Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
Mi foto
En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero
Mostrando entradas con la etiqueta Nativel Preciado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nativel Preciado. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2012

De don Jesús a Fraga, héroes de la Transición

El bueno de don Jesús ronda los ochenta, y desde el pasado 15 de enero en su nevera ya no reposa botella alguna de champán. Hasta el 20 de noviembre de 1975 siempre hubo dos enfriándose, pero desde entonces, una quedó huérfana, que el bueno de don Jesús a veces sospechaba que nunca la iba a descorchar. Pero mira por donde llegó el momento, y en plena cuesta de enero pudo brindar con su costilla, que decimos en el foro refiriéndonos a la pareja.

A don Jesús le robaron la calle, la libertad. Don Jesús, que es todo un personaje en su entorno, tuvo que hacerse a sí mismo sin ninguna facilidad en los grises años del franquismo. Y con los tiempos, que adelantan que es una barbaridad, como diría don Hilarión, el bueno de don Jesús se rehízo mientras la memoria colectiva se volatilizaba. Pero la memoria individual no desapareció y…, la verdad es que es un poco pesado cuando se pone a contar historias increíbles pero no tan lejanas.

Son historias como las que narra Nativel Preciado en su último libro, Nadie pudo con ellos. Muy cerca le pilló a don Jesús aquel 3 de marzo de 1976 en Vitoria, cuando había convocada una huelga general. Ese mismo día hubo una manifestación y la policía asesinó a cuatro trabajadores. Creo que la cartera de la Gobernación era de Fraga por aquellos días de violencia extrema en los que el ministro decretó que la calle era suya. Pocas jornadas después, el 29 de marzo, a cien días de haber sido proclamada la Monarquía, Marcelino Camacho era detenido recién decretada la amnistía ante el estupor de la prensa internacional. El mencionado ministro venía a decir que Camacho, a pesar de la amnistía, “se puso a hacer provocación y a mezclarse con todas las formas de agitación. Llegó a tal punto que se le detuvo”.

Sí, sí. Estuvo sentado este ministro en aquellos consejos en los que se firmaban sentencias de muerte, como la de Julián Grimau, fusilado el 20 de abril de 1963. Bueno, don Jesús se pone a hablar y no para…, y recuerda como la libertad de expresión fue un sueño imposible gracias a la ley de Prensa creada bajo el ministerio de la propaganda franquista. Creo que el ministro de aquello fue Fraga, en la actualidad, héroe de la Transición.

Por favor, escuchad la intervención de este oyente de Radio Nacional:


jueves, 19 de enero de 2012

Nativel Preciado, periodista, militante de principios

Hace unas semanas, os hablaba de Nadie pudo con ellos, el último libro de Nativel Preciado y sí, pude echar una rato con la maestra, antes de la muerte de Fraga, antes del XXXV aniversario de la conmemoración de la matanza de Atocha, antes de comenzar el jucio contra Garzón.

A escasos metros de lo que fuera el Diario Madrid, literalmente volado bajo el ministerio de Manuel Fraga como responsable de Información y Turismo en el franquismo, mantenemos un encuentro con esta “sensata de remate”, como la calificó en su día Joaquín Sabina. Fue en el Diario Madrid donde Nativel Preciado comenzó su intensa vida de mujer periodista, rondando los 17 años. Es esa hora fronteriza y matutina de no saber muy bien qué tomar. Finalmente un descafeinado, que no andan las cosas para mucha cafeína. La cafetería lleva el nombre de uno de sus autores favoritos, Dickens (celebramos su segundo centenario) , y era lugar de encuentro, hace años, de la tribu de El Madrid. Preciado, como ya dije, acaba de publicar un libro imprescindible, que debería ser de texto en los institutos para entender aquello que se vino en llamar Transición. Ese recorrido por aquellos años lo hace nuestra autora de la mano de Josefina Samper, Josefina, la viuda de Marcelino.

Según Nativel, la Transición no fue un camino de rosas. Se hizo entre todos, sí, pero los artífices, los que aparecen en este libro son los sindicalistas, los estudiantes, los corresponsales extranjeros…, sin todos ellos no habría sido posible la Transición. Asegura que intenta refrescar la memoria porque la gente no quiere escuchar la parte dura de la historia. “Además no es cierto lo que algún hispanista asegura al afirmar que bajo el franquismo los españoles estábamos narcotizados. La Transición es una gran desconocida, especialmente para la juventud.”

