Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
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martes, 5 de diciembre de 2017

Entre un “magma emocional” y un “disparate”


El conflicto catalán y la clase trabajadora (y 3)

Creo que es buena noticia que la independencia de Cataluña, o Catalunya no se me enfade nadie, haya descendido al cuarto problema para los españoles, según indica el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Ese relajo hace que estas píldoras -de ayer y anteayer- sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, realizado hace unos días, se puede leer del mismo modo que transcurrió el evento: sin visceralidad.
Laura Pinyol y Montserrat Muñoz fueron las encargadas de cerrar las intervenciones. La primera, que se autodefinió como “catalana de nacimiento, madrileña de adopción, sindicalista de vocación y feminista”, es veterana de CCOO. Un bagaje que le hizo asegurar que con el asunto de la secesión “a las trabajadoras y los trabajadores nos va como el culo”.
En opinión de Pinyol “el exceso de días históricos ha hecho que hayamos vivido en un magma emocional”. Con ojos muy críticos explicó cómo el independentismo quiere dar respuesta local a un problema global, lo cual ha llevado que “el conflicto social haya desaparecido frente al conflicto territorial”, lo cual implica un “peligro para el sindicalismo confederal”.
A juicio de Pinyol, el independentismo ha creado un relato muy bien montado, en el que la batalla por los recortes ha desaparecido y que mientras afirmaba falsamente que “España nos roba, se evita el debate fiscal”.
En este relato destacó la actuación de las asociaciones independentistas ANC y Omnium Cultural, “que ha utilizado a los sindicatos y lo han conseguido”. E insistió Pinyol sobre los sindicatos, “han sido primero condescendientes y después, seguidistas”. En esta línea, criticó la aparición de un corriente independentista en el interior de CCOO, que ha dado lugar a otra, “más endeble”, federalista. Alabó, eso sí, que las Comisiones Obreras no se sumaran a la huelga general convocada por un sindicato minoritario e independentista.
Considera la sindicalista que se ha roto el contrato social y que se ha buscado dinamitar puentes, en lugar de aportar serenidad y paciencia. Y, de cara al inmediato futuro, no se mostró optimista, “las elecciones no van a ser la solución”, proclamó, y continuó, “el independentismo es como una religión, basado en la fe y la fe es ciega”.
“Más política”
En esta línea fue también la intervención de Montserrat Muñoz, para quien “en este proceso se ha hablado de todo menos de política”. Muñoz se mostró especialmente crítica con la izquierda, con un PSOE que no hablaba y con el “infantilismo de Podemos”, empeñado en un referéndum pactado. Mientras, “el independentismo ha ido a lo suyo”, sin preocuparse “ni por la corrupción, ni por los asesinatos de mujeres, porque todo el mundo estaba en un debate que realmente no existía”. 
En definitiva, algo que calificó de “disparate”, basado fundamentalmente en los sentimientos y las emociones. Y es que Muñoz abogó por el racionalismo frente a los sentimiento y las emociones, “igual que la Constitución de 1978 se hizo hablando de política, no de sentimientos; si se reforma, habrá que hablar de política.
Y esa política, Muñoz la basó en unos ejes fundamentales en los que debe centrarse la política: las personas, las condiciones laborales y los servicios públicos. Precisamente, consideró que ese renacer del “nacionalismo rancio y españolista surge por no hablar de política”, porque “la política es útil en la vida”. Concluyó Montserrat Muñoz considerando que quizá sea un buen momento para reformar la Constitución y ser parte activa en esa reforma.

Y yo concluyo esperando que nadie se haya molestado con lo que he venido contando en esta trilogía, basada en un evento que no ha tenido ninguna repercusión, ni en los medios al uso, ni en las redes sociales. Al fin y al cabo pueden venir bien estas reflexiones en estos días previos a unas elecciones en que, esperemos, no renazca la visceralidad. Esperemos que frente a las emotivadades, se haga hueco la razón. 

lunes, 4 de diciembre de 2017

De “un relato simple” a “CCOO no puede estar a favor del separatismo”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (2)

