
Valle pasea por el Paseo de Recoletos, cerca del Museo del Prado al que tanto gustaba ir. Se erige sobre un pedestal. Allí, cada Día internacional del Teatro, actores, autores, directores…, se reúnen y leen el manifiesto que toque. Y le colocan una bufanda alrededor del cuello.
En este paseo, Valle observa el cambio de las estaciones en el salón arbolado. Y mira a los viandantes alocados de los días laborables y los relajados paseantes de fin de semana.
En la próxima entrada, seguiré viajando con Valle.
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