La autora de Nadie pudo con ellos , a lo largo de su vida profesional entrevistó a Marcelino y Josefina. El día de la muerte de Marcelino escuchó lo que las más variopintas personalidades decían de él “y me pareció sincero, independientemente de ideologías”, explica. En su opinión, Marcelino fue un hombre digno de admiración porque tuvo y mantuvo unos principios: tenacidad, voluntad, honestidad, esfuerzo, sacrificio. Gracias a estos principios, que están más allá de la política, y a las personas que los mantienen, se mueve el mundo.

En los primeros compases del libro narra con ironía la evolución de los sindicalistas…, y ella lo explica, “hoy día, los empresarios quieren docilidad y sumisión. Antes, los derechos adquiridos eran intocables, ahora no ocurre eso. No hay grandes héroes en los grandes momentos, sólo hay grandes momentos.”

INJUSTICIA HISTÓRICA

Nadie pudo con ellos es un ejercicio de memoria histórica más allá de las fosas y el silencio de los perdedores. En sus páginas considera que ha habido una “injusticia histórica contra España”, ¿hay forma de recuperar tanta injusticia?, le preguntó a Nativel.

Para, templa y responde: “Los españoles no franquistas no teníamos símbolos porque nos los habían robado. Poco a poco hemos ido recuperando esos símbolos. Hasta la bandera suena mejor gracias al fútbol… En este país pasamos cuarenta años secuestrados y hay que reivindicar esos momentos que parece se pasan por alto. Y a veces, mejor que a través de una ley, la forma es a través de películas, de la historia, de novelas”.

La Iglesia ocupa buena parte de nuestra historia y, por tanto, de Nadie pudo con ellos. Recuerda Nativel como a Franco le llevaban bajo palio, cómo fue la primera aliada de la dictadura y las injusticias que protagonizó hasta muy avanzada la postguerra. Rememora también la aparición de los curas obreros, con el padre Llanos a la cabeza, y a personajes como Ruiz-Giménez supusieron un cambio de bando para muchos miembros de la Iglesia.

A juicio de la autora, “los curas obreros mantuvieron una actitud heroica y muchos fueron encarcelados en una cárcel específica para curas, la de Zamora. Pero, aunque no soy partidaria de andar exigiendo perdones, la Iglesia reaccionó tarde. No necesitamos el perdón de los equivocados, necesitamos que se dejen de cometer errores, y defender la libertad y la democracia”.

En aquellos tiempos de violencia, relata en Nadie pudo con ellos, por una parte, la existencia de grupos ultras; y por otra, cómo la izquierda, tras el Golpe de Tejero se hizo mucho más pragmática. De ese mundo de violencia pervive ETA que acaba de anunciar el cese indefinido de las armas. ¿Cómo lo ves?, pregunto. Y ella, responde: “ETA está acabada. Del comunicado del que hablas, lo que menos interesa es su retórica. Nadie se puede rendir a nuestro gusto. Lo importante es que han dejado de matar y reivindican con la palabra. Es un paso importantísimo y muy esperanzador. Ahora comienza una fase muy difícil, de tensiones y problemas.

Una parte que nos cuenta Nativel en su libro sobre la Transición, y que ha sido poco tratada, o yo no me he enterado, es la que versa sobre la importancia de los corresponsales extranjeros. Y su labor fue fundamental. En un capitulo cita a José Antonio Novais, que afirmaba: “ser un periodista militante no quiere decir no ser un periodista objetivo o tener que seguir consignas en su trabajo”. Claro, hay que preguntarle a la autora si se considera una periodista militante y contesta:

“Soy militante de principios, no de partidos. Me siento orgullosa de mantener mis principios al margen de los medios. Me siento orgullosa de ejercer esta profesión. Contar los hechos sigue evitando injusticias, sigue salvando vidas”.

Claro, ya puestos a hablar de periodismo, pregunto sobre si piensa que con el auge de internet y las redes sociales cada ciudadano es un periodista. Y lo tiene claro, que para ella, cada ciudadano no es un periodista. Cada ciudadano, “tiene derecho a expresarse, pero se necesitan profesionales con formación para interpretar y contar. Los conflictos requieren de profesionales con rigor. Esta profesión no puede desaparecer”.

Y volvemos a los corresponsales y al “rigor” de los periodistas. “Ahora el rigor es minoritario, especialmente en televisión. El poder económico se ha colado en los medios como demuestra el fenómeno Berlusconi, lo que hace que haya mala prensa de la profesión del periodista, pero sigue habiendo mucha gente que se deja la vida por defender la libertad”, proclama.