De las dos fotos que hice, en esta salen todos los ponentes.
Como decíamos ayer..., ahí va otra dosis sobre el acto El conflicto catalán y la clase trabajadora, que se realizó el pasado 22 de noviembre y en el que además del plantel mencionado había un público con reconocidas luchas a sus espaldas. Tal es el caso de Justiniano Martínez, rojo y dicharachero, que recientemente tuvo que volver al ruedo mediático con el artículo titulado Gracias, Paco, tras el aluvión de soflamas que recibió Paco Frutos, ex secretario general del PCE.
Fue Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas, quien presentó el acto. Y así lo hizo con la escritora Laura Freixas, quien lanzó tres preguntas deductivas para entender el embrollo que se ha montado con este proceso, o procés, no se me enfade nadie: ¿es democrático y progresista?; ¿por qué ha tenido tanto éxito movilizado?; ¿es la solución un referéndum legal y pactado?
Respondiendo a la primera cuestión con una pincelada, Freixas, barcelonesa de nacimiento, dejó claro que para el independentismo “hay catalanes de primera y de segunda”. Estos últimos tienen que soportar la presión que ejercen los de primera. Ahora bien, los de segunda pueden ascender si se unen a la causa…
Respecto al éxito movilizado que ha tenido el independentismo, lo explica Laura Freixas por tratarse de “un relato muy simple” y que también “ha seducido fuera de Cataluña por ser crítico con Rajoy”.
Por último, ante la cuestión de si la solución es un referéndum legal y pactado, la escritora catalana no se mostró partidaria partiendo de la base de que “un referéndum no es la máxima expresión de la Democracia”. Así, “en un referéndum se vota sobre un tema, pero se invisibiliza todo lo demás. Se trata, además, de una votación binaria que excluye la tercera vía, la preferida por el 46 por ciento de los catalanes”, esto es, reforzar el grado de autonomía. Además se preguntó, “¿y si se vota y el resultado es negativo a la independencia?, ¿hasta cuándo habría que estar votando…?
“Orfandad y asombro”
Laureano Cuerdo es un veterano sindicalista de CCOO con gran experiencia sobre Latinoamérica, que actualmente preside la tertulia Macario Barja. Comenzó su intervención disparando con sus sentimientos: “como luchador antifranquista siento orfandad y asombro”. 
Dos sentimientos de los que responsabilizó a “esa izquierda alternativa”, que ha comprado el relato índependentista, olvidándose del paro, la precariedad, la pobreza, la desigualdad, las pensiones, sanidad, la educación, la dependencia… Calificó la situación de “desgracia para el movimiento sindical y la izquierda” y recordó “las banderas de siempre del sindicalismo: solidaridad, fraternidad e internacionalismo”.
Abogó el veterano sindicalista por esa Unión Europea que surge para espantar los “viejos demonios del nacionalismo”. Una Europa, que con todos sus defectos, es ejemplo de Estado del bienestar para Latinoamérica. Así, si Europa pierde su alma, Latinoamérica no tendrá espejo en el que mirarse parar progresar. E insistió en algo que hasta hace poco parecía de perogrullo: “frente a la globalización económica es necesaria la unidad de la clase trabajadora”.
Incidió también en que históricamente quienes se quieren “separar” son los más ricos, y puso como ejemplo madrileño el intento secesionista de La Moraleja y Alcobendas, y eso es algo “que choca frontalmente con la fraternidad”. Además, criticó el marketing independentista, ya que siempre ha ocultado que las Naciones Unidas no consagran el “derecho a la autodeterminación”, igual que tampoco lo consagraría la hipotética República Catalana.
Dejó meridianamente claro Laureano que “en Comisiones Obreras tenemos que alzar la voz. Comisiones Obreras no puede estar a favor del separatismo”. Por contra, abogó por el federalismo siempre que se den tres condiciones. En primer lugar, si existe lealtad constitucional, "algo que ahora no hay y que debe incluir una normativa similar al artículo 155 de la Constitución”. En segundo lugar, el federalismo debería basarse en la “solidaridad entre instituciones” y, por último, debería tener una financiación suficiente.
Santo cielo. Estoy otra vez a punto de las 800 palabras. Me enrollo. Lo bueno de esto del blog es que no hay jefes que presionen y te obliguen a cerrar una edición, que bastante tengo yo con lo mío. Echo el freno y así pues, mañana remato con una última pildorita con las intervenciones de Laura Pinyol y Montserrat Muñoz.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Antonio Gutiérrez y el nacionalismo, “esa ideología terrible”

El conflicto catalán y la clase trabajadora (I)

Momento de la intervención de Antonio Gutiérrez Vergara.


