Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

viernes, 3 de julio de 2009

Lol, adolescentes, madres, padres, sexo, drogas, amor, amistad

La señora que estaba sentada a mi lado durante la proyección, que en la penumbra se adivinaba extremadamente atractiva, dormitó un rato. A pesar de ello, al finalizar la película le comentó a su acompañante que no le había gustado. Yo creo que el acompañante era el típico de: "me voy a tragar una peli francesa con subtítulos a ver si me la ligo", porque se limitaba a asentir con aspecto de panoli.

Quizá, yo en el lugar del panoli habría hecho lo mismo, pero como mi relación con la señora no fue más allá de unos cuatro metros después de salir de la sala (me aguanté el pis de después de la peli por el simple hecho de escuchar la crítica de la exuberante señora), pues debo decir que a mí me gusto Lol.

Decía mi excompañera de butaca que si esa película hubiera sido española, hubiéramos dicho que era una españolada de las típicas, pero claro, como es francesa…

También he visto críticas de cine negativas, que se quedan un tanto en la superficie de la película. En mi opinión, el filme nos muestra el histórico desencuentro intergeneracional entre padres, madres, hijos, hijas. Eso sí, con las novedades que impone la sociedad actual: sexo prematuro (cibersexo), las drogas y sus contradicciones…; al que añadimos el desconcierto de los padres actuales por, quizá la ausencia de disciplina o, mejor, respeto (los hijos son hijos, no amigos / las hijas son hijas, no amigas); y a lo que añadimos la paradoja de esta sociedad de la comunicación (redes sociales, sms, chats...) que incluso aumenta la incomunicación entre padres e hijos.

De hecho, el título de la película, Lol, hace referencia a un acrónimo usado en Internet: Laughing out loud, que viene a traducirse como el típico "jajajaja", aunque para algunos internautas LOL lleva una carga de ironía. Además, Lol es como llaman sus amigos a la protagonista, Lola.

También diré que, aunque la peli puede formar parte de la moda internacional de pelis sobre adolescentes, en mi opinión mantiene el gusto europeo y las formas francesas, que contradiciendo a la exuberante compañera de proyección, en España no somos capaces de hacer porque nos queda demasiado gracioso, y que en EEUU, les queda hortera, y excesivamente para adolescentes (incluso hay una historia dentro de la historia que recuerda la primera entrega de High School Musical).

Mantiene Lol una cierta esencia que existía en La Clase, aunque este grupo de estudiantes es más aburguesado, que no pijo.

Yo pienso que Lol es para adolescentes y para padres de adolescentes, porque ambas generaciones pueden verse reflejadas en la cinta. Y te llama a la sonrisa. Y te das cuenta de que a pesar de Internet siguen existiendo diarios que se escriben a mano, estrategias y conspiraciones para hacer alguna escapadilla, primeros amores, amistad…

Pues eso, que me habría gustado contarle todo esto a la estupenda mujer con la que compartí roces involuntarios en el brazo derecho (el mío; izquierdo el suyo), pero que marchó con un panoli que asentía. Seguro que Lol se les murió antes de tiempo. Por cierto, yo creo que la mujer era de la quinta de la atractiva Sophie Marcel, coprotagonista, madre de Lol. En el fondo, se daban un aire en algo. Al menos en la penumbra.


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