Bueno, la verdad es que nos tiramos dos horas de charla. Y es que Nativel es una mujer, mujer. Una mujer que se ha abierto camino en un mundo y un contexto muy machista, que se autodefine feminista y que se siente muy agradecida a las feministas radicales inglesas que comenzaron a defender los derechos de la mujer. Una mujer que ha sufrido la discriminación y que ha tenido que defender sus derechos como mujer. En una profesión muy complicada. Por ejemplo, recuerda, “yo no podía tener un pasaporte sin el permiso de un hombre”. Y sentencia, “el feminismo no puede pasar de moda mientras haya discriminación y violencia”.

Mmmmm. Me está saliendo largo. Hago una medio cambiada y sigo en otra entrada. Claro, me recomendó un par de libros suyos y…, se ha muerto Fraga.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Nadie pudo con ellos de Nativel Preciado

Nadie pudo con ellos es la historia de aquellos años de transición a la democracia desde el punto de vista de los anónimos. Es un libro elocuente, de rápida lectura, pero de párrafos intensos…, porque Nativel Preciado tiene ese don de saber colocar en su sitio algo tan sencillo y complicado a un tiempo como un sujeto, un verbo y un predicado. Sin mayores florituras.

Julián Grimau.

Carlos González.

Mari Luz Nájera.

Abogados de Atocha.

Francisco Granados.

Joaquín Delgado.

Enrique Ruano.

(…)

La lista de asesinados en aquellos años de transición es larga. Las calles de Madrid fueron arroyos de sangre; los calabozos centros de tortura; la brigada político social campaba a sus anchas en complicidad con los ultras; el aparato policial y militar del franquismos seguía vivo.

Enfrente estaban tantas y tantas personas anónimas que Nativel Preciado visibiliza en su libro: sindicalistas, estudiantes, abogados, corresponsales extranjeros, curas obreros… La autora es acompañada en este viaje por Josefina, la viuda de Marcelino Camacho, que le pone voz en primera persona a aquellos duros años.

Nadie pudo con ellos debería convertirse en libro de texto en los institutos por su fácil lectura, porque da pinceladas en prácticamente todo lo que ocurrió. Pinceladas meticulosas que también pueden servir al investigador, al periodista, al novelista, al cineasta para desentrañar miles de historias que reposan bajo el silencio.

Nos vienen contando que los protagonistas de la Transición fueron fundamentalmente los herederos del franquismo reconvertidos, los tecnócratas, los grandes líderes. Seguramente sin ellos no habría sido la cosa como fue, pero lo que es seguro es que sin los miles de héroes anónimos la Transición no habría sido.

Al leer Nadie pudo con ellos, resonaban en mi cabeza las sirenas de los grises, de arriba a abajo por la calle Atocha, los tiros de los ultras infiltrados en las manifestaciones, los botes de humo, la pelotas de goma, las palizas a los melenudos… Recuerdo a mi madre haciendo acopio de latas de conserva “por si acaso, que yo he pasado una guerra y sé lo que es pasar hambre”. Recuerdo el terror y el dolor cuarenta portales más arriba de donde yo vivía, aquel trágico enero de 1977 con la matanza de Atocha. Y he sentido orgullo de profesión al ver la importante labor de los periodistas, de aquellos corresponsales extranjeros que se la jugaban por informar sobre lo que ocurría en España. Orgullo porque cada información era un puñetazo en el hígado de Fraga y el franquismo.

El libro de Nativel Preciado concluye con un magistral epílogo, un canto a la resistencia y a la dignidad; una loa a la clandestinidad: "La palabra clandestino fue durante mucho tiempo una cualidad sospechosa, que significaba "lo que se hace a espaldas de la ley". Se convirtió en un término positivo cuando los partisanos, guerrilleros y maquis se agruparon para combatir heroicamente contra el nazismo, el fascismo y el franquismo"... Un verso de Rilke pone punto y final: "¿Quién habla de victoria? Resistir es todo".

Nadie pudo con ellos es un libro imprescindible para no perder la más reciente memoria. Es un libro que hace justicia con aquellas personas que lo dieron todo por la libertad.

Mmmmm, yo creo que en breve os podré traer aquí a la maestra Preciado. Entretanto podéis pedir el libro a Papá Noel, a los Reyes Magos o a CCOO (pagando eso sí), llamando al 915365301. Ext 5301, ó a esta dirección: ogonzalez@usmr.ccoo.es