguir con esta carta, un regalo súper especial como tú. Debo reconocer que voy a ser un poco egoísta, pues el regalo va a ser más bien para mí…

Quiero que esta carta te haga sonreír, porque te he visto llorar y te he visto sufrir, a ti, la persona que yo más quiero. Y es muy duro. Por eso ahora quiero verte reír, porque si llorando estás guapa…, sonriendo estas que FLIPAS. Por eso, mamá, te pido que disfrutes la vida… EMPIEZA DE CERO joder, que tendrás 42 años pero que aparentas 30. Lo que has sufrido no te lo quita nadie, pero lo que de verdad nadie te va a quitar son los años que te quedan por vivir, pero vivir de verdad, no como hasta ahora… Y soy yo quien va a impedir que nadie te quite la felicidad, porque ahora voy a plantar cara a todo, porque ahora soy fuerte, porque TU ME HAS HECHO FUERTE. Nadie me va a quitar el miedo, pero tu has hecho algo importantísimo y es que mientras todas las madres miraban en el armario a ver si había monstruos, tú me has hecho fuerte para mirarlo yo y para juntas vencer el miedo y deshacernos de nuestros monstruos… ERES MUY GRANDE; GRACIAS MAMÁ.

Gracias por enseñarme tanto, pero sobre todo gracias por enseñarme a ser fuerte, fuerte como tú. Que has mantenido y sacado adelante a dos hijos cuando en tu camino se han cruzado, mas que piedras, MUROS; y nos has sacado adelante mejor que ninguna y todo sin ayuda…Yo de mayor quiero ser profe. Pero ahora tengo claro que quiero ser como tu, mi ejemplo a seguir”.

Seguro que María ha hecho sonreír y quizá sonllorar de alegría a su madre. Madrecoraje, madre espejo en que mirarse. Además, María escribe bien. Con el hígado. Me he limitado a dejar en tres los puntos suspensivos (…) que en alguna ocasión ha debido coger carrerilla.
Mola. A pesar de todo, este oficio mola.

miércoles, 2 de abril de 2014

¡Sí a la vida!


La foto es del 25 de marzo, de @frlorente. La cifra ya ha aumentado.

Si alguien defiende la vida son las mujeres. Nadie más provida que las mujeres. Pero las mujeres son las principales víctimas del machismo asesino. No debería hacer falta hacer grandes discursos frente a unas cifras tan trágicas como contundentes.

Enero de 2014 pasará a la historia como el mes más trágico para la violencia de género en los últimos diez años. A 31 de marzo ya habían sido asesinadas 23 mujeres, además de tres casos que están siendo investigados por la policía y de los que, seguramente, no volveremos a tener noticia.

En un país en el que un juez envía a un maltratador al domicilio familiar, junto a la mujer que maltrata, porque no tiene una vivienda algo ocurre. Algo ocurre cuando el Ministerio de Justicia de Gallardón tiene como principal preocupación volver a la España inquisitorial en vez de preocuparse de la vida de las mujeres.

Se hace obligatorio el completo desarrollo de la Ley de Medidas de protección Integral contra la Violencia de Género de 2004 e impedir que continúen los recortes que el PP viene aplicando en esta materia en todas las administraciones. Entretanto, que no nos roben la palabras. Nosotros, nosotras, sí defendemos la vida.

viernes, 7 de marzo de 2014

En el 8 de marzo, uno más de nosotras


Hoy, con Paco Lavado y Fran Lorente, viendo el mundo violeta.
Coincidiendo con la conmemoración del Día de la Mujer  publico en esta vida desde el lago un artículo que me pidieron en esa magnífica revista digital feminista Con la A. Yo soy hombre y feminista. Siempre he pensado que los hombres feministas deben estar en la sombra para poder actuar desde la complicidad casi clandestina. Pero poco a poco nos van sacando del armario. Con la A, por ejemplo, cuenta con un rincón de opinión de hombres. Hoy, en CCOO de Madrid el acto organizado por la Secretaría de la Mujer se ha basado en hacer cómplices a los hombres, nominando y poniendo gafas de color violeta a muchos. Gafas para ver el mundo con perspectiva de género. Con humor, como dicta el feminismo.

