Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

jueves, 5 de julio de 2012

Rocío Martínez, y los tendidos eléctricos de alta tensión

Rocío se encuentra en la frontera de los 41 años y es considerada la única mujer que dedicada a los tendidos eléctricos de alta tensión, sin duda lo es en su empresa; casi seguro en Madrid; probablemente en España; y quizá en Europa.
El pasado mes de enero se reincorporó a su trabajo tras una baja maternal. Nadira es el nombre de la niña, que ya va a una guardería. Y ahí empieza el lío. Rocío, que vive en el madrileño barrio de Usera, deja a Nadira en la guarde a primera hora de la mañana. De plaza Elíptica, en autobús va a Getafe, donde está ubicado el almacen; y del almacen, la cuadrilla marcha a donde está la obra, ahora, desde que se ha reincorporado, a Villamayor de Santos, en Cuenca, a 120 kilómetros. Por la tarde, la vuelta a Usera es entre las siete y siete y media, con  lo que la conciliación es algo bastante difícil. Por la tarde, unos días el abuelo y otros una vecina, recogen a Nadira. Es cierto que “el padre también colabora preparando cenas y tal”, pero su horario es prácticamente el mismo que el de Rocío.

(La foto, la hizo Fran Lorente con su móvil)

Rocío es una mujer que está en forma física y además luce una piel bronceada, pero no, no es ni de gimnasio ni de rayos UVA. El bronceado es porque está todo el día en el campo y la forma física es, según explica porque “el trabajo requiere mucha fuerza física a la vez de ser muy metódico”. Ahora anda el día de arriba abajo en torres de alta tensión aunque piensa que es más duro el tendido de cable subterráneo.
Sin duda, el trabajo que realiza Rocío es duro, muy duro. Y peligroso. “Por mucha manta aislante que usemos, siempre existe el riesgo de descarga eléctrica, la carga que tenemos que acarrear es exagerada, te puedes caer de la torre o…, se te puede caer la torre encima”, explica, y rememora cómo en una ocasión algo así le ocurrió accidentándose ligeramente en un costado. Rocío es delegada de CCOO y estos días anda precisamente con lío a cuento del accidente de un compañero que la empresa se niega a reconocer como tal.

Son ya doce años los que Rocío lleva tirando cable en distintas empresas. Después de instalar líneas telefónicas domésticas, repoblar montes y trabajar en un bar fue a una prueba que ella pensaba que era “para poner enchufes”. La empresa, Cobra, mostró un video a los candidatos y a la candidata para mostrarles en lo que consistía el trabajo. Después de verlo no se apuntaba nadie, pero Rocío se animó. Allí le dijeron que era la primera mujer en tirar línea de Europa. A partir de ahí, hasta un psicólogo hablo con los futuros compañeros para prepararles  y explicar que llegaba una mujer y que “no pasaba nada”. Los jóvenes lo llevaron muy bien, “pero los más mayores ya era otra cosa, eran mucho más cerrados”.

El caso es que de Cobra se fue tras casi cinco años por “un mal rollo” con el jefe. Se afilió a Comisiones Obreras, fue fichada por Isolux, una empresa que tuvo que denunciar en distintas ocasiones por las condiciones de trabajo que allí se daban ; y ahora, desde hace cinco años trabaja para Elecnor.

Sí llama la atención cómo su empresa actual, al quedar embarazada, le dio rápidamente la baja y sin embargo el médico de la mutua no hacía más que poner pegas. La explicación es que en la mutua no son conscientes del peligro porque no hay mujeres y no están acogidos los riesgos.

Entre las COES y la Legión

En Málaga, que era donde comenzó Rocío a trabajar, no pensaban que una mujer pudiera subir a la torre. Los encargados no querían ir con ella, “pero luego ven que subes y he terminado ganándome el respeto de todos”.

Y sí reconoce Rocío que en ocasiones no ha sido bien tratada. Recuerda cómo la hacían cargar hierro en una brigada, mientras a los hombres los tenían sin cargar, aunque al final… “no querían que me fuera”. El truco y consejo de Rocío para posibles mujeres es: “mucha paciencias, muchos ovarios y no achantarse”, que este trabajo “está a medio camino entre las COES y la Legión”.

Sí parece que hay brigadas de mujeres en Valencia, pero no para alta tensión. Rocío explica como se sube “a brazo” a las torres, y su relación con los compañeros, “en estos doce años he ido pillando cómo es el cerebro masculino”.

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