Después de ver la película, que apunta
maneras de documental, queda bastante claro que Steve Jobs era un “capullo”,
tal como lo definen en varias ocasiones. Él mismo, confiesa a su hija Lisa, a
quien tardó años en reconocer la paternidad, que estaba “mal hecho. Dicho esto,
Jobs, evidentemente era un genio; un incansable y apasionado trabajador,
maestro en generar expectativas. Claro. Estas líneas las escribo en mi pequeño
Mac, que al mundo de la manzanita llegué no tanto por pijo como por cuestiones
profesionales. Torpe por naturaleza para las cosas de los ordenadores, me
enamoré definitivamente en la Universidad de aquel Macintosh Classic, hoy pieza
de museo.Autorretrato
- Alfon. La vida desde el lago............................................................................................
- En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
domingo, 17 de enero de 2016
Steve Jobs, el "capullo"
Después de ver la película, que apunta
maneras de documental, queda bastante claro que Steve Jobs era un “capullo”,
tal como lo definen en varias ocasiones. Él mismo, confiesa a su hija Lisa, a
quien tardó años en reconocer la paternidad, que estaba “mal hecho. Dicho esto,
Jobs, evidentemente era un genio; un incansable y apasionado trabajador,
maestro en generar expectativas. Claro. Estas líneas las escribo en mi pequeño
Mac, que al mundo de la manzanita llegué no tanto por pijo como por cuestiones
profesionales. Torpe por naturaleza para las cosas de los ordenadores, me
enamoré definitivamente en la Universidad de aquel Macintosh Classic, hoy pieza
de museo.jueves, 10 de noviembre de 2011
¿Qué habría sido de Steve Jobs sin Ada Lovelace? / Mujeres olvidadas

Hardware, software, wetware- antes de su origen y más allá de su fin, las mujeres han sido simuladoras, ensambladoras y programadoras de las máquinas digitales.
Sadie Plant, autora del libro Zeros and Ones
Pero, claro ¿qué habría sido de Jobs, o de Bill Gates sin Ada Lovelace?
Su nombre completo de casada era Augusta Ada Byron King, condesa de Lovelace. Nació en Londres en 1815 y falleció en la misma ciudad en 1852. Aunque las grandes estrellas de la informática son hombres, resulta que la persona que es considerada la primera programadora de las computadoras fue una mujer: Ada Lovelace, que adopta este nombre tras la obtención por parte de su marido del título de conde de Lovelace.
Era hija de Annabella Millbanke y del poeta Lord Byron. El matrimonio se divorció al mes del nacimiento de Ada, y el poeta renunció a su custodia.
Estudió Ada matemáticas y ciencias, pero fue especialmente autodidacta, que fue forjándose, desde muy joven, colaborando con Charles Babbage, considerado el padre de las computadoras. Ante la facilidad con que se manejaba con la primitiva computadora, Babbage la dejaba hacer.
La cuestión es que el trabajo que esta mujer realizó fue olvidado durante muchos años, y a ella se le dio simplemente el papel de transcriptora de las notas que se suponía había realizado el inventor. Finalmente se reconoció la originalidad y el papel de Ada, hasta el punto de ser de las pocas mujeres que han logrado que un lenguaje de programación lleve su nombre.