Hay muchos hombres machistas, pero quizá el mayor problema son las mujeres-machirulas que han vivido inmersas en patriarcados, inmersas en el catolicismo. Esas que aplauden a Gallardón; esas que no empatizan; que no saben perdonar; que no saben dialogar; que tienen accesos de ira incontrolables; que no saben lo que es la confianza; que no son cómplices con otras mujeres; que no son generosas, que, insolidarias, se aprovechan de las peleas del feminismo y no devuelven la pelota. Mujeres machirulas víctimas del machismo y sin conciencia, caprichosas, egoístas, a las que hay que echar una mano, aunque te arranquen el brazo, para que comprendan que el mundo puede ser un buen sitio para vivir en igualdad de derechos aún siendo diferentes. El fracaso no existe. Hay que seguir tendiendo puentes a pesar de las incomprensiones.

No sé si fue la casualidad o el destino, pero el hecho es que mi primera experiencia profesional en lo que es mi oficio me llevó a una redacción mayoritariamente habitada por mujeres. Era una redacción ruidosa con teléfonos incansables, voces in crecendo, teclear de máquinas de escribir y cigarros consumiéndose a su vera.

Allí había un director, pero el resto, desde la secretaria de redacción, hasta la redactora jefa, las jefas de sección, una fotógrafa y las maquetadoras eran mayoritariamente mujeres. Eran jornadas interminables, algunas con tensión, pero había un humor, una alegría y una complicidad diferentes.

Yo me encontraba cómodo entre tanta jefa, como en casa, que no en vano soy el menor de dos hermanas, con una madre criada en el blanco y negro del franquismo clerical y machista, pero que ya en los sesenta se ponía unos cómodos pantalones para conducir su Citroen Dos Caballos.

Quizá fui educado, involuntariamente, con más perspectiva de género de lo que es habitual y quizá mi paso por aquella redacción, la redacción de Mundo Obrero de fines de los ochenta, influyeron en que mi respeto y confianza hacia las mujeres estuvieran por encima de la media. Anduve después por diferentes medios y gabinetes de comunicación, y el destino, o quizá la casualidad, me llevaron a dirigir Madrid Sindical, el periódico de las Comisiones Obreras de Madrid.

Desde el primer momento surgió la complicidad con la Secretaría de Mujer para eso, para que aquellas personas que son más de la mitad de la humanidad; aquellas personas que nutren con su presencia decenas de concentraciones y manifestaciones; aquellas personas, que están en el día a día en defensa de derechos sociales y laborales, tuvieran presencia o, mejor, visibilidad.

Trabajadoras que tienen más que contar que los hombres, porque a todos los problemas que tienen estos, hay que sumar la condición de ser mujer

Y Madrid Sindical se fue empapando de imágenes de mujeres. Y al tiempo se fue empapando de opiniones de afiliadas, delegadas o simplemente trabajadoras que tienen más que contar que los hombres, porque a todos los problemas que tienen estos, hay que sumar la condición de ser mujer: salarios más bajos, conciliación, puestos de menor responsabilidad… Médicas, enfermeras, celadoras, electricistas, bomberas, atletas, bancarias, azafatas, limpiadoras, cocineras, mecánicas, conductoras, maestras, investigadoras, periodistas…, la ciudadanía, en definitiva, desfila por nuestras páginas. Sin llamar la atención, porque es la realidad la que queda reflejada.

Constantemente recordamos la violencia física, los asesinatos, que escandalosamente padecen mujeres a manos de sus compañeros. Una lacra que poco a poco se ha logrado que saltara de las páginas de sucesos.

Y también empezamos a dar espacio, empezamos a entrevistar a escritoras, a ese mínimo porcentaje de mujeres directoras de cine, a actrices, a cantantes. Y Madrid Sindical, sin que nadie se diera cuenta, comenzó a opinar de películas vistas con ojos de mujer. Y empezamos a desenterrar de la historia mujeres olvidadas, mujeres anónimas, mujeres cuyos trabajos eran vampirizados por hombres.