Hace un par de semanas me enteré a través de las redes sociales que Antonio Gutiérrez, ex secretario general de CCOO, iba a intervenir en un acto sobre El asunto. O sea, sobre Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie, que no es éste el objeto de estas líneas. Junto a Gutiérrez completaban un interesante y potente cartel: Laura Freixas, escritora; Laureano Cuerdo, presidente de la tertulia Macario Barjas; Laura Pinyo, sindicalista de CCOO y Montserrat Muñoz, subinspectora de Trabajo (con intensa vida política). El evento, bajo el título “El conflicto catalán y la clase trabajadora” fue presentado por Andrés Hidalgo, coordinador del Foro Sindical de Izquierdas.

Aunque el plantel era importante, confieso que fue la presencia de Antonio Gutiérrez la que me llevó a acudir en un día en que mi hija cumplía 18 años. Precisamente, cuatro días después, el 26 de noviembre coincidió con los 30 años de la elección de Gutiérrez como secretario general de CCOO. Pocas semanas después, en enero, le realicé una entrevista de estudiante de periodismo. Luego vendrían más para otros medios, pero aquella me gustó porque fue para Joven Unidad Obrera, una humilde revista de la juventud de CCOO de Madrid de hace 30 años. Era un tiempo en que, sin redes sociales, la comunicación era más horizontal en muchos ámbitos.

Dejando de lado nostalgias que no llevan a nada, Gutiérrez sigue siendo ese tipo serio de verbo fácil y contundente y que abogó por, siguiendo al veterano López Bulla, “promover, encabezar nítidamente el movimiento sindical confederal”, para pasar a criticar sin circunloquios el nacionalismo: “debemos encabezar la lucha contra esa ideología terrible que es el nacionalismo”, y continuó, refiriéndose a esa ideología que “se sale con la suya cuando logra embaucar a la pobre gente”. Consideró además que el nacionalismo siempre es “engendro de violencia y enfrentamiento visceral”.

Animó Gutiérrez a hacer frente a ese nacionalismo compareciendo en el mundo de la cultura “porque no hemos comparecido al debate y esto va a ser largo y complicado”. Es más, aseguró que “en muchos casos se ha actuado entre la confusión y la cobardía”, haciendo del denominado referéndum pactado el eje principal de la confusión.

“Ganar al nacionalismo”

Con extrema claridad, el execretario general de CCOO abogó por “ganar al nacionalismo, en términos culturales e ideológicos, para convencer cabalmente de que lo mejor es la unidad para estar en los ámbitos en que ya opera el mercado”. En este sentido, consideró que “sindicato de proximidad es un buen eslogan, pero es mejor la unidad”.

En su opinión fue “una coalición entre malvados y necios” la que, con la reforma del Estatut dio el pistoletazo de salida a la marcha hacia el precipicio actual. Eso sí, miró por el retrovisor hacia la historia reciente de la izquierda y en tono autocrítico se refirió a esa “confusión tonta y necia entre nacionalismo y progresismo”, proveniente de aquella época en que todo lo que oprimía Franco era digno, aunque en realidad la autodeterminación nunca existió.

Sería en la Constitución de 1978 donde por primera vez la unidad de España es consecuencia de un pacto por el autogobierno, lo cual no impide que esa Constitución se reforme dotándola de alma federal. Sobre ello recordó Antonio Gutiérrez cómo se reformó con agostidad y alevosía, además del apoyo de PNV y CiU el artículo 135 de la Constitución, “algo mucho más relevante que el federalismo” y que nos convierte en dependientes de poderosos intereses económicos nada amigos de la clase trabajadora. 

Criticó Gutiérrez también la guerra de banderas de unos y otros. “Sacan banderas para anular a la otra” y se preguntó por qué en vez de banderas de España frente a las estelladas no se han sacado senyeras, que es la bandera oficial y estatutaria de Cataluña, o Catalunya, no se me enfade nadie. 

