Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

domingo, 25 de enero de 2015

Abogados de Atocha, María Servini y Juan Diego

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Conmemoración en la Plaza de Antón Martín.
Entre manifestaciones, carreras y cargas policiales transcurrían los días cuando yo contaba 11 años. Pero aquel 24 de enero de 1977, el lío fue terrible. Y nadie sabía qué estaba ocurriendo, qué ocurría. A la mañana siguiente las clases estaban casi vacías. Ese día, tal que hoy, fui porque “había que ir”, decía mi padre. Al día siguiente, el 26, no fui porque “estábamos de luto” decía mi padre. Diez números más abajo del cole, en el 55, por donde cada día pasaba cuatro veces, unos asesinos habían acribillado a cinco abogados laboralistas. Sus compañeros estaban tomando unas cañas en el bar de El Globo, por donde cada día yo pasaba cuatro veces.
Poco después entendí lo que allí había ocurrido. Y poco después, en aquel mes de mayo, o en el del año siguiente, acompañaba a mi padre en la manifestación del 1º de Mayo, cuando aún había Scalextric en la Glorieta de Atocha, una multitud gritaba, “¡Atocha hermanos, no os olvidamos!”

(Las fotos han sido realizadas por Fran Lorente @frlorente)

Ayer, como cada año, el frío congelaba el alma cuando nos reunimos en la madrileña plaza de Antón Martín, junto al Abrazo de Genovés, para recordar aquel asesinato fascista perpetrado pocos metros más allá, dirección plaza Mayor.

Ayer, tras disponer unas coronas de flores junto a la escultura, Francisco Naranjo, director de la Fundación Abogados de Atocha deCCOO de Madrid, nos recordó qué ocurrió allí treinta y ocho años atrás.

Después, Sonia Gumpert, decana del Colegio de Abogados de Madrid, explicó que hacía pocos días revivíamos el dolor y el temor con los asesinatos perpetrados en la revista satírica parisina Charlie Hebdo. Gumpert fue portavoz de la abogacía madrileña y su compromiso en defensa de la libertad y la convivencia. También Álvaro Aguilera, secretario general del PCE de Madrid destacó el símbolo de lucha por la libertad y contra el fascismo que supone la memoria de los abogados de Atocha. Alejandro Ruiz Huertas, superviviente de los asesinatos y presidente de la Fundación Abogados de Atocha recordó que el compromiso de los abogados de Atocha fue por la libertad y su eco exige una lucha cada vez más grande, en este tiempo de “sistema político bloqueado”, de “democracia defraudada”.

Por su parte, Jaime Cedrún, secretario de CCOO de Madrid, se refirió a esta conmemoración anual como “acto de recuerdo, memoria, amor, bondad…, porque recordamos a nuestros compañeros”. Cedrún también recordó a los “compañeros asesinados recientemente en París”. Recordó como el objetivo de los “heraldos” en Madrid fue matar la libertad y, ahora, en París, ha sido matar la libertad de expresión.

El actor Juan Diego.

Juan Diego, Concha Velasco y la jueza María Servini de Cubría


En este recién inaugurado 2015 se celebra el 10 aniversario de la puesta en marcha de la Fundación Abogados de Atocha, cuyo objetivo primordial es mantener viva la memoria de los abogados asesinados. Cada año, la Fundación hace entrega de un premio y un reconocimiento a personas o instituciones que trabajan por la libertad.

Este año, la Fundación ha querido reconocer la lucha que los actores y las actrices  llevaron a cabo en Madrid hace cuarenta años; una huelga de gran repercusión mediática al final del franquismo. Juan Diego y Concha Velasco, como precursores de aquella movilización, tres años antes, fueron los encargados de recoger el premio. El único problema fue un gripazo de la actriz, que la impidió acudir al Auditorio Marcelino Camacho de CCOO de Madrid. Juan Diego, emocionado, sí acudió y recordó cómo aquello “hizo tomar conciencia a una profesión que nunca tuvo conciencia”. 


La jueza María Servini de Cubría.
La otra premiada fue la jueza argentina María Servini de Cubría. La jueza fue conocida por investigar para la justicia el secuestro de bebés durante la dictadura argentina. Desde 2010 investiga la única causa abierta por crímenes del franquismo y el pasado mes de octubre ordenó la detención de 20 altos cargos del franquismo. La jueza, muy emocionada ante la gran aclamación que recibió en un auditorio abarrotado, envió un mensaje de paciencia: “Tengan paciencia porque cada medida que se hace es con sacrificio, pero se logrará”. 
Y aquí os dejo la Internacional, al final del acto junto al Abrazo de Genovés.




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