Así, de puntillas, el periódico mensual de CCOO de Madrid cuenta la vida, y las mujeres son, no ya parte de la vida, si no creadoras de vida. Sin estridencias ni extremismos Madrid Sindical tiene alma de mujer.

Talleres de comunicación utilizan este periódico para explicar cómo llevar la perspectiva de género a la prensa, en un mundo repleto de redactoras mujeres en condiciones extremadamente precarias y directores hombres.

Quizá si yo hubiera sido mujer no habría podido empapar de femenino el periódico. Los hombres que creen en el progreso tienen una importante responsabilidad: convertirse en quintacolumnistas, infiltrarse en las parcelas de este mundo masculinizado para socializar el poder. Por el bien de toda la humanidad, media humanidad no puede vivir en el silencio, invisible; cuando no humillada y oprimida.

Los medios de comunicación tergiversan la realidad, invisibilizan a las mujeres, incluso involuntariamente. La publicidad sigue empeñada en mostrarnos mujeres seductoras, modelos irreales. El cine vuelve al amor romántico, a príncipes azules que ahora son malotes, cabalgan en motos y que hacen soñar a princesas adolescentes con un ideal de hombre que no existe. Con la violencia por delante.

Es tiempo de tomar posiciones y mostrar algo tan simple como la realidad. Es tiempo de educar en casa, en el cole. Es tiempo de abandonar islas y, aún desde la diversidad de opiniones, tender puentes para que fluyan las ideas y la fuerza de la unidad. Mujeres organizadas tienen que hablar con mujeres organizadas. Empresarias con sindicalistas; artistas con abogadas; actrices con economistas; investigadoras con limpiadoras...

Y es tiempo de buscar la complicidad de los hombres, hombres que también quieren descargar la pesada carga que el patriarcado le colocó sobre las espaldas. Hombres que sean uno más de nosotras.

Y aquí os dejo con micropoemas de Anabel Verdín. Ya hablé de ella...

jueves, 6 de marzo de 2014

Madrid contra las mujeres en once puntos

Cada año; en torno al 8 de marzo, Día de la Mujer; la secretaría de la Mujer de CCOO presenta un exhaustivo informe sobre la situación de la mujer en la región. Cada año de Gobierno de la derecha la situación es más sangrante. Lo más llamativo del informe lo he venido a resumir en estos puntos:

1) La destrucción del empleo de las mujeres en Madrid es el 70% del total de España.

2) Por sectores económicos la destrucción del empleo de las mujeres ha sido sangrante un 25% en Industria, un 48% en Construcción, en Servicios la destrucción ha sido de 25.000 puestos de trabajo.

3) El empleo por cuenta propia de las mujeres ha sufrido un descenso de un 11,21%, 15.000 mujeres menos que el último trimestre del año 2012.

4) Inestabilidad en el empleo para las madrileñas: 9 de cada 10 empleos indefinidos destruidos en Madrid los ocupaban mujeres.

5) Tres de cuatro de los puestos de trabajo asalariado los han perdido en el último año las mujeres en el Sector Público.

6) Los grupos más vulnerables son las mujeres que buscan un primer empleo que se han duplicado y las que llevan más de un año buscándolo.

7) De los contratos realizados en 2013 un 48% se han dirigido a mujeres, 799.288. El 83% han sido temporales (667.227). La precariedad se extiende más si cabe durante 2013.

8) En la Comunidad de Madrid sigue existiendo una brecha salarial entre mujeres y hombres de 7.750 € anuales por trabajos de igual valor (27,5%).

9) Las cifras de muertes y denuncias por violencia de género han aumentado en la región en el último ejercicio.

10) Los drásticos y sistemáticos recortes que en las políticas de Igualdad de
Oportunidades y Violencia de Género del gobierno del PP en Madrid alcanzan un escandaloso 56,3%, un total de 23.759.210 euros en los últimos cinco años, más del presupuesto para el año actual.


11) En la Comunidad de Madrid se realizaron 20.057 abortos en 2012, todos ellos en centros privados, según el informe del Servicio Madrileño de Salud.