No evitó la autocrítica al reconocer el “sinsentido” de que, al igual que en el PCE, el I Congreso de CCOO de 1978 aprobara “por inercia” en sus estatutos el “derecho a la autodeterminación” siguiendo la redacción de la Constitución. Explicó cómo en el V Congreso propuso quitarlo, que ya no eran tiempos de Transición y, además, la Constitución no contempla el “derecho de autodeterminación”. El problema -explicó Antonio Gutiérrez- es que se armó una “bronca terrible” y ahí se quedó el artículo… No es descartable que este lío estatutario tenga su origen en “una mala digestión del marxismo”, descontextualizada conceptual e históricamente entre otros por Lenin, que aprueba el término “nación”. También recordó cómo en su Congreso de despedida no le importó no contemporizar con la defensa de un IPC catalán, aunque perdiera muchos aplausos por ello…

Y aunque pueda resultar llamativo a primera vista, Antonio Gutiérrez no está por la solidaridad con los trabajadores y trabajadoras catalanes porque “la solidaridad es entre diferentes”. Por contra defendió la necesidad de “tejer” redes, Todo ello, recordando que en las confrontaciones entre nacionalismos, siempre ganan las derechas y proclamando que “los humanos no tenemos raíces, tenemos piernas”.


¡Caray! Me dice el Pages que llevo más de 800 palabras, que ya es. Así que mañana sigo comentando sobre este evento.

LA CONTINUACIÓN... 

Segunda parte, pinchando aquí  CCOO no puede estar a favor del separatismo.

Tercera parte, pinchando aquí. Entre un magma emocional y un disparate.




martes, 24 de diciembre de 2013

Feliz solsticio, tió, Olentzero..., Feliz Sol


Celebramos la luz, el Sol, los días más largos
A estas horas falta poco para que las casas más afortunadas del mundo se llenen de regalos. En es este tiempo de solsticio de invierno, la Iglesia católica se apropió de una fecha tan laica como humana. Se apropió de la llegada de la luz. Los días empiezan a ser más largos desde ya y la humanidad siempre ha rendido pleitesía al Sol. Luego, desde no hace tanto, la Iglesia católica equiparó al niño Jesús, que vaya usted a saber cuándo nació pero no en diciembre, con la Luz y tal y tal.  También intercambiar regalos en estas fechas viene de la Antigüedad, coincidiendo con el solsticio y el cambio de año. En un tiempo era obligatorio regalar a dioses y monarcas e intercambiar con vecinos y amigos. El acto de regalar es algo que produce bienestar, igual que recibir regalos, y está repleto de simbolismo. Con el regalo se mostraba y agradecía  públicamente que el año había sido propicio y se demandaba a los dioses que la cosa en el futuro fuera igual, o mejor. Sin necesidad de enloquecer con el consumismo, el regalo une, tiene algo mágico…

Y luego vino San Nicolás, y Santa Claus y se convirtió en Papá Noél y por ahí andaba El Tió, y el Olentzero, y los Reyes Magos…y tantos mitos y ritos que envuelven estos días. Mitos, ritos y tradiciones que cada uno acopla según mejor le interesa.

Pepe Rey, que es el tipo que más sabe de ritos y mitos navideños explica, por ejemplo, el tió de Navidad es asociado a Catalunya, pero es una práctica ancestral que se venía realizando por toda la franja pirenaica española, y en zonas de Mallorca, Andalucía, Francia, Gran Bretaña, Alemania y algunos países eslavos.

El tió de Navidad es un trozo de tronco al que se atribuyen virtudes sorprendentes y milagrosas. Es quizá la tradición pagana más antigua de cuantas han sobrevivido en estas fechas, aunque la industrialización la ha desvirtuado. La familia se reunía en torno a la chimenea y encendía el tió (tizón o leño). La versión urbanita y moderna consiste en que un trozo de leño, que puede ser de cartón, termina cagando las chuches con las que ha sido “alimentado” durante el inicio de diciembre. Ahora es una fiesta infantil…

En Guipuzkoa también se ponía en el fuego del hogar el Olentzero-emborra o tronco del Olentzero. Pero el Olentzero, que hoy llega a las casas de Euskal-Herria, parece que surgió en Navarra. Se trata de un carbonero. Un tipo gordete, borrachín, comilón y tiznado de carbón.

El Olentzero es anterior a la cristianización de Navarra y las celebraciones del solsticio en el País Vasco. Por eso es un carbonero. Un buen tipo que quema “lo viejo” y deja paso al tiempo que comienza con un renovado Sol. Luego llegó la Iglesia y consideró que lo más oportuno era que el Olentzero anunciara la llegada de Jesús. En fin…

Buen solsticio de invierno. A encender hogueras. A quemar lo malo. A que el Sol nos de la vida. A dar y recibir regalos. Y como soy heterodoxo ahí va este Olentzero que va más allá de las fronteras de Euskal Herria: